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Catedral de Guadix (España)

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Construcción     Siglo XVI-siglo XVIII
Estilo arquitectónico     Barroco

La Catedral de la Encarnación de Guadix es el monumento arquitectónico situado en la ciudad de Guadix en la provincia de Granada, España. Su construcción se inició en el siglo XVI y terminó a mediados del siglo XVIII. Es de estilo barroco.

Historia

Localización y contexto histórico

En el lugar donde se asienta la actual existió en el siglo X una iglesia hispano-visigoda anterior, Sede Diocesana creada por San Torcuato en el siglo I, por lo que es probable que Guadix fuera una de las primeras sedes de España.

En esta iglesia se instaló la mezquita mayor de la ciudad, en tiempos de la dominación musulmana. Tras la reconquista de la ciudad en 1489, se restablece la Sede Episcopal, denominada Iglesia de Santa María de la Encarnación, que, situada en la misma mezquita, pasó a ser catedral por Bula del Papa Inocencio VIII, realizándose en ella alguna obras de ampliación dirigidas por D. Pedro de Morales. Pronto se pensó en erigir una catedral nueva, que estuviera a la altura de la ciudad recientemente cristianizada y que fuese un símbolo para la población.

Sin embargo, el proyecto gótico ya estaba anticuado para los tiempos que entonces corrían y muchas personas, entre ellas el cardenal Ávalos, pidieron que la nueva catedral fuese acorde con la modernidad. Se encarga a Diego de Siloé los planos del templo en 1549, y en los que se nota la influencia de las catedrales de Málaga y Granada. La obra de Siloé se concreta en el ábside, parte del crucero, la capilla de Don Tadeo y parte de la sacristía.

Construcción

Junto a Siloé intervinieron en las obras Francisco Roldán y Francisco Antero, entre otros. Diego de Siloé proyectó en la Capilla Mayor con una expresión renacentista con alternancia de líneas rectas y curvas, así como una profusa decoración de estilo clásico y un entablamento muy desarrollado. En estos momentos se proyecta la construcción de una torre que se convirtiera en la seña de identidad de la ciudad, en la que trabajaron los hermanos de Freyla, Pedro y Miguel, cuyas obras se prolongaron durante varios años.

En 1574 las obras se paran por falta de presupuesto hasta el año 1594, en que el obispo Juan de Fonseca prosigue con el proyecto.

Entre finales del siglo XVII y principios del XVIII las obras reciben un nuevo impulso contando con ayuda económica del rey. Se encarga a Blas Antonio Delgado el nuevo proyecto, que acusa cambios en el trazado, con una nueva tendencia horizontal de las líneas. El arquitecto perfila las trazas generales de la catedral, los alzados, las puertas y la cúpula, hasta que en 1714 tiene que marcharse a Jaén y se hace cargo de las obras Vicente Acero, que cambiará el proyecto, eliminando y añadiendo elementos, como bóvedas y capillas. Acero también tiene que dejar las obras y el Cabildo llama a Hurtado para la continuación, pero éste recomendará a Gaspar Cayón de la Vega para el puesto; este último se convertirá en el máximo artífice del templo y su huella se plasmará en las últimas construcciones del edificio, en las bóvedas y en la cúpula y terminará la portada de las Azucenas que comenzó Vicente Acero.

Cuando en 1731 Cayón de la Vega deja la ciudad para marcharse a Cádiz, la fachada se estaba construyendo según su proyecto; pero otros maestros como Vicente Acero, Pachote o Thomas se hacen cargo de las obras y añadirán piezas no proyectadas por Cayón.

Características

La capilla de Don Tadeo es un conjunto en el que se utilizaron soluciones estructurales importadas de Italia, para solucionar el problema del volteo de los arcos en una superficie cilíndrica. Un elemento notable es la portada de la sacristía, con traza renacentista que se concreta en su frontón, su entablamento y el arco entre columnas corintias con los escudos de los obispos de la ciudad.

La fachada es una espléndida muestra de arte barroco, con dos cuerpos y remate, caracterizados por la alternancia en el muro de líneas cóncavas y convexas; un vano central, más grande y de medio punto, flanqueado por dos adintelados, entre grupos de columnas con gran basamento. La parte superior fue realizada por Pachote y Thomas y para ella Moyano esculpió una Encarnación de mármol.

Galeria de Imagenes de la Catedral de Guadix en España

Catedral de Almeria (España)

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Construcción     1524-1562
Estilo arquitectónico     Gótico tardío, renacimiento

La Catedral de la Encarnación, en la ciudad española de Almería, es la sede episcopal de la Diócesis de Almería. El edificio presenta una arquitectura de transición entre el Gótico tardío y el Renacimiento, así como rasgos posteriores barrocos y neoclásicos.

Historia

Historia

La construcción de la catedral comienza por orden de Fray Diego Fernández de Villalán, obispo de Almería, tras el terremoto de 1522, que destruye el anterior templo (construido en el emplazamiento de la Mezquita Mayor, donde se encuentra la actual iglesia de San Juan) junto a gran parte de la ciudad. La nueva catedral es presumiblemente proyectada por Diego de Siloé, en estilo gótico tardío, con un diseño a modo de fortaleza que sirva como defensa contra los ataques de los piratas y los moriscos sublevados, siendo así dotada de almenas, torreones, contrafuertes, así como de muros de menor altura, para soportar mejor impactos de artillería, y una cubierta plana sobre la que pudieran montarse cañones. El templo se termina en 1564, presentando ya elementos renacentistas introducidos en la construcción por Juan de Orea.

Durante el Barroco, las actuaciones irán principalmente dirigidas al refuerzo del armamento defensivo del templo. La mayor, en 1620, ante una oleada de ataques de piratas argelinos, en la que se dotará al templo de nuevo armamento, mosquetes y arcabuces. En 1625 y 1635, volverán a organizarse compras de armas y renovación del material defensivo de la torre, ante nuevas situaciones de tensión. Sin embargo, éstas no llegarán a completarse, debido al relajamiento de la situación.

Ya en el Neoclásico se incluyen el claustro, el actual altar y el tabernáculo, cuyo diseño correrá a manos de Ventura Rodríguez.

Sepulcro de Fray Diego Fernández de Villalán

La nueva catedral es presumiblemente proyectada por Diego de Siloé, en estilo gótico tardío, con un diseño a modo de fortaleza que sirva como defensa contra los ataques de los piratas y los moriscos sublevados, siendo así dotada de almenas, torreones, contrafuertes, así como de muros de menor altura, para soportar mejor impactos de artillería, y una cubierta plana sobre la que pudieran montarse cañones. El templo representa el mejor ejemplo que nos ha quedado de Iglesia-fortaleza y presenta interesantes elementos renacentistas introducidos en la construcción por Juan de Orea, y se pone al culto en 1551 con la Capilla Mayor, girola y crucero terminados, si bien las obras completas no quedarían acabadas hasta finales del siglo XVIII.

Los elementos artísticos más relevantes de esta catedral se deben al arquitecto y entallador Juan de Orea, contratado por el obispo Villalán en 1555, y que interviene hasta el año 1572 en algunas de las piezas más relevantes del edificio, como son su Sacristía y las dos grandes portadas exteriores del templo, donde desarrolla la mejor arquitectura renacentista de la ciudad.

En el interior destacan la Sacristía, inspirada en la de la catedral de Sigüenza y dotada con una brillante decoración, con notables medallones y entablamentos que apoyan en columnas estriadas con bastones que recuerdan a la obra de Siloé.

Imagen de los robustos contrafuertes y la gran Torre convertida hoy en campanario.

También obra de Orea son la bella bóveda de tracería estrellada sobre el crucero, y la sillería del Coro, realizada en madera de nogal entre los años 1558 y 1561.

De especial importancia es su portada principal, correspondiente a la fachada norte del crucero y levantada en 1567. Diseñada a modo de arco triunfal y con un mensaje triunfalista en lo religioso y en lo político a través de un cuidado diseño y un variado repertorio iconográfico, se trata como el centro de atención visual de una fachada especialmente sobria y de marcado carácter militar.

Durante el Barroco, las actuaciones irán principalmente dirigidas al refuerzo del armamento defensivo del templo. La mayor, en 1620, ante una oleada de ataques de piratas argelinos, en la que se dotará al templo de nuevo armamento, mosquetes y arcabuces. En 1625 y 1635, volverán a organizarse compras de armas y renovación del material defensivo de la torre, ante nuevas situaciones de tensión. Sin embargo, éstas no llegarán a completarse, debido al relajamiento de la situación.

Vista de la Catedral con Virtual Earth

Ya en el Neoclásico se incluyen el actual altar y el tabernáculo, cuyo diseño correrá a manos de Ventura Rodríguez. El Claustro, construido según proyecto de Juan Antonio Munar, se termina ya a finales del siglo XVIII, en 1795, y representa un bello ejemplo de la arquitectura neoclásica.

Plano

Bien de Interés Cultural, la catedral de Almería está catalogada con categoría de monumento, y así aparece publicado en La Gaceta de Madrid en el año 1931.

El templo está formado por tres naves de la misma altura, tres capillas, situadas en la cabecera y girola, conformando una planta de forma rectangular. En el transepto, sobre el crucero, se sitúa la linterna renacentista, obra de Juan de Orea, autor también de la sacristía y del patio de armas, convertido a claustro en el siglo XVIII. El templo cuenta con una robusta torre-campanario concebida como Torre del homenaje de la Iglesia-fortaleza, que fue acabada en el año 1613.

Es característico el llamado Sol de Portocarrero, que con el tiempo se ha convertido en símbolo de la ciudad. Se trata de un bajorrelieve situado en la fachada oriental y que representa un radiante sol con cara humana bordonado de cintas. Su nombre se debe al Obispo Portocarrero, que no obstante ejerció su mandato mucho después de la creación del bajorrelieve.

La capilla mayor del templo mantiene el retablo de estilo barroco y la estructura gótica, sin embargo fue objeto de remodelación a cargo de Ventura Rodríguez en el siglo XVIII. De ese periodo son el ya citado tabernáculo, obra de Eugenio Valdés de 1773, el Trascoro, construido a partir de 1772 según trazas de V. Rodríguez, y los púlpitos. Tras ésta se sitúa otra capilla dedicada al Santo Cristo en la cual se encuentra el sepulcro de Fray Diego Fernández de Villalán y flanqueando a ésta se encuentra la capilla de La Piedad, ambas obras de Orea.

Puerta de los Perdones

En el extremo septentrional del flanco occidental del conjunto catedralicio se halla la Puerta de los Perdones, alusión a los que se acogían a este derecho de asilo que disfrutaba la catedral. Se accede al interior de la catedral por esta puerta situada a poniente, precedida por una lonja construida en 1905 por el arquitecto Enrique López Rull para salvar el desnivel del terreno. Esta portada presenta dos cuerpos, el primero presidido por el escudo del obispo Villalán, y el segundo muestra en el remate del frontón un águila con el escudo de Felipe II.

INICIO DE LAS OBRAS DE LA CATEDRAL

” Vino al Santo Prelado en procesión el día del Seráfico Padre San Francisco, a cuatro de octubre de dicho año de 1524 y se sentó la primera piedra, poniéndola su Ilustrísima mismo con sus consagradas manos, y el viernes 28 del mismo mes, día de los apóstoles San Simón y San Judas, se puso en medio de las planicies de las zanjas una Cruz Alta de madera y al pie de ella una altar, donde se celebró la primera misa en señal de posesión por su Provisor el bachiller Bartolomé de Villalán y predicó el señor Obispo, manifestando al pueblo el gran servicio que a Dios se hacía en la nueva fábrica de su iglesia”

Archivo Catedral Almería. Libro de Actas

La Catedral-Fortaleza sorprende al visitante por su dualidad de recinto defensivo al exterior y templo al interior. Construida entre los siglos XVI-XVIII, ha sido una testigo privilegiada de los cambios históricos de la ciudad. La construcción militar rodeada de fuertes muros con torres en las esquinas, condiciona sus características arquitectónicas, altura poco elevada, cubierta plana, escasez de vanos, torreones en las esquinas, elementos defensivos típicos de una fortaleza (adarves, troneras, aspilleras…) siendo su aspecto estético, una subordinación a los aspectos defensivos. Estas Iglesias-Fortalezas eran frecuentes en época bajomediaval pero excepcional en pleno siglo XVI, es la respuesta a las frecuentes invasiones berberiscas y de piratas, o de defensa frente a las revueltas moriscas, ocasionadas por la dura política de “conversión y expulsión”. Una torre homenaje convertida en campanario, la gran plaza de armas en la parte meridional del recinto convertida en claustro a finales del Siglo XVIII, o la cubierta plana para facilitar el movimiento de los defensores de la ciudad, nos recuerdan esa impronta de fortaleza.


Campanario

La robusta torre campanario está enclavada en ángulo noreste de la catedral, es la única que posee la catedral y se empezó a construir en el siglo XVI y terminada en 1622 por el cantero Mancio Infante, en época del obispo fray Juan de Portocarrero, del cual podemos ver su escudo en el lado norte de la torre donde parece leerse “ALANA / QVARTº / I556″. Es de planta cuadrada, que alberga en su interior otro cuerpo cuadrado por donde recorre una escalera de caracol. En el cuerpo bajo se aprecia el enrasamiento con el buque de la iglesia, así como los mascarones de leones antiguamente utilizados para atar las caballerías.

El cuerpo de campanas solo posee unas pequeñas molduras de impostas y cornisa así como unas pequeñas bolas sobre plintos que coronan el antepecho de la cubierta. La espadaña es del 1780. En la puerta de acceso a la torre, desde la Catedral, pone en relieve “TURRIS (Virgen) EBURNEA”, traducido por Torre de Marfil.

Capilla Mayor

La Capilla Mayor presenta una planta poligonal de estructura gótica con bóveda nervada, construida a partir del 1578, concebida como un ámbito cerrado, fue remodelada en el siglo XVIII por José Sánchez mediante la apertura de unos arcos de medio punto en los muros antes macizos, para poner en conexión visual con la girola, pasando de ser un recinto autónomo de tradición mediaval, a un espacio abierto, semejante a la Catedral de Granada.

El retablo de fondo está compuesto de dos relieves y ocho lienzos distribuidos en dos niveles. Las pinturas que adornan la capilla son obra de Antonio Puerta que las realizó entre 1755 y 1757 y son episodios de la vida de la Virgen en un total de ocho lienzos que representan a, la Inmaculada Concepción, la Natividad de la Virgen, los Desposorio de Nuestra Señora y la Visitación, la Epifanía, la Purificación de María, la Huida a Egipto y la Asunción.

El tabernáculo que preside el altar mayor, es un sustituto de uno anterior de madera revestido de láminas de plata, se concluyó en 1776 por Eusebio Valdés (arquitecto y entallador) y el escultor Juan de Salazar y Palomino (tallista), bajo el patrocinio del obispo don Claudio Sanz y Torres, El tabernáculo está formado por un templete de mármoles, jaspes y alabastro con estilo barroco andaluz con sus cuatro lados abiertos mediante arcos de medio punto. Durante la Guerra Civil en 1936, sufrió numerosos desperfectos, algo habitual en casi toda la catedral, especialmente en los relieves y esculturas, siendo algunas de éstas réplicas repuestas durante posguerra. Encima se disponen imágenes de Santos de la Iglesia (San Mateo, San Marcos, San Gregorio Magno y San Jerónimo), dando paso a la cúpula en cuya clave se sitúa la imagen del Salvador.

Capilla Mayor.

Los púlpitos son de piedras duras y fueron costeados por el obispo Sanz y Torres. Fueron ajustados por Eusebio Valdés en 1778 al estilo predominante en esos tiempos, el barroco andaluz. Estos al igual que el pretil de la escalera, están formados por placas de falsa ágata melada, jaspe negro para el pasamano y la base. Las placas llevan medallones de alabastro blanco, con relieves de profetas, evangelistas y padres de la Iglesia, labrados por Juan Salazar, los deterioros visibles son consecuencia del año 1936.

Capillas de Girolla

Las Capillas de la girola se distribuyen de izquierda a derecha en, Capilla de la Piedad, Capilla del Santo Cristo y Capilla de San Indalecio.

Capilla de Nuestra Señora de la Piedad, es el cubo septentrional de la cabecera, construida por Juan de Orea al estilo renacentista, su nombre procede de la pequeña imagen que preside el retablo devoción del obispo Corrionero que en el 1558 mandó instalar allí, siendo destruida en 1936, ocupando su lugar una nueva, obra del escultor José María Hervás en los años 40. Consta de un tramo rectangular, cubierto por una bóveda de cañón y un pequeño ábside, separadas ambas zonas por unas columnas montadas sobre pedestales que tienen la basa decorada con cabezas de animales. La Capilla fue lugar de enterramiento del obispo Corrionero en un sepulcro de alabastro, desmontado en 1761, del que sólo queda la losa. Del primitivo retablo sólo quedan tres pinturas: la Asunción Santa Teresa y la Anunciación del siglo XVII del pintor Alonso Cano.

Capilla del Santo Cristo, es la Capilla funeraria del obispo Fernández de Villalán, ocupa la posición central de la girola y a diferencia de las otras dos, presenta planta cuadrangular con estructura tardo gótica del 1528. Se entra en ella a través de un arco de doble abocinamiento con figuras infantiles y animales fantásticos. Su bóveda es octogonal de forma estrellada con nervios curvos de diseño floral. El protagonista de este espacio es el sepulcro del obispo Villalán, obra contratada por él mismo a Juan de Orea, que la entregó en 1560. El sepulcro está labrado en alabastro blanco con adornos de bichas o grifos en las esquinas y los escudos del obispo; sobre el lecho yace el obispo con rica vestimenta y báculo. A sus pies hay un perro como símbolo de fidelidad y alegoría del sacerdote, también se pueden apreciar desperfectos del año 1936. La capilla contaba con un retablo con el Cristo de la Escucha posiblemente del 1555, en 1742 se instaló un retablo de Juan de Orea dedicado al Salvador, todo ello desaparecido, la imagen del Cristo de la Escucha es una réplica realizada por Jesús de Perceval en 1940-41.

http://www.floresdelsureste.org/catedral/galerias/capilla_girola/fotos/Capillas%20de%20la%20Girola.%2033.jpg

Capilla de San Indalecio, originalmente conocida como del Salvador y Araoz, fue construida en 1562 y la última en cubrirse por Juan de Orea; el obispo Sanz y Torres acometió su decoración a finales del XVIII con tres retablos. El obispo don Anselmo Rodríguez contrató con Francisco Salzillo, en 1781, la imagen de San Indalecio. Lamentablemente la capilla fue totalmente destruida en 1936. La imagen actual de San Indalecio es de Jesús de Perceval.

Capilla de San Ildefonso. Situada junto a la portada gótica de entrada al claustro en el costado meridional de la iglesia, fue construida entre 1591-1639 como capilla funeraria para la familia Ballesteros, regidor de la ciudad de Almería, cerrando simplemente el espacio entre dos contrafuertes con una bóveda de cañón. En 1752 estuvo dotada de un retablo que desgraciadamente se perdió en 1936, siendo sustituido por el obispo don Alfonso Ródenas García. Hoy en día está ocupada por la Nuestra Señora de la Esperanza, que es procesionada por Real, Ilustre y Universitaria Hermandad de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Oración en el Huerto y Nuestra Señora del Amor y la Esperanza.

Capilla de Nuestra Señora de la Esperanza. Contigua a la anterior ocupa el sitio donde estuvo el altar de los Santos Reyes desde 1551. El obispo don Jerónimo del Valle Ledesma decidió levantar en su lugar una capilla para panteón de obispos en 1718, dotándola de un retablo barroco destruido en 1936, siendo sustituido  actualmente por un cuadro dedicado a la memoria de los religiosos de la Salle martirizados en Almería durante la guerra civil.

Capilla de Nuestra Señora del Carmen. Antiguo baptisterio de la parroquia del Sagrario, fue construida en el siglo XVII. El obispo Molina y Rocha la dedicó al culto de Nuestra Señora del Carmen en 1750, dotándola de un retablo con talla de la Virgen, posiblemente de Salzillo, desaparecido en 1936; hoy se puede ver uno de estilo neogótico de reciente adquisición así como una pila bautismal de gran tamaño realizada en mármol de Macael.

Capilla del Sagrario. En 1606, el obispo don fray Juan de Portocarrero, levantó a su costa esta capilla, que es de estructura rectangular y está adosada al muro meridional, siendo el lugar de sepultura de este prelado. En 1721, el obispo Valle Ledesma mandó alargarla, quedando así configurada como una iglesia independiente, pero incluida dentro de la catedral. Finalizada la guerra civil, el obispo don Alfonso Ródenas la restauró, abriéndola nuevamente al culto. Hoy preside la capilla un retablo de Jesús de Perceval, de 1950, y unas imágenes de Jesús Prendido y Nuestra Señora de la Merced obras de Antonio Dubé realizadas como réplicas de esas mismas por el propio Dubé, ya que las anteriores se perdieron en un incendio en 1996.

Claustro

Se accede a él a través de una puerta gótica datada en el siglo XVI, que está en el extremo meridional del crucero; las hojas de las puertas son de madera de nogal realizadas en el siglo XVII con una decoración de un jarrón de azucenas, emblema de la catedral. Desde la edificación de la catedral en el siglo XVI se había dejado al Sur un amplio espacio libre, primero utilizado como patio de armas de la fortaleza y después como cementerio y huerto, rodeado de muros y defendido en sus esquinas por fuertes torres. La construcción del actual claustro neoclásico se acometió entre 1785 y 1797, bajo el episcopado de don fray Anselmo Rodríguez; la idea era disponer de un lugar para las inhumaciones de los feligreses de la parroquia del Sagrario y de los indigentes del hospital de Santa María Magdalena, los cuales se estaban enterrando en la zona del trascoro del templo con los problemas de insalubridad que generaban dichos enterramientos, por lo cual se solicitó a Carlos III (patrono de la iglesia almeriense) permiso para construir un cementerio en el patio de naranjos de la parte abierta de la catedral, aprovechando para construir un claustro para desahogo del templo.

El claustro es uno de los últimos construidos en España, presenta una planta rectangular con cuatro galerías hacia el huerto central. Los pórticos se organizan en tramos cuadrados cubiertos por bóvedas vaídas, que se abren al huerto mediante arcos de medio punto (nueve en los lados mayores y seis en los menores) encuadrados por medias columnas de capitel jónico. El claustro posee cinco puertas que comunican con el interior de la iglesia y los cubos de la fortaleza.

Existe una fuente de piedra en el jardín, que sustituyó a una más antigua mandada retirar en 1795 para evitar la contaminación producida por los enterramientos; el agua procedía de los manantiales de Alhadra, de uso privado de la catedral por cesión de los Reyes Católicos, que le daban el dominio de los bienes pertenecientes a la mezquita aljama, entre ellos el gobierno de las aguas de la ciudad.

Actualmente está en fase de restauración y se accede a él por la calle Velázquez.

Coro

Situado frente al altar mayor en la nave central, está formado por una planta en forma de “U”, delimitado por muros y abierto al crucero; desde mediados del siglo XVII y hasta el XX estuvo cerrado por una reja hoy perdida, realizada por los herreros Juan Prados y Juan Rodríguez y el pintor y dorador Alejo Mejía. Es el lugar de los cantos litúrgicos y se entraba por los lados norte y sur, donde se abren unas puertas recortadas en el muro. Está ocupado por una monumental sillería en madera de nogal, procedente de la sierra granadina de Huéscar, obra de Juan de Orea, que la ejecutó entre 1558 y 1561, en tiempos del obispo Antonio Carrionero. Está presidida por la cátedra o sede del obispo, rodeado por los asientos de los canónigos y el clero.

La sillería se organiza en dos niveles de asientos, con treinta en la inferior y cuarenta y cuatro en la superior más la silla episcopal. La ornamentación de las inferiores se realiza mediante medallones o cabezas en relieve de personajes de todas las épocas. Las sillerías altas presentan un friso que representan a los apóstoles, profetas y santos del Nuevo Testamento, casi todos identificados mediante cartelas, y quedan interrumpidas por las entradas laterales, que están coronadas por el escudo del obispo Corrionero. En total son 118 cabezas labradas por Juan de Orea en las que predominan las masculinas sobre las femeninas, siendo todas diferentes y representando distintos aspectos del hombre, inclusive sus malformaciones. La silla episcopal está ligeramente elevada y cubierta por un dosel, y adorna sus pies y brazos con garras y seres monstruosos.

Preside el conjunto la sede episcopal, con la imagen de Cristo Salvador labrada en el respaldo de la silla episcopal.

Los órganos que se encuentran entre los pilares ocupan la zona alta, del de la zona de la epístola sólo queda su caja. Fue contratado en 1768 por el obispo Sanz y Torres  al organero Leonardo Fernández Dávila que lo entregó en 1770. Su parte frontal está concebida a modo de retablo con decoración de motivos musicales y naturales. El que está situado en el lado del evangelio es semejante al anterior salvo en el remate del ático, que en uno es una tiara papal con báculo y mitra, y el otro es  un jarrón de azucenas, blasón de la catedral almeriense, que es obra de Diego López y Anselmo Espinar en 1770.

Naves y cruceros

El templo se organiza en tres naves a la misma altura, que constan de cuatro tramos divididos por pilares: el crucero,  con una posición preferente entre la capilla mayor  de planta poligonal, un deambulatorio o girola, que alberga tres capillas como remate de la cabecera, y el coro; alineadas a su costado sur hay cuatro capillas más entre los contrafuertes.

Se alza la estructura sobre pilares de base octogonal y núcleo cilíndrico, recorrido por baquetones y columnas con capiteles de cardina los laterales, y corintios, los centrales. Pero el mayor interés se desarrolla arriba, donde se eleva una linterna cubierta por una bóveda de crucería estrellada sostenida por cuatro arcos torales, que constituye dentro de su género, uno de los más importantes del gótico español. Es la única parte de la cubierta del templo que sobresale en altura. Tríos de óculos iluminan con sus vidrieras este espacio central de la Catedral.

Sacristia Mayor

Ocupa parte de la crujía oriental de la fortaleza, es de planta rectangular, que se divide en tres tramos mediante contrafuertes interiores unidos por arcos de medio punto en los que se crean grandes hornacinas trapezoidales, y una bóveda de medio cañón con rosetones, característica del segundo tercio del siglo XVI en España. Este espacio está destinado a albergar las alhajas y ornamentos sagrados. Se accede a él a través de un arco tardo gótico presidido por un escudo del obispo Fernández de Villalán. Atravesando la puerta blindada, característica de las fortalezas, veremos el cancel interior de madera de nogal, obra de Baltasar Moncada realizada en 1774. La sacristía  debía de ser un último reducto defensivo, desde el cual mediante escaleras interiores se accedía a las cubiertas y partes altas de la nave. La sacristía, además de su acceso desde el templo, presenta en el lado sur dos puertas gemelas dinteladas y ornamentadas por amplios marcos moldurados, que la comunican con la segunda sacristía, y una tercera, con puerta en el extremo noreste para salir al exterior.

El mobiliario se compone de cajoneras y varios espejos, así como una mesa de mármol jaspeado del 1769 para depositar los cálices, también se pueden apreciar diversas pinturas del siglo XVII.

La sala contigua es la llamada segunda sacristía, similar en proporciones y formas a ésta y que da paso a la tercera sala o sacristía alta, también de dimensiones similares a la primera, dotada de chimenea e iluminada por una tronera y ventana junto a unos bancos de piedra donde se podía vigilar el mar, que hoy es utilizada como archivo catedralicio.

Trascoro

Este altar se sitúa tras el coro, como indica su nombre, fue costeado por el obispo Claudio Sanz y Torres en 1772 (mecenas de las obras de la Catedral en el siglo XVIII) y sustituyó a un retablo de madera en 1727 hecho por el maestro Pareja. El diseño es de Ventura Rodríguez (1770), presidente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y la obra fue responsabilidad del arquitecto Eusebio Valdés y el escultor Juan de Salazar, terminándose de montar en 1776.

Está concebido como trascoro-altar, diseñado en horizontal por el espacio disponible, que se organiza en función de un banco construido en piedra de falsa ágata, con molduras de jaspe negro; el cuerpo principal está revestido de placas de mármol rojizo con pilastras pareadas; el fuste es de mármol dolomítico negro, y las basas y capiteles son de mármol blanco de Macael; y ático, recorrido verticalmente por tres calles.

Los nichos albergan a la Inmaculada Concepción, en el centro, Santo Domingo de Guzmán, en la izquierda, y a la derecha, a Juan Nepomuceno, todas ellas de Juan de Salazar, realizadas sobre mármol blanco de Macael.

Entorno

Con los problemas generales del Casco Histórico, resultado de una negativa y nefasta política urbanística basada en la especulación y el desarrollismo de los años 60 y 70 del siglo pasado, es normal encontrar edificios desmesuradamente grandes en contraposición a las casas tradicionales antiguas de la zona y a la altura del monumento, con tipologías variadas y discordantes unas de otras, la mayoría con diseños agresivos con su entorno, fuera de lugar y dando un pésimo aspecto al entorno catedralicio en particular y al casco histórico en general. Lástima que aquí no se hizo lo que en Sevilla, que ningún piso del casco histórico supere la altura de la Giralda, sino todo lo contrario, a ver quién la hace más “grande”, y, a consecuencia de ello, es normal ver bloques modernos en infame vecindad con el Monumento Catedralicio.


Recorriendo la Catedral en el sentido de las agujas del reloj, partimos de la plaza de la misma, situada en su costado norte; este espacio ha sido lonja, atrio, escenario de ceremonias y películas, en definitiva, un punto de encuentro de la ciudad. Al pie del campanario se levanta la estatua del obispo don Diego Ventaja Milán (1935-1936), martirizado el 30 de agosto de 1936. Por el sureste, veremos el Hotel Catedral, antigua casa del deán Rico de 1762, y el primer torreón que corresponde a la Capilla de la Piedad, que muestra exteriormente el escudo del Obispo Villalán. La torre cuadrada es la Capilla del Santo Cristo, que nos muestra el famoso Sol de Portocarrero, uno de los símbolos de la ciudad (erróneamente “Portocarrero” ya que la capilla y el Sol, son obra de Villalán), bajando por la calle del Cubo se llega a la plaza Bendicho, relativamente despejada, donde encontraremos la sede del Patronato Provincial de Turismo y la Casa de los Puche, representativa de la vivienda señorial del Antiguo Régimen, ambas adosadas al muro de la Catedral. Girando a la derecha por la plaza Jesús Cautivo de Medinaceli, se puede ver que se está separando la casa del muro de la catedral. Podremos seguir por la calle Beato Diego Ventaja, recientemente abierta, y contemplar la muralla orientada al sur y al mar, lugar de procedencia de la incursión berberisca; veremos elementos ligados a la estructura militar del siglo XVI, con el uso de la pólvora, torres en esquina, talud en la base de la muralla, troneras y almenas para las distintas piezas de artillería. En el giro de la calle Velázquez, veremos los disparates urbanísticos de las viviendas colindantes así como la muralla para la maquinaria militar y la puerta de entrada al templo, abierta en el siglo XIX tras unas obras en el claustro dando acceso al mismo y a la catedral. Subiendo la calle, veremos la puerta de los Perdones y el enorme campanario de estilo barroco del siglo XVII, concebida como torre del Homenaje de la fortaleza, fue terminada en tiempos del obispo don fray Juan de Portocarrero, cuyo escudo veremos en el lado septentrional de la torre, así como los mascarones de cabeza de león de la base, pertenecientes al siglo XVI.

fuente:

http://www.floresdelsureste.org

Galeria de Imagenes de la Catedral de Almeria en España

Catedral de Malaga (España)

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Construcción     1528-1782
Estilo arquitectónico     Renacimiento, barroco

La Santa Iglesia Catedral Basílica de la Encarnación es la Catedral de Málaga (España), una de las joyas renacentistas más valiosas de Andalucía. Está dentro de los límites que marcaba la desaparecida muralla árabe, formando un gran conjunto arquitectónico junto con la próxima Alcazaba y Castillo de Gibralfaro. Fue construida entre 1528 y 1782, siguiendo los planos de Diego de Siloé.

El interior es de estilo renacentista. La Basílica, de planta rectangular, está compuesta por tres naves, siendo la del centro de mayor anchura que las laterales, siendo todas iguales en altura, 41,79 metros, que las convierten en las bóvedas de catedral más altas de Andalucía. La sillería del coro, obra de Pedro de Mena, es una verdadera obra de arte.

Su fachada, por el contrario, es de estilo barroco y está dividida en dos pisos. En el piso de abajo hay tres arcos y dentro de estos, puertas separadas por columnas de mármol. Sobre las puertas hay unos medallones. Los de las puertas laterales representan a los patronos de Málaga, San Ciriaco y Santa Paula, mientras el central representa la Anunciación del Señor.

La torre norte se eleva hasta los 84 metros de altura. La torre sur está sin terminar. Se cree que el dinero se utilizó para ayudar a los Estados Unidos durante su independencia[1], como se indica en una placa en la base de la torre, aunque investigaciones de registros deducen que el dinero se empleó en el acondicionamiento del Camino de Antequera. El caso es que esta condición de inacabada le da a la Catedral el sobrenombre de La Manquita. Actualmente es motivo de polémica, ya que hay personas que opinan que hay que terminarla tal y como se proyectaba en los planos originales, mientras que hay otra opinión que consiste en dejarla tal y como está. Lo cierto es que su estado inacabado ha supuesto problemas de humedad en la torre y bóvedas que en cualquier caso conviene subsanar

Las portadas del crucero muestran puerta semicircular con arquivoltas sobre capiteles renacentistas y cuerpo con tres hornacinas, la central de medio punto y adinteladas las laterales, de interesante composición paladiana. La bella Portada del Sagrario, de medio punto entre un orden de columnas, presenta frontón curvo con el escudo episcopal en su tímpano; Los muros laterales muestran la grandiosidad de sus contrafuertes rematadas por cornisas clásicas y los dos cuerpos de ventanas.

Interiormente una serie de obras de arte llenan el templo; entre ellas están el retablo gótico de la Capilla de Santa Bárbara y los sepulcros del siglo XVI de la Capilla de San Francisco. Pieza de gran valor es su magnífico Coro, cuya sillería está tallada en madera en doble fila de asientos por Francisco de Mora. La Capilla de la Encarnación muestra un retablo neoclásico de 1785, obra de Juan de Villanueva y tallado por Antonio Ramos y Aldehuela, con esculturas de Salazar y Palomino. En la Capilla de la Virgen de los Reyes se encuentra La decapitación de San Pablo, cuadro de enormes proporciones pintado por Enrique Simonet en 1887 durante su pensionado en Roma.

Cuenta además con valiosas tallas de Pedro de Mena y cuadros de Juan Niño de Guevara y Alonso Cano.

Bien de Interés Cultural, la Catedral de Málaga está catalogada como monumento, según publicación aparecida en la Gaceta de Madrid en el año 1931.

Actualmente, la Junta de Andalucía está ejecutando la reforma de las cubiertas de la Catedral debido a las goteras y humedades aparecidas en los últimos años

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http://www.diocesismalaga.es/

Galeria de Imagenes de la Catedral de Malaga en España


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