Estilo Rococo

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Catedral del Pilar (España)

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Construcción     1681-1961
Estilo arquitectónico     Barroco, Rococó, Neoclásico

La Catedral-Basílica de Nuestra Señora del Pilar, en Zaragoza, es un importante templo barroco de España. Según la tradición, se trata del primer templo mariano de la Cristiandad, puesto que en él se conserva y venera el pilar —en realidad, una columna de jaspe— que, según la tradición, fue puesto por la Virgen María, quien, viviendo aún en Jerusalén, se habría aparecido en carne mortal al apóstol Santiago el día 2 de enero del año 40. Documentalmente no hay pruebas de un culto mariano hasta que en 1297 —en una bula del papa Bonifacio VIII— y 1299 —una declaración de los Jurados de Zaragoza— aparezcan menciones que hablan por primera vez de la advocación del «Pilar».

El templo se articula en tres naves, de igual altura, cubiertas con bóvedas de cañón, en las que se intercalan cúpulas y bóvedas de plato, que descansan sobre robustos pilares.

El exterior es de ladrillo, siguiendo la tradición de construcción en ladrillo aragonesa, y el interior revocado en estuco. La nave central se halla dividida por la presencia del altar mayor bajo la cúpula central.

El altar está presidido por el gran retablo mayor de la Asunción, perteneciente a la Iglesia anterior, realizado por el escultor Damián Forment en el siglo XVI, siguiendo los modelos impuestos del retablo gótico de la vecina catedral zaragozana del Salvador (La Seo).

Bajo las otras dos cúpulas elípticas de la nave central, se dispuso la Santa Capilla de la Virgen del Pilar, y el coro y órgano, que también procedían de la iglesia gótica predecesora. Actualmente se encuentran desplazados al tramo de los pies del templo, para dotar de mayor espacio a los fieles que ocupan la nave desde el altar mayor. Es además desde 2007, uno de los 12 Tesoros de España.

Historia del edificio

Tímpano de la iglesia románica.

Según la leyenda cristiana María se habría aparecido en Zaragoza «en carne mortal» sobre una columna —llamada popularmente «el Pilar»— en el año 40.

A partir de esta creencia, la tradición religiosa habla de la presencia de una capilla mandada construir por la Virgen para alojar la columna que dejó en testimonio de su venida, y que fue ejecutada por Santiago y los siete primeros convertidos de la ciudad del Ebro.

No hay constatación arqueológica ni documental de esta primera capilla, pero sí las hay de la existencia de una iglesia en la ciudad de Saraqusta en el siglo IX, en torno a la que se articulaba una de las comunidades de mozárabes de la ciudad, según transmite el monje franco de la abadía de Saint-Germain-des-Prés Aimoino.[3]

Tras la conquista de Zaragoza por el rey Alfonso I de Aragón en 1118, el templo se encontraba en estado ruinoso, y el obispo Pedro de Librana hubo de acondicionar la iglesia para su culto cristiano.[4] Tiempo después, comenzó en ese mismo lugar la construcción una iglesia románica cuyas obras no finalizaron hasta el siglo XIII. De esta época data la antigua capilla antigua del Pilar, situada en el interior de una sala en un claustro anejo al templo principal, documentada por Diego de Espés en 1240.

Iglesia mudéjar del Pilar en 1647, según detalle de la Vista de Zaragoza de Martínez del Mazo.

En 1293 la iglesia ya se encontraba muy deteriorada y poco más tarde, una bula del papa Bonifacio VIII de 1297 confirma que ya se adoraba el pilar —o columna— vinculado a la advocación de Santa María del Pilar.

Desde 1293 se emprende la construcción de un nuevo edificio gótico-mudéjar, que se extendió hasta 1515, e incluía la realización del coro con su sillería labrada y el retablo del altar mayor, encargado a Damián Forment.

Del estado de ese templo nos da una idea un croquis de la planta que se halla en el Archivo del Pilar, una vista de Antonio van den Wyngaerde de 1563 y la Vista de Zaragoza de Juan Bautista Martínez del Mazo de 1647, así como una descripción notarial del acta del edificio levantada el 2 de octubre de 1668. La Capilla antigua permaneció en pie hasta la reforma del templo del siglo XVIII.
La Basílica Barroca

En 1670 Juan José de Austria, por entonces Virrey de Aragón, promovió la construcción de un templo de estilo barroco de nueva fábrica, que es el que, fundamentalmente, existe en la actualidad. Fue diseñado a partir de varios proyectos, que encabezaron los maestros de obras zaragozanos Felipe Busiñac y Felipe Sánchez, y los continuó el prestigioso arquitecto real Francisco de Herrera el Mozo. Las obras dieron comienzo en 1681.
Basílica del Pilar en 1806. Grabado de Robert Daudet a partir de un dibujo de Louis François Léjeune.

Tras la ampliación del templo culminada en 1730 la Basílica alcanzó las actuales dimensiones: 130 m. de largo por 67 de ancho.[5] Finalmente, en 1765, culminó la reforma con las aportaciones de Ventura Rodríguez, quien en 1750 había proyectado una nueva capilla de la Virgen por iniciativa de Fernando VI que comenzó a ejecutarse en 1754 una vez demolida la antigua.

Ventura Rodríguez también trató de reorganizar el templo. Entre sus planes estaba cambiar de lugar el retablo renacentista y el coro, creando una vasta nave central, que tendría por altar el gran altorrelieve de mármol que decora el muro del trasaltar de la Santa Capilla de Carlos Salas Viraseca. Finalmente no se llegó a hacer, pero sí que modificó el concepto decorativo del interior del templo, simplificando notablemente la decoración de los capiteles y los flameros de las columnas, dándole un aspecto más sobrio y acorde con el incipiente gusto neoclásico de la época a la catedral.

También contribuyó a su aspecto bizantino actual el marqués de Peralada quien dio la idea de dotar al santuario de su característica silueta de cúpulas y torres, que fueron erigidas en su mayor parte entre 1796 y 1872, año en que se consideró terminado el templo. Sin embargo las torres exteriores que realzan el volumen exterior datan en su mayor parte del siglo XX, y no fueron concluidas hasta 1961.
Exterior de la Basílica
Vista del Pilar y el Ebro.

El volumen exterior de la Basílica del Pilar alcanza proporciones majestuosas. A lo largo de los siglos, y sobre todo desde la edificación barroca, el templo ha ido engrandeciendo su silueta con el alzado de cúpulas y de torres en sus ángulos.

Posee en la actualidad once cúpulas techadas con tejas vidriadas de colores verdes, amarillos, azules y blancos. Una central, en la confluencia entre la nave y el tramo centrales de la iglesia —que consta de tres naves y siete tramos—; dos más pequeñas situadas a ambos lados, en los tramos segundo y sexto, sobre la Santa Capilla y el Coro Mayor; y cuatro menores rodeando en los ángulos a estas dos cúpulas medianas, sobre los tramos primero, tercero, quinto y séptimo de ambas naves laterales. Además, entre los contrafuertes se cierran capillas rematadas con linternas. Las torres, alzadas en su mayor parte en el siglo XX, alcanzan más de noventa metros de altura.

Portada central de la fachada sur.

En 1944 se convocó una limosna popular para reformar la fachada sur, vertiente a la plaza. El proyecto de Teodoro Ríos se ejecutó entre 1945 y 1950 y consistió en enmarcar con pórticos de frontones triangulares sobre columnas corintias las dos entradas principales de los extremos del templo. Asimismo, se añadieron pilastras adosadas que rompían la monotonía del muro para crear una serie de tramos, a la vez que se situaba, en el centro, coincidiendo con la cúpula mayor, otro pórtico formado por un nicho con una escultura de la Venida de la Virgen de Pablo Serrano (1969) en coincidencia con el piñón de la nave del crucero o tramo central, flanqueado por dobles columnas entre las que se situaron nichos con flameros.

Sobre toda la fachada, dispuso un cornisamiento moldurado de gran resalte y rematando este ático, una rotunda balaustrada que incorpora estatuas de santos de la región debidos a Félix Burriel —San José de Calasanz— y a Antonio Torres Clavero —San Vicente, Santiago, Santa Isabel de Portugal, San Braulio, San Valero, Santa Engracia y San Vicente de Paúl.

En el muro más cercano a la puerta del extremo oriental, la que queda más cercana a la Santa Capilla se insertó el tímpano románico, único resto que queda de la iglesia altomedieval.
Interior de la Basílica


Cristo en la Cruz. Trasaltar del Retablo Mayor.

* Planta de la Basílica.

La disposición interior de la basílica del Pilar se articula en tres naves —la central más ancha— y siete tramos, que descansan sobre gruesos pilares decorados con pilastras adosadas clasicistas. Sobre ellos hay unos sobrios entablamentos que soportan cúpulas sobre pechinas y bóvedas rebajadas. En los muros se abren capillas laterales cubiertas con cúpulas con linterna o bóvedas. Los intradoses de los arcos de medio punto, cuellos de bóvedas y cúpulas fueron decorados en 1871 por el escultor Manuel Miguel Gálvez con guirnaldas y putti.

Siguiendo un recorrido según las agujas del reloj, desde la llamada Puerta Baja (la más cercana a la Virgen, en el extremo este de la fachada sur), se encuentra la Capilla de Santa Ana y la de San José. A continuación, en el centro de la nave lateral sur, se abre la Sacristía Mayor. Seguidamente la Capilla de San Antonio y la de San Braulio hasta llegar a la entrada de la puerta alta. En el tramo oeste, en el trascoro, se encuentran cuatro pequeñas capillitas, a ambos lados del coro, entre las que destacan las capillas del Ecce Homo (con un cuadro atribuido a Roland de Mois) y la de la Buena Esperanza. En el lado de los pies de la catedral se abren otras dos capillas: del Rosario y de San Agustín (llamada también Parroquia del Pilar, donde se celebran oficios religiosos cotidianos) y entre ellas se sitúa la Sala Capitular.

En el lado norte y desde la puerta alta del norte, que da a la ribera del Ebro, hay otras tres capillas: San Pedro Arbués, San Lorenzo y San Joaquín y la Sacristía de la Virgen, dejando en el centro el espacio que ocupa el Museo Pilarista. Por último, en el lado este, frente a la Santa Capilla está el Coreto de la Virgen y a ambos lados dos capillas: al norte la de Santiago y al sur la de San Juan, ya en la puerta baja de entrada del lado de la plaza mencionada al comienzo de este recorrido, que es la que mayor afluencia de público recibe.

El Museo Pilarista guarda un sinfín de objetos de orfebrería litúrgica, pero destaca sobre todo el llamado Joyero de la Virgen, en el que se presentan coronas, diademas, resplandores, etc. de piedras preciosas, y la colección de más de 350 mantos de la Virgen.

En la Basílica del Pilar están enterrados la mayoría de los arzobispos zaragozanos de la Edad Moderna, así como también reposan los cuerpos de San Braulio y del duque de Zaragoza, el general Palafox, entre otros.

Como curiosidad hay que hablar de las bombas que se lanzaron sobre la basílica en la Guerra Civil. En la madrugada del tres de agosto de 1936 un bombardero del ejército republicano español lanzó tres bombas sobre el templo pero ninguna de ellas explotó. Una de las bombas quedó clavada en la calle a pocos metros de la basílica, otra atravesó el techo del templo y la última cayó en el mismo marco dorado del mural de Goya en el Coreto. Este excepcional hecho hizo que popularmente se atribuyera a un milagro de la Virgen la no destrucción del templo. Hoy se exhiben y conservan dos de estos proyectiles en uno de los pilares cercanos a la Santa Capilla.

También cabe destacar la presencia de las banderas de España e Hispanoamérica, por ser la Virgen del Pilar la patrona de la Hispanidad.
Pinturas al fresco

Están pintadas todas las cúpulas que rodean y coronan la Santa Capilla. Antonio González Velázquez pintó en 1753 la cúpula elíptica sobre la capilla de la Virgen y las restantes los hermanos Ramón y Francisco Bayeu y Francisco de Goya, que decoró la que lleva el nombre de Regina Martirum (Reina de los Mártires) y la bóveda del Coreto. También recibieron ornamentación pictórica la cúpula mayor, la que cubre el órgano y Coro Mayor, y la cúpula elíptica de la nave central de delante del Coro. Los bocetos de muchas de estas obras se guardan en el museo de la catedral.

* Plano de situación de las pinturas de las cúpulas del entorno de la Santa Capilla.

Pinturas de las cúpulas del entorno de la Santa Capilla (siglo XVIII)

Cúpula Regina Martirum (1781), por Francisco de Goya.

En 1752, mientras se comenzaba a edificar la Santa Capilla, Ventura Rodríguez propuso que decorara la cúpula elíptica de este espacio el joven Antonio González Velázquez, que se encontraba en Roma estudiando con Corrado Giaquinto. Tras diseñar los bocetos preparativos con la colaboración de su maestro el pintor italiano, comenzó la ejecución del fresco con el tema La construcción de la Santa Capilla y la Venida de la Virgen del Pilar en la media naranja, a lo que sumó la decoración de las pechinas con la representación de Cuatro mujeres fuertes de la Biblia. La ornamentación pictórica fue inaugurada en 1753. En ella González Velázquez mostró su perfección académica en el dibujo y su fluido uso del cromatismo rococó.

No fue hasta 1772 que se continuó la decoración al fresco, con el encargo que entonces se hizo a un joven Francisco de Goya de la bóveda del coreto de la Virgen, donde representó la Adoración del Nombre de Dios. Desde esos años, el cabildo catedralicio había encargado a Francisco Bayeu, por entonces pintor de la Corte, el resto de las cúpulas y bóvedas que rodeaban a la Santa Capilla. Comenzó pintando la bóveda situada en el tramo de delante de la capilla de la Virgen, con el tema Regina Sanctorum Omnium (Reina de todos los Santos), y continuó con la bóveda situada detrás, la dedicada a la reina de los ángeles, Regina Angelorum. A partir de 1780 Francisco Bayeu contó con su hermano Ramón y su cuñado Francisco para finalizar la corona de la ornamentación de la Virgen. Goya se encargó de la cúpula situada frente a la capilla de San Joaquín con la letanía Regina Martirum. Sin embargo, al cabildo no le agradó su técnica suelta y su dibujo poco académico, por lo que, tras pintar con mayor adecuación clasicista las pechinas después de haberle sido rechazados los primeros borradores para estas, dejó el proyecto muy dolido con el cabildo y enemistado con su cuñado Francisco. Ramón Bayeu pintó otras tres cúpulas con los asuntos Regina Virginum, Regina Patriarcarum y Regina Confessorum.
Cúpulas central y de los pies del templo (siglos XIX y XX)

Tras la catástrofe de la Guerra de la Independencia hubo que esperar a la segunda mitad del siglo XIX para continar con el programa decorativo. En 1872 se concluyeron las pinturas de los gajos de la cúpula mayor, en la que, según el proyecto de Bernardino Montañés, colaboraron los más importantes pintores aragoneses de su tiempo. Montañés pintó una Coronación de la Virgen; Marcelino de Unceta los Mártires aragoneses y los Santos Obispos de la región; Francisco Lana, Santiago y los convertidos; Mariano Pescador, Santos Confesores de Aragón y los Innumerables mártires de Zaragoza; León Abadías, Santas aragonesas y Primeros Santos del Nuevo Testamento. Estos dos últimos pintaron también las pechinas con los cuatro Evangelistas.

Finalmente, en 1941, Ramón Stolz pinta la bóveda sobre el Coro Mayor con la Alegoría de la música glorificando a Dios y en 1955, la cúpula elíptica inmediata con una Alegoría del Rosario. También pintó dos frescos en los muros del tramo central. El situado al costado de la Sacristía Mayor representa el Milagro de Calanda y el del frente, junto al Museo del Pilar, La Rendición de Granada.

Santa Capilla, grabado de Mariano Latassa (1805).
La Santa Capilla del Pilar

La Capilla de Nuestra Señora del Pilar es una construcción independiente dentro del conjunto de naves de la Catedral. Constituye un espacio, amplio e íntimo a la vez, integrado en el templo pero con escala particular. Está realizado en estilo barroco clasicista, con cúpulas recortadas, rompimientos de gloria, entablamentos curvados, y numerosas esculturas y medallones de mármol.

La capilla, construida a partir de un diseño de Ventura Rodríguez entre 1750 y 1765 como joyel que realzara la imagen de la Virgen, supuso una de las obras maestras de la arquitectura barroca española. En ella, con materiales de gran nobleza, se da una completa integración de la escultura y la arquitectura. Dirigió las obras José Ramírez de Arellano —artífice también de los grupos escultóricos del interior—, ya que Ventura Rodríguez solo estuvo en El Pilar en dos ocasiones y delegó la responsabilidad de la ejecución a partir de 1754 en Ramírez de Arellano.

El espacio está concebido como un baldaquino dentro del templo y está situado bajo el segundo tramo de la nave central. La planta es curvilínea de cruz griega de remates redondeados en planta, cubierta por una cúpula central elíptica, sobre un entablamento que discurre sinuoso en una línea de cuatro lóbulos. La cubierta se perfora en transparentes que dejan pasar la luz y se adorna todo el conjunto con esculturas exentas en las cornisas y grupos escultóricos en relieve según un programa que incluye la necesidad de realzar la camarilla de la Virgen, situada fuera del eje a la derecha del espectador. Los juegos de curvas y volúmenes están en deuda con la obra de Bernini y Borromini, con la arquitectura bizantina, el rococó y el neoclasicismo.
La Virgen del Pilar

Imagen de la Virgen.

La talla de la Virgen en madera dorada mide treinta y ocho centímetros de altura y descansa sobre una columna de jaspe, resguardada esta por un forro de bronce y plata y cubierta por un manto hasta los pies de la imagen, a excepción de los días dos, doce y veinte de cada mes en que aparece la columna visible en toda su superficie. En la fachada posterior de la capilla se abre el humilladero, donde los fieles pueden venerar a la Santa Columna a través de un óculo abierto al jaspe.

Se trata de una escultura de estilo gótico tardío franco-borgoñón de hacia 1435 atribuida a Juan de la Huerta, imaginero de Daroca. En cuanto a su iconografía, se observa a María coronada y con túnica y manto, que recoge con su mano derecha, contemplando a Jesús niño que agarra el manto de su madre con la mano derecha y un pájaro con la izquierda. El rostro de la Virgen posee ternura y el niño puede haber sido objeto de una restauración poco cuidadosa.

Probablemente fue una imagen donada por Dalmacio de Mur con el mecenazgo de Blanca de Navarra, mujer de Juan II de Aragón, a raíz de la curación de una enfermedad que aquejó a la reina por entonces.

Retablo del altar mayor

El retablo del altar mayor fue realizado en alabastro policromado, con guardapolvo de madera, por Damián Forment entre 1515 y 1518 y está dedicado a la Asunción de la Virgen. El estilo de la arquitectura del retablo es gótico final, si bien las escenas figurativas muestran características plenamente renacentistas.

Retablo de la Asunción. Damián Forment, 1509-1518.

En 1509 el cabildo metropolitano contrató a Damián Forment el banco o predela del retablo del altar mayor que ocuparía la cabecera de la colegiata de Santa María, con la exigencia de que fuera «tan bueno y mejor que el Asseu» (que el de La Seo). En 1511, casi acabado el banco, contrataría también el resto del retablo, con tres escenas monumentales en sus calles: la Asunción en el centro, el Natalicio de la Virgen a su derecha y la Presentación de María en el templo a su izquierda. Finalmente, en 1515, Forment delega los trabajos del resto de la decoración arquitectónica en maestros contratados para su taller. El retablo acabó de asentarse en 1518.

En la predela están dispuestas siete escenas de izquierda a derecha: Encuentro de San Joaquín y Santa Ana en la puerta dorada, Anunciación, Visitación, Adoración de los pastores, Adoración de los reyes magos, Piedad y Resurrección, separadas por columnas con doseletes góticos que acogen estatuas de santos y apóstoles. Es la zona del retablo donde Forment se muestra más avanzado, pues en los marcos de las escenas y sus arquitecturas y ornamentos, aparece decoración propia del renacimiento, como putti, cartelas o balaustres. Lo completan sendas estatuas de Santiago el Mayor y Braulio de Zaragoza situadas en hornacinas a los flancos. Asimismo, en el sotabanco aparecen escudos heráldicos sostenidos por angelotes y medallones. Las escenas del banco aún conservan restos de la policromía original, aunque en las calles principales prácticamente ha desaparecido.
Coro

Frontero al altar mayor, en el tramo más occidental de la Basílica, se encuentra un coro renacentista de notable calidad tallado en madera de roble de Flandes que conforma un conjunto con sillería rematada por una alta cornisa y misericordia, órgano y reja.

Fue labrado por Esteban de Obray, Juan de Moreto y Nicolás Lobato entre 1542 y 1548. Se trata de una sillería de tres hileras de sitiales superpuestos en forma de grada y dispuestos en planta ultrasemicircular. En la parte inferior de los asientos hay trabajos de taracea con inscrustaciones de boj amarillo. En un principio los sitiales fueron 138, pero en nuestros días quedan 124; algunos se reutilizaron ubicándolos en los laterales del presbiterio del altar mayor.

El programa iconográfico de mediorrelieves de los respaldos es una de las obras importantes en este ámbito del renacimiento español. Los lugares presidenciales figuran escenas cuyo asunto es la venida de la Virgen y la construcción de la Santa Capilla por Santiago y los convertidos. El resto se destina a representar pasajes de la vida de María y de la pasión de Cristo.

El órgano mayor de la catedral, cuya caja fue descrita por Juan Bautista Labaña en 1610 como de «extremada escultura», se conservó en su aspecto original hasta 1940. Fue realizado por Juan de Moreto y Esteban Ropic en 1529 en estilo plateresco. A mediados del siglo XX fue ampliado, para poder interpretar todo el repertorio clásico y romántico, aumentando su registro y ensanchando su caja, cuyas partes nuevas se decoraron imitando el estilo de la labra original.

La verja, manierista, fue obra del buidador Juan Tomás Celma llevada a cabo entre 1573 y 1578. El basamento marmóreo se debe a Guillermo Salbán.
Coreto, sacristías y otras capillas

En todo el perímetro de la Basílica del pilar, en el espacio que queda entre los contrafuertes, están dispuestas varias capillas particulares además de otros espacio de uso del cabildo. A partir del Coreto de la Virgen, frontero a la Santa Capilla, se sigue un recorrido conforme al sentido de las agujas del reloj.
Coreto

En el espacio central del lado este, el de la cabecera del templo, se encuentra el Coreto de la Virgen, enfrentado a la Santa Capilla. Fue edificado por Julián de Yarza y Lafuente en 1764 a partir del plan de Ventura Rodríguez. Contiene una sillería de sesenta y ocho asientos en dos alturas, de los que cuarenta y uno se encuentran en la fila superior. Es labra de José Ramírez de Arellano de 1768. Se completa el conjunto con un órgano de 1720 de Bartolomé Sánchez, cuya caja se decora en 1770 con putti del taller de Carlos Salas Viraseca, que se encargó también de los adornos de estuco de los muros. La bóveda elíptica rebajada recibió en 1772 el fresco de Goya mencionado, La adoración del nombre de Dios. Cierra el coreto una verja de jaspe y bronce de 1792 rematada con famas y angelotes de madera pintada imitando mármol de José Sanz y un medallón con el anagrama de la Virgen.
Capilla de San Juan Bautista

En el ángulo suroriental del templo, la primera capilla a la derecha conforme se entra por la puerta baja que da a la Plaza de las Catedrales, fue mandada construir por el arzobispo Tomás Crespo de Agüero, que yace en un nicho situado en el muro derecho de esta. Está cubierta con una cúpula con linterna sobre pechinas, todo decorado en 1743 en estilo tardobarroco boloñés con frescos geométricos, figuras alegóricas de las virtudes teologales y el escudo de armas del arzobispo. Destaca el retablo de San Juan Bautista tallado en madera con una manera que anticipa el rococó. La imagen del santo data de hacia 1700 y está atribuida a Gregorio de Mesa. En los muros laterales hay dos grandes lienzos. A la derecha Predicación del Bautista en el Jordán, de Pablo Félix Rabiella y Sánchez, y a la izquierda una Visitación, posiblemente de Jerónimo Lorieri. Importante devoción popular recibe un cristo bajo dosel dispuesto en el ángulo derecho, el Santo Cristo del Pilar, de estilo barroco andaluz del siglo XVII.
Capilla de Santa Ana

Contiene un retablo de la segunda mitad del XIX en madera imitando jaspes. El grupo principal es Santa Ana con la Virgen de Antonio Palao y Marco (1852) y a sus costados hay estatuas de San Juan de Dios —derecha— y San Francisco de Paula —izquierda—, tallas del barroco tardío dieciochesco. En la predela se añadieron tres tablas de la segunda mitad del siglo XVI, unaAnunciación, una posible Adoración de los Magos y el Nacimiento de Cristo. Al lado derecho de la capilla hay un monumento funerario con esculturas de Ponciano Ponzano y Gascón al general Manuel de Ena, muerto en 1851 en la Guerra de Cuba, que fue sufragado por sus compañeros de armas. A la izquierda se encuentran dos tablas de San Vicente y San Valero de Roland de Mois.
Capilla de San José

Incluye un retablo barroco de la primera mitad del siglo XVII, reformado posteriormente con añadidos neoclásicos y academicistas en los siglos XVIII y XIX, que muestra esculturas de un seguidor de José Ramírez de Arellano. En los muros laterales cuelgan lienzos del siglo XVII y en el ángulo de la derecha un grabado de Nicolás Grimaldi hecho en Roma en 1720.
Sacristía Mayor

En el centro del lado que da la plaza se sitúa la Sacristía Mayor, que no está abierta al público. Guarda orfebrería datada desde el siglo XV que incluye bustos de Santa Ana, Santiago y Santa Úrsula, San Joaquín con la Virgen, San José con el Niño Jesús, Santiago Peregrino o Santa Dorotea. También alberga tapices y muebles del siglo XVI, tablas renacentistas atribuidas a Juan de Juanes, lienzos barrocos, relicarios y otros enseres de valor.
Capilla de San Antonio de Padua

A este santo portugués se le rinde culto en el Pilar desde el siglo XIV. Esta capilla, de 1713, fue una de las primeras en construirse y pertenece a los Moncada, titulares del Marquesado de Aitona, tras serle cedida por el cabildo por su contribución económica a la edificación del nuevo templo barroco. En 1755 fue decorada por José Ramírez de Arellano y su taller, con la construcción de un nuevo retablo, y por José Luzán, que pintó la cúpula al fresco con el tema Glorificación de San Antonio de Padua. Se trata de una de las más hermosas del templo, según Federico Torralba.

El retablo del altar, fabricado en mármol negro y jaspes que van desde el ocre claro a los tonos tierra, y con dorados en los capiteles de las columnas y en la predela, produce una de las arquitecturas de retablo más interesantes de la región, que desde la mitad del siglo XVIII, reprodujo esta combinación de materiales y cromatismo. Adopta modos del barroco romano borrominesco, con el juego sinuoso de columnas, intercolumnios, cornisas y entablamentos. Las esculturas del santo titular con un Niño Jesús en brazos en el centro, las de Santa Rosa de Lima y San Guillermo situadas entre las monumentales columnas corintias, el San Miguel del ático y los grupos de ángeles, están realizados por Ramírez de Arellano en madera policromada. En los muros laterales este mismo escultor realizó en yesería estucada de imitación de mármol una Aparición de la Virgen a San Antonio y el Tránsito del mismo santo.
Capilla de San Braulio

Fue decorada por el arquitecto Manuel Inclán Valdés y los escultores Ramón Subirat y Codorniu —decoración y pintura de las pechinas— y Salvador Páramo —imagen del santo— en la segunda mitad del siglo XIX. No es obra de gran mérito, consistente en un retablo neobarroco cuya hornacina cobija la imagen del arzobispo San Braulio.
Capilla del Rosario

Acoge un retablo herreriano de madera de circa 1601; en el nicho central se encuentra una escultura de la Virgen del Rosario, un Cristo en la cruz en el ático y un grupo con San Jorge a caballo rematando el altar. A ambos flancos del retablo, sobre una extensión del banco, se yerguen dos personificaciones de la Fe y la Esperanza, obras muy notables de Carlos Salas Viraseca de hacia 1775. En las calles laterales y el banco del retablo hay tablas manieristas con escenas del Nacimiento, Visitación, Santa Catalina y otros mártires, y dos lienzos reutilizados de más avanzado el siglo XVII de San Miguel y San Gabriel.

En los muros laterales hay cuatro tablas renacentistas de Roland de Mois procedentes de un desmantelado retablo, que formaban conjunto con los cuadros de la pared izquierda de la mencionada capilla de Santa Ana: San Vicente, San Braulio, Dormición de la Virgen y Alegoría de Cristo con la Sagrada Familia, todos ellos pintados hacia 1580.

A continuación el recorrido de las capillas se interrumpe, pues el espacio central de los pies del templo entre los contrafuertes, en el lado oeste, y bajo el Coro Mayor, lo ocupa un espacio cerrado al público general: la Sala Capitular. La siguiente capilla, cerca del ángulo noroccidental del templo, donde se encuentra la torre desde la que se pueden contemplar vistas aéreas de Zaragoza, es la que ejerce de parroquia cotidiana para el culto no extraordinario. Se trata de la Capilla de San Agustín, conocida como Parroquia del Pilar.
Capilla de San Agustín o Parroquia del Pilar

El altar está presidido por un retablo de San Agustín de madera estofada de alrededor de 1725 de estilo barroco tardío. Las esculturas son de buena factura: Aparición de la Virgen del Rosario a Santo Domingo de Guzmán con Santa Catalina y Santa María Magdalena, de iconografía poco habitual, San Judas Tadeo con la verónica y San Matías, que han sido atribuidas a Juan Ramírez de Mejandre. La imagen del titular, San Agustín, es de peor factura.
Capilla de San Pedro Arbués

En la clave del arco de ingreso a la capilla figura el blasón del Cabildo Metropolitano de Zaragoza, al que perteneció el inquisidor Pedro Arbués, asesinado en La Seo y canonizado posteriormente como mártir de la iglesia católica. La capilla contiene un retablo del siglo XIX con relieve de madera estucada imitando mármol, de Antonio Palao: San Pedro Arbués en Gloria (1873).
Capilla de San Lorenzo

Otra de las capillas que contiene elementos de la fábrica original barroca inaugurada en 1718, como los tiene la de San Antonio de Padua. De esa época se conserva el fresco de la cúpula, una Subida de San Lorenzo a la Gloria portado por ángeles, dinámica composición barroca de 1717 de Francisco del Plano, y el arrimadero o zócalo de azulejos valencianos. En los laterales, otros dos lienzos del mismo pintor: San Lorenzo ante el emperador Valeriano y El martirio de San Lorenzo, de la misma época. Destacan la expresividad en los gestos y la técnica de pincelada suelta.

El altar es obra posterior, y fue diseñado por Ventura Rodríguez en 1780 y ejecutado por Juan Bautista Pirlet —cantería de jaspes y mármoles— y Juan Fita —escultura—, que cinceló en estilo académico neoclasicista el mediorrelieve de la escena central, Subida de San Lorenzo a los cielos, y la escena de la predela, Matanza del papa Sixto II y sus diáconos por las tropas de Valeriano.

Siguiendo este recorrido, seguiría el espacio dedicado al Museo Pilarista que será comentado en último lugar.
Capilla de San Joaquín

Su altar está conformado por un retablo de madera sobredorada clasicista de alrededor de 1770 procedente de un convento de Tauste. En 1852 se incorporó en su camarín central un San Joaquín con la Virgen Niña de Antonio Palao ante una perspectiva pintada por Mariano Pescador. Al lado del evangelio se halla el sepulcro del duque de Montemar José Carrillo y Albornoz, muerto en 1747 y héroe de las campañas dieciochescas en Italia, concretamente en la batalla de Vitonto, por la que la Monarquía Hispánica recuperó el reino de Nápoles.
Sacristía de la Virgen

Fue construida en 1754 por iniciativa del arzobispo Francisco Ignacio de Añoa y Busto sobre diseños de Ventura Rodríguez. Es un espacio cerrado por muros al que se accede mediante un pórtico de mármol negro y jaspes ocres a terrosos rematado en frontis triangular y con puertas de nogal talladas con un relieve en el que se muestra el blasón del arzobispo promotor de la obra por Ramírez de Arellano.

La sala, de gran suntuosidad, decorada con escultura del mismo José Ramírez y pinturas de Joaquín Inza, es de planta rectangular, casi cuadrada. Notables son el pavimento, taraceado en mármoles, y cuatro puertas labradas con estampas marianas. Destacan asimismo los armarios de nogal que hasta finales del siglo XX custodiaron las «Joyas de la Virgen», actualmente en el Museo del Pilar.

En el interior de dos recargadas urnas rococó y sobre sendas a modo de bandejas, se contemplan dos cabezas degolladas policromadas de San Pablo y San Pedro muy efectistas atribuidas también a Ramírez de Arellano.
Capilla de Santiago o de la Comunión

Aloja un templete circular procedente de la Cartuja de las Fuentes de Lanaja (Huesca) ejecutado por Carlos Salas Viraseca. Su arquitectura es barroca clasicista y se cubre con una cúpula calada, como sucede en la Santa Capilla. Aunque estuvo decorado con veinte imágenes, solo quedan cuatro esculturas sedentes de los Padres de la Iglesia policromadas. La estatua de Santiago titular se debe a Carlos Palao, escultor valenciano de la segunda mitad del siglo XIX, al igual que las cuatro imágenes exentas de los ángulos del pequeño baldaquino.
Museo del Pilar

En la que fue hasta 1977 sala de oración de la Basílica, se muestran obras de valor artístico y emocional relacionadas con el culto a la Virgen del Pilar. Destacan los mantos que cubren la columna hasta los pies de la Virgen, de los que se posee una cuantiosa colección con telas de gran antiguedad y valor. Se guardan, del mismo modo, las coronas que adornan la imagen de Nuestra Señora del Pilar, una de ellas, la de la coronación canónica de 1905, de oro y piedras preciosas. También se muestran en este espacio las joyas de la Virgen, orfebrería de lujo cuyos ejemplares más antiguos, algunos zarcillos, datan del siglo XVII. Se pueden contemplar también esmaltes de Limoges, medallas de la Virgen e incluso un toro de plata regalado por el legendario torero Francisco Cúchares a la Virgen en 1839. Objetos litúrgicos (cálices, anillos pastorales) completan la colección.

Los muros exponen la mayoría de los bocetos que fueron entregados por los autores de las pinturas al fresco de cúpulas, bóvedas y muros. Pero sin duda las piezas centrales del tesoro pilarista son un Libro de horas del siglo XIII, una cajita de marfil árabe del mismo siglo, una carta autógrafa de Santa Teresa de Jesús y, fundamentalmente, el Olifante de Gastón IV de Bearn. Se trata de un cuerno de caza de marfil tallado de comienzos del siglo XII que donó al templo en 1135 la viuda del adalid de la conquista de Zaragoza, doña Talesa de Aragón, como contribución a la nueva iglesia cristiana poco después de ser reconquistada Saraqusta. Finalmente, en el centro de la sala, está situada la maqueta en madera de la Santa Capilla que hizo Ventura Rodríguez en 1754 para que sirviera como modelo del templete.
La Música en El Pilar

El primer órgano, hasta donde se sabe, fue construido en 1463 por Enrique de Colonia. En 1537 construye uno nuevo Martín de Córdoba con la intención de poder competir con el de La Seo.

Guillermo de Lupe y su hijo Gaudioso reestructuran el órgano mayor entre 1595 y 1602, siguiendo a la reforma que Guillermo había hecho del de la Catedral del Salvador en 1577.

En 1657 se sabe que hay varios órganos en la iglesia, quizá cinco de diversos tamaños y posibilidades. La actividad musical es, por tanto, rica y variada durante el Siglo de Oro, pero comenzará a decaer a finales del siglo XVIII.

Desde la Edad Media un músico (ministril) acompañaba con el bajón las voces de la capella de músicos cantores. La existencia de polifonía instrumental se documenta desde mediado el siglo XVI en que aparece la polifonía instrumental, con músicos que interpretan al «tenor» y «contrabajón». En el último cuarto de este siglo, formando ya una orquesta de ministriles, acuerdan trabajar para el Concejo Metropolitano de Zaragoza, la Diputación del Reino de Aragón y la iglesia de Santa María la Mayor, predecesora de la Basílica catedral. El archivo musical del Pilar está reunido con el de La Seo, y reúne una cantidad ingente de producción musical desde la Edad Moderna hasta nuestros días.

Entre los más importantes directores de la actividad musical de la Basílica del Pilar destacan los siguientes Maestros de Capilla y Organistas:
Maestros de Capilla

* Siglo XVI. Juan García de Basurto, Melchor Robledo, Antón Vergara, Cristóbal Cortés, Juan Pujol.

* Siglo XVII. Urbán de Vargas, Juan Marqués, José Ruiz Samaniego, José Alonso Torices, Juan Pérez Roldán, Diego de Cáseda y Zaldívar, Jerónimo Latorre, Miguel Ambiela.

* Siglo XVIII. Joaquín Martínez de la Roca, Luis Serra, Bernardo Miralles, Cayetano Echevarría, Joaquín Lázaro, Manuel Álvarez, José Gil de Palomar, Vicente Fernández.

* Siglo XIX. Hilario Prádanos, Antonio Lozano, Francisco Agüeras.

* Siglo XX. Gregorio Arciniega.

Organistas

* Siglo XVI. Mosén Montaña, Pedro Ricardo, Martín Monje, Juan Marco.

* Siglo XVII. Pedro Blasco, Juan Luis Lope, José Muniesa, Diego Xaraba y Bruna, Jerónimo Latorre, Joaquín Martínez de la Roca.

* Siglo XVIII. Tomás Soriano, Ramón Cuéllar.

* Siglo XIX. Ramón Ferreñac, Valentín Melón.

* Siglo XX. Francisco Agüeras, Gregorio Garcés Til.

Galeria de Imagenes de la Catedral – Basilica del Pilar en España

Catedral de Santa Cruz de Cadiz (España)

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Construcción     1722-1838
Estilo arquitectónico     Barroco, rococó, neoclásico

La Catedral de Cádiz es la sede episcopal de la diócesis de Cádiz y Ceuta, en España. Se empezó a construir en 1722 y no se terminó hasta el 28 de noviembre de 1838.

Recibe el nombre de “Santa Cruz sobre el Mar” o “Santa Cruz sobre las Aguas”[1] aunque los gaditanos la denominan “Catedral Nueva” en contraposición a la Catedral Vieja (de la Santa Cruz), edificada en el siglo XVI sobre la antigua catedral gótica mandada construir por Alfonso X El Sabio.

Está situada en la Plaza de la Catedral y es visible desde casi cualquier punto de la ciudad. Tiene horario de visitas tanto para el interior del recinto como para la Torre del Poniente. La misma entrada a la catedral sirve para acceder al Museo Catedralicio, situado en la Plaza Fray Félix junto a la Catedral Vieja.

Historia

Se trata de un edificio religioso de grandes proporciones que se comenzó a construir según proyecto del arquitecto Vicente Acero en 1722. Acero dejó el proyecto en 1739 y se hizo cargo de las obras Gaspar Cayón, pasando en 1757 a su sobrino Torcuato Cayón. Tras su muerte en 1783, le sucede Miguel Olivares hasta 1790, fecha en la que empieza a dirigir la obra Manuel Machuca. Finalmente desde 1832 hasta su finalización las obras las dirige Juan Daura.

En los 116 años que tardó su construcción, se ve el cambio de estilo y los gustos de los distintos arquitectos, lo explica la mezcla de estilos, básicamente tres: barroco, rococó y neoclásico.

Los materiales que se emplearon fueron muy variados debido a las diferentes crisis económicas a las que tuvo que hacer frente la ciudad durante el período de construcción, así se puede observar mármol genovés para los diferentes altares y puertas, piedra caliza y piedra ostionera para los muros exteriores.

Fue el obispo Fray Domingo de Silos quien la bendijo en 1838. A causa del retraso de las obras, muchas partes del templo quedaron expuestas a los rigores del tiempo. Esto y la situación misma del edificio junto al mar ha provocado una enfermedad en la piedra que hace que ésta se vaya desmoronando poco a poco; es por ello por lo que las bóvedas del templo están cubiertas por redes que evitan que los cascotes caigan al suelo.
Características


Interior de la catedral

La portada es una conjunción de formas cóncavas y convexas, característico del estilo barroco. Las torres que se levantan a ambos lados de la portada culminan en forma de observatorio astronómico; es un hecho excepcional que la Catedral de Cádiz posea campanarios de tal altura, puesto que estaba prohíbido por los Borbones la construcción de tales estructuras, al constituir un blanco fácil para el enemigo.

Tiene planta de cruz latina y tres naves, quedando delimitado el espacio por conjuntos de columnas. El altar mayor consiste en un templete de estilo neoclásico dedicado a la Inmaculada Concepción. En todo el perímetro del templo se observan capillas (que en el momento de la construcción estaban dedicadas a albergar los talleres necesarios para la obra del templo) dedicadas a la figura del Ecce Homo (obra de “La Roldana”) o a los patronos de la ciudad; San Servando y San Germán, entre otros. Una de éstas capillas alberga la monumental Custodia de plata, obra de Enrique de Arfe, que contiene la Sagrada Forma en la festividad de Corpus Christi. Cabe destacar las dos figuras en mármol de San Pedro y San Pablo que se encuentran junto a la entrada de las dos puertas menores de la catedral. Sobre la puerta principal se encuentran sendas estatuas de los santos patronos de la ciudad de Cádiz, San Servando y San Germán.

Posee varias cúpulas, destacando dos; la cúpula mayor compuesta por un tambor y la propia cúpula se asienta sobre pechinas y en su exterior está cubierta de azulejos dorados que durante el día reflejan los rayos del Sol. Contigua a ésta se encuentra otra cúpula de menores dimensiones, situada sobre el altar mayor. Otra cúpula menor se sitúa sobre una sala dedicada a guardar diferentes reliquias y restos.

Bajo el altar mayor se encuentra la cripta, situada bajo el nivel del mar donde están enterrados personajes ilustres gaditanos como Manuel de Falla y José María Pemán. Un elemento interesante de la catedral es su coro; se sitúa en el centro, ante el altar mayor. Verdaderas obras de arte son la sillería del coro y los dos órganos que posee. La Catedral de Cádiz posee un extenso archivo musical de la antigua Capilla Musical, con obras de compositores como Padilla, García Fajer o Delgado. Actualmente existe una intención de recuperar del olvido todas estas obras que, en la mayoría de los casos, sólo se tocaron el día de su estreno para los oficios.

Santa Apostólica Iglesia Catedral de Cádiz

El traslado de la Casa de Contratación de Sevilla a Cádiz en 1717, fue el motivo del gran desarrollo económico de la ciudad, por lo que el Cabildo inició la construcción de una Catedral acorde con el esplendor de la ciudad, ya que la existente, mandada a construir por Alfonso X el Sabio sobre 1263, fue incendiadaen 1596 y se encontraba en muy mal estado después de varias reconstrucciones.

Las obras dieron comienzo en 1722 según proyecto del arquitecto Vicente Acero, el cual tras haber trabajado durante cinco años en la Catedral de Granada, deja ver en ésta la influencia de la anterior y la de Guadix.

Vicente Acero dimite y en 1739 se hace cargo de las obras Gaspar Cayón, pasando en 1757 a su sobrino Torcuato Cayón. Tras la muerte de éste en 1783, le sucede Miguel Olivareshasta 1790, fecha en que las dirige Manuel Machuca. Finalmente desde 1832 hasta 1838, en que se dan por finalizadas las obras, las dirige Juan Daura.

En todo este tiempo han transcurrido 116 años, a través de los cuales se ve el cambio de estilo y los gustos de los distintos arquitectos. La catedral se comienza en estilo Barroco, como su planta y el interior hasta el friso rococó y es terminada en estilo neoclásico, en su fachada, torres, cúpulas y el segundo cuerpo del interior, así como la mayoría de los retablos y el altar mayor.

Exterior de la Catedral.

La fachada principal está realizada con mucho movimiento a base de formas cóncavas y convexas. Posee tres pórticos. El central tiene dos cuerpos, de los cuales el primero posee cuatro columnas corintias de fuste profusamente decorado y columnas estriadas, el segundo cuerpo es un gran ventanal flanqueado por los Santos Patronos, San Germán y San Servando, del genovés Esteban Frucos realizados en el siglo XVII, que anteriormente estuvieron en el Catedral Vieja. Todo ello está rematado por un gran arco abocinado con frontón triangular, y sobre él se sitúa una escultura del Divino Salvador realizada en mármol de Carrara por Esteban Frucos.

Las dos portadas laterales están rematadas por complejos frontones y flanqueadas por dos torres de planta octogonal con tres cuerpos, el primero almohadillado, el segundo con vanos entre pilastras y frontones y el tercero con columnas, cerrado con casquete semiesférico.

La fachada principal está rematada con candelabros y tiene dos cuerpos; el primero está realizado en mármol y el segundo en piedra caliza.

La fachadas laterales son idénticas, en mármol y jaspe con las puertas de orden corintio, dedicadas una a San Germán y la otra a San Servando.

Las cubiertas son bóvedas vaídas con profusa decoración de orden clásico. El crucero, tiene una cúpula semiesférica sobre tambor, obra de Juan Daura, cuyo exterior es romo y está recubierta de cerámica amarilla y rodeada de imágenes de santos, atribuidas a discípulos de Cosme Velázquez.

Interior de la Catedral.

Es de planta de cruz latina con tres naves separadas mediante columnas corintias estriadas que sostienen un rico friso con decoración de rocallas y una compleja y movida cornisa; todo este cuerpo está recubierto de mármoles. El segundo está dentro del orden clásico, de pilastras adosadas, este cuerpo, al igual que las cubiertas están realizados en piedra caliza.

De este interior destaca la amplia y compleja girola donde se utilizan bóvedas triangulares y cuadradas y las dieciséis capillas repartidas en las naves laterales.

1. Capilla de San Pedro.- Posee un interesante retablo neoclásico en piedra y mármol; en la hornacina hay una imagen en mármol del titular de tamaño natural obra del genovés Esteban Frucos. Estuvo colocada en la portada de la antigua catedral. El retablo está rematado con frontón curvo y una pintura de San Pedro.

2. Capilla de la Asunción.- Su retablo de mármol italiano de estilo barroco y sustentado por columnas salomónicas, estápresidido por una imagen de la titular de estilo barroco de gran calidad.

En las hornacinas laterales se encuentran las imágenes de San Martín y San Fermín atribuidas a Ignacio Vergara; el pavimento forma un rico mosaico de mármoles de colores.

Esta capilla fue la primera que se abrió al culto antes de ser terminadas las obras. En Marzo de 1775 se celebró la primera misa.

3. Capilla de San Sebastián.- El altar esta presidido por un cuadro que representa el martirio del Santo, obra del genovés Andrea Ansaldi, pintado en 1621. Ante él una imagen del Ecce Homo, obra de la insigne imaginera Luisa Roldán fechada en 1684. En las hornacinas laterales se encuentran las imágenes de San Antonio y San Pascual Bailón obras de Ignacio Vergara.

4. Capilla de Santo Tomás de Villanueva.- En el altar podemos observar dos lienzos que representan al titular, obras de Antonio Quesada (el de abajo es copia de Murillo), e imagen del niño Jesús con hábito de la orden trinitaria. Las hornacinas laterales contienen imágenes de Santa Clara y San Fernando en mármol, realizadas en mármol por José Bover en 1856.

5. Capilla del Santo Ángel de la Guarda.- Con altar presidido por un lienzo del titular, y sobre el otro que representa a San Benito, ambos realizados por Joaquín Manuel Fernández Cruzado en 1838 y 1842, respectivamente. Sobre la mesa del altar hay una escultura de San Antonio de la escuela levantina del siglo XVIII. En las hornacinas laterales se encuentran imágenes de San Lorenzo y San Bernardo, esculturas italianas procedentes de la Capilla de los Genoveses de la Iglesia de Santa Cruz.

6. Capilla de Fray Diego José de Cádiz.- De retablo neoclásico con la imagen del titular en tamaño natural, obra de Diego García Alonso (1890). El ático del retablo está ocupado por un relieve en mármol de Santa Gertrudis y sobre ella hay una pequeña pintura del Santo Ángel de la Guarda.

7. Capilla de San Benito.- Con un altar presidido por un lienzo que representa al titular realizado por Carlos Blanco en 1838. En las hornacinas laterales encontramos imágenes de San Antonio y de la Virgen de Esperanza, de origen flamenco (s. XVII).

8 y 9. Capillas de San Servando y San Germán.- Presiden las mismas las esculturas de los Patronos de Cádiz: los hermanos Servando y Germán. Fueron realizados en 1687 por la escultora Sevillana Luisa Roldán “La Roldana”.

10. Capilla de Santa Teresa.- Presidida por un lienzo de Santa Teresa realizado por Cornelio Schut en 1668. Delante de ella se encuentra una imagen contemporánea de San Pío X y en las hornacinas laterales tallas del siglo XVIII de San francisco Javier y San Ignacio de Loyola.

11. Capilla del Sagrario.- Realizada en mármol y presidida por una Inmaculada Concepción de Ignacio Vergara (s. XVIII).

12. Capilla de San José.- El altar tiene un lienzo del titular y otro de San Antonio de Padua, obra del gaditano José García Chicano (1838). En la parte superior se encuentra una pintura de la Virgen del Carmen y a ambos lados imágenes en mármol del siglo XVII de San Jorge y San Juan Bautista.

13. Capilla de San Juan Bautista de la Salle.- Con retablo en mármol y la imagen contemporánea del titular. En las hornacinas laterales se sitúan las imágenes de la Virgen y San José, ambas de Victor de los Ríos obras del barroco sevillano del siglo XVIII..

14. Capilla del Corazón de Jesús.- Presidida por una escultura del titular en bronce, obra de Benlliure en 1935, que fue realizada para un monumento público. A ambos lados están las imágenes de San Francisco Javier y San Ignacio de Loyola del mediados del siglo XVIII.

15. Capilla de la Adoración de los Reyes.- Presidida por un lienzo de la Adoración atribuido a Pablo Legot yuna talla de Jesús Nazareno obra del italiano Pedro Campana, fechado a principios del siglo XVIII. En las hornacinas laterales se sitúan las imágenes barrocas de Santo Tomás y San Patrico.

16. Capilla de San Pablo.- Tiene un retablo neoclásico con la imagen de San Pablo realizada en mármol y de tamaño natural, obra de Estaban Frucos, realizada en 1672.

El Presbiterio.- Es de planta circular y en él se encuentra el altar mayor con forma de templete sustentado por columnas pareadas de estilo corintio, realizado en mármol de Carrara gris, jaspes rojos y capiteles en bronce, construido por Juan de la Vega según proyecto de Manuel Machuca. En el interior se encuentra el Sagrario, de estilo renacentista, ejecutado en bronce y plata por el tallista gaditano Juan Rosado a finales del siglo XIX y sobre él una imagen de la Inmaculada Concepción del siglo XVII atribuida a Francisco Villega.

Los púpitos son de estilo isabelino en bronce dorado obras de Juan de Vega.

El Coro.- Está situado en el segundo tramo de la nave central. La sillería, fechada en 1702, está realizada en maderas de cedro y caoba y son obra de Agustín Perea y sus hijos. Está compuesta por dos cuerpos: el primero con cuarenta asientos con espaldares altos separados por columnas salomónicas entre los que van tallas de santos y la parte superior tiene un gran entablamiento saliente, subdividido por medallones tallados con bustos de santos, todo ello rematado por una crestería de ángeles músicos. El segundo cuerpo está compuesto por veinticinco asientos, de un estilo más sencillo.

La Cripta.- Se construye entre 1732 y 1730 realizada en piedra ostionera. Contrasta el esplendor del mármol de la parte superior c on la sobriedad de este recinto.

De auténtica obra maestra de arquitectura debe catalogarse la bóveda vaída de la rotonda central. Aquí demostró Vicente Acero sus amplios conocimientos de cantería y de resistencia de materiales.

La cripta es el discurso de la piedra, donde destacan también los techos planos de las capillas.

Al fondo se encuentra la Capilla de los Obispos, donde descansan los prelados que han muerto en Cádiz desde la consagración de la Catedral Nueva. Preside el recinto el Cristo de Aguiniga, traido de América a principios del siglo XVII.

Digna de reseña es la imagen de la Virgen del Rosario, en mármol italiano, obra de Alejandro Algardi.
Se encuentran enterrados en la cripta dos ilustres gaditanos: el músico universal Manuel de Falla, y el poeta José María Pemán.

Galeria de Imagenes de la Catedral Nueva de Cadiz

Catedral de Siracusa (Italia)

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Comienzo 1552
Consagración o conclusión 1618
Estilos predominantes Barroco-Rococó

La Catedral de Siracusa (Il duomo di Sircusa, en italiano) es una obra de Andrea Palma de un estilo barroco tardío o rococó en la que se reflejan con detalle la influencia del cristianismo en el barroco siciliano y la influencia también de la contrarreforma como medio para realzar las cualidades y aptitudes del buen cristiano.

Observación

* Destaca la presencia de enormes columnas que sirven para dar un mayor equilibrio a la fachada y hacen fijar la atención en la estatua de la parte superior y en el portón de la parte inferior.
* Se aprecian estatuas que decoran la fachada y la dan un toque más armónico y estilístico.

* La presencia de dos volutas curvilíneas de los laterales sirven para dar movimiento a la parte superior de la fachada y unificarla al conjunto.
* El juego de entrantes y salidas de cornisas la la dotan de ondulación.
* En la vista lateral se pueden apreciar columnas de estilo dórico que han servido de sujeción a lo que antes era la cella del templo y sobre las cuales ahora hay cornisas (en la parte de la fachada) y otros elementos decorativos propio de barroco.
* Se puede observar tanto en la fachada como en los laterales de la iglesia la presencia de ventanas con cristaleras de colores que permiten que el interior quede bañado de brillantes luces de colores frescos como el blanco, en la ventana más grande de la fachada; el azul en el resto de la fachada y el morado en los laterales.

Descripción
La fachada

La fachada, casi en movimiento, fue reconstruida con estilo rococó tras el terremoto del año 1752. Esta reparación fue llevada a cabo por Andrea Palma, el mismo arquitecto que la construyó, ya que cuando el terremoto asoló Sicilia la fachada aún no estaba finalizada. La fachada está construida esencialmente con mármol y granito, así como piedra caliza para las molduras y grabados y pizarra para las techumbres. Como la mayoría de las iglesias barrocas sicilianas, la fachada tiene la típica forma convexa e impresionantes escalinatas combinadas con elementos del barroco español, ya que durante esta época Sicilia aún pertenecía a la Corona de Aragón.

Elementos
Parte superior

* Vemos una serie de columnas de capitel corintio que sobresalen de la fachada y encuadran la estatua central de la catedral al conjunto, dotando a la fachada de complejidad. Estas columnas sostienen unas cornisas que a su vez forman parte de un frontón fragmentado que convierte el lado abierto en una especie de arco y deja el espacio de dentro para ser decorado con molduras y relieves.
* Las molduras de las fachadas del barroco y del rococó solían ser formadas por motivos bélicos o con escudos de armas del estado, como veremos adelante con más detalle.
* Las dos volutas curvilíneas de los laterales unen la parte superior al conjunto y dan proporcionalidad y equilibrio al mismo. Este era un recurso más típico del renacimiento que del barroco, ya que en el barroco se busca la complejidad de las formas y en el renacimiento, al tener una mentalidad neoclasicista basada en la razón, se buscaba el equilibrio y la proporcionalidad de las formas.
* El ser curvilíneas dota de movimiento a la parte superior de la catedral y la irregularidad de la espiral de estas dotan a la fachada de originalidad y se hace presente la búsqueda de la “sorpresa” que se propone en el barroco. Se pueden apreciar una especie de plumas que se sitúan justo en cima de las volutas. Estas dan un toque divino y son una muestra de la presencia religiosa en el arte barroco, ya que este servirá para propagar el espíritu de la contrarreforma, como veremos más adelante.

Entablamento curvado

El entablamento es el conjunto de molduras dispuestas en modo de estalactita en las cornisas y en el frontón fragmentado. Se pueden apreciar las molduras del entablamento colocadas en forma de pirámide de tres caras. Las caras de las pirámides de este entablamento son de forma convexa, de tal manera que se trata de un entablamento curvado. El entablamento curvado da la sensación de zigzag y pretende inspirar originalidad y transmite complejidad y exuberancia. Se puede observar una moldura encima del portón con motivos bélicos (el halcón, símbolo de la táctica militar) y motivos culturales (el escudo del Reino de las Dos Sicilias).
Las columnas

El capitel típico de las columnas del rococó es el capitel compuesto. Se trata de una mezcla del capitel corintio y el jónico, como veremos más adelante con más detalle. Esta exuberancia de adornos es muy propia del barroco, y especialmente del rococó. El fuste de las columnas es normalmente de estilo salomónico. Las columnas salomónicas son aquellas que el fuste tiene forma de espiral, dando sensación de ascensión y complejidad. En el caso de la catedral de Siracusa se han empleado fustes normales con estrechamiento en los extremos. El orden compuesto no pertenece al grupo de los órdenes arquitectónicos griegos (dórico, jónico y corintio), sino que, con el toscano, es uno de las aportaciones romanas a los órdenes clásicos. En proporciones y elementos compositivos es idéntico al orden corintio, con dos salvedades: la basa es más rica en molduras y se asemeja a un capitel dórico invertido, mientras que el capitel es una mezcla o composición (de ahí el nombre del orden) del capitel jónico y del corintio. Del primero toma las volutas de la parte superior y del segundo las hojas de acanto que adornan la parte inferior.
Parte inferior

En la parte inferior de la fachada destaca el portón repleto de ornamentaciones. Se puede observar los grandes detalles de los dinteles de las puertas, como se puede admirar en la fotografía de la derecha. El dintel del portón es una moldura muy compleja donde abundan las curvas y los motivos florales. Este tiene forma de semicírculo y cubre una moldura que representa una corona adornada con alas de ángel y en el centro se halla la Trinacria. A los lados del portón, dos columnas de capitel compuesto encuadran el portón al conjunto y otras dos columnas idénticas pero proporcionalmente más grandes sostienen el frontón fragmentado que hay a más altura. Todo esto da sensación de profundidad y de relieve. Esta serie de complejidades de espacio de dimensiones y de sensación de profundidad, son casi exclusivas del rococó, puesto que en el barroco no se busca tanta complejidad en una fachada como en este caso.

La escalinata

La escalinata es un recurso típico del rococó. Consiste en poner una sucesión de escalones largos de altura baja hasta el portón de la catedral. Estas cualidades de los escalones son para no dar sensación de incomodidad, sino de armonía y calma. En el caso de la catedral de Siracusa, se emplean escalones de piedra caliza y mármol sucesivamente. La forma de estos es una forma curvada o de gota de agua, ya que la curva que describe es semejante a la que describen las pequeñas olas de una onda de agua, como podemos ver en la fotografía de abajo.
Las cristaleras

En la fachada se pueden observar unas cristaleras de colores que en el interior de la catedral, hacen bellos juegos de luces y sombras. Estas son compuestas de pequeños cristales con formas geométricas, donde predominan los triángulos y hexágonos. También son adornadas con dinteles y también están encuadradas al conjunto mediante las columnas de capitel compuesto que tienen a sus lados.
Simbología

En la catedral se pueden observar un conjunto de esculturas de una gran expresividad y gestos muy concretos. Todo esto en el conjunto de adornos y dimensiones ya mencionadas anteriormente tienen una simbología religiosa muy concreta.

La estatua de la Virgen María embarazada del Niño Jesús con las manos en el corazón. La Virgen se halla sobre una nube con unos querubines que la acompañan. En la fotografía se puede contemplar la gran calidad de la estatua, esculpida en mármol y la gran expresividad que refleja en su rostro, lleno de amor y ternura.

La estatua de Santa Lucia, patrona de Siracusa, refleja un rostro de compasión y su belleza inspira paz y tranquilidad. La estatua del Papa Clemente XIII con la Biblia bajo el brazo y con una posición anunciadora, como si se tratase de Moisés anunciando que Dios le ha legado los mandamientos. Se le colocó en está posición por motivos de la contrarreforma, como veremos más adelante. Destaca por la gran expresividad de su rostro y el magnífico realismo de la túnica que lleva puesta el pontífice.

No sólo las estatuas son motivos religiosos, sino que tiene un motivo muy propia de esta época, y es el de propagar el catolicismo como medida de la contrarreforma, ya que por estos tiempos Europa se hallaba envuelta por las ideas de los movimientos protestantes de luteranos y calvinistas. Se pueden observar los pequeños detalles religiosos en las alas de las volutas, en las curvas en forma de plumas de las molduras, en las cornisas voladas, incluso en la misma fachada, ya que al ser convexa y tener relieve da sensación de movimiento y de ascensión.
Interior

Puesto que en la antigüedad la catedral era el templo de la diosa Atenea, tiene una base rectangular y las características típicas de un templo griego, como se puede observar en el plano de la derecha. En el siglo VII el templo dórico fue transformado en iglesia cristiana con tres naves, cerrando los espacios entre la columnas griegas y extrayendo la nave central de la parte interior del templo (cella).

No está claro cual es exactamente el estilo del interior de la catedral, aunque podemos decir con seguridad que este sufrió una reforma importante en 1752 por el terremoto que asoló Siracusa. En el interior podemos contemplar una pila bautismal del siglo XIII así como algunos mosaicos normandos y numerosas pinturas y esculturas de gran belleza. En la sacristía se encuentra una sillería de coro de 1489. En la primera capilla a la derecha se encuentra la pila bautismal sujeta por bellos leones de bronce. En la segunda a la derecha un palio pequeño recubierto con láminas de plata del siglo XVI y una estatua barroca de Santa Lucía, colocada sobre un sarcófago con bajorrelieves. La Capilla del Santísimo Sacramento se halla a la mitad de la nave derecha y consta desde 1653, con una hermosa verja de hierro fundido es separada de La Capilla del Crucifijo (al fondo de la nave derecha), donde se halla un grandioso altar barroco en el presbiterio y varias esculturas en la nave izquierda entre las que destaca una Virgen de la Nieve y una Santa Lucía de Antonello Gagini del siglo XVI.


Planta de la catedral cuando aún era el templo de la diosa Atenea.

El templo de Atenea

El templo de Atenea fue construido en el s. V a.C, en la parte más alta de la Isla Ortigia, y que en la actualidad corresponde a la catedral de Siracusa. Los cristianos tenían orden de destruir cualquier templo pagano o en su defecto reconvertirlo en uno cristiano, así que lo que hicieron fue crear arcos en la cella interior y con esa piedra sobrante cubrieron los espacios entre las columnas exteriores del templo, gracias a esta reconstrucción se conserva la estructura original y la disposición de sus columnas jónicas (6 frontales y 14 laterales). La entrada era la contraria a la actual es decir, por la parte que da al altar de la catedral, se sabe que se entraba por una puerta de oro y marfil y que en el frontón había colocado un escudo dorado de Atenea. Debido a las dominaciones musulmanas se construyó una mezquita y posteriormente los normandos la volvieron a convertir en iglesia cristiana.
Estilo

Se trata del estilo barroco-rococó. El estilo barroco en la arquitectura es caracterizado por la abundancia de adornos como volutas en los capiteles de las columnas así como las propias columnas salomónicas. Es caracterizado también por la presencia del movimiento con la utilización de formas curvas. La planta del edificio incorpora formas elípticas u óvalos que crean efectos de luz y sombra y se alzan cúpulas impresionantes que se decoran con abundancia de detalles y formas.

* El rechazo de la simplicidad y la búsqueda de lo complejo.
* Búsqueda del movimiento, en la más estática de las artes, la Arquitectura.
* Da importancia a la luz y efectos luminosos. Contraste de claroscuro. Búsqueda de la sorpresa.
* Gusta de representar o sugerir el infinito (un camino que se pierde, una bóveda celeste, un juego de espejos que altere y haga irreconocibles las perspectivas).
* La creación de espacios dinámicos.
* La creación de nuevas tipologías para edificios concretos.
* Gusto por lo dramático, exuberante y teatral.
* Gusto por la escenografía.
* Gran riqueza decorativa en interiores.
* Éxito del orden gigante, con columnas que abarcan 2 o 3 pisos.
* Amor desenfrenado por lo curvilíneo y el triunfo de la columna salomónica.
* Los entablamentos adoptan la curva y los frontones se parten y adoptan curvas, contracurvas y espirales.
* Arcos y frontones mixtilíneos. El arco descansa sobre la columna por el intermedio de un entablamento (esto es el modo romano), o descansa directamente sobre el capitel (modo bizantino). Ambos modos fueron empleados en el Renacimiento.
* Las ventanas son ovales o cuadradas con la parte superior curva.
* Se utilizan grandes cartelas.
* Se adopta un nuevo tipo de planta que ofrece planos oblicuos para dar sensación de movimiento; se utilizan efectos de luz, juegos de perspectiva. Se adopta la elíptica, la forma oval y otras formas Las paredes son cóncavas y convexas, es decir siempre onduladas. Se llega al abandono de líneas rectas y superficies planas.
* Existe una ilusión del espacio interior de la cubierta: un cielo invade el interior del templo con atrevidas perspectivas y sabios escorzos.
* No faltan los campanarios, solos o en pareja, muy decorados.
* No reniega de las formas clásicas (columnas, arcos, frontones, frisos), pero las transforma de manera fantasiosa. A veces el edificio llega a ser como una gran escultura.
* La subordinación del resto de todas las artes al todo arquitectónico.

Contexto histórico

El siglo XVII fue para España un período de grave crisis política, militar, económica y social que terminó por convertir el Imperio Español en una potencia de segundo rango dentro de Europa. Los llamados Austrias menores -Felipe III, Felipe IV y Carlos II- dejaron el gobierno de la nación en manos de ministros de confianza o validos entre los que destacaron el duque de Lerma y el conde-duque de Olivares. En política exterior, el duque de Lerma, valido de Felipe III, adoptó una política pacifista y logró acabar con todos los conflictos heredados del reinado de Felipe II. Por el contrario, el conde-duque de Olivares, valido de Felipe IV, involucró de lleno a España en la guerra de los Treinta Años, en la que España sufrió graves derrotas militares. Durante la segunda mitad del siglo, Francia aprovechó la debilidad militar española y ejerció una continua presión expansionista sobre los territorios europeos regidos por Carlos II. Como consecuencia de esta presión, la Corona española perdió buena parte de sus posesiones en Europa, de modo que, a principios del siglo XVIII, el Imperio español en Europa estaba totalmente liquidado.

En política interior, la crisis no fue menos importante. El duque de Lerma procedió a la expulsión de los moriscos (1609), con lo que se arruinaron las tierras de regadío del litoral levantino, y permitió la generalización de la corrupción administrativa. Posteriormente, la política centralista del conde-duque de Olivares provocó numerosas sublevaciones en Cataluña, Portugal, Andalucia, Nápoles y Sicilia. La rebelión catalana fue sofocada el año 1652, mientras que la sublevación portuguesa desembocó en la independencia de ese país (1668). España sufrió una grave crisis demográfica, consecuencia de la expulsión de casi 300.000 moriscos y de la mortalidad provocada por las continuas guerras, el hambre y la peste. La sociedad española del siglo XVII era una sociedad escindida: la nobleza y el clero conservaron tierras y privilegios, mientras que los campesinos sufrieron en todo su rigor la crisis económica. La miseria en el campo arrastró a muchos campesinos hacia las ciudades, donde esperaban mejorar su calidad de vida; pero en las ciudades se vieron abarcados al ejercicio de la mendicidad cuando no directamente a la delincuencia. Por otra parte, la jerarquización y el conservadurismo social dificultaban el paso de un estamento a otro y sólo algunos burgueses lograron acceder a la nobleza. La única posibilidad que se ofrecía al estado llano para obtener los beneficios que la sociedad estamental concedía a los estamentos privilegiados era pasar a engrosar las filas del clero. Este hecho, unido al clima de fervor religioso, trajo como consecuencia que durante el siglo XVII se duplicara el número de eclesiásticos en España.

Galeria de Imagenes de la Catedral de Sicarusa en Italia


Catedral de San Pancracio (Italia)

1

Estilo arquitectónico barroco y rococó
Inicio de la construcción 1719
Finalización 1722

La Basílica Catedral de St. Pancras mártir colegiales (antes San Juan Bautista es o incluso la Santísima Pancras y Buenaventura) el principal lugar de culto católico en la ciudad de Albano Lazio, cerca de Roma en los Castelli Romani y de la catedral suburbicaria la diócesis de Albano.

Es la iglesia más importante de su diócesis, el segundo en orden de importancia entre las catedrales de las sedes cuatro suburbanas.

Historia

La fundación

El cristianismo fue anunciado probablemente en el territorio albanés y Tuscolano incluso por San Pedro y St. Paul de Tarso: sin embargo, los monumentos conmemorativos primeros cristianos en territorio albanés son muy antiguas como las catacumbas de San Albano senador Lazio en la iglesia de Santa Maria della Stella que data del siglo cuarto o quinto, se mantuvieron en uso hasta que se demuestre pronto secolo.Altre sesiones de presencia cristiana en Albano es una capilla cristiana situada dentro de las ruinas de la Villa Doria Pamphili, Villa republicano y un oratorio Christian descubrió en el interior “vomitoria” del anfiteatro romano en Via San Francesco d’Assisi.

La primera mención de una catedral de Albano aparece en el “Liber Pontificalis”, refiriéndose a la época del emperador Constantino I (306-337) y el pontificado de Silvestre I (314-335):
(LA)
“Hisdem fecit temporibus Constantino Augusto basilicam en civitatem Albanense sancti Iohannis Baptistae [...]»
(ES)
“Al mismo tiempo, Constantino Augusto hizo una basílica en la ciudad de Albano, dedicada a San Juan el Bautista”

A las listas de largo por tierra de los romanos y los montes Albanos, que fueron donados por albanense emperador de la catedral, los lugares más importantes como el lago Albano y Marino, Nemi, mencionada por primera vez en su historia.

Incluso en el “Liber Pontificalis” se refiere a una basílica construida por el Papa Ormuz (514-523) Albano, “en Mefontis possessionem” convencionalmente se identifica con esta “iglesia”, pero no la iglesia catedral de San Pedro, la arquitectura religiosas más antiguas Albano, ubicado en una zona de las Termas de Caracalla

Desde la Edad Media hasta el siglo XVI
El lado derecho de la catedral Pia cuadrados (octubre de 2006).

La catedral fue restaurada por último por el Papa León III (795-816), ya que está cayendo “por la gran antigüedad” (“ruitura quae iam erat Prae Nimia obsoletos”), como se afirma en el anónimo bibliotecario Anastasio Vita Leonis III, y destruida por el fuego.

La tradición cuenta que incluso en la época de San Francisco de Asís se fundó un “guardián” franciscana Albano, en la tierra concedida por el Papa Honorio III: frailes franciscanos tenían el cuidado de la catedral de otro modo albanense abandonado. Los Frailes Menores Conventuales había confirmación de la asistencia espiritual de la catedral en 1560 por el Cardenal Mons. Girolamo Morone, quien confió su casa como la iglesia de Santa Maria delle Grazie.

El obispo cardenal Michele Bonelli (1591-1598), uno de los pocos cardenales obispos para hacer frente a su dueño y su catedral diócesis, y estaba de visita en la catedral de Albano comentó no tenía el clero, las anualidades y desnudo de muebles, cayendo en de consolidación: para las donaciones destinadas a restaurar la fábrica y aseguran los ornamentos, comenzó a hacer para recuperar contraseñas perdidas antiguos privilegios de la curia diocesana, y unificado los albanensi catedral de la iglesia parroquial de San Pedro antes mencionados y de la Iglesia de San Ambrosio, esta última que data del siglo VII y demolido antes del colapso en 1796, con sus pensiones y beneficios. La medida fue ratificada por el papa Clemente VIII con la bula papal “Apostolatus Ministerio Sagrado” del 6 de octubre de 1593.
XVII y XVIII

En 1687, el cardenal obispo Flavio Chigi nuevo enriquecido el mobiliario de la catedral y financiado la construcción de sagrestia.Contestualmente, el Cardenal Chigi también ordenó el abandono de la costumbre de enterrar a los muertos bajo el suelo de la iglesia, y construyó un cementerio el sitio de la nave, con vistas a Piazza Pia: La situación se mantuvo así hasta 1826, cuando el cementerio se trasladó fuera de la ciudad cerca de la iglesia de Santa Maria della Stella y la nave se reabrió al culto. Después de 1687 los que deseaba ser enterrado en la catedral tuvo que pagar 10 coronas a la Curia papal Diócesis.

El aspecto actual de la fachada de la catedral y el interior total cambio de imagen se debe a Cardenal Obispo Ferdinando d’Adda, quien comenzó a trabajar a principios del siglo XVIII, pero no pudo acabar con ellos porque Él murió el 27 de enero 1719: Por lo tanto, obligado a su sucesor para terminar la obra. Fue sucedido por Fabrizio Paolucci, quien completó la obra mediante una llamada al arquitecto Carlo Buratti. La iglesia fue consagrada por el cardenal Paolucci 5 de mayo 1720, y el día del aniversario de la dedicación se fijó para el 30 de agosto de cada año. El interés de los obispos cardinales albanensi por su titular aumentó después Cardenal Nicolo María Lercari donada a la Curia diocesana su palacio de Albano, el palacio del obispo actual, la donación se produjo probablemente en torno 1757quando cardenal murió. Mons. Francesco Maria cardenal Scipione Borghese llevado a cabo algunas obras de rehabilitación, de modo que sus sucesores podrían comenzar a residir en Albano durante seis meses continuos al año.

El Papa Benedicto XIV, en fecha desconocida, se otorgue a los canónigos del cabildo catedralicio utilizar el carrete y muceta morada (por lo tanto idéntica a la usada por los obispos).
Siglos XIX y XX


La parte frontal (diciembre de 2008).

Siglos XIX y XX

Cuando en Roma constituyó la República Romana (1798-1799) 15 de febrero 1798, Lazio Albano fue formada “República gemelas” Ya el 18 de febrero, seguido de Frascati, Velletri, a principios de marzo, Marino.Contrariamente a las expectativas, albanensi republicanos demostrado atento a los asuntos religiosos, de modo que 26 de marzo 1798 el Estado se ocupaba de la catedral, obligando al cabildo de canónigos de embargo de los ingresos del obispo Luigi cardenal Valenti Gonzaga (fuera de Roma, oficialmente enferma en el Parma) para llevar a cabo la necesarias de restauración de la catedral.

El capítulo en realidad cuesta 72 coronas en las obras del Papa, y presentó el proyecto de ley al cardenal Valenti Gonzaga de retorno de estos, en 1802. La negativa de la diócesis Curia de soportar esos gastos, incluso si es necesario, los cánones se inició una demanda en el vicario general, que dio la razón al cardenal obispo (como era previsible, escogido por el obispo vicario): por lo tanto recurrir a los canónigos en 1805 Tribunal de la Cámara Apostólica, quien le dio fundamentalmente malo, argumentando que las reparaciones menores que pagar la Curia diocesana, pero para los gastos importantes reparaciones tocar capítulo y los feligreses. Además, los canónigos estaban obligados a guardar silencio (obviamente que habían dejado escapar a las críticas y chismes acerca del obispo) y el pago de las costas. No contento, el capítulo hace un llamamiento a un alto grado de la justicia eclesiástica, el Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica en 1806, pero dada la grave situación de la torre de la iglesia, que amenazaba con derrumbarse, canónigos y obispo estaban de acuerdo en conjunto para competir en sólo los gastos necesarios para la restauración.

En resumen, la Comunidad de Albano en 1808 fue llamado para ayudar con 100 coronas (oficialmente pasa como resolver superado Comunitate) para la restauración. Nueva renovación se llevaron a cabo por el Empleo de la Comunidad después del paréntesis napoleónico (1807-1814) en 1821, la población albanense se establece un impuesto sobre el suelo: al final de este trabajo, fue reabierta al culto la nave y el cementerio se encuentra allí se mudó cerca de la iglesia de Santa Maria della Stella, como se mencionó anteriormente. El resultado fue que ahora el capítulo reordenado y diocesanos Curia juntos contra la albanense Comunidad alegando que tenía que soportar los gastos de restauración, en una serie de apelaciones que se inició en 1866.

Entre 21 de mayo y 5 de diciembre 1829 y 248 terremotos sacudieron la zona del Colli Albani: la población de Albano, teniendo en cuenta el daño limitado a las personas y edificios, cree que lo atribuyen a la intercesión de la Virgen de la Rotonda , la vieja imagen almacenada en el santuario mariano de Santa Maria della Rotonda, de modo que entre el 22 y 30 de agosto de ese año tuvo lugar la celebración solemne de la coronación solemne de la imagen en la catedral. La imagen de la Madonna della Rotonda fue solemnemente coronado en la catedral por tercera vez en su historia 14 de mayo 1905, este cardenal obispo Antonio Agliardi. La imagen colocada en la corona en 1829, junto con otras joyas adjunto y algunas ofrendas votivas, se ajustaban efectivamente a un robo sacrílego en octubre de 1904.

Entre 1854 y 1858 y en 1912-1913 se llevaron a cabo trabajos de restauración dentro de la nueva iglesia, que dio su aspecto actual: eran entre otras cosas, descubrió unas ruinas antiguas en los pasillos, muy probablemente perteneciente a la basílica construido por el Papa León III en el siglo IX que la basílica constantiniana original.

La aparición de la iglesia de hoy por lo tanto se ve afectada por las acciones de la primera década del siglo XX, durante el milenio “de la Iglesia (313-1913), celebrada por la fuerza a alinear la fundación de la Basílica de Constantino, con la promulgación del Edicto de Milán.

El 25 de agosto 1963 el Papa Pablo VI fue a visitar la catedral y la diócesis de Albano, imitado 19 de septiembre 1982 por el Papa Juan Pablo II.

La ventana central de la fachada ciega (octubre de 2006).

Descripción

Exterior

La fachada fue construida en 1722 por el arquitecto Charles diseñador empernado entre otros acueductos Bracciano y Benevento, la Catedral de St. Paul Aversa, y la iglesia de Santa María del Sufragio en L’Aquila, ‘s última convertido en un símbolo de la ciudad después del terremoto de 2009 Aquila.

Atornillar las Albano hizo una tripartita peperino cortina de arquitectura pilastras gigantes: en la mitad coloca en un frontón rematado por una cruz sommittà impresionante. Afuera, en el frontón de mármol es el escudo de armas del Cardenal Obispo Fabrizio Paolucci. En los extremos de la fachada hay dos antorchas (que probablemente simboliza el descenso del Espíritu Santo y son un tema recurrente en las fachadas de muchas iglesias). A continuación, a lo largo del arquitrabe del entablamento hay una inscripción en latín lo siguiente:
(LA)
“Fabritius Episcopal. ALBANENSIS CARD. PAOLUTIUS ”
(ES)
“Fabrizio Paolucci cardenal obispo de Albano”

En el centro de la fachada se abre una ventana ciega imitación de la logia “bendiciones”, presente en las basílicas papales de Roma, coronado por un friso que representa la palma del martirio, en referencia a St Pancras mártir. La fachada tiene tres puertas, y por encima de las dos puertas laterales son dos frisos que representan alrededor de la palma del martirio.

Interior de la catedral

Interior

La iglesia, originalmente a finales del Barroco Neoclasicismo pero fuertemente influenciado por las intervenciones llevadas a cabo a mediados del siglo XIX hasta la primera década del siglo XX. La catedral tiene una basílica de tres naves cubiertas con bóvedas de cañón: los lados, hay seis capillas laterales decoradas con pinturas de los siglos XVII y XVIII.

contra fachada (abril 2009).

La Controfacciata

La pared está ocupada por un gran coro que soporta el cuerpo. Por encima de él, lee la placa celebrando el cardenal obispo Ferdinando d’Adda colocado por su sucesor Fabrizio Paolucci

« FERDINANDIS EPISCOPUS ALBANENSIS
S.R.E. CARD. DE ABDUA
CATHEDRALEM ECCLESIAM HANC
VETUSTATE OBSOLESCENTEM RESTITUERE
A FUBDAMENTIS EXORSUS
INCONGRUENTEQUE MORTE INTERCEPTUS
PERFICI TESTAMENTO CAVIT
A. SA. MDCCXIX
FABRITIUS CARD. PAULUTIUS IN EPISCOPATU SUCCEOR
GRATUI ANIMI MONUMENTUM »

Ábside
Sección hueca

En la pila bautismal, se conserva una piedra original que aparece en la fachada es una copia quirógrafo de los cuales el Papa Pascual II en 1118 expresó su mérito albanensi exentos de pagar ciertos impuestos.

En la cripta debajo del presbiterio se conservan algunos de los capiteles jónicos de la basílica cristiana antigua que el Papa León III (795-815) había reconstruido después de un fuego furioso. Después de diversas vicisitudes y cambios tales como la construcción de la sacristía y un pequeño cementerio contiguo, en el año 1772 el cardenal Fabrizio Paolucci construyó la fachada existente, diseñado por Carlo Buratti, mientras que el aspecto actual de la basílica Sólo en 1913, a raíz de nuevos ajustes y restauraciones durante más de medio siglo, mediante la financiación por el pueblo de Albania.

Con estas intervenciones se hicieron para ver una serie de columnas de la catedral medieval de León III y la Iglesia fue dedicada no sólo a San Juan Bautista, también en St Pancras, ambos protectores de la ciudad.

La catedral alberga un sarcófago de mármol de gran calidad cristiana, orando con la figura central.

Galeria de Imagenes de la Catedral de San Pancracio en Italia


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