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Catedral del Buen Pastor de San Sebastian (España)

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Construcción     1889-1897
Estilo arquitectónico     Neogótico

La Catedral del Buen Pastor de San Sebastián (Guipúzcoa, País Vasco, España) es la sede de la Diócesis de San Sebastián, perteneciente a la Archidiócesis de Pamplona. El edificio religioso más notorio de la capital guipuzcoana, dotado de una acusada verticalidad, y el más grande de Guipúzcoa, su construcción tuvo lugar en los últimos años del siglo XIX en un estilo historicista neogótico. Desde 1953 ostenta el rango de catedral.

Ubicada en el Ensanche de Amara, es obra del arquitecto donostiarra Manuel de Echave. La iglesia abarca una superficie de 1.915 metros cuadrados y fue inaugurada en 1.897.

En 1887 el Ayuntamiento cedió una parcela -todavía marismeña- con destino a la construcción de una iglesia que diera servicio al nuevo Ensanche de San Sebastián. En 1888 se puso en ejecución el proyecto ganador del concurso convocado al efecto, obra del arquitecto Manuel Echave, a quien se le adjudicó también la dirección de la obra.

Tiene rango de catedral desde 1.953. Posee planta rectangular y simétrica, de cruz latina y con tres naves, transepto y presbiterio. Está construida con sillería de piedra arenisca procedente de las canteras del monte Igueldo y dotada de abundantes elementos decorativos tales como vidrieras (obra de Juan Bautista Lázaro), gárgolas, pináculos, etc.

Historia

En 1881, mediante Real Orden, se adoptó para San Sebastián una nueva división parroquial que incluía la creación de una parroquia, reclamada desde hacía años por los habitantes de la zona, en la parte meridional de la ciudad, lo que luego se llamaría el Ensanche de Amara. En agosto de 1887 el Ayuntamiento cedió un terreno entre el río Urumea y la Playa de la Concha, ocupado por arenales y marismas, para la construcción del templo. Hasta que éste estuvo terminado, las necesidades espirituales de la feligresía local fueron satisfechas por una parroquia provisional, consagrada al Sagrado Corazón de Jesús; inaugurado en marzo de 1888, este templo rudimentario estaba hecho de madera y se situaba entre las calles de Loyola y el Príncipe.

La reina regente, María Cristina de Austria, y su hijo, el rey Alfonso XIII, inauguraron el templo en 1897

En diciembre de 1887 una junta constructora presidida por el arcipreste D. Martín Lorenzo de Urizar Zalduegui-Ariño definió las bases del concurso de proyectos y prefijó un presupuesto de 750.000 pesetas, así como la capacidad del templo y su estilo arquitectónico, que debía ser ojival. Los proyectos presentados fueron cuatro, siendo elegido el trazado por el arquitecto donostiarra Manuel Echave, a quien le fue encomendada la dirección de las obras. La nueva iglesia tomaría la advocación del Buen Pastor.

A la colocación de la primera piedra se invitó a la familia real española, que se encontraba veraneando en la ciudad. Los actos tuvieron lugar el 29 de septiembre de 1888. La reina regente, María Cristina, sus hijos y el infante Antonio de Orleans y Borbón, junto con ministros y demás autoridades, asistieron a la solemne misa que el prelado diocesano D. Mariano Miguel Gómez celebró en la parroquia provisional del Sagrado Corazón. Finalizada la ceremonia, la regia comitiva se trasladó al solar destinado al nuevo templo y allí procedió a colocar la primera piedra, que cubrió una caja de plomo, en la que se encerraron los retratos del Papa y de la familia real, varias monedas de la época y ejemplares de la Gaceta de Madrid y del Boletín Eclesiástico. El acta de la ceremonia fue suscrita por el rey niño Alfonso XIII, de dos años y cuatro meses de edad, para lo que su madre le hubo de llevar la mano, siendo la primera vez en que el monarca estampara su firma en un documento oficial.

Echave pasó a ejecutar las obras teniendo como maestro de las mismas a José Vicente Mendía y, tras fallecer este, al maestro cantero Agustín de Zumalabe. Las labores de cimentación exigieron un escrupuloso drenaje del solar, hasta dar con arena consolidada. Para la arquitectura general se eligió piedra arenisca de las canteras del monte Igueldo; las bóvedas fueron confeccionadas con toba procedente de Ocio (Álava) y la pizarra de las cubiertas se trajo de Angers (Francia. Los operarios fueron todos vascos. Para la talla de piedra de los capiteles, adornos, ventanales y agujas que decoran el interior y el exterior se aceptaron los modelos presentados por el artista local Julio Gargallo.

Aspecto de la torre-aguja de la Catedral

Tras sólo nueve años de obras (incluidos los casi dos en que éstas estuvieron suspendidas por falta de recursos, además de que la torre aún no estaba rematada), la iglesia del Buen Pastor fue consagrada al culto el 30 de julio de 1897. De nuevo, asistió al magno acto la familia real, con la reina regente María Cristina, el rey Alfonso XIII y la infanta María Teresa. La misa fue oficiada por D. Ramón Fernández de Piérola, obispo de Vitoria, diócesis a la que entonces pertenecía Guipúzcoa. La torre quedó terminada en [1899]] bajo la dirección de Ramón Cortázar. Al final, la construcción del templo costó más de 1.500.000 pesetas, y eso sin incluir los altares y retablos.

De acuerdo a la bula papal Quo commodus del 2 de noviembre de 1949, en 1950 se segregaron de la Diócesis vitoriana las provincias de Vizcaya y Guipúzcoa, constituyéndose las diócesis de Bilbao y San Sebastián. El primer prelado fue el eclesiástico catalán D. Jaime Font i Andreu, nombrado para el cargo el 13 de mayo de 1950 y en funciones desde el 3 de septiembre de ese año. Surgiendo la necesidad de escoger un templo donostiarra para servir de sede de la flamante Diócesis local, el escogido fue, por su magnificencia y modernidad, el del Buen Pastor. El 30 de julio de 1953, finalmente, el templo adquirió el rango catedralicio con la consagración del nuevo altar mayor, fungiendo de párroco D. Ignacio Lasquibar Olaciregui, al que en 1954 tomó el relevo D. Román Mendiguchia.

Terminaron entonces cuatro años de reformas y modificaciones, necesarias para acondicionar el templo conforme a su nuevo uso diocesano. Así, se transformó por completo el presbiterio con la instalación de una nueva mesa y la retirada del altar mayor original, de estilo neogótico florido, tallado en madera de cedro por los talleres barceloneses de Juan Riera, que fue reemplazado por una sillería para el servicio coral y por la imagen del Buen Pastor; la Capilla de la Inmaculada fue transformada en sala capitular; y la Capilla del Cristo, en la cripta, se convirtió en la nueva sacristía parroquial, quedando la anterior sacristía para el servicio exclusivo del cabildo.

En 1972, siendo obispo D. Jacinto Argaya Goicoechea y con motivo del 75º aniversario de su inauguración, se acometió una segunda reforma del templo. Entonces, fueron retirados el púlpito neogótico, obra del artista donostiarra Nicolás Medive, que estaba adosado a uno de los pilares, y los altares dedicados a la Dolorosa, la Virgen del Rosario y la Virgen del Pilar. También, se restauraron tejados y vidrieras, se limpiaron muros y bóvedas, se sustituyó el antiguo suelo de roble americano por otro de mármol, se mejoró la iluminación interior y se instalaron nuevos bancos.

Descripción
Aspecto de la torre-aguja de la Catedral

En el proyecto de obra del arquitecto Echave, quien al parecer se inspiró en la Catedral de Colonia, constan las medidas del templo: una superficie de 1.915 metros cuadrados, una altura de las naves de 25 metros, una torre de 75 metros, una nave central de 64 metros de longitud por 36 de anchura máxima en su crucero, y un aforo de 4.000 personas.

Se trata de una iglesia con planta de cruz latina, tres naves longitudinales, nave transversal o transepto y cabecera pentagonal. Carece de girola. Los dos hastiales del transepto alojan dos grandes ventanales-rosetones que acentúan la luminosidad interior del templo. Las naves hasta el crucero, de las que es más ancha y elevada la central, se segmentan en cinco tramos cubiertos con bóvedas barlongas de crucería simple. Los dos brazos del transepto constan de dos tramos abovedados de igual manera. El crucero es el único tramo que presenta crucería compleja, al incorporar terceletes entre los nervios principales. Desde el crucero hasta la cabecera, las naves se prolongan con otros tres tramos. En este espacio posterior las naves laterales se convierten en cuatro, dos a cada lado, hasta igualar la anchura del transepto, dando como resultado sendos espacios de igual altura divididos en seis tramos y separados por cuatro pilares. La esbelta torre-campanario, situada sobre el pórtico de entrada, se inspira claramente en las agujas de la Catedral de Colonia. El conjunto de pilastas y contrafuertes rematadas en pináculos y de gabletes rematados en cogollos realzan la verticalidad de todo el edificio.
Mobiliario interior

La Capilla Mayor, desde la reforma de 1972, aparece austeramente guarnecida por una sillería coral trabajada por la casa Goicoechea y Arín, de Vitoria. Sobre ella, posada sobre una peana que cuelga del ochavo central del ábside, la talla del Buen Pastor, que estuvo en el primitivo altar mayor neogótico. Es obra del artista barcelonés [[José Llimona], autor también de la tallas de los Cuatro Evangelistas, procedentes asimismo del viejo altar y hoy colacadas en los pilares del crucero. Bajo los rosetones del transepto el proyecto inicial contemplaba sendas puertas que finalmente fueron sustituidas por dos retablos, de estilo neogótico y dorados, colocados las advocaciones del Sagrado Corazón de Jesús y la Inmaculada Concepción de María. Fueron instalados respectivamente en 1907 y 1917. Otros elementos de interés son los retablos y altares de la Sagrada Familia, la Virgen del Carmen, San Antonio y San Francisco de Asís, obras de Julio Gargallo. Este artista trabajó también en los altares de Santa Teresa y de la Virgen del Perpetuo Socorro. La talla exenta de la Virgen del Rosario presidió un altar suprimido en 1972.
Cripta

Situada bajo el presbiterio, hace funciones de sacristía parroquial desde la reforma de 1949-1953. En ella descansan los restos del primer parroco, D. Martín Lorenzo de Urizar.

Vidrieras de la cabecera
Vidrieras

Fueron proyectadas por Juan Bautista Lázaro y fabricadas por las casas Bolinaga y Cía., de León, y Pujol, de Barcelona. Las que cierran las siete ventanas dobles del ábside representan a los doce apóstoles y los Sagrados Corazones de Jesús y María. También dispone de vidrieras figurativas en el baptisterio. El resto de las vidrieras se incorporan en ventanas dobles (parte superior) y triples (parte inferior), y recorren la mayor parte de los muros laterales. Dos rosetones se abren en los testeros del transepto.

Órgano

El órgano actual, segundo de los tenidos por la Catedral, fue inaugurado en el coro alto del templo en 1954. Según datos publicados entonces, se trataba del mayor órgano de España y de uno de los mayores de Europa. Su consola principal consta de cinco teclados para manos, uno de pies y 106 registros; además, en el presbiterio se sitúa un órgano de ecos con dos teclados manuales, pedalero y 20 registros. El órgano coral alberga en su interior y exterior 9.535 tubos sonoros, el mayor de los cuales mide 10 metros. Su peso alcanza las 30 toneladas El enorme instrumento fue costado, por un precio de más de 1,5 millones de pesetas, gracias al legado del donostiarra Fermín Lasala, duque de Mandas (1832-1917). Fue construido por Organería Española, de Azpeitia, y sus ventiladores, de varios caballos de potencia, fueron adquiridos a la casa Meindinger de Basilea.

Galeria

Torre

Ábside

Cabecera

Retablo del Sagrado Corazón de Jesús

Órgano

Galeria de Imagenes de la Catedral del Buen Pastor en España


Concatedral de Santa Maria de la Redonda (España)

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Construcción     siglo XVI-siglo XVIII
Estilo arquitectónico     barroco

La Concatedral de Santa María de La Redonda es una iglesia situada en Logroño (La Rioja, España). Junto con la Catedral de Calahorra y la de Santo Domingo de La Calzada es sede de la diócesis eclesiástica de Calahorra y La Calzada-Logroño.

Introducción histórica

En el siglo X el Camino de Santiago cruza el río Ebro por un puente que da origen a una población que con el tiempo sería la ciudad de Logroño.

En el año 1095 el rey Alfonso VI de Castilla otorga a este lugar un fuero franco para el asentamiento de pobladores y peregrinos. Con el transcurso del tiempo logra un notable crecimiento y se construyen las iglesias de Santa María de Palacio, Santiago el Real, San Bartolomé y Santa María de La Redonda, ésta última en el arrabal y separada del itinerario del Camino de Santiago. Se le llamó La Redonda por ser una iglesia románica, seguramente octogonal, similar a las existentes en el Camino Jacobeo de Navarra en Eunate y Torres del Río.

Por su desarrollo e importancia en el año 1431 es declarada ciudad y en 1435 se le dota de una Iglesia Colegiata, en ese momento asociada al cercano e importante Monasterio de Albelda, en cuyo scriptorium se crearon importantes códices en la Edad Media. Entre todos los templos existentes se eligió La Redonda y se vio la conveniencia de levantar un grandioso templo en el mismo lugar de emplazamiento del austero románico. La construcción se iniciaría años más tarde en 1516 y en sucesivas reformas y ampliaciones se alargaría durante tres siglos.

En 1959 Santa María de La Redonda fue declarada concatedral con el mismo rango que las históricas Catedrales de Calahorra, ciudad romana, y de Santo Domingo de La Calzada, del siglo XI.
Arquitectura del templo

Sus orígenes datan del siglo IX tras la venida de unos hermanos huidos de Torres del Río, a causa de las razzias musulmanas, y que refundan en el mismo sitio de la Catedral actual un pequeño cenobio del que no queda ningún rastro tras las sucesivas remodelaciones de siglos posteriores.

La estructura arquitectónica de la Concatedral se construye fundamentalmente a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII. Está compuesta por tres naves, una central y dos laterales de menor altura, por una girola y por el trascoro con su puerta principal y dos torres gemelas. A lo largo de los muros laterales se extienden las capillas que cierran la construcción definitiva en el norte y sur del templo.

Entre 1516 y 1538 se construye el cuerpo central en estilo gótico llamado de los Reyes Católicos con ocho altos pilares cilíndricos que culminan abriéndose para formar las bóvedas de crucería. Alzando la vista se contempla algo similar a un grandioso palmeral de piedra sugerido por las esbeltas columnas cilíndricas sin nervaduras y el despliegue en lo alto de una filigrana de ramas de crucería.

En el siglo XVII se amplía en el frente oriental junto al altar mayor con la Capilla del Santo Cristo que con el paso del tiempo terminaría conformándose como un deambulatorio tras el retablo mayor.

Por último en el siglo XVIII se completó definitivamente la estructura principal al bajar el coro a piso llano y construir en el trascoro la monumental Capilla de Nuestra Señora de los Ángeles en el interior.

En el exterior se levantaron las dos esbeltas torres gemelas que constituyen el grandioso icono que representa a la ciudad de Logroño. Tomaron como modelo la torre de la iglesia de Santo Tomás de Haro y se repite en otras localidades como en Santo Domingo de la Calzada, Briones, Oyón, Labraza,… destacando siempre en el horizonte su verticalidad espiritual.

Entre las dos torres se encuentra un retablo en piedra sobre la puerta principal cerrando el paso una hermosa verja.

El templo, orientado rigurosamente de este a oeste, está situado en la parte central del Casco Antiguo de Logroño y se abre a la antigua Plaza del Mercado junto a la Calle Portales de un gran sabor histórico bajo sus arcos y en cuyos alrededores bulle, como en tiempos antiguos, el ocio de la ciudad.

Cuadro atribuido a Miguel Ángel Buonarroti

la Crucifixión atribuida a Miguel Ángel Buonarroti.

En el deambulatorio tras el retablo mayor de la Concatedral se encuentra una pequeña pintura al óleo sobre tabla. Representa un Calvario con Cristo vivo, la Virgen Dolorosa, San Juan Evangelista y María Magdalena.
Origen del cuadro

Miguel Ángel Buonarroti pintó un pequeño cuadro para su buena amiga Vittoria Colonna, poetisa de gran piedad y cultura, hija del noble aristócrata Fabrizio Colonna y felizmente casada en 1509 con Francisco Ferrante d’Avalos, Marqués de Pescara, perteneciente a la aristocracia del sur de Italia, entonces bajo dominio español, y originaria del pueblo de Ábalos en La Rioja (España).

En 1525 las tropas españolas del Emperador Carlos V ganaron la Batalla de Pavía al Rey de Francia Francisco I gracias a la acertada dirección del Capitán General Ferrante d’Avalos, pero en ella resultó herido y poco después falleció. Su enamorada y joven viuda escribió encendidos sonetos de amor en su recuerdo. Y mantuvo también una íntima correspondencia epistolar con Miguel Ángel durante varios años. En 1540 le pidió un pequeño cuadro de la Crucifixión que le ayudara en sus oraciones privadas. Tras presentarle varios bocetos, cuyas copias se conservan en el British Museum y en Louvre, el artista gustoso le pintó el pequeño Calvario quedando Vittoria muy complacida por la espiritualidad de las figuras. En ese momento sólo eran Cristo, la Virgen y San Juan.

En 1547 falleció Vittoria y tal era el afecto que Miguel Ángel le profesaba que recuperó el cuadro y la incluyó como María Magdalena abrazando la cruz de Cristo y portando sobre los hombros un pañuelo símbolo de su viudez.
Cómo llegó a Santa María de La Redonda

El obispo Don Pedro González del Castillo, gran humanista y entusiasta de la Redonda hizo construir en el siglo XVII la Capilla del Santo Cristo junto al altar mayor, la que siglos más tarde con sus modificaciones daría origen al deambulatorio, disponiendo su enterramiento en ella con su mausoleo y estatua orante que le representara. Gozando de gran fortuna hizo frecuentes viajes a Roma donde adquirió numerosas obras de arte con la idea de incorporarlas a su capilla. En la relación fundacional de esta capilla de fecha 13 de octubre de 1627 se hace constar:
“Ytem una ymajen de Micael Ángel original, de tabla, y de un Crucifixo y Cristo bivo, con Nuestra Señora y San Juan a los lados y la Madalena al pie de la cruz y dos ángeles en lo alto, a los dos lados del Christo, con guarnizión de ébano, que se a de poner en el testero de nuestro sepulchro, detrás de nuestro bulto, en lo alto, de manera que se bea desde fuera”

Una nota marginal dice: “Está guardado en los cofres” También ordena el Obispo Don Pedro que no se coloque hasta que no se levante la verja protectora de la capilla. Hay que tener en cuenta que en la relación figura un cuadro de la Sagrada Familia e indica que es copia de Rafael. Copia de muy buena mano que se puede contemplar en la Concatedral.

Tras varios siglos de olvido en los cofres en la segunda mitad del siglo XX se atribuyó a la escuela de Miguel Ángel y luego se colocó en el deambulatorio tras el altar mayor.

Cabe destacar la leyenda grabada en fresco por el mismo Miguel Ángel en el cuello de Cristo con letras hebreas: ”El Gibor” que significa el Héroe Divino.

Según algunos históricos la prueba que ese cuadro pudiera ser un original de Miguel Ángel se deduce si se observa el arrepentimiento de la colocación del brazo izquierdo de la Virgen Dolorosa que finalmente se posa tiernamente sobre su pecho en una expresión más acertada y original que la de brazo extendido que se ve en transparencia después de corregido. A pesar de eso no hay pruebas suficientes para aclarar que la Crucifixión de Logroño fue pintada por Miguel Ángel, sobre todo para el estilo de la pintura que parece muy distinta con respecto a las otras obras conocida del artista italiano.
Tablas flamencas de Gillis de Coingnet dicho Congnet

Proceden de la capilla del Señorío de Somalo en las proximidades de Nájera. Sus titulares las adquirieron en París a comienzos del siglo XX y las colocaron en su capilla. En este mismo siglo las donaron a la iglesia de La Redonda. Reconocida su calidad artística y comprobando su deterioro el Museo del Prado y una entidad bancaria procedieron a su restauración quedando patente su impresionante belleza.

Seis tablas de 131 x 88 centímetros representan a San Pedro, la Resurrección de Cristo, San Juan Bautista, la Anunciación de María, la Epifanía del Señor a los Reyes y la Asunción de la Virgen. Y tres de 26,5 x 96 centímetros muestran varias escenas de la vida de San Francisco de Asís.
Gillis Congnet

Gillis Congnet, nacido en 1535 en Amberes y muerto en 1599 en Hamburgo, pintó estas tablas en Amberes en 1584, según aparece plasmado en la tarima al pie del cuadro de la Anunciación.

Anunciación.

Anunciación

Pintados primorosamente vemos todos los elementos característicos de esta escena: María en oración con un libro abierto junto al lecho y canasta de labores. Las azucenas del jarrón son símbolo de virginidad. Completan el cuadro el Espíritu Santo en forma de paloma y el Ángel mensajero en actitud de bendecir más que de anunciar.
Epifanía

Epifanía.

La Epifanía o Adoración de los Reyes sorprende por la viveza de la ternura que expresan los rostros y las actitudes. Recuerda al Bosco sobre todo al contemplar la choza y el curioso que se asoma por un boquete de la pared.
San Pedro

San Pedro.

La figura de San Pedro tiene una fuerza y autoridad imponentes. La llave que empuña en su mano derecha más parece una espada o cetro. Las formas corporales que se adivinan bajo la túnica recuerdan al Miguel Ángel de la Capilla Sixtina. Al fondo en los laterales de la figura se observan las escenas de la vocación y martirio de San Pedro.

Otras obras de arte

Asunción-Coronación de María

Asunción.

Conjunto flamenco de la segunda mitad del siglo XV procedente del Señorío de Somalo y que anteriormente presidió el retablo del altar mayor de la iglesia de Santa María La Real de Nájera.

Adoración de los Reyes

Adoración.

Altorrelieve tallado en Amberes en 1554 en un bello estilo romanista. Plantea una escena llena de ternura y expresividad en un amplio entorno de sorprendente perspectiva.
Inmaculada

Inmaculada Concepción.

Imagen del siglo XVII tallada por el artista vallisoletano Gregorio Fernández.
San Prudencio de Armentia [editar]

San Prudencio.

San Prudencio.

Busto hispano flamenco de orfebrería de plata, datado en 1461 según consta en la inscripción gótica al pie del mismo. Procede del Monasterio de Monte Laturce, hoy en ruinas, junto a Clavijo. En esta capilla también están depositadas las reliquias de este santo patrón de Álava y las de otros santos riojanos.

Lavatorio.

Lavatorio.

Armoniosa composición de la escena del Lavatorio de los pies a los Apóstoles por Jesucristo en la Última Cena. Relieve de estilo romanista del siglo XVI.

Galeria de Imagenes de la Catedral de Santa Maria de la Redonda

Catedral de San Pedro de Jaca (España)

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Construcción     1077-1130
Estilo arquitectónico     Románico

La Catedral de San Pedro de Jaca (provincia de Huesca, Aragón), es una de las construcciones más características y antiguas del románico en España. Comenzó a construirse casi al tiempo que la de Santiago de Compostela en el último cuarto del siglo XI como sede episcopal y cabeza del Reino de Aragón por iniciativa del rey Sancho Ramírez que había obtenido el vasallaje vaticano tras su viaje a Roma en 1068, a resultas del cual le fue concedida la sede episcopal.

Historia

La ciudad de Jaca recibe fueros de ciudad, por el rey Sancho Ramírez de Aragón, en 1077, ostentando la capitalidad del reino entre 1035 y 1096 y convirtiéndose en sede diocesana, lo que hace necesaria la construcción de una catedral. Si bien las fechas de la construcción no están claras, se pueden distinguir en ella dos etapas. Una primera, podría estar situada entre 1077 y 1082 y una segunda entre 1104 y 1130.

En la década de los años 20 del siglo XVI se incluyen algunos añadidos, como las bóvedas de las naves laterales, del gótico tardío, y las portadas de las nuevas capillas de San Sebastián, San Agustín, Anunciación y Santa Ana. Posteriormente, ya en el Renacimiento, se añaden las capillas de San Miguel y de la Trinidad, ambas de 1572. En 1598 se construye la bóveda de la nave central y se abren ventanales en ella.

En el siglo XVII se termina la construcción del retablo y se emprende la reconstrucción del claustro, que es sustituido por el actual barroco, terminado a finales de dicho siglo. En este mismo periodo se construye la capilla de Santa Orosia, principal elemento barroco del templo. También a finales del XVII se sustituye el ábside románico y se erige uno nuevo, decorado con pinturas de Manuel de Bayeu, cuñado de Francisco de Goya, entre 1792 y 1793.

Nave y columnas de San Pedro de Jaca.

Características del templo
El exterior

Puerta principal.

En la fachada oeste de la catedral encontramos el atrio y la portada, cuyo arco de mayor radio, semicircular, enlaza con la nave central, de bóveda de cañón, del interior del templo. En el tímpano de esta fachada, la principal de la catedral, se halla una pieza excepcional: el crismón, símbolo de la monarquía aragonesa y con un claro carácter trinitario y penitente.

En la fachada sur encontramos otro pórtico, realizado en el siglo XVI con piezas de otras partes del edificio, destacando los capiteles realizados por el maestro de Jaca. En cuanto a los ábsides, solo se conserva del románico el que da al sur, ya que los central y norte, como ya ha sido comentado, fueron modificados en el siglo XVIII. En este ábside se puede apreciar la organización tripartita del muro tanto horizontalmente como en vertical, característica propia del románico jaqués extendida por otras construcciones del Camino de Santiago.

En la parte superior del edificio se halla una espadaña donde esta el cuerpo de campanas de la Catedral, pieza que fue añadida en el siglo XVI.
El interior

La planta del templo es basilical de tres naves, de las que la central es más ancha y alta que las laterales, permitiendo de este modo abrir óculos en el muro de la nave central y por encima de las laterales para iluminar su interior. Un elemento destacable de su interior es la alternancia de soportes circulares y cruciforme.

Las naves se prolongan hasta los tres ábsides semicirculares. De mayor profundidad el central, debido a la reforma llevada a cabo en el siglo XVIII, lo que permitió que se colocase allí el edifico el órgano.

La zona del crucero se cubre con una singular bóveda semiesférica de planta octogonal sobre trompas. El interior de esta original cubierta está reforzado con nervaduras formadas por grandes arcos de medio punto que apean en el centro de cada uno de los lados de la base octogonal en sendos modillones de rollos de carácter mozárabe.

En época barroca se abrió la capilla de Santa Orosia (patrona de la ciudad), decorada con llamativas pinturas mostrando su vida, martirio y encuentro de su cuerpo.

Cabe destacar el claustro adosado al muro norte de la catedral, que forma parte del museo diocesano de Jaca, uno de los más destacados de España de pintura románica; en él se aprecian pinturas románicas del ámbito jaqués que se encontraban en iglesias como Navasa, Ruesta o Bagües.
Decoración

La catedral de Jaca, además de ser referencia por su arquitectura, lo es en cuanto a su rica y variada decoración escultórica en capiteles, ménsulas, metopas, muros y basas.

Los capiteles, ménsulas y metopas reciben decoración figurada con escenas de la Biblia o incluso algunas fantásticas o de la vida cotidiana de gran calidad procedentes de al menos dos manos diferentes, mientras que en los muros o basas es más bien geométrica, bolas situadas en las basas o el conocido ajedrezado jaqués que decora gran parte del edificio. Estos dos elementos originarios del arte románico jaqués se pueden apreciar a lo largo del Camino de Santiago, lo que muestra la influencia que ejerció a lo largo de esta ruta de peregrinación.

Curiosidades

En la puerta lateral de la catedral se encuentra tallado el patrón de una unidad de medida denominada vara jaquesa. Esta unidad se utilizaba durante la Edad Media en el mercado ubicado en la plaza de la catedral para medir longitudes, y dicha unidad métrica fue usada en todo Aragón.

El templo románico

EL TEMPLO CATEDRALICIO conserva en lo básico su estructura y configuración románica: una planta basilical de tres naves de cinco tramos con sus correspondientes ábsides alineados y dos puertas de acceso: la occidental o principal, dotada de un espacioso atrio o lonja que abre a la plaza de San Pedro (donde antiguamente se situaba el monasterio
homónimo), y la puerta meridional, desde el siglo XVI dotada también de lonja y vinculada a la plaza del Mercado.

De los tres ábsides románicos sólo el meridional o de la Epístola se conserva inalterado, pues su simétrico quedó destruido y el central fue ampliado a finales del siglo XVIII para evitar las humedades de un cementerio anejo a la cabecera y para poder trasladar al presbiterio el coro y el órgano que estaban situados desde antiguo en los pies de la nave central (este traslado no se haría efectivo hasta 1919).

En este ábside meridional aparecen resumidos los elementos y el lenguaje arquitectónicos característicos del románico jaqués, entre los que destacan los “tacos” o “billetes” en ajedrezado (discurre en forma de imposta por el exterior e interior del edificio) y las “bolas” (presentes también en los apoyos interiores).

En el INTERIOR, las tres naves están separadas por arquerías de medio punto que apoyan sobre pilares cruciformes y cilíndricos que se alternan, configurando un curioso “tramo doble” del que pueden encontrarse paralelismos en iglesias del norte de Francia y en Inglaterra. Los capiteles, con una configuración básica de orden corintio, presentan diversos tipos de decoración: geométrica, vegetal y figurada.

El edificio románico cubría sus naves con techumbre de madera (a dos aguas la central y a una las laterales), que posteriormente como veremos se sustituirán por las actuales bóvedas. El resto de la catedral mantiene su sistema de cubrición original: bóveda de medio cañón para los brazos del transepto y los tramos rectos de los ábsides, cúpula hemiesférica sobre trompas para el crucero y bóveda de horno para los tramos curvos de los ábsides.

La Portada Occidental

se sitúa al fondo de un profundo pórtico, cubierto con medio cañón, que tendría además función penitencial, tal como lo indican las representaciones y los textos del tímpano, en cuyo centro se dispone el típico Crismón Trinitario flanquedo por dos leones: el de la derecha aplasta con sus garras a un oso y a un basilisco, representando a Cristo como vencedor del pecado y de la muerte, mientras el de la izquierda protege a un hombre vestido de penitente que se prosterna ante él, mostrando así su misericordia divina.

La Potada Meridional

presenta un tímpano muy modificado y dos capiteles que simbolizan, a través de dos representaciones bíblicas (Abraham e Isaac y Balaam y el ángel) el poder salvífico de Dios; se atribuyen estos capiteles al llamado “maestro de Jaca” y junto con los magníficos capiteles del claustro (actualmente diseminados por distintas dependencias catedralicias, entre ellas el propio pórtico sur y el museo) constituyen los mejores ejemplos de la escultura del románico jaqués.

Las Etapas Constructivas

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*La construcción de la catedral románica se desarrolla en dos fases bien diferenciadas, correspondientes a periodos de especial sintonía entre los reyes de Aragón y los obispos jacetanos:

EL PRIMER PERIODO ENTRE 1077 Y 1082, que se corresponde con el reinado de Sancho Ramírez y el obispado de su hermano el infante García.

EL SEGUNDO PERIODO ENTRE 1104 Y 1130, cuando Alfonso I el Batallador v Esteban de Huesca ceñían la corona v la mitra, respectivamente.
Una vez levantado el templo románico se fueron añadiendo dependencias necesarias para la vida capitular y la catedral fue creciendo. Su estructura inicial se vio modificada por sucesivas reformas, ampliaciones y destrucciones, que le han dado su configuración actual, pero siempre ha conservado esa conexión íntima con la ciudad y con sus habitantes.

Años 1076-1140
Años 1140-1200
Siglos XIII
Años 1450-1550
Años 1550-1625
Siglo XVII
Siglo XVIII
Siglo XIX- Año 1920
Años 1920-1999

Tras un pequeño paréntesis, donde únicamente se realizan obras de mantenimiento en el edificio, El SIGLO XV asiste a la construcción de capillas de estilo gótico como 1a de Santa Cruz, Santa Orosia, San Agustín y Santo Cristo, todas ellas en la nace septentrional, así como a la erección de la torre sobre e1 pórtico de entrada, que posteriormente sufrirá abundantes reformas.
EL SIGLO XVI Y PARTE DEL XVII siguen siendo momentos de gran actividad constructiva, destacando de ella los siguientes trabajos: el abovedamiento de las naves laterales (1520-30); la fundación de nuevas capillas tardogóticas como la de San Sebastián (cuya portada se copia en su simétrica de San Agustín), la de la Anunciación y la de Santa Ana; la aparición de las primeras capillas de estilo renacentista, entre las que destacan la espléndida de San Miguel (1523) con embocadura monumental en arco de triunfo realizada por el italiano Juan de Moreto, la de la Trinidad (1572), obra del magnífico escultor romanista Juan de Ancheta, la del obispo Baguer (1573), con sepulcro en arcosolio, y la de San jerónimo (1573), en el ábside septentrional.

A finales del siglo XVI (1598) se emprende el abovedamiento de la nave central, sustituyendo la anterior cubierta de madera, permitiendo de este modo la apertura de ventanales de iluminación. En este mismo año se encarga un retablo en piedra para el altar mayor, obras ambas contratadas con el arquitecto y escultor Juan de Bescós y finalizadas en la centuria siguiente.

A finales del siglo XVII se reconstruye el claustro, sustituyendo el románico, que por entonces presentaba un aspecto ruinoso por el actual de factura barroca, y se erige una nueva capilla dedicada a Santa Orosia, patrona de Jaca.

En el SIGLO XVIII aparecen o se reforman algunos altares, como el de San Agustín (1760) o el Santo Cristo (1767) y en sus últimos años se emprende la reforma de la cabecera, lo que supone, como ya se ha dicho, la destrucción del correspondiente ábside románico y el desmontaje del retablo mayor en piedra (cuyos fragmentos fueron repartidos por la catedral). El nuevo ábside recibió decoración pictórica (1793), que corrió a cargo del cartujo Manuel Bayeu.

En el SIGLO XX se traslada el coro a su ubicación actual en 1919. En 1931 fue declarada Monumento Nacional. En 1999 se redacta el Plan Director de la catedral.

Galeria de Imagenes de la Catedral de San Pedro de Jaca en España

Catedral de Santa Maria de Tudela (España)

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Construcción     1180-1204
Estilo arquitectónico     Románico, gótico

La Catedral de Santa María se comenzó a construir sobre el año 1180 utilizando algunos de los cimientos de la mezquita mayor de Tudela (siglos IX a XI). Como las orientaciones de los dos templos no coincidían, la mezquita fue destruida para edificar el nuevo templo y sólo se aprovecharon algunos de sus cimientos.

Inicialmente sirvió como colegiata, pasando a ser catedral cuando en el siglo XVIII Tudela se segregó de la diócesis de la vecina Tarazona.

Descripción general

La catedral tiene tres puertas, tres naves de cuatro tramos, un gran crucero de cinco tramos y una cabecera quíntuple con profundo ábside central presidido por un gran retablo del siglo XV, pintado por Pedro Díaz de Oviedo. La consagración del retablo se hizo el 11 de junio de 1494, por el obispo Don Guillermo, Vicario del de Tarazona en Tudela. Son numerosas sus capillas y retablos, entre los que sobresalen la imagen pétrea románica de la Virgen Blanca, del siglo XII, y los retablos pintados góticos de Santa Catalina y de Nuestra Señora de la Esperanza, ambos del siglo XV. En esta última capilla está el magnífico sepulcro gótico del canciller Villaespesa. También merece la pena destacar la capilla barroca de Santa Ana, patrona de la ciudad, representada en una talla gótica, y la magnífica sillería renacentista del coro tallada en el siglo XVI por Esteban de Obray. El templo se remata con una torre románica a un lado de la Puerta del juicio y otra gran torre renacentista de ladrillo. El claustro románico, de finales del siglo XII, está situado al sur del templo y tiene columnas dobles y capiteles historiados: forma un conjunto escultórico de gran riqueza.
Cronología de construcción

Se comenzó a construir en el reinado de Sancho VI, “El Sabio” pasando el testigo a su hijo Sancho VII, “el Fuerte”, que a su vez lo pasó a su sobrino Teobaldo, “El Trovador”

Estilos arquitectónicos

* Románico: la primera fase.
* Gótico:
* Renacentista, Churrigueresco (las capillas añadidas en los siglos posteriores)

Puertas

Puerta de Santa María – Norte

Puerta del Juicio – Oeste

Puerta del portal o la de la Virgen – Sur

Hay tres puertas principales:

* Oeste: puerta llamada de dos formas, la pintada pues en su origen estuvo policromada o la del Juicio. Representa en la parte derecha del observador los castigos del infierno y sus torturas y en la parte izquierda personajes saliendo de sus tumbas, acomapañados de ángeles. Los capiteles de las columnas de la puerta van desde la creación el cielo, los animales, Adán y Eva, hasta el asesinato de Abel de manos de su hermano Caín.
* Norte: que daba al cementerio medieval anexo al templo (actualmente da a la plaza Vieja). También llamada puerta de Santa María.
* Sur: también llamada la del portal o la de la Virgen. Es la más antigua de las tres.

Las tres puertas presentan un estilo románico, si bien la oeste presenta un estilo más depurado y complejo en sus tallas.

Torre

La actual torre construida en el año 1688 sustituye a la original Gótica, que se derrumbó el 21 de junio de 1676. Esta tiene dos cuerpos principales, desde la base y hasta un tercio de su altura, es de piedra, el resto de ladrillo. De estilo renacentista. En el año 1750 se comenzó a construir un chapitel de madera recubierto de plomo, pero debido a un accidente, se quemó el chapitel, al final se optó por un tejado simple.

Planta del templo

* Altar mayor: el retablo que lo preside es de estilo gótico hispano flamenco, del siglo XV (1487-1492), cuyos artífices son Pedro Díaz de Oviedo y Diego del Águila.
* Capilla de San Juan Evangelista, capilla que se encuentra a la izquierda del altar mayor hay tres elementos principales:

Virgen románica llamada “La Blanca”

* La virgen Blanca, una estatua románica exenta del siglo XII de más de 1,90 m, partida en su construcción en dos partes, para crear un hueco en su interior, donde se hallaron restos de huesos y un paño mozárabe, rojo.
* Un sepulcro en el suelo realizado en bajorrelieve, perteneciente a Richard Alexandris

Sepulcro de Sancho Sánchez de Oteiza

* Un sepulcro gótico con efigie exenta, de Don Sancho Sánchez de Oteiza.

* Capilla del Espíritu Santo, en un principio creada para unir capillas ya existentes. Presenta un estilo barroco muy ornamentado, que consta fundamentalmente de yeserías de colorido diverso. Entre la iconografía presente cabe destacar Santa Ana (patrona de Tudela) y San Fermín y San Francisco Javier (copatronos del Reino de Navarra). En la reciente reforma llevada acabo en la sacristía de la capilla, salió a la luz el muro de la antigua mezquita mayor de Tudela que había permanecido oculto hasta el momento.

* Claustro románico, rectangular, siendo los lados Este y Oeste los más largos.

* Ala Norte: desde el nacimiento de Jesús hasta lavando los pies a los apóstoles ( pasando por La presentación de Jesús en el Templo, y varios milagros como La resurrección de Lázaro, Las Bodas de Caná, etc.
* Ala Este: continuación de la vida de Jesús hasta la escena de su Ascensión.
* Ala Sur: desde la asunción de la virgen, pasando por martirios de santos ( San Lorenzo, San Andrés, Santiago, San Juan Bautista, etc )
* Ala Oeste entre otros temas: aves y entrelazos vegetales, músicos, San Martín cortando su capa, aves rapaces devorando a conejos, parábola del rico Epulón, La Anunciación, etc

* Trascoro
* Capilla de la Dolorosa
* Capilla de San Martín
* Capilla de San Joaquín
* Capilla de San José
* Capilla de la Purificación de Nª Sra.
* Capilla de Nª Sra. de los Desamparados
* Capilla de Santo Tomás de Villanueva
* Baptisterio
* Capilla de San Antonio y Torre nueva
* Capilla de San Pedro
* Capilla de Santa Ana

Retablos
Altar Mayor y retablo

Preside el presbiterio de la catedral de Tudela un retablo de estilo hispano-flamenco que pintó Pedro Díaz de Oviedo entre 1487 y 1494 con la colaboración de Diego del Aguila y otros discípulos. Apoya sobre amplio basamento que comprende, a su vez, banco y sotabanco, sobre el cual se alzan tres cuerpos de cinco calles formadas por complicada tracería gótica de baquetones y doseletes que rematan en agudos pináculos; la calle central aparece destacada por esbeltísimo chapitel calado sobre cuya culminación descansa una pequeña talla del Crucificado. Le sirve de enmarque un amplio guardapolvo, decorado igualmente con tracería calada.

En el sotabanco hay pinturas sobre tabla con las cabezas de los Apóstoles en el interior de medallones circulares, más las cabezas de dos ángeles llorando cuyos rostros muestran facciones muy expresivas; las cabezas intermedias de las calles extremas son producto de una restauración efectuada en 1855 por Basc.

A ambos lados del basamento se sitúan sendas puertas, donde se representan sobre un fondo de paisaje las figuras de San Pedro y San Pablo portando sus respectivos atributos.

Sobre la efigie de este último se encuentran las cadenas de las Navas de Tolosa donadas, según la tradición, a la Colegiata por Sancho el Fuerte, las cuales se acompañan de la inscripción

En el banco se narran diversos episodios de la Pasión, tales como Pilatos lavándose las manos, la Virgen ante un fondo de paisaje con la escena de la Oración en el Huerto, Cristo Varón de Dolores sostenido por ángeles vestidos de diácono, la Magdalena ante un fondo del Camino del Calvario -en la imagen- y la Flagelación con la diminuta escena de la Negación de San Pedro en último término. En los cuerpos se distribuyen pasajes de la Vida de la Virgen. Ocho figuras de Profetas que aparecen representados en los laterales del guardapolvo completan la pintura de este magnífico conjunto. bibliografía

Galeria de Imagenes de la Catedral de Santa Maria de Tudela en España

Catedral de Pamplona (España)

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Construcción     1390-1802
Estilo arquitectónico     Románico, gótico, neoclásico

La Catedral de Santa María la Real es un templo católico en la ciudad de Pamplona (Comunidad Foral de Navarra, España). Es un complejo arquitectónico de lo más completo por presentar además de los usuales en otras catedrales como iglesia, claustro, capítulo y sacristía, cuenta también con cillería, refectorio y dormitorio que son más propias de los monasterios. Las estancias son de distintas épocas y estilos, predominando el gótico entre los siglos XIV y XVI.

Está situada en el solar que ocupó la catedral románica y, todavía antes, posiblemente, el capitolio de la ciudad romana, en lo que hoy es el Casco Antiguo de la ciudad. Partes importantes de ella fueron construidas en otras épocas anteriores o posteriores. Entre 1100 y 1127 se había construido la catedral románica, que se vino abajo en su mayor parte en 1390, quedando en pie la fachada y la cillería. Las obras del nuevo templo comenzaron casi de inmediato y duraron hasta los primeros años del siglo XVI. El Claustro se construyó entre 1290 y 1350 y sustituyó a otro anterior románico. El sobreclaustro se terminó en 1472. La Capilla Barbazana y el Refectorio se terminaron en 1330. Las sacristías se construyeron en el siglo XVII. Hasta el siglo XVIII subsistió la fachada románica, que fue sustituida por la actual entre 1784 y 1802.

Historia

La actual catedral de Santa María de Pamplona y casi todas sus dependencias fueron construidas en estilo gótico durante los siglos XIV y XV. La fachada principal del templo, de estilo neoclásico, se levantó a finales del siglo XVIII.

Siglo VIII a.C. Culturas celtiberas

El edificio catedralicio está emplazado, como confirman las excavaciones, sobre anteriores niveles de asentamiento remontándose los más antiguos, que pertenecen a culturas celtíberas, hasta el año 800 o 700 a.C.

Siglo I a.C. Civilización romana

Sin embargo, los vestigios más importantes hallados bajo el pavimento del templo corresponde al período de asentamiento y civilización romana que se extiende entre los siglos I a.C. a mediados del V d.C., y del que se han descubierto restos de edificaciones, murallas, monedas y cerámica.

Siglo V d.C. Pueblo visigodo

El paso del pueblo visigodo, y su establecimiento en la ciudad de Pompaelo -segunda mitad del siglo V y siglo VI- tampoco se hallan exentos de testimonios arqueológicos, aunque son muy escasas las huellas encontradas; se conoce no obstante, a través de la documentación, la existencia de la primera sede catedralicia pamplonesa, por la presencia de sus obispos en los concilios de Toledo, y concretamente se cita el tercero de ellos, celebrado en el año 589.

Ratificaría esta teoría de la existencia de un templo bajo la advocación de Santa María de la Asunción el hecho de que en el 924, durante una incursión musulmana al mando de Abd al Rahman III, la iglesia, que para el siglo X ya había adquirido un cierto renombre y recibía una importante afluencia de peregrinos, fue destruida prácticamente en su totalidad. A la luz de las excavaciones pocas y dudosas noticias se han podido obtener de este templo de época visigótica; tan sólo hay indicios de que la portada se situaría en el muro sur de la construcción y se han querido identificar algunos fragmentos de muro reaprovechados en la catedral gótica, así como un torreón situado en las dependencias del claustro, como pertenecientes al período prerrománico a juzgar por el aparejo empleado. Las incursiones musulmanas continuaron a fines del siglo X y comienzos del XI, citándose las razias de los años 977, 999 y 1008 llevadas a cabo durante los gobiernos de Almanzor y Abd al Malik.

Siglo X. Rey Sancho el Mayor

Por iniciativa del rey Sancho el Mayor la diócesis de Pamplona se restaura entre los años 1022 y 1032, reponiéndole sus bienes y determinados los límites del obispado, y a pesar de que en estos momentos la sede posee un carácter itinerante, parece que se lleva a cabo la restauración de la iglesia visigótica, dedicada a Santa María de la Asunción, que actuará como templo catedralicio a lo largo del siglo XI, hasta que se inicie, ya en el siglo XII, la construcción del edificio románico.

Romanico

De las excavaciones arqueológicas realizadas entre 1992 y 1994 se concluye que el templo, cuyas dimensiones sólo eran superadas entonces por la catedral de Santiago de Compostela, presentaba una planta coincidente en anchura con la de la actual iglesia.

La catedral románica inicia su andadura bajo el mandato del obispo don Pedro de Roda, quien ocupa la diócesis pamplonesa en el año 1083. El prelado creó una cofradía con la que obtener los fondos necesarios para afrontar las obras, al tiempo que el papa Urbano II exhortaba al monarca Pedro I y a sus súbditos a través de una bula de marzo de 1097, a colaborar mediante donaciones en la nueva empresa.

1100. Inicio de las obras

Las obras de éste debieron comenzar en torno al año 1100, según indicaba una inscripción que, labrada en una ménsula de la portada, se podía leer en su integridad hasta fines del siglo XVIII, antes de que la fachada románica fuese sustituida por la actual de Ventura Rodríguez.

1127. Consagración de la iglesia

En su construcción se sabe que intervino el maestro Esteban, que trabajó en la catedral de Santiago de Compostela. A la par que la iglesia, parece que se emprenden las obras del claustro románico, situado al sur del templo, que para el año 1122 ya dispone de refectorio y de sala capitular. Donaciones reales, eclesiásticas y de fieles particulares contribuyeron a la buena marcha de los trabajos e hicieron posible que la iglesia pudiera ser consagrada el 12 de abril de 1127 en presencia del rey Alfonso el Batallador; aunque la empresa del claustro se prolongó unos años más, aproximadamente hasta 1137.

Estructura en tres naves

De las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo con motivo de la restauración realizada entre 1992 y 1994 se concluye que el templo, cuyas dimensiones sólo eran superadas en aquel entonces por la catedral de Santiago de Compostela, presentaba una planta coincidente en anchura con la de la actual iglesia, definida por tres naves -de mayor anchura la intermedia- con crucero saliente y triple cabecera formada por un ábside central, semicircular al interior y poligonal al exterior; y dos laterales de diseño semicircular situados sobre el crucero.

Bajo el ábside del lado de la Epístola se abría una cripta organizada en tres pequeñas naves que separaban columnas que tenían una función sustentante. A los pies del templo, correspondiendo con el primer tramo del actual edificio, se situaba la puerta principal que constaba de un doble vano de medio punto abocinado siguiendo el esquema de la puerta de Platerías de la catedral de Santiago de Compostela, y se hallaba flanqueada por dos torres desiguales, siendo la emplazada al norte de mayor altura.

Ningún indicio nos permite asegurar el tipo de cubrición que volteaba sobre naves, cabecera y cripta, aunque no sería aventurado pensar que en ésta se hubieran utilizado bóvedas de cañón o de arista, y de horno para la triple cabecera de la iglesia.

Cilleria y palacio episcopal

De la fábrica románica han llegado a nuestros días la cillería y el palacio episcopal, desfigurado por el dormitorio gótico y la biblioteca barroca, con la capilla de San Jesucristo, ambos del siglo XII.

Gotico

La actual catedral de Santa María de Pamplona y casi todas sus dependencias fueron construidas en estilo gótico durante los siglos XIV y XV. La fachada principal del templo, de estilo neoclásico, se levantó a finales del siglo XVIII.

1276. Guerra de la Navarrería

A consecuencia de la guerra de la Navarrería de 1276, en la que las tropas francesas saquearon el templo catedralicio y sus dependencias, el claustro románico quedó en estado ruinoso, por lo que se procedió a partir de 1280 a la reconstrucción íntegra del mismo, bajo el episcopado de Miguel Sánchez de Uncastillo, adoptando entonces el estilo que se hallaba vigente, es decir, el gótico. De esta manera, el claustro se convierte en la primera edificación de todo el conjunto catedralicio levantada en este estilo.

Las obras continúan en el episcopado de Arnaldo de Barbazán, concluyéndose para el tercer cuarto del siglo XIV, bajo el mandato episcopal de Miguel Sánchez de Asiáin, las cuatro crujías que lo cierran juntamente con sus dependencias: la capilla Barbazana, el refectorio, la cocina y el dormitorio bajo (el dormitorio alto se edificaría a comienzos del siglo posterior); éste último se construyó aprovechando los muros del palacio episcopal románico.

A partir de este momento sólo quedaron por terminar algunas labores decorativas así como la fábrica del sobreclaustro, que se prolongarán hasta comienzos del siglo XVI.

1390. Hundimiento y reedificación

La marcha de las obras del claustro se ve interrumpida temporalmente en 1390 con motivo del hundimiento de la parte oriental de las naves de la catedral románica, lo que obligó a una nueva reedificación del templo, esta vez siguiendo los postulados del gótico. Parece ser que hacia 1391 comenzaron a elaborarse las trazas de este edificio siendo colocada la primera piedra el 27 de mayo de 1394, según reza la inscripción que acompaña al relieve de la dedicación de la catedral que figura en uno de los pilares de las naves.

La ejecución de tan ambiciosa fábrica se llevó a cabo gracias a la aportación económica de los reyes navarros -Carlos III y su esposa Leonor otorgaron importantes donaciones entre 1394 y 1420, como también su hija Blanca-, de los prelados que ocuparon la sede episcopal durante el proceso constructivo – Martín de Zalba, Sancho Sánchez de Oteiza y Martín de Peralta-, y en menor medida del clero y de los fieles.

Las obras se prolongaron, de manera escalonada, a lo largo del todo el siglo XV siendo concluida en 1501, año en el que el papa Alejandro VI promulga una bula que concede indulgencias a quienes ofrecieran limosnas para la conservación de los edificios y no para la ejecución de obras.

No se construyó portada gótica sino que se mantuvo la portada románica de doble vano de medio punto flanqueada por dos torres, la cual fue derrumbada a finales del siglo XVIII para levantar la actual fachada neoclásica.

Planta de cruz latina

Como resultado del proceso constructivo el edificio se configuró en una amplia planta de cruz latina articulada en cinco naves de seis ramos, la central más ancha y las exteriores de capillas entre contrafuertes. A ello se añade una cabecera poligonal con un pilar en eje, rodeada de una girola con capillas que describen dos espacios centrales hexagonales flanqueados por dos pentágonos irregulares.

Renacimiento – Barroco

El edificio medieval experimentó una serie de adiciones a fines del siglo XVI y a lo largo de las dos centurias siguientes, que acabaron por dotar al templo de las dependencias necesarias para el cumplimiento de las funciones litúrgicas y particulares del cabildo.

Entre los años 1632-1634 se añadió al tramo norte de la girola que se adosa al brazo del crucero, la capilla de San Blas.

El resto de las dependencias se organizaron en torno a la cabecera, disponiéndose de norte a sur, una pequeña capilla del siglo XVI, de dos tramos con cubierta de crucería, la sacristía de los beneficiados o de los capellanes, la sala capitular, la capilla del relicario y la sacristía de los canónigos.

Sacristía de los canónigos

De las cuatro estancias la primera que se ejecutó fue precisamente esta última, la sacristía de los canónigos, construida en 1599 por iniciativa del obispo Antonio Zapata, como ampliación de otra anterior que llegó a resultar insuficiente debido a sus pequeñas dimensiones. Sin embargo su aspecto varió sustancialmente con la remodelación que a mediados del siglo XVIII llevó a cabo el tallista Silvestre de Soria, incorporando una densa decoración rococó que afectó a muros, pinturas de las bóvedas y mobiliario consiguiendo un conjunto unitario de gran refinamiento en el que todos los elementos se funden bajo el dinamismo de las formas ondulantes. Un nicho de planta oval, adosado en la parte oeste de la sacristía, acoge el lavabo de mármol, rococó de mediados del siglo XVIII.

La capilla del relicario

La sacristía de los canónigos comunica con la sala capitular a través de un pequeño pasillo en el que se habilitaron dos pequeñas capillas para contener el conjunto de reliquias de la catedral.

Sala capitular

La sala capitular, que describe un espacio rectangular de esquinas ochavadas, fue construida en 1727, aunque a mediados de este mismo siglo y más concretamente en 1765, se decide sustituir la cubierta original por otra en artesa que es la que voltea actualmente sobre la sala. Las obras se adjudicaron al maestro albañil Esteban de Múzquiz y a los carpinteros Miguel de Goicoechea y José de Huici, y fue el pintor Pedro de Rada el encargado de pintar imitando el mármol molduras y cornisas de muros y cubierta, manteniendo así el estilo que se había imprimido a la recién decorada sacristía de los canónigos.

Sacristia de los beneficiados

Un pequeño espacio de planta rectangular del siglo XVIII con yeserías barrocas da paso a la segunda de las sacristías, denominada sacristia de los beneficiados cuya fábrica se había concluido en los meses iniciales de 1747.

Biblioteca capitular

Finalmente se construyó, a partir de 1760, la biblioteca capitular conforme a las trazas de Juan Lorenzo Catalán. Su ejecución corrió a cargo del cantero Juan Miguel de Goyeneta, el albañil Esteban de Múzquiz y los carpinteros Miguel de Goicoechea y José de Huici. Las obras se encontraban finalizadas para 1763, año en el que el pintor Fermín Rico procedió a decorar ventanas y rejas.

Neoclasicismo

A mediados del siglo XVIII se decidió sustituir la fachada principal de la catedral de fábrica románica por una que dignificase el templo, pues aquella no correspondía con la suntuosidad del edificio gótico debido a su sencillez.

Varios arquitectos presentaron trazas para la nueva fachada, entre los que se citan los nombres de Santos Ángel de Ochandátegui, Juan Lorenzo Catalán y Vicente de Arizu. Sus proyectos fueron presentados a la Academia de Bellas Artes de San Fernando para su aprobación. Ésta los rechazó y sugirió que se encargase el proyecto al arquitecto Ventura Rodríguez, director de la institución.

Diseño de Ventura Rodríguez

Ventura Rodríguez diseñó una fachada neoclásica de composición tripartita: frontis clásico entre dos torres laterales. La dificultad de tener que acoplar la nueva portada a un edificio preexistente que poseía un sistema constructivo radicalmente diferente fue resuelto mediante la ampliación de las naves en un tramo más en la zona de los pies, de forma que pasaron a contar seis en lugar de los cinco tramos iniciales, resultando esta ampliación una réplica exacta del estilo y las formulas arquitectónicas y decorativas de la fábrica gótica. La dirección de las obras, por indicación del propio Ventura Rodríguez, corrió a cargo de Santos Ángel Ochandátegui.

19 años de trabajos

En mayo de 1784 se iniciaron los trabajos que se concluirían en 1803.

Siglo XX

En el siglo XX se han hecho varias intervenciones en la catedral, principalmente restauraciones.

Años 40

En 1940 se desmontó el coro, que se hallaba en medio de la nave central, y se instaló gran parte de la sillería en la cabecera del presbiterio. Para ello fue suprimido el grandioso retablo del siglo XVI y se instaló, en 1946, un baldaquino nuevo neogótico para cobijar la imagen de Santa María la Real y la mesa del altar. Otras obras afectaron por entonces a las cubiertas del templo, capilla Barbazana, refectorio, cocina, etc.

Años 70

En torno a 1970 se realizaron excavaciones arqueológicas en el arcedianato.

Años 80

Entre 1980-1983 se restauró la cubierta y el pavimento del sobreclaustro, eliminando también diversas construcciones, añadidas con el tiempo, y se excavó el jardín del claustro.

Años 90

En 1990 se reestructuró el presbiterio.

Entre 1992-1994 se procedió a una intervención completa en el interior del templo: excavación arqueológica total, pavimento nuevo, reposición de sillares de piedra, eliminación en muros, pilares y bóvedas, de la pintura que cubría la catedral desde su terminación en el siglo XVI, rescate de las policromías de las bóvedas y de algunos muros, restauración de todo el mobiliario: mausoleo, retablos, tallas, cuadros, canceles, vidrieras…, ampliación del órgano.

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Arte


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Catedral de Calahorra (España)

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Construcción     1484-1772
Estilo arquitectónico     Gótico

La Catedral de Santa María en Calahorra, La Rioja (España) es un edificio básicamente gótico del siglo XVII, de diversos estilos y épocas. Levantado sobre el lugar de martirio de los patronos de la ciudad, San Emeterio y San Celedonio, las obras se iniciaron en 1484 y su construcción se prolongó durante doscientos años. Se encuentra en la parte baja de la población junto al río Cidacos.

Es un edificio de sillería con tres naves, crucero, girola, dieciséis capillas y claustro. La fachada norte con un cuerpo inferior de estilo plateresco y un cuerpo superior gótico formado por una arcadas y un tímpano con la Virgen, San Emeterio y San Celedonio, está dedicada a San Jerónimo. El coro es renacentista y hecho en sillería. Cuenta con los retablos platerescos de las capillas de San Pedro y la Visitación. Rejerías góticas. Una de las tallas, del siglo XIV, representa al Cristo de la Pelota. Cuenta con una espléndida pila bautismal gótica. La sacristía y el claustro plateresco albergan el Museo Diocesano, con piezas de gran interés como una biblia sacra del siglo XII, la Custodia del Ciprés del siglo XV donada por Enrique IV, o la Torá judía.

La fachada principal es de estilo barroco, construida entre 1680 y 1704 por los hermanos Raon. El último cuerpo y el frontón en estilo neoclásico fue añadido por Antonio de Beriñaga en el 1772. A su derecha se encuentra la torre, más antigua que el edificio y de sección rectangular, consta de ocho cuerpos. Los cinco inferiores son medievales, los dos siguientes de sección decreciente son renacentistas y el último se edificó en el siglo XIX y es una torreta de ladrillo con cuatro pináculos en las esquinas.

Galeria de Imagenes de la Catedral de Calahorra en España

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