Estilo Plateresco

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Catedral de Santo Domingo (Republica Dominicana)

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La Catedral de Santa María de la Encarnación, Catedral de Santo Domingo o más comúnmente llamada Catedral Primada de América’, es una catedral dedicada a Santa María de la Encarnación, se encuentra en la Zona Colonial de la ciudad de Santo Domingo, en la República Dominicana.

Este templo religioso, catalogado como catedral primada, ostenta el nombre de la Santa María de la Encarnación.

Ubicada entre las calles Arzobispo Meriño e Isabel La Católica, junto al Parque Colón en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán; quedando su puerta Principal al oeste frente a la calle Arzobispo Nouel.

Historia

Es la catedral más antigua de América. Fue consagrada por el papa Julio II en 1504. Sede de la Arquidiócesis de Santo Domingo, su construcción comenzó en 1512, bajo la dirección del obispo fray García Padilla. La llegada del obispo Alejandro Geraldini en 1519 motivó la construcción de un templo de mayor solemnidad, por lo cual se decidió la construcción del actual templo, cuya primera piedra se colocó en 1521. En 1523 se inició la construcción de manera continua hasta su consagración en 1541. El 12 de febrero de 1546, a petición del emperador Carlos V, el papa Pablo III le concedió el status de Catedral Metropolitana y Primada de las Indias. En 1920, Benedicto XV la designó Basílica Menor. Los trabajos de construcción estuvieron a cargo de Luis De Moya, de acuerdo a unos planos diseñados por Alonso Rodríguez, de Sevilla.

Descripción

La arquitectura del edificio caracteriza por sus sólidas paredes y sus tres puertas, dos de ellas góticas en contraste con la tercera y principal de estilo plateresco.

La catedral contiene un vasto tesoro artístico constituido con retablos, cuadros (entre ellos una tabla de la Virgen de la Altagracia datada en 1523), ebanistería antigua, mobiliario, monumentos y lápidas funerarias, entre otros objetos Se destacan los mausoleos de los arzobispos del período colonial, también es de mencionarse la lápida funeraria de Simón Bolívar, uno de los antecesores del Libertador. En la catedral se albergaron durante un tiempo los restos de Cristóbal Colón los cuales se mudaron al Faro a Colón. El valioso trono arzobispal, de estilo plateresco está fechado en 1540. Formaba parte del coro bajo, desmantelado a finales del pasado siglo para colocar el monumento de mármol en que se guardaron los restos de Cristóbal Colón.

La Catedral está construida con piedra calcárea, si bien algunos muros son de mampostería y ladrillos, y cuenta con doce capillas laterales, tres naves libre y una nave principal. La cubierta de la nave central es a dos aguas. Las de las naves laterales esta constituida por bóvedas de crucería que se acusan al exterior, como sise tratara de cúpulas semiesféricas. La longitud mayor de la basílica es de 54 m en la nave central hasta el fondo del presbiterio. El ancho de las tres naves es de 23 m. La altura mayor de piso a bóveda alcanza los 16 metros, y el área construida sobrepasa los 3.000 metros cuadrados. Catorce capillas laterales fueron construidas a lo largo de la historia de la catedral.

El entorno de la catedral esta formulado en tres espacios independientes, al norte la Plaza de Armas, el atrio almenado es como una antesala que marca el ingreso principal al conjunto religioso. Al sur la claustra llamada Plazoleta de los Curas. Los anexos alrededor del patio permiten un pasaje llamado Callejón de Curas.

Galeria de Imagenes de la Catedral Primada de America en Republica Dominicana


Catedral de Tlalnepantla (Mexico)

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Construcción     1535-1964
Estilo arquitectónico     Barroco, plateresco

La Catedral de Tlalnepantla, o Catedral de Corpus Christi, fue consagrada el 23 de agosto de 1964. Anteriormente fue el Convento de Corpus Christi, levantado por la orden franciscana en el año de 1535.

Es un templo de nave de cañon corrido, con la disposición clásica de los monaesterios del siglo XVI, con una nave central, adosada a un claustro y un atrio a las afueras de ambos edificios. En su porciúncula o puerta norte fueron grabados por manos indígenas los glifos de los pueblos de Calacoaya y Teocalhueyecan, que fueron congregados por los frailes franciscanos en medio de ambos pueblos, formando Tlalnepantla.

En su claustro se conservan pinturas de estilo tequitqui en los nichos de cada esquina.

Galeria de Imagenes de la Catedral de Tlalnepantla en Mexico

Catedral Metropolitana de la Ciudad de México

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Comienzo     1571
Consagración o conclusión     1813
Estilos predominantes     Gótico, Plateresco, Barroco, Estípite, Neoclásico

La Catedral Metropolitana de la Ciudad de México es el gran templo católico ubicado en la Plaza de la Constitución, en el centro histórico de la Ciudad de México. Las medidas aproximadas de este templo son 59 metros de ancho por 110 de largo y una altura de 60 metros hasta la cúpula. Es también una de las principales obras del arte mexicano, y se considera entre las más sobresalientes de todo el arte hispanoamericano. Construida con cantera gris, cuenta con cinco naves y 16 capillas laterales. Está dedicada a la Asunción de la Virgen María y es la iglesia principal de la Arquidiócesis Primada de México.

Historia de la construcción

En el tiempo de la ciudad de Tenochtitlán el área en donde se encuentra la actual catedral estuvo ocupada por un pequeño templo dedicado a Xipe[1] o quizá por el templo de Quetzalcóatl, un templo dedicado al sol y otras edificaciones menores.[2]

Tres años después de concluida la conquista, Hernán Cortés mandó construir una iglesia en el lugar aprovechando material de los templos aztecas. Esta iglesia fue convertida en catedral por Carlos V y el papa Clemente VII según la bula del 9 de septiembre de 1534[3] y nombrada metropolitana por Paulo III en 1547.[4] Pronto quedó clara su insuficiencia y por mandato de Felipe II se derribó en 1552. Los trabajos de construcción de la nueva no comenzaron sino hasta 1571 cuando el virrey Martín Enríquez de Almansa y el arzobispo Pedro Moya de Contreras colocaron la primera piedra de su sucesora, la actual catedral…

La suma del costo de la obra hasta la dedicación de 1657 fue de 1.759.000 pesos. Dicho costo fue cubierto en buena parte por los reyes Felipe II, Felipe III, Felipe IV y Carlos II.[4]

Luego, hubo un concurso para designar al arquitecto que terminaría la fachada. El proyecto ganador de dicho concurso fue el neoclásico presentado por el veracruzano José Damián Ortiz de Castro, que se antepuso a los de José Joaquín de Torres (barroco) e Isidro Vicente de Balbás. Ortiz de Castro procedería a terminar las torres, parte de la cúpula y obras al interior. La muerte de Ortiz de Castro dejaría las obras en suspenso un breve tiempo. En 1793 el arquitecto valenciano Manuel Tolsá recibe el encargo de finalizar las obras de construcción de la Catedral, que no concluyen sino hasta 1813.
Sucesos de la Catedral

A lo largo del tiempo la catedral ha perdido parte de su acervo artístico. Se tiene constancia de algunas de las obras perdidas: lámparas de plata de gran tamaño, candelabros, blandones y figuras del mismo metal, la custodia de Borda (88 marcos de peso en oro; con 10 perlas, cubierta al frente por 5872 diamantes y al dorso por 2653 esmeraldas, 544 rubíes y 28 zafiros), un pectoral de oro con reliquias, otro con topacios y brillantes y con anillos de accesorio, alfombras, cojines, colgaduras y muchos tesoros más de características similares.

Parte de arriba de la catedral.

El edificio

En la fachada se observan tres relieves en mármol blanco. El central representa la Asunción de la Virgen María. El que se tiene del lado izquierdo muestra la entrega de las llaves del Cielo a San Pedro; el que se tiene a mano derecha, la Barca de la Iglesia. Sobre el reloj se encuentran tres figuras representativas de las virtudes teologales: la Fe, la Esperanza y la Caridad. La Fe sostiene una cruz, la Esperanza un ancla y la Caridad sujeta a dos niños. El reloj y las esculturas se deben a Tolsá, así como las balaustradas y florones que coronan todo el conjunto.

El Campanario

Fe, Esperanza y Caridad. Esculturas de Tolsá

La Catedral esta compuesta por varias campanas la más antigua de ella fue mandada a fundir 5 años años después de que se empezó a construir la parte de abajo aproximadamente en 1578 hay varias campanas las más grande pesa 6 toneladas la más reciente fue bendecida por el Papa Juan Pablo II en su última visita a México pesa 2 toneladas y representa a la Virgen Maria. la campana más pequeña pesa 60 kg.

Altar del Perdón

El retablo es obra de Jerónimo de Balbás (1735). A principios de 1967 hubo un incendio en la catedral que dañó el altar. Gracias a la restauración practicada se puede admirar el día de hoy una gran obra de arte virreinal. Se llama así porque ahí piden perdón los fieles.Esta es una de las obras más grandes del autor tiene un estilo churrigueresco el cual es muy detallado, todo el acabado de esta obra esta cubierto con hoja de oro.
El coro

Personas que cantan cantos hacia Dios y los santos (coro parroquial).

La sillería del coro está fabricada en una excelente talla de tapincerán. Tiene dos niveles de sitiales: el alto para canónigos y el bajo para seíses y sochantres. En la parte superior, tiene figuras talladas en medio relieve, de obispos y santos.

La sillería del coro es fruto del arte de Juan de Rojas (1695). También fue dañada en el incendio de 1967.

Al centro del coro, entre la la reja y la sillería, está un fascistol de caoba, adornado con figuras de marfil, una de las cuales, es un crucifijo que corona toda la obra. Se usa para sostener los libros de canto, y está conformado por tres cuerpos.

La portada del coro y la crujía (el corredor cerrado que va desde es coro hasta presbiterio) fueron hechas con el diseño del pintor Nicolás Rodríguez Juárez bajo la supervisión del sangley Quiauló. La bella reja del coro es de tumbaga y calain, y fueron estrenadas en 1730. Se fabricó en la ciudad de Macao, China,[5] y sustituyó a una anterior esculpida en maderas.

Cúpula

Se terminó con adaptaciones al proyecto de Ortiz de Castro. En el interior también se representó la Asunción de la Virgen (Rafael Ximeno y Planes, 1810). La cúpula que existe hoy en día, es obra de Manuel Tolsá, y de tambor octogonal, levantada al centro del crucero, sobre cuatro columnas y rematada por una linternilla. Las actuales ventanas son de Matias Goeritz. En el incendio de 1967, ocasionado por un corto circuito en el Altar del Perdón la pintura de la Asunción se consumió.

Pùlpito

Púlpito gótico en la Catedral de Siena (Italia).
Púlpito barroco en Weingarten (Alemania).

Púlpito es la plataforma elevada en las iglesias desde la que se predica. Cuando se usan para proclamar las Lecturas se llaman también ambones. Disponen de antepecho o pretil y tornavoz o sombrero superior. Los púlpitos se utilizaron en las primitivas iglesias o basílicas llamándose precisamente ambones. Se disponían a la entrada del coro a manera de tribuna rectangular sobre una plataforma de poca elevación, a la cual se subía por gradas laterales y en ellos se cantaban la epístola y el Evangelio en las Misas solemnes y se anunciaban al pueblo las fiestas.

Los ambones continuaron con mayor o menor amplitud y elevación hasta el siglo XIV en que se fue adoptando el actual sistema de púlpitos, los cuales en la época ojival y el periodo plateresco tienden más a la forma hexagonal adornándose en todas las épocas con elementos propios del estilo en curso. El tornavoz se utiliza desde el siglo XVI.

Se sitúan próximos al altar, generalmente adosados a uno de los soportes de la nave principal del templo. Actualmente se usan poco, pues las normas litúrgicas vigentes recomiendan que la homilía, como parte integrante de la Misa, se diga desde el presbiterio, junto al altar.

Sacristía de la catedral de Brixen (Italia)

Sacristia

La sacristía es, en las iglesias cristianas occidentales, una habitación en la que se guardan los objetos que son necesarios para la misa, como por ejemplo hostias sin consagrar, cálices, casullas, etc, por lo que suele estar cerrada al público. En especial es empleado por el párroco y demás oficiantes como lugar para realizar las preparaciones necesarias y para cambiarse antes y después de la misa. La sacristía está habitualmente al cargo de un sacristán.

El registro parroquial se conserva a menudo en la sacristía.

Las sacristías tienen habitualmente una pileta especial, el sacrarium, cuyo desagüe va directamente al suelo. Esta pileta se emplea para lavar los lienzos empleados durante la celebración de la misa y otros elementos empleados durante la comunión.

Normalmente está situada dentro de la iglesia, pero puede encontrarse en una anexo o en un edificio separado (como en algunos monasterios). En la mayoría de las iglesias antiguas la sacristía se encuentra cerca de uno de los retablos laterales o más habitualmente detrás o al lado del retablo mayor. En iglesias más modernas la sacristía se encuentra a menudo en otro lado, como la entrada de la iglesia.

Algunas iglesias poseen más de una sacristía, cada una de las cuales tendrá una función específica. A menudo las sacristías adicionales son empleadas para el mantenimiento de la iglesia y sus objetos, como velas, etc.

En las iglesias cristianas de oriente, se emplea la parte de la iglesia donde se encuentra el altar, separada por el Ikonostasis, por lo que no existe la sacristía como tal.

Las capillas

Altar principal Este desapareció en los años cuarenta del siglo xx; nunca sustituído solo hay un paramento de alabastro con una cruz rodeada de elementos ornamentales; a su izquierda una imágen de bulto de la Virgen en la advocación catedralicia de la Asunción. La mesa del Altar fue puesta con motivo del Santo Jubileo del Año 2000, su estilo modernista choca con los estilos virreinales de la Catedral; fue esta mesa anti-estética e inadecuada la única aportación de Cabildo y obispado en tan notable fecha.
Nave central de la Catedral Metropolitana, con vista del Altar de los Reyes al fondo.
Altar de los Reyes
Artículo principal: Altar de los Reyes

El Altar de los Reyes, se encuentra en el ábside del templo, detrás del Altar Mayor. Es obra del insigne Jerónimo de Balbás, autor del Altar del Perdón de esta misma catedral, y del Altar Mayor de la Catedral de Sevilla, entre otras.

Este bello altar, que se puede considerar un monumento dentro de otro monumento, es la obra cumbre del estilo churrigueresco español o barroco estípite, y se considera la obra maestra de su destacado autor. Mide 25 metros de altura, 13 de ancho, y 7 metros de fondo; se eleva al fondo de Catedral ocupando el ábside.

Es una talla formada por tres calles verticales, dos laterales y una al centro, adornada con los cuadros La Asunción de la Vírgen, y La Adoración de los Reyes, del pintor Juan Rodríguez Juárez. Éste último, es el que da nombre al altar, además de una serie de esculturas de bulto de reyes y reinas canonizados (santificados), que posan a lo largo y ancho del altar.

Fue realizado en maderas preciosas policromados, en una exuberante composición de pilastras y columnas, follaje, guirnaldas y querubines. El conjunto está estofado, revestido con hoja o lámina de oro, lo cual le confiere majestuosidad a la obra. Está cerrado por una doble bóveda, y en lo más alto del conjunto, se haya una representación de Dios Padre, presidiendo el magno conjunto.
Las capillas laterales
Capilla de Nuestra Señora de las Angustias de Granada

La capilla sirve de asiento a la torre más antigua del templo, fue techada entre los años 1624 y 1627. En su retablo lateral derecho cuenta con una pintura del flamenco Martín de Vos que representa a Tobías y el ángel. En el siglo XIX perdió su banco original y todavía en 1964 le fue colocado otro elaborado por Miguel Ángel Soto, por encargo de la Comisión Diocesana de Orden y Decoro. Al parecer su retablo principal fue mutilado en el siglo pasado. Una escultura que albergaba de San Felipe de Jesús se encuentra ahora en Tepotzotlán y un lienzo de San Nicolás obispo de Bari se integró a la colección pictórica del Sagrario, ahora desmantelada.

Capilla de San Isidro

Conocida también como capilla del Santo Cristo Negro, El Señor del Veneno. También terminada entre 1624 y 1627, comunica internamente a la Catedral con el Sagrario, debido a que el Cabildo decidió abrir un acceso que la convirtió en “simple pasadizo”. Cuenta con una portada barroca en cantera gris, obra de Lorenzo Rodríguez (de fines de 1767 y principios de 1768) que hoy día se encuentra gravemente fracturada, debido a una severa grieta que apareció en la nave procesional oriente y que partió a toda la capilla. El parentesco de esta portada “va más con los marcos de las ventanas que… con las portadas exteriores del edificio”, debido a la composición del coronamientos de los marcos.

Capilla de la Inmaculada Concepción

Retablo principal de la capilla de la Inmaculada Concepción.

Terminada su bóveda durante el período constructivo de 1624-1648, contó originalmente en su testero con un “retablo reticulado, con soportes salomónicos datable en el último tercio del siglo XVII” dedicado a Santa Ana y con 6 tablas de Juan Sánchez Salmerón. Tan sólo se conservan en la iglesia dos pinturas colocadas en la capilla de la Divina Providencia: la Anunciación a Santa Ana y Los desposorios de la Virgen. Las telas dedicadas a La Purísima con San Joaquín y Santa Ana, La aparición del Arcángel a San Joaquín y El nacimiento de la Virgen se localizan ahora en el Museo del Virreinato.

El 21 de julio de 1752 el canónigo Joaquín Zorrilla regaló a la capilla una importante lámpara de plata que fue fundida en 1847. El sacristán mayor, bachiller Ventura López, no se quedó atrás y también donó un “nicho de vidrios azogados, dentro del cual había dos ceras de Agnus y algunas reliquias; más un Santo Niño recostado en una cruz de madera, con dos chapetas de plata sobredorada”, además de esmeraldas y perlas finas. No se sabe el destino de estas piezas.

El arzobispo michoacano Labastida y Dávalos –quien decidió su nueva advocación- ordenó la primera remodelación de la capilla, colocando un altar neoclásico de alabastro proveniente de la Hacienda de los Negros en Guadalajara, y que fue compartido con la Capilla de San José. Finalmente reconstruido fue enviado al templo de la Asunción en la colonia Industrial, donde desapareció en 1985.

En pleno siglo XX la capilla obtuvo nuevamente un retablo barroco de la modalidad anástila (sin columnas), el del Altar de San José localizado primeramente en el muro oriente de la portada norte. Este altar contiene obras de Simón Pereyns, Baltasar de Echave Orio y José de Ibarra.

Desaparecieron de la capilla un medio punto del siglo XVII que representaba a Jesús en gloria y una pintura de la Asunción de la Virgen de José Ibarra, además de las esculturas representativas de Santa Ana, San Joaquín, San Antonio de Padua, San Lorenzo, San Nicolás Tolentino y dos santos niños.

Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe.

Fue techada en la tercera etapa de cerramiento del edificio, entre 1653 y 1660, y utilizada antes de la segunda consagración catedralicia, primero como bautisterio y después como sala de juntas de la archicofradía del Santísimo Sacramento y de la Caridad.

Contó con retablos del siglo XVII ensamblados entre 1670 y 1675, que fueron renovados en 1754 mediante un contrato entre la archicofradía y José Joaquín de Sáyago, incluyendo el retablo de Guadalupe y los costados dedicados a San Juan Bautista y lienzos de Cristo Nuestro Señor. En 1807 se decide intervenir nuevamente estos retablos en virtud de que “ya están muy antiguos, están notablemente deteriorados e indecentes por lo que no corresponde al decoro de la misma Santa Iglesia ni al esplendor de un cuerpo tan ilustre y distinguido como la Archicofradía”. La obra es realizada entre 1807 y 1809 (conforme al dictamen de la Real Academia de San Carlos), por José Martínez de los Ríos, con la colaboración, para diecisiete esculturas, de Clemente Terrazas.

Fueron trabajados tres altares: el central continuó dedicado a la Guadalupana, flanqueada por San Joaquín y Santa Ana; el izquierdo dedicado a San Juan Bautista, con sus padres San Zacarías y Santa Isabel; y el derecho que cambió de advocación en 1809, antes con lienzos de Cristo vinculado al Santísimo Sacramento y después dedicado a los jesuitas San Luis Gonzaga, San Estanislao Kostka y San Juan Francisco Regis.

La Virgen de la Antigua. Abajo, el Niño Cautivo.


Capilla de Nuestra Señora de La Antigua

Está consagrada a la advocación mariana del mismo nombre, y en el retablo principal, neoclásico, obra de Juan de Rojas (1718), hay una copia de la imagen de la Virgen de la Antigua cuyo original se encuentra en la Catedral de Sevilla. Esta imagen de influencia bizantina era muy venerada por la población española de la ciudad de México durante el período colonial.

Bajo la imagen de la virgen hay una magnífica escultura sevillana del Niño Jesús, original de la primera mitad del siglo XVII y atribuida a Juan Martínez Montañés. Es conocida popularmente como El niño cautivo, debido a que permaneció en Argel junto a Francisco Sandoval de Zapata, racionero de la catedral, quien fue hecho prisionero por piratas del norte de África en 1622, cuando llevaba la escultura hacia México.
Capilla de San Pedro

La capilla de San Pedro custodia otros dos retablos. El primero y principal está dedicado a honrar la vida del santo apóstol y fue edificado hacia 1670. En él se observan ya los lineamientos del barroco temprano en los que aún se observan elementos manieristas como los relieves de lacería, las ménsulas y los pinjantes. El retablo está formado por tres cuerpos, el último de los cuales se integra al espacio arquitectónico dejando al centro el vano de la ventana. El retablo se merece una mención especial por su decoración general en la que sobresalen los variados motivos vegetales e inanimados propios del barroco. En cuanto a las pinturas de este retablo, no se ha podido saber a ciencia cierta quiénes fueron los autores, se trata de obras cuyo tema es la vida de San Pedro, y en un pasaje se recuerda el martirio del apóstol que pidió ser crucificado de cabeza “por no ser digno de morir como su maestro”.

Retablo principal de la capilla de las reliquias, con el Cristo de los Conquistadores y el Santo Entierro.

Capilla del Santo Cristo y de las Reliquias

Se contruyó entre 1610 y 1615 dedicada al Santo Cristo de los Conquistadores. También recibe el nombre de Capilla de reliquias por las reliquias insignes guardadas en los retablos barrocos. Según algunos historiadores la imagen de Cristo crucificado conocida como el “Santo Cristo de los Conquistadores” (S. XVI O XVII) fue un regalo de Carlos V, otros sostienen que se trata de una obra realizada en estas tierras, lo cierto es que ya en la primera catedral recibía gran veneración.

Las pinturas y esculturas escenifican momentos de la pasión de Cristo uniendo a este tema la pasión o tormento de los santos y santas màrtires. La escultura del “Santo Entierro” es utilizado todos los años en la procesión del Viernes Santo. El retablo de la derecha tiene al centro una Virgen de Guadalupe, de José de Ibarra, ante la que se juró a Santa María de Guadalupe como la Patrona General y Universal de todos los reinos de la Nueva España el 4 de diciembre de 1746, y que conserva una reliquia del ayate de Juan Diego Cuauhtlatoatzin. Las reliquias de esta capilla se exponen anualmente el día de todos los santos y el día de los fieles difuntos (1 y 2 de noviembre). De acuerdo a la tradición, en esta capilla se custodian reliquias de, entre otros, San Vicente de Zaragoza, San Vito, Santa Úrsula, San Gelasio, San Vital de Milán, así como una astilla de de la Vera Cruz y una espina de la corona de Jesús..

Capilla de San Felipe de Jesús

Aquí se encuentran los restos de Agustín de Iturbide. Asimismo, aquí se conserva el corazón de Anastasio Bustamante. En ésta capilla se encuentra una hermosa escultura alusiva al primer santo mexicano: San Felipé de Jesús. Ésta obra, a modo de ver de muchos críticos de arte es la escultura estofada, tallada y policromada mejor elaborada de Iberoamérica.
Capilla de Nuestra Señora de los Dolores
Capilla del Señor del Buen Despacho

Se estreno el 8 de diciembre de 1648 estuvo dedicada al gremio de los plateros que colocaron en ella dos inmagenes de plata maciza, una de la purisima concepcion y otra de San Eligio o Eloy.

La decoracion de toda la capilla es estilo neoclasico pertenece la primera mitad del siglo XIX.
Capilla de Nuestra Señora de la Soledad

La capilla dedicada a la Virgen de la Soledad fue abierta al culto en la segunda mitad del siglo XVII. Ella protege a los albañiles y obreros que participaron en la construcción de la catedral. El retablo principal está formado por dos cuerpos y un remate, en él se aprecian las columnas salomónicas de capitel corintio que separan las entrecalles. Es una virgen de la Soledad copia de una imagen española. El retablo puede ser ubicado en la década de 1670-1680 gracias a las pinturas con el tema de la Pasión de Cristo hechas por el pintor Pedro Ramírez.

El Señor del cacao.

Capilla de San José

Su retablo principal es barroco, procedente de la antigua Iglesia de Nuestra Señora de Montserrat y tiene en el centro la imagen de San José con el Niño, rodeado de santos, entre los que destaca Santa Brígida de Suecia. El retablo lateral es una composición de pinturas barrocas, que consiste en El triunfo de la Fe, La transfiguración, La circuncisión y La asunción.Hay un antiguo Ecce homo sedente, llamado popularmente el Señor del cacao. Es una escultura mexicana de caña de maíz procedente de la primera catedral, y muy venerada por los indígenas durante la colonia, quienes a falta de monedas depositaban como ofrenda semillas de cacao, que en época prehispánica se consideraban valiosas piezas de cambio. En la actualidad es común que los niños depositen ofrendas en forma de caramelos. hacer amar a jesus sacramentado y a su inmaculada madre la santisima virgen maria.

Capilla de San Cosme y San Damián

Entre los retablos que decoran el interior de la capilla, el principal está dedicado a honrar a los santos tutelares de la capilla. Consta de dos cuerpos, el remate y tres entrecalles. Es uno de los retablos catedralicios del siglo XVII en los que se puede afirmar que tiene un acento manierista y como prueba de ellos están las columnas clasicistas estriadas. El retablo fue concebido para albergar pinturas, las cuales exaltan la vida de los santos médicos Cosme y Damián y se deben al pintor Sebastián López Dávalos. Al centro hay un antiguo crucifijo de madera conocido como el Señor de la Salud, que es invocado contra enfermedades y se considera protector de la ciudad en casos de epidemias. La última vez que la imagen fue sacada en procesión y trasladada al altar del perdón fue en 2009, con ocasión de la epidemia de gripe A (H1N1); la imagen no se sacaba desde 1691, cuando hubo una epidemia de viruela.

Un pequeño retablo lateral está consagrado al nacimiento de Jesús, y proviene del templo franciscano de Zinacantepec.

Capilla de los Ángeles

Sirve de basamento a lo torre occidental, y fue concluida entre 1653 y 1660. Esta primera capilla fue destruida por un incendio en 1711, por lo que fue inmediatamente sustituida por la actual, finalizada en 1713. Cuenta con unos fastuosos retablos barrocos con esculturas estofadas y policromadas, obras de Manuel de Nava, que representan a los siete arcángeles.
Capilla de las Ánimas

Ubicada fuera de la catedral, vecina al abside el nor-poniente del mismo, esta capilla del siglo xvii desentona con el resto del edificio por su magra construcción. Su sencilla portada, un arco de medio punto, flanqueado por pilastras tableradas; su segundo cuerpo- remate, a su vez flanqueado por un par de ventanas ovaladas. De ningún mérito artístico, esta capilla sirve hoy día, para los bautizos que se llevan a cabo en la Catedral Primada de México.
La sacristía

Es el espacio más antiguo de la Catedral. En 1626, al ordenar el virrey Rodrigo Pacheco y Osorio, Marqués de Cerralvo (1624-1635) la demolición del antiguo templo, la Sacristía fungió (hasta 1641) como el lugar donde se celebraban los oficios. Lógicamente ahí fue colocado el altar mayor y según el inventario de 1632, éste contaba con dos atriles, uno de hierro dorado y el otro de plata hecho por el maestro Pedro Ceballos.

En el interior de la sacristía se puede admirar enormes cuadros de los pintores novohispanos Cristóbal de Villalpando y Juan Correa. Los títulos de los cuadros son: El Triunfo De La Iglesia, La aparición de San Miguel, La Mujer del Apocalipsis (Villalpando); El Tránsito De La Virgen y La Entrada De Cristo A Jerusalén (Correa). Asimismo, hay una pintura atribuida al pintor español Bartolomé Esteban Murillo.

No se cuenta aún con la suficiente documentación para darnos una idea de la decoración interior que presentaba entre 1641 y 1684, pero en cambio si se registran abundantes ornamentos y orfebrería en los inventarios de 1632, 1649, 1654 y 1669, dándonos pistas sobre lo que había.

Los muebles que hoy alberga son del último tercio del siglo XVIII: armarios y cajoneras en madera de bálsamo “que se apegan fielmente a los preceptos que al respecto formuló San Carlos Borromeo”, cardenal y arzobispo de Milán, en sus Instrucciones de la fábrica y del ajuar eclesiásticos de 1577.

Juan de Viera comenta que en las cabeceras de la Sacristía había “dos mesas de caoba de China, negras como azabache, donde se ponen los cálices preparados para el sacrificio, siendo sus tableros de una pieza de dos varas de ancho y dos y medio de largo”. Y continúa señalando que la “caxonera” es de maderas “exquisitíssimas de palo de Saongolica y otros, con sus cerrajes dorados y repartidos a proporción, alacenas con puertas de la misma madera… y en la circunferencia … junto a los caxones distantes dos varas, sillas de brazos de la misma caoba”. Dichas cajoneras fueron alteradas en fecha reciente debido, al parecer, a problemas de funcionamiento.

Todavía el libro de Toussaint de 1948 registra fotográficamente el ajuar de sillas con patas de cabriola y una credenza con cajones de faldones abombados, patas de cabriola y garra, además de relieves fitomorfos.

El armario para cálices, originalmente ubicado en el muro poniente bajo la Virgen del Apocalipsis de Cristóbal de Villalpando, albergaba gran número de “cálices de oro y vasos del mismo metal guarnecidos de finísimas piedras y otras vacijas y vasos sagrados, candeleros, pedestales, acheros de plata sobre dorada y cruceros … es mucha su riqueza. Solo de custodias de oro y diamantes tiene cinco, sin una nueva que ha costado 116,000 pesos”. El inventario de 1662 da cuenta de los aguamaniles, uno de ellos obra del platero Ena.

En 1957 se cambiaron el piso y la tarima perimetrales de madera por otro pétreo escalonado; se colocó una reja gemela a la de la sala Capitular (adaptada por el arquitecto Antonio G. Muñoz) para vestibular el espacio creándose una antesacristía. También el maestro Soto alteró las proporciones originales de algunas cajoneras: fue cortada la cajonera corrida del muro testero y se colocó al centro un oratorio de caoba “de gusto híbrido”.

Por último, el lienzo de la Virgen de Guadalupe con donante, obra de Francisco Martínez realizada en 1747 que permaneció largo tiempo en el sótano, ahora preside la sala Guadalupana del antiguo edificio de la Curia.

Cripta de los Arzobispos, con el monumento a Fray Juan de Zumárraga en primer plano. En la parte inferior del altar se aprecia una piedra prehispánica.

Las Criptas

La catedral cuenta con criptas para los fieles que deseen adquirir, aunque actualmente se encuentra todavía en proceso de reparación y por lo tanto para ingresar, es necesario ser poseedor o visitante de un nicho en específico.

Debajo del Altar de los Reyes se encuentra la cripta principal que alberga los restos de los arzobispos que han sido titulares de la Arquidiócesis, desde Fray Juan de Zumárraga hasta el Cardenal Ernesto Corripio y Ahumada, cuyos restos fueron depositados en abril de 2008. En el centro de la cripta de los Arzobispos hay un cenotafio con la figura de Zumárraga y todos los demás arzobispos están colocados en nichos en las paredes. Debajo del monumento de Zumárraga hay una escultura azteca que representa una calavera. Otra escultura prehispánica geométrica fue incorporada en la parte inferior del altar.

Los Campanarios

Las torres de la Catedral tienen una altura entre 64 y 67 metros. Cada una está rematada en forma de campana (Ortiz de Castro, 1788). La campana puede ser tomada como un símbolo de la comunicación entre Dios y el hombre. Entre las dos cuentan con espacio suficiente para albergar 56 campanas, aunque al día de hoy son treinta las que han sido colocadas. La mayor de ellas tiene el nombre de Santa María de Guadalupe y pesa alrededor de trece toneladas. La más antigua, Santa María de la Asunción (también conocida como Doña María), es de 1578. La más nueva es del año 2002 y fue colocada con motivo de la canonización de Juan Diego. Fue bendecida por el papa Juan Pablo II. Dentro de la parte superior de cada torre hay escaleras de madera de forma elipsoidal, de las cuales hay muy pocos ejemplos en el mundo. Estas escaleras helicoidales u ovaladas son, como se decía líneas arriba poco utilizadas pues el deterioro ocasionado por el tiempo y es evidente, por lo cual solo son usadas por los campaneros. Empero, el enorme desgaste de escaleras y zonas del campanario se ha agudizado por la extensiva vista de turistas a un sitio no hecho para ello, por lo cual se recomienda no realizar la visita que se considera de alto riesgo.
Curiosidades

En 1943 sucedió un accidente en el interior campanario. Un campanero inexperto al intentar mover una de las campanas que tienen que moverse por la parte interior fue golpeado en la cabeza y murió al instante. Como consecuencia la campana fue “castigada” y le fue removido el badajo para que no sonara más. En los años siguientes esta campana se hizo muy famosa y fue apodada como la “castigada” o “la muda” hasta el año 2000, cuando fue perdonada como parte del año del perdón y su badajo le fue instaldado nuevamente.

Sagrario

El Sagrario

En la religión católica el sagrario es el lugar en los templos donde se contiene reservado el santo sacramento.

El sagrario o tabernáculo se añade con frecuencia al retablo y puede tenerse como parte integral de éste desde el siglo XV en que se encuentra generalizada esta práctica. Antes de dicho siglo fue muy variada la costumbre del reservado: en la era de las persecuciones se guardaba el sacramento en lienzos o en cajitas que llevaban a sus casas los fieles. En la época constantiniana y en los siglos posteriores inmediatos, se suspendía en una cajita de oro sobre el altar y pendiente del baldaquino o se colocaba ésta en un nicho del ábside en la sacristía o simplemente sobre el altar.

Más adelante, cuando se establecieron los retablos fijos, se ponía en un sagrario detrás del retablo. En algunas iglesias importantes como las catedrales de la Corona de Aragón se coloca en un alto camarín detrás del retablo, perforándose éste en un gran espacio ovalado y cubierto con vidrios para que a través de ellos se vea de lejos la luz que ilumina el mencionado camarín, en el tiempo influye mucho por que nos cuenta la historia del mundo en todo este tiempo

De estilo barroco de estípite en su fachada y neoclásico al interior.

Su materia es de cantera gris y tezontle. Tiene dos portadas, una al sur y otra al oriente. Es de planta de cruz latina, y es la parroquia de la Catedral Metropolitana, anexa a ésta.

Sus portadas son de estilo barroco churrigueresco, con pilastras estípite y de forma triangular, obra singular de la arquitectura colonial.

Maestros de capilla de la Catedral durante el virreinato

Durante todo el periodo virreinal la catedral contó con una intensa y brillante actividad musical organizada por sus correspondientes maestros de capilla. Estos tenían la obligación no sólo de organizar la vida musical eclesiástica de la catedral para todas las festividades mayores, sino también la de instruir a los músicos correspondientes, componer las obras musicales necesarias y organizar los archivos musicales. Resultado de esta constante actividad es un riquísimo archivo musical que compite en América con el espléndido archivo musical de la Catedral de Puebla, el de la Basílica de Guadalupe o los archivos musicales conservados en Cuzco o en Chuquisaca. Ninguno de todos estos archivos musicales ha sido estudiado exhaustivamente y la mayor parte de esa música se mantiene inédita. Lamentablemente no existe un intento contemporáneo de continuar con la tradición musical de las catedrales hispanoamericanas tocando el acervo conservado o contratando a compositores que escriban nuevas obras. Los maestros de capilla de la catedral de México de los cuales en su mayoría se conservan obras en el archivo catedralicio fueron:

* Juan Xuárez (1538-1556)
* Lázaro del Álamo (1556-1570)
* Juan de Victoria (15701-575)
* Hernando Franco (1575-1585))
* Juan Hernández (1586-1618))
* Antonio Rodríguez de Mata (1619-1648)
* Fabián Ximeno (1648-1654)
* Francisco López y Capillas (1654-1673)
* Jacinto de la Vega Francisco Ponce (1673-h.1676)
* Joseph de Loaysa y Agurto (h.1676-1688)
* Antonio de Salazar (1688-1715)
* Manuel de Sumaya (1715-1739)
* Domingo Dutra y Andrade (1741-1750)
* Ignacio Jerusalén y Stella (1750-1769)
* Mateo Tollis della Rocca (1769-1780)
* Martín Bernárdez Rivera (1781-1791)
* Antonio de Juanas (1791-1814)
* Vicente Gómez Matheo Manterola (1815-1818?)
* José María Bustamante Eduardo Campuzano (1818-1821?)
* José Mariano Elízaga (1822)

El archivo musical de la Catedral de México es uno de los más grandes en América, posee un acervo de más de 5000 obras, que abarcac desde los siglo XVI al XX, en variados formatos como Libros de coro,música religiosa, profana y tratados musicales.
Fuentes

1. ↑ Krickeberg, Walter; Las Antiguas Culturas Mexicanas; Fondo de Cultura Económica; México DF, 1985; figura 44, p.109
2. ↑ Varios Autores; Esplendor del México Antiguo Tomo II; Editorial del Valle de México; México DF; Plano de centro de la Ciudad de México II
3. ↑ Bula de Clemente VII en la qual hace Cathedral la Iglesia Parroquial de Santa Maria de Mexico, 9 de septiembre de 1534.
4. ↑ a b Gualdi, Pedro; Monumentos de México (facsimilar); Fomento Cultural Banamex; México, 1981; p. 9
5. ↑ a b Toussaint, Manuel; Arte Colonial en México; UNAM, Instituto de Investigaciones Estéticas; México DF, 1990; pp. 142-143, 216-221
6. ↑ Rivera Gambas, Manuel; México Pintoresco y Monumental; editorial del valle de México (facsimilar);pp 17-74

Galeria de Imagenes de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Mexico

Catedral de Guadalajara (Mexico)

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Comienzo     1541
Consagración o conclusión     1628
Estilos predominantes     Barroco, Plateresco

La Catedral de Guadalajara o Catedral de la Asunción de María Santísima, es parroquia sede de la Arquidiócesis de Guadalajara y uno de los edificios más representativos de la ciudad, no sólo por sus torres con agujas neogóticas, sino porque tiene una gran historia.

Historia
Catedral de Guadalajara hacia el año 1836.

La primera catedral fue construida en 1541 en lo que hoy es el templo de Santa María de Gracia. Esta primitiva iglesia estaba construida con adobe y techos de paja.

El 18 de mayo de 1561 se obtuvo la autorización por Cédula Real para edificar la iglesia Catedral, cuyo costo sería cubierto por la Real Hacienda, los encomenderos y los indios (disposición que no se cumplió del todo); así que el 31 de julio de 1561, Fray Pedro de Ayala quien fue el segundo obispo de la Nueva Galicia, colocó y bendijo la primera piedra de este bello templo.

A la ceremonia de esta colocación asistieron los cabildos eclesiástico y civil, la Real Audiencia y los nobles de la ciudad.

Hasta el día 30 de mayo de 1574 todo había transcurrido con normalidad, sin embargo, mientras se celebraba una misa, unos vecinos lanzaron unos disparos al aire en el corral contiguo, algunos cayeron en la iglesia y esta se incendió. La iglesia quedó semidestruída.

Por cédula real se obtuvo el dinero para la nueva catedral. La obra avanzó muy despacio, pues escasearon los fondos, mas para febrero de 1618 el maestro arquitecto Martín Casillas y Martin Casollas había llevado los trabajos a su término. Por fin en abril del mismo año se trasladó el Santísimo Sacramento, de la antigua iglesia a la nueva. En el año de 1818,un fuerte terremoto sacudió a la ciudad, y cuando este terminó había ocurrido una nueva tragedia: las torres y la cúpula se habían derrumbado. Fueron sustituidas por unas nuevas, mismas que también se derrumbaron por un posterior terremoto en el año de 1849. Las nuevas torres fueron construidas por el Ingeniero Arquitecto Manuel Gómez Ibarra, costando 33,521 pesos, se tardaron tres años en ser construidas y fueron terminadas en 1854. El Papa Pío XII la elevó al rango de basílica menor, dedicándola a la Asunción de María Santísima.

Actualidad
Catedral de Guadalajara

Actualmente de la iglesia catedral continúa en peligro: ha sido dañada por los sismos de 1932, 1957, 1979, 1985, 1995 y 2003. Entre las amenazas que sufre se encuentran: la ligera inclinación de la torre norte, su ligero hundimiento y el daño estructural que ha sufrido la cúpula, entre otras.

La catedral ocupa un área de 77.8 x 72.75 metros. Contiene altares dedicados a Nuestra Señora de la Asunción, Nuestra Señora de Guadalupe, Nuestra Señora de los Dolores, la Virgen de Zapopan (patrona de Guadalajara), Santo Domingo de Guzmán, San Nicolás de Bari, Santo Tomás de Aquino, San Cristóbal, San Juan de Dios. Hay 52 asientos de madera tallada además de la silla cardenalicia. La mesa de consagración es de mármol y plata. Los vitrales de colores son importados de Francia.

También se encuentran imágenes de Nuestra Señora de los Dolores, Del Cristo de las Aguas, entre otras. Asimismo, la catedral alberga reliquias de la mártir romana Santa Inocencia. Tres cardenales están sepultados en la catedral, así como varios obispos de la diócesis e incluso el corazón de un presidente de la república mexicana. La catedral alberga el órgano más grande de México.

Galeria de Imagenes de la Catedral de Guadalajara en Mexico

Catedral de Cuernavaca (Mexico)

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Construcción     siglo XVI
Estilo arquitectónico     Barroco, plateresco, neoclásico, neogótico

La Catedral de Cuernavaca es la sede de la diócesis católica del mismo nombre en México. Es un edificio barroco del siglo XVI, lo que la convierte en una de las catedrales más antiguas del pais si bien originalmente fue la quinta fundación franciscana en México, fue establecido en 1525 por los doce primeros frailes franciscanos que llegaron al país, con la ayuda de un nuevo grupo recién llegado de España.

DATOS HISTÓRICOS

La catedral de Cuernavaca, se encuentra ubicada en la esquina formada por la avenida Morelos y la calle de Hidalgo. El convento de esta localidad, quinta fundación franciscana en México, fue establecido en 1525 por los doce primeros frailes franciscanos que llegaron al país, con la ayuda de un nuevo grupo recién llegado de España al que pertenecían fray Antonio Maldonado, fray Antonio Ortiz, fray Alonso de Herrera y fray Diego de Almonte.

En 1529 se ratificó la fundación formal del monasterio. Los trabajos de construcción del conjunto monástico se iniciaron en el siglo XVI en terrenos donados por Juana de Zúñiga de Cortés. El atrio, la capilla abierta, la iglesia de la Asunción, y el convento abarcaban originalmente una enorme área.

El año de 1522, grabado en un monograma de la Virgen María en la entrada norte del templo, no indica -según Markman- la culminación de toda la fachada, sino que para esta fecha casi todo el establecimiento estaba por finalizarse.

Podemos afirmar con cierta seguridad que el templo de Nuestra Señora de la Asunción estaba terminado antes de 1574, porque en esta fecha murió un fraile que, según Mendieta, acostumbraba subirse a las bóvedas de la iglesia, “para saber a cuánto ascendían las reservas de alimentos, que los indios acostumbraban secar sobre techos planos.”

El comisario fray Alonso Ponce, visitador de las provincias franciscanas, estuvo en el conjunto conventual el 28 de diciembre de 1585, y lo encontró “acabado” y “muy bien edificado”. Cinco religiosos habitaban el claustro, que se acompañaba de “iglesia, (…), dormitorios y huerta”.

El itinerario del padre Ponce también habla de varios frailes ancianos enterrados en el convento de San Francisco, entre los que destacan las figuras de fray Francisco Cimbrón y fray Hernando de Leyva, que “vivieron y murieron con nombre de siervos de Dios (…)”. De acuerdo con estos hechos, Kubler considera que es probable que el convento haya sido utilizado como un lugar de retiro para los miembros más antiguos de la orden.

La iglesia ha sido muy renovada, de esta primera etapa constructiva sólo sobreviven el casco de la iglesia y las arcadas de la planta baja del convento, cuyo diseño, es atribuido al arquitecto Francisco Becerra calificado por Agustín Ceán Bermúdez -en el siglo XVIII- como el mejor arquitecto constructor del XVI.

A partir del siglo XVII se efectuaron algunas modificaciones al templo, que comenzaron con la construcción de dos capillas que dieron a la planta de la iglesia forma de crucero. Es posible que para ese entonces se le haya agregado la subdivisión del coro, el crucero y los altares laterales, que restaron la función central del ábside.

En el año de 1713, se levantó en el templo de la Asunción “una bóveda vaída a manera de cúpula con linternilla”. La torre, adosada a la iglesia en su ángulo sureste, lleva grabada esta misma fecha de construcción. La erección de torre y cúpula rompieron con la integración estilística y la austeridad que caracterizaban al conjunto en el siglo anterior.

Al pie de la torre se instaló un reloj, construido por un padre franciscano, que después de ser utilizado en la catedral de Segovia fue regalado por Carlos V a Hernán Cortés en el siglo XVI.

A mediados del siglo XVIII la iglesia de la Asunción ostentaba la categoría de parroquia. En esos años Villaseñor y Sánchez registró una descripción de dicho templo “adornado de todo lo concerniente al culto divino, con muchas alhajas de plata, y costosos ornamentos”; y del convento de San Francisco como “uno de los primeros de [la] Provincia.”

No tenemos más noticias del conjunto conventual hasta 1882, fecha en que un movimiento sísmico derribó el último cuerpo de la torre de la parroquia. La reconstrucción fue ordenada por el cura Vicente Salinas y Rivera, dirigida por José González Belauzaran y apadrinada por Fermín Guemes.

El 23 de junio de 1891, el Papa León XIII emitió una bula en que decretó la erección del obispado de Cuernavaca, con jurisdicción eclesiástica en el Estado de Morelos. El 30 de octubre del mismo año se realizó una misa de tres ministros en que se hizo la solemne declaración que erigía en diócesis episcopal el territorio de Morelos, y en catedral la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción.

El administrador apostólico de dicha diócesis, en tanto se nombraba el obispo, fue el arzobispo de México Próspero María Alarcón y Sánchez de la Barquera. Tres años después, el 3 de julio de 1894, su Santidad León XIII nombró como primer obispo de Cuernavaca a don Fortino Hipólito Vera.

El departamento de Monumentos Coloniales efectúo una restauración del templo en 1957. Durante estos trabajos se retiró la capa de cal que cubría las paredes y se descubrieron restos de pintura mural del siglo XVIII que representan la llegada a Japón y el martirio del santo mexicano Felipe de Jesús y sus compañeros. Otros frescos de gran calidad que alberga este edificio muestran al Papa Inocencio II bendiciendo a los misioneros, y motivos florales y geométricos en blanco y negro.

En la segunda mitad del siglo XX el templo conservaba aún un bello retablo churrigueresco bañado en oro, dos altares laterales con columnas de fuste y capiteles, y una escultura de madera de la Santísima Virgen. Su capitel es notable, por tratarse del sitio donde se celebró la primera misa.

El monasterio, situado al oriente de la iglesia, cuenta todavía con claustro, refectorio, celdas, biblioteca y corredores. El aspecto exterior de la catedral de Nuestra Señora de la Asunción , ha sido comparado con la parroquia de Santiago Tlatelolco.

ATRIO

El atrio del conjunto funcionó en una época como cementerio. Este espacio ha constituido desde siempre la parte central del conjunto, en cuyos ángulos es posible que en un principio se encontraran capillas posas, hoy sustituidas por edificios.

Se trata de una explanada en forma de “L”, cuyos ejes van de Norte a Sur, (de la puerta septentrional de la iglesia de la Asunción a la puerta septentrional del atrio), y de Oriente a Poniente (de la puerta occidental del atrio a la cruz del atrio).

Actualmente conserva su forma original, pero “la construcción de (…) edificios ha reducido su tamaño.” A la atipicidad característica del atrio, edificado lejos de la plaza, se suma la sensación de aislamiento que produce en sus visitantes la muralla que lo rodea.

La cruz atrial, construida probablemente antes que la capilla abierta y la iglesia, no guarda ninguna relación con ellas. Conserva su base original, un prisma cuadrangular de 1.70 x 1.70 metros, que de acuerdo con McAndrew se trata de un “cuaxucalli”, caja de piedra usada originalmente para los sacrificios humanos. El empleo de este objeto prehispánico en un símbolo cristiano, representa el triunfo de la religión católica sobre la pagana.

La cruz de cantera monolítica, tiene como única ornamentación una inscripción dispuesta en diagonal con la leyenda: “INRI”. El atrio cuenta también con un monumento destinado al recuerdo de “algunos españoles que fueron asesinados”.

CAPILLA ABIERTA

La capilla abierta, dedicada al señor San José, fue edificada en la primera mitad del siglo XVI, y es la parte más antigua que se conserva del monasterio. Es posible que Cortés haya promovido su construcción durante el periodo en que residía en Cuernavaca para que los misioneros pudieran bautizar y catequizar a los indígenas, ya que no sólo tendría el deseo, sino también los medios suficientes para costearla.

En su edificación participaron los pueblos de Tletlama, Cuentepec, Miacatla, Temixco, San Francisco Coatlán, Mazatepec, San Miguel Coatlán, Cuauchichinola, Huajitlán, Panchimalco, Tlatenchi, Huitzila, Coajomulco, Ocotepec, Temilpa, Santa María Ahuecatitla, Tetela y Tlaltenango.

Según McAndrew, se trata de uno de los monumentos abovedados más antiguos e importantes del continente, cuyo estilo arquitectónico -de autor anónimo- no tiene precedente en México ni en España. Construida en forma paralela al eje de la iglesia, “consta de una o varias naves perpendiculares (…), y en el centro de ellas se abre un presbiterio” que cubre al sacerdote que oficia y algunos de los fieles.

Esta capilla sólo tiene sentido en relación con el atrio -al que se abre por los botareles, ya que el espacio interno de la primera, sirve como altar del segundo. El inmueble es a la vez la “capilla-pórtico” y la “capilla- portería” más antigua que existe; no hay conflicto entre ambas funciones porque el espacio es bastante amplio.

Debido a daños ocasionados por el terremoto de 1882, fue necesario hacer algunas reparaciones a la capilla abierta. McAndrew propone que quizás en esta época le haya provisto de un nuevo remate.

Digna de mención es la pintura del “Linaje espiritual de San Francisco”, resguardada en el interior de la capilla abierta, que representa escenas de la vida de Asís y un conjunto de santos y santas de la Orden, todo orlado por el cordón franciscano.

Este lienzo, desgraciadamente muy deteriorado, recuerda no sólo a los incunables que representan linajes de santos, sino también a las genealogías indígenas.

CAPILLA DE LA SANTA CRUZ

La capilla de la Santa Cruz, ubicada hacia el Norte de la capilla mayor, guarda en su interior unas cruces que, según cuenta la leyenda, fueron encontradas por un indígena en el interior de un zapote blanco.

El padre Vetancourt explica el supuesto milagro como un producto de la naturaleza. Aún se conserva la costumbre de sacar cuatro de estos maderos en procesión el día de la Santa Cruz.


CAPILLA DE LOS DOLORES

Otra capilla que es necesario mencionar es la de Dolores, localizada al Poniente de la iglesia y construida en el siglo XVIII.

CAPILLA DEL CARMEN

La capilla del Carmen se ubica al lado Noroeste del atrio. Fue construida a fines del siglo XIX por el presbítero de Cuernavaca Miguel María Velez -que también participó en la edificación del templo de San José- gracias a los donativos de la familia Bermejillo de Chiconcuac. En su interior, de una sola nave, existe un altar mayor de estilo neoclásico.


CAPILLA DE LA TERCERA ORDEN

La fábrica de la iglesia del Tercer Orden, al Noroeste del atrio de la catedral, se inició gracias a la iniciativa del licenciado Enrique de Jerez, ministro hermano mayor de la Orden de San Francisco, en el siglo XVIII. A esta capilla se le dio planta de cruz latina y una sola nave dividida en sotocoro, nave, crucero y ábside. El primer obispo de Cuernavaca, Sr. Fortino Vera, instaló un seminario en sus anexos.

Once años mas tarde, en 1746, Villaseñor y Sánchez hace referencia al seminario de la Tercera Orden como: “compuest(o) de lo más notable de la Villa, (y) dirigid(o) por su comisario”.

La capilla de la Tercera Orden no permaneció ajena a los embates del movimiento revolucionario; en 1916, el general carrancista Pablo González instaló su cuartel en los anexos de dicho edificio. Vargas Lugo la considera un importante ejemplo del barroco dieciochesco novohispano.

TEMPLO DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

El templo de Nuestra Señora del Carmen fue erigido en el mismo predio, al lado Noroeste del atrio. Su construcción, bajo los auspicios del padre Veñez y la familia Bermejillo, data de la segunda década del siglo XVIII. Cuenta con una sola nave, decorada en estilo neoclásico.

BIBLIOGRAFÍA

– Anónimo. Introducción al libro de fray Vera, 1981, p. XVIII.
– Baxter. Arquitectura.
– Cárdenas Argudon, Laura María. Estudio histórico-artístico de los edificios del siglo XVI en el conjunto de la catedral de Cuernavaca. (Tesis de maestría), México, Universidad Iberoamericana, l978.
– Ciudad Real, Antonio. Tratado curioso y docto de las grandezas de la Nueva España. Relación breve y verdadera de algunas cosas de las muchas que sucedieron al padre fray Alonso de Ponce en las provincias de la Nueva España, siendo comisario general de aquellas partes, México, UNAM, 1976, (Serie historiadores y cronistas de las Indias: 6).
– Diez, 1933.
– Dorantes. Congreso.
– Ferran. Ciudades.
– Gante. Arquitectura.
– Gorbea. 1961, p. 5.
– Kubler, George. Arquitectura mexicana del siglo XVI, México, FCE, 1982.
– León Portilla, Miguel. Director Diccionario Porrúa de Historia, Biografía y Geografía de México. México, Editorial Porrúa, 1986.
– Loyzaga G., Jorge (planeación y dirección). Catálogo Parcial de Monumentos Religiosos Coloniales del Estado de Morelos. México, Universidad Iberoamericana, 1973.
– Mc Andrew, John. The open-air churches of sixteenth century, Mexico, Atrios, Posas, Open chapels an other studies. Cambridge, Mass, Harvard Universty Pres, 1969.
– Mendieta. Historia eclesiástica indiana, México, Editorial Porrúa, 1980.
– Prieto. Panorama.
– Rivera Cambas, Manuel. México pintoresco, artístico y monumental. 3 T. México, Editorial del Valle de México, 1972.
– Salinas, Miguel. Historias y paisajes morelenses. México, Imprenta de Patricio Sanz, 1924.
– Tirlau, Andrés. Morelos histórico y Romántico. (tercera edición de Trotando por Tierras Morelenses.) México, se, 1956.
– Toussaint, Manuel. Arte Colonial en México. México, UNAM, 1990.
– Vázquez, Cuernavaca.

Galeria de Imagenes de la Catedral de Cuernavaca en Mexico

Catedral de San Antolin de Palencia (España)

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Construcción     siglo XIV-siglo XVI
Estilo arquitectónico     Gótico, plateresco, barroco

Historia

Nombre: Catedral de San Antolin
Conocida popularmente como “la bella desconocida”
Ubicación: Palencia. Comunidad Autonoma de Castilla-León
Gentilicio: Palentinos
Llamada por los romanos: Pallantia
La Catedral fué declarada Monumento Histórico Artistico en 1929

Palencia, a orillas del rio Carrión, es uno de los más antiguos obispados de Hispania. Capital de los vacceos, opusierón fiera resistencia a los romános. Fué sometida a sitio por el cónsul Lúculo, sin poder tomarla, lo mismo que le ocurrió a Lépido y a Escipión el africano, que quiso tomarla por la ayuda prestada a Numancia. Se pone del lado de Sertorio en las guerras sertorianas y sufre un nuevo asedio por parte de Pompeyo. Más tarde según la tradición predica en ella el apostol Santiago que nombra obispo a Nestor, martirizado por los romános.
Arrasada por Teodorico en el año 456, casi desaparece de la historia, a no ser por Wamba que se trae de la zona de Narbona (Francia), los restos de San Antolín, y junto a un pozo salutífero, manda construir una basilica en honor del santo.

En el año 1034, Sancho III el Mayor, rey de Navarra y conde de Castilla, ordena al obispo de Oviedo don Ponce, que reorganize la diócesis y este antes de regresar a Oviedo, deja al frente de la diocesis, al monje Bernardo, de la orden de Cluny.

Sobre los restos de la Bailica visigoda de Wamba, edifican un templo en estilo románico, que será el germen de la construcción de la futura Catedral gótica de San Antolín.

Caracteristicas

El actual templo se levanta sobre los restos de una antigua basilica visigoda del siglo VII, y sobre los restos también del anterior templo románico mandado edificar por Sancho III de Navarra en el siglo XI. A su vez en el subsuelo se han encontrado restos romanos. Recientes investigaciones parecen demostrar que en los alrededores de la catedral se encuentran restos de edificaciones romanas y que el emplazamiento de la actual torre, seria una torre fortaleza romana en su origen.

La cripta de San Antolín es lo que nos queda de las edificaciones antes mencionadas y sobre las cuales esta construida nuestra Catedral. La cripta esta situada bajo el actual coro de la Catedral.

Esta cripta la forman dos espacios claramente diferenciados, por una parte la cripta visigoda, y por otra parte una nave protorománica o primer románico del siglo XI. Sobre estas construcciones unidas entre si en un mismo espacio, se construyó la actual Catedral gótica.

Se atribuye la construcción de la parte visigoda de la cripta al rey visigodo Wamba, de quien se dice que trajo las reliquias del mártir francés Antolín a Palencia.

Este conjunto de la cripta presenta todos los elementos arquitectónicos y decorativos del arte hispano-visigodo de la segunda mitad del siglo VII: arcos de herradura, capiteles con esquemáticas hojas, e impostas decoradas con frisos geométricos.

La catedral de San Antolín, sede episcopal de la diócesis de Palencia, se encuentra en la ciudad española de Palencia, en la Comunidad Autónoma de Castilla y León. Es principalmente gótica con añadidos posteriores renacentistas, barrocos y neoclásicos. Popularmente apodada “la Bella Desconocida” por no ser tan conocida como otras catedrales, aun cuando atesora en su interior una importante cantidad de obras de arte de gran calidad y valor. Sus más de 130 metros de largura la convierten en una de las mayores catedrales de España, su ábside roza los 30 metros de altura y la anchura es de 50 metros en el crucero, más otros tantos del claustro y sala capitular. El exterior carece de una fachada principal propiamente dicha y se presenta sobrio y macizo, cosa que no refleja la grandeza de su interior, donde pueden verse más de veinte capillas de gran interés artístico e histórico. Aunque la construcción de la catedral gótica duró desde el siglo XIV hasta el XVI, en realidad lo que hoy día vemos ha tardado casi catorce siglos en ser levantado, pues la parte más antigua de la Cripta de San Antolín data del siglo VII y el templo aún no ha sido concluido. El elemento más reconocible al exterior es la torre, esbelta pero algo tosca teniendo en cuenta su pertenencia al estilo gótico. Estudios recientes y excavaciones demuestran que fue torre de carácter militar en el pasado y tras cumplir esa función se le añadieron sus pináculos y espadaña como única decoración. La planta es de cruz latina y tiene la peculiaridad de contar con un crucero y un falso crucero por lo que también dispone de cinco puertas, formando así una planta en cruz patriarcal. Esto es debido a que el primitivo crucero quedó pequeño y se hizo un segundo, más monumental. De todos modos ambos cruceros solo se marcan en alzado y no sobresalen en planta. En este templo se guarda en su antesala y sala capitular la colección del museo catedralicio con su gran obra El martirio de San Sebastián de El Greco, y otras obras como una gran colección de tapices flamencos renacentistas. Es el primer monumento del municipio de Palencia en ser declarado como Monumento Nacional, distinción que obtuvo el 3 de noviembre de 1929.

Orígenes del edificio
En el solar donde ahora se halla la catedral hubo en la Antigüedad un templo de culto pagano. Ese templo se debió sustituir más tarde por otro paleocristiano. De ninguno de los dos queda memoria en el emplazamiento del edificio actual.

Restos visigodos de la Cripta

El vestigio más antiguo es el fondo de la cripta de San Antolín, que es el resto de un edificio visigodo de mitad del siglo VII,[2] construido con y sobre restos romanos.[3]

En tiempos de Sancho III el Mayor se restauró la diócesis palentina en su antigua sede de la ciudad de Palencia.[4] El rey encargó su organización al obispo Ponce (o Poncio) que gobernó desde 1035 a 1037. La diócesis necesitó por tanto una sede, eligiéndose su ubicación en el mismo lugar que ocupaban las ruinas visigóticas, que fueron ampliadas y restauradas a tal efecto. En 1035 y ante la presencia de Sancho el Mayor, de la corte y de varios obispos se consagró el nuevo edificio con lo que quedó configurada la cripta de San Antolín tal y como puede verse en la actualidad.[5]

Años después de esta restauración y probablemente en tiempos del obispo Raimundo (1148-1184) se edificó un nuevo templo en estilo románico que fue consagrado en 1219 en tiempos del obispo Tello Téllez de Meneses (1208-1247). En documentos oficiales se denomina a este templo honestissima lapidum domus. Constaba de tres naves, varias capillas, una portada al oeste y una torre. Su cubierta era de madera. Tenía también un claustro y sala capitular. Los restos arquitectónicos que se conservan sirven para determinar su situación y sus dimensiones aproximadas. En la actual capilla mayor se mantienen columnas y capiteles que hacen pensar que aquella zona correspondería al ábside. También se guardan procedentes de aquella catedral románica muchos objetos litúrgicos y algunas esculturas en piedra policromada, la talla de la Virgen románica con el Niño, el valioso sepulcro de doña Urraca (hija de Alfonso VII) y la mesa de altar de piedra que se apoya sobre columnas con capiteles. La reja que sirve de puerta a la capilla del Sagrario es también románica y de la misma época.La catedral gótica (1321-1516)

La catedral románica tuvo un siglo de existencia. Al cabo de esos cien años el obispo Don Gómez, de acuerdo con el Cabildo propuso levantar en el mismo lugar una nueva, al estilo del momento, es decir, el gótico. Se supone que se tomó esta decisión por el mal estado en que se encontraría el edificio románico y por las necesidades de que Palencia tuviera una sede digna del prestigio que había tomado la diócesis palentina.

Interior

El 1 de junio de 1321 se colocó la primera piedra ante la presencia del legado pontificio, cardenal Guillaume Pierre Godin, (obispo de Santa Sabina, Italia) y de varios obispos españoles. Ese año regentaba la catedral Juan II (1321-1325). Se desconoce el nombre del autor de las trazas, aunque por su obra se supone que era un maestro-arquitecto español que se inspiró en las catedrales de Burgos y León. Está documentado el primer canónigo obrero o fabriquero, Juan Pérez de Acebes, que era prior de la abadía de Husillos y Comendador.

Desde 1321 a 1516 se distinguen tres etapas constructivas:

* La primera se extiende desde 1321 a 1426 en que se comienza la cabecera que se fue completando con siete capillas absidales y la girola. Las obras continuaron lentas a lo largo del siglo XIV.
* La segunda comprende desde 1426 a 1486 en que se construyen tres tramos de las naves más la nueva capilla mayor y parte de la torre. Quedaron cerradas las bóvedas de la girola y se construyeron los dobles arbotantes y el triforio. A finales de este siglo se cambiaron los planes que se tenían desde el principio con respecto a la longitud del templo, haciendo el proyecto de ampliar en un tramo más. Estos cambios se efectuarán en el siglo siguiente. Existe una bula de Inocencio VIII a fecha de 1486 que expresa que en esta fecha se hallaba todavía a la mitad de su construcción y descubierta casi toda, lo que puede llevar a pensar que la catedral románica no desapareció de una vez, sino que se fue derribando según avanzaban las obras.
* La tercera etapa va desde 1486 a 1516, bajo el mandato de los obispos fray Alonso de Burgos, fray Diego de Deza y Juan Rodríguez de Fonseca, con los arquitectos Bartolomé y Martín Solórzano, Juan de Ruesga, Juan Gil de Hontañón y Pascual de Jaén que puso la última piedra cerrando las bóvedas de los pies. Se realizaron los cinco restantes tramos de las naves más el crucero más el claustro y la sala capitular.

Maestros constructores, obispos y mecenas

Entre 1397 y 1415 las obras de la catedral recibieron un gran impulso bajo el obispado de Sancho de Rojas. Es cuando se termina la capilla mayor cerrando sus bóvedas y se procede a su decoración que es sufragada por este obispo a quien sucedió Gutierre Álvarez Gómez de Toledo, desde 1426 a 1439 y después Pedro de Castilla Eril desde 1440 a 1461. Durante el mandato de estos dos obispos tiene lugar la segunda etapa de construcción de que se ha tratado en la sección anterior. Con Gutierre Álvarez dirige las obras como maestro mayor Isambart (o Ysambert o también Isabrante).[8] Este obispo se ocupó de que las obras no decayeran y a tal efecto aprobó la creación de la Cofradía de San Antolín en 1432 de la que se recibirían donaciones importantes.

Su sucesor, Pedro de Castilla consiguió que se acelerase el ritmo de las obras. Bajo la dirección del maestro mayor Gómez Díaz se construyó la parte que comprendía desde la capilla mayor ya terminada hasta el crucero. Con esta ampliación se hizo realidad el proyecto de agrandar los planos cuyas proporciones iban a ser menores en un principio. De esta manera quedó la catedral diseñada con dos cruceros, el auténtico y más ancho que se sitúa entre la actual capilla mayor y el coro, y el falso crucero, más estrecho, que se extiende a continuación de lo que fue capilla mayor (hoy capilla del Sagrario).

Entre 1461 y 1469 tiene lugar el obispado de Gutierre IV de la Cueva. El maestro de obras sigue siendo Gómez Díaz que reedifica y termina la torre. A su muerte es contratado Bartolomé Solórzano que será maestro mayor hasta comienzos del siglo XVI (1504) haciendo los planos y dirigiendo numerosas obras de ampliación durante los obispados de Diego Hurtado de Mendoza (1473-1485), fray Alonso de Burgos (1486-1499) y fray Diego de Deza Tavera (1500-1505). Estos dos últimos obispos dominicos son grandes impulsores y entusiastas que consiguen un gran avance en la edificación de la catedral. Con fray Alonso comienza la tercera y última etapa del gótico. Es un hombre inquieto, con grandes recursos para aportar soluciones y buscar medios para conseguir la culminación de las obras. Su mejor gestión fue conseguir del Papa el permiso para que el Cabildo de la catedral de Palencia pudiera destinar durante 35 años unas determinadas rentas con destino a las obras de esta fábrica. Además legó millones de maravedíes para la catedral en general y para el comienzo de la construcción del claustro. Bajo su mandato se terminó el crucero (1497) y se dio un gran avance en el siguiente tramo, avance que llegó casi hasta los pies del templo. El otro gran obispo dominico, Diego de Deza, contrató al maestro Martín Ruiz de Solórzano para la culminación del edificio; pero en 1505 el obispo es trasladado a Sevilla y el maestro Martín muere.

Otro gran adelanto tuvo lugar gracias a Inés de Osorio, gran dama palentina que murió viuda y sin descendencia y dejó en su testamento una generosa donación con la que se pudo dar fin a las bóvedas del crucero y avanzar en otros espacios. Esta señora está enterrada en el lateral de la actual capilla del Sagrario, en un sepulcro artístico y notable.

El siguiente obispo fue Juan Rodríguez de Fonseca cuyo mandato duró casi 10 años, de 1505 a 1514. Fue un gran mecenas. Contrató al maestro constructor Juan Ruesga que se ocupó de las obras pendientes todavía y al maestro Juan Gil de Hontañón para la culminación del claustro. Antes de que los trabajos se terminaran este obispo fue trasladado a Burgos así que el final de la gestación de la catedral de Palencia tuvo lugar bajo el mandato de Juan Fernández de Velasco, obispo desde 1514 a 1520, con el cierre de las bóvedas del claustro, sala capitular y otras del templo que aun quedaban, cuya última piedra fue colocada en 1516 por el maestro Juan de Jaén. Con esto se da por terminada la catedral gótica.
Obras menores hasta el siglo XX

Durante los siglos siguientes tuvieron lugar una serie de obras llamadas menores en comparación con la arquitectura. En el renacimiento los hermanos Corral de Villalpando decoran algunas capillas y bóvedas, haciendo un buen trabajo en las bóvedas de la capilla mayor. El claustro bajo se reforma en el siglo XIX bajo el mandato del obispo Mollinedo y de 1884 a 1901 se producen restauraciones de varias capillas. Los arquitectos Ángel Cadano, M. González Rojas y Juan Agapito y Revilla restauran los arbotantes de la cabecera. En el siglo XX tienen lugar obras en las cubiertas y crestería siendo su arquitecto Jerónimo Arroyo. Fernando Chueca Goitia colocó la portada de la fachada oeste, y en la última década, Carlos Clemente rehace las cubiertas. No obstante la catedral sigue sin concluir.

Siglo XXI

Las principales obras son:

* La restauración de la fachada septentrional y girola.
* La restauración de la capilla de los Reyes.
* La restauración de la mitad oriental de la fachada meridional (hasta la Puerta de los Reyes). Años después se restauraría el resto de la fachada
* La restauración de la antigua capilla del Monumento.
* Nueva iluminación.
* Disposición de la vidriera central de la fachada oeste.
* La más importante de las obras del siglo XXI ha sido, probablemente, la restauración del claustro. Se han abierto de nuevo los ventanales (que fueron cubiertos por riesgo de derrumbes) que daban al patio interior mejorando con ello las trazas de su estilo gótico, se han restaurado las bóvedas, paredes y suelos y se ha abierto al público.

Exterior de la catedral

El exterior de la catedral se caracteriza por su sobriedad y desnudez, sólo rota por la riqueza de algunas de las portadas y el dinámico juego volumétrico del ábside. Las cinco puertas se distribuyen en las tres fachadas, y en el lado sur se alza la torre, tosca y de aspecto militar, entre dos de estas puertas. Desde la puerta del crucero hasta los pies del edificio, lo que podría ser fachada de la iglesia queda totalmente anulado por la presencia del claustro que ofrece al exterior una pared lisa con un solo vano como puerta al exterior.
Fachada occidental

Orientada hacia la orilla del río Carrión, en la plaza de San Antolín. Está inconclusa. Tiene anexionada la capilla del Monumento (siglo XVIII) que sobresale notablemente.

Vista desde Plaza San Antolín

La parte alta de esta fachada se cierra con un frontón en cuyo centro se abre un pequeño rosetón. Este frontón equilátero está decorado con pináculos góticos y en su vértice se encuentra una cruz que lleva en el medio la inscripción JHS. Más abajo aparecen dos gruesos contrafuertes que recorren los laterales de la pared; entre ellos se abre una vidriera de colores azulados que representa al Arcángel Gabriel anunciando a María su concepción. A pesar de su modernidad (realizada en el año 2005) no rompe el estilo gótico de la catedral; este ventanal fue colocado para sustituir a una vieja vidriera en mal estado.

En la parte más baja, una puerta sencilla y neoclásica (firmada por el arquitecto Fernando Chueca Goitia) permite el acceso al templo. Se llama puerta de San Antolín o de los Descalzos. Por último en el lado derecho se encuentran los muros de la antesala y sala capitular (que guardan el tesoro del museo catedralicio); están sucados de ventanales y contrafuertes que terminan en pináculos; otro espacio colindante corresponde al recinto de la biblioteca de la catedral.

A la izquierda, coronada por una cúpula de pizarra, se encuentra la Antigua Capilla del Monumento que se encuentra en proceso de restauración al igual que, previsiblemente, el resto de la fachada en la que se colocarán nuevos pináculos en lugar de los desaparecidos o degradados y se rematará con un grupo escultórico dedicado a la Virgen María en la parte alta.

Fachada septentrional

Fachada septentrional vista desde la plaza de Cervantes

Está orientada hacia la plaza de Cervantes, parque cuadrangular y romántico cruzado por dos calles diagonales que se unen formando una plazuela que contiene el Monumento a la Paz. La fachada es casi lisa, interrumpida tan solo por dos puertas, correspondientes al crucero y falso crucero. A lo largo de este muro se encuentran trasdosadas las sacristías que corresponden a las sucesivas capillas de la nave del Evangelio, lo que le proporciona a la catedral tres alturas y tres naves en el este lado. A la izquierda, junto a la cabecera, se encuentra la puerta de los canónigos. Hubo un tiempo en que se la llamó puerta Nueva por ser la última en construirse, sin contar con la del siglo XX de San Antolín. En las actas capitulares se dice que fue construida en 1762. Es una puerta de arco rebajado y sin ornamentación que da entrada al falso crucero. Frente a esta puerta se halla el Hospital de San Antolín y San Bernabé cuya administración depende del Cabildo desde el siglo XII.

Hacia la derecha se encuentra el crucero original, y en su parte baja la puerta de los Reyes o de San Juan, muy decorada en gótico flamígero, que ha ganado mucho después de una restauración; encima de esta gran portada se divisan tres imágenes de santos (en el centro el patrón de Palencia, San Antolín). En el mainel y sobre una pilastra está la estatua de San Juan, que da el segundo nombre a la puerta. Es la única puerta de Palencia que posee parteluz. Hoy en día esta puerta ha quedado inutilizada al colocarse un altar en el interior de la catedral que se utiliza en las grandes ceremonias como las misas del Domingo de Ramos o del Corpus Christi porque la capilla Mayor no da cabida suficiente a estas celebraciones.

Cabecera

Ábside

La parte más antigua y armoniosa del templo catedralicio es su cabecera, del más puro estilo gótico francés. Su esquema poligonal con absidiolos rasgados por grandes ventanales recuerda al de la catedral de León, aunque con una concepción aún más monumental si cabe. El juego de volúmenes y luces se enriquece con una minuciosa decoración de moduras, frisos de escamas, pináculos, etc. Entre estos pináculos surgen extrañas gárgolas; se basan, como fuera constumbre en el gótico, en temas relacionados con la muerte, el infierno y seres fantasmagóricos. Llama la antención en especial la del fotógrafo, que es un añadido moderno del arquitecto Jerónimo Arroyo (véase el apartado de curiosidades).
Fachada meridional

Se aprecia aquí una evolución de estilos desde el más puro gótico de la girola pasando por el flamígero de las puertas y el tardío del centro de la nave hasta el “moderno” neoclásico del oeste, aunque guardando gran unidad todo el conjunto. Este lado se abre a la extensa plaza de la Inmaculada aparece configurada por dos portadas, la torre y el muro correspondiente al claustro.

Desde el extremo derecho, siguiendo hacia la izquierda se ven tres salientes de la fachada; el primero de ellos es la puerta llamada de El Salvador, o más usualmente de los Novios, con decoración sencilla, gótica, realizada en tiempos de los obispos Hurtado de Mendoza y Burgos, cuyos escudos pueden verse en el friso que está bajo la cornisa. El escudo del medio es el del Cabildo. La puerta se compone de tres arquivoltas apuntadas, adornadas con elementos vegetales. Llama la atención el tímpano que, desprovisto de toda ornamentación, flanquea el portón.
Catedral:Puerta del Obispo

Si se continúa en la misma dirección se puede observar el segundo saliente: la torre, una construcción militar prismática, muy sobria cuya única decoración es el reloj del centro, el gran ventanal en el que se divisan las campanas y en la parte alta dos arcos que se conforman como espadaña, uno grande y de medio punto sobre el que se asienta el otro con arquitrabe. Todo coronado con grandes pináculos. El primer cuerpo se cierra con bóveda de cañón apuntada remodelada en el siglo XV.

Más a la izquierda se encuentra la puerta más importante, más grande y más decorada: la del Obispo o de Santa María (siglo XV-XVI), en la actualidad bastante deteriorada por la erosión. Se comenzó en tiempos del obispo Hurtado de Mendoza; su decoración data de años más tarde, en tiempos del obispo fray Antonio de Burgos y se terminó con Rodríguez de Fonseca. Consiste en una puerta de madera maciza sobre la que se disponen cinco arquivoltas y un guardapolvo muy decorado; las cinco arquivoltas están adornadas con motivos vegetales e historiados, y se apoyan en columnas coronadas por apóstoles esculpidos en el siglo XVII; justo encima, en el arco conopial del centro encontramos una imagen de la Virgen María, gótica, rodeada por dos vidrieras en forma de flor, y un poco más arriba, en el tímpano, un conjunto de baldosas muy decoradas. A pesar de ser la más importante es también la más degradada y la erosión ha borrado gran parte del esplendor que poseía.

Por último y más a la izquierda se encuentra la pared exterior del claustro con una decoración simple aunque armoniosa de contrafuertes y pináculos. El claustro posee una única puerta al exterior, cerrada con una verja de hierro. Sobre el claustro se divisa el cuerpo de la cruz que forma la catedral, con sus típicos arbotantes y vidrieras.

Interior de la catedral

Reja del Coro

Si el exterior de la catedral provoca cierto desconcierto por la sobriedad de sus formas, la principal característica del interior es la contraria. El estilo gótico florido se repite en todo el templo con variantes flamígeras, renacentistas, platerescas y barrocas, estas últimas patentes en la gran cantidad de retablos, cuadros y tallas que encierran los muros de la seo.

La planta está dividida en tres naves de nueve tramos, sin contar el que corresponde al falso crucero, que es más estrecho y une el resto de los tramos con la girola. Las naves están separadas por pilares compuestos sobre los que descansan los arcos apuntados y las bóvedas de crucería, características del gótico. La estructura de estas bóvedas se va complicando desde la cabecera a los pies, empezando por ser bóvedas “sencillas”, bóvedas de crucería sexpartita y combadas a partir del crucero. El crucero está situado en el sexto tramo, entre el coro y la capilla mayor, que se encuentra en la nave central ocupando lo siguientes dos tramos. Esta catedral dispone de un auténtico triforio practicable aunque ciego al exterior. Recorre la nave central, el crucero y la cabecera, y se cierra con magníficas tracerías caladas.

La cripta de San Antolín es un espacio muy importante dentro de este edificio, tanto por el valor histórico como por su arquitectura que representa la época visigoda y protorrománica. Se encuentra en la nave central y se accede por una escalinata situada a los pies de las gradas del trascoro.

Las bóvedas que cierran el templo están muy decoradas y se elevan hasta más de 30 metros de altura. De entre las dos bóvedas laterales, (de una altura menor que la principal) y ésta última, cuelgan grandes y valiosos tapices. Las vidrieras de esta parte no son muy llamativas, pero debido a sus claros colores, aportan gran luminosidad al interior.

Nave del Evangelio

En las paredes exteriores del presbiterio, en el primer paño, se encuentra el sepulcro de Don Rodrigo Enríquez, Deán de esta Catedral e hijo de los Almirantes de Castilla, muerto en 1465. El otro arco cobija un pequeño retablo dorado y policromado, lleno de figuras en grisalla sobre oro, enmarcando una pintura sobre tabla representando La Aparición de Jesús Resucitado a su Madre, atribuida por unos a Alonso Berruguete y por otros a Juan de Villoldo. A su lado, una escultura en piedra policromada del siglo XVI representa a San Juan Evangelista.

Sepulcro del Abad de Husillos.

En el segundo paño destaca el Sepulcro de Don Francisco Núñez, Abad de Husillos, obra del escultor Alejo de Vahía[10] y realizado en 1501. El arco contiguo enmarca el retablo de Santa Apolonia, obra de Manuel Álvarez, de 1556. La escultura de la santa titular es una talla de piedra policromada del siglo XV. A su lado hay una escultura de San Juan Bautista, en piedra policromada del siglo XVI.

Las paredes exteriores del Coro se corresponden con sus tramos cuarto y quinto y fueron construidas a costa del obispo Don Juan Rodríguez de Fonseca.

Dos pequeñas puertas de entrada al Coro y al corredor alto, talladas en madera de nogal, se sitúan a ambos lados del altar del Cristo. Fueron hechas por Pedro de Guadalupe entre los años 1513 y 1519 y muestran los escudos del Cabildo y de Fonseca y las cabezas de los Apóstoles Pedro y Pablo en bajorrelieve. En el retablo pétreo de este tramo se encuentra el Cristo de las Batallas, imagen muy venerada en la ciudad ante la que se encomendaban los soldados al partir a la guerra. Es una talla gótica de gran calidad e impactante patetismo, acentuado por la policromía.

El segundo tramo, de líneas y decoración plateresca, lleva en el centro un pequeño altar dedicado al Salvador, en arco de medio punto, cobijando en él la excelente figura del titular. Esta escultura, tallada en madera de nogal, dorada y policromada, fue realizada por Felipe Bigarny para ser colocada en al altar mayor. La posterior decisión del Cabildo, situando en el centro del retablo mayor la imagen de San Antolín, hizo que se ubicara definitivamente aquí.

La traza o diseño de este paño se atribuye a Diego de Siloé y se decora además con ocho esculturas en piedra policromada, representando a santos, reyes y fundadores, realizadas en torno al año 1500.

Nave de la Epístola

Sepulcro de Don Diego de Guevara.

Frente a la sacristía, en la pared de la capilla mayor, aparece situado el Sepulcro de Don Diego de Guevara, Arcediano de Campos, realizado en 1509 por Alejo de Vahía.[10]

El espacio contiguo al Trascoro está formado por un gran altar plateresco fechado en 1534, con trazas atribuidas a Diego de Siloé y con nueve imágenes de piedra realizadas por Juan de Ruesga. Lleva columnas altas, con pilastras e impostas que delimitan las divisiones, y en el centro un arco rebajado y trilobulado. Apoyada en el arco, la estatua en piedra de San José sedente con el Niño. En la parte baja, un pequeño retablo, plateresco, dorado y decorado con medallones de santos, lleva en el centro las esculturas, en piedra policromada, de San Pedro y San Pablo. Sobre él, los grupos escultóricos de la Anunciación y el Nacimiento del Señor, de Juan Manuel Becerril, de 1769.

El espacio contiguo al Crucero está formado por un arco gótico, análogo al situado en la nave del Evangelio, con los escudos de Fonseca y decorado con doseletes, cresterías y pinturas murales. Dentro del arco, en el centro, se sitúa el Altar de la Visitación, retablo de finales del siglo XV, con tablas pintadas al óleo, donado por el prior Juan Ayllón. Es una de las mejores obras pictóricas de la catedral, destacando el magnífico estudio de la perspectiva, y el realismo de raigambre hispanoflamenca de las figuras. Es obra de autor anónimo.

Capillas

Las capillas de esta catedral se hallan ubicadas en la girola y en la nave norte. La nave sur carece de ellas porque da cobijo al espacio del claustro, al que se accede por dos puertas. En el centro y frontera al coro está la capilla mayor. La mayoría de las capillas guardan en su interior obras de arte de gran importancia y algunas están cerradas por rejas de gran calidad artística. La arquitectura de todas ellas es gótica ofreciendo unas bóvedas muy bellas.

Una vez terminadas las grandes y necesarias obras, el Cabildo ideó un plan de mantenimiento que resultó bastante provechoso. En cada capilla fundó un Patronato cuyos miembros estaban obligados a unos ciertos y variados cumplimientos a cambio de determinados derechos.

Vidrieras de la capilla de San Miguel

Las capillas tuvieron muchos capellanes a su servicio. Algunas eran privilegiadas al ser propietarias de fincas rústicas y urbanas que les permitían mantenerse enriquecidas y lujosas. Se conserva documentación de muchos de estos espacios pero no hay constancia de la mayoría de los artistas que trabajaron en su ornamentación porque la elección de los mismos estaba a cargo de los patronos o mecenas y el Cabildo sólo apuntaba en sus legajos lo concerniente a la parte económica y a las obras a realizar.

Las capillas en general disponen de bóvedas de gran altura; al construir la catedral se siguió un patrón que sacrificaba metros de claristorio (es por esto que las vidrieras de la seo no son muy grandes) pero que permitían elevar las naves secundarias para dar lugar a capillas y galerías laterales mucho más amplias que las de otras catedrales como la de León.
Capillas centrales

Al contrario que la mayoría de catedrales que sólo disponen de una, la Catedral de Palencia tiene, por decirlo de este modo, dos capillas mayores: La primera, situada en la cabecera es la antigua hoy llamada “del Sagrario”, justo en frente se encuentra la pared que encierra la segunda capilla: la Mayor actual.
Capilla del Sagrario

La capilla del Sagrario (n.º 8 en el plano), está rodeada por la girola ocupando la parte central, tal y como correspondería a una capilla mayor. Esto se debe a que en origen este espacio estuvo ocupado por la primitiva capilla mayor de la catedral. Toma también los nombres de capilla de los Curas y capilla de la Parroquia. Como tal capilla del Sagrario se hacen las obras de remodelación entre 1415 y 1430. Nótese la audacia del trazado de la bóveda, de nervaduras colgantes.

Capilla Mayor

A la izquierda en verde pueden verse los espacios correspondientes a las sacristías de las capillas. En el centro está configurada una perfecta cruz griega. Y si se observan los dos cruceros se aprecia la cruz patriarcal.

La capilla mayor ocupa los tramos siete y ocho de la nave central, donde en origen, estaba situado el coro conventual. (Ver en plano n.º 12). La edificación de este tramo se llevó a cabo durante la segunda etapa (1426-1486) de las tres constructivas señaladas en una sección más arriba. El espacio en un principio se había utilizado para coro conventual. En 1519 se trasladó la primitiva capilla mayor (que estaba en lo que ahora es capilla del Sagrario) a este lugar. Los dos tramos fueron rematados y cubiertos a finales del siglo XV. Unos años después, en 1526 y 1527, los hermanos Corral, artistas yeseros muy apreciados, decoraron los nervios de la bóveda, llevando la dirección de la obra el maestro yesero Jerónimo del Corral. Quedaron las claves ricamente decoradas; en las dos centrales se muestran los escudos de los obispos Pedro Gómez Sarmiento (1525-1534) y Pedro de Castilla Eril (1440-1461). El triforio está realizado por Martín de Solórzano a finales del siglo XV.[12]

Se accede a la capilla a través de dos rejas de hierro forjado realizadas por Cristóbal de Andino, considerado en su época como el más ilustre de los rejeros españoles que tenía su taller de trabajo en Burgos. La más grande de las dos da al crucero; fue hecha en 1520 bajo el patronazgo del obispo Antonio de Rojas y del deán Zapata. Consta de dos cuerpos más crestería y un crucifijo en lo alto. Tiene como ornamentación flores y escudos de los mecenas. La segunda reja es más pequeña y da a la nave sur, frente a la puerta de la sacristía. Está colocada en una puerta en esviaje (o sesgada). Fue dorada por los hermanos Andrés y Alonso de Espinosa y colocada en 1531. Consta de dos cuerpos más crestería y está ricamente adornada con los bustos de San Antolín, San Pedro y San Pablo.

En la capilla se encuentran dos púlpitos que anteriormente estaban colocados en el zócalo de la reja del coro[13] y que se trasladaron a este nuevo emplazamiento en 1607. Son de hierro forjado, realizados por Gaspar Rodríguez en 1563. Las esculturas de los tornavoces son de Gregorio Fernández y representan a las Virtudes. En las paredes laterales están colgados unos magníficos tapices, cuatro en cada lado. Son de los talleres de Bruselas, de principios del siglo XVI y fue una donación del obispo Juan Rodríguez de Fonseca. La obra maestra de esta capilla es el retablo cuyas trazas son de Pedro de Guadalupe de 1504.

El tamaño de la Capilla Mayor queda reducido por la construcción anterior de la Capilla del Sagrario. Es por esto por lo que en la parte izquierda del crucero se colocó un altar más grande que dejó inutilizada la puerta de los Reyes pero que permitía que hubiera espacio suficiente para las grandes celebraciones como las misas del Domingo de Ramos, del Corpus Christi u ocasiones especiales. Sus bancos móviles se disponen hacia este altar o hacia la Capilla Mayor según convenga.

Retablo Mayor

Retablo Mayor

Es el ejemplar más temprano entre los retablos renacentistas de España, hecho a imitación del desaparecido que hubo en el Colegio de Santa Cruz de Valladolid; circunstancia que, unida a la nómina de excelentes artistas que trabajaron en él, lo convierten en una pieza excepcional. Fue encargado por el obispo Diego de Deza para colocarlo en la primitiva capilla mayor. Encargó la obra al ensamblador Pedro de Guadalupe, entre 1504 y 1506. Trabajaron en él Felipe Vigarny en la parte escultórica y Juan de Flandes pintando las escenas de la vida de Jesús. Nunca llegó a montarse en aquella capilla, sino que se llevó a la capilla mayor nueva, la actual, cuando en 1519 el nuevo obispo Juan Rodríguez de Fonseca decidió el traslado. Allí se hicieron diferentes obras y modificaciones para que su colocación estuviera acorde con las dimensiones de este espacio. Algunas de las pinturas se vendieron al no encajar en el nuevo diseño, y una de ellas puede verse hoy en el Museo del Prado. Destacan sobremanera en el conjunto las impresionantes tablas de Juan de Flandes, que fueron sus últimas obras, y el patético Calvario de Juan de Valmaseda del remate; además de una Magdalena debida a Alejo de Vahía y el San Antolín tallado por Gregorio Fernández.
Capillas radiales de la girola

Este espacio se divide en 5 tramos con 4 capilla hexagonales y una, la central, en octógono irregular. Se proyectaron además dos tramos irregulares a derecha e izquierda, que unen la girola con el falso crucero.[14] De izquierda a derecha se encuentran situadas:
Capilla de San Miguel

Llamada también “de san Isidro”, por las dos imágenes de este santo que guarda. Preside la capilla (n.º 6 en el plano) un retablo renacentista de buena factura, con relieves en stiacciato de dos santos flanqueando la imagen titular, que pese al nombre de la capilla, es san Jerónimo penitente ante el crucifijo. Corona el retablo una pintura de la Asunción. Destacan asimismo en esta capilla un pequeño retablo plateresco dedicado a san Roque, de escuela palentina, mediados del siglo XVI, y un sepulcro pétreo, en arcosolio decorado por tracerías, con bulto yacente vestido con ropajes eclesiásticos.
Capilla de Nuestra Señora la Blanca

Destaca en esta capilla (n.º 5 en el plano) la imagen de la titular, apreciable escultura gótica del siglo XIV, realizada en alabastro, gemela de la que se conserva en la catedral de Toledo. Se aloja en un retablo muy posterior, neoclásico.

Capilla del Monumento

La capilla del monumento actual (n.º 4 en el plano) es la capilla central de la girola, de mayores dimensiones que las demás. En este espacio se reunía el Concejo de la ciudad. Se la conoce con los nombres de Corpus Christi, San Nicolas, Baptisterio y Santa Teresa, recibiendo el nombre actual cuando se trasladó el altar de plata que se usa como Monumento en Semana Santa.

Está proyectada en planta octogonal. Tiene una nervadura radial: del centro de la sala parten los nervios simétricamente hacia los extremos de las paredes. En la clave de la bóveda está esculpida la imagen de El Salvador.

Dispone de tres grandes vidrieras de gran calidad y detalle con tonos azulados; debajo de estos ventanales la pared está forrada de terciopelo rojo que proporciona calidez al conjunto. Pero lo que más destaca es el Monumento, chapado de plata sobredorada con tres partes bien diferenciadas: el frontal que se adorna con el escudo del Cabildo y dos jarrones de azucenas a los lados, el basamento, y una gradería sobre la que se alza el expositor eucaristico.

La capilla se cierra con una fina verja de hierro negro forjado. Ésta es obra del taller de Juan Pascual e Hijos, sito en El Burgo de Osma (Soria), como se puede observar en la inscripción de la cerradura.

Capilla de San José

Contrasta en esta capilla (n.º 3 en el plano) la pureza de las líneas góticas de su arquitectura, con lo moderno de la decoración. Está presidida por un cuadro de san José, obra del pintor Jacinto Gómez (s. XVIII), enmarcado en un altar de la misma época realizado en mármoles y jaspes de colores, todo ello de un severo Neoclasicismo.

Capilla de los Reyes o de San Pedro

La capilla de San Pedro (n.º 2 en el plano) es conocida familiarmente como capilla de los Reyes, por los tres relieves en yeso que la adornan con el tema de los Reyes Magos. Fue construida en el siglo XIV por artistas anónimos y reformada en el XVI principalmente por los hermanos Juan y Jerónimo Corral de Villalpando. Se encuentra situada en la girola, ocupando el primer lugar después del edículo, en el lado de la Epístola. Es de planta hexagonal y se cubre con bóveda estrellada.

Exuberante decoración de la Capilla de los Reyes

En el año 1548, Gaspar Fuentes de la Torre,[15] contrató la obra de reforma renacentista decorativa de la capilla con Juan del Corral, por un valor de 1.600 ducados. Don Gaspar murió en 1550, antes de que el Cabildo hubiera dado el permiso de patronazgo y el permiso de obras. Sus testamentarios, Gabriel de Salcedo (arcediano de Carrión de los Condes) y Francisco Carvajal (abad de Husillos) consiguieron dichos permisos el 3 de diciembre de 1550. En la yesería y en la tribuna de esta capilla constan las fechas de 1551 y 1552. Años más tarde se hizo cargo del patronazgo Jerónimo de Fuentes, terminándose la obra en 1569. En la cesión del patronazgo de 1550 el Cabildo hace una serie de advertencias, entre las que destaca la obligación de mantener la advocación de san Pedro en la capilla.

Los supradichos añadidos renacentistas han llevado a esta capilla a ser quizás la más rica de la catedral y una de las más bellas. Tras un proceso de restauración que ha durado años, ha sido reabierta a principios del año 2008 recuperando todo su esplendor.
Las yeserías

La principal ornamentación de la capilla es el trabajo de yesería policromada de los hermanos del Corral que cubre tanto la bóveda como las paredes, sin dejar un espacio libre (horror vacui). En la cúpula y dentro de medallones pueden verse a los profetas Isaías, Balaam y David, acompañados de angelotes, escudos y grutescos. Los tres Reyes Magos ocupan un lugar destacado, dentro de unos marcos individuales limitados por columnas y en actitud de marcha. Los colores predominantes en estas yeserías son los azules, blancos y ocres. Toda la parte baja donde terminan las yeserías está recorrida por un zócalo de azulejos de Talavera, detalle que se encuentra en otras capillas de la catedral.

El retablo

El retablo de esta capilla es un trabajo renacentista, con la figura del san Pedro en la hornacina principal. Es obra de entalladores locales, siguiendo el estilo de Felipe Vigarny, aunque la Virgen del cuerpo superior ha sido atribuída a Juan de Valmaseda.


Edículos

Capilla del Baptisterio

Ocupa esta capilla (n.º 7 en el plano) el estrecho espacio que permite la unión de la cabecera con el falso crucero, presentando una peculiar forma estrecha y alargada, con escasa iluminación. En el centro de la capilla se encuentra la pila bautismal, obra plateresca de sencilla decoración de querubines. En el testero de la capilla, un pequeño retablo con figuras de santos, obra renacentista de carácter popular, de seguidores de Alonso Berruguete.

Arco de San Martín

Es este el espacio (n.º 1 en el plano) gemelo del Baptisterio en la nave opuesta, y en este caso se encuentra tapiada su salida hacia la nave al hacer las funciones de sacristía. El espacio visible se configura como un pequeño altar-hornacina, con un relieve alusivo a san Martín (de ahí su nombre) en el remate, y un cuadro, buena copia del de Tiziano conservado en el Museo del Prado, que representa el Entierro de Cristo.
Coro

El coro (n.º 14 en el plano) se sitúa enfrente de la capilla Mayor, a la que está unido por un espacio cerrado denominado Vía Sacra (n.º 13 en el plano). Cierra el coro una formidable reja, del siglo XVI, obra de Gaspar Rodríguez, con abundante decoración de raigambre plateresca, parcialmente policromada. Los pretiles de piedra que la sustentan muestran inscripciones alusivas a la visita del emperador Carlos V y el papa Adriano VI a la catedral. El interior del coro aparece casi totalmente ocupado por la sillería capitular, de madera vista y estilo gótico. Los asientos y respaldos se enriquecen con tracerías gotizantes, de diferentes diseños, según un esquema muy sencillo. Destaca en el centro el asiento del obispo, flanqueado de doseletes y pináculos. A la derecha según se entra, elevado sobre la sillería, se encuentra el órgano catedralicio, obra de los organeros fray José de Echevarría y fray Domingo Aguirre; la trompetería se dispone en vertical y horizontal, a la manera hispana. La caja es obra barroca, con multitud de cabezas de ángeles y otra serie de menudas figurillas.

Trascoro

Trascoro gótico-flamígero

Situado a los pies del templo (n.º 22 en el plano). El trascoro se levanta sobre cinco escaleras y es una excelente obra del Renacimiento español, de carácter tardogótico y plateresco. Fue financiado por el obispo Fonseca y se sabe con exactitud que en él trabajó Juan de Ruesga allá por el año 1513. Cuajado de doseletes, encajes de piedra, hornacinas con figuras de santos, destacan los relieves del Martirio de san Ignacio de Antioquía y la Lactación san Bernardo, ambos de Francisco del Rincón. En el centro se halla el tríptico de los Siete Dolores de la Virgen, excelente muestra de pintura flamenca, obra del maestro Jan Joest, quien retrata al comitente en la tabla central junto a la Virgen y san Juan. Enfrente de este retablo pétreo se encuentra la escalera que da acceso a la cripta de san Antolín, y, cercano a la misma, el excelente púlpito, de madera sin policromar, obra de algunos de los más destacados discípulos de Alonso Berruguete, señalándose la intervención de Juan de Cambray y Francisco Giralte. Los relieves que lo decoran presentan fuertes concomitancias con los de Berruguete en la sillería de la catedral de Toledo.
Capillas de la nave norte
Capilla de San Sebastián

El elemento más destacable de la misma (n.º 9 en el plano) es el monumental retablo, de traza escurialense y presidido por la imagen del titular, obra de gran calidad atribuible a la gubia de Gregorio Fernández, cuyo estilo se hace presente en los pliegues duros y angulosos del paño que cubre al santo.

Capilla de San Jerónimo

Ornamentada (n.º 10 en el plano) por un aparatoso retablo de madera dorada, de esbeltas columnas que recuerdan a las de los retablos de Alonso Cano, obra de mediados del siglo XVII, destaca en el mismo un relieve con el tema de Pentecostés, a modo de portezuela, que guarda en su interior una imagen de san Antolín con varias de sus reliquias.

Capilla de la Purísima

Retablo de traza churrigueresca, de principios del siglo XVIII, con pinturas sobre lienzo del pintor Diego Díaz Ferreras, y presidiendo el conjunto, Inmaculada del estilo de las de Gregorio Fernández, relizada por Mateo Sedano, discípulo suyo (n.º 15 en el plano).

Capilla de San Fernando

Retablo de la misma época que el de la capilla anterior, aunque de mejor arquitectura, y pinturas asimismo de Díaz Ferreras, representando historias de la vida del rey santo. Es destacable su imagen titular, por la curiosa iconografía, pues aparece el rey con los atributos de la monarquía, orbe y corona, y vestido de armadura con la espada en alto. Enfrente del retablo, sepulcro renacentista de don Álvaro de Salazar (n.º 16 en el plano).

Capilla de San Ildefonso

La Capilla de San Ildefonso (n.º 18 del plano) fue dotada por Alonso Fernández de Madrid, el Arcediano del Alcor, fallecido en 1559 y aquí enterrado. Contiene un retablo mayor considerado como una obra maestra del escultor Juan de Balmaseda, lo que la convierte en una de las capillas con mayor interés artístico de esta Catedral.

La capilla tiene forma rectangular, ventanal ojival, bóveda decorada y reja de hierro forjado, todo ello obra del siglo XVI.

El retablo mayor, dedicado a San Ildefonso, es de estilo plateresco, obra de Juan de Balmaseda, realizada entre 1525 y 1549 en madera dorada y policromada, y en la que también pudo intervenir, según algunos estudiosos, Diego de Siloé. Se compone de sotabanco, banco, cuerpo y ático, con tres calles verticales. En el centro del sotabanco destaca una figura de Cristo. En el banco se representan el martirio de San Lorenzo, la Adoración de los Magos y el martirio de San Jerónimo. El cuerpo presenta las escenas del bautismo de Cristo bajo un medallón representando a san Pedro, la imposición de la casulla a san Ildefonso en la parte central y el martirio de san Juan Evangelista, bajo un medallón con la imagen de san Pablo. Sorprende la cantidad de detalles en los relieves, así como su excelente ejecución, de gran calidad artística. El conjunto se remata por un medallón de la Piedad extraordinariamente bello y patético, y por un Calvario.

Son destacables también otros elementos artísticos de la capilla, como la puerta tallada de la sacristía, junto con el frontón triangular que la corona, representando al Padre Eterno.

Capilla de San Gregorio

Es esta capilla (n.º 19 en el plano) una de las principales de la catedral desde el punto de vista artístico. El conjunto de retablos, sepulcro, azulejería de Talavera, e incluso la ventana, con una de las pocas vidrieras originales que se conservan, es un excelente muestrario de arte plateresco, llegado íntegro a nuestros días, a diferencia de otras capillas, que sufrieron cambios y reformas a lo largo del tiempo. En este caso, prácticamente todo data de mediados del siglo XVI. El retablo principal es una apreciable obra de la escuela palentina renacentista, profusamente dorado y policromado. Se compone de banco, dos cuerpos y ático, separados por pilastras planas con decoración agrutescada, de esquema muy similar al de otros ejemplares de la misma escuela; el relieve central presenta la Misa de san Gregorio, y los de las calles laterales, diversas historias sagradas, cobijadas por veneras.

Existe un segundo retablo, de menor tamaño, dedicado a los santos doctores Cosme y Damián, curioso por la violenta forma de describir uno de sus milagros. Es también obra plateresca, aunque de calidad más discreta, pero destacable sin embargo por la figura de san Matías que se sitúa en la pilastra principal. Se trata de una bella imagen, muy superior al resto, quizá procedente de un retablo desmontado, y cuyo autor es el gran Alonso Berruguete, que compone la figura con todas las características de su estilo, siendo una de las tallas más valiosas de la catedral. Enfrente del retablo principal, interesante sepulcro, del mismo estilo que el resto de la capilla, del canónigo Juan de Arce, cuya familia ostentó el patronazgo, y a cuya munificiencia debemos este espacio.

Capilla de Santa Lucía

La Capilla de Santa Lucía (n.º 20 en el plano) se sitúa a los pies de la nave del Evangelio de la Catedral, y fue realizada en el siglo XVI. En el centro se sitúa el retablo de Santa Lucía, de madera policromada y dorada, realizado en 1550 por seguidores de Manuel Álvarez, e instalado en esta capilla en 1582. Está compuesto de tres cuerpos, con numerosos relieves y esculturas. En la hornacina central del retablo se encuentra la imagen de la santa.

Esta capilla alberga además varias lápidas de enterramiento y dos sepulcros. En la pared oeste encontramos el sepulcro del canónigo Blas de la Rúa Bustamante, con una escultura de la Asunción de María, del siglo XVII. En el muro norte se ubica el sepulcro del opispo Buenaventura Moyano con un lienzo que representa Las Lágrimas de San Pedro, del siglo XVII.

Por último, una reja renacentista de hierro forjado y policromado realizada en 1579 por Juan de Vitoria cierra la capilla.

Antigua capilla del monumento

Se trata de un espacio (n.º 21 del plano) de forma octogonal, añadido en el siglo XVIII al cuerpo de naves, y que como vimos se trasdosa al exterior en forma de capilla casi exenta. Tuvo las funciones de Relicario y capilla del Monumento, y actualmente raramente se abre al público aunque presenta gran riqueza: retablo, bóveda con yeserías, ángeles tallados en madera y el sepulcro de Juan de Herrera, todo ello formando un interesante conjunto rococó.

Claustro

Aspecto de la galería norte del claustro

Se accede al claustro (n.º 25 en el plano), que ocupa prácticamente toda la pared lindante con la nave de la Epístola, a través de dos portadas. Una es un diseño tardogótico, siglo XV, con arco apuntado de arquivoltas decoradas por menuda hojarasca. En el tímpano aparece una Virgen en Majestad, más antigua que la propia portada, del siglo XIII.

La otra portada presenta una inusual forma en esviaje, en estilo renacentista, con decoración de grutescos, candelieri, etc. Las hojas del portón están talladas con escenas de la vida de san Antolín, por discípulos de Alonso Berruguete, señalándose el nombre de Manuel Álvarez como posible artífice.

Las obras del claustro se iniciaron hacia 1439, a expensas de los obispos fray Alonso de Burgos y Juan Rodríguez de Fonseca. Es un espacio cuadrado con cuatro crujías techadas por bóvedas de crucería de nervios combados, de sencillo esquema tardogótico. Los nervios apean en pilares fasciculados ligeramente resaltados del muro. Hacia el interior del patio se abren arcos apuntados que debieron llevar, como es usual en estos casos, tracerías y maineles que dejaban pasar la luz. Tales arcos fueron inexplicablemente tapiados en el siglo XVII, cerrando las galerías. En una intervención reciente (años 1999-2000) se han vuelto a abrir los arcos ojivales dotándolos de tracerías de diseño moderno con resabios gotizantes. En 1503-1505 dirigía las obras del claustro Juan Gil de Hontañón, quien lo remató hacia el año 1516.

Sala Capitular

Adosada al claustro y de la misma época que éste, es una sala (n.º 17 en el plano) de dos tramos de altas bóvedas de crucería combadas, iluminada por tres ventanales. Consta que trabajó también aquí Juan Gil de Hontañón, en la primera década del siglo XVI.
Museo Catedralicio

San Sebastián, de El Greco

A diferencia de otras diócesis, que suelen unir el museo de la catedral al diocesano, en el caso de Palencia el Museo Diocesano se encuentra instalado en otro espacio, el antiguo Palacio del Obispo, de manera que aquí se conservan solamente obras procedentes de la propia catedral, pese a lo cual el nivel y la calidad de sus piezas es sobresaliente. Sus espacios se reparten entre el claustro, la sala capitular y otras dependencias. Entre las numerosas piezas de prácticamente todas las épocas y estilos, las más señeras son:

* Una píxide esmaltada, románica, siglo XIII, rarísima en su estilo.
* Relieve del Descendimiento, de Felipe Vigarny, que lo esculpió para el retablo mayor, aunque nunca fue colocado.
* Díptico del Calvario y la Piedad, excelente pintura de Pedro Berruguete, pieza imprescindible en su catálogo.
* Escultura de Santa Ana Triple, obra maestra de Alejo de Vahía, de hacia 1510.
* Cáliz renacentista, siglo XVI, obra de orfebres germánicos, regalado por el emperador Carlos V a la catedral.
* Los Desposorios de Santa Catalina, gran cuadro de altar obra de Mateo Cerezo, siglo XVII, muy similar a uno conservado en el Museo del Prado del mismo tema y autor.
* Custodia procesional en plata, renacentista, obra de Juan de Benavente, 1585.
* El Martirio de san Sebastián, obra firmada de El Greco, una de sus pinturas más destacadas, y sin duda la obra maestra de cuantas guarda la catedral.

Tapices de la catedral
La catedral alberga varias series de tapices del siglo XVI de gran calidad e importancia histórica. Algunos se hallan colocados en los muros de la capilla mayor. La mayoría fue donación del obispo Juan Rodríguez de Fonseca, con temas sobre el Antiguo y Nuevo Testamento y la Salve Regina. Otros pertenecieron al Dr. Arroyo, canónigo de Palencia y magistral de Valladolid. Proceden de los talleres de Bruselas y de los de Marche-Crétif, que era el tapicero de Francisco I de Francia.
Servicios de la catedral

La catedral es una entidad viva que mantiene una serie de actividades vinculadas a su razón de ser. Los servicios que siguen en activo son:

* Actos de difusión cultural: con publicaciones, exposiciones y conciertos.
* Amigos de la catedral, asociación particular que aporta y elabora sus propios programas.
* Archivo particular, a cargo de la catedral y a disposición de los interesados y estudiosos. Dirigido por Santiago Francia Lorenzo, académico de la Institución Tello Téllez de Meneses.
* Museo Catedralicio, con su exposición permanente.
* Formación de un coro infantil.
* Coral o Capilla de cantores.
* Escuela-Taller cuyo cometido es la reparación y conservación del patrimonio artístico.
* Obrador litúrgico que tiene a su cargo la conservación y reparación de ropas litúrgicas y otros componentes.
* Asociaciones varias, entre la que se encuentra la Escuela de Acólitos.
* Servicios varios a cargo de profesionales dedicados a mantener viva la catedral bajo la dirección de los capitulares responsables. Son los guías, cuidadores, conserjes, organista y campanero.

Algunas curiosidades

* Si se observa la girola por el exterior se puede encontrar una extraña gárgola: el fotógrafo. Es posterior a las obras del templo pero Jerónimo Arroyo, el arquitecto palentino que se encargó de restaurar la catedral decidió colocarla en honor a un conocido suyo que falleció realizando unas fotos en el tejado de esta catedral. Se cuenta que el que se coloque bajo esta estatua y pida un deseo le será concedido.

* Sobre la tumba de Inés de Osorio, patrocinadora a su muerte de la finalización de la Catedral, se encuentra una escultura de su cuerpo con su fiel criada, ésta tiene una coleta que según cuenta la tradición concede el deseo que se pide a quien tire de ella, en especial concede deseos a los estudiantes para tener una buena carrera.

* En el museo catedralicio hay un cuadro de Carlos I de rostro amorfo imposible de descubrir a simple vista, para verlo bien hay que mirarlo desde un agujero practicado en el lateral del marco.

* En el fondo de la Cripta de San Antolín y entre los pilares más antiguos de la catedral se halla una fuente que, como tantas otras, concede un deseo a quien arroje una moneda.

* La Bella Desconocida es, junto con el Cristo del Otero, el símbolo de Palencia.

Bibliografía

* Catálogo monumental de Castilla y León. Bienes inmuebles declarados. Vol I. Junta de Castilla y León, 1995. ISBN 84-7846-433-6
* MARTÍNEZ GONZÁLEZ, Rafael A. Catedrales de Castilla y León. Catedral de Palencia. Editorial Edilesa, 2002. ISBN 84-8012-387-7
* NAVASCUÉS, Pedro y SARTHOU, Carlos. Catedrales de España. Espasa Calpe 1996. ISBN 84-239-7645-9
* SANCHO CAMPO, Ángel. La Catedral de Palencia: un lecho de catedrales. León: Edilesa, 1996. ISBN 84-8012-139-4
* SANCHO CAMPO, Ángel. La Catedral de Palencia: guía breve. León: Edilesa, 2005. ISBN 84-8012-515-2
* MARTÍNEZ GONZÁLEZ, Rafael A., “La catedral de Palencia. Historia y arquitectura”, Palencia, 1988, ISBN 84-404-1944-9

mas informacion:

http://www.jdiezarnal.com/catedraldepalencia.html

Galeria de Imagenes de la Catedral de San Antolin de Palencia en España

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