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Catedral de Cordoba (Argentina)

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Construcción     1580
Estilo arquitectónico     renacentistas barroco colonial español, neoclasicismo e incluso detalles mudéjares

La Catedral de Córdoba es la iglesia matriz de la ciudad argentina de Córdoba, capital de la provincia del mismo nombre.

Ubicación

La catedral de la ciudad de Córdoba se encuentra en el núcleo histórico de dicha ciudad, que coincide prácticamente con el centro geográfico de la ciudad; su ángulo sureste (que es el tomado como referencia de dirección) da a la esquina de las calles Independencia y 27 de abril.
Pasaje Santa Catalina

Ocupa la amplia manzana que se encuentra frente al lado oeste de la Plaza San Martín (antigua Plaza Mayor), por su costado norte la gran iglesia se halla separada del cabildo por un antiguo callejón llamado Santa Catalina, la parte posterior del templo da a la calle Rivera Indarte, su fachada principal está orientada hacia el este-sur-este, lo cual es singular en las iglesias de su época ya que debían tener el altar mayor orientado hacia Jerusalén (en este caso, debería estar hacia el noreste, aunque se encuentra hacia el noroeste).
Historia de su construcción

La edificación propiamente dicha fue iniciada en el año 1580 con el nombre -que aún lleva- de Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. En 1598 el alfarje o maestro mayor de obras Gregorio Ferreira y el cantero Juan Rodríguez emprendieron la construcción del edificio con materiales lo suficientemente sólidos (piedra, ladrillos y cal). En 1601 el carpintero Mateo Domínguez se tomó el trabajo de realizar una armadura de listones y vigas para el techo mientras que Hernando Álvarez fue comisionado para que supervisara la fabricación de 30.000 tejas “musleras”, la dirección de la obra fue poco después encomendada al arquitecto granadino Ricardo González Merguete quien efectuó diversos planos; las obras cobraron fuerte impulso merced a los arquitectos y jesuitas. Gian Battista Primoli (o Juan Bautista Prímoli) diseñó el plano principal de la planta (cruz latina de tipo basilical) siguiendo el modelo de la casi coetánea iglesia jesuítica de Il Gesù en Roma.

En 1706 la catedral fue oficialmente consagrada.

Posteriormente el franciscano fray Vicente Muñoz diseñó y dirigió la construcción de la magnífica gran cúpula con cimborrio. Durante los dos primeros siglos de su edificación trabajaron en la obra muchos aborígenes procedentes de las estancias jesuíticas, varios de estos aborígenes eran extraordinarios artesanos y dejaron su huella en muchos de los detalles barrocos de esta catedral.

Vista aérea.

La fachada fue diseñada y concluida por Andrea Blanqui (Andrés Blanqui) en 1729.

El 18 de mayo de 1758 la edificación ya estaba prácticamente concluida, con las naves, el nártex, la gran cúpula, los cruceros, y el gran pórtico de tipo neoclásico antecedido por una amplia escalinata y cerrado por un artístico portal de hierro forjado, trabajo exquisito de herrería en el cual se pueden observar las siluetas de san Pedro y san Pablo, aunque las dos grandes torres-campanario recién fueron acabadas en 1787.

En 1901 fue añadida la estatua del Cristo Redentor en la cima de la fachada, tal escultura fue forjada en la fundición de Paucelae Coquet de París, Francia.

Entre 1900 y 1914 el pintor y arquitecto catamarqueño radicado en Córdoba Emilio Caraffa hizo unos ligeros retoques (prácticamente sólo refacciones italianizantes muy bien logradas), entre los que se destacan algunas pinturas al fresco y los dos vitrales principales en la bóveda: el primero representa a la Resurrección de Cristo, el segundo al Sagrado Corazón.

Principales características

Si el exterior de esta iglesia es majestuoso, su interior le va a la par: la gran nave central techada con una alta bóveda de cañón corrido se encuentra profusa y armoniosamente exornada por gran cantidad de molduras talladas en madera y doradas -muchas de ellas a la hoja de oro-, el altar mayor hace un equilibrado juego con las elevadas columnas y las esculturas antiguas que representan a varios santos del catolicismo. Tales esculturas, cada una por separado, resultan ser valiosas obras de arte (muchas de ellas son articuladas y se encuentran literalmente vestidas con suntuosos ropajes).

La luz del sol ingresa principalmente por una serie de profundos lunetos ubicados en la bóveda de la nave central. La mencionada nave central de tipo basilical se encuentra sobreelevada respecto a las dos naves laterales de las que se encuentra separada por altas y anchas columnas en gran parte doradas, en el palco ubicado sobre el nártex se encuentra un órgano de viento.

En cuanto a las torres principales, estas poseen carillones, la torre ubicada en el ángulo sudeste está dotada de un gran reloj. En las esquinas de las torres se pueden observar, esculpidas, curiosas figuras en actitud de tocar trompetas y vestidas con atuendos indígenas.

A poco de franquear el pórtico el visitante ingresa al amplio nártex donde se encuentran los sarcófagos en los cuales yacen los restos de José María Paz y su esposa Margarita Weild, también se encuentra la urna que guarda los restos del dean Gregorio Funes, en las criptas yacen los restos del obispo Hernando de Trejo y Sanabria -primer rector de la primera universidad argentina: la actualmente llamada UNC- y de Fray Mamerto Esquiú.

El gran altar mayor está en gran parte primorosamente realizado con plata repujada procedente del Alto Perú.
Parte posterior.

El domo o gran cúpula se ubica en la intersección de la nave central con el crucero. Lo primero que llama la atención son las proporciones de su cimborrio y su elaborada decoración. Es un domo imponente por su elevación y por la audacia conceptual con la que fue realizado: se encuentra flanqueado por cuatro torrecillas octogonales (que estructuralmente cumplen las funciones de refuerzos).

En el cimborrio, desde abajo y hacia arriba se perciben, del lado exterior, pares de columnas que rematan en una cornisa, desde la misma trepan, por la curva del domo, grandes aletas con aspecto de ménsulas invertidas las cuales se ven coronadas por pináculos piramidales.

En los intercolumnios del cimborrio existen amplios ventanales con formas curvilíneas.

El domo se halla cubierto por nervaduras a modo de gajos que se continúan mediante columnillas apoyadas sobre una arquería, sobre tal arquería, coronando a todo el conjunto se encuentra una graciosa linterna, ésta es una torrecilla adornada de pilastras, pináculos y ventanas, la linterna se cierra mediante un cupulín bulbiforme que culmina en una gran veleta que representa al cáliz y la cruz.

El conjunto total de la catedral argentina de Córdoba es una excelente síntesis de elementos con orígenes renacentistas aunados con los del barroco colonial español, el neoclasicismo e incluso detalles mudéjares.

Capítulo aparte merecería el tesoro de esta catedral, debido a la acumulación de exvotos (principalmenente piezas de plata y de oro) y joyas donadas por fieles acaudalados o por las colectas citadinas: báculos de plata con detalles de oro, coronas de plata y oro recamadas con brillantes y perlas para “vestir” las estatuas de la Virgen, un gran sagrario donado en 1804, mantones de seda brocada, etc. Parte del tesoro catedralicio ha sido saqueado durante el último cuarto del siglo XX.

Este templo eclesiástico es la construcción colonial importante actualmente íntegra y funcional más antigua de Argentina.

De este modo este edificio resulta uno de los más valiosos patrimonios arquitectónicos de Argentina y uno de los más logrados exponentes de la arquitectura barroca de toda América. Por estos motivos es un Monumento Histórico Nacional, a tres cuadras de la Manzana Jesuítica que es un Patrimonio Cultural de la Humanidad acorde con lo establecido por la Unesco.

Mas Informacion

http://www.arzobispadocba.org.ar/

Galeria de Imagenes de la Catedral de Cordoba en Argentina

Catedral de Cordoba (España)

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Construcción     años 780-siglo XVI
Estilo arquitectónico     Arábigo, Renacimiento

La antigua Mezquita de Córdoba, y más antiguamente basílica cristiana visigótica, convertida en el siglo XIII en la actual Catedral de Santa María de Córdoba, constituye el monumento más importante de Córdoba, y también de toda la arquitectura andalusí, junto con la Alhambra.

Construida a partir del siglo VIII sobre la basílica de San Vicente visigoda, fue objeto de ampliaciones durante el Califato de Córdoba, y tras la conquista cristiana en 1236 fue convertida en catedral, para lo que se realizaron modificaciones, las más sustanciales y polémicas en 1523, cuando la parte central de la antigua sala de oración se transformó con los criterios propios de la arquitectura del Renacimiento.

Con 23.400 metros cuadrados, fue la segunda mezquita más grande del mundo en superficie, por detrás de la Mezquita de la Meca, siendo sólo alcanzada posteriormente por la Mezquita Azul (Estambul, 1588) y la Mezquita Hassan II (Casablanca, 1993, de 2,3 hectáreas -23.000 metros cuadrados-).

Es uno de los espacios turísticos más visitados y se le ha considerado el primero de los doce tesoros españoles.

Descripción del monumento

A la catedral se accede por la Puerta del Perdón, de estilo mudéjar (1377), en donde se observan las hileras de naranjos y palmeras, de las fuentes y los arcos de herradura que lo rodean junto a la puerta se levanta la mezquita que se compone de tres partes: “El Patio de los Naranjos”, que en tiempos del Califato era el “Patio de las Abluciones” (conserva buena parte de su aspecto original), el alminar desmochado parcialmente y rodeado, a principios del siglo XVII, de un «encofrado» de estilo herreriano.

Vista exterior de la Mezquita-Catedral.

La puerta de Las Palmas da acceso a la mezquita: hay un bosque de 1300 columnas de mármol, jaspe y granito sobre las que se apoyan trescientos sesenta y cinco arcos de herradura bicolores, . El mihrab, lugar santo de que señala la dirección Sur y no la de La Meca, de acuerdo con la voluntad de Abderramán (hacia el río porque le llevaba hasta su Damasco natal). Ésta es una de las hipótesis, pero hoy día está más aceptada la teoría de que la nave principal de la mezquita sigue la orientación de la calle principal (cardo) de la antigua Córdoba Romana (Colonia Patricia), como se ha atestiguado en las excavaciones arqueológicas realizadas en la ciudad. El mihrab es un joyel de mármol, estuco y mosaicos bizantinos brillantemente coloreados sobre fondo de oro y bronce, ademas de cobre y plata.

En el Lucernario se conservan los arcos lobulados de los muros y la cúpula. En la cabecera destacan los arcos, los mosaicos del muro y la estructura y decoración de las cúpulas a base de arcos cruzados.

Tras la conquista de Córdoba por los cristianos, éstos utilizaron la mezquita para celebrar su culto, pero en el siglo XVI, cuando el Islam fue definitivamente expulsado de la península Ibérica, los vencedores quisieron adecuarla a sus creencias: construyeron una catedral renacentista, a cargo de Hernán Ruiz, y luego, de su hijo, en pleno corazón de la mezquita, alterando la perspectiva original.

De la antigua iglesia cristiana, destruida para construir en su solar la mezquita, apenas quedó rastro y solo a raíz de algunos trabajos iniciados en la década de 1940 se lograron recuperar algunos de sus restos en el subsuelo de la Catedral, fundamentalmente mosaicos y los pilares.
Etapas constructivas
Orígenes cristianos

Tras caer Córdoba bajo dominio sarraceno, la basílica visigótica de San Vicente, que había sido el templo cristiano más importante de la ciudad desde el siglo V, fue expropiada a los cristianos y destruida para construir en su lugar una mezquita. Según una versión sucinta del relato tradicional, la mezquita de Córdoba habría sido iniciada bajo el reinado del primer emir omeya Abderramán I entre el 780 y el 785, sobre la planta de la iglesia cristiana, cambiando la orientación de su eje. Sufrió sucesivas ampliaciones en los siglos IX y X y fue concluida bajo mandato de Almanzor. La más importante de las ampliaciones es la de Alhakén II a la que pertenecen los arcos del mihrab. En estos arcos se puede ver la evolución de la construcción: las columnas visigodas con sus arcos de herradura les resultaron demasiado bajos a los musulmanes por lo que decidieron añadir pilares sobre las columnas y disponer arcos más altos sin derribar los anteriores y policromando en rojo y blanco todos con lo que se construyó la célebre y más conocida imagen de la Mezquita de Córdoba. Fue lugar de reuniones a la vez religiosas y políticas pues podía albergar hasta veinte mil personas.

Abderramán I
Aspecto actual del Mihrab, construido inicialmente por Abderramán I y embellecido por los posteriores emires y califas.

El inicio de su construcción se debe al primer emir rey de Córdoba, haciéndose sobre el emplazamiento de la Basílica visigoda de San Vicente Mártir, iglesia construida en el siglo V, en cuyo solar se inicia la edificación del oratorio o haram en el año 786. Ignacio Olagüe Videla, en su célebre La Revolución islámica en Occidente (1974), supone por la arqueología que Abderramán I no habría construido nada, y que el templo primitivo ya contaba con el famoso bosque de columnas. Como, por su ordenación interior, éste no parece concebido para el culto católico o musulmán, puede que fuera edificado para el culto arriano.

Este primer edificio consta, en cualquier caso, de once naves longitudinales orientadas hacia el río Guadalquivir, cuya anchura es idéntica, a excepción de la central, que conduce al mihrab y las dos de los extremos. La central ligeramente más ancha que el resto y las laterales ligeramente más estrechas, aunque estas leves diferencias solo son apreciables en un plano. Estas naves constan de doce tramos o crujías que corren en dirección al muro de la quibla.

Los materiales utilizados son de acarreo: fustes de columnas y capiteles procedentes de construcciones y épocas anteriores (romanos y visigodos), sobre los cuales se elevan pilares rectangulares de sillería que dotan de más altura al conjunto. Para darle estabilidad a este alzado se recurre a dobles arcos, de los cuales el inferior, de herradura, hace funciones de entibo, mientras que el superior, de medio punto, es el que soporta la cubierta. Este sistema, además de la alternancia cromática y material de las dovelas, rojas de ladrillo, amarillentas las de caliza, parece estar inspirado en el acueducto romano de Los Milagros (Mérida).

El resultado es un inmenso bosque de columnas coronado de doble arquería que recuerda a un palmeral. El conjunto se cierra con el muro de la quibla, que a diferencia de la mayoría de mezquitas no está orientado hacia La Meca sino hacia el sur, hecho éste cuyo motivo está en duda, y que van desde la inexperiencia y el error en el cálculo, hasta la pura intencionalidad política tras la proclamación de la independencia política del emirato cordobés, todo apunta a que quisieron imitar a la Mezquita de Damasco, también de los Omeya, y orientada al sur. Las obras terminaron en el 788.
Hisham I


Torre campanario que envuelve al almiral.

Terminó el patio o sahn y erigió el primer alminar. Este primitivo alminar, de planta cuadrada, fue más tarde derribado por Abderramán III quien construyó otro, luego parcialmente desmochado, y cuyos restos se encuentran actualmente embutidos en el campanario cristiano de la catedral. La cimentación del alminar de Hixén I fue hallada en el Patio de los Naranjos por Félix Hernández en el siglo XX, quién dejó marcada su ubicación en el pavimento y es hoy día visible.
Abderramán II

Según la historiografía clásica, el crecimiento de la ciudad habría determinado la necesidad de un oratorio (haram) con un aforo mayor para poder albergar más fieles durante la celebración de los viernes, por lo que este emir decidió la primera ampliación de la mezquita. Ignacio Olagüe Videla supone, además, que es a Abderramán II a quien debemos las obras que convertirían al templo arriano en mezquita. En cualquier caso, éstas se iniciaron en el 833, acabándose en el 855, bajo mandato ya del hijo de Abderramán II.

Para llevarla a cabo se derribó el primitivo muro de la qibla, cuyos restos son actualmente visibles en forma de grandes pilares, y se prolongaron las arquerías en ocho tramos o crujías más, con una longitud total de aproximadamente 26 m. Los elementos arquitectónicos son idénticos a los de la fase inicial: alternancia de dovelas en los arcos (amarillas de caliza y rojas de ladrillo) y utilización de materiales de acarreo, aunque como novedad se utilizaron algunos materiales labrados a propósito para esta ampliación, como los ocho capiteles novedosos denominados «de pencas». El mihrab, cuyos cimientos fueron encontrados en el subsuelo de la Capilla de Villaviciosa, estaba concebido monumentalmente con un arco de entrada sostenido por cuatro columnas y sobresalía al exterior del muro de la qibla. También este emir llevó a cabo una intervención en el patio, cerrándolo con saqqifas en los laterales que faltaban.
Abderramán III

La intervención del primer califa cordobés no afectó al oratorio. Pero agrandó el patio, derribó el primer alminar y erigió uno nuevo que sería modelo para los alminares almohades y los campanarios mudéjares. Este alminar se conserva actualmente desmochado y embutido en el campanario cristiano, aunque se conoce su alzado gracias a los dibujos conservados.
Alhakén II

Arcos polilobulados y entrelazados en la Capilla de Villaviciosa.

Coincidiendo con el esplendor del califato, durante el siglo X se llevarán a cabo las más extensas intervenciones en la mezquita. Pero será la de Alhakén II la ampliación más bella y rica. El segundo día de su reinado encarga a su chambelán Chafar (o Yafar) las obras.

Se derriba el muro de la qibla de Abderramán II, del que también quedan restos visibles en la actualidad, y se amplía el oratorio en doce crujías más en el sentido sur seguido hasta entonces. Para mejorar la iluminación se construyen cuatro lucernarios con bellas cúpulas nervadas. El primero de ellos, previo a la macsura, lo ocupa actualmente la Capilla de Villaviciosa. Los otros tres se elevan delante del nuevo muro de qibla; uno delante del mihrab y los otros dos flanqueándolo.

Previos a la macsura aparecen nuevos arcos polilobulados y entrecruzados, y en las columnas se alternan fustes rosas y azules. Los materiales ya no son de acarreo, sino labrados ex profeso, con presencia de capiteles de pencas, una abstracción y esquematización de los corintios y compuestos del mundo romano y que derivarán en los de avispero que se pueden observar en Medinat Al-Zahra. Todo esto configura la unidad estilística del arte califal ya presente en Medina Azahara.

Otras novedades son el doble muro de la qibla, que facilita la conexión con el sabat y que permite que el mihrab no se límite a un simple nicho, sino que se abra como una pequeña habitación octogonal cubierta con una cúpula con forma de concha. La portada del mihrab y las cúpulas que lo preceden van recubiertas de mosaicos ejecutados por artesanos bizantinos enviados por el basileus cargados con trescientos veinte quintales de teselas.
Almanzor

Arcos exteriores del muro este.

Dado el continuo crecimiento demográfico de Córdoba, este hayib decide llevar a cabo la tercera y última de las intervenciones en la mezquita durante el siglo XII. Su ampliación, la más extensa de todas, afecta tanto al oratorio como al patio. Pero esta ampliación no se hará hacia el sur como las anteriores, puesto que la cercanía del Guadalquivir lo impide. La expansión será hacia el este, para lo que Almanzor debió expropiar el caserío que ocupaba la zona. Se construyen ocho nuevas naves que dejan descentrado el mihrab y el extendido muro de la qibla ya no es doble, sino simple. En los arcos la alternancia de dovelas es solo cromática y no de materiales puesto que todas son de piedra caliza, aunque pintadas de almagra las rojas.
Desde la Baja Edad Media hasta la actualidad

Tras la conquista cristiana de Córdoba en 1236, San Fernando convirtió la mezquita en catedral, sufriendo diversas alteraciones que acabarán configurando la actual Catedral de Córdoba. Durante toda la Baja Edad Media prevaleció ya convertida en Catedral, adaptándose el culto y la liturgia cristiana a la espacialidad islámica con algunos acomodos. En primer lugar, la Capilla Mayor fue situada bajo uno de los lucernarios de Alhakén II, en el ámbito rico de la Mezquita del siglo X, pero sin provocar destrucciones arquitectónicas; asimismo, la magnificencia del edificio determinó que el ámbito de mayor esplendor, la Macsura y el Mihrab, no fueran tocados ni destruidos, quedando indeleble su construcción. Sin embargo, con el paso de los siglos la Catedral precisaba mayores acomodos y una mayor dignificación en la Capilla Mayor, realizándose a finales del siglo XV (1489) una capilla cristiana donde estaba la antigua capilla del siglo XIII.
Bóveda de la Catedral de Córdoba

Esta nueva capilla catedralicia (dentro de la antigua mezquita) será promovida por el obispo D. Íñigo Manrique (1486-1496), quien promueve la construcción de una nave con formulación arquitectónica gótica y algunas modificaciones en los accesos, que también prosiguieron los prelados siguientes: Juan Rodríguez Fonseca (1499-1505.) D. Juan Daza (1505-1510), D. Martín (1510-1516). Sin embargo, la mayor quiebra del edificio islámico se va a producir a lo largo del siglo XVI, pues en medio de la antigua mezquita se levantará una gran nave cristiana bajo los auspicios artísticos y arquitectónicos de los aires renacentistas; esto supuso una ruptura grave para los postulados espaciales islámicos. No en vano la propuesta fue polémica y estuvo sujeta a duros enfrentamientos entre diferentes próceres (a favor y en contra).

El propio Concejo de la ciudad promulgó una circular impidiendo la participación en la nueva obra, estableciendo incluso pena de muerte a quien trabajara[cita requerida]. Finalmente intercedió el emperador Carlos V para que se realizara la obra, aunque más tarde se lamentara, como recogió J. B. Alderete, con la famosa frase habéis destruido lo que era único en el mundo, y habéis puesto en su lugar lo que se puede ver en todas partes.

La obra se comenzó en 1523 por iniciativa del obispo D. Alonso Manrique (1518-1523, hijo del gran comendador de la Orden de Santiago), que supo atraer hacia Córdoba los principios planimétricos de las catedrales castellanas, pues había sido obispo de Badajoz y Salamanca. La nueva nave de la Catedral de Córdoba estuvo al cargo del arquitecto Hernán Ruiz I, que aunque desarrolla sus primeras actuaciones bajo postulados góticos con ciertos arcaísmos, también es verdad que sentencia ya claramente los postulados del Renacimiento.

Bosque de columnas.

La formulación clasicista la sentenciará en la nueva nave su hijo Hernán Ruiz II, el gran arquitecto de la saga de los Ruiz, que hará evolucionar el estilo y es el artífice de las mayores magnificencias de la nueva nave. También de muchas de las capillas y rejería. Después de cien años de obras la nueva nave de la Catedral serán concluida con principios estéticos manieristas, como puede verse en la cúpula del crucero del maestro Juan de Ochoa, o esa formulación de bóveda de lunetos del Coro que sentencia los prolegómenos del arte barroco, donde los criterios estéticos ya van claramente por otros derroteros a los del Renacimiento (yeserías, luces y sombras, escenografías, etc.).

Tras esta gran reforma del siglo XVI, la antigua mezquita solamente recibirá aditamentos menores y complementos de liturgia. A pesar de los avatares de la Historia, la antigua mezquita pervive en su esencia islámica, con la singularidad de los elementos básicos. No obstante, superado el empeño decimonónico por subrayar el elemento islámico, se trata de un híbrido arquitectónico que sintetiza una buena parte de los valores artísticos de Oriente y Occidente. Desde esa perspectiva, la Mezquita-Catedral representa una síntesis de los vaivenes de la historia de España.

Tesoro de la Catedral

El Tesoro de la Catedral se encuentra en la “Capilla de Sta. Teresa” y estancias adjuntas. En esta capilla puede destacarse el “Sepulcro del Cardenal Salazar y Góngora”, aunténtica figura del siglo XVIII cordobés. Como uno de sus tesoros principales, guarda la catedral, la custodia, labrada por Enrique de Arfe. Mide 2,63 metros de altura y pesa más de 200 kilos. Representa una catedral gótica de planta dodecagonal, se compone de dos cuerpos que alojan en un interior al viril y una imagen de la Virgen de la Asunción. Sufrió una restauración en el año 1735, donde Damián de Castro le añadió un basamento y elementos decorativos barrocos y en el año 1966 fue aureolado con brillantes el viril.

Posee el tesoro unos magníficos crucificos de marfil, siendo el que más sobresale uno del siglo XVII realizado por Alonso Cano

Hay una colección de portapaces, cálices y copones de oro y plata así como grandes cruces, de materiales preciosos una de ellas donada a la catedral por el obispo Diego de Mardones en el año 1620.

Galeria de Imagenes de la Catedral mezquita de Cordoba en España

Catedral de Cordoba (México)

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Comienzo     1621
Consagración o conclusión     1725
Estilos predominantes     Barroco, Neoclásico

La Catedral de Córdoba es el principal templo católico de la ciudad veracruzana. Fue levantado en la primera mitad del siglo XVII. También es sede de la Diócesis de Córdoba y esta dedicada a la Virgen de la Inmaculada Concepción, igualmente el templo fue conocido como el de la Purísima, está ubicada frente a la Plaza de Armas en el centro histórico de la ciudad y sus campanas están hechas de hierro cobrizo en las que fueron traídas de la ciudad de México.

Aparte la catedral es un bello ejemplo de la arquitectura histórica de la ciudad, junto con el Ex-casino Español, el Palacio Municipal, los portales del Zevallos y de la Gloria y las demás iglesias como el convento de San Antonio y el ex-convento de Santa Rosa de Lima además de los templos de San José, San Sebastián y San Miguel Arcángel.

Antecedentes
La villa de Córdoba, al fondo se puede apreciar la catedral en su construcción original.

Tres años después de la fundación de la villa de Córdoba se creó la casa parroquial de la ciudad, con los inicios de la construcción de lo que sería la catedral.

Al principio se construyó una iglesia de dos plantas y de tamaño estándar con una estructura colonial, pero después aumentó de tamaño agregándole capillas laterales (actualmente ya no están en funcionamiento) y terminando su capilla del sagrario. Después se trabajó su altar mayor y se le ordenó que pintaran los cuadros de arte Virreinal, además de la construcción del último piso de la primera torre y los detalles interiores con laminilla de oro.

A principios del siglo XX el padre Francisco J. Krill ordenó la construcción del último piso de la segunda torre, la balaustrada y la entrada junto con el enrejado del atrio, además de la fachada neoclásica en el frontis principal.

Actualmente es una iglesia de proporciones catedralicias apta incluso para un Arzobispado estatal. En el atrio están expuestas unas campanas que fueron las primeras en usarse en la iglesia, pero se cayeron tras un terremoto que azotó la ciudad.
Descripción del edificio


Vista lateral de la Catedral de Córdoba, Veracruz

Es un edificio con planta basilical de cruz latina, tres naves de igual tamaño y con deambulatorio, además el templo cuenta con una cúpula en forma octagonal adornada con azulejos.

Las dos torres fueron hechas en distintas etapas de la construcción de la catedral, presentan un detalle neoclásico que fue trabajado a principios del siglo XX y están coronadas por cupulillas, en las que imitaron el diseño de la cupulilla del altar mayor. Además las torres de la catedral, que constan de dos cuerpos y con sus 43 metros y medio son las torres de iglesia más altas del estado de Veracruz.
La fachada principal

La fachada exterior es sobria pero equilibrada, de estilo ecléctico y de arquitectura neoclásica así como el detalle en el frontis principal armonizada con elementos jónico, franceses y toscanos.

Tiene dos cuerpos y un gablete, el primer cuerpo consta de tres portones con arco de medio punto que fueron forjadas y trabajadas a mano (incluyendo los dos laterales) además el portón principal tiene cuatro pares de columnas, el segundo cuerpo consta de tres vitrales con vista hacia el coro, aparte el vitral principal tiene dos pares de columnas coronada por una diana neoclásica y en el gablete se encuentra un reloj parroquial que data a finales del siglo XIX.

En los costados de la fachada se encuentran dos medallones de religión cristiana, donde presentan un puente y una palmera sobre un desierto, que simbolizan el mundo terrenal con el mundo espiritual.

El interior

El interior es de orden dórico y se puede apreciar el estilo barroco, también se encuentran los adornos y detalles que están elaborados con laminilla de oro, pinturas del siglo XVIII del pintor Salvador Ferrando, el altar mayor que esta exquisitamente adornado con un dorado brillante recargado y esta colocado en un ábside, en el cual el deambulatorio lo envuelve por su exterior. En el interior también se encuentra la milagrosa imagen de la Virgen de la Soledad que es santa patrona de la ciudad.

El sagrario es una excelente obra de arte en la catedral y se le puede considerar uno de los más hermosos de Veracruz, está hecho de plata alemana finamente trabajada que es una orfebrería traída de Bélgica muy detallada, además de un pequeño toque de estilo rococó en la capilla y es carente de cimborio y tabernáculo. En la parte de arriba se encuentra la siguiente inscripción: HIC EST DOKUS DEL ET PORTA COELI
Títulos

A partir del 14 de junio del año 2000 se le otorgó el título de Catedral debido a que Córdoba se elevó a la categoría de Diócesis con la permanencia de un señor Obispo.

Detalles importantes

* Los azulejos que adornan la cúpula exterior fueron traídas de Puebla.

* Su sagrario y su altar mayor son considerados una obra de arte de la ciudad.

* El edificio anexo al templo de lado izquierdo fue utilizado con fines civiles, pero fue devuelto a la iglesia usándolo como las oficinas de la Curia Pastoral.

* Mediante una bula omitida por el Papa Juan Pablo II decretó la creación de la diócesis en Córdoba, junto con Orizaba (un día antes).

* El enrejado de la catedral es estilo Árabe.

* Antiguamente el atrio tenía una exuberante vegetación, pero lo mandaron quitar años más tarde.

* Los primeros candelabros estaban hechos con cristal de bacarat.

* Fue el tercer templo que se construyó en la ciudad, hecho con piedra y cal.

* Esta iglesia junto con la catedral de Orizaba y la catedral metropolitana de Xalapa son buenos prototipos de basílica menor, debido a que los tres templos son de los más grandes del estado, superadas por la catedral del puerto de Veracruz

Galeria de Imagenes de la Catedral de Cordoba en Mexico

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