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Catedral de Oviedo (España)

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Construcción     siglo XIII-siglo XVII
Estilo arquitectónico     Gótico

Santa Iglesia Basílica Catedral Metropolitana de San Salvador de Oviedo es una catedral de estilo fundamentalmente gótico que se encuentra en la ciudad de Oviedo, Principado de Asturias, España. Es conocida también como Sancta Ovetensis, refiriéndose a la calidad y cantidad de las reliquias que contiene.

La catedral de Oviedo se encuentra en la ciudad de Oviedo, en el Principado de Asturias, España. También es conocida como “sancta ovetensis”, por la calidad y cantidad de las reliquias que en ella se veneran. Está consagrada a San Salvador.

Los orígenes de la catedral ovetense están ligados a la monar-quía asturiana. A comienzos del siglo IX, el rey Alfonso II el Casto levanta una basílica prerrománica dedicada a San Salvador. Ésta se mantuvo hasta los años 1382-88 en que dio comienzo en el mismo solar la construcción del edificio gótico que hoy conocemos. Quedan, como testimonio de la basílica anterior, la torre románica y la Cámara Santa. La construcción del nuevo templo se prolongó hasta finales del siglo XVI, completándose con importantes edificaciones en los siglos XVII y XVIII.

Todo este proceso la convierte en una verdadera joya y es testigo fidedigno de una gran parte de los períodos y estilos artísticos desde la Alta Edad Media hasta nuestros días.

Comenzó a edificarse a finales del siglo XIII por la sala capitular y el claustro, y su construcción se prolongó durante tres siglos hasta el remate de la torre a mediados del siglo XVI. Posteriormente se añadiría una girola en el siglo XVII además de diversas capillas anexas a las naves laterales.

La iglesia está emplazada en el lugar del anterior conjunto catedralicio prerrománico del siglo IX, alguno de cuyos edificios han sobrevivido. Por esta razón y lo dilatado de la construcción del edificio actual, éste contiene estructuras de estilo prerrománico (Cámara Santa), románico (bóvedas y apostolado de la Cámara Santa), renacentista (remate de la torre) y barroco (Girola, Capilla del Rey Casto y otras capillas).

La Cámara Santa, del siglo IX, está declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y alberga las joyas más preciadas de la catedral: las cruces de la Victoria y de los Ángeles, símbolos de Asturias y de la ciudad de Oviedo respectivamente, la Caja de las Ágatas y el Arca Santa que contiene un gran número de reliquias entre las que se encuentra el Santo Sudario.

Antecedentes historicos:

La actual catedral de San Salvador de Oviedo es, sin duda, la obra más destacada del gótico asturiano. El edificio actual viene a ser todo un compendio del arte en Asturias desde la Baja Edad Media hasta nuestros días. Como obra de arte, desborda el ámbito regional. Las distintas construcciones que la componen, desde la Sala Capitular a la admirable Torre, colocan a la Catedral ovetense en una posición de auténtico privilegio. En ella han quedado plasmadas, una a una, las diferentes etapas que jalonan la evolución del gótico español desde el siglo XIII al XVI.

La Catedral comenzó a levantarse a fines del siglo XIV, aunque las formas góticas se hacen presentes un siglo antes en las edificaciones adyacentes. Hacia el año setecientos setenta y uno el presbítero Máximo se asentó en una boscosa colina próxima al monte Naranco con un grupo de siervos. Los nuevos pobladores establecieron un pequeño monasterio bajo la advocación del mártir San Vicente. Éste iba a ser el escenario en el que el rey Fruela fundaría dos iglesias: La de los mártires Julián y Basilisa y la del Salvador. La vida de estos nuevos templos resultaría más bien corta. En el año setecientos noventa y cuatro, reinando ya Alfonso II, el caudillo Aba Almaid penetró en Asturias, llegó a Oviedo, saqueó la ciudad y destruyó las iglesias construidas en ella. La respuesta del rey Casto fue doble: Por un lado, aniquiló al invasor y por otro inició un afán constructivo que le conduciría a una transformación urbanística de la ciudad.

El rey asturiano Fruela I (del 757 al 768), mandó construir una basílica consagrada a San Salvador, que ejercería las funciones de catedral. Estaba edificada en el solar donde hoy se encuentra la actual catedral de Oviedo. Fue rodeada por una serie de edificaciones como la Cámara Santa, la Basílica de Santa María, la iglesia de San Tirso y varias obras civiles.

La catedral prerrománica se mantuvo en pie hasta los años 1382-88 en que comenzó a construirse el edificio gótico que hoy conocemos.

A la primitiva Basílica románica se habían ido añadiendo múltiples edificaciones: La torre vieja, a finales del siglo XI, y el claustro gótico que sustituyó a otro de estilo románico. También la Cámara Santa había conocido una importante renovación arquitectónica y decorativa en época románica. Los trabajos de construcción del nuevo templo continuaron lentamente desde fines del siglo XIV hasta mediados del siglo XVI: Transepto, crucero, naves, fachada y torre.

Recibió su configuración definitiva en los siglos XVII y XVIII: La girola, la sacristía, las capillas de los Vigiles, de Santa Bárbara y de Santa Eulalia. La Catedral ovetense no pudo sustraerse a las transformaciones modernas y, como otras iglesias españolas y europeas, ha ido asimilando las exigencias de los cambios litúrgicos.
A comienzos del siglo XX bajo el episcopado del asturiano Fray Ramón Martínez Vigil, obispo de Oviedo desde 1884, se retiraron diversos elementos: El coro con su sillería, los ambones de hierro barrocos, las rejas góticas y los dos grandes órganos también barrocos, construidos entre 1747 y 1751 por D. Pedro Echevarría Alcázar, organero de su majestad. Los trabajos de desmantelamiento fueron dirigidos por el arquitecto diocesano D. Luis García Bellido.

Esta decisión, envuelta en grandes polémicas, parece hoy más acorde con el espíritu del Concilio Vaticano II. En sustitución de lo retirado fueron construidos por obra de los hermanos del Río, unos modernos púlpitos de madera y por la casa Tuero la sillería coral del presbiterio.

Por último, se instaló en 1905, sobre el cancel a los pies de la nave central, el gran órgano de la firma Amezúa. Como consecuencia de la guerra civil (1936-1939) fue reconstruido por la firma Organería Española.
En 1924 con las aportaciones del acomodado fotógrafo y benefactor ovetense Luis Muñiz Miranda, se recolocaron las vidrieras del rosetón de la nave central, las de los ventanales del muro norte, las de la nave mayor y las del brazo septentrional del transepto.
Más adelante, destruidas o gravemente deterioradas en la revolución de octubre de 1934 y la posterior guerra civil, fueron renovadas en 1952 por el vidriero Santos Cuadrado.
A este maestro se le debe también la nueva vidriera del rosetón de la fachada, cuya traza fue diseñada por el arquitecto D. Luis Menéndez Pidal. Lamentablemente, la revolución de octubre de 1934 y la guerra civil dañaron seriamente el conjunto catedralicio: La Cámara Santa y su tesoro, la sala Capitular del Claustro, las Capillas de San Ildefonso y Santa Bárbara y el remate de la torre, algo de su mobiliario y sobre todo, las vidrieras.

Los trabajos de reconstrucción corrieron a cargo del arquitecto Luis Menéndez-Pidal Álvarez, quien entre los años 1938 y 1942 reedificó la Cámara Santa en estrecha colaboración con el escultor Víctor Hevia Granda, y por último, la torre de 1943 a 1953.

Durante siglos se han venido realizando  tareas de conservación y restauración de los diversos elementos de la catedral. Pero marca un hito, en este sentido, el año 1995, cuando a petición del Principado de Asturias, la catedral de Oviedo es puesta bajo el auspicio del Plan Nacional de Catedrales. Acto seguido se pone en marcha la redacción del Plan Director en el que se hace un estudio minucioso de todos y cada uno de los lugares del templo. Al año siguiente se pone ya en marcha la primera intervención.

Ya van doce años de trabajos y están realizadas la mayor parte de las intervenciones programadas. Este Plan Director contemplaba intervenciones como restauración de la propia torre gótica, la techumbre, el Claustro, retablo mayor, capillas, etc. Es sin duda la mayor y mejor obra de restauración de los últimos siglos. Dirigen la obra los arquitectos Cosme Cuenca Busto y Jorge Hevia Blanco. Para darse una idea de la importancia de las intervenciones, las obras a realizar se presupuestan en 1.035.851.406 de las antiguas pesetas.

No quisiéramos terminar esta breve semblanza histórica, sin poner de relieve que las páginas más brillantes de su pasado y presente se escriben cada vez que se celebra en este sagrado recinto un acto de culto al Salvador y de fraternidad con los hermanos.
Ya lo hemos repetido: La catedral ovetense no se ha edificado para ser un monumento o museo. Al contrario, es un templo vivo en el que el pueblo asturiano, con su obispo a la cabeza, celebra y vive los principales acontecimientos de su vida de fe y de su historia. Desde su nacimiento tiene una especial vocación de acogida y recepción de creyentes, provenientes de todos los rincones de la cristiandad.
Las reliquias conservadas en la Cámara Santa convierten a la «Sancta Ovetensis», durante la Edad Media, en el segundo centro de peregrinación en importancia de España. Visitar al Salvador es cita obligada en el camino de Santiago de Compostela, inaugurado por el rey Alfonso II como primer peregrino de la historia. En la última década, cada una de las parroquias de la diócesis agrupadas por arciprestazgos, han peregrinado a la catedral en tres ocasiones: Celebración del Jubileo del año 2000, el Año Santo Mariano y el Jubileo de las Cruces.

La Fachada de la Catedral

La fachada de la Catedral es admirable: Un pórtico con arcos profusamente decorados de bóveda elevada con primorosa crucería y por doquier multitud de cenefas ricas y animales fantásticos.

Tiene dos torres: La de la izquierda se eleva solamente hasta la altura de las naves de la Iglesia. Parece que su ejecución fue suspendida entre los años 1512 y 1524. En el proyecto era la más pequeña.

La otra edificada en parte del portal que se tomó de la Iglesia de San Tirso, es esbelta, ricamente ataviada, con cuatro pisos rematados en un capitel afiligranado y transparente que no desmerece del conjunto, aunque algunos expertos aseguran que quizás la altura de la torre lo exigía un poco más elevado.

El gran pórtico tiene tres puertas que dan acceso a las tres naves de la Iglesia Catedral, más otras dos a sus costados norte y sur. La mayor de las tres portadas es la central y la más pequeña la de la izquierda. La central tiene en sus gambas dos soletes destinados a tres imágenes en cada lado; pero no llegaron nunca a colocarse. Las dos jambas centrales representan a EL Salvador y Santa Eulalia otorgando su protección al campo asturiano. Las otras dos figuran adornadas de brotes rematados con decoración conocial. La portada central es la más importante por su tamaño y estética y está coronada con un relieve de la Transfiguración. En un bajorrelieve se encuentran las figuras de Fruela I y Alfonso II el Casto. Más abajo, en dos medallones, están representados como niños, Jesús y San Juan. Las tres portadas están cerradas hasta un tercio de su altura con rejas de hierro fabricadas en 1846. Al templo se accede por la puerta de la izquierda.

La Torre

Tiene la torre unos ochenta metros de altura, es cuadrada pero en sus ángulos aparecen pináculos que brotan unos de otros y van trepando y disminuyendo gradualmente hasta el último cuerpo, con lo cual a la vez que suavizan la dureza de la esquina dan a la torre originalidad y suma elegancia. Está dividida en cinco cuerpos. El último piso es renacentista; por tanto, distinto de todos los demás así como la balaustrada que le corona; pero está tan acertadamente armonizado, que todo el conjunto causa admiración.

Todo ello puede considerarse como modelo de unión de estilos tan diferentes en su talante espiritual. Los ángulos terminan en finas agujas de crucería.  Al fin, la aguja calada goza de una transparencia realmente sorpresiva. El conjunto hace que nuestra torre sea considerada como una de las más esbeltas de España, orgullo de los ovetenses.

Nadie como Clarín ha sabido definir la calidad de la torre gótica de San Salvador. La considera liberada de las vulgares exageraciones de esta arquitectura calificándola de «poema romántico de piedra o delicado himno de dulces líneas de belleza mural perenne».

Torre, pues, famosa en la literatura española del siglo XIX, es una de las protagonistas inertes de la novela de Leopoldo Alas «Clarín»: La Regenta.

Desde su altura y con ayuda de un catalejo, dice el autor que vigilaba la ciudad Don Fermín de Pas, el Magistral.

La flecha de esta torre única de la Catedral del Salvador mide 17 metros de alto y está formada por ocho paños calados, midiendo cada uno de los lados del octógono tres metros. Hoy, como siempre, la flecha está coronada por un remate metálico sucesor de otro que en el siglo XVI fue traído de Flandes.

Componen el actual dos esferas gallonadas, la más alta de menores dimensiones que la anterior con la Cruz de los Ángeles como final. Dicho remate fue realizado y colocado durante la restauración efectuada después de la guerra civil y construido en acero por la Fábrica de Armas de Oviedo.

Las Campanas y el Reloj

En la zona interior del segundo piso se encuentra la maquinaria del reloj y las campanas.

Entre ellas, merece destacarse la llamada «Wamba» que pasa por ser la más antigua de España. Fue mandada fundir por el canónigo Pedro Peláez en 1219. Mide 1,23 metros de altura y 1,19 de diámetro. Pesa 833 kilos. Estuvo durante unos trescientos años instalada en la torre románica antes de pasar a la gótica. Le sigue en antigüedad la llamada «Santa Cruz». Esta fue fundida en 1539 con un diámetro de 1,54 m, una altura de 1,15 m, borde de 14 cm y un peso de 1384 Kilos. El resto de las campanas pertenece a épocas posteriores.

Cabe reseñar que el reloj de la torre, en el tercer cuerpo de ésta, fue fabricado en 1787 por el madrileño Ramón Durán, uno de los más reputados relojeros de fines del siglo XVIII. El mecanismo fue reparado en 1927 por operarios de la fábrica de Armas de la Vega, bajo la supervisión del relojero Julio Galván y por último, de nuevo, tras la guerra civil.

Las Vidrieras

La guerra civil (1936-39) dejó maltrechas casi todas las vidrieras de la catedral. En su restauración fueron fabricadas y colocadas por el maestro vidriero Santos Cuadrado, con los maestros especialistas Oscar Pérez Guzmán y Luis Iglesias bajo la dirección del arquitecto Luis Menéndez Pidal.

Con ellas, el templo queda envuelto en esa luz misteriosa que no se asemeja a ninguna otra para iluminar la Casa de Dios. En la vidriera central del presbiterio se colocó la imagen del Salvador. A los lados de la misma los doce apóstoles, seis a cada lado, siguiendo el pensamiento del Rey Casto que puso el apostolado a los lados del primitivo altar.

En el ábside hay cinco grandes vidrieras de tres compartimentos ojivales, cada una. En los muros del mediodía y del norte sobre los arcos de la nave mayor hay otras cinco, pero divididas en seis compartimentos. En el crucero, lo mismo al norte que al mediodía, encontramos vidrieras en dos óculos de tracería ojival como también sobre el órgano.

De estos tres rosetones, el de la pared norte del crucero es el único original aunque también fue restaurado en 1997. Es de estilo hispano-flamenco, obra del afamado Santillana.

La Torre Romanica

La catedral primitiva de Oviedo, construida por Alfonso II el Casto, era de estilo prerrománico, conocido también como ARTE ASTURIANO. Fue recibiendo añadidos y transformaciones a lo largo de los siglos.

Una de ellas es la erección de la torre románica. Consta que fue construida durante el reinado de Alfonso VI (1072-1109). Es obra maestra que se sitúa en los albores de la arquitectura románica en el reino de León. Está situada en el costado meridional de la actual catedral gótica. Su estructura exterior puede ser admirada desde el tránsito de Santa Bárbara, junto a la puerta de la perdonanza. Sobre una base prerrománica de sillarejo se levantaron los dos pisos cuadrangulares de sillería románica. El primero tiene un vano de medio punto rodeado por otro gran arco ciego, además de una imposta decorativa que anilla horizontalmente toda la torre.

El piso superior, cubierto con bóveda de aljibe, es de gran hermosura. Cada cara dispone de dos vanos rodeados por arquivoltas de medio punto sobre columnas. Los motivos entrelazados de los capiteles son aves afrontadas, cabezas de animales, bolas y piñas; todo ello, por su antigüedad, muy relacionado con el prerrománico.

La Capilla Mayor y el Retablo

La Capilla Mayor es la parte más antigua del templo gótico. Su construcción se documenta entre 1382 y 1412, dentro de la tendencia clásica del gótico francés. Su ábside pentagonal queda oculto por gran parte del RETABLO, siendo éste uno de los más importantes del estilo hispano-flamenco, entre cuantos existen en España.

Integran este Retablo 23 escenas en relieve de la vida, pasión, muerte y resurrección de Cristo y la vida de la Virgen, así como abundantes esculturas de profetas, apóstoles, evangelistas y Santos. La calle central se reserva: a los grupos del Salvador, titular de la Catedral, la coronación de Nuestra Señora en presencia del obispo Don Valeriano Ordóñez de Villaquirán y la escena del Calvario. Los cuatro escudos de las esquinas recuerdan a los prelados que contribuyeron a realizarlo: El dicho Villacirán que lo inició, Vega de Muros, Francisco de Mendoza y Benito Sanz y Forés, éste último en calidad de restaurador.

La cabecera se construyó en el siglo XVII. El retablo renacentista, uno de los mayores de España, es también uno de los más notables por la numerosa  iconografía y la densidad de su mensaje.

Mide doce metros de altura y otros doce de anchura,  y está adaptado a la forma poligonal del ábside. Se divide verticalmente en cinco cuerpos, de los cuales el central consta de cuatro compartimentos mientras los otros cuatro tienen cinco cada uno. Es de madera con figuras policromadas en relieve, repre­sentando pasajes de la vida, pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

Comenzando por el compartimiento inferior del lado del evangelio, se pueden ir recorriendo los cuadros, de izquierda a derecha, como se lee un libro, prescindiendo de los centrales.

Éstos (los centrales) son cuatro. El primero, comenzando por el inferior, contiene las figuras de los apóstoles San Pedro y San Pablo, situado actualmente donde estuvo el primitivo altar mayor, adosado al retablo. El segundo la efigie grandiosa y solemne del Salvador, sentado, titular de la iglesia. El tercero la Asunción de la Santísima Virgen que tiene a su lado izquierdo y en actitud orante,  al preclaro obispo Villacirán.  El cuarto, la Crucifixión, muy notable obra de Balmaseda.

Los laterales representan las escenas siguientes: El primero de la izquierda, la Anunciación del Ángel a la Santísima Virgen María; el segundo, la Visitación de la Virgen a Santa Isabel; el tercero, el Nacimiento de Jesús; el cuarto, la Adoración de los Pastores. Y, sucesivamente de izquierda a derecha y de abajo arriba: la Adoración de los Magos, la Huída a Egipto, Jesús en el Templo con los Doctores, el Bautismo de Jesús, las Tentaciones en el Desierto, las Bodas de Caná, la Resurrección de Lázaro, la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén, la Oración en el Huerto, la Flagelación del Salvador, Ave Rex, la Caída con la Cruz, la Aparición a los Discípulos y Santo Tomás, la Ascensión y, por último, la Venida del Espíritu Santo.

En el primer cuerpo, en los íntercuadros, están cuatro Padres de la Iglesia Latina: San Ambrosio, San Agustín, San Jerónimo y San Gregorio, además de San Roque y San Rafael. También en multitud de doseles se cobijan imágenes de Profetas, Apóstoles, Santos y Santas, todo ello dorado y policromado. Esta variedad produce un efecto sorprendente y encantador, que hace de este retablo uno de los tres mejores de España junto con los de Toledo y Sevilla.

El retablo descansa sobre un zócalo de piedra hoy completamente oculto  tras la modesta y sobria sillería del Coro Capitular. Observado desde lejos, desde la puerta de entrada de la Catedral, semeja a un gran tapiz colgado, que ganaría en visibilidad, si se hubiese mantenido un metro o dos más elevado, según dicen los entendidos. Pero en marzo de 1531 el Cabildo encargaba al arquitecto Pedro de la Tijera que rebajase la Capilla Mayor para así poder asentar más bajo el retablo.

La corriente gótica predomina en su estructura general y como gótico se le cataloga, pero también se advierte la corriente renacentista, pudiendo decirse que es un gótico españolizado. Las dos imágenes de San Pedro y San Pablo alojadas en el primer panel del centro son manifiestamente anteriores al retablo, especialmente la de San Pablo. Quizás lo son también las de los cuatro doctores de la Iglesia Latina. Es creíble que estuvieran ya en un retablo anterior al actual. De sus autores nada sabemos. Únicamente en las actas capitulares de agosto de 1470, una nota dice: “Dos mil maravedíes al maestro de las imágenes”. Y en marzo de 1471: “Otros tres mil trescientos maravedíes al maestro de las imágenes”.

Finalmente hay en el Retablo algunas curiosidades: Las gentes que se asoman a las ventanas, el demonio con dos horribles caras, San Jerónimo con gafas, o rostros en caricatura.

Para muchos entendidos el retablo es la joya de la catedral, una espléndida catequesis Cristológica. La obra está consagrada a San Salvador y explica los misterios de la Historia de la Salvación a través de imágenes sencillas, de manera que todo el mundo puede comprender lo que se está contando.

El Claustro

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Camara Santa

Museo de la Iglesia

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Presentación

El museo de la Iglesia está situado en el Claustro Alto de la Catedral de Oviedo y es de titularidad y gestión eclesiástica. El marco en que se instaló es obra de Francisco de la Riva Ladrón de Guevara (1729), que resulta ex­cepcionalmente apropiado por su configu­ración arquitectónica. Las obras de adapta­ción se llevaron a cabo a partir del año 1982, bajo la dirección del arquitecto Antonio González-Capitel.

Con fecha 3 de mayo de 1984 el arzobispo Díaz Merchán constituyó una comisión preparatoria, presidida por el Vicario General e integrada por repre­sentantes del Cabildo Catedralicio y de la Comisión Diocesana del Patrimonio Cultural de la Iglesia. Los Estatutos por ella elaborados recibieron la apro­bación del Prelado con fecha 19 de marzo de 1985.

El Museo de la Iglesia fue creado oficialmente por Decreto del Arzobispo   D. Gabino Díaz Merchán, en marzo de 1985. Pretende ser un instrumento de evangelización a través de los objetos artísticos de uso sacro. La disposición interna del Museo guía pedagógicamente al espectador hacia una mejor compresión del mensaje cristiano. El conjunto de objetos es parte integrante del patrimonio catedralicio y de un centenar de parroquias asturianas que, de este modo, evidencian de un modo muy significativo la presencia de toda la comunidad diocesana en los locales de la Iglesia Madre.

Los gastos que originan la conservación y funcionamiento del Museo se financian con las aportaciones de los visitantes, mediante una cuota de en­trada. El déficit resultante es asumido por la Diócesis de Oviedo, ya que eventuales subvenciones recibidas de organismos oficiales se orientan a pro­gramas específicos dentro del conjunto de actividades del Museo (visitas guiadas, restauración de piezas, publicaciones, etc.).

Visita Completa al Museo de la Catedral de San Salvador de Oviedo

Pórtico de la Catedral

Puerta principal de la Catedral.

Descripción del edificio

Es de estilo gótico florido. Se tiene documentación del siglo XV con la que se demuestra que trabajaba en ella Bartolomé Solórzano, arquitecto procedente de Trasmiera (Cantabria) y que había intervenido ya en la catedral de Palencia.

Exterior La construcción de la actual fachada se inicia a comienzos del siglo XVI bajo el diseño de Juan de Badajoz. A pesar de la época de construcción se sigue utilizando el estilo gótico en vez del renacentista.

Se construye un pórtico de poca altura con tres arcos y tres puertas que dan acceso a cada una de las naves. Se cubre con una bóveda nervada casi plana. La portada central, la más importante tanto estéticamente como en tamaño, está coronada con un relieve de la Transfiguración y a su lado unas figuras en bajorrelieve que representan a Fruela I y a Alfonso II el Casto. Un poco más abajo unos medallones que representan al niño Jesús y a San Juan niño.

Las puertas realizadas en el siglo XVIII en nogal. La puerta de la nave central contiene en el centro de cada una de sus hojas una imagen del San Salvador y de Santa Eulalia de Mérida, ambos patronos de la catedral y del Principado de Asturias. Se accede al templo por la puerta de la izquierda.

Torre El diseño del pórtico se remataba con la construcción de dos torres, de las que finalmente sólo se construyó una por falta de fondos.

La construcción de la torre de estilo gótico y renacentista se inicia en 1508 bajo la dirección de Rodrigo Gil de Hontañón sobre planos de Juan de Badajoz y se finaliza en 1587. Durante su construcción también colaboraron en mayor o menor forma Pedro de Buyeres, Pedro de la Tijera y Juan de Cerecedo.

Con una altura de 80 metros está dividida en cinco cuerpos que van disminuyendo en tamaña según se asciende. La torre se inicia integrada al pórtico sobre los cuatro pilares que forman la arcada. Se remata con un templete formado por torres cilíndricas que finalizan en la flecha del pináculo.

En la torre podemos encontrar un reloj en el segundo piso, en el último piso el escudo del obispo de Oviedo Cristóbal Rojas Sandoval que ostentaba el cargo a la finalización de la torre y en cada sección una ventana con mainel que sostienen trenzados ojivales de piedra.

Torre famosa en la literatura española del siglo XIX pues es una de las protagonistas inertes de la novela de Leopoldo Alas «Clarín» La Regenta. Desde su altura y con ayuda de un catalejo, vigilaba la ciudad Don Fermín de Pas, el Magistral.


Vista de la torre.

Campanario

La sala de campanas de la torre contiene a la Santa Cruz (fundida en 1539 con un peso de 1384 kilos), Santa Bárbara (1818 y 116 kilos), el Esquilón (1678 y 481 kilos de peso) y la más importante de todas ellas, Wamba.

Destaca además de las campanas el mecanismo que también es antiguo.

Otras campanas que están situadas en las salas de campanas son:

* Timbal 2º: Fundida en bronce en 1893 por José Sota tiene un diámetro de 52 cm, una altura de bronce de 40 y un peso de 81 kilos.
* Timbal 1º: Fundida en bronce en 1830 tiene un diámetro de 54 cm una altura de bronce de 47 cm y un peso de 91 kilos.
* De posar: Fundida en bronce en 1817 por José de Venero, tiene un diámetro de 78 cm, una altura de bronce de 70 cm un borde de 7 y un peso de 275 kilos.

Puerta principal de la Catedral.
Santa Cruz Denominada así por tener la imagen de dos cruces en relieve, una grande con pedestal y la Cruz de los Ángeles en la cara opuesta. Esta campana fue fundida en 1539 con un diámetro de 154 cm, una altura de bronce de 115 cm, borde de 14 cm y un peso de 1384 kilos.

Se pueden observar los siguientes epígrafes:

* «+ LAVDO DEVM VERVM PLEBEM VOCO CONGREGO CLERVM DEFVNCTOS PLORO PESTEM FVGO FESTA DECORO HOC OPVS FACTVM EST# ANNO DNI M DXXXIX» (ALABO AL DIOS VERDADERO, CONVOCO AL PUEBLO, CONGREGO AL CLERO, A LOS DIFUNTOS LLORO, HAGO HUIR LA PESTE, DECORO LAS FIESTAS. ESTA OBRA (ESTA CAMPANA) SE HIZO EL AÑO DEL SEÑOR 1539).
* «+ LAVDO DEVM VERVM PLEBEM VOCO CONGREGO CLERVM DEFVNCTOS PLORO PESTEM FVGO FESTA DECORO HOC OPVS FACTVM EST#».
* «ANNO DNI M DXXXIX».

Santa Bárbara

Esta campana fue fundida en 1818 con un diámetro de 66 cm, una altura de bronce de 56 cm, borde de 7 cm y un peso de 166 kilos.

Se puede leer una inscripción que indica «IHS MARIA Y JOPH SANTABARBARA ORAPRONOBIS. ANO DEI8I8»

La campana
Autor foto ÁLVARO MUÑOZ, Mari Carmen; LLOP i BAYO, Francesc
Fecha 19-07-2006
mas informacion

Interior El templo, de planta de cruz latina formada por tres naves. La mayor de ellas tiene una anchura de 10 metros, 67 metros de largo y 20 metros de altura , una altura mayor que las otras dos que tienen seis metros de ancho.

Originalmente contaba con una cabecera de tipo escalonado, con un ábside semicircular central flanqueado por otros dos ábsides menores; en el Barroco se reformó en parte esta zona del coro para construir un deambulatorio con capillas radiales.

Organizada en tres naves, la central más alta y con diez metros es más ancha que las laterales de seis, la catedral igualmente presenta capillas abiertas entre los contrafuertes, solución arquitectónica habitual en este tipo de edificios. Los soportes que separan las naves y sostienen las bóvedas son de tipo fasciculado, formados por grandes bloques pétreos trabajados a la manera de manojos de haces; en alzado, el templo presenta una organización tripartita claramente apreciable: arcadas de separación de naves (ojivales y molduradas), triforio (formado por parejas de vanos, decorados con sinuosa tracería y antepecho de puro estilo flamígero) y claristorio con ventanales vidriados. Las bóvedas que cubren los diversos tramos son de crucería, aunque de gran complejidad dada la cronología avanzada del edificio.

Lateral exterior cámara santa.JPG
Lateral exterior de la cámara santa y la cripta de santa Leocadia

Nave Derecha

La Nave derecha o nave de la Epístola contiene:

* Capilla de Santa Barbara o de San Miguel: Fundada por el obispo Bernardo Caballero Paredes en estilo Barroco para panteón personal posee un importante retablo obra de Luis Fernández de la Vega. Da nombre a la capilla una imagen de la santa obra del siglo XVII de Antonio Borja.

* Capilla de San Martín de Tours, del siglo XVII. Retablo obra de Luis Fernández de la Vega con la imagen del santo en el centro. Arriba, la Inmaculada. En el zócalo, los Padres de la Iglesia.

* Capilla de San Roque: Conocida también con el nombre de capilla de la Natividad data del siglo XVI. Construida por orden del abad de Teverga, Fernando de Llanes, para albergar su sepulcro destaca sobre el retablo la imagen del santo obra de José Bernardo de la Meana en el año 1658.

* Capilla de San Antonio: Capilla de estilo gótico contiene un retablo barroco con elementos de Rococó obra de José Bernardo de la Meana de mediados del siglo XVIII. En la capilla se encuentran tres tumbas.

* Capilla del Santo Cristo de Velarde, gótica. Su retablo es barroco y en el centro hay un Cristo crucificado atribuido a Berruguete (siglo XVI). Es una de las joyas más valiosas de la catedral.

* Capilla de Santa Eulalia de estilo plateresco del siglo XVII. Tiene un templete central con la urna de plata con los huesos de la santa. Alrededor de este templete se arremolinaban los peregrinos. Es una capilla bastante lujosa.

Imagen de San Salvador

En la nave derecha y antes de llegar a la capilla mayor se encuentra Imagen de San Salvador, escultura del siglo XIII que está adosada al pilar del arco sur del crucero (en la girola). Se cree que procede de la anterior basílica románica.

Era la meta principal para los peregrinos.

A sus pies rezó largamente el papa Juan Pablo II en 1989.
Cámara Santa

La Cámara Santa, catalogada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, fue construida por Alfonso II a comienzos del siglo IX cuando reconstruyó la iglesia de estilo prerrománico dedicada a San Salvador y que había sido erigida por Fruela I en el siglo VIII y posteriormente destruida por los musulmanes.

La Cámara Santa es una capilla palatina que se encuentra adosada a la Torre de San Miguel, resto del Palacio de Fruela y que hoy en día se encuentra integrada en la Catedral de estilo gótico de Oviedo. Desde el siglo IX se guardan en ella los Tesoros y Reliquias de la Catedral. Gran parte de estas reliquias habían sido traídas desde Toledo; como el Arca Santa (siglo XI), el Santo Sudario, reliquias de la Vera Cruz, el Cristo Nicodemus (siglo XII) y otras para alejarlas de territorio musulmán y del peligro de pérdida que ello suponía.

En este apartado se puede destacar una colección de esculturas románicas que están consideradas como una de las obras cumbres de este periodo.[24] Se trata de seis parejas de estatuas que forman un apostolado y que está situadas en las cuatro esquinas y una a cada lado en los muros a media distancia de las esquinas, las basas y los capiteles de estas estatuas son también de gran importancia escultórica.

La Cámara es importante también por las reliquias que están depositadas en ella. De estas reliquias se puede destacar: El Arca Santa, el Santo Sudario, la Cruz de la Victoria, la Cruz de los Ángeles y la Arca de las Ágatas, como principales objetos.

Imagen general de la cripta de santa Leocadia

Cripta de Santa Leocadia

La cripta de Santa Leocadia está situada en el interior de la catedral de Oviedo, en Oviedo, Asturias. La cripta es uno de los vestigios más antiguos que se conservan del conjunto de edificios palatinos y eclesiásticos existentes en la zona en tiempos de Alfonso II el casto de los que también forma parte la iglesia de San Tirso, si bien la construcción de la cripta se atribuye a Alfonso III.[25] La cripta formó parte de un conjunto de dos santuarios superpuestos, pero sin comunicación entre ellos, la cripta es el santuario inferior y el superior es la cámara Santa.
Claustro

Claustro de la Catedral de Oviedo.

El Claustro es obra gótica construida en diferentes fases iniciándose en el año 1300 y dándose por concluido en 1441. Tiene forma rectangular con unas dimensiones de 27×32 metros en el que los lados largos están formados por una arcada de cuatro arcos y los cortos por tres. Sustituyó al antiguo claustro románico del siglo XII. En el siglo XVIII el recinto sufrió un importante cambio a cargo del arquitecto Riva Ladrón de Guevara al serle añadido el piso y la balconada superior. Debido a la dilatación en el tiempo de la factura del claustro se pueden observar en él diferentes estilos arquitectónicos:

* Lado norte y 2 tramos del este (contiguo a la sala Capitular), gótico clásico. La obra bajo el auspicio de Fernando Álvarez de los Asturias se construyó entre 1300 y 1350.

* Lado sur y oeste, gótico manierista del siglo XIV. Costruída esta parte entre 1350 y 1400 se parte del lateral oeste y se continúa por la sur. La obra fue promovida por Alfonso XI y los obispos Sancho y Alfonso II.

* Lado este, gótico florido, siglo XV. Se inicia la construcción de esta parte en 1412 finalizándose en 1441 siendo su fundador el obispo Diego Ramírez de Guzmán.

* El piso superior es barroco del siglo XVII, se construye en la ampliación ejecutada por Riva Ladrón de Guevara. Formado por catorce ventanas todas ella con balcón que da al patio interior central.

Tras esta sucesión de obras el claustro actual se nos presenta como un patio cerrado rectangular con un pequeño jardín en su interior y una amalgama de diferentes variantes arquitectónicas del gótico e incluso elementos románicos (esculturas a la entrada de la sala capitular) o barrocos (segundo piso del claustro).

Contiene en total 167 capiteles decorados destacando la ménsula de la cacería regia y el Agnus Dei procedente del desaparecido claustro románico.

Alrededor del claustro se suceden diferentes sepulcros como el de Frigión de Cifuentes o el del deán Pedro Gay (1348-1369) del siglo XIV. Otros elementos destacables del interior del claustro son la lápida del obispo don Pelayo y la puerta barroca del archivo obra de José Bernardo de la Meana.

Desde el claustro se accede a la sala capitular.
Sala Capitular

Desde la galería oeste del claustro se accede a la Sala Capitular. La sala es la parte más antigua de la estructura gótica de la catedral al ser el lugar en el que en 1293 comenzarían las obras de construcción del templo bajo el patrocinio del chantre Pedro Esteban y el deán Fernando Alonso que se convertiría en obispo entre 1296 y 1301 que llegó a donar en 1300 la cantidad de 2000 maravedíes.[26]

Se construye en planta cuadrada de 9,65×9,70 m. destacando el grosor de los muros y la ausencia casi total de ventanas remata por una bóveda nervada de ocho paños de estructura octogonal. La sucesión de la planta cuadrada a la bóveda octogonal se realiza mediante cuatro trompas. En el suelo, originalmente a menor nivel que en la actualidad, se encuentran varias sepulturas. En estas sepulturas se encuentran los restos de Álvaro Fernández y el arcediano Miguel Fernández

La obra de la sala se finaliza en 1314.

Es aquí donde se sitúan los restos de la sillería de coro de la catedral, obra realizada entre 1491 y 1497 por diversos maestros extranjeros, entre los que se encuentra el escultor gótico Alejo de Vahía.[29] También nos encontramos el retablo llamado de Las Lamentaciones o del Llanto sobre el Cristo del siglo XV.

Capilla Mayor

Retablo mayor de la Catedral.

Situada en el ábside de la catedral la capilla gótica tiene forma poligonal cerrándose con dos líneas de vidrieras de las que sólo la superior es visible hoy en día al estar tapada la otra por el retablo principal del templo. Se inicia su construcción en 1388 considerando este momento el inicio de construcción de la parte principal de la catedral gótica.

En su interior se puede observar de izquierda a derecha:

* Sepulcro con escultura orante de Juan Arias de Villar, obispo de Oviedo entre 1487 y 1498. Se encuentra vacío pues los restos mortales se trasladaron a la Catedral de Segovia.
* Retablo Mayor: Dedicado a San Salvador se inicia su construcción por orden de Valeriano Ordóñez Villaquirán en 1511 por Giralte de Bruselas siendo finalizado en 1531 por Juan de Balmaseda y Miguel Bingeles. En la decoración pictórica intervienen León Picardo y en menor medida Alonso Berruguete. En sus 12 x 12 metros se representan 24 escenas de la vida de Jesús.

En el siglo XVII se realiza la construcción de la girola compuesta de cinco pequeñas capillas radiales. En ella se encuentran:

* Capilla de Covagonga. En esta pequeña capilla se encuentra el sepulcro del obispo Gutierre de Toledo en un lateral, y bajo el altar, los restos de San Melchor de Quirós, primer santo asturiano.

* Sacristía.

Nave Izquierda

* Capilla de la Anunciación o de los Vigiles del siglo XVII. Grandiosidad decorativa. Tiene una reja hermosa del siglo XVII y una escultura orante de Juan Vigil de Quiñones obispo de Segovia obra de Luis Fernández de la Vega.

* Capilla de la Asunción que contiene el Retablo de la Inmaculada en el crucero, en el lado norte. Del siglo XVIII. Era el lugar preferido de los peregrinos junto con la de Santa Eulalia y la hornacina de la Hidria (palabra que nos viene del griego a través del latín y que significa cántaro o vasija grande).

* Hornacina de la Hidria, de siglo XV. Según se cuenta, la hornacina contiene una de las 6 tinajas de las Bodas de Caná. Admite 100 litros. Se muestra al público el 21 de septiembre, festividad de San Mateo y se puede beber del agua previamente bendecida. Normalmente está cerrada al público y pasa totalmente desapercibida.

Capilla de Santa Eulalia de Mérida

Capilla dedicada a la patrona de la diócesis de Oviedo es una capilla barroca de planta de cruz griega rematada por una gran cúpula con profusa decoración barroca.

Fundada en el siglo XVII por orden del obispo Simón García Pedrejón y ejecutada por la familia Menéndez Camino (padre e hijo) contiene un baldaquino barroco obra de Domingo Suarez de la Puente con reliquias de la santa.

En la capilla se encuentran enterrados varios obispos, entre ellos su fundador.

Capilla del Rey Casto

Portada de Juan de Malinas, entrada a la capilla del Rey Casto.

La Capilla de Nuestra Señora del Rey Casto fue edificada por orden de Tomás Reluz en 1705 sobre otra capilla fundada por Alfonso en el siglo IX, se estructura paralela a la catedral formando un templo a parte con entrada exterior propia a través de un jardín situado a la izquierda de la catedral. Es obra de Bernardo de Haces y por Luis de Arce.

Se une a la catedral por la gran puerta obra de Juan de Malinas construida entre 1470 y 1485 en estilo gótico tardío. La puerta se divide en dos por un parteluz en el que se esculpió la figura de La Virgen con el Niño flanqueada en los laterales de las puertas por las figuras de los apóstol es Santiago y San Pedro y a la derecha San Pablo y San Andrés. Al lado, a la izquierda de la puerta y antes de entrar a la capilla se puede ver una inscripción pétrea de Alfonso III el Magno que se traduce:
En el nombre del señor Dios y salvador nuestro Jesucristo, y a la gloria de todos, de la gloriosa Santa María Virgen, a los doce apóstoles y restantes santos mártires… el príncipe Alfonso hijo del rey Ordoño de santa memoria mandó edificar esta fortificación con la esposa Scemena, habiéndoles nacido dos hijos, para que la defensa de la fortificación del aula del tesoro de esta santa iglesia permanezca sin daño; precaviendo que nada perezca, pues los gentiles suelen apresurarse con su ejército pirata naval, Dios no lo quiera. Esta obra ofrecida por nosotros, sea concedida en perenne posesión a la misma iglesia

En esta capilla estuvieron sepultados algunos reyes asturianos. Fue el primer panteón de la monarquía española.

Sobre las pechinas de los arcos torales hay bustos de varios reyes asturianos.

En la nave norte hay un buen retablo de la Virgen de la Luz del siglo XVI, de la escuela de Juan de Juni. A su lado, cuatro pequeños apóstoles; en el ático está la figura de Dios Padre. Tiene también dos imágenes en mármol de San Pedro y San Pablo del siglo XVIII. Había la costumbre de girar la llave de San Pedro para abrir al alma las puertas del cielo.

En la misma pared se encuentra el Panteón de Reyes. Es una buena solución arquitectónica de 6 nichos con 6 urnas funerarias.

En el centro de la capilla hay un misterioso sarcófago con valiosísima lauda del siglo VI. Contuvo el cuerpo de un tal Ithacio, que se cree, fue un niño.

Panteón Real

Situado en una parte de la capilla y protegido por una reja que data de 1713 se encuentra el primer panteón real de la monarquía española. Este panteón sustituye al anterior fundado por Alfonso II situado enfrente. De este primitivo panteón sólo se conserva un sarcófago de alabastro de época romano-cristiana. Hay estudios que indican que este sarcófago se utilizó para el traslado de los restos mortales de Alfonso III y de su esposa doña Jimena de Zamora a Oviedo.

Los reyes enterrados en la Catedral son:

Reyes de Asturias

* Fruela I (c740 †768 ), Rey de Asturias (757-768) y su esposa Munia
* Bermudo I el Diácono (789-791)
* Alfonso II el Casto (c. 765 †842); Rey de Asturias (791-842)
* Ramiro I (c. 790 †850) Rey de Asturias (843-850)
* Ordoño I (c. 830 †866) Rey de Asturias (850-866) y su esposa Munia
* Alfonso III el Magno (848 †910); Rey de Asturias (866-910) y su esposa Jimena (†912)

Reyes de León

* García I (c. 871 †914); Rey de León (910-914)
* Elvira (†921), esposa de Ordoño II, Rey de León. Su esposo se encuentra enterrado en la Catedral de León
* Fruela II (c. 875 †925), Rey de León (924-925)

* Urraca de Navarra (†956), esposa de Ramiro II, Rey de León. Su esposo se encuentra enterrado en San Isidoro de León
* Teresa (†después de 997), esposa de Sancho I el Gordo, Rey de León

Mapa de la catedral de Oviedo
Mas informacion en la pagina oficial
Galeria de Imagenes de la Catedral de Oviedo en España

Catedral de Astorga (España)

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Construcción 1471-siglo XVIII
Estilo arquitectónico Gótico tardío, renacimiento, barroco

La Catedral de Astorga, dedicada a Santa María, se encuentra en la ciudad de Astorga, provincia de León. Se empezó a construir en 1471 dentro del mismo enclave amurallado de sus antecesoras románicas de los siglos XI y XIII y constituyendo esta última, la base para su ampliación. Con un predominante estilo Gótico Tardío, no obstante, dado que las obras se extendieron hasta el siglo XVIII, diferentes estilos arquitectónicos se combinaron y complementaron en forma muy interesante: gótico florido en el interior con un claustro reformado en el siglo XVIII con influencias del neoclásico, exterior barroco en torres, chapiteles y fachada y pórtico con toque renacentista.

El edificio forma un complejo catedralicio que se distingue en tres áreas:

* La iglesia.
* El Archivo diocesano, Archivo capitular y Museo.
* El Hospital de San Juan Bautista, fundado en la Edad Media.

La catedral cuenta con numerosos retablos, entre ellos el retablo hispano-flamenco de San Miguel y el retablo mayor de Gaspar Becerra (1558), obra cumbre del renacimiento manierista.
Esculturas, como la “Purísima” de Gregorio Fernández (1626), “San Juan Bautista y San Jerónimo de Mateo del Prado siglo XVII y “El Cristo de las Aguas” siglo XIV.

Junto a la Catedral se encuentra también el Palacio Episcopal de Astorga, obra del arquitecto modernista Antoni Gaudí.

La Catedral

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Al noroeste de la Cuenca del Duero, cerca del Teleno, la montaña sagrada de los astures, entre los ríos Tuerto y Jerga , la Catedral de Astorga Muy Noble, Leal y Benemérita ciudad de Astorga, la “Astúrica Augusta” de los romanos, a la que Plinio llamó “Urbs magnífica”, con más de dos mil años de historia, ha sido y es también la Sede y capital para una de las diócesis más antiguas de España. Mucho más dilatada en otros tiempos, aún congrega a fieles de tres provincias en regiones y comarcas tan peculiares como la Ribera y el Páramo, la Valduerna, Valdería y la Cepeda, la Cabrera la Maragatería y el Bierzo en la provincia de león; Carbalieda y Sanabria, Vidriales, Tera y Valverde, Polvoroso y Tábara en tierras Zamoranas; Valdeorras y Viana, Trives y Manzaneda en la verde Galicia.

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Desde las múltiples vías romanas que la atravesaban según el itinerario de Antonino, uniendo a Astúrica Augusta , capital de¡ extenso Convento Jurídico de los Astures, con Braga, Lugo, Zaragoza, Burdeos, Roma, Zamora , Salamanca, Mérida y Cartago, siempre ha sido Astorga una encrucijada de caminos para el arte, la religión y la cultura. En ella se funden también las dos más importantes rutas jacobeas: el Camino Francés y la Vía de la Plata. Estas comunicaciones privilegiadas y la plena romanizaci6n de Astúrica, centro vital y estratégico para la explotación gigantesca de las Médulas o minas de oro, propiciaron la pronta llegada del Evangelio de Cristo a estas tierras.

En el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, existe un precioso sarcófagoNave Mayor paleocristiano de época preconstantiniana (305- 312) procedente de Astorga. Encontrado en una “villa” junto al río Tuerto, estuvo en la Catedral, reutilizado como sepulcro de Alfonso III hasta 1869, en que se produjo la incautación. Importado de Roma, de mármol blanco y friso continuo, representa las siguientes escenas, indudablemente de inspiración cristiana: Resurrección de Lázaro, arresto de Pedro, Milagro de la Fuente, Adán y Eva en el Paraíso, multiplicación de panes y peces, sacrificio de Abraham.

La Carta sinodal de S. Cipriano de Cartago con otros 36 obispos africanos, en respuesta a las comunidades cristianas de Astorga-león y Mérida, fue escrita por los años 254-255, después de la persecución de Decía, durante el pontificado del Papa Esteban. Apellidada por Harnack “el primer documento” es el primer testimonio explícito conocido de que existen en Hispania a mediados del siglo III comunidades cristinas plenamente organizadas con diáconos, presbíteros, y obispos. Expresamente se habla de tres sedes: Astorga-Le6n, Mérida y Zaragoza, cuyo obispo Félix “es un hombre de fe y defensor de la verdad”. También nos dan los nombres de cuatro obispos: Basílides y Sabino, su sucesor; Marcial y otro Félix que le sucedió, sin que podamos señalar con seguridad el par que corresponde a cada una de las dos primeras sedes. Suelen asignarse a Astorga-león los primeros y a Mérida los últimos.

En todo caso, el desarrollo de esas comunidades, con número no exiguo de fieles y jerárquicamente estructuradas, supone unos orígenes e inicios muy anteriores a estas fechas.

La Catedral de Astorga tiene desde tiempo inmemorial el título de Apostólica: ‘Santa, Apostólica, Iglesia Catedral’. En Coro de la Catedral sentido propio son Apostólicas, aquellas sedes fundadas directa y personalmente por un Apóstol. En sentido amplio y profundamente verdadero pero distinto, son apostólicas todas las diócesis como erigidas en conexión, aunque indirecta o remota con los Apóstoles. Pero la significación del singular título de Apostólica que va unido a la Catedral de Astorga se apoya en su antigüedad remotísima de la que afirma el P. Fl6rez en la “España Sagrada”; “Su origen tiene muy cerca la predicación de los Apóstoles”. Como un eco ritual, era distintiva la costumbre de salir el celebrante de la Eucaristía llevando la cruz en la mano derecha sobre el cáliz para ponerla en el altar.

El Complejo catedralicio de Astorga, que alberga el Museo, abarca tres dimensiones señeras de noble servicio a la comunidad: el área del culto (iglesia Catedral), el área de la cultura (Archivo diocesano, Archivo capitular y Museo), y el área de la caridad (Hospital de S. Juan Bautista, del que el Cabildo es patrono desde su fundación en la Edad Media).

La Catedral gótica actual se inició el 16 de agosto de 1741, en el mismo solar, dentro del recinto amurallado, donde le precedieron otras catedrales románicas de los SS. XI – XIII. Nacida como ampliación de la última románica por su cabecera, se fue alzando y creciendo sobre la misma planta desde el s.XV al XVIII, e incorpora en armónica síntesis los estilos gótico florido, renacentista, barroco y neoclásico, con sus lenguajes; y refleja, como lago sereno y transparente, siglos de historia y vida, cultura y arte, tradición y fe. Vista del coro

Mantiene fundamentalmente el último esquema del gótico español en el ábside, en las tres naves de clara influencia germánica, en las ojivas, en los arbotantes y en las bóvedas de bellísima y variada crucería, etc. El Maestro de Burgos, Francisco de Colonia, visitó la obra en 1530 y] 540.

Rodrigo Gil de Hontañón, que la dirige por lo menos hasta 1559, le imprime el sello característico de las influencias renacentistas, patentes en la portada lateral (1551 – 1557), en la entrada a la sacristía y en los muros laterales que cierran el coro. Prosiguieron la fábrica los asturianos Pedro de Alvarado y Juan de Alvear, que figura como Maestro en 1582 y fue enterrado en el claustro diez años más tarde. Pedro Alvarez de la Torre le sucede en 1598. En 1650 el Cabildo contrata la balaustrada de Oriente con Francisco de la lastra Alvear que dirige las obras hasta 1 683, fecha de su enterramiento en el claustro. le sucede su hijo Manuel de la lastra Alvear que finaliza la fachada principal con el triunfo exuberante del barroco. la portada, con escenas bíblicas y columnas ajarronadas leonesas, es de Pablo Antonio Ruiz (1708).

Retablo MayorDos torres gemelas, en los flancos: la Nueva, de las campanas, se terminó en 1704 y es de color rosa pálido; la vieja (1678) fue restaurada y completada con chapitel en 1965.

Bajo la dirección de Gaspar López (hacia 1755) se reformó el claustro, con la sobriedad del neoclásico que campea también en la sacristía monumental, obra de José Francisco Terán (1772). Sobre una torreta del ábside se alza la figura enigmática y popular de Pedro Mato (1798).

En el interior sobresalen como obras maestras: la imagen singular de ‘la Majestad’, Virgen bizantino-románica (principios del s.XII); el retablo hispano-flamenco de S. Miguel (1530) recientemente restaurado. Sobre todo, el retablo mayor de Gaspar Becerra (1558 y ss,) cumbre del renacimiento manierista español, policromado por Gaspar de Hoyos y Gaspar de Palencia (1570-1575); síntesis de bellas artes en un programa teológico mariano, cristológico y eclesial.

La sillería de coro es renacentista en marco gótico (s. XVI) con 97 sitiases de nogal. El órgano muestra una bellísima fachada barroca. Restaurado y completado en 1985, conserva sus valiosos elementos originales.

Entre las esculturas de los retablos laterales destacan la Purísima (1626) de Gregario Fernández; S. Juan Bautista y S. Jerónimo, atribuidos a Mateo de Prado (s. XVII); y S. José con el Niño, de José de Rozas (s. XVII). El Cristo de las Aguas es del s. XIV.

Colateral y ábside de la epístola

Tramo del presbiterio, con arcada y ventana

Ábside del Evangelio

Pilares de los tramos occidentales

Baquetones entre el coro y el tramo del presbiterio

Torrecilla de la escalera de caracol

Arco segmento debajo de la galería de circulación

Detalle de la articulación de la pared de la nave central

El Museo de la Catedral

Fue proyectado en 1889 por el Obispo Grau. Sus sucesores siguieron recogiendo piezas señeras con el mismo destino. Se inauguró el 14 de Abril de 1954, siendo Obispo Mérida Pérez, con dos salas: la del Tesoro y la de Sta. Cristo de Altar en madera de boj (s.XVI). Gaspar Becerra. Sala IV.Marina. El Dr. Castelltort abrió una nueva sala, que lleva su nombre y su escudo.

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La última remodelación, a partir de 1982, ya en el pontificado del Dr. Briva Mirabent, triplica el espacio del Museo, incorporando la antigua Escuela de la Catedral y la Sala Capitular. Distribuidas en dos plantas, las diez salas de exposición ocupan un área de mil cuatrocientos metros cuadrados. Y el Museo está abierto a mayor desarrollo cuando el claustro contiguo pueda ser debidamente acondicionado. Con el patio jardín, son mil ciento veintidós metros cuadrados más.

Posee entrada independiente, por el atrio al lado de las torres y la fachada barroca. En el interior, por el claustro, tiene acceso a la Catedral durante su horario normal de ocho horas, aun en aquéllas en que la Catedral ya no está abierta.

La reparación, en el lugar llamado “bajo Cátedra”, es acogedora y abierta, con verjas, arcos y bóvedas de gran prestancia. Anillo de S. Ordoño (s. XI). Sala IV.

La noble escalera que, bajo una claraboya, enlaza orgánicamente todo el conjunto, se adorna sobriamente con tapices y relicarios, cuadros y bargueño, “granadas reales” (proyectiles en la Guerra de la Independencia) en la balaustrada, y un tenebrario como candelabro gigante.

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Broche románico (s. XII). Sala IV. 6,5 cm. de alto y de ancho; 0,5 cm. de grueso.
El Museo Catedralicio de Astorga custodia y exhibe quinientas treinta y tres obras que siguen vivas al servicio activo del culto para el que nacieron; y al servicio también inseparable, de la cultura. Algunas son de inestimable valor artístico; y todas, testimonio de fe y huellas de evangelización. Esta es la meta a la que aspiran todos los museos de la Iglesia en síntesis original de las dos dimensiones. Y ésta es la razón potísima de su noble y continuado esfuerzo por conservar, restaurar, exponer y divulgar las obras de su patrimonio histórico artístico. Las seis primeras solas están situadas en la planta de arriba.

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SALA I: Antigua Escuela de la Catedral.
Con hermosos balcones y vistas a la llamarada barroca de la fachada catedralicia, reúne piezas del máxEsmalte. Calvario (S.XVI). imo interés (ns. 1-33 del Catálogo).

La arqueta de S. Genadio, regalo de Alfonso III el Magno en la primera década del s. X al santo Obispo de Astorga, es un relicario de valor excepcional. la madera está revestida por cinco planchas de plata repujada y sobredorada. El prisma rectangular se abre por la mitad y en sus dos niveles aparecen sendas arquerías de medio punto rebajado con vidrios verdes, azules y rojos, engastados en cabujones. Pieza única de la primitiva orfebrería asturiana, guarda relación técnica con la Caja de las Agatas y la Cruz de la victoria, pero su originalidad distintiva está en las múltiples inscripciones y en su rica iconografía. En la cumbre, como en un castillo divino, rodeado de crestería almenada cordobesa, el Cordero místico del Apocalipsis con la inscripción AGNUS DEI, porta la cruz. A la izquierda y derecha, rindiéndole homenaje, los nombres de los reyes donantes:

ADEFON – SVS REX. -SCEMENA -REGINA. En el paño frontal, con enormes alas, el toro y el águila, símbolos de los dos evangelistas que señala la inscripción: LVCAS -JO-HAN. Falta la plancha posterior, que llevaría a Mateo y Marcos. Arqueta de S. Genadio (S.X). Sala I. Alto 16 cm; ancho 31 cm en la base y 19 en la altura. Profundo 26 cm.A cada uno de los lados menores, el arcángel anunciador con las inscripciones: ANGE-LVS. GABRI-HEL. El resto de la riquísima y variada iconografía son catorce plantas muy estilizadas, al modo bizantino, en la arquería superior. Y catorce figuras humanas con alas desplegadas, el brazo derecho levantado y la mano extendida en gesto de oración (arquería baja). Todo es como un cántico del Apocalipsis a Cristo, el Señor: ‘Digno es el Cordero de recibir el honor y la gloria” (Ap 5, 12).

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La arqueta se presenta ella sola en un valioso bargueño ajedrezado, iluminada, con ingenioso diseño de espejos, en todas sus caras y en la base, donde lleva la cruz de la Victoria con el alía y la omega.

En gran vitrina central de dos cuerpos se exhiben por todos lados el “Lignum crucis”, filigrana de oro y pedrería, de los SS. XII y XIII; las cruces procesionales de plata (SS. XV y XVI); dos portapaces, de Sebastián de Encalada (s. XVI), platero astorgano que cincela con su buril dos escenas del contemporáneo retablo mayor de Becerra; el cáliz 96tico, de Alonso Portillo (s. XV y XVI) con esmaltes; el esenciero árabe de arte fatimí (s. X); la arqueta de chapas de plata (s. XVIII), de los Marqueses de Astorga, donde se guarda la Eucaristía el Jueves Santo. Capillo bordado en sedas representando la Trinidad y la Encarnación (s.XV).
Al fondo de la sala, entre dos leones (s. XVI), el arcón Vida de San Antonio Abad (s. XVI). 170 x 97 cm. Sala VII.románico de Carrizo (s. XIII) con la vida de Cristo en la tapa. En el frente franqueando el Pantocrátor los Apóstoles, con sus carteras y nombres.
Sobre una columna monolítica, preside la sala la imagen de Sto. Toribio, Obispo de Astorga en el s.V, y patrono de la diócesis, en escultura policromada de Gaspar Becerra (s. XVI).
Sobre las paredes, un retablo del s. XV con la Virgen de Carracedo, recientemente restaurada, un Cristo del siglo XVII que recuerda los de Juni; el tríptico flamenco de Nicolás de Brujas; el Cristo de marfil, de Rabonal del Camino; la Virgen con el Niño (cuadro de Masucci); seis respaldos de coro, con relieves de reyes de Israel, en madera de nogal.

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También se muestran, en ménsulas bajo cristal, viejos documentos y bulas del archivo catedralicio. Y una preciosa ejecutoria de hidalguía otorgada por Felipe II.

SALA II: Cordobanes y púlpito(ns. 34, 45)

Nueve frontales de altar, de cuero repujado y policromado, forman esta notable colección en crecimiento, instalada en la severa sala por la que suben las aristas de la Virgen sedente (s XV). Sala VII.torre vieja. Predominan los de estilo barroco (s. XVII). Algunos están enmarcados en bastidores tallados artísticamente. El Salvador (s. XV). Sala VII. 50 cm.Una Virgen con el Niño, de estilo popular, también de cuero repujado y policromado, preside esta sala, adornada con un hachero de plata que sir-ve de soporte para el cirio pascual.

El púlpito, de Gaspar Becerra, es una verdadera obra maestra. De nogal. Sobre un pie formado por cuatro caprichosos grotescos, se eleva el cuerpo octogonal con ocho tableros tallados con la figura de un santo predicador: S. Juan Bautista, S. Agustín, Sto. Toribio, S. Ambrosio, Sto. Domingo de Guzmán, S. Francisco de Asís; y S. Jerónimo, en la puerta.

SALA III: Ornamentos (ns. 46-112)
La colección monográfica se centra en los SS. XVI-XVII, pero también muestra un pañito bordado a cruceta (s. XII-XIII) que envolvía reliquias en la Virgen de la Majestad y que recientemente Fernández Sexta ha relacionado con la heráldica de Ponce de Cabrera; un capillo bordado en seda (s. XV) representando la Trinidad y la Encarnación; una cortina de sagrario (s. XVI); doce mitras de distintas épocas; dos estaciones de viacrucis en alabastro italianos (s. XII). Grandes hacheros de plata llevan el Cordero, escudo del Cabildo.

SALA IV: El tesoro (ns. 113-308 y 531)
En ella sobresalen el Calvario románico de Compludo (s. XIII); variada iconografía mariona en tallas policromadas (ss. XII-XVIII); el Juicio de Sta. Marina, tabla pictórica del s. XVI atribuido al Maestro de Palanquinos; Cruz procesional de plata sobredorada (s. XVI); broche románico milanés (s. XII) de primorosa filigrana de oro con esmaltes de los cuatro evangelistas en alveolado o cloisonné; crucifijo de Gaspar Becerra (s. XVI) en madera de boj; el Cristo de los rubíes y el de coral. Cetros y báculos, pectorales y anillos, relicarios, ánforas, monedas y bandejas de plata, etc.

SALA V. Antesala capitular (ns. 309-316) Virgen sedente (s. XII). Sala VII. 85 cm. de alto.
Diversas esculturas procedentes de Foncebadón. Varios cuadros pictóricos.

SALA VI: La Capitular (ns, 317-373 y 533).
Sillería de nogal, lienzos y cobres pintados, bellas cornucopias. Cinco vitrinas con ornamentos predominantemente modernos de los distintos colores litúrgicos: en tisú de oro y plata, los ternos y capas del Corpus; en terciopelo, bordado en oro, el terno negro; una capa pluvial toledana de estilo mozárabe; y otra pontifical del Obispo de Canarias (1779-1783) Fr. Joaquín de Herrera y de la Bárcena.

SALA VII: Obispo Castelltort (ns. 374-454)
Dos apostolados completos del s. XVI; cuatro tablas con la vida, tentaciones, tormentos y muerte de S. Antonio Abad (s. XVI) procedentes de Villafáfila: recuerdan al M. Avila; dos tablas de Maestros astorganos sobre la leyenda jacobea: el “puente de la vida” y la Reina Lupa, están pintadas al óleo en el s. XV; se inspiran en la leyenda dorada de Santiago de la Vorágine. Otras varias pinturas de los ss. XV y XVI. De la escultura, en tallas policromadas, se destaca la del Salvador (s. XIV) y las de la Virgen y los santos (ss. XIII-XVI). Algunas de estas piezas han sido recientemente restauradas por Javier de Oyamburu.
San Blas (s. XV). Sala VII. 55 cm. de alto.
SALA VIII:La Custodia y arle popular (ns. 455-48 1)

Enormes esmeraldas de Colombia enriquecen la custodia de plata sobredorada, del salmantino Manuel García Crespo (1757). las andas para el Carro triunfante y su templete de cuatro columnas corintias, ideadas por Fr. Miguel de Echano (s. XIX), fueron fundidas en la platería Martínez de Madrid. Coronas, diademas, arracadas y pendientes maragatos, con otras muestras de arte popular.

SALA IX: Paso a la capilla de Sta. Marina (ns. 482-487).
Restos románicos de la Catedral anterior. Se destaca un fragmento, quizás zócalo, decorado en su zona curva con siete estrías muertas y un friso superior formado por tallos ondulantes de los que salen palmetas carnosas asimétricas. Otros fragmentos son de arquerías, capiteles, jambas, etc. El grupo escultórico de la Anunciación (s. XVI).

SALA X: Capilla de Sta. Marina (ns. 488-530 y 532).
San Miguel (imagen románica del siglo XIV). Sala VII. 65 cm. de alto.Construida por el Obispo Martín González (1287-1301) enterrado en uno de los cuatro lucillos góticos que tienen estimables estatuas yacentes. En ella sobresalen: la estatua yaciente de un Obispo (s. XIII) en mármol grasiento, obra primorosa del románico, de gran equilibrio, serenidad y simetría; cabeza románica en piedra, uno de los restos mejor conservados de la antigua Catedral, reflejando una técnica muy desarrollada que algunos han relacionado con el estilo del Maestro Mateo; siete bustos de obispos astorganos en piedra de Coimbra (1548); talla policromado de S. Juan Bautista, de estilo flamenco (s. XV), señalando al Cordero; Ntra. Señora de la Valvanera (x. XVIII); S. Antonio Abad, de Gregario Español (s. XVI), de gran expresión, con la barba al estilo de Berruguete; retablo de S. Juan Bautista (s. XVIII) con medallón de la Natividad y relieves de su vida y martirio.

Entre las obras pictóricas son notables varias tablas hispanoflamencas y el gran cuadro de Corrado Giacquinto (s. XVIII), con la visión de Ezequiel. Facistoles y cantorales del antiguo monasterio de S. Dictino. Imagen de S. Pedro Mártir, Dominico. Sala X.

La identificación de cada pieza está señalizado con sobriedad. Todos las salas tienen ambientación musical de fondo. En un ángulo de la Sola Capitular se pueden seguir los vídeos-guía del Museo y de la Catedral.

El Museo ha publicado cuatro títulos de su colección ‘PIEDRAS VIVAS’.
“LA CATEDRAL DE ASTORGA Y SU MUSEO”. B. Velado Graña.
“LA CATEDRAL DE ASTORGA Y LA ARQUITECTURA DEL GÓTICO ALEMAN’. P. de la Riestra.
“El CORO Y LA SILLERIA DE LA CATEDRAL DE ASTORGA’. P. Paniagua Felix.
“El RETABLO MAYOR DE GASPAR BECERRA”. B. Velado Graño.
GUÍAS:
“GUÍA ARTÍSTICO-ESPIRITUAL PARA EL PEREGRINO”. Miguel Sánchez Ruiz, Dean de la Catedral de Astorga.

El Palacio

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El Proyecto
En 1886, D. Juan Bautista Grau, natural de Reus, toma posesión de la diócesis de Astorga, residiendo en el antiguo palacio episcopal, sito entre la muralla y la catedral. El 23 de diciembre se incendia el robusto edificio, quedando totalmente arrasado, lo que obliga al prelado a vivir en el Seminario Diocesano.

El Obispo se reúne con la Junta Diocesana de Construcción, para solicitar ayuda y recursos al Sr. Alcalde (Sr. Pineda), el cual consideró más viable y eficaz acudir al Ministerio de Gracia y Justicia.

Se envía el proyecto y presupuesto, realizado por el maestro de Obras y Mayordomo de la Catedral, D. Pedro García Calvo, pues en este momento la plaza de arquitecto diocesano se hallaba vacante.

El Ministerio rechaza la propuesta por considerar que el Maestro de Obras carece de “suficiente inteligencia” para realizar el proyecto. El Obispo Grau propone entonces a su paisano Antonio Gaudí, a quien el Ministerio autoriza el 8 de Marzo de 1887 para hacer el proyecto de reedificación del Palacio Episcopal de la Diócesis Asturciense.

Desde Barcelona, Gaudí pone manos a la obra y en junio firma los 11 planos, la memoria, el pliego de condiciones facultativas, mediciones, cubicaciones y el presupuesto, cuyo total asciende a 179.726 pts.

El prelado recibe el proyecto, calificándolo de Magnífico, lo envía al Ministerio y éste, a su vez, a la Real Academia de San Fernando, para su aprobación. Pero tras varias alegaciones y enmiendas, son devueltos a Astorga para su corrección por no considerarlos aptos.

Las alegaciones y enmiendas las proponía el presidente de la R. Academia el Marqués de Cubas (Arquitecto de la Almudena, Catedral de Madrid). Entre éstas cabe destacar: excesivo material combustible, carencia de estudio de pararrayos, falta de planos de cubiertas y armaduras, insuficiente anchura en el foso, escalera principal antiestética y raquítica, exceso de columnas en rotondas, falta de resistencia en las bóvedas del sótano, falta de claridad en la elección de materiales, vaguedad en salida de humos y ventilación, etc…

En diciembre de 1888, Gaudí viaja a Astorga para conocer el solar y el ambiente arquitectónico, decidiendo reformar el proyecto. Ante los retrasos administrativos, el Obispo pide ayuda a D. Pío Gullón, natural de la ciudad y entonces Gobernador del Banco de España, para que se agilicen los trámites. En febrero de 1889, el Ministerio da el visto bueno al Proyecto pasando por alto las últimas correcciones que la Academia demandaba al arquitecto.

Las Obras salen a subasta pública, adjudicándoselas al contratista D. Policarpo Arias en la cantidad de 168.520 pts. El 24 de Junio de 1889, onomástica del prelado, se coloca la primera piedra.

Las Obras

Gaudí residía en Barcelona, y motivos laborales le mantenían alejado de Astorga (Sagrada Familia, Palacio Güell, Colegio Teresiano..), por lo que recurrió al fotógrafo Cordeiro para que le enviase cada quincena fotografías sobre el avance de la construcción. Cada dos o tres meses, el arquitecto viajaba a Astorga para comprobar personalmente los trabajos.

Durante el año 1889 se realiza el semisótano. Al año siguiente, la planta baja y el original pórtico de acceso que cambió del proyecto primitivo. En 1891 – 1892 se ejecuta la planta principal o Noble. Fallece el contratista de obras, que fue sustituido por D. Saturnino V.Amenós.

Las obras tenían prevista su finalización para Junio de 1894, según figura en las condiciones de contratación, pero en el otoño de 1893 fallece el Obispo Grau. Este hecho cambiará radicalmente el curso de la obras, paralizándose por antagonismo entre Gaudí y la Junta de Obras Diocesana.

Antonio Gaudí renuncia al cargo de arquitecto director, remitiendo una carta desde León, donde trabajaba en la dirección de la Casa Botines. Renuncia que es aceptada por la Junta Diocesana y remitida al Ministerio, alegando: “el dimisionario no era arquitecto diocesano, cuyo cargo desempeña el que lo es provincial de León” .

El Ministerio aceptó la renuncia y dispuso: “se le den las gracias por el celo y acierto con que ha desempeñado hasta hoy su cargo”.

Abandonó entonces Gaudí las obras del Palacio, enfadado por el trato recibido y manifestando: “Serán incapaces de acabarlo y de dejarlo interrumpido”.

En 1905 D. Julián de Diego y Alcolea rige la diócesis de Astorga, intenta convencer a Gaudí para que vuelva a dirigir las obras, pero no lo consigue, ya que entonces el templo de la Sagrada Familia requería toda su atención y tiempo.

Se nombra arquitecto a D. Ricardo García Guereta, que era el diocesano de León y municipal de San Lorenzo del Escorial. Al carecer de planos, confecciona unos nuevos basándose en lo construido, pero remata el edificio según su idea. Este arquitecto ha sido muy criticado, sobre todo por los paisanos de Gaudí, quienes le reprochan que no supo terminar el Palacio como Gaudí lo había imaginado, pero en su obra respetó lo edificado y le dio un remate digno, situación que se repite a través de la historia de la arquitectura. Gaudí respetó la cripta de la Sagrada Familia de su antecesor, pero siguió construyendo con su estilo personal.

Guereta remata y finaliza el edificio en 1913. En 1914 renuncia como arquitecto, tras la última certificación correspondiente al pago de los ángeles de cinc, que Gaudí encargó para el remate de la cubierta

Posteriormente, con el obispo D. Antonio Senso Lázaro, vuelve la despreocupación total por el edificio, al considerarlo muy ostentoso y poco funcional para residencia..

En 1943 el organismo de Regiones Devastadas repera el edificio de los desperfectos ocasionados durante la Guerra Civil al haberse utilizado como cuartel y oficinas de la Falange y alojamiento de las fuerzas nacionales. El arquitecto encargado será el Señor Cárdenas quien lo aísla con una cerca de granito y una verja de hierro encargada al arquitecto Valentín Gamazo. Se realizan los esgrafiados y se le dota de agua, luz, circuito de calefacción y servicios sanitarios.

En 1956 D. José Castelltort, Obispo natural de Igualada, se propone terminar y rematar el edificio, haciendo en el último piso las adaptaciones necesarias para la residencia episcopal. Llegó a decir: “Si un catalán había comenzado el Palacio, otro de la misma tierra lo terminará”. Su fallecimiento repentino en el vestíbulo del edificio en 1960 durante una visita a las obras lo impidió.

Le sucede en la silla episcopal D. Marcelo González Martín, quien decide definitivamente residir en el Seminario y dedicar el Palacio a sede de Museo, que en 1964 se abrirá al público como Museo de los Caminos.

Con ese motivo, se practicaron importantes intervenciones en el interior del Palacio para adecuar convenientemente todas las dependencias al nuevo destino.

Durante el mandato de D. Antonio Briva Mirabent, al tiempo que se iba consolidando y ampliando el Museo, se emprendieron las lógicas modificaciones y adecuaciones en muchas salas, principalmente en todas las de la tercera planta, en la que se instaló la Sección de Artistas Leoneses Contemporáneos.

En el cambio de siglo (XX-XXI), gracias a la generosidad y desvelos del obispo D. Camilo Lorenzo Iglesias y bajo la sabia dirección el arquitecto D. Pablo Puente Aparicio, el Palacio se ha rejuvenecido con las mejoras amplias y costosas que se han realizado en su interior.

Se aprovechó la oportunidad para hacer una más atinada selección y exposición de los objetos del Museo; esta actividad fue realizada por los técnicos de la Fundación “Las Edades del Hombre” y por el arqueólogo D. Tomás Mañanes Pérez.

mas informacion:

http://www.diocesisastorga.es

Galeria de Imagenes de la Catedral de Astorga en España

Catedral de Leon (España)

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Ubicación León, España
Culto Iglesia católica
Diócesis León
Orden Clero secular
Construcción 1205-1301
Estilo arquitectónico Gótico

Historia

Originariamente, bajo la actual ubicación de la catedral, la Legio VII Gemina había construido termas y otros edificios públicos. Recientemente se han descubierto algunos de estos restos romanos, junto a la fachada sur. Con la reconquista cristiana, son convertidos en palacio real. En el año 916 el rey Ordoño II, que hacía pocos meses había ocupado el trono de León, venció a los árabes en la batalla de San Esteban de Gormaz. Como señal de agradecimiento a Dios por la victoria, cedió su palacio para construir la catedral. Bajo el episcopado de Fruminio II, es transformado el edificio en lugar sagrado.

Acoge los restos del rey Ordoño II, fallecido en Zamora el año 924. El templo estaba custodiado y regido por monjes de la orden de San Benito, y es muy probable que su estructura fuera muy similar a la de tantos otros existentes durante la mozarabía leonesa.

Nos hablan las crónicas del paso de Almanzor por estas tierras a finales del siglo X, devastando la ciudad y destruyendo sus templos. No obstante, parece que los daños ocasionados a la fábrica de la catedral debieron de ser inmediatamente reparados, ya que el año 999 era coronado en ella, en un acontecimiento lleno de esplendor, el rey Alfonso V. Tras una sucesión de revueltas políticas y de duras empresas bélicas, hacia el 1067 el estado de la Catedral era de suma pobreza. Ello conmovería al rey Fernando I de León, quien, después de trasladar los restos de San Isidoro a León, «se volcó en favores a la misma». Con este rey se inició una época pacífica, cosechando grandes triunfos en la expansión del reino cristiano. Era el momento del florecimiento del románico isidoriano.

Con la ayuda de la princesa doña Urraca, hermana del rey, se inicia la construcción de una segunda catedral, acorde con las aspiraciones de la cristiandad románica, y dentro de su estilo arquitectónico. Ocupaba la sede episcopal Pelayo II. Aunque inicialmente románica, su estilo era fundamentalmente gótico, construida en ladrillo y mampostería, con tres naves rematadas en ábsides semicirculares, dedicado el central a santa María, como en la iglesia anterior. Aunque toda ella estuviese ejecutada dentro de las corrientes internacionales, contemplando lo que ha pervivido de su estatutaria, podemos averiguar que tenía su carácter autóctono, utilizándose aún el arco de herradura, al menos como forma decorativa. Fue consagrada el 10 de noviembre de 1073. Es de suponer que en ella trabajasen los mismos canteros que estaban construyendo la Basílica de San Isidoro de León.

Esta catedral se mantuvo en pie hasta finales del siglo siguiente. Cuando accede al trono el último rey de León, Alfonso IX, se asiste en la ciudad y en el reino a un importante cambio social, de creatividad artística y desarrollo cultural.

La construcción de la tercera catedral se inicia hacia 1205 y su estructura fundamental se finaliza en 1301, aunque la torre sur no se termina de construir hasta el siglo XV. Gran parte del solar se asienta sobre restos romanos, hipocaustos del siglo II, lo que dificultó la buena cimentación de los pilares. La acumulación de humedades y la filtración de aguas ocasionó graves inconvenientes a los maestros. Por otra parte, la mayoría de los sillares de la catedral son de piedra de mediocre calidad, de tipo calizo, con escasa resistencia ante los agentes atmosféricos. Además, la sutilidad de su estilo es un desafío a la materia; los numerosos soportes son sumamente frágiles, las líneas se reducen a una depuración total, de modo que varios arquitectos de la época pusieron en duda que tal proyecto pudiera mantenerse en pie.

Interior de la Catedral de León.


Éstas han sido algunas de las razones más importantes por las que, ya desde finales del siglo XIV, comenzaron a verse fallos en su arquitectura. En aquella época se resintió al hastial sur, por haberse desequilibrado los pilares torales. Hubo que construir la “silla de la reina”, obra del maestro Jusquín. El año 1631 se derrumbaron parte de las bóvedas de la nave central. El cabildo recurrió a Juan Naveda, arquitecto de Felipe IV de España, quien cubrió el crucero con una gran cúpula, rompiendo los contrarrestos del sistema gótico, tan distintos de los del barroco. Tanto el hastial como las capillas del sur volvieron a estar en peligro. Aquél tuvo que ser reedificado en el año 1694. Quiso poner remedio a estos desastres Joaquín de Churriguera levantando cuatro grandes pináculos sobre los pilares del crucero, a principios del siglo XVIII, pero las consecuencias de esta intervención serían nefastas.

Por León fueron desfilando grandes arquitectos, como Giacomo de Pavía, mientras los males seguían agravándose. El terremoto de Lisboa del año 1755 conmovió a todo el edificio, afectando de manera especial a los maineles y a las vidrieras. El año 1830 aumentaron los desprendimientos de piedras en el hastial sur y, para salvarlo, Sánchez Pertejo reforzó los contrafuertes de toda la fachada.

El cabildo temió un desenlace fatal, cuando el año 1857 comenzaron nuevamente a caer piedras de las bóvedas. Intervino entonces la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y el gobierno encargó las obras a Matías Laviña. Éste se dispuso a desmontar la media naranja y los cuatro pináculos que la flanqueaban, pero el peligro de un total hundimiento se hacía más inminente. A su muerte se responsabilizó de las obras Hernández Callejo, quien pretendía seguir desmontando el edificio, cuando fue cesado en el cargo. Con los proyectos de Laviña, continuó la restauración Juan Madrazo el año 1869. Éste era un gran medievalista, buen conocedor del gótico francés. Modificó notablemente la disposición de las bóvedas, volvió a rehacer desde la arcada el hastial del sur y planificó todo el templo tal y como lo encontramos hoy. A Juan Madrazo le sucedió en el cargo Demetrio de los Ríos el año 1880. Purista, como el anterior, continuó dando a la catedral el aspecto primitivo, según su pensamiento racionalista, y desmontó el hastial occidental, que había sido hecho por Juan López de Rojas y Juan de Badajoz el Mozo, en el siglo XVI. A su muerte fue nombrado arquitecto de la catedral Juan Bautista Lázaro, que concluyó los trabajos de restauración arquitectónica en la mayor parte del edificio, y el año 1895 emprendió la ardua tarea de recomponer las vidrieras. Estas llevaban varios años desmontadas y almacenadas, con grave deterioro. Fue ayudado por su colaborador, Juan Crisóstomo Torbado.

El 27 de mayo de 1966 un incendio arrasó toda la techumbre de las naves altas.

En las últimas décadas se está trabajando con gran intensidad en el refuerzo de las estructuras y suelos y el tratamiento de la piedra con las más novedosas técnicas, en un esfuerzo por conservar para la Humanidad esta maravilla arquitectónica.

El año 916 fue de suma trascendencia para la historia de la Catedral de León: el rey Ordoño II, que hacía pocos meses había ocupado el trono de esta ciudad, venció a los árabes en la batalla de San Esteban de Gormaz. “Agradecido a Dios por el beneficio que acababa de recibir”, comenta el Tudense, cedió su palacio real para que en sus aulas se erigiese el primer templo catedralicio. Todo ocurría bajo el episcopado de Fruminio II, quien, “con la ayuda del pueblo fiel”, transformó aquellos espacios en lugar sagrado. Anteriormente al rey Ordoño, habían estado dedicados a termas y otros edificios públicos que la Legio VII había construido a mediados del siglo II, cuando instaló su campamento en este lugar, entre los ríos Torío y Bernesga. Nada queda de estas primitivas edificaciones, salvo algunos restos de mosaicos, tégulas y cerámicas, hoy expuestas en el Museo. Otros, como los hipocáustos, permanecen aún bajo el solar catedralicio. Siguiendo la tradición cristiana de enterrar dentro de los templos a quienes encarnaban la autoridad “venida de Dios”, aquella sencilla catedral muy pronto se vió enriquecida con los restos del rey Ordoño, fallecido en Zamora el año 924. En el epitafio de su tumba, labrada en el siglo XIII, se perpetúa el piadoso agradecimiento del pueblo leonés, por “haber cedido su silla real para sede episcopal”. El templo estaba custodiado y regido por monjes de san Benito, y es muy probable que su estructura fuera muy similar a la de tantos y otros existentes durante la mozarabía leonesa. Nos hablan las crónicas del paso de Almanzor por estas tierras a finales del primer milenio, devastando la ciudad y destruyendo sus templos. No obstante, parece que los daños ocasionados a la fábrica de la Catedral debieron de ser fácilmente resarcidos, ya que el año 999 era coronado en ella, en un acontecimiento lleno de esplendor, el rey Alfonso V. Tras una sucesión de revueltas políticas y de duras empresas bélicas, hacia el 1067 el estado de la Catedral era de suma pobreza. Ello conmovería al rey Fernando I, quien, después de trasladar los restos de san Isidoro a León, “se volcó en favores a la misma”. Con este rey se inició una época pacífica y bienhechora, cosechando grandes triunfos en la expansión del reino cristiano. Era el momento del florecimiento del románico isidoriano. Con la ayuda de la princesa Urraca, hermana del Rey, se inicia la construcción de un nuevo edificio, acorde con las aspiraciones de la cristiandad románica, y dentro de su estilo arquitectónico. Ocupaba la sede episcopal Pelayo II. Cuando el arquitecto Demetrio de los Ríos, entre los años 1884 y 1888 excavó el subsuelo de la catedral para reponer el pavimento y cimentar los pilares, encontró parte de los muros y fábrica de aquella segunda catedral. A través del plano que él mismo levantó, podemos apreciar como se configuraba todo dentro de la gótica: era de ladrillo y mampostería, con tres naves rematadas en ábsides semicirculares, dedicado el central a santa María, como en la iglesia anterior. Aunque toda ella estuviese ejecutada dentro de las corrientes internacionales, contemplando lo que ha pervivido de su estatutaria, podemos averiguar que tenía su carácter autóctono, utilizándose aún el arco de herradura, al menos como forma decorativa. Se sabe que fue consagrada el 10 de noviembre de 1073. Es de suponer que en ella trabajasen los canteros que lo estaban haciendo en san Isidoro. Esta catedral se mantuvo en pie hasta finales del siglo siguiente. Cuando accede al trono el último rey de León, Alfonso IX, se asiste en la ciudad y en el reino a un importante cambio social, de creatividad artística y desarrollo cultural.

El Claustro

El claustro, distribuidor de los espacios anexos a la Catedral por su costado norte, se comenzó a construir a finales del siglo XIII, concluyéndose durante el primer tercio del XIV. En el XV se pintaron los frescos de sus muros, y, hacia el año 1540, bajo la dirección de Juan de Badajoz el Mozo, se rehizo la cubierta con sus complicadas bóvedas, los pilares exteriores de las galerías, y sus contrafuertes. Todo ello resulta un conjunto armónico y airoso, donde se articula magistralmente lo medieval con lo renacentista.

Es de planta cuadrada, cuyos lados, de treinta metros cada uno, se dividen en ocho tramos.

Aparte de su arquitectura, son muy destacables los elementos escultóricos y decorativos que lo exornan. Si la limpieza del gótico no permitía dentro del templo grandes exhuberancias artísticas, los artistas encontraron en el claustro un lugar idóneo para ellas. Abundan toda clase de temas, bíblicos y profanos. Representa un conjunto funerario poco común entre los claustros españoles, aunque la mayoría de sus nichos y sarcófagos marcan una fase decadente dentro del siglo XIV.

Se accede a él a través de la portada norte, en cuyo parteluz se alza la Virgen del Dado. En las jambas que dan al exterior se escenifica, casi en miniatura, la vida del santo Job, y, frente a ella, la infancia de Cristo y momentos de su pasión.

Nos fijaremos en algunos de sus capiteles e impostas, comenzando la visita por el muro sur, a la izquierda de la entrada.

En el capitel del segundo pilar se representa un festín, sin referencia doctrinal concreta. A continuación, la crucifixión de san Pedro, presenciada por un rey que se mesa la barba, mientras un diablejo le sopla a la oreja la maldad de su consentimiento en el acto. Sigue una curiosa interpretación de la curación del endemoniado. del que huye una legión de energúmenos. En la imposta aparece la Virgen, acompañada por dos profetas.

El próximo pilar se corona con el llamado “capitel de la panificación” de gran simbolismo eucarístico. Al lado del horno hay dos mujeres enzarzadas en una greña, mientras otra intenta separarlas. Varios personajes amasan el pan dentro de una sala adornada con ricas cortinas. Más a la derecha tiene lugar la comida fraterna, con las viandas que los siervos sacan del fogón con ollas medievales. Sobre ello se, efigia a san Cristóbal, acompañado por santa Catalina y otra mujer.

En el capitel de la esquina aparece san Miguel pesando las almas. A su derecha, los ángeles llevan a los bienaventurados al cielo, sobre delicados paños. A la izquierda están las calderas del Averno. En la imposta se muestra al Padre Eterno con su Hijo crucificado en las piernas.

En el lado occidental, sobre el capitel segundo, se escenifica el momento de la Anunciación. La Virgen, con gran belleza, está embarazada. Entre Ella y san Gabriel está el jarrón con las azucenas de la pureza mariana.

En el cuarto pilar se desarrolla el martirio de san Juan Bautista: Herodías dialoga con un soldado; en el centro, Herodes, sentado y pensativo, con una pierna sobre la otra y mesándose la barba, escucha la mala inspiración que el diablo le comunica al oído. A continuación el soldado empuña la espada, después de haber decapitado al Precursor, cuyo cuerpo aún permanece arrodillado. Al extremo del capitel hay otra rara escena que puede hacer referencia al profeta Jonás saliendo del animal monstruoso que lo había tragado.

El capitel siguiente se cubre con escenas trovadorescas, gladiadores, y una dama dialogando con un anciano, sentado en postura graciosa. Otra dama se encuentra entre dos pequeños arbustos.

Más adelante se narra la leyenda gallega del monje y el ruiseñor que cantaba sobre un árbol, junto a la fuente. El monje, después de salir del monasterio para escucharle, se quedó extasiado con sus trinos. Cuando regresó, habían transcurrido más de doscientos años, tiempo que se le había hecho fugaz durante el canto del pajarillo. Esta leyenda, recogida por Valle-Inclán, hace alusión a la relatividad de la vida.

En el segundo capitel del lado norte se recogen aspectos relacionados con la construcción de la Catedral: un cantero labra la piedra, otros la transportan, el arquitecto contempla las maquetas, se acercan visitantes, etc.

Pasada la puerta del Museo, aparece nuevamente una cocina medieval, donde los cocineros saborean los caldos y se celebra un suculento festín, amenizado por elegantes danzarines.

Dos impostas más adelante, se nos presenta a un joven con un gran pez sobre los hombros, quien pudiera recordamos a Tobías.

A continuación, ocupando toda la superficie del capitel, varios caballeros cabalgan al galope con escudos y lanzas; sobre ellos, dos negros conducen un camello acompañando a su señor. La escena está realizada con gran realismo.

En el lienzo de este, destacamos el segundo capitel de minuciosa factura. En él se narran escenas del Paraíso, la degollación de los Inocentes y la huida a Egipto. La imposta recoge un tema difícil de interpretar: una gentil dama está sentada sobre un cuadrúpedo con rostro de filósofo; se quiere ver en ello la exaltación de la feminidad, vilipendiada por Aristóteles. Este filósofo increpó a Alejandro Magno por haberse dejado seducir por una de sus concubinas. La venganza ocurre a las puertas del palacio real.

Otro tema también moralizante o picaresco es el que se pretende ver en el capitel del sexto pilar: un mancebo con aires de modernidad tira de las orejas a un clérigo y a un filósofo. Sobre ellos, una escena de caza.

En la escena siguiente, un joven desnudo montado sobre un caballo. Más adelante, una reina recibe tributos y pleitesía de tres árabes; acompañan dos guardaespaldas armados. Esta escena es similar a otra existente en la Catedral de Oviedo.

De gran interés etnológico es el tercer capitel en la pared sur. Con dramatismo y plasticidad se esculpe la caza del ciervo y del jabalí: acoso y ferocidad de los perros, movimientos bruscos, tensión, detalles naturalistas, como el colmillo del jabalí, las astas de los ciervos, el gesto de los cazadores, etc. Y por la otra cara, paz y tranquilidad bucólicas: los vendimiadores recogen los frutos de los árboles y los trasladan en grandes cestos para ser almacenados. Junto a ellos, en la parte inferior, se acurruca un mono en miniatura. Encima, san Lorenzo entre dos ángeles.

Además de estos temas, hay varios sepulcros de indudable interés, tanto histórico como artístico. En el tercer tramo del lienzo sur está el de Munio Ponzardi, muerto a mediados del siglo XIII. Bajo un sencillo arco proveniente de la construcción románica, se cobija una Virgen con el Niño, llamada del “Foro y Oferta”, a quienes un clérigo presenta un pequeño edículo, que nos recuerda las edificaciones del románico zamorano y salmantino. Ante este grupo se presenta la ofrenda anual que el Ayuntamiento leonés hace a la Virgen de Regla en agradecimiento por haber sido liberado del tributo de las cien doncellas que los reyes cristianos tenían que entregar cada año al rey moro. No obstante esta interpretación, de hondas raíces populares, la escena se refiere al compromiso que los clérigos de san Isidoro debían de satisfacer cada año, presentando a la titular de la Catedral unos kilos de manteca y miel, en reconocimiento de su sometimiento a la iglesia madre.

Iconográficamente tiene mayor importancia el sepulcro de Domingo Juan, fallecido en 1272. Se encuentra en el muro occidental, próximo a la puerta de la Gomia. En él aparece Cristo Majestad acompañado por la Virgen y el apóstol Santiago, en sustitución de san Juan.

Junto a él está el del Deán Martín Fernández, descubierto por Juan Torbado el año 1911. Presenta un arco ojival dividido por sencillo mainel que forma huecos gemelos. En el registro inferior figura la adoración de los magos, con gran estilización formal. María sujeta al Niño sobre sus rodillas mientras le mira, creándose un atrevido movimiento en ambas figuras. Se trata de una obra maestra, ejecutada por el mismo artista que trabajó en el Juicio final de la portada.

Especial significación tiene el sepulcro de Juan Martínez de Grajal, canónigo e ilustre jurista. Se encuentra en el tercer intercolumnio del mismo muro occidental. Por su contenido moral transcribimos el texto de su lápida:

“Oh, tú, quienquiera que seas, que pasas y contemplas la mezquina superficie de este mármol, mira la vanagloria del mundo. Fui canónigo de León y estudié las leyes civiles para proteger a los necesitados; un hombre cubierto de títulos y unas sienes coronadas de laurel proclaman mi amor a la justicia. Pero ¿para qué sirven tales honores y la multitud desolada de amigos y deudos?. Nadie puede ayudarte en este trance. Mi patria fue Grajal y Juan tuve como nombre. El espíritu asciende a lo alto, mas los huesos quedan bajo la piedra”.

En general, hay pocas variantes en los temas funerarios. Registros y lucillos son muy similares, aunque reflejan diversos maestros y épocas.

Las pinturas murales fueron realizadas en el siglo XV por Nicolás Francés, con la intervención de otros pintores, como Carrancejas, Lorenzo de Ávila. En ellas se narra la historia de la Redención, desde la familia de la Virgen hasta la venida del Espíritu Santo el día de Pentecostés. El gran deterioro que sufren se debe al hecho de permanecer a la intemperie. Fueron muy restauradas a principios de siglo por Juan Torbado.

Acaso lo más llamativo del claustro sea la obra de Juan de Badajoz el Mozo. Comenzó a trabajar el año 1540, y con él colaboraron escultores como Doncel, Bautista, Vázquez, Angers, etc. Las bóvedas de crucería están cuajadas de terceletes, cuyos elementos sé cubren de grotescos, carteles filacteria, pinjantes en esviaje, y hermosos medallones. Todo ello de gran trascendencia para el futuro del arte leonés.

En el lado norte, cuelgan los bustos de Jeremías, Isaías, Ezequiel y Daniel. Con ellos, los grandes Padres de la Iglesia: Gregorio, Agustín, Ambrosio y Jerónimo. En medio, el relieve de la Virgen, con claras connotaciones de Becerra.

Sobre la galería oriental figuran los medallones de Jonás, Ciro, San José, Habacuch, Sansón, Judas Macabeo, Dalila y otro personaje femenino.

Y, por fin, en el lado sur, David, Salomón, Natael, Joaquín, San José y Gamaliel. Responden a una forma sinóptica de representar la genealogía de la Virgen, que ocupa el punto central.

Aunque tenga un aire barroquizante, como todo lo de Badajoz, estamos ante una de las creaciones más importantes del renacimiento leonés.

Tiene gran originalidad el retablo de piedra que ocupa el ángulo NE. Fue hecho, también, por Juan de Badajoz el Mozo. Se compone de dos cuerpos y tres calles, más una independiente. Destaca el templete eucarístico reproducido en su lado izquierdo, inspirado en la orfebrería de los Arte. Todos sus campos se decoran con medallones, carteras, bucráneos, columnas abalaustradas, etc. Estuvo dedicado a Nuestra Señora de los Milagros.

La misma decoración se observa en las puertas de madera que dan acceso al claustro, esculpidas el año 1538, según figura en el pedestal del jarrón de la Anunciación. Esta escena, que ocupa el arco de la hoja izquierda, se representa de modo atípico, en discordancia con el dogma. Entre los rayos que descienden del Padre Eterno hacia el oído de María, como símbolo de la Palabra en que cree, obsérvese cómo baja ya Cristo Encarnado, portando la cruz. Además, en el dosel que cobija a la Virgen, aparece la Sagrada Forma con el anagrama de Cristo.

En el siguiente arco aparece la Visitación de la Virgen a santa Isabel. El resto de los tableros muestran a Santiago Matamoros, san Sebastián, san Miguel pisando el dragón y san Roque, con sombrero y perro. En todos estos relieves se ve la mano de artistas de primera línea, próximos a Juan de Juni.

Los chapiteles que se alzan en el claustro remataban el hastial oeste, del siglo XVI, y fueron desmontados, por razones estéticas, en la reforma del siglo XIX.

fuente / mas informacion

http://www.catedraldeleon.org

Galeria de Imagenes de la Catedral de Leon en España


Catedral de Santander (España),

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Construcción     Siglo XIII-siglo XVII
Estilo arquitectónico     Gótico

La Catedral de Nuestra Señora de la Asunción se encuentra en la ciudad española de Santander. Su estructura es principalmente gótica, si bien ha sido posteriormente ampliada y reformada.

Historia

Se trata de un Conjunto histórico y monumental, construido entre finales del siglo XII y el XIV sobre el antiguo monasterio; en un principio sirvió como Abadía, consagrada a San Emeterio y San Celedonio, conocida como la Abadía de los Cuerpos Santos.

La iglesia, se levantó sobre un cerro rodeado de agua, donde estuvo el asentamiento romano del Puerto de la Victoria, a partir del siglo VIII para guardar las reliquias de los Mártires sacrificados en Calahorra cinco siglos antes. Sus cráneos fueron traídos por los que huían de la invasión musulmana de la Península Ibérica.

Escaleras de acceso a la Cripta de la Catedral de Santander

La construcción de la planta inferior data de los primeros años del siglo XII, poco después de que se concediesen los fueros a la ciudad. Fue elevada a rango de colegiata en 1131 por el rey Alfonso VII, el Emperador, y comenzada la reconstrucción de los actuales edificios por iniciativa de Alfonso VIII, tras la concesión del fuero de Santander en 1187. La parte superior del edificio se construyó a finales de ese siglo y comienzos del XIV. Al finalizar se construyó el claustro gótico. Posteriormente recibió el título de iglesia colegial de los Cuerpos Santos.

Tiene especial interés la puerta principal,levantada hacia 1230, donde están labrados los primeros escudos del reino en que aparecen juntos castillos y leones, tras la unificación definitiva de Castilla y León en tiempos de Fernando III, cuyo hijo, Sancho, fue abad del sitio.

El templo es ampliado en los siglos XVI y XVII incorporándose nuevas capillas.

En 1754 se crea la diócesis de Santander, y la Colegiata de los Cuerpos Santos fue transformada en catedral por el papa Benedicto XIV, como cabeza del nuevo Obispado de Santander.

Sufrió considerables desperfectos con motivo de la explosión de la dinamita del vapor Cabo Machichaco (1893); tras sobrevivir a la Guerra Civil Española, sufrió en 1941 las consecuencias del incendio de Santander, quedando seriamente dañada, y haciendo necesaria una reconstrucción y ampliación entre los años 1942 y 1953, cuando fue inaugurada; los arquitectos encargados de tal tarea fueron José Manuel Bringas y Juan José Resines del Castillo.

La respetuosa restauración llevada a cabo sobre las partes afectadas permite hoy contemplar en todo su valor las destacadas cualidades arquitectónicas del monumento original.

El alto sobre el que yergue la Iglesia Catedral de Santander constituye el último resto de antiguo cerro de Somorrostro, elegido por los romanos para el abastecimiento originario de la actual ciudad. Sus excepcionales condiciones estratégicas, al ser entonces un promontorio casi completamente rodeado por el mar, desde el que se dominaba toda la bahía, determinaron la continuidad de la presencia humana en este enclave a lo largo de los siglos medievales.

La concesión de fuero a Santander en 1187, bajo la tutela del abad de su iglesia, motivó un importante desarrollo económico que permitió la construcción del actual edificio catedralicio, así como la del castillo de la villa por su flanco de Poniente, la consolidación de lo que más tarde se llamó la Puebla Vieja y la construcción de nuevas murallas que defendieran al conjunto de la población y a su activo puerto.

El edificio

La actual Catedral de Santander está formada por dos iglesias superpuestas de estilo gótico. La inferior, la presente parroquia del Cristo, se construyó durante el primer tercio del siglo XIII, la superior lo fue durante el resto de aquella centuria y ha sido reconstruida en parte, y ampliada, después del incendio sufrido por la ciudad en 1941. El conjunto se completa con un claustro del siglo XIV.

La que al comienzo de la Edad Media fuera Abadía de Sancti Emeritii et Celedonii, y posteriormente iglesia colegial de los Cuerpos Santos, se convirtió en 1754 en Catedral de la nueva diócesis de Santander.

En torno a la vieja abadía se creó a lo largo del periodo medieval un núcleo de población, Sant Ander, que hoy es la actual capital de Cantabria.
La Iglesia baja y sus excavaciones

El proyecto inicial para la construcción del actual edificio fue de mayores dimensiones que lo realmente construido. Comprendía dos iglesias superpuestas de tres naves y más tramos que los finalmente realizados.

La iglesia baja (actual parroquia de Cristo) se conserva en su integridad, y está formada por tres naves de cuatro tramos, más los ábsides de cabecera de factura algo posterior al resto.

Puede sorprender lo robusto de las pilastras y arcos para bóvedas tan bajas, pero debe considerarse que también soportan a la iglesia superior.

Por condicionantes del terreno esta primera iglesia se abre al Norte mediante un ventanal flanqueado por sendas puertas, todo ello cobijado por un atrio de la misma época. La mayoría de la decoración de los capiteles y claves son de carácter vegetal, aunque también existen elementos con iconografía simbólica, estos últimos son más frecuentes en las capillas y en la recientemente descubierta Puerta del Perdón, vinculada a los ritos de peregrinación y jubileo.

Durante los años 1982 y 1983, se realizaron excavaciones arqueológicas en el suelo de esta iglesia baja; una parte de los cien metros cuadrados en los que se trabajó puede contemplarse a través de un pavimento de cristal de la nave Norte. Allí aparecieron abundantes restos del primitivo asentamiento romano, entre los que destacan instalaciones termales e importantes fortificaciones. La cámara del horno romano fue el recinto donde se guardaron las cabezas de los mártires Emeterio y Celedonio durante la Edad Media, y en torno a la que se construyeron las sucesivas iglesias anteriores a la actual, cuyos vestigios pudieron reconocerse durante las excavaciones.

Además de las cabezas y de ‘varias composiciones de cuerpos de santos’, durante las excavaciones citadas, pudo comprobarse la existencia de una gran concentración de restos humanos en torno al lugar donde reposaban las cabezas de los Mártires. Este fenómeno, común con otras iglesias creadas sobre el sepulcro de un santo (San Pedro de Roma, Santiago de Compostela…), nos evidencia, tanto que las reliquias eran el más importante referente de la población a la que dieron origen y nombre, como la fe de sus gentes, que junto a ellas quisieron esperar la Resurrección.

Desde que en 1533, ante el avance del protestantismo, se realizó la ‘profanación piadosa’ de la tumba, al fin de recuperar las cabezas al culto, éstas, encerradas en sendos relicarios de plata, permanecieron en la iglesia baja, a donde han vuelto en nuestros días, y desde donde se sacaban en procesión hasta el altar de la iglesia superior en las grandes fiestas.

La iglesia alta

La actual Catedral de Santander se corresponde con la iglesia alta del proyecto original, por ello su planta primitiva coincide exactamente con la de la Baja. La puerta principal de acceso se abre al claustro por el Sur, como correspondería a un edificio abacial. La robusta torre campanil, que remata los pies del conjunto, evoca el sobrio carácter de fortaleza militar.

El edificio ha sufrido dos ampliaciones. La primer tuvo lugar en los siglos XVI y XVII mediante la construcción de capillas periféricas, la segunda y más importante, se hizo después de la ruina ocasionada por el incendio que destruyó la ciudad en febrero de 1941.

La catedral que se abrió de nuevo al culto en 1953 casi duplica la capacidad del edificio original, gracias al añadido de crucero, cimborrio, ábside y girola. La reconstrucción respetó y mantuvo el estilo gótico de la parte recuperada. correspondiente a las navas, mientras que introdujo en los añadidos discretos elementos clasicistas para que se distinguieran de la parte primitiva.

La escueta decoración se limita a ménsulas, capiteles, claves y algún friso, tanto de carácter vegetal como historiado, una parte de los cuales son réplicas de los anteriores calcinados o bien nuevos temas incorporados.

Destaca la abundancia decorativa concentrada en las jambas de la puerta de acceso, donde se encuentran los más antiguos escudos reales de castillos y leones de España.

El interior

El pavoroso incendio de 1941 abrasó todo el interior de la iglesia alta, en consecuencia, la totalidad de los retablos menos uno y las imágenes actuales, o bien proceden de otras iglesias o son de nueva factura.

Según se entra en la iglesia, la primera capilla a mano derecha fue construida en 1624 por Fernando Herrera Calderón. La siguiente tiene la advocación de la Bien Aparecida, y la edificó don Juan Alvarado hacia 1604. La última de esta nave, estaba dedicada a la Virgen del Carmen; se concluyó en 1622 a cargo de Sebastián de la Puebla.

En el arranque de la girola, junto a la puerta de la sacristía, hay un pila marmórea circundada por poética inscripción árabe que, según la tradición, fue traída a la iglesia por los marinos cántabros conquistadores de Sevilla.

En alto sobre ella se encuentra una tribuna decorada con un fresco del pintor José Cataluña; representa la construcción de la vieja iglesia por el rey Fernando III el Santo, cuyo hijo y hermano de Alfonso X, el infante don Sancho, fue abad de esta iglesia.

La Capilla Mayor o presbiterio, de nueva construcción, está constituida por los elementos litúrgicos más destacados de la iglesia. El altar exento, cuyo relicario recoge la antigua inscripción de origen medieval Multa Corpora Sanctorum hic sepulta sunt ( Aquí están sepultados muchos cuerpos santos), que justificaba el nombre de la vieja Colegial de los Cuerpos Santos. La cátedra episcopal, razón de ser de la propia catedral.

El coro del cabildo de canónigos, procedente del monasterio de San Jerónimo el Real de Madrid. El retablo barroco que se trajo de Tamariz de Campos durante la última reconstrucción, al que se han añadido las imágenes actuales esculpidas por Alangua de la Virgen de la Asunción y de los Santos Emeterio y Celedonio, titulares de la Iglesia. En la girola hay sendos altares dedicados a Fernando III, el fundador, y a San Matías, apóstol a quien hizo voto la villa por su intercesión durante la terrible peste concluida en 1503. Rodean al cimborrio por el exterior las estatuas monumentales en piedra de los cuatro evangelistas, labradas por Villalobos.

En la nave del Norte, a la altura del crucero, se encuentra la tumba del polígrafo santanderino Marcelino Menéndez y Pelayo, obra del escultor Victorio Macho.

La siguiente capilla, volviendo hacia los pies de la iglesia, antiguamente llamada del Rosario, fue concluida por el proveedor de las armadas reales Fernando de la Riva Herrera, en 1628, y sobre su altar destaca el espléndido expositor de plata sobredorada, obra de maese Calvo de Burgos. Sobre la pared del fondo está la escultura orante del Obispo Sánchez de Castro, allí enterrado. Actualmente es la capilla donde está reservado el Sacramento.

A continuación hay otras dos capillas ocupando el espacio de los antiguos palacios abaciales. A los pies de la iglesia se encuentran: en primer lugar la capilla penitencial, anteriormente de San Matías; en la nave central hay una vieja pila bautismal procedente del pueblo de Colsa, en el valle de Cabuérniga, y, en fin, a la izquierda de la puerta, está la capilla fundada por Antonio de Azoños Escobedo en 1671, cuyo altar barroco cobija una buena copia de la Visitación de Rafael.

Todos los ventanales cuentan con vitrales contemporáneos de buena factura, dedicados a diversas advocaciones relacionadas con la historia del templo

El claustro

La vieja claustra, que en otro tiempo rodeaba un recoleto jardín de naranjos, responde al sobrio y funcional estilo gótico que caracteriza a todo el monumento. Ocupa el barrio altomedieval llamado ‘del Ciminterio’, cuyas casas fueron derrocadas a comienzos del siglo XIV para proceder a la construcción del mismo, impulsada por el abad Nuño Pérez de Monrroy, canciller de la reina María.

Su edificación se inició por la nave norte, la que cobija la puerta de la iglesia, y la última en alzarse fue la del sur, que hace poco más de cien años caía sobre el mar. Estas naves se cierran a la parte del jardín por galerías arqueadas y con esbeltos parteluces, reforzados con posterioridad mediante robustos arcos escarzanos. Todas las naves estaban jalonadas de capillas, entre las que destacaban dos: la de San Pedro, situada en el extremo sureste, donde se celebraban los concejos generales de la villa, y la de Santiago, construida por la importante familia de armadores reales de los Escalante, en el siglo XIV, a la parte de Poniente; en el parámetro de esta misma nave se abría la puerta del hospital de Sancti Spiritus, que ya estaba allí a comienzos del siglo XIV.

Hoy se conservan en el claustro un buen número de bultos sepulcrales de abades y caballeros, procedentes tanto de las dos iglesias descritas como de otras de la jurisdicción de la ciudad, así como claves y capiteles tallados recuperados durante la reconstrucción.

mas informacion

http://www.diocesisdesantander.com/03historia.htm

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