La catedral sampedrana “San Pedro Apóstol” no es sólo un símbolo de la fe y la devoción del pueblo católico diocesano, sino también un ícono de la identidad de la ciudad.

Desde su construcción es testigo fiel de las alegrías y las penas, de las luchas y los compromisos de un pueblo que anhela una vida mejor.

Treinta y ocho años de labor para su construcción, reúnen la historia de miles de sampedranos que contribuyeron para su edificación.

En el siglo XX se sabe de la bendición de una capilla dedicada a la Virgen del Rosario de Pompeya, también llamada El Calvario, ubicada frente a la antigua Farmacia Handal, que se quemó el Domingo de Ramos de 1915. En 1900, el general Luis A. Barahona comenzó una segunda iglesia en el lugar que ocupó la sustituida por la presente. La terminó y bendijo el padre Jaime Gelabert en 1916, después de quemarse la de El Calvario.

El solar de la iglesia de 1900 era más o menos toda la mitad del solar actual de la Catedral en el lado oeste. En la esquina con la 2 calle oeste y 3 avenida estaba el templo. Pero es hasta 1920 que la Municipalidad cede ambos terrenos (para formar toda la manzana actual) a la Iglesia Católica.

La idea de construir una catedral surgió en 1941; sin embargo es hasta el 14 de mayo de 1944 que se elige el primer Comité Pro Catedral, presidido por el licenciado Pascual P. Torres.

Monseñor Juan Sastre firma en 1946 la escritura pública de posesión de toda la manzana que serviría para levantar el templo diocesano y ya para 1946, después de varios intentos fallidos, se logra la colaboración del arquitecto costarricense José Francisco Salazar Quesada, para diseñar y echar andar la obra.

La primera piedra se coloca en agosto de 1949 por Monseñor José de la Cruz Turcios y Barahona, Arzobispo de Tegucigalpa, dado el reciente fallecimiento de Monseñor Sastre, el 23 de marzo de ese mismo año. En el acto estuvo presenta la primera dama de esa época, Laura Barnes de Gálvez, esposa del entonces presidente Juan Manuel Gálvez.

El 3 de febrero de 1953 se bendice la cripta. El entonces obispo preconizado, Monseñor Antonio Capdevila, el cura párroco de la parroquia San Pedro Apóstol, el Comité Pro Catedral y el Comité Auxiliar Femenino habían hecho posible esta obra en menos de cuatro años. Todos los gobiernos nacionales colaboraron en la obra de diversas maneras.

Después de numerosas campañas masivas con la convicción y compromiso de todo el pueblo católico de San Pedro Sula, el 27 de septiembre de 1987 se inaugura y bendice la catedral con una Santa Misa presidida por obispo diocesano Monseñor Jaime Brufau Maciá.

Anotaciones interesantes relacionadas con la Catedral

En diciembre de 1946 se compró el solar de doña Florinda Vda. de Paz, complemento de la media manzana que en aquél entonces abarcaba la iglesia catedral, para entonces todavía de madera.

En 1949, 7 de agosto, bendición y colocación de la primera piedra.

Del 29 al 3 de septiembre de 1949 se paga la primera planilla, por la cantidad de 164.00 Lps.

La Tela R.R.Co. presta una excavadora para iniciar las excavaciones y se extraen más de 3,500 metros cúbicos de tierra.

En 1953, 3 de febrero, bendición de la Cripta.

En 1956 se levanta la bóveda del ábside y de su sector.

En 1957, se levantan las bóvedas laterales del lado Este a partir del crucero.

En 1959, la construcción llega a la cima, la cúpula.

En 1960 se dejó de usar la catedral antigua y se pasó el culto a la cripta, hasta que pudo usarse arriba.

En 1963 llegamos a la fachada: se ponen sus bases y sus columnas principales. Se colocan también los ventanales de la cúpula y el cupulín.

En 1966, 3 de abril, se pone al servicio del público toda la Catedral, para la Semana Santa.

En 1970 se terminan las torres y la fachada principal. El 4 de octubre se bendicen solemnemente las campanas y el reloj.

En 1971 se procede al repello de exterior.

La holgura económica no llega hasta 1977, cuando una familia campesina donó la cantidad de Lps. 35,000.00, parte del premio mayor de la Lotería Nacional. Nunca quisieron dar su nombre.

En 1979 quedan colocadas las gigantescas puertas de las tres fachadas.

En 1984 y 1985 ya se empieza a pensar en la pintura.

El templo mide, de la puerta principal al ábside, 65.50 metros, y el crucero, de puerta a puerta, 38 metros.

La fachada mayor sostenida por cuatro columna semi salomónicas tiene una altura de 26.50 metros.

La diócesis de San Pedro Sula, está ubicada en el departamento de Cortés, Atlántida e Islas de la Bahía pertenecientes al país de Honduras, limita al norte con el mar Caribe o de las Antillas, al sur con el departamento de Comayagua, Yoro y el lago de Yojoa, al este con el departamento de Colón, y al oeste con el departamento de Santa Bárbara y parte de Guatemala.

HISTORIA DE LA DIÓCESIS DE SAN PEDRO SULA

Nos relata el Pbro. Medina, primer sacerdote hondureño ordenado en la actual catedral y el más longevo del clero diocesano:
“La Costa Norte de Honduras no era una diócesis sino un vicariato apostólico, es decir, un territorio de misión encomendado a un obispo titular que ejercía su ministerio episcopal en nombre del Papa. El primer Vicario Apostólico fue Monseñor Juan Sastre y Riutort (Paulino, obispo Titular de Germaniciana).*Todos los sacerdotes que compartían con él las tareas misionales eran también paules.”

Lo que hoy es Diócesis de San Pedro Sula es una parte de la antigua Diócesis de Comayagua. Durante el episcopado de Mons. José María Martínez y Cabañas se creó la Provincia eclesiástica de Tegucigalpa separándola de Guatemala. En 1916 Mons. Martínez fue nombrado primer Arzobispo Metropolitano de Tegucigalpa.

Durante muchos años la Costa Norte se encontraba en un casi total abandono pastoral: la parroquia de San Pedro Sula estaba encomendada al párroco de Santa Bárbara y la de la Ceiba al de Trujillo.

El 2 de febrero de 1,916 el Papa Benedicto XV expidió la Bula “Quae Rei Sacrae” por la cual creaba la Provincia Eclesiástica de Tegucigalpa, que quedaba constituida por:

a) La Arquidiócesis de Tegucigalpa,
b) La Diócesis de Santa Rosa de Copán
c) El VICARIATO APOSTOLICO DE SAN PEDRO SULA, conformado por los departamentos de Cortés, Atlántida, Colón e Islas de la Bahía.

En 1921, procedente de Estados Unidos, llega a la Costa Norte el Padre Juan Sastre para hacerse cargo de la Misión y, al mismo tiempo, ser Vice-Visitador de los Padres Paúles Españoles de Honduras y Estados Unidos.

El 10 de agosto de 1924 el Padre Sastre es consagrado obispo, convirtiéndose en el primer Vicario Apostólico de San Pedro Sula durante casi 25 años. Fue él quien comenzó la organización del Vicariato ayudado por los Padres Paúles de Barcelona. Monseñor Sastre murió en San Pedro Sula el 23 de marzo de 1949. A su muerte quedó al frente del Vicariato el Pro-Vicario, Padre Jaime Ramis, hasta 1950 en que es sustituido por el Padre Antonio Capdevila.

El 19 de julio de 1953 el Padre Capdevila fue consagrado obispo con el título de Zoara, siendo el segundo Vicario Apostólico de San Pedro Sula. Se preocupó mucho por la juventud. Fundó el Instituto “San Vicente de Paúl” para señoritas y un efímero Seminario Menor “Sagrado Corazón de Jesús”. Creó parroquias; realizó un magno congreso eucarístico y el 12 de agosto de 1962 murió en San Pedro Sula.

A la muerte de Mons. Capdevila, el Pro-Vicario Apostólico fue el Padre José García Villas.
En julio de l963 el Papa Pablo VI elevó el Vicariato Apostólico a la dignidad de Diócesis haciéndola depender de la Sagrada Congregación para la Evangelización de los Pueblos y nombró primer obispo diocesano al Padre José García Villas. Ordenado en Roma por el Papa el 20 de octubre de ese mismo año, falleció muy pronto a causa de un accidente el 9 de agosto de 1965.

El Padre Jaime Brufau Maciá, Párroco de la Catedral, fue elegido Vicario Capitular y así gobernó la Diócesis hasta el 29 de junio de 1966 en que fue consagrado segundo Obispo Diocesano de San Pedro Sula. El episcopado de Mons. Brufau ha sido el más largo de nuestra historia sampedrana: 27 años, 2 meses y 6 días. Fue el primer obispo sampedrano del post-Concilio y tuvo la ardua tarea de echar a andar en su diócesis las directrices de dicho Concilio.

Una de sus prioridades fue la formación del clero nativo. Testimonio fehaciente el Seminario Menor “Santiago Apóstol”. Ordenó sacerdotes religiosos y seculares diocesanos propios, creó parroquias, concluyó la edificación de la Catedral que dedicó el 27 de septiembre de 1987. Abrió su diócesis a órdenes y congregaciones religiosas como también a sacerdotes seculares de diócesis hermanas. Vencido por un cáncer, renunció a su Diócesis en 1993 encargándose de ella Mons. Oscar Andrés Rodríguez Arzobispo de Tegucigalpa hasta el 3 de febrero de 1995. Mons. Brufau murió en. Lérida (España) el 17 de agosto de 1996 y el 25 de ese mes fue Sepultado en la Cripta de la Catedral Sampedrana.

Mons. Ángel Garachana Pérez, fue consagrado el 3 de febrero de 1995. Su máxima preocupación es la pastoral vocacional, aunque todas las ramas de la pastoral tienen su apoyo incondicional. Se ha dado a la tarea de realizar concienzudamente las visitas pastorales lo que le da un conocimiento claro y profundo de la Iglesia Diocesana que apacienta. Indudable fruto de estas visitas es la creación de nuevas parroquias.

El 5 de Mayo de 2002 llega a la diócesis Mons. Rómulo Emiliani Sánchez nombrado obispo Auxiliar de Mons. Garachana.

Con admiración se expresa el padre Medina:

“Si todos los misioneros de nuestra Diócesis son dignos de todo nuestro reconocimiento y gratitud, los Padres Paúles merecen un monumento en nuestros corazones, porque comenzaron su ministerio entre nosotros en medio de inmensas dificultades, enormes sacrificios que a muchos de ellos los llevaron a la muerte y se cumplió su deseo, ya manifestado por Monseñor Sastre en el día de su consagración episcopal: que sus huesos descansaran junto a los nuestros en esta tierra hondureña. El catolicismo “costeño” que hoy tenemos hunde sus raíces en el ministerio de aquellos viejos misioneros a quienes indiscutiblemente reconocemos como nuestros padres en la fe”.

Galeria de Imagenes de la Catedral de San Pedro Sula en Honduras