Estilo Renacentista

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Catedral Vieja de Managua (Nicaragua)

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La Antigua Catedral de Managua o Vieja Catedral de Managua es un edificio de estilo neoclásico, de la ciudad de Managua, capital de Nicaragua que fue dañada por el terremoto del 23 de diciembre de 1972, sin que hasta ahora haya sido reparada. Su fachada se asemeja a la de la Iglesia de Saint-Sulpice de París, Francia.

Construcción
La Antigua Catedral de Managua, cuya estructura de acero fue diseñada y enviada desde Bélgica en los años 1920.

La anterior Catedral Metropolitana, ubicada en el mismo sitio del actual edificio, fue demolida para hacer una nueva. En 1912 el Papa San Pío X había creado la arquidiócesis de Managua y las León, Granada y la diócesis de Matagalpa, pues hasta entonces la única sede episcopal era la de León. Monseñor José Antonio Lezcano y Ortega fue nombrado Arzobispo de Managua y la Parroquia managüense (construida a finales del siglo XVIII) fue elevada a la categoría de Catedral Metropolitana, fue demolida en 1925 para hacer una mejor.

La primera piedra fue colocada el 5 de abril de 1925, en una sencilla ceremonia, por Monseñor Lezcano y el Presidente de Nicaragua Carlos José Solórzano; pero el primer diseño de la Catedral fue publicado el 10 de enero de 1926 y no satisfizo al Arzobispo pues consistía en una gran nave central y una torre de campanario separada, frente al templo. A Monseñor Lezcano le gustó la fotografía de una iglesia de Bélgica y le pidió al Ingeniero Pablo Dambach, de origen suizo, que diseñara los planos de la Catedral basándose en la foto de la iglesia belga; la armazón de hierro fue traída de Bélgica, por barco hacia Nicaragua y en el puerto de Corinto, departamento de Chinandega se la transportó por ferrocarril a Managua. Los trabajos de construcción de la Antigua Catedral iniciaron en 1928. Fue el primer edificio de esta magnitud construido de concreto armado en el país, tres años después del inicio de su construcción el 31 de marzo de 1931 un terremoto destruyó la capital, pero no su armazón metálica y posee diseños arquitectónicos victorianos con réplicas europeas, estilo renacentista y neoclásico.

El Congreso promulgó una ley de la Catedral, estableciendo un impuesto especial de un dólar por cada quintal de café, para destinar los fondos recaudados a la construcción del templo, la que contó con el apoyo del gobierno del General José María Moncada. El 1 de diciembre de 1938 se inauguró (siendo presidente el dictador General Anastasio Somoza García), pero no fue consagrada sino hasta el 24 de julio de 1946, durante la celebración del Centenario de la elevación de Managua a ciudad. La familia Somoza tenía un sitio especial para estar allí durante la celebración de las misas y los Te Deum. La Catedral Metropolitana de Santiago tenía una decoración suntuosa en el exterior e interior, entre ellos vitrales, nichos, altares de mármol, esculturas de bajo y alto relieve, bóvedas iluminadas, etc.

En el libro del historiador nicaragüense Gratus Halftermeyer, Historia de Managua, con 4 ediciones en 1946, 1952, 1959 y 1964, dice en la página 128, de la tercera edición, lo siguiente sobre la construcción de la Catedral:

Antes del terremoto se principió a construir la nueva Catedral Metropolitana, cuya armazón de hierro fue hecha por el ingeniero belga [error del autor, era suizo] llegado especialmente al país para ese fin, don Pablo Dambach.

En la edición de noviembre de 1932 de la “Revista del Clero”, de León, órgano oficial de la Arquidiócesis de Managua y de las Diócesis de León, Granada y Matagalpa, a la página 7 bajo el mote “Acontecimiento”, textualmente dice: “Septiembre 19-Se canceló hoy, felizmente, la deuda con Les Atelier-Metallurgiques, de Nivelles, Bélgica, por la armazón metálica, de la Catedral capitalina, 89, 094.55 dólares. Acerca de la cual le anotan para sumarlos a la cantidad que antecede, los siguientes gastos relacionados con el precio total de la dicha armazón metálica:

Viaje del mecánico que la armó, venida y regreso de Europa $ 1.050.00. Aseguro del mismo contra accidente de trabajo $ 152.00. Pensión del mismo en 13 meses a razón de $ 300.00 cada mes, $ 3.900.00. Equipos de máquinas y cables para el trabajo $ 1.200.00. Total $ 95.351.55. Habiéndose economizado: la comisión en Corinto de la Casa Rodolfo d`Arbelles, que no cobró ni un centavo por el envío del millar de toneladas; los derechos de introducción de Aduana y Municipales que se dispensaron y el descuento del 50% del flete del ferrocarril Corinto-Managua”.

La Catedral ya está terminada y en funciones. Le faltan ornamentos y uno que otro detalle. Su construcción es de una elegancia arquitectónica inmejorable. Su costo total no puede decirse aún, pues se continúan los trabajos de remate. Sus torres están consagradas, la norte a San Pedro y la sur a San Pablo; el frente central al Salvador del mundo. Esta Catedral, embestida por un terremoto y cuya armazón quedó ilesa es ahora el orgullo de Managua. ¡Oh manos del Cura Chamorro! ¡Cuánto luchó por su vieja parroquia del siglo XVIII!

En la parte trasera de la Catedral, el lado este, están las estatuas de Fray Bartolomé de las Casas, Fray Margil de Jesús, la Reina Isabel la Católica, Monseñor José Antonio Lezcano Morales (tío paterno de Monseñor Lezcano y Ortega), Cristóbal Colón, el Rey Fernando VII de España y el conquistador Francisco Hernández de Córdoba.

Acontecimientos en la historia de la Catedral

* El 1 de febrero de 1943 (día del cumpleaños de Somoza García) se celebró el matrimonio de su hija mayor Lillian Somoza Debayle con su pariente Guillermo Sevilla Sacasa. El padrino de la boda fue el Presidente de Costa Rica Rafael Ángel Calderón Guardia. Un año antes doña Lillian Somoza había sido coronada reina de la Guardia Nacional en éste mismo edificio.

* El 5 de diciembre de 1950, se efectuó el matrimonio de Anastasio Somoza Debayle, hijo del dictador General Anastasio Somoza García, y su prima Hope Portocarrero Debayle, día del cumpleaños número 25 del novio. El cortejo salió del Palacio Nacional (hoy Palacio de la Cultura) para entrar a la Catedral. Después de la boda el cortejo se trasladó al Palacio de Comunicaciones, inaugurándolo al instante, para celebrar una fiesta en la azotea. Fue el matrimonio más lujoso en la historia de América Central.

* La muerte de Monseñor Lezcano el 6 de enero de 1952, su funeral en la cripta, ubicada debajo del Altar Mayor, y su sucesión por el obispo auxiliar coadjutor Monseñor Alejandro González y Robleto como Arzobispo de Managua.

* El 30 de septiembre de 1956 se celebró un responso por el alma de Somoza García con la presencia de sus restos llevados ese mismo día a Nicaragua (después de haber fallecido en Panamá el día anterior) a consecuencia del atentado que le hiciera en León el poeta opositor Rigoberto López Pérez la noche del 21 del mismo mes y año.

* Al día siguiente 1 de octubre se celebró una misa pontifical, de cuerpo presente, con la asistencia del alto clero nacional y el Nuncio Apostólico.

* El 16 de febrero de 1970 fue nombrado Arzobispo de Managua por el Papa Pablo VI Monseñor Miguel Obando y Bravo, quien hasta entonces era Obispo Auxiliar de Matagalpa desde hacía dos años 1968 y el 4 de abril del mismo año fue recibido en Managua y consagrado Arzobispo en la Catedral. 15 años después en 1985 sería elevado a la dignidad de cardenal por el Papa Juan Pablo II y este el 1 de abril de 2005 (un día antes de morir) le aceptó la renuncia, nombrando como Arzobispo a Monseñor Leopoldo Brenes, quien hasta entonces era Obispo de Matagalpa.

* El 26 de septiembre de ese mismo año la Catedral fue tomada por un grupo de estudiantes universitarios, opuestos al régimen somocista, para protestar contra las torturas que hacía el gobierno contra sus opositores. El diario La Prensa lo calificó con el titular: Catedral tomada, protesta y campanas a rebato.
* La noche del viernes 22 de diciembre de 1972 se efectuó una protesta, en el atrio, contra el gobierno a causa del hambre causado por la sequía de ese año. Pocas horas después a las 12:35 AM del siguiente día 23 de diciembre, el Terremoto de Managua de 1972 de 6.2 grados en la escala de Richter y sus dos réplicas de la 1:18 y 1:20 AM dañaron a la Catedral, quedando en abandono desde entonces.

* El 25 de abril de 1995 se celebró con una misa el V aniversario de la toma de posesión de doña Violeta Barrios de Chamorro.
* El domingo 18 de abril de 1999 se celebró la boda de María Alejandra Alemán Cardenal (hija del entonces Presidente Arnoldo Alemán) con el ecuatoriano Alfredo Francisco Gallegos Sandoval celebrada por el Cardenal Obando.

* El 11 de agosto del mismo año, en un acto solemne, fueron sacados los restos del General José Dolores Estrada, Héroe Nacional y vencedor de los filibusteros en la batalla de San Jacinto el 14 de septiembre de 1856, para trasladarlos a su ciudad natal de Nandaime, departamento de Granada.

* El 7 de diciembre de 2007 el Presidente Daniel Ortega Saavedra celebró allí, por primera vez en su segundo periodo de gobierno, la gritería ocupando como altar el atrio y la escalinata del templo.

Destrucción, saqueo y abandono

El terremoto de las 12:35 AM del 23 de diciembre de 1972 de 6.2 grados en la escala de Richter y sus dos réplicas de la 1:18 y 1:20 AM dañaron a la Catedral (debido a que su estructura no tiene vigas estriadas) dejándola inhabilitada para la celebración de los servicios religiosos, los que se trasladaron junto con la Curia Arzobispal a la Iglesia de Santo Domingo de Las Sierritas, en las afueras de Managua, hasta 1993 cuando se inauguró la Nueva Catedral Metropolitana, obra del arquitecto mexicano Ricardo Legorreta frente al costado norte del Centro Comercial Metrocentro. Las 4 esferas del reloj de la torre de San Pablo quedaron marcando la hora del primer sismo. El lado norte del edificio y las partes superiores de las torres fueron las más agrietadas; los vitrales se quebraron; fue saqueada por vándalos que se llevaron las alcancías, bancas, vasos sagrados y algunas imágenes. Otras de estas (como las de Santa Marta, San Judas Tadeo, San Miguel Arcángel y la Virgen del Perpetuo Socorro) fueron llevadas a la Parroquia San Miguel Arcángel, del Residencial Las Brisas, ubicada en la zona occidental de la capital. La de San Juan Bautista de La Salle fue trasladada por los Hermanos Cristianos en un camión al Colegio La Salle de Managua donde permanece hasta hoy, de acuerdo con el testimonio del Doctor Iván Guerrero Murillo, ex alumno lasallista y abogado. Según el capítulo “Cristo sobre las ruinas”, del libro Un pueblo y su conductor (de Silvio Campos Martínez), Monseñor Obando (en su recorrido de 20 horas por las calles de la capital) llegó al templo a eso de las 10 de la mañana de ese día para ver los daños, pero no rescató algunas cosas de allí y las de la Curia. La Iglesia del Colegio María Mazarello se convirtió provisionalmente en Catedral y más adelante a la Iglesia Santo Domingo de las Sierritas. Desde entonces quedó en abandono sin que pudiera restaurarse, pues al parecer a Monseñor Obando no le gustaba el edificio. Según testigos, en 1975 desapareció su techo de aluminio junto con el cielo raso.

El 20 de julio de 1979, en la celebración del triunfo de la Revolución Sandinista, los guerrilleros del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) dispararon balazos al aire y algunas balas impactaron contra la parte alta del campanario de San Pablo.

En los años 1980, hasta inicios de los 90, se convirtió en refugio de delincuentes, drogadictos y prostitutas. Las puertas de madera fueron arrancadas, lo que quedaba de los vitrales fue apedreado, pedazos de mármol fueron arrancados de sus altares al igual que las losas del piso, en este creció el monte; adentro tales personas hacían sus necesidades fisiológicas causando un mal olor en el templo.

En 1982 los restos de Monseñor Lezcano, muerto hacía 30 años, fueron sacados de la cripta de la Catedral encontrándose que su cuerpo estaba incorrupto. Se los trasladó a la Parroquia de Santa Ana, ubicada en el barrio del mismo nombre (en la zona occidental de la capital), sepultándolos al lado derecho del Altar Mayor.

En contraste con la catedral, el vecino Palacio Nacional (actual Palacio de la Cultura), ubicado en la esquina opuesta de la plaza de la Revolución, no quedó en abandono.
Recuperación y limpieza

Los asuntos políticos predominaron para que se hiciera una nueva Catedral de 1991 a 1993, durante el gobierno de doña Violeta Barrios de Chamorro, en vez de restaurarla. En 1995 se inició el proyecto de restauración con la limpieza del templo, se instalan el techo nuevo, losas nuevas del piso, las luces internas y externas, junto con los efectos de sonido del canto gregoriano en latín, los cuales sonaban el Angelus a las 6 de la tarde. Se quitaron las 4 esferas del reloj, las cuales quedaron marcando la hora del primer sismo, las cuales se colocaron en los sótanos del Palacio de la Cultura (ex Palacio Nacional). Se la convirtió en una especie de museo con exposiciones de arte sacro. A partir de noviembre de 2000 se cerró al público indefinidamente, debido a que varios pedazos de concreto se desprendieron de sus paredes a causa de la compactación del predio frente a su costado sur para hacer allí el parqueo del Palacio de la Cultura.

Intento de restauración

En 2004 el Presidente de México Vicente Fox, al hacer una visita oficial a Nicaragua, quedó impresionado por la belleza de la Catedral y le prometió al Presidente Enrique Bolaños Geyer enviar poco tiempo después a unos técnicos para restaurar la iglesia. El diagnóstico determinó que el abandono por parte de los anteriores gobiernos y la humedad le causaron más daños que el mismo terremoto. Se determinó que los gobiernos de Nicaragua, Francia, España, México y la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura por sus siglas en inglés) aportarían cada uno un millón de dólares, por lo que faltarían 2 millones más para completar los 7 millones. Pero todo quedó en veremos, pues aún no se ha restaurado y desde el terremoto de 1972 no le pertenece a la Arquidiócesis de Managua, sino al Estado, debido a que un decreto de la Junta Nacional de Gobierno en 1973 confiscó el centro de la capital prohibiendo la reconstrucción.

Galeria de Imagenes de la Catedral Antigua de Managua


Catedral Vieja de Cuenca (Ecuador)

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La Catedral Vieja de Cuenca o la Iglesia del Sagrario (Iglesia del Santuario) en Cuenca, Ecuador, fue el principal lugar de culto españoles durante la época de la colonización española, que hoy funciona como el Museo de Arte Religioso. Se encuentra en el Parque Calderón, frente a la Catedral Nueva.

La planificación de la iglesia comenzó en 1557 y la construcción comenzó diez años más tarde, utilizando piedras para los cimientos y las paredes de las ruinas de Tomebamba. Durante el período colonial la Iglesia fue el principal centro de culto de la “Parroquia de los españoles”, que fue reservado para la gente de España, mientras que los indígenas tuvieron que quedarse fuera o culto en otros lugares. El órgano fue introducido en 1739, y el reloj se puso en la torre en 1751. En 1787 el obispado se estableció en Cuenca, y la iglesia se convirtió en una catedral. La nueva torre erigida en 1868 lleva una placa conmemorativa: “Torre célebre Más Que Las Pirámides de egipto” (torre más famosa de las pirámides de Egipto), en referencia a la utilización de la antigua torre como punto de referencia clave para la Misión Geodésica Francesa en 1736, que determinó el arco del meridiano. En 1880 la construcción de la Catedral Nueva se inició. Con la consagración de la Catedral Nueva, la Catedral Vieja dejado de ser utilizados para los servicios regulares. Después de una importante renovación que se inició en 1999, la Catedral Vieja sirve hoy como el “Museo de Arte Religioso” y un lugar para conciertos y eventos culturales. Entre otros, muestra esculturas de Miguel Vélez y Gaspar Sangurima y pinturas de Daniel Alvorado y Nicolás Vivar.

La iglesia tiene una estructura típica de una basílica colonial, con tres naves. Hay un altar central, mientras que el órgano se encuentra sobre la entrada. Las paredes están decoradas con colores pastel. Se ha visto también es un conjunto de figuras de tamaño natural tallada que representa a Jesús y los apóstoles en la Última Cena. A pesar de la catedral ha sido objeto de varias remodelaciones, ha mantenido su carácter original.

Durante la época colonial la Iglesia Mayor, como se la conoce, fue el principal centro del culto religioso por ser la “parroquia de españoles”.

Las piedras labradas traídas de las ruinas del Tomebamba, sirvieron para sus cimientos y bases de los muros. La Iglesia Mayor llega a ser catedral con el obispado a fines del siglo XVIII. En la actualidad la iglesia mantiene su estructura básica colonial a pesar de varias remodelaciones realizadas en los siglos XIX y XX. La iglesia en el interior cuenta con tres naves, un altar central y siete laterales. Tanto en expresión como en especialidad están presentes el estilo barroco y renacentista.
Ubicación: Calle Sucre y Luis Cordero (esquina).

mas informacion

http://www.arquidiocesisdecuenca.org.ec/

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Catedral de Arequipa (Peru)

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Estilo     Neorrenacentista
Construcción  Inicio 1540
Construcción  Términa 1656

La Catedral de Arequipa es considerada como uno de los primeros monumentos religiosos del siglo XVII en la ciudad. Se construyó en sillar (piedra de origen volcánico), con bóvedas de ladrillo; es el santuario principal de la ciudad que ocupa todo el lado norte de la Plaza de Armas. Construida totalmente en sillar, exhibe un estilo neorrenacentista con cierta influencia gótica. Su fachada está constituida por setenta columnas con capiteles corintios, tres portadas y dos grandes arcos laterales. Está rematada por dos altas torres renacentistas y estilizadas. En su interior se encuentra el altar mayor, hecho con mármol de Carrara y confeccionado por Felipe Maratillo. En la nave central se destaca el incomparable púlpito tallado en madera de encina por el artista Buisine Rigot, en Lille, Francia, y se ve a Cristo derrotando a la serpiente maligna. Al fondo, hay un órgano de origen belga, cuyo valor radica en ser uno de los más grandes de América del Sur. La capilla del Señor del Gran Poder es muy frecuentada por los lugareños. En 1844 fue destruida por un incendio y reconstruida en 1868 por el arquitecto arequipeño Lucas Poblete. Es de estilo neoclásico y los ingresos al templo se ubican en las naves laterales. Fue duramente golpeada por el terremoto del año 2001, el que afectó seriamente sus torres.

Historia

Luego de fundarse La Villa Hermosa de Arequipa, el 15 de agosto de 1540, se construyó provisionalmente una iglesia parroquial con el título de Señor San Pedro, Título que dio a la parroquia el Ilustrísimo Señor Obispo del Cusco, don Fray Vicente de Velarde, esta iglesia se ubica donde hoy está la catedral que fue construida sobre los cimientos de la anterior catedral colonial, que fue concluida en 1656 y destruida por un incendio en 1844.

Cronología

Evolucion de la catedral de Arequipa.jpg
Evolucion de la catedral de Arequipa

* 15 de agosto de 1540: esta es la fecha en que la ciudad fue fundada por Garcí Manuel de Carbajal. La Catedral se inició la construcción en esta misma fecha. En el “Acta de Fundación” de Arequipa, se puede leer: “… en el nombre de su majestad el Gobernador Francisco Pizarro, fundó el hermoso pueblo en el valle de Arequipa, en la sección Collasuyo, sobre el río borde, en su nombre puso la cruz, en el lugar señalado para la Iglesia; Puso el lucio en la plaza del pueblo, que declaró haría en el nombre de su majestad … ”
* 14 de febrero de 1544: los representantes del Consejo, Justicia y Dirección de la ciudad firmó un contrato con el arquitecto Pedro Godínez, entonces regente de la ciudad y commender de San Juan Bautista de Characato, y los carpinteros Juan Rodríguez y Gregorio Álvarez a construir la iglesia.
* Septiembre de 1544: Miguel Cornejo, el alcalde de la ciudad, asignado la construcción del portal para el capitán Toribio de Alcaraz, que de acuerdo para construir usando blanco petrificados de lava volcánica (sillar). La iglesia es construcción con 2 secciones principales.
* 22 de enero de 1583: un terremoto destruyó la iglesia a escombros.
* 1590: se decidió reconstruir de nuevo la principal iglesia, y esto es asignado a Gaspar Báez, que es ayudado por varios funcionarios y español muchos centenares de “Mitayo” indios. El nuevo diseño tendrá 3 secciones, arcos y bóvedas de ladrillo.
* Febrero de 1600: cuando la construcción estaba casi terminado, la violenta erupción del Huaynaputina estratovolcán (también conocido como Quinistaquillas o Omate), junto con varios terremotos y una lluvia de cenizas, destruiyen parte de la estructura.
* 1604: otro terremoto destruyó por completo lo que restaba de la estructura
* 1609: la Bula del Papa Paulo V crea la Diócesis de Arequipa, separándolo de la de Cuzco. En Arequipa, los católicos se había convertido en empobrecidos desde la erupción volcánica, pero decidido a reconstruir la Catedral.
* 27 de enero de 1621: a Andrés de Espinoza se le asignó la construcción de la Catedral
* 1628: Espinoza murió
* 1656: se termina la construcción de la catedral. Tuvo 3 secciones, 180 pies de largo por 84 pies de ancho (84,86 m por 25,6 m), 8 pilares, 5 capillas, 22 arcos, 15 bóvedas de ladrillo.
* 1666: terremoto. Algunos daños y perjuicios, pero no daños estructurales. Reconstrucción comenzar de inmediato.
* 1668: terremoto. Algunos daños y perjuicios, pero no daños estructurales. Reconstrucción comenzar de inmediato.
* 1687: terremoto. Algunos daños y perjuicios, pero no daños estructurales. Reconstrucción comenzar de inmediato.
* 1784: terremoto. Algunos daños y perjuicios, pero no daños estructurales. Reconstrucción comenzar de inmediato.
* 1 de diciembre de 1844: hubo un gran incendio en la Catedral. El fuego destruyó varias partes de la iglesia y muchas pinturas, esculturas y muebles, así como varias bóvedas y pilares.
* 15 de diciembre de 1844: inicio de las obras de reconstrucción, bajo la dirección del obispo José Sebastián de Goyeneche y Barreda, y su hermano Juan Mariano de Goyeneche. La dirección técnica fue encomendada al arquitecto Lucas Poblete. Una parte de ella fue reconstruida sobre la antigua iglesia de San Juan (destruido en 1784).
* 1850: el obispo Goyeneche encargó, a su costa, la producción de varias joyas y piezas para adornar la Catedral al joyero español Francisco Moratilla, que entonces era joyero de la Reina de España. Los sobrinos del Obispo (el conde de Guaqui, las duquesas de Goyeneche y de Gamio y José Sebastián de Goyeneche) regalaron a la catedral el altar mayor (todavía existe en la actualidad), que fue instalado por un arquitecto italiano de apellido Guido.
* 1854: se instaló el reloj de la torre, realizado en Inglaterra. También la música de órgano y 12 esculturas de madera gigante de los apóstoles, todos realizados en Bélgica.
* 1879: el púlpito, realizado en la tienda de Buisine-Rigot en Lille, Francia, fue instalado gracias al embajador del Perú en Francia, Juan Mariano de Goyeneche, conde de Guaqui. Se le ha dado a la iglesia de Javiera Lizárraga Comparet de Álvarez.
* 13 de agosto de 1868: un largo y violento terremoto destruyó varias partes de la Catedral: Las torres, parte del portal principal, algunas de las fachada arcos, algunos altares. En los años siguientes, gracias al Obispo y la La familia Goyeneche y bajo la dirección técnica de Lucas Poblete, las dos torres y la fachada de arcos fueron reconstruidos.
* 23 de junio de 2001: el sur de Perú fue sacudido por un terremoto de grado 8.1 en la escala de Richter a 23 de junio de 2001. La torre izquierda fue destruida y el derecho torre sufrido grandes daños.

15 de agosto de 2002: en el aniversario de su fundación, el entonces Alcalde Manuel Guillén terminado la restauración de las torres.

La Catedral de Arequipa hoy

Edificación construida luego del incendio del año 1844. Construcción neoclásica, decorado con un gran órgano de origen belga (es uno de los más grandes de Sudamérica), una gran lámpara de origen sevillano, un púlpito neogótico francés, mármoles de Carrara y tallas de madera europea. También posee tesoros en orfebrería como dos custodias de oro y brillantes. Es una de las 70 iglesias en el mundo autorizadas a desplegar el estandarte del Vaticano.
Alfred Grandidier

De acuerdo a 1861 en palabras del naturalista y explorador francés: “El más importante monumento construido en Hispanoamérica después de la independencia”.
Terremotos

Los terremotos de 1666, 1668, 1687 , 1784 y 2001 provocaron daños de diversa consideración en la Catedral de Arequipa sin afectar seriamente su estructura. Después de cada sismo, se procedió a la reparación de los daños. Pero el terremoto del año 2001 hizo que una de sus torres la izquierda colapsara completamente, pero en el año 2002 hubo la reinauguración de la catedral y la plaza por los daños hechos en el terremoto.

Galeria de Imagenes de la Catedral de Arequipa en Peru

Catedral de Lima (Peru)

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Estilo     Renacentista y neoclásico

La Basílica Catedral de Lima y Primada del Perú es la Iglesia Mayor del Perú ubicada en el centro histórico de Lima.

Datos históricos

En 1535, el fundador español de Lima, Francisco Pizarro, decide construir la Iglesia Matriz de la Ciudad de los Reyes para lo cual pone la primera piedra para su construcción. En 1538 se termina el primer templo de construcción sencilla. El 11 de marzo de 1540, Francisco Pizarro inaugura la primera iglesia que es puesta bajo la advocación de la Gloriosísima Asunción de Nuestra Señora.

La importancia de la ciudad es causa de que el 14 de mayo de 1541 el Papa Paulo III emita una Bula que eleva como Catedral al templo de Lima, la cual se comienza a construir en 1542. Doña Francisca Pizarro Yupanqui, la hija del conquistador, aportó la considerable suma de cinco mil pesos de oro para su construcción, que llegó a costar quince mil hasta completarse, y que el propio rey de España agradece en real cédula de 19 de marzo de 1552. Después, en 1572 se inicia nuevamente la construcción en la iglesia catedral la cual duraría varios años. En 1593 se reinicia la construcción luego de un periodo de inactividad. En 1604 se inauguran los primeros avances, los mismos que sufren daños severos en el terremoto de 1609. En 1622 culmina la construcción del tercer templo.

El gran terremoto de 1746 vuelve a dañar la estructura. Su reconstrucción se dio en tres partes, la primera culminó en 1755, la segunda en 1758 y la última en 1778. Entre los años 1794 y 1797 se construyen las actuales torres campanario de la catedral.

Durante el siglo XIX, la catedral no recibió adecuado mantenimiento por lo que en 1893 se tuvo que cerrar debido a su estado ruinoso. Tres años después se inició su reconstrucción y en 1898 se inauguró la Catedral en la forma que mantiene hasta la actualidad. El 28 de mayo de 1921 se le confirió el reconocimiento como Basílica menor bajo el nombre de Catedral Basílica San Juan Apóstol y Evangelista.

En estos últimos años, bajo el gobierno pastoral del cardenal Juan Luis Cipriani y con el apoyo de la empresa privada, se han llevado a cabo numerosos y minuciosos trabajos de restauración de la Catedral y sus obras de arte, así como una mejorada iluminación, culminando los trabajos el año 2004, cuatricentenario de su consagración.
Una catedral de grandes dimensiones

Una vez terminadas las disputas entre Diego de Almagro y Francisco Pizarro, y ya establecido el Virreinato del Perú, el Arzobispo Jerónimo de Loayza pidió que sea remodelada a semejanza de la Catedral de Sevilla, entonces y ahora la mayor de España, con lo que comienza un cambio en las dimensiones.

Este cambio comenzó demoliendo los primitivos muros de adobe pero no se finalizó. Solo después con el arquitecto Francisco Becerra en 1582 se trazó la definitiva y amplia planta del templo de fundamento renacentista, con 3 grandes naves y dos capillas laterales.
La Catedral de Lima hoy

En general, la Catedral de Lima a pesar de su unidad arquitectónica, posee varios estilos, desde el gótico tardío, el renacentista hasta el barroco y plateresco. Por la fecha del inicio de la construcción, el estilo arquitectónico es renacentista. Sin embargo, cabe destacar sus bóvedas de crucería y su portada principal con adornos platerescos.

El templo posee una planta de salón rectangular, emulando a la catedral de Sevilla. El techo es sostenido por bóvedas góticas de crucería que recrean un cielo estrellado, las cuales están hechas de madera y estuco para aliviar el peso sobre las paredes y evitar su colapso en caso de sismo.


Portada central de la Catedral, ésta es de estilo renacentista. Puede apreciarse los capiteles corintios de las columnas. En las hornacinas se destacan las imágenes de los apóstoles, que rodean a la gran imagen de Jesucristo. Se observan también medallones, cabezas, ángeles y otros adornos platerescos.

Las dos altas torres gemelas con chapitel de pizarra son neoclásicas con influencias estilísticas de la escuela escurialense y del norte de Europa. Originalmente sus altares eran de estilo barroco, siendo sustituidos algunos de ellos por altares neoclásicos. La sillería del coro posee una disposición ecléctica si bien presenta tradición renacentista. La Catedral es en sí una perfecta síntesis de los estilos arquitectónicos por los cuales ha atravesado la ciudad de Lima desde sus orígenes hasta el día de hoy.
Naves

La Catedral de Lima posee 3 naves y 2 naves adicionales donde se abren las capillas laterales. Empezando por los exteriores, tenemos en la fachada 3 portadas, como la mayoría de catedrales. La principal (la del centro) se la llama Portada del Perdón.

Además hay 2 laterales, una que da a la Calle de Judíos (lado derecho) y otra que da al Patio de los Naranjos (patio interior anexo a la Catedral). En la parte posterior del templo (Calle de Santa Apolonia) se abren otras 2 portadas: la de Santa Apolonia y la de San Cristóbal. En la fachada delantera se pueden apreciar estatuas de los Apóstoles, y en la hornacina central, el Sagrado Corazón de Jesús. Actualmente, en la parte superior se puede apreciar el escudo del Perú, en el sitio donde originalmente se hallaba el escudo de la ciudad de Lima junto con la frase Plus Ultra. Junto a la Catedral están la Parroquia del Sagrario (una de las más antiguas de Lima) y el Palacio Arzobispal, sede del gobierno eclesiástico de Lima.

En su interior, a lo largo de las naves laterales se aprecian cuadros de gran formato del Vía Crucis. Recientemente se colocaron en las columnas doce cuadros alusivos a los doce Apóstoles y a la vez a los doce artículos de fe del Credo apostólico. Juan Pablo II visitó este recinto en dos ocasiones, en 1985 y en 1988, lo que se conmemora en dos placas que se ven a la entrada.
Capillas

En la nave izquierda podemos ver, en la primera capilla, el antiguo baptisterio, con su pila bautismal. Allí se conserva una hermosa imagen de Nuestra Señora de la Esperanza (Virgen dolorosa), escultura que forma parte del elenco mariano procesional de la Semana Santa en esta Ciudad y que preside tradicionalmente los cultos de Cuaresma y Semana Santa. En las recientes restauraciones se pudo descubrir la antigua policromía que revestía la capilla, la cual ahora es expuesta para los visitantes.

La siguiente capilla es la Capilla de la Sagrada Familia, en la cual se conservan antiguas tallas en madera policromada de Jesús, María y José. También, en las paredes, se aprecian dos grandes cuadros ovales con las imágenes de San Pedro y San Pablo, y cuatro paneles de madera que pertenecieron a la antigua sillería del coro, anterior a la actual. Antiguamente, esta capilla pertenecía al gremio de carpinteros de la ciudad.

La siguiente es la Capilla de la Antigua que perteneció a la Universidad de San Marcos. Antiguamente, los alumnos recibían sus grados académicos aquí. Preside el altar una imagen de la Virgen del mismo nombre (de mediados del siglo XVI), patrona de la Universidad desde 1627, y destacan dos estatuas de madera, de San Marcos y Santo Tomás de Aquino. Las columnas del retablo están pintadas con colores distintos, simbolizando cada una las primitivas facultades de la Universidad.

La siguiente es la Capilla de los Santos Peruanos, presidida por la imagen de Santa Rosa de Lima, primera santa de América, junto con las de San Martín de Porres, San Juan Macías y San Francisco Solano, santos peruanos. Fue originalmente dedicada a la santa limeña poco después de su canonización. En ella está la tumba de Mons. Emilio Lissón, XXVII Arzobispo de Lima, actualmente en proceso de beatificación.

Luego, sobre la puerta que da al Patio de los Naranjos, se aprecia la tubería del antiguo órgano, hoy fuera de uso, encargado por Francisco Xavier de Luna Pizarro, XX Arzobispo de Lima, y hecho en Bélgica.

Sigue la impresionante Capilla de la Inmaculada Concepción modernamente dedicado a Ntra. Sra. de la Evangelización, Esta es una de las pocas capillas que conservan su altar barroco original, pues las muchas poseen altares neoclásicos, tras las reformas hechas por el Presbítero Matías Maestro y posteriormente la destructiva restauración en la década de 1890. Sin embargo, respetó éste por ser tan bello. Preside el altar la imagen de Nuestra Señora de la Evangelización, talla de madera del siglo XVI enviada por el emperador Carlos V, que antiguamente presidía el altar mayor. Es una de las primeras imágenes de la Virgen en llegar al Nuevo Mundo. En su mano derecha sostiene la Rosa de Oro, condecoración papal conferida por Juan Pablo II en 1988 en su segunda visita al Perú y que ostentan muy pocas advocaciones marianas. En la pared izquierda de la capilla se ve un cuadro de gran formato de San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, hecho en 2005 por los 30 años de su muerte. Conmemora el momento en el que este santo visitó esta misma capilla.En el retablo también se conservan figuras de un Nacimiento que según la tradición fue el primero de la ciudad de Lima, encargado por la hija de Francisco Pizarro. Las paredes tienen hermosos azulejos, recientemente recuperados.

Luego está la entrada a la sacristía, donde vemos, a la izquierda, un bajorrelieve de la Adoración de los Pastores, del siglo XVI, una de las piezas más antiguas de la Catedral, que presidió el altar mayor del primer templo. A la derecha, un cuadro de la Virgen de Guadalupe. Además, vemos medallones de la Dolorosa y el Ecce Homo, y tallas de San Ambrosio y San Agustín.

Siguiendo por la nave, está la Capilla de la Virgen de la Paz, donde actualmente se reserva el Santísimo Sacramento. En la pared izquierda hay un cuadro de San Juan Evangelista, patrono de la Catedral, dándole la Comunión a la Virgen; y a la derecha está la tumba del Siervo de Dios Fray Francisco Camacho.

La impresionante sillería del coro, actualmente flanqueando el altar mayor, fue hecha por Pedro de Noguera en el siglo XVIII. En los respaldos vemos figuras de numerosos santos y santas (Apóstoles, Doctores, Papas, Obispos, vírgenes, etc.), Antiguamente el coro estuvo ubicado frente al altar mayor (posición similar a la de la Catedral de Ciudad de México). En el respaldo de la Cátedra (la cual está ubicada en la sillería izquierda, bajo dosel) está la figura del Redentor. El retablo mayor, de estilo neoclásico, está presidido por una Inmaculada. Bajo el presbiterio está la cripta de los Arzobispos, donde están los restos de casi todos los pastores de esta ciudad, desde Jerónimo de Loayza (el primero) hasta el cardenal Augusto Vargas Alzamora, el último en fallecer.

El púlpito, neoclásico, está coronado por una imagen de San Juan Evangelista, y el crucifijo que le queda al frente, por un Cordero pascual. En el crucero de la nave, vemos 4 estatuas (2 a cada lado) de San Juan Evangelista, San Pedro, San Pablo y Santiago el Mayor. Es obra del presbítero Matías Maestro, quien condujo la renovación de los antiguos altares barrocos limeños, sustituyéndolos por altares neoclásicos.

Tumba de Francisco Pizarro en su cripta en la catedral.

En la nave derecha, empezando nuevamente desde la entrada, está primero la cripta de Francisco Pizarro, cubierta por completo con mosaicos alusivos a la Conquista. En una de las paredes se puede apreciar el escudo de Lima. En el sarcófago se ve que la cabeza está separada del cuerpo, posiblemente desprendida por múltiples manipulaciones a los que estuvo expuesto sus restos. El cuerpo original fue descubierto a principios del Siglo XX. Frente al sarcófago, se halla un pequeño cofre que contiene tierra de su ciudad natal, Trujillo de Extremadura.

Antiguamente, cuando se entraba a la Catedral de Lima siempre se pensó que el cuerpo de Pizarro era el que se presentaba en una urna de cristal situada en un altar de la misma Catedral. Precisamente los guías turísticos indicaban el lado derecho, cerca de la entrada, el altar era de mármol, y se veía un esqueleto momificado, de un color azafranado. En 1891, con motivo del 350 aniversario de su muerte, se decidió exhibir públicamente sus restos en este lugar, y desde entonces fue paso obligado para todo el que visitara Lima. En el año 1977 la Catedral se somete a una serie de reparaciones dentro de su hábitat, y es cuando unos obreros que realizaban labores de refacciones en la cripta de la Catedral, se toparon casualmente con una caja de plomo con algunas inscripciones borrosas, no podían imaginar que se trataba de los verdaderos restos del conquistador español. Tras una pared había un nicho donde encontraron la caja. La inscripción rezaba: Aquí está la cabeza del señor marqués don Francisco Pizarro, que descubrió y ganó los reinos del Perú y puso en la Real Corona de Castilla. Al lado se encontró un féretro forrado interiormente en terciopelo, que contenía una gran cantidad de huesos. El equipo de científicos logró determinar que aquellos restos pertenecían a una mujer, dos niños, un hombre maduro que, luego se comprobó, era Pizarro. Además estos científicos trabajaron largos meses para determinar el origen de estos restos. Arqueólogos, antropólogos, patólogos, radiólogos, químicos, e historiadores diversos juntaron esfuerzos para adquirir datos y detalles de la agitada vida política y militar de Pizarro.

Luego está la Capilla de San Juan Bautista, cuyo retablo presenta relieves policromados alusivos a la vida del santo. Lo preside un gran crucifijo, uno de los más antiguos de la Catedral. Su retablo fue realizado por el famoso tallador sevillano Juan Martínez de Montañez, y traído al nuevo mundo en barco durante varios años. Se considera entre los mejores retablos del templo catedralicio.

Sigue la Capilla de la Virgen de la Candelaria, cuyo retablo es magistral obra del presbítero Maestro. Su estilo es de transición barroco-neoclásico. A continuación la Capilla de Santo Toribio de Mogrovejo, segundo Arzobispo de Lima y Patrono del episcopado latinoamericano, cuyos restos se conservan en la Catedral (se puede ver un relicario con reliquias suyas sobre este altar). En esta capilla se ven en las paredes otros relicarios con ornamentos episcopales del santo. A la izquierda está la tumba del cardenal Juan Landázuri Ricketts, XXX Arzobispo de Lima, y a la derecha, un gran cuadro que recoge el episodio del robo de unas hostias de la vecina Parroquia del Sagrario (las hostias fueron encontradas milagrosamente, se dice, en el vecino distrito del Rímac, donde actualmente se yergue la iglesia de Santa Liberata. Allí hay otro cuadro que recoge el momento del hallazgo).

Luego, encima de la puerta lateral, está la galería para el coro, con el órgano usado actualmente. Esta galería, hasta fines del siglo XIX estuvo encima de la puerta principal.

Sigue la Capilla de San Juan Evangelista (antiguamente Capilla de Santa Ana). En la pared izquierda está la tumba de Nicolás de Ribera el viejo, primer alcalde de Lima. Su retablo es uno de los más hermosos de este templo, su estilo es de transición barroco-neoclásico.

Luego, vemos la Capilla de la Visitación o de las ánimas, con el grupo de la Visistación presidiéndola. A la izquierda está un Cristo Resucitado que sale en procesión triunfal el Domingo de Resurrección.

A continuación se encuentra la capilla sepulcro del Arzobispo Diego Morcillo Rubio, que actualmente está en proceso de restauración.

Finalmente, la última capilla está dedicada a San José, con relieves policromados en el retablo alusivos a su vida. En esta zona de la nave también se exhiben unos relieves de la vida de la Virgen.
Sacristía y Sala Capitular

Volviendo a la sacristía y ya ingresando a ella, nos encontramos en la antesacristía, llamada también sala del zodíaco, pues en sus paredes hay 12 cuadros pintados en el taller de los Bassano, alusivos a los 12 signos zodiacales. Anexa se encuentra la Sala Mons. Alberto Brazzini, inaugurada en honor al prelado, fallecido el 29 de mayo de 2001, quien fuese Obispo Auxiliar de Lima. En ella se exhiben numerosos objetos de arte religioso, patrimonio de su propiedad y donados por la familia a la Catedral; además de algunos ornamentos y alhajas episcopales suyos.

Pasando a la Sacristía, vemos la gran cajonería, con paneles de madera decorados con imágenes de Cristo, los doce apóstoles, San José y San Juan Bautista; así como los doce artículos de fe del Credo apostólico sobre cada panel. Aquí también se exhiben hermosos ornamentos litúrgicos antiguos.

Finalmente, llegamos a la Sala capitular, donde los miembros del Cabildo eclesiástico se reunían (y se siguen reuniendo los sábados por las tardes). En las paredes hay medallones de todos los Azobispos de Lima, con una reseña de cada uno. Aquí también se exhiben vestiduras y ornamentos usados por el Papa Juan Pablo II en sus dos visitas al Perú, vasos sagrados que fueron regalos suyos a la Iglesia peruana y algunos ropajes de los antiguos arzobispos.
Ceremonias

Todos los años, el 28 de julio se celebra la Misa y Te Deum en agradecimiento por la Independencia de España, a la que asisten el Presidente, sus ministros y las principales autoridades de la Nación. También el 18 de enero se celebra una Misa de Acción de gracias por el aniversario de la ciudad, con la presencia del Alcalde.

Una costumbre que fue rescatada por el Cardenal Juan Luis Cipriani, es el celebrar la Misa todos los domingos y fiestas de guardar a las 11:00 a.m. A partir del año 2000 y bajo el gobierno y auspicio del Cardenal Cipriani, la Catedral limeña ha recuperado gran parte de su prestancia, restituyendo la mayoría de sus elementos constructivos y decorativos (aunque faltan algunos elementos por ser restaurados, como algunos retablos), convirtiéndose en verdadero centro de la vida litúrgica, eclesial y cultural de Lima y el Perú.

La Catedral en el Centro Histórico de Lima

La Catedral se encuentra incluida como Patrimonio de la Humanidad en el Centro histórico de Lima y es imprescindible su visita al momento de hacer turismo en el Perú.

En el año 2005 se renovó la iluminación de la Catedral como parte de un proyecto de la Municipalidad de Lima y el grupo Endesa. Durante la semana, la Catedral brinda a los turistas el recinto religioso como museo, que conserva notables obras artísticas de épocas coloniales.

Sismos Soportados


Primer terremoto sufrido por la Catedral

El 19 de octubre de 1609, un terremoto sacude la Ciudad de los Reyes con lo que se dañan las tres bóvedas de la Catedral, lo que llevó a su primera remodelación pasando de un estilo renacentista a un estilo gótico. Debido a la gravedad de la fábrica, la Arquidiócesis, el Cabildo y la Sede Episcopal fueron trasladados a la vecina iglesia de la Soledad que hizo por espacio de 90 años de Catedral.
Segundo terremoto sufrido por la Catedral

El 20 de octubre de 1687, un terremoto vuelve a dañar la Catedral, por lo que es necesario una nueva remodelación aunque sin nuevos cambios. En 1697 se reinaugura oficialmente.
Tercer terremoto sufrido por la Catedral

El 28 de octubre de 1746, un nuevo terremoto vuelve a destruir las naves de la Catedral y las columnas con lo que es necesaria una tercera remodelación para una reconstrucción en la que interviene el Cosmógrafo mayor Juan Rehr.

En 1778 se reinaugura totalmente reconstruida a pedido del Arzobispo Diego Antonio de Parada y durante 1794 y 1798 son construidas las dos torres que se encuentran hasta nuestros días.
Cuarto terremoto sufrido por la Catedral

El 24 de mayo de 1940, un terremoto sacude la Ciudad de Lima con lo que es necesario una nueva remodelación por parte del arquitecto Emilio Harth-Terré, es la última remodelación registrada.
Quinto terremoto sufrido por la Catedral

El 15 de agosto de 2007, un terremoto sacude la Ciudad de Lima; con epicentro en Ica.

Bibliografía

* Colección “Documental del Perú”, Departamento de Lima, Volumen XV, Tercera Edición, abril de 1973, LA CATEDRAL DE LIMA. Con mucha historia y sin estilo definido, páginas 33-35.

* “Cartas de Lima” por Alfonsina Barrionuevo, artículo: La Catedral, páginas 33-37, Editorial Universo, 1981.

* “ITINERARIOS DE LIMA” por Héctor Velarde, Patronato de Lima, Segunda Edición, 1990, La Catedral, páginas 63-64.

* ATRACTIVOS DE LIMA, Guía informativa del Departamento de Lima, La Catedral, por Felipe Acosta Burga, páginas 20-21.

* GUIDE TO PERU, Handbook for travelers, 6th. Edition, by Gonzalo de Reparaz Ruiz, Ediciones de Arte Rep, Lima – Perú, Libro editado en idioma inglés por el Fondo de Promoción Turística del Perú – FOPTUR, páginas 91-92.

mas informacion

http://www.arzobispadodelima.org/

Galeria de Imagenes de la Catedral de Lima en Peru


Basilica de Yarumal (Colombia)

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Comienzo de la construcción     1861
Consagración o conclusión     1944
Estilo(s) predominante (s)     Neorrenacentista

La Basílica Menor de Nuestra Señora de la Merced es una basílica colombiana de culto católico del municipio de Yarumal (Antioquia). Es la sede de la parroquia homónima y pertenece a la jurisdicción eclesiástica de la Diócesis de Santa Rosa de Osos. El templo está dedicado a la Virgen María bajo la advocación de la Merced o de las Mercedes que es la patrona, y San Luis Gonzaga es el titular.

Es un edificio de estilo neorrenacentista, construido para disponer de un templo de mayores proporciones en el mismo lugar donde se ubicaba la primitiva iglesia de Yarumal. Comenzado en 1866, su construcción pasó por múltiples dificultades. La ingente financiación que requería el proyecto, las guerras civiles de finales del XIX, el desplome de parte del templo en 1890 o el sismo de 1938, retrasaron su conclusión hasta 1944, año de su consagración. Durante su construcción la Capilla de San Luis (que originalmente era la iglesia del viejo cementerio) hizo de templo parroquial.

La Basílica es de planta rectangular, su interior está dividido en tres naves longitudinales, la principal o central y dos laterales. La fachada principal está conformada por dos torres rematadas en cúpulas, unidas por un cuerpo que enmarca la nave central.

La iglesia alberga varios elementos artísticos, entre los que destaca el lienzo de la Virgen de la Merced que data de 1789, posiblemente de origen quiteño y considerado milagroso.También está el altar principal en forma de templete o medio baldaquino, construido en mármol de varios colores, cuenta con 12 metros de altura y pesa 70 toneladas. Igualmente destaca el pavimento del testero,[a] el cual posee artísticos dibujos elaborados en mármol.

En 1998, el Concejo Municipal de Yarumal declaró el templo de la Merced junto con la capilla de San Luis (aunque así se le conoce, su verdadero nombre es Capilla del Carmen), como bienes inmuebles de interés cultural y arquitectónico del municipio. El 12 de agosto de 1999, el Papa Juan Pablo II le concedió al templo el título de Basílica Menor.[4] Desde el año 2000, la iglesia preserva los restos del poeta Epifanio Mejía, autor del himno antioqueño.

Historia

Durante la edificación, se produjeron muchas dificultades. El asolamiento de las guerras civiles que sufrió Colombia durante el último cuarto del siglo XIX, la gran envergadura del proyecto y la ingente financiación que requería, el desplome en 1890 de una parte del templo en construcción o el seísmo de 1938, fueron causas de que la iglesia tardara más de ochenta años en ser construida.

Inicio y dificultades en el siglo XIX

Yarumal fue fundado en 1787 con el nombre de San Luis de Góngora, el cual, desde sus inicios contaba con una capilla en paja donde realizaban las ceremonias religiosas los sacerdotes de Santa Rosa de Osos, que esporádicamente visitaban el nuevo poblado. La capilla se edificó por sugerencia del alcalde pedáneo y juez poblador, Francisco Leonín de Estrada, incentivado por los habitantes que urgían su construcción para proporcionarle importancia a la colonización. Para 1790 fue establecida la parroquia de “San Luis de Góngora” (hoy parroquia Nuestra Señora de la Merced).

Plaza de Yarumal en 1831. Dicho espacio público se estaba consolidando. Se aprecia como era el anterior templo y sus escaleras de acceso.

Posteriormente, se vio la necesidad de construir un nuevo templo de mayores proporciones, pues para 1850 el pueblo ya contaba con 3.000 habitantes y el viejo templo comenzaba a quedarse pequeño. Por ello, el 20 de diciembre de 1860 el padre Julián Palacio reunió a los habitantes en la plaza, les informó de la necesidad de un nuevo templo, instó a proporcionar toda la ayuda posible para la obra, y para tal fin, se procedió a conformar la primera junta que emprendería los trabajos del templo. Resultaron electos para dicha junta el Pbro. Julián Palacio -presidente-, Sebastián Mejía, Lucas María Misas, Zoilo Cuartas, Manuel María Hoyos y Leonzo Tamayo, siendo el último secretario de otra junta.

En la sesión del 15 de enero de 1861 (la tercera reunión a partir de su creación), el Pbro. Julián Palacio propone que se comenzaran los trabajos del templo en el próximo mes de abril. En la misma reunión se autorizó la primera adquisición de tablones para los tapiales, a fin de que estuvieran secos cuando se fueran a utilizar.

Como era un proyecto de gran envergadura, pronto llegaron las ofertas de mano de obra. Fue así como el 5 de febrero de 1861, Gregorio Álvarez ofreció sus servicios como albañil y director de la obra, quien se contrató a razón de tres pesos de ocho décimos con dos reales diarios, en una jornada laboral de seis a seis. El 6 de ese mismo mes el padre Julián Palacio colocó la primera piedra y comenzó a conseguir recursos económicos.

Entre tanto, en la Diócesis de Antioquia se tramitaba una solicitud para que el prelado autorizara la edificación del nuevo templo. La población recibió, el 2 de marzo de 1861, el comunicado del Obispo Domingo Antonio Riaño, donde se concedía la licencia para el nuevo templo, además, resaltaba que para la construcción, la Junta debía organizarse lo mejor posible. Para lo cual, la Junta dictó su propio reglamento de siete capítulos, de acuerdo con las atribuciones otorgadas por la Constitución 21 del Título XIX de las Sinodales de la diócesis. Se estipulaba que el “Examen de Cuentas” se haría ante dos instancias. La primera ante la Junta Directiva de los Trabajos del Templo y la segunda ante la Junta de Fábrica, que a su vez daba informe al prelado diocesano. Además, la presidencia tenía una duración de seis meses y se rotaba entre los mismos miembros de la junta.

La financiación de la obra procedió de limosnas, colectas, mandas, rifas, bazares y venta de fincas que algunos benefactores donaron a la Iglesia. Las limosnas eran recolectadas por comisiones que tenían establecidas las áreas urbanas y rurales de Yarumal; el área rural era visitada sobre todo por hombres y la zona urbana principalmente por mujeres. La jurisdicción de la parroquia de Yarumal, era en ese tiempo un extenso territorio que hoy concierne a otros municipios.

El 4 de julio de 1865, Santos Sánchez ofreció sus servicios para dirigir la obra, en calidad de arquitecto y albañil, al precio de cinco pesos de ocho décimos diarios pero no fue aprobado. En la misma fecha se citó a la reunión a Policarpo Rivera para plantearle compra de unos terrenos con el propósito de establecer allí unos tejares para la obra. Rivera cedió gratis, el derecho de explotar los terrenos por el tiempo que durara la edificación del templo, autorizó levantar en él un cobertizo y extraer el barro, con la única condición de que una vez finalizada la obra se le devolviera el lote. Por la misma época se contrataron unas caleras en la vereda Sepulturas.[c]

El 25 de agosto de ese año se contrató a José María Zapata Muñoz para la dirección de la obra, en calidad de arquitecto y albañil, a razón de cuatro pesos con ocho décimos diariamente, con el convenio de incluir también trabajos de pintura y construcción de estatuas. Los términos de este contrato fueron modificados el 15 de julio de 1866. Cuatro años más tarde se unió como oficial Floro Hernández y a partir del 18 de julio de 1869 se contrataron los oficiales Francisco Arroyave y el campamenteño Francisco Puerta.

El 2 de abril de 1866 comenzó la demolición del viejo templo, tarea realizada por el maestro Gregorio Álvarez. El lote del antiguo templo era de la parroquia y era contiguo a un terreno propiedad del distrito municipal, situados ambos en el costado norte de la plaza de Bolívar (hoy parque Epifanio Mejía). Ambos terrenos no tenían los limites claramente definidos por lo que fue preciso, mucho tiempo después, llegar a un convenio entre las partes para demarcar las propiedades, lo que se realizó mediante escritura pública No. 587 del 27 de julio de 1898 de la Notaría Primera de Yarumal.

En esa misma fecha de la demolición del viejo templo, el párroco Julián Palacio envió un oficio al provisor Pbro. Valerio Antonio Jiménez en el que exponía que al tener la necesidad de demoler la antigua iglesia para la edificación de la nueva, solicita permiso para colocar en la capilla del viejo cementerio (actualmente conocida como capilla de San Luis) “a nuestro amo sacramentado”.[m] Licencia que fue concedida desde Marinilla el 17 de abril de 1866.
Aspecto de la vieja capilla del cementerio más conocida como Capilla de San Luis, pero cuyo verdadero nombre es Capilla del Carmen. Erróneamente se le ha considerado como el primer templo de Yarumal lo cual no es cierto.[d].

Más tarde, el 1 de julio de 1866, el Pbro. Julián Palacio envió al Gobierno Eclesiástico una solicitud en la que exponía que al haberse demolido el viejo templo, había la necesidad de ampliar la capilla del viejo cementerio para mayor comodidad, y que anteriormente, se había ordenado vender el lote del viejo camposanto para luego destinar las ganancias en la remodelación del nuevo cementerio, pero la población entusiasmada con la idea de ampliar la capilla, propone que el dinero obtenido por la venta del lote se emplee para comprar un terreno que está al frente de dicha capilla para formar una plazuela.[m] La solicitud fue aprobada por monseñor Valerio Antonio Jiménez quien respondió desde Marinilla el 2 de julio de 1866 al cura de Yarumal.

El 14 de febrero de 1868, el papa Pío IX ordenó la traslación de la silla episcopal de la Diócesis de Antioquia donde funcionaba desde 1828 a la ciudad de Medellín, con el nombre de Diócesis de Medellín y Antioquia, por lo cual la parroquia de Yarumal quedó bajo su jurisdicción eclesiástica.

Entre tanto, el tiempo pasaba y las obras no avanzaban ni en la ampliación de la capilla, ni en la construcción del nuevo templo, como se requería. Para que los trabajos de la capilla del viejo cementerio tuvieran mayor dinamismo, se resolvió en la reunión del 3 de agosto de 1869, que como la ampliación de la capilla no requería mucho esfuerzo, ya que la inversión faltante sería de apenas 600 u 800 pesos, se podían conceder algunos recursos que por origen son de la construcción del nuevo templo. Esta decisión fue ratificada por la Asamblea General. Se procedió a entregar el dinero y a contratar para esta obra a Lisandro Ortiz, encargado de efectuar los tableros y relieves de las tres puertas de la capilla, así como el coro y los ventanales.

Finalizados los trabajos de remodelación y ampliación de la capilla, el Pbro. Julián Palacio solicitó al obispo coadjutor José Joaquín Isaza Ruíz, durante la visita eclesiástica de éste el 14 de enero de 1872, le otorgara licencia para bendecir la capilla en donde aún se celebraba por esa época la misa, ya que el templo principal aún no estaba terminado. El obispo visitador concedió el permiso.

El 4 de febrero de 1873 fue restablecida la Diócesis de Antioquia (Santa Fe de Antioquia), pasando nuevamente la parroquia de Yarumal a su jurisdicción. Igualmente, la sede episcopal en Medellín permaneció llamándose simplemente Diócesis de Medellín.

En 1876 la construcción tuvo que suspenderse por causa de la guerra civil de 1876-1877 que tuvo un carácter político-religioso. El 1 de septiembre de 1881 la Junta decidió reanudar los trabajos. Para ello se contactó al arquitecto José María Zapata para que comenzara el 1 de diciembre, y se contrataron con Manuel Antonio Misas seis mil ladrillos por un valor de treinta y ocho pesos con ocho décimos el millar. Pero entre Misas y la Junta surgieron algunas diferencias, lo que generó la anulación del contrato y el pago de una multa de veinticuatro pesos que la Junta debió aceptar para evitar reclamaciones por parte del proveedor. José María Zapata llegó a Yarumal desde Medellín en la primera semana de diciembre de 1881 para encargarse de las obras del templo, cumpliendo así el acuerdo con la Junta y con el padre Aldemar Palacio, (párroco desde el 26 de septiembre de 1875 hasta el 5 de agosto de 1895).

Para mantener el abastecimiento constante de materiales, el 15 de julio de 1882 Alejandro Hernández, miembro de la Junta, realizó contrato con Vespasiano Franco y Luis Felipe Arango para obtener veinte mil ladrillos por la cantidad de 880 pesos, suma que fue pagada por anticipado. Además, toda la arena que se precisase se contrató por medio de un derecho de explotación y por la suma de sesenta y cinco pesos con ocho décimos con María Antonia Tamayo. También en 1893 se contrató a Ulpiano Rivera, quien se comprometió a transportar la carga a 30 centavos hasta el templo o a 15 en el arenal.

El Templo de Nuestra Señora de la Merced en 1874. Nótese el pórtico rematado por un frontón clásico que tenía anteriormente, el cual se desplomó en 1890 y debió suprimirse totalmente del diseño.

En junio de 1884, el Pbro. Uladislao Ortiz y el laico Marco A. Mejía, enviaron a la Junta una carta en la que solicitaban se empezara a edificar la torre derecha del templo sin perjudicar los trabajos que se realizaban en el interior. Si esto se efectuaba, ellos prometían dar para el proyecto tres mil pesos, dinero que era el costo aproximado de la torre. Inmediatamente la Junta aprobó la propuesta en sesión del 12 del mismo mes, reunión en la que estuvo presente el obispo Joaquín Guillermo González.

A partir de esta fecha, se presentaron muchos problemas. Tan pronto se estaba en plena construcción se notificaba la interrupción; se reiniciaba y se suspendía de nuevo. Por ejemplo, el 8 de febrero de 1885 se suspendió indefinidamente el contrato con José María Zapata de acuerdo con la cláusula 11 del mismo; el 20 de abril se reiniciaron los trabajos, pero a causa de las turbulencias políticas de la Guerra Civil de 1885 se interrumpieron el 16 de mayo; el 10 de agosto se reanudaron los trabajos para suspenderse nuevamente el 27 de octubre, porque no había ni dinero ni materiales. Se volvieron a retomar el 11 de enero de 1886, pero sólo hasta el 27 de febrero en que se paralizaron de nuevo. El 8 de marzo se reiniciaron los trabajos y el 10 de abril se paralizaron por enésima vez; el 19 de mayo se reabrió la obra, el 5 de junio se volvió a suspender, y así repetidamente.

Ante tantos problemas el padre Aldemar Palacio, en agosto 6 de 1886, dio a conocer al obispo la difícil situación que se estaba presentando, igual a la que se había experimentado dos años atrás, ya que los ingresos eran insuficientes, pues sólo estaban compuestos por las colectas de limosnas que hacían en las tres o cuatro misas que se realizaban los domingos. Por esto le solicitaba que se sirviera “seguir pasando por el contrato que S.Sª. -o sea el obispo- celebró con el señor Baldomero Jaramillo en el año de 1884 de dar 40 pesos de ley por cada mes y que esta gracia siga surtiendo sus efectos por este año y los venideros hasta que concluyamos la iglesia”.

Estos cuarenta pesos no eran pago por servicios prestados. El contrato citado lo que establecía era que en vez de dar a la diócesis toda la ofrenda que se recogía en la parroquia para el Santo Padre, se daría con ese fin a la curia solamente cuarenta pesos, independientemente de la cantidad recaudada, para dejar el resto como auxilio para la edificación del templo. A este convenio se había llegado en 1884 tras la idea formulada por Jaramillo. La petición fue acogida positivamente desde Liborina por el obispo de Antioquia, Jesús María Rodríguez el 3 de septiembre, quien permitió se continuara “enviando para el dinero de San Pedro la suma que ofreció el Sr. Baldomero Jaramillo”, quien además de formar parte de la junta de los trabajos del templo ocupó el cargo de mayordomo de fábrica.

La construcción continuó con algunas interrupciones. El 11 de octubre de 1886 se reiniciaron, pero en 22 de enero de 1887 se suspendieron por lo de siempre, falta de materiales y de dinero, y también por la urgencia de construir el Puente de Arco (que se llamó Puente de Arco de Vélez), sobre el río Nechí, el cual comunicaba con Medellín y con los pueblos vecinos. Esta decisión fue apoyada por los miembros de la Junta. El 30 de marzo de 1888 se reanudaron las obras del templo y el 20 de septiembre se suspendieron; el 20 de febrero de 1888 se abrieron, el 7 de julio se acabó el material y el 6 de agosto se retomaron las obras, esta vez por un lapso de tiempo mayor.

El 18 de junio de 1889, cuando ya estaba terminada una de las sacristías, el obispo Jesús María Rodríguez autorizó al cura para que celebrara la santa misa y administrara el sacramento de la penitencia en el templo en construcción y durante la visita pastoral que hizo el 17 de agosto del mismo año ordenó en su auto (acta), que se reanudaran los trabajos del templo. Además, aprobó el oratorio y permitió que realizaran en él las funciones religiosas mientras se concluían los trabajos de construcción.[e]

El 25 de enero de 1890, la obra se detuvo nuevamente, esta vez porque el oficial mayor, Ricardo Pérez, y el arquitecto Zapata se retiran de Yarumal sin previo aviso. Pocos días después José María Zapata Muñoz presentó renuncia como director de la obra, y más tarde, el 6 de febrero de ese año se desplomó el pórtico y la cúpula del templo en construcción. En la reunión del 15 de febrero, la Junta aceptó la renuncia del arquitecto Zapata. Se cree que el derrumbe posiblemente se deba a dos causas, primero a errores estructurales en el diseño o a la discontinuidad en los trabajos, que generó inestabilidad en la construcción.[f]

Este infortunio no fue bien visto por la comunidad que indignada señalaba a los responsables. Fue tan grave el asunto, que las críticas salpicaron a los miembros de la Junta, constituida entonces por Joaquín Mejía como presidente, Faustino Rivera como vicepresidente, Abraham Mejía P. como secretario y Baldomero Jaramillo como tesorero. Ante las denuncias, la Junta citó a una reunión popular para el 17 de febrero de 1890 y, en el pleno, presentó renuncia para que la población quedara en libertad de elegir a nuevos miembros con mayores capacidades. El pueblo, reaccionó y cambió las acusaciones por agradecimientos, al tiempo que les instaron a no renunciar, por lo cual la Junta reflexionó y decidió permanecer en sus cargos.

Dos días después de este suceso se reunió la Junta para evaluar la situación y obtener un arquitecto que examinara la construcción, determinara qué era necesario demoler y se pusiera al frente de la dirección de la obra. Se delegó al tesorero para que en Medellín obtuviera a dicho profesional. Debía hacer todo lo necesario por contactar preferiblemente a un sacerdote jesuita que era muy instruido en arquitectura teórica y práctica.[g] El arquitecto José María Zapata no volvió más a Yarumal.

Vista del templo en 1892. La cúpula se había desplomado en enero de 1890 junto con los pilares que la sostenían, y su reconstrucción solo llegó hasta el tambor como se observa en la imagen. La torre terminada que cuenta con un remate diferente al actual, es la que luego presentó problemas estructurales.

Más adelante, la junta hizo enormes esfuerzos por convencer al oficial Ricardo Pérez para que volviera a Yarumal, éste no contestó a las solicitudes por vía telegráfica a la ciudad de Medellín, entre otras razones, porque no se atendió su solicitud de aumentarle el jornal. Por tal razón, en la reunión del 2 de mayo se convino llamar —para contratarlo— a Justiniano Miranda. Pero finalmente la Junta accedió a los requerimientos de Ricardo Pérez y se logró un acuerdo entre las dos partes.

El día 14 de diciembre de 1893, Victoriano Palacio, presidente de la Sociedad de Artesanos, planteó al padre Aldemar Palacio que promoviera un “convite” con el objeto de traer la madera que faltaba desde “La Cueva”, una finca de la que se pretendía que los vecinos de Yarumal, debidamente organizados en comisiones, fueran el 25 del mismo mes para transportar los tablones que servirían de vigas.

El 25 de diciembre de 1893, el presidente de la Junta de los Trabajos del Templo, Faustino Rivera Vargas, resolvió llamar de nuevo al oficial para que comenzara los trabajos con la mayor agilidad posible. Pero como los fondos obtenidos durante todo ese año se habían gastado en pago de los trabajadores, adquisición de materiales y en madera para la armazón, la tesorería se hallaba sin fondos. Por esta razón pidió al sacerdote Aldemar Palacio medidas drásticas para poner la techumbre del templo antes de que volviera un invierno tan fuerte como el anterior, pues esto pondría en riesgo todo lo que se había edificado, inclusive los tapiales.

Para obtener capital se planteó organizar un bazar y establecer para los habitantes una contribución mensual como la que recaudaba en otro tiempo el Pbro. Uladislao Ortiz, también que se estimulara al pueblo para que en dos ocasiones del año hiciera un donativo de alguna consideración: una el Sábado Santo y la otra el 24 de septiembre, fiesta de la patrona.

En el estado en que se encontraban las obras se calculaba que para terminar el templo se necesitaba algo de madera, por fortuna no mucha, pero se requerían dos cosas: la primera, que mucha gente se comprometiera a transportarla en una sola jornada; la segunda, que acabaran las lluvias y lograra contarse con un buen día. La situación era tan preocupante que la Junta hizo un serio llamamiento para que todos colaborasen. La respuesta fue amplia y se procedió a realizar la cubierta del templo. El diseño del armazón del templo fue obra de Victoriano Palacio, diseño que fue examinado el 21 de mayo de 1894 por Tomás Vásquez, para su aprobación, quien lo halló suficientemente sólido según sus conocimientos. Sin embargo, debido a las malas experiencias que se habían tenido con el desplome del 6 de febrero de 1890, se resolvió, en una reunión posterior, hacer examinar el proyecto por un ingeniero. Mientras no se obtuviera un dictamen positivo todos los trabajos de carpintería permanecían suspendidos. Entre tanto se centraron en los trabajos de la torre.

Heliodoro Medina fue el facultado de conseguir a dicho profesional, quien obtuvo los servicios del ingeniero Heliodoro Ochoa. El 10 de agosto de 1894, se realizó una reunión con gran asistencia que tuvo lugar en el salón del Concejo (en la desaparecida Casa Consistorial). El Ingeniero recomendó no construir el pórtico, a pesar de que la comunidad quería que el templo lo tuviese, por las dificultades halladas para darle firmeza. Abierta la discusión, todos los integrantes de la Junta, así como las personas presentes, estuvieron conformes en que se suprimiera el pórtico del proyecto. Fue entonces cuando encargaron a Ochoa que realizara el diseño de la fachada frontal.

Posteriormente el ingeniero Ochoa planteó que la parte posterior del templo se cubriera con estructura de madera en vez de la bóveda de calicanto como estaba antes. De la misma opinión era el oficial Ricardo Pérez y varios de los asistentes. La propuesta se aprobó por mayoría. Seguidamente, el ingeniero opinó sobre los trabajos realizados hasta la fecha. Informó que encontraba sólido el trabajo de carpintería y que la comunidad yarumaleña debía hallarse satisfecha por contar con el oficial Pérez para los trabajos de albañilería.

Pero no todo eran noticias positivas. Desde el 21 de febrero de 1895 se volvieron a detener definitivamente las obras del templo por absoluta carencia de fondos y problemas para recolectarlos. Lo único que continuó trabajando —-aunque a media marcha—- fue el tejar con el objetivo de almacenar material para cuando se restablecieran los frentes de trabajo. La razón de mantener las labores en el tejar obedecía a que la iglesia tenía derecho a utilizar ese sitio sólo hasta el primero de junio de 1898, ya que los herederos de Félix Vásquez (persona que había otorgado el derecho) entablaron un pleito de reclamación contra la iglesia. En estas circunstancias se estaban produciendo al mes unas mil piezas, y el promedio de gastos por mes era de doscientos cincuenta pesos.

Ese 21 de febrero de 1895 fue una fecha delicada, pues presentaron renuncia todos los integrantes de la Junta. Por lo cual, el párroco citó para el 24 de ese mes a la comunidad para ocupar las vacantes, pero en la discusión se expuso que la situación de orden público por la que pasaba todo el Estado no era favorable, pues aún se sentían los efectos de las anteriores confrontaciones civiles, además ese mismo año se desarrolló otra guerra civil (guerra civil de 1895).

Por lo cual, se resolvió que hasta que pasaran los problemas, o al menos disminuyeran, la Junta de Fábrica debía tomar las facultades de la Junta del Templo y que el mayordomo quedaría encomendado de autorizar los gastos necesarios. Para el 4 de agosto de 1895, los trabajos del templo se mantenían prácticamente paralizados. Sólo se hallaban tres frentes trabajando: un peón encargado de labrar material para cornisas, recibir el material que enviaban del tejar de La Cueva y vigilar que no se generaran daños en ninguna parte; el oficial Ricardo Pérez, que debido a su gran eficacia estaba al frente de la dirección de la obra, era considerado un experto en cúpulas y su trabajo había sido aprobado por dos ingenieros que lo examinaron; por último los carpinteros Félix A. Díaz y Victoriano Palacio, encargados de la armazón, cuyo trabajo fue aprobado por el ingeniero Heliodoro Ochoa.

Además, los únicos fondos que se conseguían eran las limosnas dominicales y alguna ganancia por rifas que no pasaba de cincuenta pesos, un dinero que ya se encontraba gastado. Por lo cual, sin lograr obtener más capital, era imposible continuar la obra, y al no quedar alternativa, la Junta ordenó el 12 de octubre de 1895 que se condenaran las puertas laterales del templo y que se construyera una cerradura con dos llaves para la puerta del medio.

El oficial Ricardo Pérez, originario de Medellín, era el único que se encontraba comprometido solemnemente a trabajar en el proyecto hasta dejarla a satisfacción, por un documento que firmó el 16 de octubre de 1894, pero al ver el avance irregular de la obra por la insolvencia económica, se sintió perjudicado y abandonó el proyecto el 5 de noviembre de 1897. Para ese momento el templo se encontraba muy avanzado pero aún sin concluir.

El 11 de mayo de 1899, el presbítero Ildefonso Tirado (párroco entre el 11 de diciembre de 1897 y el 13 de junio de 1899), viendo el estado de la edificación y para animar a la población a seguir contribuyendo, comenzó a celebrar ceremonias religiosas en el nuevo templo de La Merced aún sin terminar. Además, en ese mismo año estalla la Guerra de los Mil Días, siendo una de las más sangrientas confrontaciones internas de Colombia. Así terminó el siglo XIX.[i]
El siglo XX


Vista de Yarumal en 1900. La basílica es la construcción dominante del paisaje urbano, característica que aun mantiene.

El siglo XX pareció comenzar con mejor suerte. Para el mes de febrero de 1900 se comenzaron a construir rejas de madera para las vidrieras de la Iglesia. La madera para la cúpula fue contratada con Juan de Dios Calle y la mano de obra con Félix A. Díaz, quien recibía cuatro pesos de jornal. El 27 de diciembre del mismo año la Junta autorizó al último de los citados para que iniciara los trabajos finales de la torre donde se situaría el campanario. El 15 de febrero de 1901 se comenzó la construcción de las puertas de madera para las entradas laterales, y la principal se autorizó el 20 de julio de 1903. El 20 de mayo de 1901 se autorizó a la congregación de Hijas de María colocar el altar de la Inmaculada que ellas habían mandado construir con aprobación de la Junta de 1898; se mandó llamar al director de la obra, ingeniero Heliodoro Ochoa, para que regresara de Medellín a Yarumal a seguir los trabajos detenidos y se acordó con Juan Nepomuceno Gómez la construcción de los picaportes y aldabas para las puertas del campanario y de las naves. Igualmente, Victoriano Palacio fue designado el 22 de julio de 1901 para dirigir la instalación de la baldosa del templo y se le fijó una remuneración de ochenta pesos semanales por tres semanas.

Los trabajos fueron de nuevo detenidos hasta julio de 1903, cuando se reiniciaron por la cercanía de la visita del obispo de Antioquia, Manuel Antonio López de Mesa. Para ese momento se le encargó a Victoriano Palacio, con la misma asignación anterior, el arreglo del altar, la instalación de una chambrana en el presbiterio, dos pilas de agua bendita y el campanario. En el mismo mes se consiguieron tres mil ladrillos y cuatrocientas tejas para seguir con los trabajos de la construcción. Pero el obispo se dio cuenta de que estaban trabajando en la obra sólo porque él estaba allí y expresó lo doloroso que el templo hubiera sufrido paralización “en sus trabajos durante los tres últimos años debido en parte a la desastrosa guerra que flageló el país, y quizá también al poco acuerdo que había habido entre los miembros que formaban la junta…” por lo cual resolvió declarar insubsistente a toda la junta y paso a nombrar otra que quedó compuesta así: presidente, el cura de la parroquia Emigdio Antonio Palacio Pérez (párroco entre junio 8 de 1899 y julio 4 de 1909); vicepresidente, Basiliso Mejía; tesorero-secretario, Ulpiano Rivera; vocales: Virgilio Zuluaga y Pedro Pablo Betancourt. Además, el obispo López de Mesa fue puntual en reconocer que “la parroquia de Yarumal por su población e importancia necesitaba de dos templos” y ordenó a la junta recién conformada que no sólo se enfocara por la obra del nuevo templo sino también por el mantenimiento de la Capilla del viejo cementerio.

La Junta trabajó con energía. El 19 de octubre de 1903 aprobó que una vez finalizada la colocación del altar encomendado por las hijas de María, se procediera a celebrar el contrato para la finalización de la cúpula, la cual se construiría en madera revestida en cobre. Autorizó además que se trajera del exterior el cobre requerido para el revestimiento así como los vidrios. Ello se haría por intermedio de una empresa importadora, previa solicitud de exención de impuestos de aduana, según propuesta de Pedro Pablo Betancourt.

La cúpula, según cálculos del ingeniero Ochoa, necesitaría un total de 210 tablones grandes y 700 tablones pequeños, 12 quintales de cobre y 2 de estaño. La Junta ya tenía en la bodega 196 de los primeros y 92 de los segundos. Según Betancourt, la casa Rubén Vásquez y Cía. Ltda. estaba en capacidad de entregar 10 quintales de cobre que tenía en ese instante, y el resto en otra entrega próxima. Según el informe suministrado por Virgilio Zuluaga en la reunión del 2 de noviembre de 1903, Lázaro Rivera se había comprometido a donar el cobre requerido, por lo que realizaron el pedido a la comercializadora citada. Y para que la edificación tuviera cada vez más forma de templo, la Junta aprobó, en la sesión del 22 de noviembre, la propuesta de José María Hoyos, de colocar un altar provisional con la imagen de San José en una de las naves laterales.

La Junta estuvo durante algún tiempo indecisa de a quién contratar para terminar la cúpula. Si a Félix A. Díaz, que pensaba volver a Medellín para encargarse de unos trabajos pendientes, o a Heliodoro Ochoa, con el cual se tenía un contrato vigente. El 29 de noviembre Díaz hizo una propuesta de continuar y terminar “la obra si se le pagaban $600 semanales, se le daban los materiales y trabajadores que necesitara, que serán uno o dos y si además se le entregan $30.000 el día que entregue la obra, aumentando o rebajando proporcionalmente esta suma según que haya desmejorado o mejorado la moneda circulante”. A esta propuesta, Pedro Pablo Betancourt requirió fijar un plazo para terminar la obra y que se hiciera una consulta con Ochoa para determinar su posición frente a una suspensión “por algún tiempo” del contrato que poseía con la Iglesia. En definitiva, salió favorecido Díaz, quien continuó las labores de la cúpula en la primera semana de Pascua de 1904.

Sin embargo, la cúpula no se salvó de las interrupciones. Para el 5 de junio de 1905 los trabajos del ábside fueron detenidos para seguir con los de la fachada principal y el pavimento de la iglesia, según la propuesta presentada por el mismo Félix A. Díaz y que aprobó la Junta en pleno. Para estas obras se contrataron como oficiales a José A. Miranda y Luis Navarro, a los cuales se les pagaba ciento veinte y cien pesos diarios, respectivamente.

El 6 de enero de 1906 se discutió y acordó que el pavimento del edificio sería entablado. En esta misma fecha Carlos Mejía Vargas, respaldado por otros médicos que estuvieron presentes en la reunión, expuso que, por los peligros que podía ser para la salud el celebrar misa en un templo sin pavimentar, se trasladaran todos los oficios religiosos a la capilla del viejo cementerio. El sacerdote no vio problemas en acceder a esta propuesta.

El 21 de noviembre de 1907 se resolvió empezar la construcción de la cornisa grande del altar mayor con tablones de comino, porque este material manifestaba mayor firmeza que los ladrillos disponibles en el sector.

En junio de 1908 se comenzaron a ver los efectos en la “economía” de los materiales que hicieron tanto Félix Díaz, como la Junta, y todo por no contar con los servicios del ingeniero Ochoa. Pues una de las torres comenzó ha presentar problemas estructurales y la comunidad se hallaba preocupada. Por lo cual, se decidió llamar al ingeniero Ochoa para que éste determinara lo más conveniente. Desde Medellín, el ingeniero dio algunas indicaciones pertinentes para componer la torre, en especial, el de reforzarla con madera.

El ingeniero Heliodoro Ochoa se presentó en Yarumal el 24 de diciembre y visitó, con la junta en pleno, las obras del templo. Además, los acompañó una comisión integrada por destacados personajes del municipio, con el objeto de que la comunidad diera su aprobación a lo que determinara el Ingeniero. De las indicaciones escritas por el ingeniero Ochoa al presidente de la Junta se logra formar una idea del problema:

El templo en 1911. En la torre derecha habían aparecido hendiduras en los dos últimos cuerpos en 1908. Se puede ver en la torre el primer reloj que tuvo la basílica en 1882, que luego sería trasladado en 1920 al vano central. La casa de la izquierda sirvió de cuartel militar durante la Guerra de los Mil Días.

“Los cimientos del torreón que me ha correspondido examinar se encuentran en perfecto buen estado de solidez; señal evidente de lo que dejo dicho, el magnífico plomo de los muros del cuadrilátero en todo su desarrollo. Los muros del primer cuerpo no pueden estar en mejor estado de solidez.

Se encuentran algunas ligeras hendiduras en los muros del segundo y tercer cuerpo. Estas, que en verdad no tienen importancia, obedecen a dos causas. La primera y principal consiste en la debilidad de los arcos adintelados que cierran las primeras ventanas. No pudieron resistir la fuerza de presión que gravita sobre ellos. Y la segunda consiste en la vibración de las campanas (no hablo de las del reloj). El eco de estas se repercute en los muros y atendida la debilidad de que ya se ha hablado, las campanas han venido a hacer, algo así, como un factor que lentamente ha estado contribuyendo al ligero deterioro de los muros. La detonación de un cañón rompe cristales y destruye artesonados y enlucidos.

Ahora bien, ¿qué reparos deben hacerse? Los siguientes: desarrollar umbraladas de madera en los arcos adintelados y esto es lo primero que debe hacerse. Me refiero también a los arcos adintelados del torreón que aún no está terminado. Reparar las hendiduras de los muros. Una caja que se encuentra en la cornisa del tercer cuerpo, destruirla en absoluto y luego desarrollar un plano inclinado para el derrame de las aguas. Este plano debe revocarse con argamasa o mezcla de cal y arena en cantidades iguales; la cal y la arena cernidas y la arena que no contenga lodo. Con esta clase de mezcla deben revocarse todas las proyecciones del torreón incluyendo el último cuerpo. El revoque en el último cuerpo es importantísimo por cuanto que el que hay hoy está deteriorado y el material humedeciéndose.

El mismo revoque debe aplicársele a la cornisa de la cúpula. Es importante engrasar el revoque de que vengo hablando.

El señor don Félix Díaz está bien poseído de la manera como debe desarrollarse todo lo que dejo dicho. Guzmán también lo está en cuanto al reparo de las hendiduras, caja, planos inclinados y revoque engrasado.

Con mucho gusto vería yo que la Junta resolviera hacer el revoque con cemento. Es verdad que esta clase de obra es bastante más cara, pero en cambio el revoque hecho con este material queda desde luego impermeable y desafiando los siglos. Es una verdadera piedra artificial.

Los datos sobre el costo total de esta clase de trabajo se los suministraré a la Honorable Junta verbalmente si así lo desea.
Por último, las campanas deben colocarse en el piso del primer cuerpo. Dejo así cumplida mi comisión según mi leal saber y entender y quiera nuestro Señor y así se lo suplico no me haya equivocado”.

La Junta obedeció todas las recomendaciones, excepto la que establecía bajar las campanas, por considerar que los arreglos realizados en el cuerpo de la torre le daban suficiente solidez.

Para conseguir fondos y emprender las reparaciones se dispuso pedir permiso para realizar algunas salidas al campo y celebrar misa en casas de particulares, lo que había sido una experiencia exitosa en otras parroquias. Por lo cual, el padre Juan J. Arroyave (párroco entre el 4 de julio de 1909 y el 19 de noviembre de 1912), solicitó a la Curia de Antioquia dicho permiso, que le fue concedido.

El 21 de abril de 1914, el Pbro. Leónidas Lopera Roldán (párroco entre el 19 de noviembre de 1912 y el 8 de marzo de 1916), ordenó la construcción del atrio del templo, con los planos diseñados por Joaquín Pinillos y bajo la dirección de los maestros de obra José López y Jesús María Saldarriaga. Al año siguiente (1915), el padre Leónidas Lopera encargó a los ebanistas Carvajales, el altar definitivo que por varios años sirvió de principal.

El 5 de febrero de 1917, el Papa Benedicto XV emitió la bula Quod catholicae, por medio de la cual crea la Diócesis de Santa Rosa de Osos, desmembrando territorio de la entonces Diócesis de Antioquia. Desde entonces la parroquia de Yarumal pasó a formar parte de la nueva sede episcopal.


La Plaza de Yarumal, un jueves de feria de 1926, con el quiosco de madera y la fuente de agua. En el templo, se había demolido por problemas estructurales el tercer cuerpo de la torre de la derecha, hallándose ambas torres inacabadas. El reloj de 1882 está ubicado en el vano circular entre las ventanas sobre la puerta central, después de haber estado inicialmente en la torre derecha.

Durante la primera visita que realizó al municipio en 1925 el Obispo de Santa Rosa de Osos, Miguel Ángel Builes, quedó contento con la obra y como consta en su auto (acta) de visita con fecha 8 de marzo, ordenó que se continuara la construcción de las torres. Para el mes de octubre de 1931 las torres estaban edificadas apenas hasta la mitad. En una visita posterior, el mismo prelado registró en su auto: “El templo con sus torres ya terminadas, sus adherencias en la sacristía, el Santuario del Señor Caído… las nuevas campanas, el baldosado a punto de realizarse”.

En la noche del viernes 4 de febrero de 1938 se produjo un sismo que causó serios daños en la edificación del templo. Resultaron afectados los muros, se produjo el asentamiento del arco toral en la nave central y el agrietamiento del ábside. Al padre Gerardo Martínez Madrigal (párroco entre el 6 de octubre de 1930 al 2 de julio de 1942 y futuro Obispo de Garzón, Huila), le correspondieron las diligencias de reparación, quien de inmediato solicitó dictamen técnico a profesionales en ingeniería y arquitectura, quienes realizaron visita de inspección y estudios fotográficos. Entre los consultados estuvieron Evelio Carvajal, los arquitectos Ignacio Vieira y Federico Vásquez Uribe, la firma de ingenieros Álvarez y Calle, Luis Zapata (quien había reparado el templo de Barbosa cuando otro sismo le causó daños más graves), Luis Salazar y Jesús Mejía a quien se le consideraba la persona más autorizada.

Las evaluaciones conceptos fueron muy distintas. Unos planteaban que se realizaran amarres a los muros con cintas de hierro, otros que se demoliera lo que estaba severamente afectado y se procediera a colocar cimientos para levantar un nuevo arco en hormigón apoyado en nuevas columnas. El párroco, con permiso expreso de la curia de Santa Rosa de Osos, escogió realizar las reparaciones sugeridas por Jesús Mejía, las que fueron hechas por Zuleta. Fue necesario cambiar ladrillo por ladrillo para garantizar su reconstrucción.

Al padre Martínez Madrigal lo sucedió el Pbro. Francisco Gallego Pérez (párroco entre el 2 de julio de 1942 al 16 de febrero de 1953 y futuro Obispo de Barranquilla).[j] En sus primeros veintidós meses al frente de la parroquia realizó una gran actividad para lograr el templo que hoy está erigido. Le tocó, pues, seguir las obras de reparación. Como sólo había recibido la cúpula reparada, le concernió asegurar los arcos torales, el presbiterio y los laterales hasta el púlpito. Además emprendió la obra decorativa y las terminaciones del edificio, trasladó el bautisterio para poner la capilla del Señor Caído, construyó el cielo raso, las escaleras del coro alto, y mandó traer del paraje Santa Inés, en el municipio de Valdivia, la primera piedra de ara que se consagró en el altar del medio, la cual costó trescientos pesos.

Finalizadas las obras de reparación, el obispo Miguel Ángel Builes realizó la consagración del Templo de Nuestra Señora de la Merced el 11 de febrero de 1944. Estuvieron presentes los presbíteros Francisco Gallego Pérez, párroco, los cooperadores Rafael Vélez, Emilio Zuluaga y Benedicto Soto, así como otros miembros de la curia diocesana y del Seminario de Misiones.

En 1947 el Pbro. Francisco Gallego Pérez adquirió por siete mil pesos el primer órgano de la iglesia de marca Hammond, el cual fue inaugurado el 16 de julio, pero la correspondiente bendición fue realizada el 14 de septiembre de ese mismo año.

Siendo párroco Efraím Jiménez (párroco entre el 9 de marzo de 1953 y 24 de marzo de 1968), contrató a Raúl Bohórquez el ornamento de las torres del templo con plata líquida alemana. Los trabajos finalizaron el 24 de septiembre de 1953 y la mano de obra costó 5.000 pesos. También, le tocó al padre Jiménez finalizar el revoque del costado oriental del templo, labor que se terminó el 6 de marzo de 1954. El mismo párroco realizó las gestiones para obtener el actual altar de mármol, que fue consagrado el 7 de junio de 1955 por monseñor Builes, y también adquirió por 102.000 pesos el actual órgano del templo de la casa E.F. Walcker & Cie., Ludwigsburg (Alemania), el cual fue bendecido por el obispo Builes el 24 de marzo de 1963. El órgano Hammond fue vendido por 25.000 pesos a la Capilla del Seminario Conciliar de Santa Rosa de Osos.

Entre tanto, la capilla del cementerio, testigo del crecimiento del pueblo, se fue deteriorando con el paso del tiempo. Por tal motivo el Pbro. Luis Enrique Restrepo Muñoz estableció en 1992 una junta con el propósito de restaurarla como patrimonio histórico de Yarumal, además envió un oficio del 24 de septiembre de ese año solicitando al obispo Joaquín García Ordóñez que se abriera al público para la celebración de la Eucaristía, pudiendo asignarse un día para cada parroquia (actualmente Yarumal tiene tres parroquias urbanas, La Merced la más antigua, La Inmaculada erigida en 1960 y El Carmen erigida en 1984).

El 23 de noviembre de 1998, el concejo Municipal de Yarumal, mediante acuerdo 024, declaró al templo de la Merced junto con la capilla de San Luis (aunque así se le conoce coloquialmente, su verdadero nombre es Capilla del Carmen), como bienes inmuebles de interés cultural y arquitectónico del municipio. Además, el 12 de agosto de 1999 por iniciativa de monseñor Gilberto Melguizo Yepes (párroco entre 1996 a 2001), el templo recibe el título de Basílica Menor. La consagración se realizó el 24 de septiembre de ese mismo año, en una solemne ceremonia presidida por el obispo de Santa Rosa de Osos, Jairo Jaramillo Monsalve.

Igualmente, monseñor Melguizo Yepes mandó reponer una de las lámparas del templo que se había caído; consiguió los vitrales, tres nuevas campanas, una nueva pila bautismal y la imagen del Beato Mariano de Jesús Euse Hoyos. Le puso al cuadro de la Virgen de la Merced el cinturón y el cetro de oro. Restauró el pavimento de mármol del templo, que se encontraba en pésimas condiciones. Adicionalmente, por iniciativa del padre Melguizo Yepes y el Concejo Municipal de la Cultura, en agosto de 2000 fueron trasladados los restos del poeta yarumaleño Epifanio Mejía del Cementerio San Pedro de Medellín (donde se encontraban) a la Basílica. La lápida de la tumba del poeta, fue diseñada por el artista yarumaleño Martín Villegas Alzate.


La Escuela Rosenda Torres, diseñada por el arquitecto belga Agustín Goovaerts, y la Basílica Menor de Nuestra Señora de la Merced.

Contexto Urbano

La basílica se encuentra emplazada en el costado norte del Parque Epifanio Mejía, en plena zona fundacional del municipio, en el barrio “El Centro”. Dicho parque está cargado de simbolismos históricos y culturales, epicentro de los principales actos religiosos y cívicos del municipio. Antes llamada plaza de Bolívar, en memoria del libertador Simón Bolívar, fue renombrada en honor al poeta y compositor del Himno Antioqueño, el yarumaleño Epifanio Mejía, cuyos restos yacen en el templo.

Yarumal es un municipio de unos 34.865 habitantes aproximadamente, cuenta con tres parroquias urbanas -Nuestra Señora de la Merced, La Inmaculada y El Carmen-, y 4 parroquias rurales -Cedeño, Ochalí, El Cedro y Llanos de Cuivá-. Su cabecera municipal está conformada por 20 barrios, que cuentan con edificaciones, que en la mayoría de los casos no superan los cinco pisos, por lo cual el templo aún es la estructura dominante en el paisaje urbano, un hito fácilmente identificable. Además, como el área urbana se localiza sobre un terreno inclinado, y al estar la basílica sobre la parte alta del parque, adquiere un efecto visual de mayor altura, aumentando su jerarquía.

Las calles aledañas y el sector alrededor del parque tienen un uso del suelo mixto, donde confluyen vivienda, comercio y servicios. Se destaca junto a la Basílica, la Escuela Rosenda Torres, edificio diseñado por el arquitecto belga Agustín Goovaerts; el palacio municipal y algunas edificaciones de valor arquitectónico.
Características del edificio

La basílica fue construida en estilo neorrenacentista, uno de los estilos de la arquitectura historicista, desarrollada principalmente en el siglo XIX y principios del XX, y que tenía como fin recuperar la arquitectura de tiempos pasados. El edificio es de planta rectangular y sus diferentes espacios están claramente definidos. Cuenta con tres naves longitudinales (la principal o central y las laterales), a su vez atravesadas por una especie transepto o nave transversal, la cual sobresale un poco a los lados, pero sin llegar a formar una planta cruciforme. El encuentro entre esta última con la nave central genera el crucero sobre la cual se levanta la cúpula.

Exterior

En el exterior del templo, la volumetría del edificio se identifica claramente con la disposición y composición espacial del interior, su forma permite distinguir claramente los diferentes cuerpos que lo componen. Además, solo la fachada principal y la oriental dan directamente al espacio público, pues en la parte posterior de la iglesia se encuentra la casa cural, y por el lado occidental se halla la Escuela Rosenda Torres, pero ninguna de estas construcciones la supera en altura.

Basilica de Yarumal-Plano General.

La fachada principal da directamente al costado norte del Parque Epifanio Mejía. Es totalmente simétrica, está conformada por dos torres que rematan en cúpulas, unidas por un cuerpo que enmarca la nave central. Cuenta con tres accesos, el central y dos laterales, cada uno de los cuales coincide con las naves longitudinales del templo.

En la fachada lateral se perciben los diferentes cuerpos que conforman el templo. Se distingue la torre, seguida de los cuerpos longitudinales de las naves (la nave central y la nave lateral más baja); luego está el muro del transepto, el cual tiene la misma altura de la nave central y su muro oriental sobresale un poco del muro de la nave lateral; sobre el transepto se aprecia la cúpula y después se ve la continuación de las naves. Esta fachada cuenta con un acceso que comunica directamente con la nave lateral derecha.

La cubierta del templo es en teja de barro. Sobre la nave central y el transepto el tejado es a dos aguas, mientras que en las naves laterales la cubierta es a una agua.

Interior

A los pies del templo encontramos tres áreas, las cuales anteceden o dan principio a las naves, que son: las dos áreas que se encuentran bajo las torres y el sotacoro (esta última es la zona que se localiza bajo el coro alto); estas tres áreas no se comunican entre sí, pues están separadas por muros, o sea que no se forma la pronave como es lo habitual en los templos donde las torres de la fachada están alineadas con las naves laterales. En el sotacoro se encuentran cuatro cuadros de las estaciones del viacrucis y en las áreas bajo las torres se hallan otras 2 estaciones del viacrucis.

La nave central es considerablemente más ancha y de mayor altura, está separada de las laterales, entre el sotacoro y el crucero, por dos arcadas a cada lado, conformadas por dos series de siete pilares cada una (14 en total), los cuales están unidos por arcos de medio punto. Dichos pilares son de base cuadrada y están conformados por una base, un cuerpo que vendría a ser como el fuste, y después a modo de capitel tiene una cornisa sobre la cual se apoyan los arcos.

Nave central.

Sobre estos arcos, en la parte alta de la nave central se encuentra a lado y lado un amplio entablamento que cumple una función meramente decorativa, y sobre este, están a cada lado dos series de seis ventanas que permiten la iluminación del recinto, las cuales se hallan alineadas con el eje de los arcos. La nave central tiene como techo un cielo raso plano, que oculta la estructura de la cubierta, y del cual cuelgan tres enormes y llamativas lámparas de cristal.

La zona del crucero tiene planta cuadrada y cada lado tiene el mismo ancho que la nave central, enmarcada en cada esquina por cuatro grandes pilares que sostienen mediante arcos torales la cúpula sobreelevada por un tambor con 8 ventanas.

Nave lateral derecha.

Las naves laterales son casi de la misma longitud que la nave central, en su muro exterior tienen longitudinalmente dos series de 6 ventanas cada una, separadas por una cornisa decorativa, la serie inferior es de mayor tamaño y cuenta con artísticos vitrales. En cada muro lateral se hallan 4 cuadros del viacrucis y dos confesionarios de madera.

En la parte sur del muro lateral derecho se encuentra una puerta de acceso a la iglesia. En el muro lateral izquierdo, también al sur, se encuentra adosada la capilla del Señor Caído, y ésta a su vez comunica, al norte, con el corredor de osarios y al sur con las escaleras de las torres y del coro alto. Las naves laterales también tienen un cielo raso plano continuo, que oculta la estructura de la cubierta, y del que cuelgan en cada lado dos lámparas de cristal.

Vista del sector occidental del transepto.

Lo que se ha llamado transepto o nave transversal, como ya se había mencionado, sobresale un poco a los lados, sin llegar a formar una planta de cruz latina. Se abre en sentido oriente-occidente, tiene el mismo ancho y altura de la nave central. El transepto antecede al área principal del templo, que se encuentra remarcada por un comulgatorio de mármol (barandilla) y elevada tres escalones. Además la zona del crucero junto al presbiterio se eleva otros cuatro escalones, resaltando en el templo la zona del altar.

En los muros occidental y oriental del transepto, se localizan, en cada uno, nichos que contienen imágenes y varias ventanas que iluminan el interior. En el sector occidental del transepto se encuentra la pila bautismal, y al frente de ésta, en el muro norte, se halla lo que al parecer era un acceso que fue convertido en una especie de “gran nicho” que alberga un cuadro en alto relieve del bautismo de Jesús, y sobre ésta se encuentra un crismón, un monograma del nombre de Cristo.

Finalmente, están las áreas principales del templo: el presbiterio y la capilla del altar de reserva. Dicha capilla en el final de la nave lateral derecha es un recinto rectangular, elevado cuatro escalones, se encuentra el altar de reserva, el cual sirvió durante mucho tiempo como principal. El presbiterio se encuentra elevado del resto del templo por siete escalones; comprende el área principal de la nave central y dispone de ábside abovedado que cubre esa área. En el presbiterio se encuentra el altar en forma de medio baldaquino, la mesa del sacrificio, la sede del párroco, y el ambón, todos en mármol.
Materiales y estructura

Gran parte de la basílica está edificada en ladrillo macizo, y solo algunas secciones de los muros laterales son en tapias, igualmente, ambos materiales se encuentran revocados tanto en el exterior como en el interior, además el revoque del exterior se caracteriza por simular bloques de diferentes dimensiones. Los ladrillos fueron pegados con argamasa, un tipo de mortero formado de cal (que actúa como conglomerante), arena y agua, que al secarse adquiere una constitución dura, pero de menor resistencia e impermeabilidad que el cemento; este material se usó en el templo pues al comienzo de la construcción no se empleaban los morteros a base de cemento. Aunque, después del sismo de 1938 las torres fueron reconstruidas, y esta vez se utilizó cemento para pegar los ladrillos, pues para esa época ya era un material utilizado en la construcción en Colombia.

Estructuralmente las fachadas trabajan como muros de carga que transmiten todo el peso a los cimientos y estos a su vez al suelo. Los muros cuentan en promedio de 80 cm de espesor y los pilares de las naves que son de base cuadrada tienen 100 cm por cada lado. La cimentación se realizó en piedra trabada con ladrillo.

En la izquierda parte del pavimento del testero en mármol, y la derecha parte del pavimento de las naves en baldosa de cemento pigmentado.

La cubierta del templo está conformada por una estructura de madera y teja de barro cocido. La cúpula principal cuenta con un tambor de ladrillo, y el resto es una estructura de madera revestida con láminas de cobre. Las cúpulas de las torres también están conformadas por una estructura de madera revestida con láminas de cobre. Pero es de resaltar que dichas láminas tienen en el exterior una apariencia plateada.

El pavimento del presbiterio y del altar de reserva, o sea el testero del templo,[a] es en mármol de diferentes colores. Su diseño es similar al de la Iglesia de Bello con incrustaciones de mármol combinados con dibujos de flores de lis, excepto las gradas que en el templo de Yarumal son de mármol blanco. En cambio, el pavimento de las naves está compuesto por baldosas de cemento pigmentado (también conocidas como baldosa hidráulica artesanal),[k] la cuales cuentan con llamativas formas y colores. Este tipo de baldosa fue muy común entre principios y mediados del siglo XX.

En el periodo que fue párroco monseñor Gilberto Melguizo Yepes, el pavimento de mármol fue restaurado pues presentaba asentamientos y hundimientos. Para estabilizarlo se inyectó lechada de cemento en las partes afectadas. Luego el pavimento fue pulido y abrillantado, devolviéndole todo su esplendor.

Elementos

La Basílica cuenta con varios elementos que sobresalen por su diseño, función, material o por su valor histórico; entre los principales se encuentran:


Cuadro de la Virgen de la Merced

La devoción a esta advocación mariana en Yarumal, data desde el mismo momento en que fue fundado, pues en el acta de aprobación de la fundación de San Luis de Góngora, expedido en Medellín el 21 de diciembre de 1787, por el Visitador de la Provincia de Antioquia, Juan Antonio Mon y Velarde, en una parte el documento dice: “Y teniendo presente el afecto y devoción de los nuevos colonos a la imagen de Nuestra Señora de la Merced de otro sitio, juntará a todos los vecinos y hará la proclamen y juren por patrona y protectora del lugar, para remedio y consuelo de sus habitantes…” Dicho texto da a entender que los habitantes de San Luis de Góngora (hoy Yarumal) ya tenían cierto fervor por la Virgen de la Merced, y que la conocían quizá por sus sitios de origen.

Al ser declarada patrona se vio la necesidad desde el mismo momento de la fundación de conseguir una imagen destinada al templo primitivo. Por consiguiente, Nicolás Valencia,[l] comerciante oriundo de Rionegro, colono de gran capacidad económica y además, secretario del alcalde pedáneo y juez poblador Francisco Leonín de Estrada, encargó una pintura, al parecer a un pintor quiteño. Dicha imagen se terminó de pintar en 1789 y fue donada a la parroquia.

En 1790, el cuadro de la Virgen de la Merced fue entronizado solemnemente por el Pbro. de Santa Rosa de Osos, Nicolás Francisco Agudelos, cuando éste atendía la capilla del naciente poblado San Luis de Góngora. Posteriormente, en el 27 de enero de 1792 el obispo de Popayán, Ángel Velarde y Bustamante, en visita pastoral a Yarumal ratificó como patrona a la Virgen de la Merced.
Cuadro de la Virgen de la Merced pintado en tiempos de la fundación de Yarumal en 1789, asociado a la Escuela Quiteña. En esta imagen considerada milagrosa, la Virgen de los cautivos ampara bajo su manto que sostienen dos ángeles a dos piadosos cautivos encadenados que oran e interceden ante ella. Detrás de ellos, a un nivel superior, dos religiosos. La corona de oro se incorporó en 1942.

En 1915, cuando el padre Leónidas Lopera inauguró el altar de madera, hizo retirar su antiguo marco, sin separar el lienzo de su bastidor, para poner la imagen en el nicho superior del altar. En esas condiciones permaneció, hasta que en 1930 el padre Julio Ortega sufragó los gastos para ponerle un nuevo marco y por primera vez una protección de vidrio.

El levita Gerardo Martínez Madrigal fue quien antes del Segundo Congreso Mariano, realizado en 1942, dispuso que el lienzo de la Merced tuviera un marco de plata martillada fabricado en Santa Fe de Antioquia y que además luciera escudo, broche de filigrana y corona de oro elaborados también en Santa Fe de Antioquia por Carlos Herrera, a un costo de 950 pesos sólo la mano de obra, pues los materiales requeridos fueron donados por feligreses que entregaron sus alhajas para ese fin.

Todo el trabajo se valoró en 2.000 pesos. Las tres partes de oro pesan en total 108 gramos. La corona cuenta con 24 piedras preciosas y tres perlas. Además hubo gran interés en ponerle a la Virgen calzado y cinturón de oro. Para lo cual se entregó al orfebre el material aurífero necesario, pero nunca más se volvió a saber de él.

El Pbro. Martínez fue consagrado como obispo de Garzón (Huila), y su sucesor, el padre Francisco Gallego Pérez, el 28 de agosto de 1942 (víspera del Congreso), con la necesidad de fotografiar el cuadro y pasarlo al nuevo marco de plata ordenó desenmarcarlo totalmente de manera que por primera vez se retiró su bastidor original. Fue grande la sorpresa al descubrirse que al reverso de la antigua imagen estaba la siguiente leyenda: “Verdadero retrato de la milagrosa imagen de Nuestra Señora de las Mercedes, redentora de cautivos. A devoción de don Nicolás Valencia. Año 1789, un ave María por el pintor”. Confirmando así que fue Valencia quien encargó la imagen.

En el Segundo Congreso Mariano en Yarumal, el 23 de septiembre de 1942, en el atrio de la capilla de San Francisco, el obispo de Santa Rosa de Osos, Miguel Ángel Builes, bendijo las joyas (corona, escudo y broche de oro) que luego se fijaron al lienzo. El cuadro de la Virgen de las Mercedes, fue llevado solemnemente al templo parroquial y allí fue colocado en el nicho de honor, en el altar de madera de 1915. Para proteger las joyas, se instaló un vidrio de tres milímetros que costó 70 pesos.

La plata con la que se realizó el marco fue donada por las señoras de Yarumal. Tiene un peso de 11.5 kilos. En la parte superior tiene el escudo de la Merced y en la inferior una cartela de oro que dice: “La parroquia de Yarumal a su excelsa patrona en el segundo Congreso Mariano”.

En 1987 durante el bicentenario de la fundación de Yarumal, fue coronada canónicamente por la diócesis de Santa Rosa de Osos y además recibió el título de “Alcaldesa Perpetua de Yarumal”, En 1998, por iniciativa de monseñor Gilberto Melguizo Yepes, párroco del templo en ese momento, se le colocó el cinturón y el cetro de oro.

Existen otras versiones o leyendas sobre el origen del cuadro que son falsas, pues tienen inconsistencias y carecen de fuentes históricas. Una de las versiones más difundidas, relata que un viajero procedente de Medellín llegó a Yarumal ofreciendo en venta el lienzo de la Virgen de la Merced, al no poderlo vender, lo dejó guardado en la posada del “Contento” (donde hoy está el Seminario de Misiones de Yarumal) y nunca más regresó por él, por lo que la parroquia lo tomó bajo su protección. Esta leyenda es contraria a los hechos históricos, prueba de ello son los documentos de las primeras visitas eclesiásticas, en donde el antiguo cuadro es mencionado, ocupando una posición estacada en el primitivo templo de San Luis de Góngora, además dicha versión es inconsistente con la inscripción del reverso del cuadro.

Altar

El primer altar que se construyó para el templo de la Merced fue el que donó la congregación de Hijas de María, destinado a la veneración de la Inmaculada Concepción. La Junta del templo autorizó a esta cofradía en 1898 para que ordenara su construcción, cuya instalación fue el 20 de mayo de 1901.

En 1915, el Pbro. Leónidas Lopera encargó un altar a los ebanistas Carvajales, el cual sirvió por mucho tiempo como principal. El camarín de la patrona era tan pequeño que fue necesario fijar el cuadro por fuera del nicho para que se pudiera observar todo el conjunto. Tiempo después, se decide la consecución de un nuevo altar pero en mármol con motivo del año mariano de 1954.

Altar lateral derecho, también llamado altar de reserva, fue realizado por los ebanistas Carvajales en 1915 utilizándose durante mucho tiempo como principal.

Para establecer qué empresa realizaría la obra, se solicitaron ofertas a la Marmolería Artística de Ermenegildo Bibolotti, con sede en Medellín; a Tommasi Tommaso & Cía. de Pietrasanta, Italia; a la Marmolería Colombo-Italiana de Giusseppe Bresciani Meccheri, con sede en Bogotá; y a Franco Lucarini de la “Marmolería Italiana” de U. Luisi Eredi, con sede en Medellín, siendo esta última casa la elegida.

El 19 de febrero de 1954, ya conocidos y analizados los planos del proyecto, se firmó el contrato. Más tarde, el 10 de junio, el presbítero Benedicto Soto Mejía, en calidad de mayordomo de fábrica, amplió el contrato con la misma casa para que construyera el pavimento del presbiterio, el pavimento y los escalones de la capilla lateral, por la cantidad de 25.300 pesos.

La idea era que tanto el altar, como el pavimento se inauguraran entre el 15 y 20 de septiembre de 1954, con ocasión del Congreso Mariano en Yarumal, evento en el cual estaban invitados varios prelados, el clero y fieles de los municipios de la región. Luego el representante de la casa, Franco Lucarini le comunicó al padre Jiménez que había problemas para cumplir con la fabricación del altar y el comulgatorio, pues Italia estaba paralizada por una serie de huelgas, por lo cual, el levita le informó del gran perjuicio para la parroquia si no se cumplía e imploró que se agotaran todos los medios para no retrasar la inauguración.

Lamentablemente no se pudo cumplir con la fecha establecida, pues el 19 de septiembre de 1954 partió de Italia el vapor Etna, con una parte de la obra. El viaje duraba aproximadamente 25 días por vía marítima y se demoraba 10 días para los trámites de nacionalización y para el traslado hasta Yarumal. Desde entonces se siguió despachando por mar el resto de la obra, siendo la última parte enviada el 15 de diciembre.

Para trasladar todo el material desde Cartagena a Yarumal se necesitaron 18 viajes que transportaron un total de 184 cajas, con un peso bruto de 100.820 kilos, de los cuales el 83.41% correspondía al peso neto del mármol. El precio del transporte desde la costa hasta Yarumal por la vía de Caucasia fue de $9.997,01 pesos.

Ábside abovedado el cual alberga el altar de mármol.

El 1 de febrero de 1955 se iniciaron los trabajos de ensambladura y montaje de la obra, para lo cual, se contrató a Manuel Rave Ángel y su hijo Gilberto a un precio de 16.000 pesos. Se consideró a estas personas idóneas para dicha labor, pues fueron los que habían realizado el montaje del altar de mármol de Santa Rosa de Osos en 1936. Cuando comenzaron los trabajos del altar (1 de febrero de 1955) se retiraron de la piedra de ara del altar consagrado en 1944, las reliquias de los santos Teódulo, Marcial, Modestina y Amanda, para depositarlas en el ara del altar de mármol el día de la nueva consagración. Entre tanto se guardaron en un cofre metálico, protegidas con el sello episcopal de monseñor Miguel Ángel Builes, quien las dio en custodia al cura párroco.

El 7 de febrero de 1955 se comenzó la construcción de los cimientos que soportarían el altar, realizado en hormigón y con un metro de espesor. El levantamiento de las 8 columnas del templete, cada una con un peso de tres toneladas, se emprendió el sábado 19 de febrero y finalizó el 26 del mismo mes. El 2 de marzo se instalaron los capiteles de las ocho columnas, el 17 el entablamento que une los capiteles, los cinco medallones que simbolizan a los cuatro evangelistas y al titular San Luis Gonzaga. El 31 de marzo se colocó la cruz que corona el altar de mármol y por primera vez, el Jueves Santo 7 de abril, se realizó el “monumento” debajo del dosel.

Para el 19 de abril quedó totalmente finalizado el comulgatorio; el 21 estaba listo el altar del Santísimo, con el cuadro en mosaico veneciano de la cena de Leonardo Da Vinci, el 28 se terminó el expositorio, el 30 se instaló en el camarín el cuadro de la Virgen de las Mercedes. Durante el montaje de la obra, no se produjeron accidentes.

Finalmente, el altar de mármol fue consagrado el 8 de junio de 1955. A las 7 de la mañana, el obispo Builes acompañado por el clero, el Seminario de Misiones y el párroco Efraím Jiménez, celebró la misa de consagración. Durante la ceremonia que duró dos horas, las reliquias de los santos Teódulo, Marcial, Modestina y Amanda fueron guardadas en el ara.

El templete del altar fue consagrado el 8 de junio de 1955. Fabricado en Italia en mármol, tiene 12 metros de alto, 7 de ancho y pesa 70 Tn.

El 10 de abril de 1955, se firmó un contrato por valor de 1.600 pesos con Antonio Burgos Rendón, de Medellín, para que construyera un sistema de iluminación indirecta. Para generar un mayor esplendor al altar se adquirió también un tapete rojo. Más tarde, el 24 de agosto del mismo año se retiró el altar de madera que estaba en la capilla de reserva, para ubicar en su lugar el altar elaborado en 1915, el traslado se realizó entre el 26 de agosto y el 3 de septiembre, labor realizada por Eugenio Salazar, pero no se trasladó la mesa por hallarse deteriorada.

Después de las reformas litúrgicas del Concilio Vaticano II, la Iglesia Católica dejó la tradición de celebrar la misa de espaldas al público, por lo cual, al párroco Roberto Arroyave Vélez le tocó conseguir el actual “Altar del Sacrificio” también en mármol, consagrado por el obispo Joaquín García Ordóñez, el 18 de septiembre de 1970.

Características del altar de mármol: El cuerpo del altar tiene 12 metros de altura, 7 metros de ancho en la base, 70.000 kilos de peso y costó 23.000 dólares. Lleva 8 columnas monolíticas puestas en dos filas semicirculares, tiene cada una seis metros de altura por 55 centímetros de diámetro, cuentan con base, fuste liso, y capiteles de estilo corintio, conforme con la arquitectura general del templo.

Sobre los capiteles está el entablamento (conformado a su vez por arquitrabe, friso y cornisa) puesto en forma semicircular, y sobre este, se apoya una semicúpula decorada con ornatos de alto relieve. Lleva en el centro un escudo con las iniciales “I.H.S” (es un monograma del nombre de Jesucristo) y termina en lo alto en una cruz. En el fondo de la semicúpula cinco medallones representan al titular de la parroquia, San Luis Gonzaga, y a los cuatro evangelistas en un fondo de mosaico veneciano.

En sí las columnas y la semicúpula conforman una especie de baldaquino o templete, que a su vez da cobijo a la mesa del altar; el sagrario, que es una caja fuerte con puerta de bronce decorada; un camarín de mármol verde para Nuestra Señora de las Mercedes coronada por el monograma y una corona de duquesa; y el trono del santísimo también decorado y encerrado entre molduras. En la parte inferior del altar va una reproducción de la última cena de Leonardo en mosaico veneciano. Según la casa constructora era el altar más grande y artístico de los que hasta ese momento habían realizado para los templos de Colombia.

Órgano

El interés por adquirir un instrumento musical para acompañar las celebraciones religiosas se remonta al año de 1880, en el cual el padre Aldemar Palacio recibió con fecha 3 de junio una carta de Jesús María Rodríguez, Provisor del obispo de Antioquia, en la que hacía referencia a lo necesario de que todas las iglesias de la diócesis cuenten con un instrumento musical y por tal razón ordenaba que se comprara un órgano. Pero por las dificultades económicas de la construcción del templo se pospuso la adquisición.

Órgano E.F. Walcker de la basílica ubicado en el coro alto. Con 1.020 tubos es una orquesta que imita trompetas, bombardas, oboes, clarinetes, flautas y voces humanas.

El 11 de octubre de 1900, el Pbro. Emigdio A. Palacio informó a la Junta de los Trabajos del Templo de la necesidad de adquirir un instrumento musical. Dicho gasto le correspondía a la Junta de Fábrica, pero como ésta se hallaba sin capacidad económica, se resolvió, por unanimidad, ayudarla con la cantidad de hasta mil quinientos pesos, que se darían una vez se hubiera adquirido el instrumento.

Tiempo después, en 1947, el Pbro. Francisco Gallego Pérez adquirió por la cantidad de siete mil pesos un órgano Hammond, que fue inaugurado el 16 de julio por el maestro Cabral pero la solemne bendición se realizó el domingo 14 de septiembre a las seis de la tarde por el cura párroco.

El actual órgano tubular fue obtenido por el párroco Efraím Jiménez a la casa Oskar Binder & Cia. Ltda. de la ciudad de Bogotá, representante exclusivo para Colombia de la casa E.F. Walcker, de Ludwigsburg, Alemania. Esta empresa fue fundada en 1785 y cuenta con experiencia en la construcción de este tipo de órganos para climas tropicales. Para realizar la cotización un delegado de la firma vendedora se trasladó a Yarumal para estudiar el estilo y la acústica de la iglesia, por lo cual sugirió un órgano tubular de 17 juegos o sea de 1020 tubos en total. El valor fue de 102.000 pesos pagaderos en tres años. Así en febrero de 1961 concederían 15.000 pesos como cuota inicial al firmar el contrato, 20.000 pesos al llegar el instrumento a puerto colombiano, lo que se demoraría alrededor de seis meses, 15.000 pesos en febrero de 1962, 30.000 pesos al entregar el órgano funcionando y 2.000 pesos en once mensualidades consecutivas a partir de diciembre de 1962. El padre Jiménez solicitó autorización al obispo Miguel Ángel Builes, y el prelado dio la aprobación y además, felicitó al cura por la iniciativa.

Consola del órgano, se compone de 17 juegos o registros (sonidos) repartidos en dos teclados manuales cada uno con 61 notas y un tercer teclado que se toca con los pies para los bajos graves.

El 19 de febrero de 1961 fue firmado el contrato por los Pbro. Jiménez y Benedicto Soto Mejía, (este último en calidad de mayordomo de fábrica), y por el ingeniero Oskar Binder de la casa vendedora, la misma que instaló el órgano tubular de la Catedral Primada de Colombia. Un órgano de la misma marca, pero tres veces mayor (3.478 flautas y de 22 toneladas) fue colocado en la Catedral Metropolitana de Medellín, y otro, con 70 flautas menos que el de Yarumal, lo adquirió el obispo de Antioquia, Guillermo Escobar Vélez para la Catedral de Santa Fe de Antioquia.

El órgano tubular, con un peso de cuatro toneladas, fue despachado de Bogotá por la vía de Sonsón, el 6 de marzo de 1963. Arribó a Yarumal el día 9 de ese mismo mes a la 1:45 p.m. y lo metieron a la basílica por la “Puerta del Perdón”. Su instalación comenzó el día 11, a cargo del ingeniero Oskar Binder y su estreno fue el 19 de marzo, día de San José. El instrumento recibió bendición, desde el púlpito, antes de iniciar la liturgia, el domingo 24 de marzo, por el obispo Miguel Ángel Builes. En ese acto se entonó la “Salve a la Virgen de las Mercedes” y al terminar se cantó la oración de la misa del 24 de septiembre, correspondiente a la Santa Patrona. Acto seguido, el padre Santiago López Palacios celebró la misa.

Además, el órgano Hammond fue vendido por la cantidad de 25.000 pesos para la Capilla del Seminario Conciliar de Santa Rosa de Osos. Fue retirado de Yarumal el 19 de abril de 1963 por los Pbros. Leonardo Lopera M., tesorero de la diócesis, y Roberto Lopera, profesor y ecónomo de los seminarios Eudista y Conciliar. Le tocó hacer la entrega al padre Gonzalo Palacio P. en representación y por orden del párroco, quien se hallaba ausente. Como prueba del perfecto estado en que se efectuaba la entrega y como homenaje al sacerdote que hizo tanto por la decoración y dotación del templo, el corista Donato Ríos Zapata interpretó en este instrumento el “Himno al padre Jiménez”.

Técnicamente, el órgano E.F. Walcker se compone de 17 juegos o registros (sonidos) repartidos en dos teclados manuales cada uno con 61 notas y un teclado que se toca con los pies (pedalero) que sirve para los bajos graves. Todos los teclados están dispuestos en una consola, la cual está separada y puesta delante del órgano con vista al altar mayor. Estos teclados hacen sonar un total de 1.020 flautas de muy variada longitud y calibre. En sí, el órgano es una orquesta con instrumentos como trompetas, bombardas, oboes, clarinetes, flautas y voces humanas. La madera es de caoba, barnizada e inmunizada. El órgano funciona con un ventilador eléctrico y una dínamo de 14 voltios de corriente continua acoplada con su motor. Entre los 32 órganos que existen en Antioquia, el de la basílica es el octavo en tamaño y sonoridad.


Estación VII del Viacrucis. Los 14 cuadros al óleo del Viacrucis fueron pintados en 1945-46 por Mariela Ochoa copiando unas ilustraciones alemanas.

Viacrucis

Una de las primeras representaciones de la pasión y muerte de Jesucristo en el Templo de Nuestra Señora de la Merced fueron los cuadros al óleo de 50 x 60 cm. que obtuvo Bárbara Palacio de Mejía, esposa de Tomás Mejía, tío materno del padre Benedicto Soto, que donaron a la parroquia y, a su vez, el padre Francisco Gallego Pérez las donó a la capilla del Pontificio Seminario de Misiones donde aún permanecen. Este viacrucis fue erigido canónicamente por J. Buenaventura Marín el 7 de octubre de 1903, y teniendo como testigos el cura y vicario Emigdio Palacio.

Las imágenes que se exhiben actualmente de las Estaciones del Viacrucis en la iglesia parroquial fueron realizadas en los años 1945 y 1946 cuando el párroco Francisco Gallego Pérez contrató a la artista Mariela Ochoa U. de la ciudad de Medellín, 14 cuadros al óleo. Las imágenes fueron copiadas de una colección de ilustraciones que trajo de Alemania el padre Gallego.

Cada uno de los cuadros costó cien pesos, suma que pagaron las siguientes personas tal como se recuerda en cada uno de ellos: Carmen E. Roldan; Teresita Jaramillo Medina y Julia Vda. de Hernández; Rosa Palacio Vda. de Restrepo; Vicente Villegas y Merceditas Rivera de Villegas; Anita Torres de Orozco; Jesús Antonio Hoyos y Julia Salazar Lopera; Jaime Zuluaga M; Pbro. Benedicto Soto Mejía y hermanos; Natalio Sánchez; Luisa Ramírez Vda. de Ceballos; Jesús Vásquez y Emilio Orrego; Félix Antonio Roldan B.; Juan B., Andrés Hoyos y hermanas, y Josefina Díaz Vda. de Soto.

Vitrales

El templo contaba desde sus inicios con sencillas vidrieras en los ventanales. Monseñor Melguizo Yepes decidió la consecución de artísticos vitrales para adornar el edificio. Fueron encargados a un artista en la ciudad de Cali (Valle del Cauca), y elaborados con vidrio catedral. Son 11 en total con distintas figuras y dibujos, cubren la serie de ventanas inferiores de los muros externos, entre el transepto y las torres. El resto de las ventanas siguen teniendo las sencillas vidrieras.

Vitral con la imagen del Papa Juan Pablo II. La basílica cuenta con once vitrales realizados por un artista de Cali a finales del siglo XX.

En el muro occidental que da con la escuela Rosenda Torres hay cinco vitrales, nombrados de norte a sur:

1. Jesús con los apóstoles.
2. San Francisco Javier, patrono de las Misiones.
3. Juan Pablo II, quien beatificó al Padre Marianito y elevó el templo a categoría de Basílica Menor.
4. Padre Marianito, actual beato de la iglesia católica, nacido en Yarumal, en donde también fue coadjutor.
5. San José.

En el muro de la nave oriental que da con la calle hay seis, nombrados de norte a sur:

1. Divino niño y sagrada familia.
2. Buen Pastor.
3. Nacimiento de Jesucristo.
4. Santísima Trinidad.
5. Fragmento del Decreto del Gobernador de Antioquia que declara a la Virgen de la Merced como Alcaldesa perpetua de Yarumal.
6. Réplica del cuadro quiteño de la Virgen de la Merced.



Para la nave central fueron adquiridas 4 lámparas de araña de cristal en 1959-60. Tienen 3,20 m de alto por 2,30 m de ancho.

Lámparas de cristal

Las actuales luminarias del templo fueron adquiridas entre los años 1959 y 1960 por el Pbro. Efraím Jiménez. Un agente representante de una casa vendedora con sede en Medellín fue quien, inicialmente las ofreció en demostración.

Sin compromiso alguno se recibieron y se instalaron provisionalmente dos lámparas de araña de cristal. La primera de ellas que se colocó definitivamente lo fue el 23 de octubre de 1959. Sus dimensiones: 3,20 m de alto y 2,30 m de ancho.

La idea era que al finalizar el año estuvieran colocadas dos más en la nave central y que para la Pascua de 1960 estuvieran puestas otras más pequeñas en el presbiterio, el altar de reserva, las naves laterales y en los arcos torales que soportan la cúpula de la basílica, para un total de 13 lámparas de cristal de la casa Baccarat, las cuales costaron 60.000 pesos. El 11 de febrero de 1960 se colocó la última lámpara.

Mecanismo del reloj. Las 4 barras en forma de X de la parte superior son las que mueven las manecillas ubicadas en la torre. Fue fabricado en España y sustituyó al anterior en 1966. Mediante sus propias campanas anuncia las horas, las medias y los cuartos.

Reloj

El 2 de diciembre de 1882, hallándose aún la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced en construcción, José María Díaz donó el primer reloj que tuvo el templo. Originariamente, fue instalado en la torre que se alza sobre la “Puerta del Perdón” por haber sido esa la que primero se edificó, y hacia 1920 fue trasladado al vano circular entre las ventanas que están sobre la puerta central.

En dicho lugar se mantuvo hasta el 24 de mayo de 1966. Ese día a las 10 de la mañana, Donato Ríos Zapata colocó en los correspondientes ochavados de la torre ya citada el nuevo reloj de cuatro caras traído de Vitoria, España, el cual llegó a Yarumal el 2 de mayo de 1966 a las 8 de la mañana. El reloj fue solemnemente bendecido por el obispo Miguel Ángel Builes en la víspera de su instalación, durante la celebración de la misa vespertina. Sobre el antiguo reloj, se pensó en aquel momento que se debía colocar en el cementerio de El Carmen.

El reloj anuncia las horas, las medias y los cuartos, y dispone de sus propias campanas para tal fin, siendo el mecanismo del reloj quien automáticamente las hace sonar por medio de cuerdas, que a su vez hacen mover unos arietes que las golpean.

Campanas

Las viejas campanas del templo se encontraban en pésimo estado, pues tenían grietas que reducían su sonoridad, por lo cual, monseñor Melguizo Yepes gestionó la compra de unas nuevas, razón por la cual desmontó las dañadas campanas de la torre derecha y las envió a los talleres de los Tristancho, ubicados en la vereda de Ucuenga a 4 kilómetros del casco urbano del municipio Nobsa (Boyacá), donde fueron fundidas para fabricar nuevas campanas. Los Tristancho son una familia de campaneros de larga trayectoria en Colombia, pues son una dinastía que tienen más de 250 años elaborando campanas.

Las actuales campanas de bronce fueron realizadas fundiendo las antiguas que se encontraban en mal estado en 1997 en los talleres de los Tristancho, en Nobsa (Boyacá), una familia de campaneros de larga tradición en Colombia. En la imagen la llamada “Benedicto” de 300 kg de peso.

La técnica que usan se llama molde perdido, pues el molde para una campana solo se utiliza una vez y se rompe. Por eso, no hay dos campanas iguales. La fabricación de una campana requiere dos meses de trabajo y es totalmente artesanal. Se empieza con la elaboración del molde, en el que se emplean tres tipos de arcillas diferentes, mezcladas con estiércol de caballo; se hace un armazón en guadua y se comienzan a aplicar capas que se dejan secar, esta operación se repite varias veces. Posteriormente, se tornea el interior y el exterior del molde, dándole la forma de la campana, y se le aplica cebo de oveja como desmoldante. Luego, se coloca un contramolde y se le somete a calor para que se absorba el cebo y se puedan despegar el molde y el contramolde. A continuación se queman el molde y el contramolde, para que al ajustarlos nuevamente se cree el vacío que se llenará con los materiales fundidos.

El proceso de fundición se realiza en hornos de barro, en los que utilizan leña seca como único combustible, y en donde el cobre y el estaño se someten a temperaturas de 1.200 grados centígrados para fundirlos. La campana se funde en una sola pieza y en un solo instante, pues en solo tres segundos tarda en llenarse el molde de una campana de 300 kg de peso. Y, después de la fundición, se deja enfriar naturalmente dos días, para luego pulirla manualmente.

Son tres campanas de gran tamaño realizadas en bronce, que tuvieron un costo de $7.500.000 de pesos, fueron inauguradas por monseñor Melguizo durante las fiestas patronales de 1997, y están bautizadas, de mayor a menor con los nombres de La Merced, San Luis y Benedicto, con un peso de 500, 310 y 300 kilogramos, respectivamente. Son utilizadas para anunciar las actividades religiosas y se accionan manualmente desde la parte baja de la torre por medio de cuerdas que hacen mover los badajos que cuelgan en el interior de cada campana.



Pila bautismal.

Pila bautismal

El templo de Nuestra Señora de la Merced ha tenido cuatro pilas bautismales: la primera se encontraba en el sitio que actualmente es la capilla del Señor Caído, que antiguamente era el bautisterio, como decoración tenía un cuadro de la Santísima Trinidad. El segundo bautisterio fue construido por Gallego Pérez, un poco más al fondo, en un lugar equidistante entre el santuario del Señor Caído y la capilla de la Virgen del Perpetuo Socorro.

La tercera pila bautismal estaba situada en el testero de la nave lateral izquierda del templo,[a] fue obtenida por iniciativa del padre Roberto Arroyave quien en 1975 contrató su elaboración en piedra bogotana (un tipo de piedra arenisca) con la firma “Enchapes Sacatín”, por un costo de 80.000 pesos.

La cuarta y actual pila bautismal está ubicada en el mismo lugar de la tercera, fue conseguida por monseñor Gilberto Melguizo Yepes, está hecha en mármol, conformada de abajo hacia arriba, por una base escalonada de planta octagonal, seguida por un pilar de base cuadrada que sostiene el recipiente cóncavo de forma octagonal en el que se deposita el agua.

Pilas de agua bendita

Pila de agua bendita.

Las dos pilas de agua bendita, las adquirió el padre Ernesto Acosta Arteaga en 1945 en la Marmolería Artística de Hermenegildo Bibolotti. Están hechas de mármol, cuentan con 160 cm de alto, consta cada una de su respectiva base, columna, recipiente cóncavo para depositar el agua y en el medio de este se halla un ángel.

Candelabros

En 1924 los presbíteros Rafael y José Manuel Yepes Carvajal dotaron al templo de Nuestra Señora de la Merced de 12 candelabros franceses de tamaño heroico (1.50 metros de altura) que utilizaban en las velaciones eucarísticas del primero de junio al 16 de julio y que finalizaban con la fiesta de la Virgen del Carmen. El Pbro. Luis Enrique Restrepo Muñoz los sometió a un proceso de restauración en sus primeros cinco años de servicio. Actualmente permanecen gran parte del año al pie del altar mayor.
Púlpito

La Basílica tuvo un púlpito realizado por los señores Carvajales Martínez. Contaba con un perfecto acabado a imitación de mármol con cuatro aplicaciones alegóricas de los evangelistas. Fue demolido el 25 de enero de 1971. En el Museo Tradicional Monseñor Juan N. Rueda se conservan los rosetones.
Imaginería

Antes del Concilio Ecuménico Vaticano II el templo de Nuestra Señora de la Merced, como era lo habitual, contaba con una gran variedad en imaginería, pero a consecuencia de los preceptos del mismo fueron retiradas el 18 de julio de 1967.

Entre las obras retiradas están: las de la Sagrada Familia, el Sagrado Corazón de Jesús, el Sagrado Corazón de María, San José, San Juan Eudes, San Roque, Santa Teresita, San Tarsicio, la Virgen del Carmen, el Niño Jesús de Praga, el Niño Jesús del Rebañito, la antigua imagen quiteña de la Virgen de los Dolores y la Niña María. Permanecieron durante un tiempo, porque luego algunas fueron retiradas, la patrona —Virgen de la Merced—, el titular San Luis Gonzaga, la Virgen del Perpetuo Socorro, las tres imágenes del Calvario, la Virgen de Fátima, San Agustín, San Antonio, el abrazo de San Francisco, San Nicolás de Tolentino, el Señor Caído y el Divino Rostro.

Algunas imágenes que quedaron pendientes por determinar si se retiraban definitivamente o continuaban exhibidas fueron las de la Virgen del Carmen, la de la Inmaculada —de Murillo—, Cristo Rey y los cuadros de las Estaciones. El destino definitivo de los cuadros del viacrucis dependería de las consideraciones del párroco y del Obispo Félix María Torres Parra; finalmente fueron colocados el 14 de agosto de 1967, a punto de finalizar extensos trabajos de decoración en el templo.

Las imágenes que actualmente se encuentran exhibidas en el templo son: la Inmaculada Concepción, la Virgen del Carmen, San Francisco de Asís abrazando a Cristo en la Cruz, Sagrado Corazón de Jesús, San José, y el Beato Mariano de Jesús Euse Hoyos. Todas éstas imágenes se localizan en el transepto. También está el Señor Caído, ubicado en su capilla y en el altar de reserva se encuentran las imágenes María Auxiliadora, Cristo Salvador y seis ángeles.


Imagen del Señor Caído realizada en 1935 por Constantino Carvajal. La urna es obra de Francisco Gómez Estrada.

El Señor Caído

El primitivo templo de Yarumal contaba con la imagen del Señor de la Columna, el cual aparece referenciado en el inventario de 1845, pero hoy en día no se tiene más información de ella ni se conoce su paradero. Como la parroquia de la Merced carecía de una imagen que representara alguna escena de la Pasión de Cristo, el obispo Miguel Ángel Builes ordenó, en 1935, al párroco que consiguiera una imagen del Señor Caído para tenerlo en el templo y así poder ser venerado por los feligreses.

En cumplimiento de lo dispuesto, el Pbro. Gerardo Martínez Madrigal comenzó los trabajos de adecuación de la capilla que existe al lado del presbiterio y el 10 de septiembre de 1938 concluyó el pago de 1.020 pesos del altar que construyó Misael Osorio. La estatua del Señor Caído fue tallada por Constantino Carvajal en 1935 por 400 pesos. La parte correspondiente a la urna es obra de Francisco Gómez Estrada, quien la realizó por un valor de cien pesos. Para cancelar estos gastos fue importante la contribución de Floro Roldán y su esposa Pachita Penagos.

En 1935, fue inaugurado solemnemente el culto de esta imagen, por los días en que se celebraron el Congreso Eucarístico y las fiestas patronales. Actualmente, la imagen del Señor Caído se localiza en una capilla a los pies del templo, contigua a la nave lateral izquierda y que anteriormente era el bautisterio.

Virgen del tránsito

Fernando Ramírez y su esposa Elena Rivera, originarios de Sopetrán, habían obtenido desde finales del siglo XIX una imagen barcelonesa de la Virgen del Tránsito, de la Dormición o de la Asunción, como también se le conoce.

Uno de los hijos de dicho matrimonio, el cual tenía el mismo nombre que su padre, expresó el deseo de que cuando su hermana Carmen Ramírez Rivera de Botero muriera, la imagen pasara a ser propiedad de la parroquia. La mujer falleció el 22 de marzo de 1955, y en acatamiento de esa voluntad, en esa fecha Germán Ceballos Ramírez realizó entrega a la parroquia de la pieza artística y religiosa. Además, esta familia entregó dote para costear los gastos de sus fiestas.

La Virgen de la Asunción simboliza la elevación de María en cuerpo y alma al cielo. Esta creencia se remonta a la época de los apóstoles, pero sólo el primero de noviembre de 1950 fue establecido como dogma de fe por el Papa Pío XII. El 15 de agosto se celebra su fiesta.

La Niña María

Esta imagen llegó a Yarumal el 6 de enero de 1963. Fue tallada por Josué Giraldo Mejía en su taller de Medellín y representa tres advocaciones de la Santísima Virgen: la de la niña María, la del Corazón de María y la de Nuestra Señora del Rosario. Es una escultura bien realizada, de traje azul, sin manto, de cuyas manos cuelga un rosario. Está coronada por una guirnalda de rosas rosadas que simbolizan los misterios gozosos; lleva otra corona de rosas rojas alrededor del corazón en representación de los misterios dolorosos y una tercera corona de rosas amarillas rodea sus pies para representar los misterios gloriosos.

Crucifijo del Altar

En la noche del 8 al 9 de enero de 1958 un desequilibrado prendió fuego en el ara del altar, y en la extinción resultó destruido el Cristo. Fue necesario obtener uno nuevo que fue donado por Antonio Hoyos Mejía. Se ordenó la elaboración de la cruz en Yarumal al ebanista Alfonso Areiza Medina por veinte pesos, y sobre dicha cruz, en Medellín, el artista David Pérez realizó el Cristo por un valor de 300 pesos. La obra se entregó el Jueves Santo del 3 de abril del mismo año y el Viernes Santo se expuso a veneración pública durante la celebración litúrgica de la tarde. Este Cristo se caracteriza por llevar las tres potencias de oro que pertenecieron al Divino Niño Jesús de Praga, donado por Mercedes Ramírez Rivera. La cruz tiene un característico resplandor generado por el enchapado de cobre, realizado por orden del párroco Roberto Arroyave. Dicho resplandor fue hecho a imitación de la imagen del Señor de los Milagros, el cual es un crucifijo, ubicado en la Basílica de San Pedro de los Milagros.

Bibliografía

* Montoya Moreno, Orlando (1995). Presencia Histórica de la Parroquia de Nuestra Señora de la Merced -Yarumal-. Sección Publicaciones Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid. no tiene ISBN.

* Restrepo Gil, Mauricio (2007). Semblanza de la Ciudad Retablo. Impresión y Terminado: L. Vieco e Hijas Ltda.. ISBN 958-33-8922-6.

* Montoya Moreno, Orlando (1999). Yarumal: una ventana al pasado. Guión Publicidad, Medellín. no tiene ISBN.

* Agudelo Mira, Gustavo (1987). Monografía de Yarumal, Bicentenario de Fundación 1787-1987. Editorial Copiyepes. no tiene ISBN.

* Orozco Santamaría, Zulma (1986). Yarumal con presencia 1787-1987. Edición: Cantao Editores. Impreso por: Tipoligrafica Especial, Medellín. no tiene ISBN.

mas informacion

http://www.diocesissantarosadeosos.org/

http://lasmercedesyarumal.org/

Galeria de Imagenes de la Basilica de Yarumal en Colombia

Catedral de Parana (Argentina)

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Diócesis     Paraná
Construcción     1883
Estilo arquitectónico     Renacentista Ecléctico

La Catedral de Parana es el principal templo católico de la ciudad de Paraná, Provincia de Entre Ríos, Argentina.

Se encuentra ubicada en la calle Monte Caseros entre las calles Urquiza y 25 de Mayo en frente de la Plaza 1º de mayo.

El edificio, de estilo Ecléctico, posee dos torres y una cúpula, en el interior tres naves y en la entrada una estatua de San Pedro . Fue declarada patrimonio histórico nacional por ello es motivo de gran orgullo para la ciudadanía paranaense.

Historia:

Sobre las barrancas de la Baxada existía entre 1715 y 1718, una reducida población que dependía en el orden espiritual de los Curas de Santa Fe quienes mandaban Sacerdotes para desempeñar funciones religiosas. Allí se levantó una pequeña Capilla dedicada a la Inmaculada Concepción. Era un rancho de paja, pobre de elementos de culto. Se la ubica en el mismo sitio que ocupa hoy nuestra Catedral.

El 23 de octubre de 1730 el gobernador del Río de la Plata, decretó la erección del curato del Pago de la otra Banda del Paraná,.creando junto al Cabildo Eclesiástico de Buenos Aires la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario.

Para comprender estas disposiciones, debemos tener en cuenta que constituyen los primeros actos gubernativos de las autoridades españolas para la organización del territorio que más tarde debía formar el cuerpo político denominado Entre Ríos.” Debe considerarse que una Parroquia en aquel entonces no era una institución de orden puramente eclesiástico sino que además tenía funciones políticas y administrativas.

El cura oficiaba también como funcionario público, y por ello para la creación de una parroquia era indispensable la intervención de las autoridades superiores del gobierno. Tenía a su cargo el registro de nacimientos y defunciones de los pobladores.

“Era necesario, según Juan José Segura en, Historia Eclesiástica de la Iglesia de Entre Ríos.-. El concurso de ambas autoridades, religiosa y civil, que mancomunadas en ese momento histórico hispano, realizaran ese acto, ese hecho, por el que apareciera Paraná como agrupación humana independiente, dentro de la dependencia de carácter general con que se ligaban los grupos de una misma nacionalidad.”

Un 8 de noviembre de 1730 se fijó en las puertas de la Catedral bonaerense un edicto que contenía la resolución del 23 de octubre y llamaba a concurso de oposición para proveer de Párrocos a los nuevos Curatos. En la jurisdicción de Santa Fe se creó el de los Arroyos (actual Rosario) y el de la otra banda del Río Paraná; para esta se presentó el Pbro. Francisco Arias Montiel, santafesino, ordenado sacerdote en 1718 que en mérito a sus antecedentes y al examen de suficiencia, fue nombrado Cura el 15 de marzo de 1731.

Se lo designa canónicamente Cura del Pago de la otra Banda del Paraná ordenándose el 5 de abril de 1731, por el Cabildo Eclesiástico de Buenos Aires que se le entreguen los objetos de culto, alhajas y bienes pertenecientes a la Capilla de San José del Rincón con la imagen de Nuestra Señora del Rosario que se encontraba en esa localidad de Santa Fe para aplicarlos al servicio y culto de la iglesia parroquial.

Así el 27 de agosto de 1731 el Padre Arias Montiel, en el desolado pago de la Baxada recibió la imagen a la que se otorgaba el Patrocinio de la Villa. La Virgen fue traída provisoriamente pero quedó definitivamente en Paraná.

El Cura Arias Montiel, se desempeñó en sus funciones hasta el año 1764, logrando acortar distancias con los aborígenes de la zona. Se preocupó por la doctrina y la educación de los niños del vecindario. Fue además de Cura, el primer maestro”progenitor de la enseñanza pública de Entre Ríos” lo consideró el Dr. Pérez Colman.

Al Cura Arias Montiel le debemos también el nombre a nuestra ciudad, ya que en una nota dirigida al Gobernador Zabala fechada el 6 de julio de 1732, escribía “Iglesia del Paraná” , en lugar de usar el término acostumbrado “bajada”.

Mas Informacion

http://www.arzparan.org.ar

Galeria de Imagenes de la Catedral de Parana en Argentina

Catedral de Tunja (Colombia)

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Construcción     1567-1574
Estilo arquitectónico     Gótico isabelino, Renacentista y Neoclasicista

La Catedral de Tunja, oficialmente Catedral Basílica Metropolitana Santiago de Tunja, es la iglesia catedralicia de culto católico romano más antigua de Colombia, la cual está consagrada bajo la advocación del apóstol Santiago el Mayor. El edificio se encuentra ubicado en el costado oriental de la plaza de Bolívar del municipio colombiano de Tunja (capital del departamento de Boyacá). La catedral es el principal templo de la Arquidiócesis de Tunja y sede arzobispal, desde su elevación a Diócesis por la bula de León XIII llamada Infinitus amor y publicada el 29 de julio de 1880.

Su construcción fue contratada por Juan de Castellanos y Gonzalo Suárez Rendón al maestro Pedro Gutiérrez, quien comenzó trabajos en 1567, su estilo puede ubicarse dentro del gótico isabelino, aunque algunas remodelaciones posteriores han adicionado elementos neoclasicistas a la construcción; cuenta con una sola torre y su interior está conformado por tres naves con capillas laterales. Se destaca la portada de estilo renacentista diseñada por Bartolomé Carrión en 1598. El sector histórico de Tunja (incluyendo la catedral) fue declarado Monumento Nacional de Colombia por la Ley 163 del 30 de diciembre de 1959.

Historia

Una iglesia muy sencilla, de materiales modestos y cubierta con techo de paja fue construida en la Plaza Mayor a la fundación de la ciudad, para que el sacerdote agustino fray Vicente de Requejada oficiara la primera misa en 1539; el templo recibió el nombre y consagración de Nuestra Señora de Guadalupe y fue construido por el carpintero Gregorio López, terminando la obra el día de Navidad de 1541, tan solo nueve meses después de que el rey Carlos V le otorgara a Tunja el título de «Ciudad muy noble y muy leal». A pesar de que esta construcción se incendió en 1553, la edificación se restauró y se continuó utilizando precariamente. Aparte de los altares y el coro, el primer templo contó con una capilla dedicada a Nuestra Señora de Guadalupe.

Juan de Castellanos.

Construcción

La construcción del actual templo fue contratada por el sacerdote y cronista Juan de Castellanos y el fundador de la ciudad Gonzalo Suárez Rendón en 1562, pero solo en 1565 comenzaron los trabajos que se extendieron inicialmente hasta el 29 de junio de 1574, fecha en la que se inaugura el nuevo Templo Mayor. Para la construcción estarían a cargo Bartolomé de Sosa para el levantamiento de los muros y Francisco Abril, quien firmó un contrato el 28 de octubre de 1567 para el trazado, corte y montaje del artesonado. Sin embargo, Abril falleció en 1572 y la conclusión de las obras fue adjudicada a Bartolomé Moya, quien fue favorecido por un remate a su favor por un costo de dos mil pesos oro el 10 de agosto de 1572. Para la obra se basaron en los diseños originales realizados por Pedro Gutiérrez, quien proyectó una sola nave rectangular que coincide con la actual nave principal.

En 1569 se anexa la capilla de los Mancipe en la nave del evangelio (que también recibe el nombre de Veracruz o del Carmen), la cual se compone de casetones octogonales y espacios romboidales decorados con florones, y de artesonado mudéjar que adorna los techos y los arcos. La capilla fue construida por el alcalde de la ciudad Pedro Ruiz García y terminada por su hijo, el capitán Antonio Ruiz Mancipe. Esa misma época, por solicitud de Juan de Castellanos, también se construye la capilla de Santiago en la nave de la epístola, determinando su carácter de basílica, puesto que la nave central sobresale verticalmente de las dos laterales. El tríptico renacentista de San Laureano y de San Sebastián, así como el conjunto del artesonado con reminiscencias mudéjares, elaborado por Francisco Abril y Bartolomé Moya, también provienen de esta época. La edificación se comienza a utilizar el 29 de junio de 1574.
Detalle de la portada.

Entre 1598 y 1600 se construye la portada de estilo renacentista diseñada por Bartolomé Carrión, de la cual el académico español Enrique Marco Dorta afirmó que se trataba de “la más bella obra que la arquitectura del Renacimiento había producido en Colombia”. Contemporáneo a ello, se registra el ensanchamiento del sector oriental de la construcción y la instalación del piso en tablón de ladrillo. El 27 de noviembre de 1607 muere en Tunja el sacerdote y cronista español Juan de Castellanos como primer regente de la Catedral y finalizador de la obra, sus restos reposan en la catedral al igual que los del fundador de la ciudad.

Durante el siglo XVII se anexan nuevas capillas al conjunto, destacándose la capilla de la Hermandad del Clero o de la Niña construida por Cristóbal de Morales Piedrahíta y decorada con pinturas y un retablo, que actualmente es la más grande de la catedral. Entre los años de 1660 y 1665 se anexa la capilla de Domínguez Camargo, encargada por el poeta santafereño Hernando Domínguez Camargo. La sacristía, el coro alto y el baptisterio también fueron elaborados durante dicho siglo, complementando el conjunto. La torre del campanario y el ofertorio serían los últimos elementos en completar la construcción.

Independencia

El territorio de Boyacá, que apoyó en forma importante la independencia de Colombia, sufrió los rigores de la reconquista española cuando en sus principales poblaciones fueron fusilados muchos de los héroes de la revolución. Tunja fue escenario del fusilamiento de los próceres gobernadores Juan Nepomuceno Niño, José Cayetano Vásquez y el teniente coronel José Ramón Lineros por orden del pacificador Pablo Morillo el 29 de noviembre de 1816, y el 20 de septiembre del mismo año Alberto Montero, José Manuel Otero e Ignacio Plaza correrían con la misma suerte; sus cuerpos fueron abandonados primero en la iglesia de San Laureano y posteriormente fueron trasladados a la catedral.
Catedral de Tunja en 1902.

El gobierno colombiano solicita a la Santa Sede en 1851 la creación de una Diócesis en Boyacá para restarle prestigio a la Arquidiócesis de Bogotá, la cual se oponía a las leyes del gobierno contra la Iglesia, pero solo hasta el 29 de julio de 1880 esta solicitud es concedida por el papa León XIII, a través de la publicación de la bula Infinitus amor. Dicha diócesis incluía las Provincias de Tunja, Tundama, Vélez, Socorro y Casanare.

Restauraciones

A finales del siglo XIX e inicios del siglo XX se emprende una restauración a cargo de Ricardo Acevedo Bernal en donde se incluyen nuevos elementos de estilo republicano neoclasicista, como la cúpula, proyectada según acta capitular del 27 de abril de 1898 y terminada hacia 1910; en esta intervención se eleva la nave central mejorando el volumen basilical, se remodela la torre, se amplía el atrio, se instala la luz eléctrica y se recuperan algunos elementos originales del templo como el artesonado mudéjar.

Un temblor el 1 de noviembre de 1928 ocasiona averías en la cúpula y en sus soportes, las cuales fueron reparadas por el arquitecto holandés Antonio Stoute en obras civiles que se extendieron desde el 30 de junio de 1929 hasta el 19 de marzo de 1931. El 20 de junio de 1964 la Diócesis de Tunja es elevada a Arquidiócesis y el 4 de septiembre de 1980 la catedral recibe el título de Basílica menor. Hacia 1965 el arquitecto Carlos Arbeláez Camacho realiza una adecuación del presbiterio y propone la recuperación del diseño original de la Catedral. Sin embargo, la nueva restauración solo se contrató hasta principios de la década de 1980, financiada por diversas entidades públicas y ONGs de la jurisdicción. Las obras, que durarían 25 meses, concluyeron el 24 de octubre de 1986, fecha en la que el arzobispo, Monseñor Augusto Trujillo Arango, realizó la consagración total de la catedral remodelada.

Contexto urbano

Esquina suroriental de la Plaza de Bolívar en donde se pueden observar la catedral y una parte del edificio de la lotería de Boyacá.

La catedral se encuentra en el costado oriental de la Plaza de Bolívar de Tunja, ubicada entre las calles 19 y 20 y las carreras 9 y 10, en pleno centro histórico de la ciudad. Dicha plaza está cargada de simbolismos históricos y culturales, epicentro de los principales actos religiosos y civiles de la ciudad. Antes llamada Plaza Suárez Rendón, en honor al fundador de la ciudad quien habitó en la casa contigua a la catedral, fue renombrada en memoria del libertador Simón Bolívar, y en cuyo centro se localiza la estatua ecuestre del libertador en bronce, la cual fue inaugurada el 7 de agosto de 1891, aunque la escultura realmente data de 1883, pues originalmente fue hecha para un parque de Bogotá, que tiempo después fue donada al Estado Soberano de Boyacá. Aparte de la estatua de Bolívar y de su pedestal, la plaza es un espacio peatonal sin otros elementos en ella, al estilo de la Plaza de Bolívar de Bogotá. Está ubica en la parroquia de Santiago, territorio eclesiástico de la Arquidiócesis de Tunja siendo su iglesia matriz.

Alrededor de la plaza de Bolívar se destacan, fuera de la catedral, varias edificaciones. Al costado sur se encuentra el edificio de la lotería de Boyacá, el despacho de la alcaldía municipal y el convento de la Compañía de Jesús (sede del Colegio de Boyacá), al norte está la casa del capitán Gómez de Cifuentes, conocida como el Palacio de la Torre (edificio actual de la Gobernación de Boyacá), al occidente la casa del capitán Martín de Rojas, actual sede del Instituto Cultural de Bellas Artes (ICBA) y al oriente, compartiendo el costado de la catedral se encuentra la casa del fundador Gonzalo Suárez Rendón (actualmente es un museo y sede de la Secretaría de Cultura y Turismo de Tunja y la Academia Boyacense de Historia).

Las edificaciones contiguas a la catedral son: la Casa Cural al costado izquierdo de la fachada y la Casa Capitular al costado derecho, las cuales cuentan con un atrio de siete escalones en su frontis a una altura un poco mayor que la de la casa del fundador. La Casa Cural, también conocida con el nombre de «La Ataranza» (término que significa “cobertizo a dos aguas destinado a depósito o taller”) fue construida en 1567 con el propósito inicial de almacenar los materiales para la construcción de la catedral y posteriormente como dependencia administrativa, cuenta con dos pisos, el superior tiene columnas de fuerte estriado de orden dórico-toscano soportando arcos de medio punto y un gran balcón de dos cuerpos entre la galería y la iglesia mayor, y en el piso bajo destaca una portada de piedra cuyo dintel y entablamento están apoyados en ménsulas estriadas. Complementan el marco de la plaza otras construcciones interesantes de estilo colonial, como las casas del capitán Francisco Yáñez y la de don Juan Agustín Niño y Alvarez.

Catedral de Tunja-Plano Vertical.svg

Descripción

La iglesia se caracteriza por tener una planta basilical compuesta por tres naves principales sin transepto denominadas nave central, nave evangelio (norte) y nave epístola (sur), a las cuales se le han anexado cuatro capillas laterales menores denominadas Domínguez Camargo y Mancipe (al norte), y Hermandad del Clero y de Santiago (al sur), y dos capillas frontales que coinciden con las naves evangelio y epístola.

Vista interior de la Catedral.

Las tres naves tienen la misma altura y están separadas por dos líneas de siete columnas cilíndricas sostenidas en grandes plintos (dos de ellos circulares) y unidas por arcos apuntados que definen la nave central y laterales, describiendo un crucero que se forma a partir del antiguo presbítero al prolongar los brazos a través de sus capillas menores, en el cual se levanta un arco toral de medio punto que sostiene a la cúpula florentina. En las tres naves el techo presenta un vistoso artesonado mudéjar, mientras que el piso está recubierto con ladrillos tablón de fabricación industrial romboidal en las naves laterales y rectangular en la nave central.

El retablo del altar mayor está compuesto por tres cuerpos y cinco calles de madera tallada y dorada, y en su techo presenta alfarjes en las cuatro jaldetas y cuadrales en sus esquinas; los cuerpos del retablo están separados por frisos barrocos y las calles por columnas corintias, con ornamentación manierista en el primer tercio inferior y estrías en el resto del fuste, enmarcando un conjunto de catorce nichos con base en yeso en donde se encuentran las esculturas policromadas de la Santísima Trinidad, la Virgen Inmaculada y los doce apóstoles, obras del maestro Agustín Chinchilla del siglo XVII. El expositorio fue tallado en madera y oro durante el siglo XVIII por Pedro Caballero, diseñado para albergar la custodia elaborada por el orfebre español Juan de la Iglesia en 1735, la cual mide 1,10 m y pesa 14 libras de oro macizo de 22 quilates, adornada con más de 1.000 piedras preciosas, en las que se incluyen perlas, esmeraldas y amatistas. El expositorio fue retirado del presbítero e instalado en la sacristía en la última restauración de la iglesia para permitir una visualización completa del retablo mayor.

Al costado norte de la edificación se destaca por su valor artístico el altar de los Estrada, en donde reposa la tumba del ciudadano Francisco Estrada, construido en 1593 en una de las antiguas entradas laterales del templo. También se destaca en una columna del lado del Evangelio el tríptico de San Laureano y de San Sebastián con la cruz de la conquista con la cual se celebró la primera misa de la ciudad, los cuales se encuentran en un retablo donado en 1550 por Lázaro López de Salazar.

La cúpula presenta una pintura mural de la Gloria y el Cristo Triunfante, realizadas por Ricardo Acevedo Bernal, así como las pechinas de los arcos, que representan a los cuatro evangelistas. El tambor cilíndrico o cimborrio de la cúpula contiene ocho ventanas con arco de medio punto, dos de ellas cerradas y las seis restantes son enrejadas. Entre las pechinas de la cúpula se destacan cuatro escudos de armas dorados: el escudo de Colombia, el escudo de Tunja, el escudo papal de Pío X y un escudo eclesiástico que parece pertenecer a un obispo. En otros lugares de la catedral también se encuentran obras de Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos, Juan Bautista Vásquez, Angelino Medoro y Francesco del Pozo.

Tumba del fundador de la ciudad en la capilla Domínguez Camargo.

Capillas


En las capillas menores se pueden observar diferentes estilos arquitectónicos, aunque se encuentran en forma predominante el barroco y el mudéjar. En la capilla de Domínguez Camargo, construida por el sacerdote y poeta Hernando Domínguez Camargo de acuerdo a lo dispuesto en su testamento de 1659, se destaca el testero con arco toral de sillares forjado al gusto manierista, tallado en madera policromada desplegando los tallos de una carnosa vid con numerosos racimos y abundantes hojas, obra de escuela tunjana del siglo XVII. En esta capilla se encuentra la tumba del fundador de la ciudad, el capitán Gonzalo Suárez Rendón, decorada con un mausoleo y un túmulo de mármol elaborados por el escultor italiano Olinto Marcucci en 1939. En el mismo lugar en el cual se colocó el monumento, hubo un acceso al templo desde la Atarazana que fue clausurado, destinado al servicio del propio fundador Suárez Rendón.

Capilla de Santiago.

La capilla de la Hermandad del Clero también es conocida como la capilla de la Niña María, fue construida por Cristóbal de Morales Piedrahita en 1620 y actualmente es la más espaciosa de la catedral. En ella se destaca el retablo mayor, instalado en 1640, conformado por cinco calles y tres cuerpos en los cuales se representan en bajorrelieve la Virgen María, la presentación en el Templo, los desposorios y la Inmaculada Concepción. En los muros laterales hay otros dos retablos menores dedicados a obras pictóricas sobre la vida de San Pedro; la capilla se complementa con dos criptas abovedadas en ladrillo y una pequeña sacristía particular. Compartiendo la nave de la epístola se encuentra la pequeña capilla de Santiago, elaborada en el siglo XVI.

La capilla de los Mancipe data de 1598 y fue decorada por el escultor italiano Angelino Medoro con un artesonado renacentista inspirado en el modelo propuesto por Sebastiano Serlio, basado en carpintería y herrajes enriquecidos con dorado y pinturas. En esta capilla se encuentra un Calvario renacentista tallado en madera policromada y esgrafiada con una combinación de oro y pinturas con figuras de ángeles arabescos y flores, el cual fue elaborado por Juan Bautista Vásquez en 1583 por encargo de Gil Vásquez. En la capilla se destacan dos lienzos de Angelino Medoro: la Oración en el Huerto y el Descendimiento de la Cruz, ambos pintados en 1598 y un Retablo del Calvario, obra de Juan Bautista Vásquez, así como las estatuas traídas desde España que representan a la Dolorosa, San Juan, la Magdalena y San Pedro Mártir de Verona de este mismo artista. En la actualidad esta capilla alberga el museo de la catedral.

Exteriores

En la parte exterior de la catedral se destaca la portada renacentista diseñada por Bartolomé Carrión, a quien se le otorgaron las obras por un costo de mil trescientos pesos de oro de veinte quilates, para lo cual se presentó como fiador Juan de Castellanos. La portada contiene elementos decorativos platerescos y gótico isabelinos; La puerta presenta un arco de medio punto encuadrado con cuatro columnas de fuste estriado (dos a cada lado), cuyos capiteles son de estilo corintio y está decorado con figuras de aves estilizadas en vez de canículos. En el friso del entablamento se alternan triglifos y metopas con bucráneos. La cornisa está coronada por una figura en piedra de la Virgen arrodillada en actitud de oración, la cual se encuentra en una hornacina enmarcada por dos columnas de capitel corinto y cornisas con ménsulas voladizas, y a ambos lados las esculturas en piedra de San Pedro y San Pablo y unas pirámides con esferas en su extremo superior.

Vista exterior de la catedral.

La portada presenta un tono de piedra ámbar que antiguamente contrastaba con el resto de la fachada blanca, pero a finales del siglo XIX el frontis principal fue parcialmente enchapado en piedra o pintado de este color, dejando oculto este elemento en medio del resto de la fachada. La fachada es rectangular y está conformada por tres cuerpos verticales divididos por cuatro pilastras; en el cuerpo central se encuentra la portada y en los laterales hay dos puertas pequeñas en arco de medio punto y dos ventanas rectangulares. En la parte superior de la fachada se remata por un tímpano central delimitado en el frontón con una imagen del Crucificado, cornisas y una balaustrada corrida por encima.

No se conoce con precisión la fecha de construcción de la torre del campanario, pero su levantamiento se estima posterior a 1610 por solicitud de Juan de Borja y Armendia. No obstante, la reforma realizada en 1891 por el ingeniero Ramón Peña cambió considerablemente su aspecto de torre mudéjar con cubierta de teja de barro al estilo alminar. La torre, unida al lado sur de la fachada de la iglesia por un tabicón, cuenta con dos cuerpos, el cuerpo inferior tiene la misma altura de las naves laterales y el superior está perforado con cuatro vanos abiertos arqueados de medio punto en cada uno de sus frentes y enmarcados con pilastras, se asienta sobre una base perimetral cuadrangular rematada con una cornisa y un chapitel bulboso octogonal apuntado. Cada vano está adornado en su parte superior con un reloj analógico de numeración arábiga; además el vano frontal cuenta con una campana grande y el vano del costado sur con dos campanas pequeñas.

Galeria de Imagenes de la Catedral de Tunja en Colombia

Catedral de Sassari (Italia)

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románico – gótico – Renacimiento – Barroco – Neo-clásico
Comienzo a construir el siglo XII
Finalización del siglo XVIII

La Catedral de San Nicolás es la iglesia de la ciudad de Sassari. Situado en el centro histórico, la Piazza Duomo.

Conocida comúnmente como la Catedral, el templo es el hogar de la presidencia del Arzobispo Metropolitano de la Arquidiócesis de Sassari. Dedicado a San Nicolás de Myra, la Catedral es una iglesia parroquial en la ciudad.

Campanario

Historia

La existencia de una iglesia dedicada a San Nicolás en Sassari se remonta al siglo XII, que se menciona en un documento del monasterio de San Pedro Condaghe de seda, pero en realidad construida sobre un edificio existente cristiana, cuyos restos son visibles bajo el ábside actual. Esta iglesia fue reconstruida en el siglo XIII románico – Pisa.

La iglesia parroquial de San Nicolás fue la única parroquia de Sassari, hasta 1278, cuando se establecieron otras parroquias de la ciudad. Entre 1435 y 1518 la iglesia fue renovada radicalmente de estilo gótico – catalán, tras el traslado del obispado de Porto Torres en Sassari en 1441, cuando la parroquia de San Nicolás fue elevada al rango de Catedral.

En el siglo XVII fue demolido el primero de tres períodos de tiempo a los problemas de estabilidad.

Entre los siglos XVII y XVIII construyó la fachada actual de la catedral de estilo barroco.

Exterior

La Catedral muestra un alto campanario, que se encuentra en el lado izquierdo, cuya base, cañones cuadrados, decorado con arcos ciegos, ajimeces, es casi todo lo que queda de la antigua iglesia románica. Por encima, la torre sigue en pie una esbelta torre octogonal con cúpula, añadida en 700.

Caracterizar los lados exteriores de la cúpula hemisférica de las gárgolas catedral y también, que sobresale, algunos de la reconstrucción original gótica de 4-500, otros reconstruidos en fechas posteriores.

El elemento más llamativo, sin embargo, es la fachada principal del templo, barroco, con su triunfo de la decoración. La fachada se divide en tres niveles: el primero es un pórtico de tres arcos, ricamente decorada con tres nichos en la segunda casa de las estatuas de los tres mártires turritani en la tercera y última abrir el nicho con una estatua de San Nicolás . Cerca de la parte frontal de una escultura de Dios el Padre, el vértice del frontón curvo.

Nave

Tras el pórtico, bóveda estrellada, que entrar en la catedral desde el portal principal. El interior es espacioso, con una nave, dividida en dos tramos por arcos apuntados, en el que establezca los tiempos, las costillas se indica crucero.
Lado hay cuatro capillas, dos span, que se introduce a través de arcos.
A la derecha, en la última capilla es el púlpito de mármol, esculpida por Giuseppe Gaggini en 1840 en estilo neoclásico, en el parapeto, de medio punto, están representados en bajo relieve cuatro evangelistas.

Dentro de la Catedral

Crucero


Más allá del segundo tramo se une al crucero, el centro de la cual, por encima de una gran sala rectangular, se levanta la cúpula semiesférica, de estilo renacentista, enjutas de cuatro esquinas, situado en los estantes con tallados por encima de los emblemas de los cuatro evangelistas, que hoy sigue siendo la única águila de San Juan. A lo largo del tambor de la cúpula abierta dieciséis ajimeces, de estilo gótico – catalán, entre los cuales algunos son ciegos.
En el crucero hay dos capillas, que son dos grandes altares de mármol.

* El brazo derecho

El brazo derecho se encuentra la capilla del Santísimo Sacramento, con un altar del siglo XIX, tallada entre 1818 y 1820 por Francisco y Jacobo formas Ursulinas Gaggini barroco tardío, con alguna concesión al neo-clasicismo, el altar contiene un cuadro, que representa el Cena del Señor, pintado por Marghinotti en el siglo XIX. Del grupo escultórico de este altar fueron también las dos estatuas de santos, obispos, ahora se pone en el mostrador, en dos nichos.

* El brazo izquierdo

El brazo izquierdo está la capilla dedicada a Santa Ana, con el altar del siglo XVIII.
El transepto izquierdo también contiene el conjunto de esculturas del Mausoleo de Plácido Benedetto di Savoia, Conte di Moriana, Feliz Día de estilo neoclásico de mármol en 1807.

Presbiterio y el ábside

En el centro del crucero, bajo la cúpula, es el presbiterio.

El presbiterio, alojamiento en el siglo XVII, se eleva por encima del piso de la sala y cerrado por una balaustrada de mármol. El mismo material son los dos leones a ambos lados de la escalera. La base de la balaustrada decorada con relieves de santos.

El mármol es también el altar mayor de 1690, de estilo clásico, que se caracteriza por dos pares de columnas con capiteles corintios, un entablamento regentes, por encima del cual es un frontón roto con una capilla central y la paloma que representa Espíritu Santo. Expuesto en el altar es el icono del siglo XIV, llamada “Madonna del Bosco, la escuela de Siena de la pintura.

Detrás del altar se encuentra el arco ojival que lleva en el ábside, que consta de dos habitaciones: una habitación cuadrada, bóveda gótica, originario de la reconstrucción de los siglos XV y XVI, el segundo entorno, medio punto abovedado cuarto de esfera del siglo XVIII.

El ábside alberga una interesante sillería del coro de madera, tallada por artesanos locales en el siglo XVIII.

Galeria de Imagenes de la Catedral de Sassari en Italia


Catedral de Comayagua (Honduras)

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Estilo Arquitectónico de Influencia Renacentista Colonial/Barroco-Americano

Iglesia Catedral de Comayagua

Fue inaugurada el 8 de diciembre de 1711, es la más grande y bella de todas la catedrales que se construyeron en Honduras en el Periodo Colonial, posee cuatro retablos o altares de talla en madera cubiertos con laminas de oro, algunos con pinturas exquisitas y otros con bellas imágenes.

De los cuatro sobresale el Altar Mayor, en cuyo centro señorea la bellísima imagen de la virgen de La Inmaculada Concepción patrona de la Ciudad, tallada por Francisco de Ocampo y obsequiada a la ciudad por el Rey Felipe III en 1620. Posee a sus pies un rico frontal de plata y oro de un metro de alto por tres de largo.

Al lado derecho se encuentra el retablo del señor de Salame con un Cristo Negro realizado en la tradición de Esquipulas. La Catedral posee tres naves y cinco cúpulas, una sola torre con ocho campanas, y en el tercer piso aloja al casi milenario reloj Moro.

Características

Planta de cruz latina de tres naves: Una central y dos laterales, todas cubiertas con bóvedas de cañón y cúpulas semiesféricas. Hacia uno de sus lados (el que da al jardín interior) se extiende una especie de brazo donde se encuentra la Capilla del Santísimo Sacramento y la Sacristía, también cubiertas con bóvedas de cañón y cúpulas semiesféricas (en la Capilla.).

Una sola torre de campanario de cuatro pisos ubicada en la parte lateral izquierda de la fachada principal Fachada principal básicamente plana con un remate mixtilíneo y una decoración colocada superpuesta semejando un bordado aunque no excesivamente cargado de ornamentos.

Las fachadas laterales y traseras son relativamente sencillas, con poca ornamentación. Lo mas llamativo de esas fachadas laterales son los contrafuertes bastantes masivos y equidistantes que soportan los esfuerzos horizontales provocados por las bóvedas de cañón de las naves.

De influencia Renacentista Colonial/Barroco-Americano. Actualmente se encuentra en remodelación y esta ubicada frente a la Plaza ¨León Alvarado¨, esta también reconstruida en el periodo 98-99 en donde se encuentra construida en forma de sombra la fachada frontal de la Catedral.
Después del terremoto de 1774 fue restaurado por el Arquitecto Ramírez.

Fachada Principal y Torre

La fachada principal de la Catedral de Comayagua terminada por el obispo Pérez carpintero en el año de 1704, pero fue inaugurada en el año de 1711. La fachada está compuesta en tres cuerpos y un remate mixtilíneo, según el ordenamiento renacentista, comprende una calle central y dos calles laterales, divididas por 14 columnas lisas, su decoración es netamente barroca, de una gran influencia inspirada en la flora y fauna locales.

A la derecha y como parte de la flecha se ve un alto remate terminado en una esfera, a la izquierda una torre campanario echada hacia enfrente de la fachada.

Torre y Reloj de la Catedral

Construida con muchos años de anterioridad a la fachada principal de la catedral. Existe un informa del Obispo Don Juan Merlo de la Fuente donde dice que manda a hacer la torre para el reloj que existe en la ciudad en el año de 1655.

La Torre esta compuesta de cuatro cuerpos, coronado con una cúpula de generación esférica, recubierta de ladrillos de cerámica vidriada en colores verdes y amarillos. Originalmente tuvo dos cuerpos de campanas, en el tercer cuerpo se encuentra la maquinaria de dicho reloj y al exterior se encuentra la carátula de este.

El reloj esta considerado uno de los mas antiguos de América en funcionamiento, se trata de un reloj árabe que en 1492 en la toma de Granada (España) le toco como botín de guerra al Duque de Consentaina, quien al ser nombrado Obispo de Comayagua uno de sus hijos Fray Jerónimo de Corella se lo obsequio para que lo pusiera en su catedral.

Cúpula original del reloj que se encuentra en exhibición en el Museo de Arqueología

Campanas de las torres

En el cuarto cuerpo hay 8 campanas. Anteriormente la torre contenía 16 campanas. Estas han sido tocadas por Don Salomón Chevez Flores durante mas de 40 años, las campanas en conjunto con el reloj marcan los cuartos de hora y la hora con el sonido de campanas diferentes.

Maquinaria del Reloj

Detalle de la maquinaria del reloj. En el tercer cuerpo se encuentra la maquinaria del reloj. El reloj esta considerado uno de los mas antiguos de América en funcionamiento, se trata de un reloj árabe que en 1492 en la toma de Granada (España) le toco como botín de guerra al Duque de Consentaina, quien al ser nombrado Obispo de Comayagua uno de sus hijos Fray Jerónimo de Corella se lo obsequio para que lo pusiera en su catedral. El señor Blass de Reyes le ha estado dando mantenimiento al reloj durante más de 40 años.

El detalle de la maquinaria del reloj que funciona a base de pesas y que marca los cuartos de hora y la hora con el sonido de campanas diferentes.

Fachada Principal

Terminada por el obispo Pérez Carpintero entre 1704 y 1708 inaugurada en 1711. su ordenamiento e s de tipo renacentista con una calle central, dos calles laterales y un remate mixtilíneo, dividida por 14 columnas toscanas lisas.

Segundo Cuerpo de la Catedral

Dividida por una calle central y dos calle laterales, separada por cuatro columnas, el segundo cuerpo se separa del primero y del tercer cuerpo por cornisas horizontales.

Las dos calles laterales cada una se hornacina de remate triangular se encuentran las estatuas de San Gregorio a la izquierda San Ambrosio a la derecha que completan con los cuatro doctores de la iglesia Católica.

La decoración de estas calles es a base de 18 Rosetones, repartidos 6 en cada calle y que fue un homenaje del arquitecto a los 18 pueblos indígenas tributarios que trabajaron en la construcción de la fachada.

En la calle central se encuentra un óculo circular adornado en la parte superior con el símbolo papal de la basílica de San Pedro en Roma, lo que le da a esta catedral la categoría de basílica, en los fustes de las cuatro columnas se encuentran los otros cuatro símbolos de la Inmaculada Concepción: la fuente, El Templo Salomónico, el Pozo y el Espejo.

La representación de los 8 símbolos de la Inmaculada Concepción en la fachada le confiere a la catedral de Comayagua un carácter de sumo interés, pues es rarísimo encontrar estos símbolos en la decoración de las fachadas de los demás templos de América.

Tercer Cuerpo de la Catedral

Dividida por una calle central y dos calle laterales, separada por cuatro columnas, el tercer cuerpo esta separado del segundo cuerpo y del remate por cornisas horizontales.

En la calle central contiene tres nichos donde están colocadas 3 imágenes; La de Maria al centro, San Juan a la derecha y San José a la izquierda. La decoración es a base de lunas, estrellas, soles y relieves de argamasa, en cada una de las calles laterales contiene un ovalo muy simple, dentro de ellos se encuentran dos tipos de palmeras que abundan en el valle.

Remate de la Catedral

Dividida por una calle central y dos calles laterales, separada por cuatro columnas, separada del tercer cuerpo por cornisas horizontales. La calle central esta adornada con un nicho que contiene a Jesús con vestiduras pontificales, con la mano extendida bendice la ciudad, a sus lados dos óvalos con dos tipos de palmeras están adornadas con ramazones que cubren las dos calles. En el remate una cornisa mixtilínea, adornada con cinco jarrones con frutas del valle.

Bóvedas y Cúpulas del Exterior de la Catedral

La catedral tiene tres naves con bóvedas de cañón corrido, coronadas por cúpulas de generación esférica, salvo la cúpula mayor, que esta construida sobre un tambor octagonal más alto. La cúpula mayor esta revestida de ladrillos de cerámica vidriada en colores verdes y amarillos.

Remata la cúpula una linternilla que le da más esbeltez a la cúpula.

Puerta Lateral

Compuesta de dos cuerpos, adornado con cuatro columnas salomónicas revestida con cuatro ramazones de uvas, en las pechinas del primer cuerpo dos Ángeles turiferarios sostienen un escudo. El segundo cuerpo alberga una de las cinco ventanas que por ese sector iluminan el interior de la catedral. Su decoración es inusual en este tipo de construcción. En el capitel de las dos columnas del primer cuerpo se encuentran unos fruteros.

Cuerpo Interior de la Catedral

El cuerpo de la catedral es de planta de cruz latina. Comprendida por tres naves con bóvedas de cañón corrido coronadas en la parte posterior por tres cúpulas esféricas, siendo la central mas ancha y mas alta que las laterales. Diez ventanas laterales dejan pasar la luz exterior. La catedral tiene cinco cuerpos divididos por diez pilastras cruciformes que forman arcos formeros.

Originalmente estas tres bóvedas en su intradós tenían una decoración similar a la que se ve en la sacristía y en el sagrario, para el terremoto de 1774 estas bóvedas se hundieron y al ser reconstruidas por los arquitectos Mariona Estrada y Manuel Ramírez no se hicieron en los intradós de las bóvedas la decoración anterior. En cada una de las pilastras se encontraban originalmente y que llego hasta 1960 una serie de altares de talla dorada.

Púlpito

Construido en la misma época en la que construyeron los retablos de la catedral, es de estilo barroco salomónico, talla dorada con excepción de la escalera, que representa unas ramazones que nunca fueron pintadas o perdieron su color original.

Cúpula Central

La cúpula central es más grande y alta que las otras dos cúpulas, esta construida sobre una planta de tambor octagonal (con ventanas de arco de medio punto) que descansa sobre un cubo presbiterio. Rodeada de una artística baranda con típicos remates, su intradós aun conservan parte de su antigua yesería, esta cúpula fue construida por el Obispo Pérez Carpintero entre 1704 y 1708.

Información Cortesía: Alcaldía de Comayagua http://www.municomayagua.com/comayagua

Galeria de Imagenes de la Catedral de Comayagua en Honduras

Catedral de Cortona (Italia)

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arquitectura románica y del Renacimiento
Comienzo a construir el siglo XI

La Catedral de Santa María es la Catedral de Cortona.

Construido sobre las ruinas de un templo pagano y documentado como iglesia en el siglo XI, fue elegido como la catedral cuando la diócesis se estableció en 1325 Cortona, pero lugares adyacentes fueron utilizadas como residencia del obispo.

Alrededor de alrededor del año 1000 se construyó una iglesia de estilo románico por el arquitecto Nicola Pisano renovado en el 1262.

En 1507 el Papa Julio II puso fin a esta anomalía mediante la transferencia del título de la iglesia catedral de la periferia de San Vincenzo. Casi a la espera del nuevo papel que jugó en la segunda mitad del siglo XV se decidió el procedimiento de reconstrucción. La lectura del Renacimiento se ve afectado por las acciones futuras que se esconden la partitura original más riguroso y elegante. Se remonta al principio de la bóveda de cañón que cubre la nave 700, pintado en las últimas décadas del siglo XIX por John Brunacci Cortona, en las ventanas oval mismo periodo se abrieron un poco más tarde construyó el arco de triunfo, y después de suelos de mediados de siglo la instalación.

El plan longitudinal se divide en tres naves divididas por columnas con capiteles y ábaco de inspiración Brunelleschi. La fachada sugiere que la partición interior tiene rastros de las acciones que han tenido lugar en diferentes épocas. Los restos más antiguos datan de fachada románica medieval y un pilar con el capital y las columnas en las esquinas y parte de un gran arco, su posición era un testimonio de cómo la planta baja de la iglesia, levantó cuando la plaza fue pavimentada. monumentos medievales son la ventana larga y estrecha y una losa de mármol con una capa del siglo XIV de las armas.

El lado derecho está flanqueada por un pórtico que se construyó a finales del ‘500 y que dio lugar a la vaina de las ventanas que se abrían hacia el mediodía, mientras que las fechas robusta torre de la segunda mitad del siglo.

El interior está lleno de obras, muchas de las cuales son de las iglesias Cortona destruida o borrada. Capullo en el altar de la nave izquierda está el cuadro de la Adoración de los Pastores por Pietro da Cortona y de la ayuda, que data de alrededor de 1663. Es probable que el empleado es localizar en Lawrence, el primo segundo de Berrettini, cuyos caminos se encuentran principalmente en la figura de la Virgen y el niño. En relación con la figura de Pietro da Cortona Andrea es también que tuvo la Berrettini commodi como joven estudiante durante su estancia en Cortona en el final de la primera y comienzos de la segunda década del ‘600. En caso de que la pintura commodi interesantes de la consagración de la iglesia del Santísimo Salvador (1607), realizado en el coro de la Catedral a finales del siglo XVIII Oratorio de San Salvatore en la que se hizo.

También en el coro mantiene la mesa con el Descenso del Espíritu Santo, de fecha entre 1528 y 1529 y que se atribuye a Thomas dijo Papacello Bernabei. La representación de la iconografía de Pentecostés aquí con los presentes originales y curiosos que observan desde una cornisa María y los Apóstoles encuentra abajo. Además de las citas más educados (Rafael y Baccio Bandinelli) Papacello llama a sí mismo el paisaje arqueológico en el fondo, repitiendo el ciclo, se pintó en Palazzone Passerini de Cortona.

fotografiado en la Catedral de Cortona mapa

  1. Il Reliquario seicentesco
  2. La Trasfigurazione di Raffaello Vanni
  3. La Madonna con Bambino di autore ignoto
  4. Pulpito di Michelangelo Leggi detto il Mezzanotte

  5. Morte di San Giuseppe
  6. Madonna del pianto di autore ignoto
  7. Altare maggiore di Francesco Mazzuoli
  8. Madonna del Rosario di Lodovico Carli detto il Cigoli
  9. Consacrazione della chiesa del Salvatore di Andrea Commodi
  10. Discesa dello Spirito Santo attribuito a Tommaso Bernabei il Papacello
  11. Crocefisso scuola di Luca Signorelli
  12. Incredulità di San Tommaso scuola di Luca Signorelli
  13. Assunta e Santi Cortonesi Giuseppe Ciotti
  14. Madonna della Cintola attribuito a Cristoforo Allori
  15. La Vergine con Bambino e San Gaetano attribuito a Maria Morandi
  16. L’Angelo Custode di Giovanni Grati da Bologna
  17. Assunzione di Maria di Andrea del Sarto
  18. Comunione della Madonna di Salvi Castellucci
  19. Il Redentore di Gino Severini
  20. Ciborio attribuito a Mino da Fiesole
  21. Madonna e Santi Cortonesi di Lorenzo Berrettini
  22. Crocefisso di Andrea Sellari
  23. Natività di Gesù di Pietro Berrettini detto il Cortona
  24. San Sebastiano di Lazzaro Baldi
  25. Madonna degli Alemanni autore ignoto

La sacristía de la catedral contiene numerosos relatos de los objetos de culto, algunos de los cuales son de gran calidad. Un ejemplo es el cáliz legado por el obispo Gherardi en 1749: en oro repujado y buril, es uno de los objetos más significativos de la orfebrería del siglo XVIII, probablemente de la mano de obra romana ya que tres de los cuatro bustos relicarios que se exponen sólo sobre las ceremonias de rara e importante. Junto con los objetos de oro se mantienen los grandes planetas de los siglos XVII y XVIII, incluyendo una del siglo XVII bellamente bordado y salvó a un tercero, también del siglo XVII, decorado con el motivo de la granada.

mas informacion

http://www.cortona.ws/chiesa_duomo_it.html

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