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Catedral de Teruel (España)

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Construcción     1171-1587
Estilo arquitectónico     Mudéjar

La Catedral de Santa María de Mediavilla de Teruel, es una de las construcciones más características del mudéjar en España, y una de las escasas catedrales, junto con la de Tarazona, construida en este estilo.

La torre, techudumbre y el cimborrio son Patrimonio de la Humanidad desde 1986.

Historia

La Catedral de Teruel tiene su origen en la iglesia de Santa María de Mediavilla, que comenzó a edificarse en estilo románico en 1171 y se concluyó con la erección de la torre mudéjar en 1257. En la segunda mitad del siglo XIII, el alarife morisco Juzaff, reestructura la antigua obra románica y dota al edificio de tres naves mudéjares de mampostería y ladrillo, que mejoran y elevan la estructura románica del siglo XII.

En el mismo estilo gótico-mudéjar, ya en el siglo XIV se sustituyeron los ábsides románicos por otros, como se puede apreciar en la cabecera de la capilla mayor. Se redujo con ello a la mitad el número de soportes, lo que dio una mayor luminosidad y espaciosidad a las naves de arcos apuntados. También los muros fueron recrecidos. En 1423, ya con el aspecto mudéjar con que, en lo fundamental, conocemos el templo actualmente, el pontífice aragonés Benedicto XIII, el llamado «Papa Luna» la elevó al rango de Colegiata.

Ya en estilo plateresco-mudéjar, fue construido en 1538 el cimborrio de la nave central, obra de Martín de Montalbán. Fue edificado de planta octogonal sobre trompas y presenta en su exterior ventanas ajimezadas con decoraciones platerescas. Más tarde, en 1587, con la creación de la diócesis de Teruel, fue promovida a Catedral y consagrada como tal. Por último en 1909 se aborda la edificación de la fachada en estilo neomudéjar, obra de Pablo Monguió.
La fábrica primitiva de la catedral

Ya desde la fundación de la ciudad por el monarca Alfonso II de Aragón en 1171, la Iglesia de Santa María de Mediavilla tenía una posición privilegiada, adscrita a la diócesis de Zaragoza y situada en el centro de la ciudad. La primitiva iglesia data del último cuarto del siglo XII y fue construida de nueva obra románica en el centro de la antigua medina de la ciudad árabe.

Hacia el año 1200 se iniciaría la primera etapa constructiva de la fábrica de la iglesia de tres naves con las dimensiones en planta del templo actual. Esta etapa concluyó con la edificación en 1257 de la torre mudéjar. Los primitivos muros románicos eran tres metros más bajos en altura que los que hoy podemos observar.


La torre

La torre mudéjar, comienza a erigirse en 1257 y en su cuerpo inferior se abrió un paso en forma de bóveda de cañón apuntado para uso de los transeúntes. Es una de las torres mudéjares más antiguas de España. Es de planta cuadrada y posee tres cuerpos profusamente decorados con azulejos y cerámica vidriada. Remata en una linterna octogonal del siglo XVII.
La reforma mudéjar

Tras el satisfactorio resultado artístico del campanario mudéjar, se abordará en la segunda mitad del siglo XIII, bajo la dirección del morisco Juzaff, el recrecimiento de las naves en altura (en la línea del gótico de elevar los templos), la construcción de nuevos ábsides mudéjares y la cubrición de las naves con techumbres de este mismo estilo.

Fachada, torre, portada y cimborrio.

La primera fábrica había desarrollado un proceso constructivo en el que las obras avanzaron desde los ábsides, en la cabecera del templo, hasta la torre mudéjar, en los pies del mismo; ahora, siguiendo el sentido inverso, las obras retornarán desde las naves hacia la cabecera.

En efecto, una vez sobreelevada la altura de las tres naves y potenciada su iluminación, y dispuesta la nueva techumbre mudéjar sobre la nave central, sin duda la primitiva cabecera quedó enana y desproporcionada en relación con las nuevas naves.

Por todo ello hubo que abordar la construcción de un crucero y de tres nuevos ábsides, cuyas obras concluyeron con el desmontaje de las cimbras y con el enlucido y pintado de los mismos en 1335, según una relación de cuentas conservada en el archivo de la catedral. El director de estas últimas obras de enlucido fue el maestro moro, procedente de Coglor, Yuçaf de Huzmel.


La techumbre de la nave central

Una de las maravillas que acoge es la techumbre de la catedral, con armadura de par y nudillo, y función estructural (lo que no es habitual). Casi todos los techos mudéjares son artesonados, esto es, elementos meramente decorativos. En este caso se trata de un cubrimiento en techumbre, cuyo armazón sostiene la parte superior de la nave y consolida la estructura. Se la ha llamado la «capilla sixtina» del arte mudéjar, por su gran valor arquitectónico y pictórico.

Techumbre de la catedral.

Mide 32 metros de longitud y data del siglo XIV. En sus casetones hallamos motivos históricos, religiosos, costumbristas. Oficiales, artesanos, personajes históricos, seres fantásticos. Toda una galería de tipos humanos, una extensa variedad en la imaginería pictórica, que se conservó en perfecto estado debido a que fue cubierta por un falso techo neoclásico en el siglo XVIII, que dejó la pintura mudéjar a salvo de las inclemencias del tiempo.

Algún desperfecto sufrió en los bombardeos de la Guerra Civil, pero fue restaurada (aunque con imágenes no muy afortunadas, que delatan su procedencia moderna) y lo que contemplamos, con esa pequeña excepción, es una extraordinaria obra pictórica del siglo XIV.

* Caza del jabalí, techumbre mudéjar de la Catedral de Teruel
* Descripción pormenorizada de las pinturas de la techumbre

Cimborrio mudéjar de la catedral de Teruel.

El cimborrio. Mudéjar y Renacimiento

El cimborrio fue trazado en 1537 por el maestro Juan Lucas «Botero», que había sido el artífice del cimborrio sobre trompas mudéjar de la Seo de Zaragoza y del de la Catedral de Tarazona.

Fue llevado a cabo en 1538 por el maestro de obras Martín de Montalbán. Este cimborrio conseguía iluminar el nuevo retablo mayor (1536), obra maestra del renacimiento del escultor Gabriel Yoly.
Construcciones recientes

Alrededor del año 1700, la cabecera gótica se modifica para realizar una girola. Asimismo (y como dijimos) se modificó la ornamentación para adecuarla a los gustos neoclásicos, ocultando tras el falso techo del XVIII la techumbre original mudéjar, lo que permitió que se conservara la pintura.

En 1909 se construye la enorme portada meridional historicista, que combina una estructura neorrománica de arquivoltas de medio punto con una decoración típicamente neomudéjar. Fue planeada por el arquitecto modernista Pablo Monguió Segura. El pórtico se cierra con una reja de Matías Abad, que se inspira en la del coro del interior de la catedral, obra de forja del siglo XV del maestro Cañamache.

Patrimonio de la Humanidad

Portada neomudéjar (1909).

La torre, techumbre y cimborrio de la Catedral de Teruel fueron declarados, junto con el conjunto monumental mudéjar de la ciudad, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986. La descripción de su importancia figura así consignada:

El desarrollo en el siglo XII del arte Mudéjar en Aragón es consecuencia de las condiciones políticas, sociales y culturales particulares que prevalecieron en España después de la Reconquista. Este arte, influido por la tradición islámica, refleja también los varios estilos europeos contemporáneos, particularmente el gótico. Presente hasta el inicio del siglo XVII, está caracterizado por un uso extremadamente refinado e inventivo del ladrillo y de azulejos esmaltados en arquitectura, especialmente en los campanarios de iglesias.


Declaración del Mudéjar Aragonés en la página oficial de la UNESCO.

La justificación de la declaración está sustentada en el criterio IV de la misma organización:
Criterio IV. Por ser un ejemplo excepcional de un tipo de edificio, conjunto arquitectónico o tecnológico o paisaje que ilustra un periodo significativo en la historia humana.
Criterios de selección (UNESCO, Patrimonio de la Humanidad).

mas informacion

http://www.aragonmudejar.com/teruel/pag_catedral/catedral00.htm

Galeria de Imagenes de la Catedral de Teruel en España

Catedral de Tarazona (España)

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Construcción     1162-1232
Estilo arquitectónico     Gótico, Mudéjar, Renacentista

La Catedral de Nuestra Señora de la Huerta de Tarazona (provincia de Zaragoza), de planta gótica, es una de las construcciones más características del mudéjar en España, y una de las escasas catedrales edificadas en este estilo arquitectónico, junto con la de Teruel.
Descripción e historia

El inicio de la erección de la Catedral de Tarazona data de mediados del siglo XII y fue consagrada en 1232 en estilo gótico francés. En el siglo XIV fue en gran parte destruida a causa de la llamada Guerra de los dos Pedros.

Comenzó entonces la reconstrucción de las naves en estilo mudéjar e incluyó también las capillas laterales, lienzos exteriores, el cimborrio y la torre. De este modo, la planta es la de un templo gótico (cabecera y naves) pero cimborrio, torre-campanario son gótico-mudéjares. Por fin, el tramo central del crucero pertenece ya a la arquitectura renacentista.

A fines del siglo XV se inician los trabajos de construcción de la torre, que fue rematada en 1588. La decoración de sus paños se resuelve mediante frisos de esquinillas con rombos y de arcos de medio punto.

Torre de la Catedral.

La Catedral fue emplazada fuera de los muros de la ciudad medieval, lo que es muy infrecuente. Podría ser debido al hecho de haber aprovechado la localización de una antigua iglesia mozárabes, que, como templo cristiano, se situaba fuera de la medina de la ciudad árabe al otro lado del río.

Cuando Alfonso I el Batallador conquista la ciudad de Tarazona, se la denominó Iglesia de Nuestra Señora de la Hidria (en referencia, seguramente, al jarro de azucenas); sin embargo, la población transmutó el nombre a Nuestra Señora de la Huerta o de la Vega, en referencia a su emplazamiento, cerca del río y vega y huerta adyacentes.

Por el mismo tiempo se estaba construyendo el cercano Monasterio de Veruela, de estilo gótico cisterciense, lo que de seguro influyo en la pureza gótica de la primera edificación catedralicia. Esta influencia se confirma con la semejanza en muchos detalles entre estos dos señeros edificios.

La catedral fue ampliada en la segunda mitad del siglo XIII, siguiendo con la uniformidad estilística del gótico cisterciense: tres naves con crucero, cabecera semicircular y girola con capillas radiales.

Debido a la acción guerrera de Pedro I el Cruel contra Tarazona (una de las líneas defensivas situadas en primera línea en esta guerra) la Catedral fue tomada al asalto debido a su ubicación extramuros, se destruyó el claustro, y el conjunto del edificio sufrió daños graves que obligaron a una profunda reconstrucción. A la obra anterior sucede la mudéjar.

Galeria de Imagenes de la Catedral de Tarazona en España


Catedral de Roda de Isabena (España)

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Construcción     siglo XI-siglo XII
Estilo arquitectónico     Románico

Nombre: Catedral de San Vicente [Mártir] y San Valero.
Emplazamiento: Roda (Huesca). Comunidad Autónoma de Aragón
Estilo arquitectonico: románico.
Antigua capital del condado de Ribagorza.
A orillas del rio Isábena y en el Valle de Isábena.
Gentilicio: Rotenses.
Declarada Monumento Histórico Nacional en 1927.
En el antiguo refectorio del claustro de la Catedral hoy en día ofrece servicio un restaurante
Gusta decir que es el pueblo más pequeño de España que cuenta con Iglesia Catedral

La Catedral de San Vicente mártir de Roda de Isábena (provincia de Huesca), es una catedral románica española. Es la localidad más pequeña de España con sede catedralicia. Ha sido declarada Monumento Nacional.

La catedral data de los siglos XI y XII, aunque ha experimentado reformas importantes en el siglo XVIII, en que se construye el pórtico sur y la torre que destaca en esta fachada.

Aunque todo el mundo la denomina Catedral en realidad la condición de sede catedralicia la perdió en favor de la de Lérida en 1149 (siglo XII) aunque conservó titularidad catedralicia. Actualmente dependiente de Barbastro, de la Diocesis de Barbastro-Monzón. Hoy es Iglesia parroquial de San Vicente y San Valero.

Historia

El nombre de Roda parece provenir del nombre Arobda, con significación de centinela avanzado. Por tanto podemos entender que la actual población era un puesto de vigilancia avanzado de la zona situado en lo alto de una colina.

La historia de la Catedral de Roda de Isábena viene de lejos. El obispo Sisebuto consagró la iglesia el año 819 (siglo IX), pero fue desde que el conde Ramón II conde de Ribagorza (h.950-970) consiguiese la independencia de la Ribagorza; cuando todo el empeño de la casa condal se encaminase a conseguir una diocesis propia. Esto se logró el 1 de diciembre del 956, gracias a que el arzobispo de Narbona, Aimericio, la designara sede con obispo propio segregandola de la diocesis de Urgel. Su primer obispo fue el hijo del Conde Ramón II y su esposa Garsenda de Fesensac, Odisendo, quien la consagró a San Vicente el 17 de noviembre de 957.

Esta Iglesia Catedral que sería destruida por el hijo del Almanzor, era de similar tamaño que la actual, de tres naves, cabecera tripartita y cinco tramos. Con los materiales de ella se construiría el nuevo edificio catedralicio.

Tras la destrucción de la primitiva catedral, por parte de Abd-al-Malik (hijo de Almanzor) en agosto de 1006, los ribagorzanos en el 1017 decidierón construir una nueva y encomendarón las obras a un equipo de maestros lombardos. Cuando apenas la obra lombarda comenzaba a hacerse visible, sus constructores se vierón reemplazados por un equipo de maestros navarros que continuarón los trabajos según normas distintas. Sancho III Garcés el Mayor (1000-1035) rey de de Navarra habia conquistado el condado y ello provocó que dejase de existir Ribagorza como territorio independiente. En el año 1030 el obispo Arnulfo volvió a consagrar el templo esta vez bajo la advocación de San Vicente y San Valero.

Este obispo sería el que mandaría traer los restos de San Valero a la nueva Catedral, de ahí que se erigiera con esa doble advocación. El nombre del maestro que realizó la nueva Catedral se desconoce pero varios autores citan un nombre: Bradilano o Bradila, también conocido como el maestro de Roda.

Tras la conquista de Barbastro se traslada la sede del obispado. A partir de entonces se llamó obispado de Roda-Barbastro. Más tarde Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona y principe de Aragón llevó la sede episcopal a Lérida tras ser conquistada esta a los musulmanes en el 1149, perdiendo Roda la condición de sede episcopal.

Plano de la Catedral

Caracteristicas

El espacio interior de la Catedral se articula en una planta basilical formada por tres naves, la central más ancha y alta que las laterales, cabecera tripartita formada por tres ábsides semicirculares precedidos por un tramo recto. El ábside central mayor que los laterales. Al exterior el central se decora con elementos de estilo lombardo: lesenas y friso con pequeñas arquerias ciegas en su parte superior en alternancia de dos y cuatro entre cada lesena. Unos cuantos vanos en forma de saeteras con arcos de medio punto iluminan el interior de los ábsides.

De los tres ábsides el situado al norte es reconstrucción muy reciente, ya que antiguamente se cortó a la altura del techo de la cripta para hacer una sacristia. Por su parte exterior lo que quedó del ábside se tapió con un muro que en la actualidad ha sido demolido y se ha procedido a reconstruir el ábside siguiendo el modelo original de su gemelo sur.

El templo queda dividido a su vez por tres tramos mas el tramo recto que precede a los ábsides. No dispone de crucero ni de cimborrio, la torre campanario se situa en su fachada sur, mientras que el claustro queda situado al norte. La nave central tiene unas medidas de 36,5 metros x 5,85, mientras que las laterales de 28,5 x 3,85 metros.

La nave central de la iglesia se cubre con bóveda de medio cañón apuntado sustentada por arcos fajones, mientras que las laterales lo hacen sobre bóvedas de aristas. Los arcos formeros de separación entre las naves son de medio punto.

La bóveda que cubre la nave central es de construcción más tardía hacia 1737 (siglo XVIII) ya que se cree que la cubierta original del templo debió de ser de madera. Las bóvedas se apoyan cuatro gruesos pilares cruciformes exentos situados en la nave central.

hacia la cabecera, en primer termino la cripta de San Ramón. Foto: Wikipedia] Lo más destacado de la Catedral es la existencia de una gran cripta bajo el suelo de la cabecera. En realidad son tres criptas: la central y la situada en el lado del evangelio (izquierda) ocupan el espacio comprendido bajo el ábside y el primer tramo del templo, mientras que la cripta del lado de la epistola (derecha) ocupa sólo el espacio inferior del ábside correspondiente.

Esto hace que el presbiterio y el Altar Mayor se eleve sobre la nave central y que sin embargo la cripta quede al mismo nivel que la nave central y se abra directamente a esta.

Esta curiosa disposición da como resultado que el templo se divida en dos espacios claramente definidos: la cabecera y presbiterio sobreelevado sobre la nave central, y el resto del templo al mismo nivel que la cripta.

Fue el prelado San Ramón (1104-1126), de nombre Ramón Guillermo nacido en Durbán (Francia) el que se ocupó de que la catedral rotense adquiriese su aspecto actual. Bajo el presbiterio y parte de la nave central San Ramón se preocupó en 1125 (siglo XII) de que allí se realizara una cripta cubierta con bóveda de aristas más acorde con las nuevas tendencias artisticas y que vino a sustituir a la que los maestros navarros ejecutaron entre los siglos X y XI.

San Ramón fue el mismo obispo que consagró la iglesia de Sant Climent de Taüll en la provincia de Lérida.

El Altar Mayor del templo se sustenta en cuatro figuras de ángeles con los simbolos del tetramorfos o de los cuatro evangelistas. En uno de los muros laterales del ábside central encontramos una imagen románica de San Juan, único resto que se conserva de un antiguo Calvario que fue quemado en la Guerra Civil Española.

Hasta 1936, la Catedral de Roda de Isábena disponía de un gran Retablo Mayor realizado por Gabirl Jolie, pero fue quemado durante la Guerra Civil y pocos son los restos que quedan del mismo.

En el interior destaca la capilla de San Agustin, decoradas con pinturas románicas del siglo XII, de las que se conservan unos pocos restos. Se cree que esta capilla podría ser la iglesia o capilla del desaparecido castillo condal. Se trata de una estancia de planta rectangular acabada en un pequeño ábside semicircular. A los pies de esta capilla se encuentra la Sala Capitular de la Catedral que sería construida ocupando parte del espacio que antaño ocupara la Capilla de San Agustin. Esta se situa sobre la panda este del claustro, junto a los tres ábsides semicirculares de la cabecera. Esta capilla fue consagrado por San Ramón en el 1107.

La entrada a la capilla se realiza por una escalera y una plataforma de madera situada en el exterior, en la calle. La bóveda del ábside se cubre con cuarto de esfera y el tramo recto que le precede con bóveda de medio cañón. En sus muros se representa una escena con el Pantocrátor rodeado de los evangelistas y diversas escenas de santos sin identificar, tal vez San Agustin y San Ambrosio bajo cuya advocación se encotraba la capilla.

El elemento arquitectonico mas llamativo de la catedral se encuentra en las cabeceras de las tres naves que componen la planta del recinto sacro. Bajo ellas se encuentra la cripta modificada en el 1125 por mandato de San Ramón. La cripta central a la que se accede por una triple arqueria de medio punto rebajados realizada en 1650 (siglo XVII), está formada por tres naves de tres tramos cada una. En el centro se encuentra el sarcófago con los restos mortales de San Ramón. Una de las escasas piezas de escultura funeraria románica (siglo XII) que ha llegado hasta la actualidad en Aragón. Es por este motivo que a esta cripta se le llama de San Ramón. El santo fue depositado en el sarcófago el 27 de diciembre de 1170.

La cripta se sustenta en pilastras exentas que sustentan las bóvedas de aristas, a traves de arcos fajones y formeros. Estas son algunas de sección rectangular, octogonal y redondeadas, algunas con capiteles de decoración vegetal de labra muy tosca, al igual que las pilastras. La cripta se ilumina por dos pequeñas ventanas aspirelladas abiertas en el testero del muro, que lo conforma un ábside semicircular.

Fue en la cripta que el santo obispo Ramón mandara realizar en donde sus restos mortales recibieron definitivamente cristiana sepultura, depositados en un hermoso sarcofago, que en origen estaba pensado para descansar sobre uno de los muros, es por ello que la parte escultórica se desarrolla en el frontal del sarcofago y en ambos laterales.

En el frontal del sepulcro hoy día situado en el Altar Mayor de la cripta, vemos cuatro escenas relativas a la Virgen y a la infancia de Cristo: La Anunciación, la Visitación, el Nacimiento de Jesús y la Adoración de los Magos. En el lateral derecho: la Huida a Egipto y en su homologo izquierdo una escena con San Ramón vestido de obispo. Los relieves se encontraban policromados como facilmente se puede apreciar por los restos de pintura que se conservan sobre todo en la escena del santo.

La cripta situada en el lado norte (debajo de la nave del evangelio) se encuentra bajo la advocación de San Valero, se cubre por una bóveda de medio cañón y ábside semicircular, este cubierto por bóveda de cuarto de esfera. Esta cripta recibe los nombres de Archivo o Sala del tesoro, por haber cumplido estas funciones en época antigua. La cripta viene a contituir otra pequeña capilla sixtina del arte románico. En sus muros artistas del siglo XIII ligados al circulo del maestro de Navasa (según el profesor Gudiol) plasmaron con sus pinturas murales al temple todo un mundo románico.

En la bóveda podemos ver la imagen del Pantocrátor rodedado por los simbolos de los evangelistas. En un friso podemos ver un calendario agricola (menologio), donde doce personajes que realizan distintas acciones representan a un mes del año:

* Enero: Un personaje vierte agua de un cantaro
* Febrero: Otro personaje se calienta al fuego y cerca de él encontramos dos peces
* Marzo: Un personaje poda las viñas
* Abril: Una mujer con flores en las manos y los brazos abiertos
* Mayo: Un pastor tocando la flauta.
* Junio: Un hombre segando con una guadaña
* Julio: Un hombre segando con una hoz
* Agosto: La trilla de las mieses
* Septiembre: La recolección de frutos
* Octubre: Escena con tareas vitivinicolas
* Noviembre: El engorde de los cerdos
* Diciembre: Una pareja sentados en una mesa

Además de las escenas descritas también encontramos un par de escenas biblicas, una de ellas representa a San Juan Bautista en el momento de bautizar a Jesús, y otra escena representa a San Miguel pesando las almas, mientras el diablo hace trampas al intenter decantar la balanza a su favor sujetando el platillo. Otras pinturas representan animales fantásticos. y escenas de lucha entre un hombre y dos animales.

En lugar destacado encontramos una arqueta ricamente ejecutada con esmaltes de Limoges donde se veneran los restos de San Valero, obispo de Zaragoza y compañero de fatigas de San Vicente Mártir martirizado en la ciudad de Valencia.

San Valero según la tradición murió en Enate o Arneto (en la región pirenaica), sus restos fueron identificacos por el obispo Arnulfo (1027-1064) y trasladados a Roda a mediados del siglo XI, con ocasión de la nueva consagración de la Catedral en el 1030, de ahí que como hemos dicho con anterioridad la advocación del templo sea compartida por San Vicente y San Valero.

La cripta situada en el lado sur, es mucho mas sencilla y pequeña que las otras dos. Destaca sobre todo por unas pequeñas pilastras que reciben el nombre de triple esquina o triple esquinilla ya que se situan en los vertices de la nave.

La inmensa torre campanario y el porche construidos en el siglo XVIII son la carta de presentación de esta iglesia catedral. De estilo neoclásico fueron levantados en el año 1728.

La torre campanario se levantó en el siglo XVIII sobre cimientos románicos. Es una torre de planta hexagonal, formada por tres cuerpos y vanos abiertos a los cuatro vientos. Los dos primeros cuerpos realizados en piedra y el tercero con ladrillo. Se remata con un chapitel de forma piramidal.

Siete son las campanas que encontramos en el cuerpo de campanas: Santa Maria del Pilar (1975), San Miguel (1800), Santa Maria (1800), Santa Bárbara (1879), Maria Vicenta (1800), Maria Ramona (1799) y una última fundida en 1997. Mas información sobre las campanas en: Campaners de la Catedral de València

La portada románica realizada en el siglo XIII, se abre en la fachada sur, y se encuentra protegido por un porche moderno al que le precede una escalinata. El porche formado por cinco arcos de medio punto rebajados , el central mayor que los restantes, fue realizado entre 1724 y 1728 por el maestro albañil Dionisio Lanzón de Graus y diseñado por Silvestre Colás. Su decoración se limita a escocias y bolas en los perfiles de su intrados. El porche se remata por un frontón triangular en cuyo centro y en una hornacina encontramos una imagen de bulto redondo de San Vicente.

La puerta de acceso está formada por un arco de medio punto, con seis arquivoltas abocinadas. La exterior que forma el guardapolvos con decoración de puntas de diamante. Las arquivoltas descansan en seis columnas en cada lado, tres de cada lado de menor entidad y tamaño en alternancia con las gruesas. Las batientes de la puerta se encuentra tallada con lacería de estilo mudéjar, reforzadas por el herraje medieval original.

Las arquivoltas se decoran con motivos geométricos y vegetales que descansan en un ábaco corrido decorado con lacería muy bien trabajada. Las columnas tienen el fuste liso y de ellos destacan sus capiteles labrados con temática historiada, y que guarda similar composición que el sarcófago de San Ramón.

Lado izquierdo

* El Paraiso. Adan y Eva ????
* Un ángel con una espada lucha con un dragón de siete cabezas.
* El Sacrificio de Isaac, por encima de la imagen la mano de Dios
* Imagen del obispo San Ramón en actitud de bendecir
* San Miguel pesando las almas de los difuntos, mientras el diablo intenta hacer trampas
* La presentación en el templo

Lado derecho
* La Huida a Egipto
* Lucha de un caballero armado con espada y escudo con un león
* La Adoración de los Magos
* La Visitación
* La Natividad
* La Anunciación

La entrada al claustro se realiza a traves de una portada situada en el primer tramo del lado norte de la nave lateral del evangelio. Desde el claustro esta entrada está formada por un arco de medio punto con dos arquivoltas, la interior apoya en pilastras que a su vez sostienen un timpano liso y la exterior en impostas y columnas. Toda la portada exenta de decoración de ningún tipo. Tiene entrada también desde el exterior por una puerta de medio punto situada junto al antiguo refectorio.

Financiado por el rey de Aragón Ramiro II el Monje (1134-1137), fue realizado en tiempos del abad Gaufrido a quien está dedicado el primer epitafio lapidario de los muchos que podemos encontrar en el claustro.

El claustro realizado en la primera centuria del siglo XII es de planta cuadrangular, dispone de cuatro pandas cerrada por arcos de medio punto que apoyan en columnas con capiteles esculpidos con motivos geométricos, vegetales y unos pocos figurativos. En los angulos de cada galeria un arco de medio punto sirve de refuerzo en la transmisión del peso de las arquerias. En algunos puntos del claustro aun podemos ver restos de policromía en sus paredes.

El claustro se cubre con techumbre de piedra a una sóla vertiente al exterior y por el interior con armadura de madera que apoya en mensulas a modo de canecillos.

Ubicado en el lado norte de la Catedral, tiene en su centro el único aljibe o pozo que habia en la población. En el dintel del brocal figura la fecha de 1608.

En el interior del claustro encontramos 191 epígrafes lapidarios, fechados entre los siglos XII al XV. Los mismos se encuentran repartidos en sus muros y en los intradoses de los arcos y suponen el conjunto de inscripciones lapidarias más rico y numeroso de los que se conservan en Huesca.

El claustro comunica el templo y las antiguas dependencias como eran la enfermeria, el refectorio, la Sala Capitular (panda este) con varias pinturas murales del siglo XIV, el dormitorio y la capilla de San Agustin, consagrada en el año 1107 (siglo XII) con pinturas de comienzos del siglo XII.

Por la parte interna de las pandas que forman el claustro y unido a las bóvedas corre una imposta con decoración de ajedrezado del llamado tipo jaques (de Jaca).

Bienes Muebles

La pieza más codiciada, es la silla de San Ramón (siglo IX) , construida en madera de boj de Toulouse, se encuentra a los pies de la nave de la epistola protegida por un cristal. Junto a ella se encuentran las sandalias, un guante y la mitra de San Ramón que fueron sacadas del sarcófago.

La silla de San Ramón fue robada por Eric el Belga en diciembre de 1979 y devuelto por él mismo años mas tarde, aunque eso si despues de haber sido troceado para sacarlo de España, ya que esta silla se considera el mueble más antiguo de los que se conservan. Una estructura de metacrilato reconstruye las partes que no han podido ser recuperadas y devueltas a este templo.

La silla es un ejemplar único tallado en madera con motivos de animales fantásticos de inspiración nordica y se desconoce como pudo llegar a Roda, aunque se supone que debió ser un regalo a San Ramón por parte de algún personaje del norte de Europa.

En la iglesia también encontramos en una pequeña capilla situada a los pies el sudario y la pieza de lino con que fue enterrado el santo.

Destacan también el órgano, construido en 1653 (siglo XVII) y que con las debidas reparaciones se encuentra en la actualidad en perfecto estado de funcionamiento. La caja del mismo es obra de Juan Busin.

El coro se encuentra situado a los pies de la iglesia, bajo el órgano. Es de madera de nogal, de un sólo orden de asientos y con respaldos. En forma de U, ocupan los tres muros de la pared donde ser inserta. De estilo renacimiento fue terminado en 1720 (siglo XVIII).

Distribuido por las distintas capillas encontramos algunos retablos góticos fechados en el siglo XV.

fuente:

http://www.jdiezarnal.com/catedralrodadeisabena.html

Imagenes de la Catedral de San Vicente de Roda de Isábena


Catedral de Monzon (España)

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Construcción     siglo XII
Estilo arquitectónico     Románico

La catedral de Santa María del Romeral de Monzón es un templo católico situado en la ciudad de Monzón, en la provincia de Huesca, España. Es sede catedralicia de la diócesis de Barbastro-Monzón junto con la catedral de Barbastro. Está declarada monumento histórico-artístico.

Historia

Fue construida entre finales del siglo XII y principios del siglo XIII, sobre una iglesia anterior, consagrada en 1098. A lo largo de la Edad Media acogió en varias ocasiones a las cortes del reino y de la corona de Aragón. Durante el siglo XVII se llevarón a cabo una serie de actuaciones en el templo, perdiéndose el claustro románico y construyéndose la cripta y el campanario actuales, en estilos barroco y mudéjar. En 1904 se reformó la torre dotándola de un nuevo reloj.
Características

La estructura del templo está formada por tres naves coronadas por bóvedas de cañón terminadas en tres respectivos ábsides. Dos de los ábsides son típicamente barrocos, presentando la característica forma semicircular. El otro de ellos, el del Evangelio, fue reformado posteriormente, siendo sustituido por una capilla gótica. Los capiteles que se conservan muesran una decoración típicamente cisterciense, prescindiendo de representaciones de figuras humanas.

El campanario cuenta con ocho campanas, dos de ellas anteriores a la guerra civil (una de 1904 y otra de 1930), una de 1940 y otras cinco de 1999.

Galeria de Imagenes de la Catedral de Monzon en España

Catedral de Huesca (España)

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Construcción     1294-siglo XVI
Estilo arquitectónico     Gótico

La Santa Iglesia Catedral de la Transfiguración del Señor de Huesca, también conocida como Catedral de Santa María de Huesca, construida en estilo gótico, fue iniciada a finales del siglo XIII y concluida a principios del siglo XVI.

Construcción

El proyecto de edificación de la catedral de Huesca se inició en tiempos de Jaime I de Aragón (1213-1276); algo tardío, si la comparamos con otras iglesias de la zona, que datan del románico. Esto se debe a que en Huesca se ofició el culto cristiano utilizando durante casi dos siglos el edificio de la mezquita aljama, hasta finales del siglo XIII. Recién consagrado como obispo de Huesca el sobrino de Jaime I (Jaime Sarroca), el rey consideró indecorosa la celebración del culto cristiano en la mezquita musulmana, por lo que en 1273, propuso la construcción de una nueva Catedral en el estilo gótico creciente en Europa, sobre la vieja mezquita (de la que solo queda un arco de herradura en la zona de claustros, posible entrada a la torre alminar de la mezquita aljama). Sin embargo diversos litigios demoraron el comienzo de las obras hasta 1294. El diseño inicial proponía una construcción de tres naves, con cinco capillas en la cabecera y transepto.

Detalle del portal

Junto a la vieja mezquita arábiga de la taifa de Wasqah, se alzaba en el siglo XII la pequeña iglesia románica dedicada a “Santa María de los Gozos”, de la que queda un pórtico compuesto por tres arquivoltas: la interior dovelada y con rollos exentos en su intradós. La arquivolta más interna, se orna con rollos zamoranos. Apean a través de una pareja de pilastras y dos pares de capiteles, con sus correspondientes fustes, de sencilla decoración incisa. Una parte del primitivo claustro románico queda adosado al lado norte del templo del que quedan las crujías norte y este y parte de la sur. La crujía oeste se destruyó al construirse el claustro gótico del Papa Luna prolongando las crujías sur y norte del románico.

La traza general del templo está compuesta en cruz latina con capillas laterales y tres naves de cuatro tramos además del crucero.

Entre 1294 y 1309 se erige la cabecera con cinco ábsides. Se levanta asimismo el muro norte del crucero con su puerta de arco de medio punto y el edificio anexo, que cumple las funciones de sacristía (la llamada “Sacristía Vieja”) y archivo. Entre 1296 y 1304 tiene lugar la construcción de las naves laterales. Más tarde se confió la construcción de las sus capillas laterales a la iniciativa de particulares.

Interior

Entre 1327 y 1348 se colocan las bóvedas de crucería simple en las naves laterales y se cubre con techumbre de madera la nave central y el transepto. La portada de la catedral, obra del maestro Guillem Inglés, es un conjunto destacado de escultura gótica. Está formada por siete arquivoltas que albergan dieciséis figuras: catorce vírgenes, diez ángeles y ocho profetas. El tímpano está presidido por una imagen de la Virgen con el Niño y a sus lados los Reyes Magos y Cristo resucitado con María Magdalena.

Entre 1369 y 1423 se levanta la torre campanario, primero hasta la cuarta planta a cargo de los maestros Juan de Alguiñero y Juan de Quadres, y en la última etapa de su construcción el maestro Pere Jalopa la concluyó, rematando la torre con un bello chapitel pentagonal, lamentablemente desaparecido durante el cerco republicano de la ciudad durante la Guerra civil española de 1936.

En esos mismos años del siglo XV se levantó, gracias al impulso del Papa Luna, Benedicto XIII, parte de un claustro gótico que pretendía rehabilitar y sustituir al antiguo románico. Únicamente se llegó a construir la crujía del lado meridional y las obras quedaron sin finalizar en lo que ahora es la actual Sala de Arte Medieval del Museo Catedralicio.

A comienzos de 1520 se le encargó a Damián Forment la realización de retablo mayor de la catedral. Realizado en alabastro, su cuerpo es un gran tríptico de tres escenas que muestran la pasión de Cristo.

* Diócesis de Huesca
* Huesca

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Catedral de Barbastro (España)

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Construcción     1517-1533
Estilo arquitectónico     Gótico tardío, Renacimiento

La Catedral de Santa María de la Asunción de Barbastro (Huesca) se construyó en estilo gótico entre los años 1517 y 1533. Es de tipo salón, con tres naves de igual altura con bóvedas de crucería estrellada sustentadas por seis esbeltas columnas fasciculadas. El retablo mayor está realizado en alabastro y madera policromada, trabajando en parte de su basamento Damián Forment, el mejor maestro escultor de su tiempo en la Corona de Aragón.

Descripción

La actual Catedral de Barbastro se construyó entre los años 1517 y 1533 y fue financiada por el Concejo de la Ciudad con el objetivo de edificar un magnífico edificio que contribuyera a recuperar para la ciudad la categoría de sede episcopal que había perdido en 1149. Esta condición la recuperó en 1573.

Anteriormente existió en el mismo lugar otro edificio consagrado en el año 1101 por el primer obispo de Barbastro, San Poncio, tras la conquista de la ciudad por el rey de Aragón Pedro I, construido a su vez en el solar que anteriormente había ocupado la mezquita mayor musulmana.

En una inscripción que recorre los muros de la iglesia, a la altura del arranque de las bóvedas, se puede leer: toda hermosa eres, amiga mía, y en ti no hay defecto (···) Señor, tu casa está perfectamente construida sobre roca firme.

Si bien los elementos formales son góticos, la concepción del espacio interior está mucho más próximo a la nueva estética del renacimiento. La planta es de tipo salón con tres naves de igual altura sustentadas por seis esbeltas columnas fasciculadas de unos quince metros que continuan en arcos y nervios formando bóvedas de crucería estrellada sin cúpula ni crucero. Intervinieron los arquitectos Juan de Segura y Juan de Sariñena.

El retablo mayor dedicado a la Asunción de la Virgen está realizado en alabastro, material abundante en Aragón, y madera policromada. Parte del basamento es obra de Damián Forment, el mejor maestro escultor que hubo en la Corona de Aragón en el siglo XVI, y que fue el introductor en estas tierras de los nuevas formas renacentistas. Su discípulo Juan de Liceyre completó el conjunto con escenas dedicadas a la Pasión y Muerte de Cristo: la Oración en el huerto, Prendimiento, Ecce Homo, Cristo camino del Calvario y la Piedad. En 1560 se finalizaría esta parte del retablo, que quedaría incompleto hasta que, entre 1600 y 1602, se acometiera la realización de los cuerpos superiores. Un equipo integrado por Orliens, Martínez de Calatayud, y Armendia concluiría la obra, ya en un estilo sumamente distinto, y moderado, que responde a la nueva estética romanista. A ambos lados del altar mayor se levantan otros dos retablos dedicados a San Ramón, obispo de Barbastro en el siglo XVII, y a San Pedro Apóstol realizado en siglo XVIII por el escultor barbastrense Antonio Malo.

Entre los siglos XVII y XVIII, familias nobles de la ciudad, obispos, personajes relevantes de la curia y diversas cofradías, ampliarían las capillas de la Seo dotándolas de magníficas portadas. De todas ellas destacan las dos abiertas a los pies (la del Santo Cristo de los Milagros y la antigua capilla de San Carlos Borromeo), ambas construidas en la primera mitad del siglo XVIII en estilo barroco.

La sillería del coro, obra renacentista de los escultores Jorge Comón y Juan Jubero, se encuentra actualmente repartida entre el presbiterio y la capilla de la Dormición.

En el exterior, junto a la puerta oriental se halla la torre campanario, exenta de planta poligonal y posiblemente erigida sobre los cimientos del antiguo alminar. Es una atalaya desde la que se domina toda la población y auténtico símbolo de la ciudad. Presenta tres fases constructivas: la obra medieval, formada por los dos cuerpos inferiores; la reforma del siglo XVII llevada a cabo por Pedro de Ruesta y la reforma del capitel, ya en el siglo XVIII.

El Museo Diocesano reune obras de arte medievales.

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Catedral de Albarracin (España)

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Construcción     1572 – 1600
Estilo arquitectónico     Gótico tardío, renacentista

La concatedral de Albarracín es un templo cristiano situado en la localidad de Albarracín, provincia de Teruel (España). Es sede catedralicia de la diócesis de Teruel y Albarracín junto con la catedral de Teruel.

Historia

La catedral se asienta sobre los restos de un antiguo templo románico construido a finales del siglo XII[1] El actual edificio empezó a construirse en 1572 y corrió a cargo de Martín de Castañeda y del francés Quinto Pierres Bedel. El primer obispo fue Andrés Santos de Sampedro.[2] A principios del siglo XVIII se reformó el interior del templo con elementos barrocos, como las pilastras que se conservan actualmente.
Características

Detalle del campanario

La estructura del templo está presidida por una única nave central con bóveda de crucería gótica, flanqueada por capillas laterales ubicadas entre los contrafuertes.

De la capilla mayor destaca el retablo de 1566, obra de Cosme Damián Bas que representa la Transfiguración. De las capillas laterales, la más relevante es la del Pilar con su dorado retablo barroco. También destaca el retablo de la capilla de San Pedro, del que se especula podría ser obra de Gabriel Yoly.

Del exterior destaca la torre, de estilo renacentista, presenta cuatro cuerpos siendo el último de planta octogonal.

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Catedral de Zaragoza (España)

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Construcción     1119-1704
Estilo arquitectónico     Románico, gótico, mudéjar

La Catedral del Salvador en su Epifanía de Zaragoza es una de las dos catedrales metropolitanas de Zaragoza, junto con la basílica y catedral del Pilar. Habitualmente llamada «la Seo» en contraposición a «el Pilar».

Está construida en el solar del antiguo foro romano de Caesaraugusta y de la mezquita mayor de Saraqusta, de cuyo minarete todavía perdura la impronta en la torre actual. El edificio fue comenzado en el siglo XII en estilo románico integrado en la mezquita aljama y ha sido objeto de muchas reformas y ampliaciones hasta 1704 en que se coloca el chapitel barroco rematando la torre.

En su estado actual La Seo es una iglesia de cinco naves y seis tramos cubiertos por bóvedas de crucería de la misma altura, lo que da al recinto aspecto de iglesia de planta cuadrangular de salón. En la cabecera se sitúan dos ábsides (de los cinco originales) y, en el lado de la epístola, sobre dos de los desaparecidos, se emplazó la sacristía. Al extremo del lado del evangelio se construyó la «Parroquieta» para albergar el sepulcro de Lope de Luna.

La estructura de las naves está apoyada en contrafuertes característicos del gótico tardío (y no en arbotantes como es habitual en el estilo gótico clásico) que se cierran con muros formando capillas interiores. Cubre el crucero (que no destaca en planta) un cimborrio de hechura mudéjar.

El material constructivo fundamental es el ladrillo, habitual en la arquitectura aragonesa. El conjunto de la catedral, en su aspecto exterior, no refleja la estructura interna debido al cerramiento con muros de varios espacios circundantes como dependencias o residencias de los miembros del cabildo.

El acceso principal se realiza por el lado occidental, donde se levantó en la segunda mitad del siglo XVIII una fachada barroca clasicista que sustituyó al portal mudéjar del siglo XIV, de cuyo lienzo aún se conservan restos. Completan el conjunto de la catedral el campanario barroco exento y la casa y arco del Deán, que conecta la catedral con un edificio exterior salvando la calle.

Estilos principales

De los diversos estilos que la componen, los elementos más importantes son los siguientes:

* Románico: en el exterior, la parte inferior de los ábsides de la cabecera. Todavía se conservan las esculturas románicas del interior del ábside, pero actualmente está oculto por el retablo gótico. En la sacristía, se exhibe el «olifante» tallado en marfil de Gastón de Bearn, del siglo XI, y los bustos-relicarios de San Valero (patrón de Zaragoza), San Vicente y San Lorenzo donados por el antipapa Benedicto XIII.

Florones de las nervaduras de las bóvedas góticas del interior de la Seo.

* Gótico: del siglo XIV y factura gótico-mudéjar, sobre todo en los cuerpos superiores del ábside y en la capilla funeraria de san Miguel o «Parroquieta», que aloja el sepulcro del arzobispo don Lope Fernández de Luna, asimismo gótico. Las naves y cubiertas del templo también mantienen este estilo a lo largo de diversas ampliaciones desde el siglo XIV al XVI. Del siglo XV data la sillería del coro y el magnífico retablo mayor de alabastro polícromo realizado por Pere Johan y Hans de Suabia, que está considerado como una obra capital del gótico final europeo. El museo de tapices flamencos alberga telas de los siglos XIV al XVIII, y está considerada como una de las tres mejores colecciones del mundo.

* Mudéjar: como se dijo antes, está presente en los ábsides, el muro exterior de la Parroquieta y en su techumbre de madera dorada. De bella factura y buenas proporciones es el actual cimborrio, que corona el crucero de la catedral e ilumina el presbiterio, realizado en el siglo XVI, a caballo entre las postrimerías del gótico-mudéjar y el incipiente estilo Renacentista. El mudéjar aragonés ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad.

* Renacentista: cabe destacar el trascoro con sus capillas, así como la Capilla de San Bernardo, esculpida en alabastro, la de los Arcángeles y la de San Pedro Arbués, todas ellas en estilo Reyes Católicos. Las reformas auspiciadas por Hernando de Aragón convirtieron a La Seo en una iglesia de planta de salón o Hallenkirche, formada por cinco naves de igual altura, cubiertas por sugerentes bóvedas de crucería, que van desde la bóveda de crucería simple, pasando por las llamadas de terceletes, hasta las de crucería estrellada, fruto del llamado gótico flamígero o final. Las bóvedas descansan sobre esbeltos pilares fasciculados, coronados con capiteles con ornamentación vegetal los más antiguos y con motivos heráldicos los de los pies de la catedral que ya fueron realizados en el siglo XVI.

* Barroco: el campanario de la Seo, que fue proyectado por el arquitecto italiano Giovanni Battista Contini. La fachada junto a la torre, que actualmente es considerada la principal del templo, aunque en realidad corresponda al acceso de un brazo del transepto, muestra un estilo barroco con influencia neoclásica. También hay que destacar la decoración de algunas capillas y sobre todo las portadas interiores de las mismas.

Historia

Orígenes

El solar en que se asienta la Seo ha sido desde antiguo el centro religioso de la ciudad. Allí se situaba el templo principal de Caesaraugusta del antiguo foro romano, cuyos restos arqueológicos muestra el museo homónimo subterráneo que se ubica en la plaza de la catedral. Al contrario que otros templos de ciudades romanas, no se construyó en la confluencia del cardo y el decumano, sino a orillas del Ebro, contiguo al puerto fluvial.

Desde el siglo III la decadencia de la ciudad llevó a que fueran reutilizados sus materiales mas nobles. Desde mediados de este siglo está documentada la cristianización de la ciudad, que se convirtió en sede episcopal visigoda dotada de sede catedralicia. Sin embargo se desconoce el emplazamiento exacto de la catedral tardorromana, dedicada a san Vicente, aunque el hallazgo de un cancel visigótico en el solar de la Seo hace suponer que pudiera ubicarse allí.

La mezquita

Hanas ben Abdallah as San’ani (m. 718), discípulo de uno de los allegados de Mahoma, fue el constructor, entre los años 714 y 716 de la mezquita mayor de Saraqusta al Baida, «Zaragoza la Blanca», según nos cuenta al-Humauydí (1029-1095). De ser cierto, la mezquita mayor sería una de las más antiguas de Al-Ándalus. En varias crónicas árabes se recogen tradiciones que atribuyen la fijación del mihrab en el muro oriental, donde hoy se sitúa la capilla de san Pedro Arbués, como una hornacina tallada en un solo bloque de mármol blanco, quizá alabastro, según al-Zuhrí y una crónica anónima:
[el mihrab está esculpido] de un solo bloque de mármol blanco que no tiene parangón en todo el ecumene
al-Zuhrí
este mihrab es un bloque de mármol blanco de una sola pieza ahuecado con una maestría asombrosa y un arte maravilloso, encima del cual se colocó una concha de formas perfectas; en todo el mundo no existe un mihrab semejante

crónica árabe anónima

De esta mezquita original, que ocupaba una superficie de 35 x 44 m. en dirección oeste-este (la puerta principal de ingreso a la mezquita se encontraba en el mismo lugar que la de la actual catedral) solo se han conservado restos de cimentación, y un elemento de gran relevancia: la huella de dicho mihrab. La mezquita primitiva constaría de un patio abierto (sahn) y una sala de oración cubierta de cinco naves con muros perimetrales apoyados en sillares de alabastro.

El edificio experimentó dos ampliaciones, una de mediados del siglo IX (856) y la segunda, atestiguada en 1023, bajo el rey taifa de Zaragoza Mundir I. El primer recrecimiento se debe al apogeo político de Musa ibn Musa, y se emprendió con el botín de una aceifa emprendida contra la región de Barcelona. Consistió en la adición de dos naves a cada lado, hasta un total de nueve y el ensanchamiento del patio alcanzando una superficie de 56 x 44 metros. Debido a la leyenda e importancia del mihrab, se mantuvo en su posición original, con lo que quedó algo desplazado del eje axial del templo.

La segunda ampliación de Mundir I, ya como rey independiente de la taifa de Saraqusta, dotó a la mezquita de una superficie de 54 x 86 metros con el alargamiento hacia oriente de casi el doble de la longitud inicial, lo que la convirtió en una de las mayores de Al-Andalus. Para ello hubo de trasladar el bloque del mihrab excavando sus cimientos y desplazándolo sobre rodillos, complicada operación que causó grietas en la pieza.También erigió un gran alminar que, transformado en torre-campanario mudéjar, perduró hasta el siglo XVII, cuando fue derribado y sustituido por la actual torre barroca. Durante la restauración, que terminó en 1999, se han descubierto numerosos vestigios, como la planta del antiguo edificio y la impronta del alminar en los muros externos, lo que ha permitido reconstruir su aspecto original.
La catedral románica

Ventana románica del ábside central (segunda mitad del siglo XII).

La entrada en 1118 de Alfonso I el Batallador en Zaragoza, no supuso la inmediata demolición de la mezquita. Se dio un año a los musulmanes para instalarse extramuros y desde 1119 hasta el 4 de octubre de 1121, año en que se consagró el edificio bajo la advocación de San Salvador, se efectuaron las reformas necesarias para adaptar el templo a las celebraciones cristianas. La nueva catedral (1166-1198) se inicia bajo la protección y patronazgo del obispo de Zaragoza Pedro Tarroja.

En primer lugar se reorientó el eje de la catedral románica en sentido norte- sur (frente al oeste-este de la mezquita) y se derribaron once tramos de las naves convirtiendo el patio musulmán en claustro, trasladando el ingreso principal al lado sur, donde hoy se encuentra la puerta de la Pabostría. Se integró así en el recinto de la mezquita (al modo como ocurre en la mezquita de Córdoba) una iglesia de tres naves sin ábsides y cuyo transepto no resaltaba de los muros laterales. La nave central era de gran anchura comparada con las laterales, mucho más estrechas, como sucedía en San Pedro de Rodas y San Salvador de Leyre. Fue cubierta con techumbre de madera a dos vertientes y mantenía el alminar de la mezquita convertido en campanario. Pese a ser una obra provisional, el edificio permaneció en este estado hasta finales siglo XII.

La construcción de los ábsides y de una portada flanqueada por dos torres no se emprendería hasta 1166. La nueva obra, de planta basilical con crucero y tres naves terminadas en cinco ábsides (tres centrales semicirculares flanqueados por dos cuadrados), se prolongó hasta 1198, y debe mucho en su estilo a la catedral de Jaca, de la que toma diversos elementos. Además de la iglesia, el edificio acabó poseyendo archivo, refectorio, enfermería y dos claustros. De esta época se conserva aún el cuerpo inferior los ábsides, con ventanas flanqueadas por dos columnas con capiteles historiados y arquivoltas adornadas con el llamado ajedrezado jaqués en el exterior. En el interior se conserva un conjunto de esculturas que actualmente están ocultas tras el retablo mayor. Esta cabecera está emparentada con la de la catedral de Tudela, construida en el mismo periodo.

También se finalizó en esta segunda mitad del siglo XII la portada de los pies de la iglesia, construida en el muro sur de la antigua mezquita aprovechando el espacio abierto de la puerta de una sala del oratorio islámico. En la excavación arqueológica de 1994 se descubrió la cimentación de la portada en un lugar próximo al actual trascoro, de planta abocinada, una luz de 2,85 metros y dos torres cuadrangulares flanqueándola a ambos lados.

La portada románica seguía el modelo de la de Saint Pierre de Moissac.

Esta portada y las torres no fueron derruidas hasta 1549. También se han hallado restos escultóricos de ancianos músicos del Apocalipsis y un león, con lo que el tímpano mostraba a Cristo entre el Tetramorfos rodeado por el ciclo de los 24 ancianos del Apocalipsis, es decir, el Cristo de la Segunda Venida o de la Parousía. El conjunto debió ser similar al tímpano de la portada occidental de la iglesia abacial de Saint Pierre de Moissac de 1130.

Desde 1204 hasta el siglo XV se coronan en la iglesia todos los reyes de Aragón por un privilegio otorgado por el Papa Inocencio III. El rey, que la noche anterior había velado sus armas en la Aljafería, se acercaba desde allí en procesión. La ceremonia contaba con cuatro partes: investidura de armas, unción con el santo óleo, imposición de la corona y las insignias reales y juramento de los fueros y libertades del Reino de Aragón ante una cruz gótica de oro y piedras preciosas que esta catedral guardó siempre celosamente como una joya muy preciada. El último rey en ser coronado en La Seo fue Carlos I de Aragón. A partir de él, los reyes sólo tendrán que jurar los fueros. En la catedral también se celebraban los bautizos, bodas y entierros reales.

La catedral gótica y mudéjar

Detalle de la portada occidental mudéjar del siglo XIV, desaparecida casi en su totalidad tras la construcción de la fachada barroca. En el centro se aprecia el emblema heráldico de los Luna.

En 1318 el Papa Juan XXII crea el arzobispado de Zaragoza, independizándolo de la sede de Tarragona, con lo que el edificio pasa a ser catedral metropolitana. A partir de este momento las ampliaciones se harán usando materiales más accesibles en esta zona geográfica y tradicionalmente utilizados por los artífices mudéjares: el ladrillo y el yeso.

Bajo la supervisión del arzobispo Pedro López de Luna (1317 – 1345) se construye una iglesia gótica de tres naves que mantiene los ábsides románicos. La nave central se realizará más alta que las laterales, permitiendo abrir ventanas que en 1447 incorporarán vidrieras. En 1346 se comienza un cimborrio mudéjar para dar luz a la cabecera con la participación de los maestros Juan de Barbastro y Domingo Serrano, que fue sustituido por otro más esbelto en 1520.

En 1360, durante el arzobispado de Lope Fernández de Luna, se levanta la fachada principal de la Pabostría que, a excepción de algunos restos, no se ha conservado. El mismo arzobispo manda edificar una capilla dedicada a San Miguel Arcángel, la llamada «Parroquieta», todo en estilo mudéjar. Se trata de un espacio rectangular y estrecho que se inserta como una capilla cerrada e independiente dentro del edificio y que don Lope proyectó como su capilla funeraria. La construcción, iniciada ya en 1374 por Miguel del Cellero, es un ejemplo único del trabajo de maestros aragoneses y alarifes sevillanos, que tapizaron el muro exterior con dibujos geométricos de ladrillos lisos y vidriados.

La culminación de las obras en 1376 dio como resultado una catedral gótica espaciosa y mejor iluminada.

En 1403 el antiguo cimborrio amenazaba ruina. El antipapa Benedicto XIII, el Papa Luna, aragonés de nacimiento, impulsará una nueva reforma del edificio. Se elevaron los ábsides románicos y se realizó un nuevo cimborrio en forma de tiara papal. Decorado en 1409 por el maestro Mahoma Rami, pudo ser visto por Benedicto XIII en su visita a la ciudad en 1410.

El retablo mayor se realizó durante el pontificado de don Dalmau de Mur y Cervelló (1431-1456), y es uno de los mejores ejemplos de la escultura gótica en Europa. Este arzobispo se centró en embellecer el interior del edificio, encargando, además del retablo mayor, la sillería del coro, vidrieras para la iluminación de la nave central, la desaparecida portada de la Pabostría y otras actuaciones menores.

El turbulento Renacimiento

El 14 de septiembre de 1485 fue asesinado en la catedral el primer Inquisidor de Aragón Pedro Arbués (subido a los altares por el Papa Pío IX en 1867) mientras rezaba protegido con casco y malla. El hecho fue consecuencia del mal recibimiento que tuvo la inquisición en Aragón, que se veía como un ataque de la corona a los fueros. En particular, parece que algunas de las más poderosas familias de judíos conversos como los Sánchez, los Montesa, los Paternoy o los Santángel, sabiéndose víctimas predilectas de la inquisición, estuvieron implicados en el asesinato.[2] Como consecuencia se produjo un levantamiento popular contra los judíos y finalmente «nueve ejecutados, en persona, aparte de dos suicidios, trece quemados en estatua y cuatro castigados por complicidad» según cuenta Jerónimo Zurita. El sepulcro del santo, realizado por Gil Morlanes padre, se encuentra en el edificio, en la capilla de San Pedro Arbués.

Detalle del cuadro Vista de Zaragoza en 1647, por J.B. Martínez del Mazo, a veces atribuido a su maestro, Velázquez. Los hitos representados corresponden a:

1- Cimborrio de la Seo
2- Torre mudéjar de la Seo
3- Palacio de la Diputación del Reino
4- Lonja
5- Puente de piedra

Durante los siglos XV y XVI muchos de los arzobispos de Zaragoza fueron miembros de la Casa de Aragón. Lo fueron:

* Don Juan de Aragón I (h.1440 – 1475) hijo ilegítimo de Juan II de Aragón. Durante su mandato se construyó un nuevo órgano y se mandó sustituir en el retablo mayor las tres escenas principales de madera por otras de alabastro policromado.

* Don Alonso II de Aragón (1470 o 1478 – 1520) hijo ilegítimo de Fernando el Católico. Añadió una nave por lado, pasando la catedral de tener tres a tener cinco naves y elevó todas a la altura de la nave central. El antiguo cimborrio, que ya amenazaba ruina desde 1417 fue gravemente dañado por el derrumbe de uno de los pilares que lo sostenía en 1498. Se encargó a Juan Botero la construcción de un nuevo cimborrio, también mudéjar, en forma de estrella de ocho puntas, que todavía se puede admirar entre las bóvedas de la iglesia. Entre 1505 y 1520 se realizó la obra, que fue terminada por su hijo y sucesor, don Juan de Aragón, obispo de 1520 a 1531.

* Don Hernando de Aragón (1498 – 1575), hijo ilegítimo del anterior y doña Ana de Gurrea. Arzobispo desde 1539, fue una de las personas más influyentes del reino de Aragón. Gran mecenas y promotor de las artes, dirigió la última ampliación de la catedral entre 1547 y 1550, añadiendo dos tramos completos a los pies. La ampliación fue encargada inicialmente a Juan de Segura, pero la ejecutó finalmente Charles de Mendibe, que añadió los dos tramos de los pies a las cinco naves con sus correspondientes nuevas capillas laterales, dos a cada lado lado, y cuatro más al fondo. Entre 1549 y 1555 el arzobispo mandó realizar en alabastro su sepulcro a Juan Vizcaíno y el de su madre, Ana de Gurrea, a Juan de Liceire, en la nueva capilla de San Bernardo. El retablo de la capilla de San Bruno, lo encargó al escultor Pedro de Moreto.

Los últimos siglos

El antiguo enfrentamiento entre los canónigos del Pilar y de la Seo fue notorio en el siglo XVII. Tanto es así, que el cabildo del Pilar entabló un pleito para obtener la sede episcopal, pleito que fue solucionado por Felipe IV a favor de la Seo. Las disputas no se solucionarían hasta que en 1676 el papa Clemente X decidió de manera salomónica y por la Bula de Unión fundir ambos cabildos. En la Seo residirían 6 dignidades y 15 canónigos, igual que en el Pilar, y el deán viviría seis meses en cada una.

También en el siglo XVII se derribó la antigua torre mudéjar, muy deteriorada, y se comenzó la construcción de una nueva. El nuevo campanario barroco, diseñado por Juan Bautista Contini en Roma en 1683, comenzó a construirse en 1686, concluyéndose en 1704 con la colocación del chapitel, que culmina sus noventa metros de altura.

La nueva fachada de estilo barroco clasicista fue realizada por el arquitecto Julián Yarza entre 1763 y 1767 a instancias del arzobispo Francisco Ignacio Añoa y Busto. Sobre la puerta principal figura el escudo del arzobispo Añoa y la lateral izquierda da acceso a la capilla de San Miguel, denominada popularmente «La Parroquieta».

Entre los años 1960 y 1965 se juzgaron una serie de robos producidos en la biblioteca de la Seo, una de las más importantes de Europa.[3] Se descubrió que habían desaparecido unos 583 libros, códices, incunables y manuscritos, con un valor de 13.295.500 pesetas de la época. La causa principal fue la desidia con la que había sido tratada la biblioteca desde mitad del siglo XIX por el cabildo, lo que facilitó el trabajo considerablemente a ladrones como Enzo Ferrajoli de Ry, un italiano nacido en Nápoles en 1913, con unas credenciales impecables y muchas conexiones dentro del régimen franquista, que se apropió de unos 110 libros. Tan apenas pudo recuperarse un tomo de la Biblia políglota complutense y el Manipulos curatorum, durante mucho tiempo considerado el primer libro editado en España. El resto, entre las que se encontraba por ejemplo un libro dedicado a Aragón y firmado por Juan de Coloma, secretario de Fernando el Católico, el 2 de enero de 1492, día de la toma de Granada, acabó en diversos lugares, como el British Museum y la universidad de Yale o subastados por Sotheby’s, que se negaron a devolverlos, argumentando que los habían comprado «de buena fe, por procedimientos habituales y a personas de confianza».

En la segunda mitad del siglo XX se realizó una restauración en profundidad del edificio que duró unos 23 años. El proyecto se puede dividir en cuatro etapas:

* de 1975 a 1987: sustitución de los seis pilares de la nave principal, tejados, aleros, vidrieras, cimentación, demolición de edificios colindantes y excavación arqueológica.
* de 1987 a 1992: pared de la Parroquieta, cimborrio, capillas de la cabecera y fachada neoclásica.
* de 1992 a 1994: finalización de actuaciones anteriores y excavación de restos musulmanes y romanos.
* de 1995 a 1998: restauración de la torre, el chapitel y el reloj, el órgano, el retablo mayor, en general todas las yeserías y capillas fueron limpiadas y restauradas; también se adecuó el museo de tapices.

En total se gastaron más de dos mil millones de pesetas, pagados por Diputación General de Aragón, el Arzobispado de Zaragoza y el Cabildo Metropolitano, el Ministerio de Educación y Cultura, Ibercaja y la Caja de Ahorros de la Inmaculada. En el 2005, la sacristía aún estaba en proceso de restauración.

El exterior
Ábsides

Vista exterior de los ábsides y muro de la Parroquieta.

La zona inferior de los ábsides es la única conservada de la catedral románica del siglo XII y remiten a la Catedral de Jaca. De la ornamentación interior queda todavía una arquería distribuida en tres sectores por cuatro columnas adosadas. Esta solución decorativa interna, como si se tratase del frontal de un altar, es habitual en el románico aragonés, aunque bastante inusual en el europeo. Su programa iconográfico trata de la caída de Adán y Eva en pecado y la redención de Cristo mediante su muerte y resurrección. Las esculturas ocupan capiteles, arquivoltas y los espacios entre las columnas, con figuras de bulto más redondo en sus frentes de mayor tamaño y dos frisos: uno a la altura de los capiteles, dando continuidad al la banda escultórica y otro como cornisa donde se asientan las figuras mayores. Sin embargo, todos estos restos permanecen ocultos al espectador tras el retablo mayor.

Ábside central

Desde el exterior se aprecia la planta poligonal con lados en los que se abren tres ventanas en los dos primeros cuerpos. El primero, de factura románica, está construido con sillería de piedra y se inspira en el modelo de la Catedral de Jaca, apreciable en las molduras de taqueado jaqués de las arquivoltas. El segundo, gótico y mudéjar y construido en ladrillo, data del siglo XIV y en sus lienzos se abren grandes ventanales apuntados (posteriormente cegados) de tracería de arquillos sostenidos en finas columnas que rematan en filigrana de rosetones, formando una celosía en el interior del arco. Sobre este segundo cuerpo aparece una cornisa de merlones adornados con cerámica vidriada (de color azul, verde y blanca) y rematados con pirámides.

En el interior se divide en tres paños separados por semicolumnas. Su cubierta original era de bóveda de cuarto de esfera; en el siglo XV se elaboró otra de bóvedas nervadas rematadas con claves decoradas en madera tallada.

Destaca la profusa decoración escultórica del la cara interna del ábside —en contraste con la austeridad externa— tanto en capiteles como en arquivoltas e intercolumnios. Su programa iconográfico consta de temas del Génesis y de la infancia de Cristo. Los relieves fueron esculpidos entre 1175 y 1189 siguiendo modelos provenzales, debido al parecer a la influencia que ejerció el marquesado cuyo título ostentaba Alfonso II de Aragón, impulsor de esta obra.

Fachada neoclásica.

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Frontispicio y puertas

El acceso se efectúa a través de tres puertas: la de la portada occidental en la fachada neoclásica, la de san Bartolomé y la de la calle Pabostría. Existe otro pequeño acceso al fondo de la Sala Capitular y antes de la Sacristía que da a la plaza de San Bruno. Esta puerta, sencilla y flanqueada por columnas jónicas con guirnaldas y un frontón triangular, fue finalizada en 1806 por José Yarza y Lafuente.

La puerta principal, situada en el muro oeste y utilizada para el culto, es la de la fachada neoclásica que da a la plaza de la Seo, donde estuvo también el acceso de la mezquita. Fue encargada por el arzobispo Añoa a Julián Yarza, un discípulo de Ventura Rodríguez. Presentó su proyecto en 1763, basándose en la proyectada para la puerta de san Bartolomé por Ventura Rodríguez, que no se llegó a iniciar. Las obras se prolongaron hasta 1767 y fue construida en piedra, ladrillo y yeso. El revoque de pintura blanca actual la ha despojado de los contrastes materiales de la original. A la derecha y en el mismo lado una entrada más pequeña da acceso directo a la Parroquieta.

Al este se encuentra la puerta de San Bartolomé, por la que acceden los visitantes restringido a las horas en las que no se celebra el culto. No fue embellecida, pese a que existió el proyecto para ello encargado a Ventura Rodríguez antes mencionado.

La tercera, entrada de la iglesia cristiana medieval y situada a los pies del templo en el lado sur, es la puerta de la Pabostría, que aboca a la estrecha calle homónima. Su construcción se debe a la iniciativa de Hernándo de Aragón tras la última reforma del recinto y data de 1558. Desde el siglo XVIII permaneció oculta tras una cancela barroca de madera de 1783, pero la restauración finalizada en 1998 la devolvió a su estado original, trasladando la sobrepuerta barroca a modo de cortavientos a la puerta de san Bartolomé.

Galería de la Casa del Deán.


Arco y casa del deán

Cerca de la puerta de San Bartolomé, puerta del lado oriente de la catedral, se encuentra un arco ojival sobre el que se construyó la casa llamada «del Deán». En 1293 se autorizó la construcción de un corredor sobre la calle con el fin de comunicar la casa del prior (que estaba adosada a la iglesia) con la nueva casa del deán situada al otro lado de la calle.

De 1587 data una reforma que proporcionó a la galería un mirador con tres airosos ventanales de tradición plateresca y mudéjar que dan a la plaza de San Bruno. El fino trabajo de yesería recuerda el de las puertas y ventanales del palacio de los Reyes Católicos de la Aljafería, de fines del siglo XV.
El campanario


Torre barroca de Contini.

La torre-campanario fue proyectada en estilo barroco romano en 1683 por el arquitecto Giovanni Battista Contini para sustituir a la antigua torre mudéjar. Al frente de las obras, que finalizaron en 1704, estuvieron los maestros de obras zaragozanos Pedro Cuyeo, Gaspar Serrano y Jaime Busiñac.

Contini fue discípulo de Carlo Fontana y la torre sigue su estilo. El campanario es una esbelta torre de 90 metros de altura, y en ella se refuerza el juego borrominesco de líneas onduladas que se incrementa desde un sólido paramento inferior cuadrado hasta gráciles remates curvilíneos y sinuosos.

Consta de cuatro cuerpos: el inferior, a modo de basamento, construido en piedra y el resto de ladrillo. Para los detalles ornamentales (cornisas, balaustrada, esculturas) se utilizó la piedra caliza. La anchura de los cuerpos disminuye en altura, y su descripción es la que sigue:

* La base, de escasa altura, es de sillería con una puerta de arco de medio punto.
* El cuerpo inferior, de planta cuadrada, llega a la altura del techo de las naves. Está resaltado con placas rectangulares y una cartela rematada en frontón partido por un óculo.
* El segundo cuerpo, ya en ladrillo, es de sección cuadrada con aristas redondeadas que conforman seudopilastras toscanas de capitel en goleta. En 1787 se incorpora un reloj en su frente rodeado por dos figuras del escultor Joaquín Arali que representan el Tiempo y la Vigilancia.
* El tercer cuerpo es de planta octogonal, con estrechos vanos de medio punto para las campanas y semicolumnas corintias adosadas. En los ángulos aparecen esculturas de las Virtudes Cardinales, que fueron añadidas un siglo después, en 1786, por Joaquín Arali.
* El cuarto y último cuerpo, con flameros en la base conjugados con las ventanas del paramento y una cornisa de entrantes cóncavos. Remata con un airoso chapitel bulboso de entrante a su mitad coronado por una fina aguja.

Contini nunca vio la obra terminada, ya que nunca estuvo en Zaragoza.

El cimborrio

Cimborrio.


En 1498 el arzobispo Alonso de Aragón inició un proyecto para añadir dos naves a las tres ya existentes de la Seo. Sin embargo, el decadente estado del cimborrio requirió su destrucción. Una comisión de expertos en la materia, a cuya cabeza estaba Enrique Egas, sugirió al cabildo su inmediato derrumbe.

Entre 1505 y 1520 se levantó el actual cimborrio. En él se conjugan los estilos del mudéjar y el gótico junto al ornato renacentista. Tomaron parte los mejores arquitectos de la época en su construcción.

El cimborrio tiene dos plantas, una rectangular y otra con forma de octógono. Las paredes tienen una estructura y decorado renacentista, y las hornacinas poseen estatuas de santos aragoneses. Las nervaduras del cimborrio parten de cada ángulo de la planta octagonal y forman una estrella de ocho picos. Sobre el hueco que ella deja se levanta una magnífica linterna.

Se trata, en fin, de un elemento de estilo mudéjar, pues el sistema de arcos entrecruzados en bóveda estrellada tiene su paralelo en otros cimborrios y bóvedas de nervios hispánicas que remiten, en última instancia, al de la Mezquita de Córdoba.

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El interior

Zaragoza – La Seo – Plano

Capilla Mayor o Presbiterio

Retablo mayor

Dedicado al Salvador, como correspondía a la advocación de la Seo zaragozana, fue tallado en alabastro y policromado desde 1434 a 1480 por varios artistas, entre los que destacan Pere Johan, Francisco Gomar y Hans de Suabia (o Hans Piet d’Anso). Se puede considerar una de las obras cumbre de la escultura gótica europea y la joya mayor de esta catedral. Mide 16 metros de altura por 10 metros de ancho.

Retablo mayor de La Seo.

Promovido por el arzobispo Dalmau de Mur, su construcción atrajo escultores de reconocida fama, como Pere Johan que trabajaba en aquel momento en Tarragona. Él se encargó de esculpir en alabastro de Gelsa el sotabanco entre 1434 y 1440, que fue prolicomado. Sobre este basamento se cree que el mismo autor hizo un cuerpo tallado en madera que se cerraba con puertas. En el zócalo alternan el escudo del arzobispo Dalmau con el del cabildo catedralicio. El banco muestra cuatro casetones con escenas de vidas de santos aragoneses separadas por decoración vegetal donde se colocan, en celebraciones importantes, los bustos-relicario de san Valero, san Vicente mártir y san Lorenzo donados por Benedicto XIII.

El cuerpo principal, elaborado entre 1441 y 1445 consta de tres calles con grandes escenas alojadas en decoración escultórica gótico-flamígera. La traza original fue modificada en 1473 por el imaginero alemán Hans de Suabia que esculpió las actuales tallas de alabastro. El cuerpo central representa la Adoración de los Reyes y las laterales la Transfiguración de Cristo y la Ascensión de la Virgen. Hans de Suabia tardó seis años en esculpir todas las historias y cobró 150 florines de oro a la terminación de cada una de ellas. En 1473 firmó nuevo contrato para trabajar la parte superior ocupada en más de la mitad por grandes doseletes góticos.

Murió este escultor sin dejar hecho el tabernáculo que tuvo que terminar su discípulo el escultor de Daroca Gil Morlanes el Viejo, que talló y doró las figuras del guardapolvo y realizó una pequeña cámara tras el retablo donde se custodia el sagrario.

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La Parroquieta

Muro de la Parroquieta.

Lope Fernández de Luna inicia la construcción de su propia capilla funeraria en estilo mudéjar en 1360 bajo la advocación de San Miguel Arcángel, conocida vulgarmente como «La Parroquieta». Se trata de un espacio rectangular y estrecho que ocupó el lugar del lado del evangelio de la cabecera de La Seo y se edificó sobre el ábside más occidental y una anterior capilla colateral que se abría al transepto. La nueva estancia se conformó así como una pequeña iglesia destinada a albergar la tumba de Lope de Luna.

La construcción corrió a cargo del maestro de obras Miguel del Cellero, y en ella trabajaron artífices mudéjares de Aragón y Sevilla, como los «azurejeros» Garci Sánchez y un tal «Lop». Su trabajo con la cerámica vidriada y el ladrillo en retículas geometrizantes produjeron una de las obras maestras del mudéjar aragonés, el muro exterior de la Parroquieta, uno de los ejemplos más señeros de este estilo. En el interior, iluminado escasamente por estrechas ventanas apuntadas, la cabecera se cubre con una techumbre de artesa octogonal también mudéjar realizada en madera dorada con lacerías y mocárabes.

En el lado izquierdo un arcosolio enmarca el sepulcro de don Lope de Luna, labrado en alabastro gerundense por Pere Moragues. La urna está cubierta con la estatua yacente del arzobispo. Los lados del sarcófago están esculpidos también, con un séquito de personajes presididos por el papa Clemente VI y el rey de Aragón Pedro IV. En el frente del nicho del arcosolio y los costados se desarrolla la ceremonia fúnebre del enterramiento con estatuas plorantes originalmente doradas y policromadas con fondo de pasta vítrea azul, a la manera de las tumbas reales del mausoleo de Santa María de Poblet.

Toda la Parroquieta fue restaurada en 1936 por Francisco Íñiguez Almech, quien la devolvió a su estado original anterior al que le dieron reformas dieciochescas.

Capillas de la cabecera

Situadas en el espacio delimitado por los ábsides laterales, solo el situado del lado de la epístola se conserva en su integridad, y aloja la bella imagen gótica de la Virgen Blanca. El del lado del evangelio fue derruido en parte para construir la sacristía y aparece como un portal no demasiado profundo.
Capilla de la Virgen Blanca

En el ábside izquierdo se sitúa la capilla de la Virgen Blanca. Tiene una portada plateresca de Francisco de Casas y Juan de Monferriz de 1574 y se cubre con bóveda de terceletes decorada con pinturas y claves en madera estofada. En el interior se encuentra un retablo barroco de 1647 tallado en madera con pinturas del zaragozano Jusepe Martínez y que presenta escenas de la vida de la Virgen. Preside la capilla una Virgen con niño de alabastro del siglo XV realizada por el escultor Fortaner de Usesques, natural de Morlaas, capital del vizcondado de Bearne. En el suelo se encuentran diversas lápidas de arzobispos de Zaragoza de los siglos XVI al XVII.

Capilla de San Pedro y San Pablo.

Situada en el acceso al desaparecido ábside románico, la capilla de San Pedro y San Pablo está documentada ya en 1403. Se ingresa a través de una portada plateresca de yesería en forma de arco triunfal de medio punto. El remate del trasdós muestra la escena de la Asunción de María. En el interior, (reducido en el siglo XVIII para construir la sacristía) se encuentra un retablo de madera dorada y policromada con escenas en relieve de las vidas de San Pedro y San Pablo de la segunda mitad del siglo XVIII atribuido al escultor navarro Domingo Tris Saz.
Capillas laterales y meridionales
Capilla de Nuestra Señora de las Nieves

La capilla de Nuestra Señora de las Nieves fue acondicionada por doña Ana Manrique, condesa de Puño-en-rostro, para que sirviese de capilla funeraria de su hermano, don Pedro Manrique, arzobispo de Zaragoza, a su muerte en 1615.

Capilla tardogótica que conserva la portada de la época de Hernando de Aragón, aunque la bóveda de crucería fue abierta para introducir una linterna. El retablo barroco se completa con varias pinturas atribuidas a Francisco Jiménez Maza, entre las que destacan la Fundación de la iglesia de Santa María la Mayor o Santa María de las Nieves en el monte Esquilino de Roma y la de Santo Dominguito de Val.

Capilla de San Valero.



La capilla de San Valero, patrón y obispo de Zaragoza, fue decorada por orden del arcediano Miguel Anonio de Urrutigoiti entre 1696 y 1698.

La portada churrigueresca, muy decorada en yeso, está presidida por dos esculturas de San Pedro y San Pablo, escoltados por el escudo del Cabildo Metropolitano.

El interior está cubierto por una cúpula oval sobre pechinas y que posee una linterna en el centro para iluminar la capilla. Está muy decorada con yeserías, similar a las de la capilla de Santo Dominguito de Val. El retablo, también churrigueresco, de madera dorada del siglo XVII, muestra escenas de los santos Valero, Vicente y Lorenzo. En los lados dos grandes pinturas decoran las paredes: El interrogatorio de San Valero y San Vicente por Daciano y Llegada del cráneo de San Valero a Zaragoza, ambas del siglo XVII. La autoría es discutida, aunque se atribuyen a Pedro García Ferrer o a Bartolomé Vicente.

Capilla de Santa Elena, de Nuestra Señora del Carmen o del Santísimo Sacramento

La capilla de Santa Elena, de Nuestra Señora del Carmen o del Santísimo Sacramento fue reformada entre 1637 y 1646 por orden de don Francisco de Liñán.

La portada es de un estilo que se ha llamado protobarroco, un barroco sin excesiva decoración, tallada toda ella en yeso. Sobre el frontón, encima de las armas del fundador, en una hornacina, la figura de Santa Elena. La reja de entrada también es de un estilo barroco muy severo, obra de Pedro de Tapia.

El interior está cubierto con cúpula iluminada por una linterna en su centro, decorada en estilo barroco con yeserías que muestran a los cuatro evangelistas y seis profetas. El retablo fue contratado en 1637 con Ramón Senz, escultor, Bernardo Conil, ensamblador, y Juan Galván y Juan de Orcoyen, ambos pintores. Sin embargo, gran parte de las pinturas son de Francisco Lupicini, pintor de Florencia del siglo XVII, que las contrató en 1638. Son de Lupicini las escenas de la vida de Santa Helena del retablo que se encuentran en el banco y otras en la parte la central, Crucifixión, La estigmación de San Francisco, Santa Catalina de Siena y el Descendimiento. También son suyos los lienzos de las paredes laterales, Invención de la Santa Cruz por Santa Helena, Milagro de la serpiente en el desierto, Subida al Monte Calvario del Emperador Heraclio y Adoración de la Santa Cruz el día del Juicio Final. La imagen que preside el retablo es una escultura de la Virgen del Carmen colocada en el siglo XIX; se trata de una escultura barroca de comienzos del siglo XVIII, que se relaciona con el taller de los Mesa.


Retablo de la capilla de San Miguel, con escultura de Juan de Ancheta.

Capilla de los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael


La capilla de los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, o simplemente capilla de San Miguel, fue mandada construir y financiada por Gabriel Zaporta, señor de Valimaña, el 13 de octubre de 1569, con intención de convertirla en su capilla funeraria. De su enterramiento sólo se ha conservado la tapa del sarcófago, una chapa de bronce repujada con una efigie de Zaporta, obra de Hernando de Ávila de 1578, que actualmente se encuentra en el Museo Capitular.

La portada, construida en 1570 por los mazoneros zaragozanos Francisco y Jerónimo de Santa Cruz de acuerdo a la traza del pintor Tomás Peliguet, es de estilo plateresco, con pedestales de mármol negro y el resto de yeso policromado, imitando materiales más caros. Sobre la clave del arco, el escudo de Zaporta. La rejería de bronce es la mejor de la catedral, también realizada en estilo plateresco por Guillén Trujarón en 1570. Dividida en tres cuerpos, sobre basamento de mármol negro los dos cuerpos exteriores, está rematada por las armas de Zaporta, angelotes y lacerías.

El interior está cubierto por una bóveda de crucería estrellada. Los azulejos del arrimadero que cubre la parte inferior de las paredes se cree que son del pintor Pedro Morone de Siena y están fechados entre 1572 y 1575. El retablo del siglo XVI es un bello ejemplo de alternancia de la mazonería de madera con la escultura de alabastro. Las figuras son de Juan de Ancheta, escultor de Azpeitia, la mazonería de Guillén Salbán y las pinturas a Juan de Ribera. En el banco aparecen, de izquierda a derecha, los relieves de dos evangelistas, la Anunciación y otros dos evangelistas, realizados en alabastro. En los extremos, figuras de Santa Lucía y Santa Apolonia realizadas en madera. En el cuerpo principal, en el centro, una hornacina que muestra a los tres arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael triunfantes sobre los demonios, al lado izquierdo esculturas de San Gabriel y san Francisco y al lado derecho esculturas de San Jerónimo y San Guillermo de Bourges. El retablo viene rematado por las imágenes de San Pedro y San Pablo, entre los que se encuentra un Calvario.
Capilla de Santo Dominguito de Val

La capilla de Santo Dominguito de Val, patrón de los infantes de la escolanía de la ciudad y de los monaguillos, se creó por la unión de las antiguas capillas del Espíritu Santo y del Corpus Christi en 1671. Supuestamente se conservan restos del santo.

La portada fue realizada en yeso sobre pedestal de mármol, hacia 1700, en estilo churrigueresco. Se destacan los relieves de Santo Dominguito de Val y de la Eucaristía, que se completa con las imágenes de otros santos.

El interior está cubierto por una cúpula elíptica con linterna, montada sobre pechinas, muy trabajada en yeso con dibujos entrelazados de inspiración morisca, en todo similar a la de la Capilla de San Valero. El retablo es churrigueresco de tres calles, de madera dorada del siglo XVII. Dominado por la figura de Santo Dominguito de Val crucificado, vestido con las ropas de los Niños del Coro de la catedral. A los lados, esculturas de San Francisco Javier y San Ignacio de Loyola, y rematando el retablo, un cuadro de la Virgen de Guadalupe. Los muros están cubiertos con pinturas que Camón Aznar atribuye a Bartolomé Vicente. Los lienzos cuentan el milagro que ocurrió en la catedral en 1427, cuando un moro intentó profanar la Sagrada Forma que una mujer había guardado durante la eucaristía, convirtiéndose la Forma en un hermoso niño.
Capilla de San Agustín

Retablo plateresco de la Capilla de San Agustín.

La capilla de San Agustín fue creada entre los años 1720 y 1722. La portada realizada en yeso, similar a la de la capilla de San Vicente, de arco triunfal y ático de estilo churrigueresco, es una de las últimas que se realizaron.

La capilla está cubierta con cúpula sobre pechinas, iluminada por una linterna. Tanto la cúpula como las partes libres de las paredes están ricamente decoradas. Cuelgan a los lados pinturas de 1722 de Miguel Jerónimo Lorieri y Francisco del Plano, que muestran escenas de la vida de la Virgen.

El retablo es renacentista plateresco y fue construido en 1521 para la capilla de Santiago de la misma Catedral. Doña María de Alagón y Cariñena, viuda del camarero del arzobispo don Alonso de Aragón, se lo encargó a los escultores Gil Morlanes el Joven y Gabriel Yoly, pintándolo Martín de Aniano y Martín García. El basamento es de tablas pintadas y el banco presenta cinco hornacinas con escenas de la vida de la Virgen realizadas probablemente por Yoly: la Anunciación, la Adoración de los Reyes Magos, Pentecostés y la Dormición de la Virgen. En el centro, una gran escultura policromada de San Agustín, realizada en 1722 por el escultor José Sanz Alfaro, que sustituye a la antigua figura de San Agustín que había sido trasladada a la capilla de Santiago. A los lados esculturas de San Bartolomé de Yoly y San Ambrosio de Morlanes. En la parte superior, escenas del Bautismo de Cristo de Morlanes, de San Joaquín con la Virgen Niña de Yoly y, en el centro, un medallón con la Virgen con Niño. Rematando el retablo, la escena del Abrazo de la Puerta Dorada y el Padre Eterno.

Capilla de San Pedro Arbués

La capilla de San Pedro Arbués es una de las más interesantes del templo. La portada fue realizada en estilo gótico isabelino, pero se añadieron motivos barrocos en el siglo XVIII.

La bóveda de la capilla es de crucería, a la que se ha añadido una linterna en el centro con el fin de mejorar la iluminación. Los muros están recubiertos en su parte inferior por cerámica barroca y la parte superior está ocupada por grandes pinturas realizadas por Francisco Jiménez Maza en 1655. Los lienzos muestran escenas de la vida y la muerte de Pedro Arbués. El centro de la capilla lo ocupa un baldaquino, también de mitad del siglo XVII, sostenido por cuatro columnas salomónicas de mármol negro y de cubierta decorada con las figuras de las Virtudes.

Debajo del baldaquino se encuentra el sepulcro del santo atribuido a Juan de Salazar. Se trasladó aquí en 1664 desde el lugar en que había sido asesinado, con ocasión de la beatificación. La tumba, que fue mandada tallar por Isabel la Católica, está decorada ricamente con relieves de escenas de la vida del santo y estaba rematada con una escultura yacente de Pedro Arbués, tallada en alabastro. La escultura se trasladó al Museo Capitular para poder emplearla como mesa de altar. Detrás, una escultura del Santo, en gloria, sobre una nube, vestido con ropas de canónigo. La obra fue realizada por Juan Ramírez Mejandre en 1725.

Detalle del conjunto renacentista en alabastro de la capilla con el sepulcro del arzobispo Hernando de Aragón.

Capilla de San Bernardo

La capilla de San Bernardo de Claraval es una de las obras cumbre del renacimiento aragonés. De entre 1549 y 1555, contiene las tumbas del arzobispo don Hernando de Aragón, que la mandó realizar, y de su madre doña Ana de Gurrea. Juan Vizcaíno realizó el sepulcro del arzobispo y Juan de Liceire el de su madre. El retablo de la capilla de San Bruno, lo encargó al escultor Pedro de Moreto. Todo el conjunto fue realizado en alabastro. La reja, renacentista también, fue realizada por Guillén de Trujarón en 1553.

Es esta la capilla que pidió este arzobispo para erigir su panteón familiar, y por tanto, dispuso de todos los recursos económicos para hacer de ella un relevante conjunto artístico. Para ello disponía de un espacio de planta cuadrangular que fue cubierto con bóveda de crucería estrellada, aunque la que nos ha llegado es fruto de una reforma barroca de 1640. Fueron dispuestos tres retablos en alabastro, el central dedicado a san Bernardo y los laterales al propio prelado y a su madre.

El retablo central de Pedro de Moreto, hijo del florentino Juan de Moreto, es el de mayor calidad. Está formado por un zócalo, donde se sitúan las armas de Hernando de Aragón y un banco con varias escenas: la Degollación de los Inocentes, la Circuncisión y Jesús entre los doctores. Estas están separadas por hornacinas que albergan figuras de obispos. El cuerpo se divide en tres calles que separan columnas corintias profusamente labradas. Las laterales presentan relieves sobre la Natividad (a la izquierda del espectador) y la Presentación de Jesús en el Templo. La calle central se reserva a la Aparición de la Virgen a san Bernardo y con ángeles tenentes de las armas de don Hernando coronadas por un medallón de la Trinidad.

Entre el retablo y los dos mausoleos se disponen estatuas de los reyes de Aragón desde Juan I hasta Fernando el Católico y Carlos I.

El complejo funerario de Hernando de Aragón fue esculpido por Bernardo Pérez en 1550 con ayuda del imaginero Juan Pérez Vizcaíno. Responde al tipo de lecho con imagen yacente del difunto sobre la urna ataviada de pontifical. En el frontal y alojadas en veneras se representan las alegorías de las virtudes junto con una inscripción laudatoria. Se acompaña con un retablo del mismo autor realizado en 1553, que consta de un banco, cuerpo con tres calles y ático. En la calle central se representa la Crucifixión y en las laterales san Valero y san Blas, coronado todo ello con el Juicio final.

En cuanto al de su madre, doña Ana de Gurrea, enfrentado al de su hijo, muestra una composición similar. Fue esculpido por Juan de Liceire, y es de calidad inferior al del arzobispo. En su sepulcro aparece yacente y vestida con el hábito de Santiago. En su retablo aparecen, en la calle central, la Virgen con el Niño y santa Ana, y en las laterales san Juan Bautista y Santiago el Mayor. En el ático, la Natividad de María.

Retablo con estatua de San Benito atribuida a José Ramírez de Arellano.

Capilla de San Benito

La capilla de San Benito fue mandada construir por don Hernando de Aragón para recoger los cuerpos de sus sirvientes, siendo inaugurada el 4 de agosto de 1557. La capilla fue reformada en 1762 por la baronesa de Sangarren, con lo que se perdió el retablo renacentista original con las pinturas que Jerónimo Cosida había realizado en 1552. La portada no tiene ningún elemento decorativo, siendo en arco apuntado, tal como lo eran las primeras capillas de la Catedral. La capilla todavía está cerrada con la reja renacentista original realizada por Guillén de Trujarón en 1556.

El interior está cubierto con una bóveda de crucería, con las armas de son Hernando de Aragón en las ménsulas que la soportan. Durante la reforma del siglo XVIII se introdujo una linterna en el centro. El retablo actual es de transición entre el Barroco y el Neoclasicismo; en él destacan, en la parte central, la imagen de San Benito, atribuida a José Ramírez de Arellano, y en el ático, una figura de San Cristóbal, atribuida al taller del mismo autor.
Capilla de San Marcos

La capilla de San Marcos, o del Monumento, fue reformada a principios del siglo XVIII para instalar el Monumento Eucarístico del Jueves Santo, y de ahí su nombre.

La portada es churrigueresca, de yeso sobre pedestales de mármol, realizada en 1711 por José Serra. Muestra relieves con los instrumentos de la Pasión, el Libro de los Siete Sellos, bustos de la Virgen y San Juan Evangelista; todo culminado por la imagen del Padre Eterno.

El interior está cubierto con una cúpula, cubierta con pinturas de ángeles niños que portan las «armas de Cristo», sobre pechinas, ilustradas con las cuatro Virtudes: Justicia, Fe, Esperanza y Caridad, todo ello obra de Juan Zabalo. Entre 1711 y 1713, Juan Zabalo no sólo pintaría los techos, sino también los grandes lienzos de las paredes, La Entrada de Jesús en Jerusalén y El beso de Judas. En la reforma del siglo XVIII se eliminó el retablo y se sustituyó por un telón, que oculta el Monumento de Jueves Santo.
Capilla del Nacimiento

Retablo con óleos de Roland de Mois.

La capilla del Nacimiento fue fundada por el infanzón Jerónimo Ferrer Cerdán el 27 de julio de 1584, con la intención de convertirla en panteón familiar. Doña Ana Clavero, esposa del anterior, terminó la obra a la muerte de su marido.

La portada del siglo XVI es muy sencilla, rematada con las armas de Ferrer Cerdán. La reja de bronce es renacentista, de 1586, realizada por Hernando de Ávila, que también hizo la de la capilla de San Miguel para Zaporta.

El interior está cubierto por una bóveda de crucería, en cuyas cuatro ménsulas aparecen los escudos de Ferrer Cerdán y su esposa. La parte inferior de los muros está cubierta con cerámica de Muel. El retablo, realizado a base de lienzos entramados en una armazón de madera dorada y policromada de estilo clasicista, es una obra maestra de la pintura renacentista de Roland de Mois. El basamento contiene las siguientes pinturas: La Epifanía, La Redención y la Presentación en el Templo. En el cuerpo principal, dividido en tres calles, se encuentra la pintura de la Natividad del Niño Jesús y la adoración de los pastores. En las calles laterales tablas de San Jerónimo (abajo izquierda), Santo Domingo de Guzmán (arriba izquierda), San Vicente Ferrer (abajo derecha) y San Francisco de Asís en oración (arriba derecha). En el ático, hay un cuadro de Jerónimo de Mora[4] de hacia 1616 que representa a las dos Sagradas Familias con san José, santa María, san Joaquín, santa Ana y el Niño.
Capilla de las santas Justa y Rufina

La capilla de las santas Justa y Rufina fue fundada por don Mateo Virto de Vera, Inquisidor Apostólico del Reino de Aragón, en 1643 con la intención de convertirlo en panteón familiar. Las obras se realizaron entre 1643 y 1644. Con el paso del tiempo, la capilla sería heredada por los condes de Guara y más tarde por los duques de Villahermosa, que la emplearon para el mismo fin.

La portada es muy severa, con arco de medio punto y labores de yeso. El interior está cubierto con una cúpula sobre pechinas con linterna, decorada con pinturas de Juan Galván. Este pintor también es autor de los grandes lienzos que cubren las paredes, la Epifanía y la Huida a Egipto y se le atribuye el lienzo central del retablo sobre las titulares de la capilla. El retablo en sí es de poco interés.
Capilla de San Vicente

La capilla de San Vicente fue fundada en 1719 por las cofradías del Corpus Christi y de San Vicente.

El portal barroco, suntuosamente decorado con motivos florales, grutescos, ángeles y diversas alegorías, todo en estuco sin pintar, muestra delante de las pilastras dos grandes esculturas de San Jorge y San Mauricio. Además se pueden apreciar las imágenes de San Vicente, San Lorenzo y San Esteban. En el centro, sobre la clave, un gran relieve con ángeles portando la Eucaristía en una gran custodia.

El interior está cubierto con una cúpula sobre pechinas con linterna muy decorada al estilo barroco. El retablo es barroco, dorado, muy sobrio, presidido por una escultura de San Vicente Mártir. La escultura es de hacia 1760, realizada por Carlos Salas, un escultor catalán asentado en Zaragoza. Encima, otra imagen de una custodia adorada por ángeles realizada en honor al Corpus Christi, la segunda advocación de la capilla.

Cúpula de la capilla de Santiago el Mayor.

Capilla de Santiago el Mayor

La capilla de Santiago fue reformada por el arzobispo Antonio Ibáñez de la Riva Herrera para convertirla en su capilla funeraria. La reforma eliminó cualquier vestigio de la antigua capilla renacentista, modernizándola en estilo barroco.

La portada barroca, realizada antes de 1700, es la más espectacular de la catedral. Realizada en yeso, con basamento de mármol, muestra grandes figuras rodeadas de espeso foliaje, triunfos y ángeles. Dos grandes grupos de esculturas con dos prisioneros atados a palmeras, un grupo a cada lado, decoran la parte inferior. La piedra clave del arco de entrada está cubierta por el escudo dorado del arzobispo fundador. Encima, en hornacinas, figuras de Santiago y los santos Roque, Sebastián y Domingo de la Calzada.

La capilla está cubierta por una cúpula con linterna sobre pechinas, pintada con pinturas de la época. Debajo, un baldaquino barroco soportado por cuatro columnas salomónicas, probablemente inspirado en el Baldaquino de San Pedro en Roma realizado por Bernini. Protegida por el baldaquino, en el centro, una estatua renacentista de Santiago Apóstol, atribuida a Gil Morlanes el Joven. La estatua se cree que fue realizada entre 1520 y 1521, a la vez que el antiguo retablo de la capilla, que actualmente se encuentra en la capilla de San Agustín.

Las paredes están decoradas por tres grandes pinturas de Pablo Rabiella y Díez de Aux realizadas hacia 1696: La Batalla de Clavijo, La aparición de la Virgen del Pilar en Zaragoza y El Martirio de Santiago. En una de las paredes, un arcosolio con una escultura de alabastro del arzobispo orando, acoge el enterramiento de Ibáñez de la Riva, que fue trasladado a la capilla en mayo de 1780, setenta años después de su muerte en Madrid, el 3 de septiembre de 1710.
Coro

El órgano de la Seo conserva elementos del siglo XV.

El coro se sitúa en el centro de la Catedral, siguiendo la tradición española. Mandado construir entre 1445 y 1447 por el arzobispo Dalmau de Mur, que tiene aquí su sepulcro, está formado por 117 sillas góticas realizadas en roble de Navarra por los mazoneros catalanes Francisco y Antonio Gomar, el fustero Juan Navarro y el pintor Jaime Romeu. Las sillas son muy sobrias, decoradas con elementos arquitectónicos y algunos elementos vegetales, a excepción de las tres sillas de la presidencia que están algo más trabajadas. Tras los graves daños que en 1498 sufrió la zona el cimborrio (se vino abajo uno de los pilares del crucero), se dañó una parte del coro, que fue restaurado por Bernardo Giner y Mateo de Cambiay entre 1532 y 1534. Cierra el conjunto una reja de bronce dorado rematada con esculturas de madera dorada de El Salvador, San Pedro y San Pablo realizada por Juan Ramírez entre 1721 y 1722.

El órgano conserva restos del órgano gótico de 1469 y tubos de los siglos XV al XVIII. El órgano actual es el resultado de la integración de la compleja historia del instrumento realizada entre 1857 y 1859 por Pedro Roqués.
Trascoro

La decoración del trascoro se comenzó con Hernando de Aragón y se continuaría hasta los arzobispos Andrés Santos (1579-1585), Andrés de Cabrera y Bobadilla (1587-1592) y Alonso Gregorio (1593-1602).

Tras las reformas de Hernando de Aragón que añadieron dos tramos a los pies de la catedral, la parte posterior del coro quedaba a la vista y se juzgó conveniente embellecerla con relieves escultóricos. Para ello se dispuso un zócalo adintelado de paneles ornamentados de bajorrelieves alternando con hornacinas aveneradas que albergaban estatuas de bulto redondo. Entre estos elementos se dispusieron columnas abalaustradas y todo el conjunto se decoró profusamente con motivos de glutescos en los entablamentos y angelotes en los remates de los tímpanos (triangulares en las hornacinas y curvos en los paneles de escenas religiosas).

La imaginería se contrató en 1557 a Arnao de Bruselas y la ornamentación y la arquitectura a Juan Sanz de Tudelilla, todo según los planes del pintor Jerónimo Cosida. En 1579 se habría concluido el tramo meridional, aunque entre 1720 y 1731 se incorporó en el centro un baldaquino para alojar el altar del trascoro y la imagen del Santo Cristo. En 1587 se contrató al escultor Juan Rigalte para que terminase la obra en el tramo del lado de la epístola, ayudado por Pedro de Aramendía. El tramo opuesto, el oriental, fue realizado ya a finales del siglo XVI.

Siguiendo la pared del trascoro a la izquierda de la reja, se pueden apreciar los siguientes elementos:

* Relieve de San Pedro Arbués, situado a la izquierda de la reja de entrada, es un relieve en que se muestra el asesinato de Pedro Arbués en la misma Catedral. La escultura permite ver una pequeña representación del retablo mayor de la catedral y otros detalles arquitectónicos.
* Capilla de Santa Marta, en cuyo retablo de entre 1701 y 1702, atribuido a Gregorio de Mesa, destaca la talla de Santa Marta en madera dorada y policromada y las figuras sedentes de San Juan Bautista y del profeta Daniel.

Trascoro y bóvedas de La Seo.

* Imagen de San Juan Bautista.
* Capilla de las Reliquias, cuyo frente está ocupado por un armario, de puertas pintadas al óleo en el Barroco.
* Puerta de acceso al coro, de lacería mudéjar, presenta en su parte superior un relieve con el tribunal de la Inquisición presidido por Pedro Arbués.
* Relieve del martirio de San Esteban.
* Capilla de San Juan Bautista, pequeña capilla que contiene un retablo barroco con una imagen de San Juan Bautista, de principios del siglo XVIII, además de dos cuadros de San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier.
* Imagen de San Esteban.
* Capilla de Santo Tomás de Villanueva, decorada bajo la iniciativa del arzobispo Manuel Pérez de Araciel y Rada, alberga una imagen del santo titular realizada por Juan Ramírez en 1727.
* Esculturas de San Valero y de un santo obispo.

La pared del evangelio tiene las siguientes imágenes y capillas:

* Esculturas de San Timoteo y San Pedro Arbués.
* Capilla de las Vírgenes, dedicada a Santa Orosia, Santa Bárbara y Santa Catalina. Las tres vírgenes mártires aparecen en una pintura de finales del siglo XVI o principios del XVII.
* Imagen de San Raimundo.
* Capilla de San Felipe Neri, de la primera miad del siglo XVII, alberga un retablo de mármol en el que lo más interesante es la figura del titular arrodillado. Además en la capilla se encuentran dos pinturas, una de San Felipe Neri y otra de San Juan Crisóstomo.
* Relieve del martirio de Santo Dominguito de Val.
* Puerta de acceso al coro similar a la del otro muro. El relieve muestra la decapitación de Santo Dominguito de Val.
* Capilla de San Leonardo. Pequeño retablo churrigueresco con pinturas de finales del siglo XVII completado con dos lienzos del titular en las paredes.
* Figura de San Clemente.
* Capilla de San Pedro Nolasco. Posee un interesante retablo barroco de finales del siglo XVII. Los lienzos del cuerpo son de San José con el Niño, San Pedro Nolasco ante la aparición de la Virgen y San Pedro Nolasco. El retablo lo remata una Santa Ana con la Virgen y el Niño.
* Relieve con el traslado del cuerpo de Santo Dominguito de Val.

En el muro de los pies del trascoro se encuentra la capilla del Santo Cristo (vide infra). El muro está completado por dos relieves y dos estatuas. El lado de la derecha está dedicado a San Valero, el primer relieve de la derecha muestra su martirio, seguido de una figura del santo a su izquierda y finalmente un relieve de San Valero presidiendo un concilio. En el lado de la izquierda un relieve de San Valero y San Lorenzo, una estatua de San Lorenzo y finalmente el martirio de San Lorenzo.
Interior de La Seo. A la derecha, en madera oscura y alabastro, la Capilla de los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael o Capilla de Zaporta. A la izquierda, trascoro y capilla y templete barroco del Santo Cristo.
Capilla del Santo Cristo
Artículo principal: Capilla del Santo Cristo de la Seo

En el centro del muro de los pies del trascoro se encuentra la capilla del Santo Cristo, una de las mejores de la Catedral. Fue construida a la vez que las demás capillas del trascoro, pero ya entre 1634 y 1639 fue modificada para ser capilla funeraria por don Martín de Fuentes, canónigo penitenciario y más tarde obispo de Albarracín. El sepulcro muestra una figura del obispo rezando.

Alberga el «Santo Cristo de la Seo», que tiene una especial devoción en la ciudad, como da muestra la zarzuela Gigantes y cabezudos:
Cristo de la Seo,

Virgen del Pilar,
haz que se sosieguen
y no griten más.
Si en aumento sigue
esta rebelión,
de una gran paliza
no me libro yo.
El Santo Cristo de la Seo.

El Cristo es una talla renacentista de tres clavos y muerto, probablemente de la época de don Hernando de Aragón. Lo acompañan dos imágenes de la Mater Dolorosa y San Juan Evangelista, figuras policromadas del siglo XVI. El conjunto se encuentra debajo de un baldaquino soportado por seis columnas salomónicas de mármol negro de Calatorao, obra de Juan Ramírez según proyecto de Juan Zabalo y terminado en 1739. La cúpula del baldaquino está ricamente decorada rematada con una imagen de Cristo resucitado y seis ángeles con los instrumentos de la Pasión.
Sacristía mayor

A la sacristía se accede a través de una puerta mudéjar con elementos renacentistas de madera dorada que se enmarca en una portada barroca de yeso que muestra las figuras del Salvador, San Joaquín, la Virgen y San José, con el Niño, el Padre Eterno y el Espíritu Santo.

En el interior se conservan numerosas pinturas del siglo XVII y XVIII de las escuelas valenciana y aragonesa, entre las que cabe destacar una Inmaculada, el Juicio de Salomón, la Huida a Egipto (de la escuela flamenca) y un Martirio de San Pedro. También hay que mencionar el tríptico de esmaltes de principios del siglo XVI, obra de Nardon Penicaud, que muestra escenas del Nacimiento, la Epifanía y la Circuncisión.

Hay que destacar, además, el gran armario, en cuyo interior se conservan los relicarios y cuyas puertas fueron pintadas por José Luzán, maestro de Goya. En su interior se conservan, entre otros, los busto-relicarios de San Valero, San Vicente y San Lorenzo, todos de la escuela de Aviñón; el primero donado en 1397 y los segundos en 1440 por el papa Benedicto XIII. El busto de San Hermenegildo de 1552 es renacentista y obra de Juan de Orona; donación de Hernando de Aragón. El de San Pedro Arbués es una obra barroca de 1664. Además, dentro del armario también está el gran ostensorio de plata (del siglo XVIII), la arqueta del Monumento del Jueves Santo (del siglo XVI), las ánforas para consagrar los Santos Óleos (de Pascual de Agüero y su hijo Fernando de entre 1442 y 1443), candelabros, báculos, cetros, bandejas, etc.

En la sacristía también se encuentra la custodia procesional, que realizó el orfebre Pedro Lamaison (con base en un dibujo de Damián Forment) entre 1537 y 1541 con 218 kilos de plata. El gasto fue pagado por don Hernando de Aragón. En 1623 se añadió un último cuerpo, obra realizada por Claudio Yenequi en 1623, y el basamento y una imagen de Santo Tomás, realizada por Juan Dargallo en 1735, sufragado por el arzobispo Tomás Crespo de Agüero. El conjunto se enmarca dentro del estilo plateresco.

La naveta en forma de carabela es una obra de orfebrería española del siglo XV. Se ha aprovechado una caracola colocándole mástil, proa y popa para simular una carabela que se ha colocado sobre un dragón de plata.

Diversos objetos, pinturas, esculturas y vestiduras (casullas, etc.) de los siglos XVI al XVIII completan la colección de la catedral.
Los cartularios

Se han conservado dos cartularios, los llamados «grande» y «pequeño» que contienen los documentos medievales más importantes de la catedral. El pequeño fue recopilado a finales del siglo XIII y contiene los documentos de los siglos XII y XIII principalmente. El grande fue recopilado en el siglo XIV y contiene documentos pontificios, reales, ventas, permutas etc. hubo un intento moderno de publicación, pero todavía no se ha llevado a cabo.
El museo de tapices
Artículo principal: Museo de Tapices de La Seo

El museo de tapices de La Seo, ubicado en la sala capitular, posee una importante colección, compuesta por unos 60 paños de los siglos XV al XVIII, que permite contemplar diversas épocas de evolución del arte del tapiz, por lo que se puede considerar una de las más releventes y completas colecciones en el ámbito internacional.

Los más antiguos corresponden a la serie de La Pasión, con dos tapices datados en el primer tercio del siglo XV: Misterios de la Pasión hasta la preparación en la Cruz también conocido como Historia de la Pasión, y La Crucifixión y la Resurrección.[5] Estos paños siguen con fidelidad el llamado «estilo de Arrás», creado por el conocido centro licero de esta localidad francesa de la región de flandes, que produjo sus colgaduras en la primera mitad del siglo XV.

De la segunda mitad del siglo XV datan otras tres series caracterizadas por su adscripción al «estilo de Tournai», por situarse en esta ciudad un importante taller flamenco al que se atribuye un ejemplar en La Seo: el tapiz de la Expedición de Bruto a Aquitania, conocido como el tapiz de Las Naves.

Las series más destacadas de la colección catedralicia de tapices, ordenadas cronológicamente, son:

* Serie «La Pasión» (paños franceses, estilo de Arrás, primer tercio del siglo XV): Misterios de la Pasión hasta la preparación en la Cruz, La Crucifixión y la Resurrección.
* Serie «Las Naves» (taller de Tournai, segunda mitad del siglo XV): Expedición de Bruto a Aquitania o Las Naves.
* Serie «Asuero y Ester» (estilo de Tournai, segunda mitad del siglo XV): Banquete de Asuero, Exaltación de Ester al trono de Persia, Intriga de Aman.
* Serie «La Exaltación de la Santa Cruz» (estilo de Tournai, segunda mitad del siglo XV): Cautividad de la Santa Cruz, Exaltación de la Santa Cruz.
* Serie «Historia de Jefté» (estilo de Tournai, segunda mitad del siglo XV): Voto de Jefté.
* Serie «Historia de San Juan Bautista» (paños flamencos, taller de Bruselas, primera década del siglo XVI) El Bautista en el Jordán, Bautismo de Jesucristo, San Juan Bautista ante Herodes. Su prisión.
* Serie «Historia de la Virgen» (paños flamencos, primera mitad del siglo XVI): Exaltación de María Madre de Dios.
* Serie «Jesucristo. Simbolismo bíblico y misterios de Mana» (paños flamencos, primera mitad del siglo XVI): Glorificación de Jesucristo, Resurrección de Lázaro.
* Serie «Simbolismo bíblico» (paños flamencos, primera mitad del siglo XVI): Presentación de Ester ante Asuero, Desposorios de San Joaquín y Santa Ana.
* Serie «Historia de José» (paños flamencos, primera mitad del siglo XVI): José vendido por sus hermanos en figura de Jesucristo vendido por Judas.
* Serie «Guerra de Troya» (paños flamencos, talleres de Bruselas, primera mitad del siglo XVI): Duelo de Paris y Menelao, Juicio de Paris.
* Serie «Historia de Troya» (paños flamencos, escuela de Van Roome, primera mitad del siglo XVI): Matrimonio de Helena con Paris, Sacrificio de Agamenón, Discordias y celos.
* Serie «Historia de David y Betsabé» (paños flamencos, escuela de Van Roome, primera mitad del siglo XVI): David recibe a Betsabé, Coronación de Betsabé por Salomón.
* Serie «Vicios y Virtudes» (paños flamencos, escuela de Van Roome, primera mitad del siglo XVI): El pecado original y sus consecuencias en la vida del hombre, Los pecados capitales, Juicio Final.[6]
* Serie «Historia de Moisés» (paños flamencos, segunda mitad del siglo XVI): Moisés sacado del Nilo, Moisés entregado a su propia madre, Moisés devuelto a la princesa, Moisés niño quita la corona al Faraón, Moisés niño pisa la corona, Moisés defiende a las hijas de Jethro, Moisés presentado a Jethro por una de sus hijas. Matrimonio de Moisés con Sófora, Moisés en el Horeb.
* Serie «Zodíaco» (paños flamencos, segunda mitad del siglo XVI): Moisés pisa la corona. Signo Acuario, Pretexto. Signo Piscís, Alejandro y los persas. Signo Aries, El sueño de Alcides. Signo Tauro, Venus y Adonis. Signo Géminis, Curio Dentato. Signo Cáncer, El centauro Quirón. Signo Leo, Gobierno de José en Egipto. Signo Virgo, Hércules da muerte al dragón. Signo Libra, Él tesoro de César. Signo Escorpión, Tobías, ciego da consejos a su hijo. Signo Sagitario, Jacob, moribundo, bendice a los hijos de José: Efraín y Manases. Signo Capricornio.
* Serie «Historia de Débora» (paños flamencos, segunda mitad del siglo XVI): Débora recibe a Barac, Débora armada para el combate.
* Serie «Historia de Constantino» (siglo XVII): Pretoriano Romano, Nerón y Popea, Constantino ante Galerio, Batalla del Puente Milvio, Coronación de la esposa de Constantino.
* Serie «Apoteosis de Baco» (siglo XVII): Apoteosis de Baco.
* Tapices heráldicos con el escudo del arzobispo don Hernando de Aragón y el de la rama Fernández de Heredia, Señores de Fuentes.

También se pueden contemplar en este museo objetos y mobiliario artístico —como la arqueta gótica que conserva los restos de la infanta María de Aragón, hija del rey Jaime I el Conquistador—,[7] y pinturas, como una serie de cuatro cuadros del llamado Maestro de la Seo o una Visitación atribuida a Jerónimo Cosida.
La música

Al igual que otras grandes catedrales españolas, la música siempre tuvo un lugar principal en La Seo. Ya desde el siglo VII se tiene conocimiento de la creación de textos poéticos y melodías para la misa de la catedral. Incluso en el ábside románico se ve a un grupo de músicos tocar el arpa, el salterio, el tintinábulo y las sonajas.

A partir del siglo XIII existe la figura del magister cantus que se dedicaba a la monodia del oficio coral, la polifonía de la capilla de música y a la enseñanza de los «niños de coro». La tradición de la enseñanza pública y gratuita se mantendría en La Seo durante varios siglos, siendo origen de muchos de los maestros de La Seo y de otras catedrales y capillas, incluyendo la real. También en el retablo de Hans de Suabia aparecen ángeles músicos tocando la mandara, el salterio, el órgano manual y la vihuela.

Del siglo XV se conserva un rico facistol gótico-mudéjar para soportar los enormes libros con la música polifónica. Los primeros magister cantus (maestros de canto) conocidos son García Baylo y el Maese Piphan. El Maese Piphan compuso para los festejos de Navidad de 1487 «que fizo notados para cantar á los profetas, a la María y Jesús», para ser tocados ante los Reyes Católicos. El coro de La Seo también era contratado para las fiestas importantes de la ciudad.

Hernando de Aragón, arzobispo de Zaragoza y virrey de Aragón, dio un impulso especial a la capilla de música. La música no sólo brillará en La Seo: El Pilar y otras iglesias y conventos de Zaragoza también participarán de esta abundancia. Existe una multitud de códices polifónicos creados a partir de esa época por los maestros que pasaron por la catedral: Pedro de Apiés, Jaime Talamantes, Melchor Robledo, Jusepe Gay, Cristóbal Téllez, Francisco de Silos, Francisco Berge, Gaspar Cueto, Sebastián Romero, Diego Pontac, Fray Manuel Correa, Juan de Torres, Bernardo del Río, Sebastián Alfonso, Andrés de Sola, Miguel de Hegües, Tomás Micieces y José de Cáseda. También hay que mencionar a los organistas Sebastián Aguilera de Heredia y Jusepe Ximénez.

Durante el siglo XVII tocaron en La Seo algunos de los mejores intérpretes de la época: Juan Sebastián, Jerónimo Zamorano, Melchor Castillo y «los Clamudís» Juan, Pedro y Jerónimo. La lenta ampliación del número de instrumentos e intérpretes embocó en la gran orquesta del sinfonismo religioso del siglo XIX y comienzos del XX.

Los siglos XVIII y XIX no son tan conocidos, pero estudios recientes han sacado de la oscuridad a autores de la talla de Francisco Portería, José Lanuza, Francisco Javier García Fajer «lo spagnoletto», Ramón Cuéllar, Domingo Olleta, Miguel Arnaudas y Salvador Azara.

Galeria de Imagenes de la Catedral de Zaragoza en España

Catedral de Zamora (España)

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Construcción     1140 – 1174.
Estilos predominantes     Románico.

La Catedral de Zamora (Zamora, España), dedicada a El Salvador, se inscribe dentro del denominado Románico del Duero, distinguiéndose por ser la más pequeña y la más antigua de las once de la Comunidad de Castilla y León.[1] Fue declarada Monumento Nacional por Real Orden de 5 de septiembre de 1889. Su planta es de cruz latina con tres naves de cuatro tramos, las laterales con bóveda de arista y la central de crucería simple. Los tres ábsides que tenía en origen fueron sustituidos por una cabecera gótica en el siglo XVI. En el crucero se alza un cimborrio con un tambor de 16 ventanas sobre el que se levanta una cúpula de gallones revestidos con escamas de piedra y soportada con pechinas de clara influencia bizantina. Es el elemento más llamativo, bello y original del templo, y un verdadero símbolo de la ciudad.

Antecedentes históricos

Vista general desde el Castillo.

La ciudad de Zamora, situada sobre una meseta de indiscutible valor estratégico, junto al Duero, habitada al menos desde la etapa final de la Edad del Bronce, sobre la que se asentará el oppidum vacceo de Ocelodurum, por el que discurriría la calzada romana de Mérida a Astorga, que con la turbulenta llegada de los pueblos germanos se convertiría en el enclave suevo de Sinimure y, seguidamente, en el hispanogodo de Simure.

Tras la invasión musulmana, la ciudad de Zamora fue abandonada hasta que en el 893 fue recuperada, reconstruida y repoblada por cristianos vasallos de Alfonso III, venidos estos del norte cristiano y de Al-Ándalus: mozárabes de Toledo, Mérida y Coria. De las construcciones se harían cargo los toledanos, que levantarían defensas militares, iglesias, baños y un palacio regio… que llevaría a que en el 901 se dotara de obispado a esta ciudad, siendo nombrado Atilano su primer pastor.

Poco a poco la frontera será desplazada hacia el sur, hasta incluir las tierras situadas al norte del río Tormes, lo que dio pie a una incipiente situación de progreso de la ciudad de Zamora, solo quebrada por las aceifas de Almanzor (المنصور), que el 986 la conquistó y destruyó.

Durante el reinado de Fernando I (1035-1065) la frontera será definitivamente consolidada, hecho que permitió la renovación de la población zamorana mediante una segunda repoblación y que la misma recibiera un breve fuero, además de ser entregada como señorío a favor de Urraca, la hija del monarca. Durante los reinados de Alfonso VI y Alfonso VII se consolidó la repoblación extramuros, lo que contribuyó definitivamente al progresivo auge de la ciudad de Zamora, hecho que impuso la necesidad de contar con una catedral acorde al rango e importancia que la misma había adquirido, idea que recibiría su impulso definitivo cuando la diócesis de Zamora consiguió definitivamente en 1120 su propia sede, al ser elegido obispo Bernardo, monje de Sahagún y chantre de Toledo

En el reinado de Alfonso VII, el edificio que servía de sede, San Salvador, seguramente levantado en el mismo lugar que hoy ocupa la catedral, parece que no reunía las condiciones necesarias, motivando que el rey en 1135 donase la iglesia de Santo Tomás para que provisionalmente hiciese las veces de catedral. Entre 1150 y 1160 se documentan importantes mandas a la seo y nueve años más tarde, en 1169 ya hay documentación que corrobora la existencia de un templo románico.

Vista general del castillo y catedral de Zamora .

Origen y construcción

La construcción de la catedral se atribuye al obispo Esteban, sucesor de Bernardo, levantada seguramente sobre el local de la anterior, en lo mejor de la ciudad, junto al castillo, y patrocinada por Alfonso VII el Emperador y su hermana, la infanta-reina Sancha Raimúndez. Respecto a las fechas de inicio y final de las obras de la catedral, no hay acuerdo entre los autores, si bien existen una serie de datos que permiten hacer algunas precisiones.
«Esta casa se hizo sobre la salomónica que la precedió. Aquí añadid la fe. Y esta casa sucede a aquella por su magnificencia y coste. Se realizó en veintitrés años desde que se cimentó. Se consagró con la ayuda del Señor el año

Tradicionalmente se ha admitido que la fábrica se alzó de un solo tirón en tan solo 23 años (1151-1174), como parece atestiguar un epígrafe situado en el extremo norte del crucero en el que se copiaron otros más antiguos referentes a la breve historia de la catedral y epitafios de los tres primeros obispos. El que nos interesa dice así:

Recientes y meticulosos análisis de la documentación existente han permitido asegurar que las obras, al menos las de cimentación, estaban ya en marcha en 1139, en tiempos del obispo Bernardo y que, a su muerte, ya estaban edificadas la cabecera, nave meridional y portada de este lado pues fue enterrado en el lado sur, correspondiendo la continuación de la construcción a Esteban que la consagró en 1174, aunque este último detalle no supuso la terminación de las obras, ya que las mismas continuaron durante el obispado de su sucesor, Guillermo (1176-1192), que levantaría el transepto y el cuerpo de la iglesia, en tanto que el claustro y la torre estaban en obras en el primer tercio del s. XIII.

La insólita celeridad de su fábrica se tradujo en una unidad de estilo poco frecuente en aquel siglo y en una extrema austeridad decorativa, más propia de lo cisterciense que de otros templos coetáneos de la península. Aun así, se proyectó según los cánones borgoñones clásicos y, sobre su marcha, se introdujeron sustanciales novedades en la cobertura por influencia cisterciense y oriental. Las bóvedas de ojivas de su nave central son de las más tempranas de España y anuncian ya el gótico.

Un sólo maestro, anónimo como es habitual, la proyectó y dirigió su construcción. Para Gómez-Moreno era foráneo y figura de primer orden, seguramente francés traído por el obispo Bernardo, y hubo de estar en contacto con los maestros al servicio de los normandos en Sicilia, donde los orientalismos estaban al orden del día. Sin embargo, no se le puede identificar con el “Guillermo maçonerius” o el “Munendo pedreyo” que figuran en documentos de la época, ni tampoco con el “magister Oddo” que aparece dirigiendo los trabajos en 1182. Su personalidad habría de imponerse a otras en otras construcciones del valle del Duero, especialmente en Toro, Salamanca, Ciudad Rodrigo y Benavente. En las últimas fases debió intervenir el maestro Fruchel cuya presencia está documentada entre el 1182 y 1204.


Torre del Salvador.

Descripción

El templo románico, tiene planta de tres naves, en origen tres ábsides, que debían ser parecidos a los de la colegiata de Toro y que se sustituyeron en el siglo XV por los actuales góticos y un crucero poco marcados en planta. Los transeptos se cubren con bóvedas de cañón apuntado, las naves laterales con bóvedas de arista capilazadas, y la nave central con bóveda de crucería tardorrománica o protogótica.

Sobre el crucero, apoyado internamente, se alza el cimborrio, que es un tambor perforado por 16 ventanas sobre el que se elevan las dos cúpulas, una interna semicircular, gallonada, y otra externa ligeramente apuntada. sus formas. Tiene planta de cruz latina, tres naves de cuatro tramos y tres ábsides que fueron sustituidos por una cabecera gótica en el siglo XVI. El exterior se ameniza con cuatro cupulines que sirven para reforzar las esquinas y cuatro frontones hacia los puntos cardinales que apuntalan la bóveda. Es, con su decoración exterior de escamas, el elemento más destacado del templo y un auténtico símbolo de la ciudad. De «obra genial sin paralelo en la arquitectura medieval» la calificó el historiador José Ángel Rivera de las Heras, quien añade que se convirtió en «cabeza de serie de obras semejantes en la Catedral Vieja de Salamanca, la Colegiata de Toro o la sala capitular de la seo de Plasencia»,[2] singular grupo que fue denominado por el historiador Manuel Gómez-Moreno como cimborrios bizantino-leoneses.

Hay que destacar también el coro, que fue construido entre 1512 y 1516 por Juan de Bruselas. La sillería del coro destaca por la abundancia de temas de carácter profano: escenas basadas en fábulas, proverbios, refranes, mitología y también de la vida cotidiana.

La torre del Salvador, de 45 m de altura, se construyó a lo largo del siglo XIII aunque el estilo es románico. En tiempos debió de estar almenada. Sirvió hasta el terremoto de Lisboa como cárcel del Cabildo.

Desde el claustro se accede al Museo Catedralicio, que alberga una importante colección de tapices.

El interior del templo posee numerosos símbolos e inscripciones en sus muros que aún hoy siguen descubriéndose, como la que recientemente se ha recuperado de antiguas y desafortunadas intervenciones que hace mención a posesiones de la iglesia en “Orlelos” y “Carvillino” (actuales Roelos y Carbellino).

Cúpula románica gallonada.

Retablos mayores

Cuatro han sido los retablos mayores que ha tenido. El original románico fue sustituido por uno de estilo gótico hispano-flamenco, realizado por el pintor Fernando Gallego y su taller entre 1490 y 1494. Éste a su vez fue vendido en 1715 a la parroquia del pueblo de Arcenillas (a 7 kilómetros de la capital), por 3240 reales y algunas cargas de grano. Se desconoce cuántas tablas lo integraban, aunque se sabe que eran al menos 35. Con la desamortización 19 fueron a parar a manos del ejecutor de la misma en la zona, Manuel Ruiz-Zorrilla (dos descendientes suyos donaron en 1925 al Obispado las dos que se exhiben en el Museo Diocesano). En el inventario realizado en 1897 faltaba otra más, que no se había recuperado tras una exposición. El número continuó menguando con el paso del tiempo, pues de estas 15, cuatro fueron robadas el 22 de noviembre de 1993 y hasta la fecha no han sido recuperadas. De las otras 24 tablas sólo se conoce el paradero de tres: 2 se conservan actualmente en el Museo Diocesano: “Pentecostés” y “Noli me tangere”, y otra más en el Museo de Bellas Artes de Asturias, “Adoración de los Magos”, en el que ingresó en 1994, integrada en el conjunto de obras de la colección Masaveu que dicho museo recibió como dación de pago del impuesto de sucesiones de Pedro Masaveu. Este último cuadro fue identificado como procedente de Arcenillas en 2005 gracias a las investigaciones del zamorano Enrique Rodríguez García.[3] Ya antes de las tablas del altar mayor, la catedral había encargado a Gallego otro retablo para la capilla de San Ildefonso a finales de la década de 1470 (éste conservado in situ) y que está considerado como la obra más temprana de cuantas se conservan del pintor. El sustituto del retablo gótico fue un altar barroco del escultor Joaquín Benito Churriguera, de efímera vida, puesto que sufrió daños por el terremoto que el 1 de noviembre de 1755 arrasó Lisboa (cuyos efectos se sintieron también en otras provincias españolas) y a consecuencia de ello fue desmontado en 1758, siendo malvendido al año siguiente, parece ser que para hacer fuego, desapareciendo con ello la que según los datos que se conocen constituyó la obra cumbre de su autor. Lo sustituyó el actual, de mármoles y bronce dorado, diseñado en estilo neoclásico por Ventura Rodríguez, para el que se inspiró en el que había diseñado Sabatini para la Catedral de Segovia.
Epitafio de la infanta Sancha Raimúndez

En el muro izquierdo del presbiterio de la Catedral se encuentra colocado un epitafio, compuesto en 1620-1621 por Alonso de Remesal, en el que se consigna que la infanta Sancha Raimúndez, hija de la reina Urraca I de León y hermana de Alfonso VII el Emperador, recibió sepultura allí:

“HIC IACET ILLUSTRIS DOMINA SANCIA INFANTISSA SOROR ADEPHONSI IMPERATORIS”

No obstante, a pesar de dicho epitafio y de los documentos y libros que señalan que la infanta Sancha recibió sepultura en la Catedral de Zamora, caso del historiador Fray Joseph Pérez en su obra “Historia del Real Monasterio de Sahagún”,[5] el cadáver de la infanta Sancha recibió sepultura en el Panteón de Reyes de San Isidoro de León, donde en la actualidad se conserva su cadáver incorrupto.

Puerta del Obispo.

Puerta del Obispo

La Puerta del Obispo es la única que se mantiene completa de las tres originales. Es junto al cimborrio la pieza más valiosa de todo lo románico de la Catedral de Zamora constituyendo un ejemplo de decoración arquitectónica, sin apenas escultura.

Se divide en tres calles que a su vez están divididas en dos pisos, los inferiores contienen sendos arquillos con lo mejor de la escultura románica zamorana, uno, con San Juan y San Pablo y otro con una Virgen Theotokos. En el siguiente piso sólo aparece una arquería ciega.

Rematando todo el conjunto se yerguen sobre los estribos y las dos pilastras acanaladas que recorren la fachada tres arcos ligeramente apuntados

Galeria de Imagenes de la Catedral de Zamora


Catedral de Segovia (España)

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Construcción     1525-1577
Estilo arquitectónico     Gótico tardío

Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Asunción y de San Frutos de Segovia, conocida como la Dama de las Catedrales por sus dimensiones y su elegancia, es una catedral construida entre los siglos XVI y XVIII, de estilo gótico con algunos rasgos renacentistas. La Catedral de Segovia es una de las catedrales góticas más tardías de España y de Europa, erigida en pleno siglo XVI (1525-1577), cuando en la mayor parte de Europa se difundía la arquitectura renacentista.

Características

La Catedral desde el Alcazar

Destruida la antigua Catedral de Santa María en 1520 durante la guerra de las Comunidades, por su cercanía al Alcázar, el claustro – obra de Juan Guas – y otros elementos fueron trasladados a este lugar. Comenzó su construcción en 1525 según las trazas de Juan Gil de Hontañón.

Posee una estructura en tres altas naves y girola, destacando sus hermosas ventanas de complicada y fina tracería calada así como la extraordinaria calidad de los numerosos vitrales. El interior muestra una notable unidad de estilo (gótico tardío), excepto en la cúpula de 1630 y presenta un aspecto imponente y sobrio. Sus bóvedas góticas se elevan a 33 metros de altitud y mide de ancho 50 metros y 105 de longitud. El crucero está cubierto con una cúpula finalizada por Pedro de Brizuela en el siglo XVII. La poderosa torre alcanza casi los 90 metros. El actual chapitel de piedra que corona la torre, data de 1614, erigido luego de un gran incendio originado por una tormenta eléctrica. El chapitel original enteramente gótico construido de madera de caoba americana, de estructura piramidal alcanzaba la mayor altura de España.

Entre las capillas destacan la del Santísimo Sancramento, con un magnífico retablo de José de Churriguera, así como las de San Andrés, con impresionante tríptico flamenco de A. Benson; y la del Descendimiento con extraordinario Cristo Yacente, de Gregorio Fernández. El Altar Mayor, obra de Francisco Sabatini, está dedicado a la Virgen de la Paz. Le adornan esculturas de los santos segovianos San Frutos, San Geroteo, San Valentín y Santa Engracia. El Coro Conserva los sitiales góticos de la antigua catedral y está flanqueado por dos grandes órganos barrocos, del siglo XVIII. El Museo Catedralicio tiene notables obras artísticas de Pedro Berruguete, Sánchez Coello y Van Orley, entre otros.


Capillas menores

En la Nave Norte

Vista nocturna.

* Capilla de la Piedad
* Capilla de San Andrés Apóstol
* Capilla de San Cosme y San Damián
* Capilla de San Gregorio
* Capilla de la Concepción

En la Nave Sur


Capilla de San Blas
Capilla del Cristo Yacente
Capilla de Santa Bárbara
Capilla del Cristo del Consuelo
Capilla de Santiago

Fue la primera capilla de la catedral entregada a un civil, concedida por el Cabildo de Segovia en 1577 a Francisco Gutiérrez de Cuéllar, contador mayor de Felipe II y comendador de la Orden de Santiago,[1] siendo la primera entregada a un civil.

El retablo de estilo barroco está dedicado al apóstol Santiago, y es obra de Pedro de Bolduque, siendo el ejemplo más depurado de retablo bolduquiano,[2] con una estructura clásica y una decoración influida por la obra de Gaspar Becerra. Consta de tres cuerpos: en el primero o banco se localiza una escena en relieve del traslado del cuerpo del apóstol Santiago, flanqueado por dos lienzos: a la izquierda un retrato del fundador atribuido a Alonso Sánchez Coello, y a la derecha las armas del fundador, ambos enmarcados en tarjas manieristas. En el segundo cuerpo se presenta una talla del apóstol Santiago con vestimenta de peregrino custodiado por dos lienzos que representan escenas de su vida, de la mano del pintor segoviano Alonso de Herrera, quien se encargó de la policromía del retablo; y en el cuerpo superior aparece triunfante un relieve de grandes dimensiones del apóstol a caballo, encuadrando la escena de la Batalla de Clavijo.

Al lado derecho del retablo hay una puerta con jambas de granito, de la que arranca una escalera compuesta de quince peldaños, también de granito, que baja a una cripta, también denominada en algunos documentos como “sacristía”. Se trata de la única pieza excavada en el subsuelo de la catedral, y ya debía estar terminada en 1604,[1] y fue proyectada por Rodrigo del Solar. Una vez abajo se localiza un rellano o vestíbulo desde el que se pasa a dos estancias. La de la derecha, larga y estrecha, está pavimentada con ladrillo, y los muros y bóveda están decorados con ángeles, en grisalla, portando los instrumentos de la Pasión. A la izquierda, y a través de tres escalones se localiza una estancia más desahogada, con la función de panteón familiar. Está iluminada por dos tragaluces abiertos al jardín del claustro, y en el muro de poniente hay un profundo rebaje, mientras que en de oriente una losa de granito incrustada hace las funciones de retablo, decorada con la imagen de Nuestra Señora de la Antigua, que la humedad ha borrado casi por completo, excepto la imagen del Niño, de buena factura.

Cierra la capilla una reja barroca datada en 1594, obra de Juan de Salamanca y decorada por Juan del Río, que fue modelo para las restantes de la catedral.
Capilla de San Antón

Fue concedida a Antonio Idiáquez Múgica, obispo de Segovia, con destino a panteón familiar. Conserva un retablo barroco ejecutado por José Vallejo Vivanco entre 1696 y 1697, y dedicado a San Antón, cuya imagen preside el conjunto, obra de Pedro Valle, quien también comenzó el sepulcro del prelado y que dejó sin terminar al morir. La imagen orante de Idiáquez, acompañado de un paje, fue realizada finalmente por el madrileño José Galván, yerno de Juan Ron. La efigie del santo titular fue estofada por Pedro Gutiérrez, y pintada por Matías de Ortega, y las pinturas se deben a Francisco Herranz.

mas informacion
http://www.obispadodesegovia.es/


Galeria de Imagenes de la Catedral de Segovia en España

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