Posts tagged Monumento Nacional de Colombia

Basilica de Jardin (Antioquia, Colombia)

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Comienzo de la construcción     20 de marzo de 1918
Estilo(s) predominante(s)     Neogótico

La Basílica menor de la Inmaculada Concepción es una basílica católica colombiana localizada en Jardín (Antioquia), dentro de la Diócesis de Jericó; ésta última sufragánea de la Arquidiócesis de Medellín. Se trata de un templo de estilo neogótico al cual le hace falta la bóveda y que ocupa un área de 1.680m², construido en su totalidad en piedra labrada a mano extraída de una cantera en la Vereda Serranías del municipio. La advocación de la basílica es la Inmaculada Concepción de María.

Jardín fue erigida viceparroquia en 1872, y parroquia en 1881, sin embargo, sólo hasta el 20 de marzo de 1918 se inició la construcción del actual templo; la misma, con Angel José Botero como director, culminó en 1940. Sería el mismo Botero quien modificara los planos originales, dibujados por Giovanni Buscaglione, hermano salesiano proveniente de Piamonte. Si bien la construcción bajo la dirección de Botero culminó en 1940, la iglesia fue inaugurada en 1932, faltándole aún las torres y parte del frontis, los mismos se realizarían entre 1942 y 1949.

En 1979, la población se vio sacudida por un terremoto que no sólo afectó a la iglesia, sino también al Parque El Libertador, localizado al frente del templo, y a diversas construcciones en tapia pisada. El parque, por ejemplo, debió ser reconstruido casi por completo, igualmente, en el caso particular de la iglesia, fue necesario reparar varias puertas y construir dos salidas de emergencia; reformas que fueron aprovechadas para mejorar el sistema de amplificación de sonido. El 3 de junio de 2003 la iglesia fue elevada al rango de basílica menor, convirtiéndose en la vigésimocuarta iglesia colombiana en obtener dicho título.

Fachada principal desde el Parque El Libertador.

Posee 128 ventanas y claraboyas; 32 capiteles y arcos recubiertos en oro de 18 quilates y dos campanas hamburguesas. Igualmente, fueron fabricados en mármol de Carrara: la estatua de San Juan Bautista, la pila de agua bendita, el Altar Mayor, el Sagrario, el expositorio, 12 ángeles custodios, el púlpito, el baptisterio y las gradas del comulgatorio. Las dos torres y sus cruces son de aluminio.

Bibliografía

* Gaviria Correa, Anibal (Dirección) (2000). Municipios de Mi Tierra. 11 Jardín.. Editorial El Mundo, Medellín. Edición especial no tiene ISBN.

Galeria de Imagenes de la Basilica Menor de la Inmaculada Concepcion en Colombia

Catedral de Tunja (Colombia)

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Construcción     1567-1574
Estilo arquitectónico     Gótico isabelino, Renacentista y Neoclasicista

La Catedral de Tunja, oficialmente Catedral Basílica Metropolitana Santiago de Tunja, es la iglesia catedralicia de culto católico romano más antigua de Colombia, la cual está consagrada bajo la advocación del apóstol Santiago el Mayor. El edificio se encuentra ubicado en el costado oriental de la plaza de Bolívar del municipio colombiano de Tunja (capital del departamento de Boyacá). La catedral es el principal templo de la Arquidiócesis de Tunja y sede arzobispal, desde su elevación a Diócesis por la bula de León XIII llamada Infinitus amor y publicada el 29 de julio de 1880.

Su construcción fue contratada por Juan de Castellanos y Gonzalo Suárez Rendón al maestro Pedro Gutiérrez, quien comenzó trabajos en 1567, su estilo puede ubicarse dentro del gótico isabelino, aunque algunas remodelaciones posteriores han adicionado elementos neoclasicistas a la construcción; cuenta con una sola torre y su interior está conformado por tres naves con capillas laterales. Se destaca la portada de estilo renacentista diseñada por Bartolomé Carrión en 1598. El sector histórico de Tunja (incluyendo la catedral) fue declarado Monumento Nacional de Colombia por la Ley 163 del 30 de diciembre de 1959.

Historia

Una iglesia muy sencilla, de materiales modestos y cubierta con techo de paja fue construida en la Plaza Mayor a la fundación de la ciudad, para que el sacerdote agustino fray Vicente de Requejada oficiara la primera misa en 1539; el templo recibió el nombre y consagración de Nuestra Señora de Guadalupe y fue construido por el carpintero Gregorio López, terminando la obra el día de Navidad de 1541, tan solo nueve meses después de que el rey Carlos V le otorgara a Tunja el título de «Ciudad muy noble y muy leal». A pesar de que esta construcción se incendió en 1553, la edificación se restauró y se continuó utilizando precariamente. Aparte de los altares y el coro, el primer templo contó con una capilla dedicada a Nuestra Señora de Guadalupe.

Juan de Castellanos.

Construcción

La construcción del actual templo fue contratada por el sacerdote y cronista Juan de Castellanos y el fundador de la ciudad Gonzalo Suárez Rendón en 1562, pero solo en 1565 comenzaron los trabajos que se extendieron inicialmente hasta el 29 de junio de 1574, fecha en la que se inaugura el nuevo Templo Mayor. Para la construcción estarían a cargo Bartolomé de Sosa para el levantamiento de los muros y Francisco Abril, quien firmó un contrato el 28 de octubre de 1567 para el trazado, corte y montaje del artesonado. Sin embargo, Abril falleció en 1572 y la conclusión de las obras fue adjudicada a Bartolomé Moya, quien fue favorecido por un remate a su favor por un costo de dos mil pesos oro el 10 de agosto de 1572. Para la obra se basaron en los diseños originales realizados por Pedro Gutiérrez, quien proyectó una sola nave rectangular que coincide con la actual nave principal.

En 1569 se anexa la capilla de los Mancipe en la nave del evangelio (que también recibe el nombre de Veracruz o del Carmen), la cual se compone de casetones octogonales y espacios romboidales decorados con florones, y de artesonado mudéjar que adorna los techos y los arcos. La capilla fue construida por el alcalde de la ciudad Pedro Ruiz García y terminada por su hijo, el capitán Antonio Ruiz Mancipe. Esa misma época, por solicitud de Juan de Castellanos, también se construye la capilla de Santiago en la nave de la epístola, determinando su carácter de basílica, puesto que la nave central sobresale verticalmente de las dos laterales. El tríptico renacentista de San Laureano y de San Sebastián, así como el conjunto del artesonado con reminiscencias mudéjares, elaborado por Francisco Abril y Bartolomé Moya, también provienen de esta época. La edificación se comienza a utilizar el 29 de junio de 1574.
Detalle de la portada.

Entre 1598 y 1600 se construye la portada de estilo renacentista diseñada por Bartolomé Carrión, de la cual el académico español Enrique Marco Dorta afirmó que se trataba de “la más bella obra que la arquitectura del Renacimiento había producido en Colombia”. Contemporáneo a ello, se registra el ensanchamiento del sector oriental de la construcción y la instalación del piso en tablón de ladrillo. El 27 de noviembre de 1607 muere en Tunja el sacerdote y cronista español Juan de Castellanos como primer regente de la Catedral y finalizador de la obra, sus restos reposan en la catedral al igual que los del fundador de la ciudad.

Durante el siglo XVII se anexan nuevas capillas al conjunto, destacándose la capilla de la Hermandad del Clero o de la Niña construida por Cristóbal de Morales Piedrahíta y decorada con pinturas y un retablo, que actualmente es la más grande de la catedral. Entre los años de 1660 y 1665 se anexa la capilla de Domínguez Camargo, encargada por el poeta santafereño Hernando Domínguez Camargo. La sacristía, el coro alto y el baptisterio también fueron elaborados durante dicho siglo, complementando el conjunto. La torre del campanario y el ofertorio serían los últimos elementos en completar la construcción.

Independencia

El territorio de Boyacá, que apoyó en forma importante la independencia de Colombia, sufrió los rigores de la reconquista española cuando en sus principales poblaciones fueron fusilados muchos de los héroes de la revolución. Tunja fue escenario del fusilamiento de los próceres gobernadores Juan Nepomuceno Niño, José Cayetano Vásquez y el teniente coronel José Ramón Lineros por orden del pacificador Pablo Morillo el 29 de noviembre de 1816, y el 20 de septiembre del mismo año Alberto Montero, José Manuel Otero e Ignacio Plaza correrían con la misma suerte; sus cuerpos fueron abandonados primero en la iglesia de San Laureano y posteriormente fueron trasladados a la catedral.
Catedral de Tunja en 1902.

El gobierno colombiano solicita a la Santa Sede en 1851 la creación de una Diócesis en Boyacá para restarle prestigio a la Arquidiócesis de Bogotá, la cual se oponía a las leyes del gobierno contra la Iglesia, pero solo hasta el 29 de julio de 1880 esta solicitud es concedida por el papa León XIII, a través de la publicación de la bula Infinitus amor. Dicha diócesis incluía las Provincias de Tunja, Tundama, Vélez, Socorro y Casanare.

Restauraciones

A finales del siglo XIX e inicios del siglo XX se emprende una restauración a cargo de Ricardo Acevedo Bernal en donde se incluyen nuevos elementos de estilo republicano neoclasicista, como la cúpula, proyectada según acta capitular del 27 de abril de 1898 y terminada hacia 1910; en esta intervención se eleva la nave central mejorando el volumen basilical, se remodela la torre, se amplía el atrio, se instala la luz eléctrica y se recuperan algunos elementos originales del templo como el artesonado mudéjar.

Un temblor el 1 de noviembre de 1928 ocasiona averías en la cúpula y en sus soportes, las cuales fueron reparadas por el arquitecto holandés Antonio Stoute en obras civiles que se extendieron desde el 30 de junio de 1929 hasta el 19 de marzo de 1931. El 20 de junio de 1964 la Diócesis de Tunja es elevada a Arquidiócesis y el 4 de septiembre de 1980 la catedral recibe el título de Basílica menor. Hacia 1965 el arquitecto Carlos Arbeláez Camacho realiza una adecuación del presbiterio y propone la recuperación del diseño original de la Catedral. Sin embargo, la nueva restauración solo se contrató hasta principios de la década de 1980, financiada por diversas entidades públicas y ONGs de la jurisdicción. Las obras, que durarían 25 meses, concluyeron el 24 de octubre de 1986, fecha en la que el arzobispo, Monseñor Augusto Trujillo Arango, realizó la consagración total de la catedral remodelada.

Contexto urbano

Esquina suroriental de la Plaza de Bolívar en donde se pueden observar la catedral y una parte del edificio de la lotería de Boyacá.

La catedral se encuentra en el costado oriental de la Plaza de Bolívar de Tunja, ubicada entre las calles 19 y 20 y las carreras 9 y 10, en pleno centro histórico de la ciudad. Dicha plaza está cargada de simbolismos históricos y culturales, epicentro de los principales actos religiosos y civiles de la ciudad. Antes llamada Plaza Suárez Rendón, en honor al fundador de la ciudad quien habitó en la casa contigua a la catedral, fue renombrada en memoria del libertador Simón Bolívar, y en cuyo centro se localiza la estatua ecuestre del libertador en bronce, la cual fue inaugurada el 7 de agosto de 1891, aunque la escultura realmente data de 1883, pues originalmente fue hecha para un parque de Bogotá, que tiempo después fue donada al Estado Soberano de Boyacá. Aparte de la estatua de Bolívar y de su pedestal, la plaza es un espacio peatonal sin otros elementos en ella, al estilo de la Plaza de Bolívar de Bogotá. Está ubica en la parroquia de Santiago, territorio eclesiástico de la Arquidiócesis de Tunja siendo su iglesia matriz.

Alrededor de la plaza de Bolívar se destacan, fuera de la catedral, varias edificaciones. Al costado sur se encuentra el edificio de la lotería de Boyacá, el despacho de la alcaldía municipal y el convento de la Compañía de Jesús (sede del Colegio de Boyacá), al norte está la casa del capitán Gómez de Cifuentes, conocida como el Palacio de la Torre (edificio actual de la Gobernación de Boyacá), al occidente la casa del capitán Martín de Rojas, actual sede del Instituto Cultural de Bellas Artes (ICBA) y al oriente, compartiendo el costado de la catedral se encuentra la casa del fundador Gonzalo Suárez Rendón (actualmente es un museo y sede de la Secretaría de Cultura y Turismo de Tunja y la Academia Boyacense de Historia).

Las edificaciones contiguas a la catedral son: la Casa Cural al costado izquierdo de la fachada y la Casa Capitular al costado derecho, las cuales cuentan con un atrio de siete escalones en su frontis a una altura un poco mayor que la de la casa del fundador. La Casa Cural, también conocida con el nombre de «La Ataranza» (término que significa “cobertizo a dos aguas destinado a depósito o taller”) fue construida en 1567 con el propósito inicial de almacenar los materiales para la construcción de la catedral y posteriormente como dependencia administrativa, cuenta con dos pisos, el superior tiene columnas de fuerte estriado de orden dórico-toscano soportando arcos de medio punto y un gran balcón de dos cuerpos entre la galería y la iglesia mayor, y en el piso bajo destaca una portada de piedra cuyo dintel y entablamento están apoyados en ménsulas estriadas. Complementan el marco de la plaza otras construcciones interesantes de estilo colonial, como las casas del capitán Francisco Yáñez y la de don Juan Agustín Niño y Alvarez.

Catedral de Tunja-Plano Vertical.svg

Descripción

La iglesia se caracteriza por tener una planta basilical compuesta por tres naves principales sin transepto denominadas nave central, nave evangelio (norte) y nave epístola (sur), a las cuales se le han anexado cuatro capillas laterales menores denominadas Domínguez Camargo y Mancipe (al norte), y Hermandad del Clero y de Santiago (al sur), y dos capillas frontales que coinciden con las naves evangelio y epístola.

Vista interior de la Catedral.

Las tres naves tienen la misma altura y están separadas por dos líneas de siete columnas cilíndricas sostenidas en grandes plintos (dos de ellos circulares) y unidas por arcos apuntados que definen la nave central y laterales, describiendo un crucero que se forma a partir del antiguo presbítero al prolongar los brazos a través de sus capillas menores, en el cual se levanta un arco toral de medio punto que sostiene a la cúpula florentina. En las tres naves el techo presenta un vistoso artesonado mudéjar, mientras que el piso está recubierto con ladrillos tablón de fabricación industrial romboidal en las naves laterales y rectangular en la nave central.

El retablo del altar mayor está compuesto por tres cuerpos y cinco calles de madera tallada y dorada, y en su techo presenta alfarjes en las cuatro jaldetas y cuadrales en sus esquinas; los cuerpos del retablo están separados por frisos barrocos y las calles por columnas corintias, con ornamentación manierista en el primer tercio inferior y estrías en el resto del fuste, enmarcando un conjunto de catorce nichos con base en yeso en donde se encuentran las esculturas policromadas de la Santísima Trinidad, la Virgen Inmaculada y los doce apóstoles, obras del maestro Agustín Chinchilla del siglo XVII. El expositorio fue tallado en madera y oro durante el siglo XVIII por Pedro Caballero, diseñado para albergar la custodia elaborada por el orfebre español Juan de la Iglesia en 1735, la cual mide 1,10 m y pesa 14 libras de oro macizo de 22 quilates, adornada con más de 1.000 piedras preciosas, en las que se incluyen perlas, esmeraldas y amatistas. El expositorio fue retirado del presbítero e instalado en la sacristía en la última restauración de la iglesia para permitir una visualización completa del retablo mayor.

Al costado norte de la edificación se destaca por su valor artístico el altar de los Estrada, en donde reposa la tumba del ciudadano Francisco Estrada, construido en 1593 en una de las antiguas entradas laterales del templo. También se destaca en una columna del lado del Evangelio el tríptico de San Laureano y de San Sebastián con la cruz de la conquista con la cual se celebró la primera misa de la ciudad, los cuales se encuentran en un retablo donado en 1550 por Lázaro López de Salazar.

La cúpula presenta una pintura mural de la Gloria y el Cristo Triunfante, realizadas por Ricardo Acevedo Bernal, así como las pechinas de los arcos, que representan a los cuatro evangelistas. El tambor cilíndrico o cimborrio de la cúpula contiene ocho ventanas con arco de medio punto, dos de ellas cerradas y las seis restantes son enrejadas. Entre las pechinas de la cúpula se destacan cuatro escudos de armas dorados: el escudo de Colombia, el escudo de Tunja, el escudo papal de Pío X y un escudo eclesiástico que parece pertenecer a un obispo. En otros lugares de la catedral también se encuentran obras de Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos, Juan Bautista Vásquez, Angelino Medoro y Francesco del Pozo.

Tumba del fundador de la ciudad en la capilla Domínguez Camargo.

Capillas


En las capillas menores se pueden observar diferentes estilos arquitectónicos, aunque se encuentran en forma predominante el barroco y el mudéjar. En la capilla de Domínguez Camargo, construida por el sacerdote y poeta Hernando Domínguez Camargo de acuerdo a lo dispuesto en su testamento de 1659, se destaca el testero con arco toral de sillares forjado al gusto manierista, tallado en madera policromada desplegando los tallos de una carnosa vid con numerosos racimos y abundantes hojas, obra de escuela tunjana del siglo XVII. En esta capilla se encuentra la tumba del fundador de la ciudad, el capitán Gonzalo Suárez Rendón, decorada con un mausoleo y un túmulo de mármol elaborados por el escultor italiano Olinto Marcucci en 1939. En el mismo lugar en el cual se colocó el monumento, hubo un acceso al templo desde la Atarazana que fue clausurado, destinado al servicio del propio fundador Suárez Rendón.

Capilla de Santiago.

La capilla de la Hermandad del Clero también es conocida como la capilla de la Niña María, fue construida por Cristóbal de Morales Piedrahita en 1620 y actualmente es la más espaciosa de la catedral. En ella se destaca el retablo mayor, instalado en 1640, conformado por cinco calles y tres cuerpos en los cuales se representan en bajorrelieve la Virgen María, la presentación en el Templo, los desposorios y la Inmaculada Concepción. En los muros laterales hay otros dos retablos menores dedicados a obras pictóricas sobre la vida de San Pedro; la capilla se complementa con dos criptas abovedadas en ladrillo y una pequeña sacristía particular. Compartiendo la nave de la epístola se encuentra la pequeña capilla de Santiago, elaborada en el siglo XVI.

La capilla de los Mancipe data de 1598 y fue decorada por el escultor italiano Angelino Medoro con un artesonado renacentista inspirado en el modelo propuesto por Sebastiano Serlio, basado en carpintería y herrajes enriquecidos con dorado y pinturas. En esta capilla se encuentra un Calvario renacentista tallado en madera policromada y esgrafiada con una combinación de oro y pinturas con figuras de ángeles arabescos y flores, el cual fue elaborado por Juan Bautista Vásquez en 1583 por encargo de Gil Vásquez. En la capilla se destacan dos lienzos de Angelino Medoro: la Oración en el Huerto y el Descendimiento de la Cruz, ambos pintados en 1598 y un Retablo del Calvario, obra de Juan Bautista Vásquez, así como las estatuas traídas desde España que representan a la Dolorosa, San Juan, la Magdalena y San Pedro Mártir de Verona de este mismo artista. En la actualidad esta capilla alberga el museo de la catedral.

Exteriores

En la parte exterior de la catedral se destaca la portada renacentista diseñada por Bartolomé Carrión, a quien se le otorgaron las obras por un costo de mil trescientos pesos de oro de veinte quilates, para lo cual se presentó como fiador Juan de Castellanos. La portada contiene elementos decorativos platerescos y gótico isabelinos; La puerta presenta un arco de medio punto encuadrado con cuatro columnas de fuste estriado (dos a cada lado), cuyos capiteles son de estilo corintio y está decorado con figuras de aves estilizadas en vez de canículos. En el friso del entablamento se alternan triglifos y metopas con bucráneos. La cornisa está coronada por una figura en piedra de la Virgen arrodillada en actitud de oración, la cual se encuentra en una hornacina enmarcada por dos columnas de capitel corinto y cornisas con ménsulas voladizas, y a ambos lados las esculturas en piedra de San Pedro y San Pablo y unas pirámides con esferas en su extremo superior.

Vista exterior de la catedral.

La portada presenta un tono de piedra ámbar que antiguamente contrastaba con el resto de la fachada blanca, pero a finales del siglo XIX el frontis principal fue parcialmente enchapado en piedra o pintado de este color, dejando oculto este elemento en medio del resto de la fachada. La fachada es rectangular y está conformada por tres cuerpos verticales divididos por cuatro pilastras; en el cuerpo central se encuentra la portada y en los laterales hay dos puertas pequeñas en arco de medio punto y dos ventanas rectangulares. En la parte superior de la fachada se remata por un tímpano central delimitado en el frontón con una imagen del Crucificado, cornisas y una balaustrada corrida por encima.

No se conoce con precisión la fecha de construcción de la torre del campanario, pero su levantamiento se estima posterior a 1610 por solicitud de Juan de Borja y Armendia. No obstante, la reforma realizada en 1891 por el ingeniero Ramón Peña cambió considerablemente su aspecto de torre mudéjar con cubierta de teja de barro al estilo alminar. La torre, unida al lado sur de la fachada de la iglesia por un tabicón, cuenta con dos cuerpos, el cuerpo inferior tiene la misma altura de las naves laterales y el superior está perforado con cuatro vanos abiertos arqueados de medio punto en cada uno de sus frentes y enmarcados con pilastras, se asienta sobre una base perimetral cuadrangular rematada con una cornisa y un chapitel bulboso octogonal apuntado. Cada vano está adornado en su parte superior con un reloj analógico de numeración arábiga; además el vano frontal cuenta con una campana grande y el vano del costado sur con dos campanas pequeñas.

Galeria de Imagenes de la Catedral de Tunja en Colombia

Catedral de Popayan (Colombia)

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Comienzo de la construcción     1856
Consagracióno conclusión     1906
Estilos predominantes     Neoclásico

La Catedral Basílica Metropolitana de Nuestra Señora de la Asunción es una iglesia catedralicia de culto católico romano dedicada a la Virgen María bajo la advocación de la Asunción. El edificio se encuentra ubicado en un costado del Parque Caldas, en pleno centro histórico de la ciudad colombiana de Popayán (Cauca). La catedral es el principal templo de la Arquidiócesis de Popayán, sede del arzobispo, así como del Capítulo Metropolitano.

Historia

Una vez fundada la ciudad de Popayán en 1537, tuvo una sola iglesia pajiza que estuvo localizada en el lugar en donde se realizaron las primeras construcciones de la ciudad, en lo que hoy son los barrios del Altozano, la Pamba y Tulcán, al pie del cerro de la Eme, que es en donde se han hallado los cimientos de edificaciones más antiguas y también por las costumbre de los conquistadores de asentase en donde se ubicaban las chozas de los indígenas, quienes eran desalojados. El poblado fundado por los españoles creció hacia el sur y hacia el occidente del cerro. Con el conquistador Sebastián de Belalcázar vino el capellán de sus tropas, un religioso mercedario, Fray Bernabé Hernando de Granada, quien ofició la primera misa en Popayán, hasta cuando fue nombrado el primer cura de la ciudad García Sánchez, mientras Bernabé siguió con el conquistador buscando El Dorado.

En 1546, fue establecida la Diócesis de Popayán por el Papa Pablo III, en la Bula “Super especula Militantis ecclesiae” del 1 de septiembre de ese mismo año. Fue nombrado como primer Obispo Juan del Valle, natural de Segovia (España), quien ejecutó la Bula Pontificia el 8 de septiembre de 1547 en Aranda de Duero (España), e hizo su ingreso a la Diócesis en enero de 1548.

En 1557, el obispo Juan del Valle solicitó a la Corte de España el permiso de edificar una iglesia “capaz y decente”. Y en 1558, hizo la erección material de la primera catedral con los clérigos Francisco Jiménez de Rojas como Deán, Francisco Rojas Granadino como arcedeán y Francisco de Cuellar como chantre. Como se carecía de fondos y materiales, como teja, la primera catedral fue de techo pajizo y muy posiblemente estuvo localizada en el lugar o cerca a donde posteriormente se construyó la Ermita, pues para ese momento ya la ciudad se había extendido hacia el sur.

En 1575 se trató de construir otro templo pues el anterior se había deteriorado mucho por las lluvias y la débil edificación. En 1576, de acuerdo con el repartimiento establecido en Cali y que consta en documento en letra cortesana, a la Catedral de Popayán le fijaron quinientos pesos de buen oro de veinte quilates para comenzar una nueva edificación.

El 17 de diciembre de 1594 se dio inicio a la segunda catedral, en el hoy Parque de Caldas. Dicho segundo templo catedralicio fue de teja y ladrillo. El lugar fue elegido por el Dominico y obispo de Popayán, fray Diego Domingo de Ulloa junto con el capítulo, las autoridades civiles y los habitantes. El prelado colocó la primera piedra y una lámina de plata con inscripciones en latín, en memoria de dicho acto. Para esta segunda catedral el Rey proporcionó dieciocho mil pesos y los feligreses de la diócesis recaudaron treinta mil. En 1602 todavía no se había finalizado la edificación y en 1682 se levantó la torre de la catedral costeada por el obispo Bernardo de Quiroz.

A la izq. actual catedral y a la derecha “Torre del Reloj”, la cual fue parte de la segunda catedral.

El terremoto del 2 de febrero de 1736 destruyó todos los templos de la ciudad, dejando en pie solamente a la Ermita. La segunda catedral sufrió mucho deterioró. En 1760, los padres Gandolfi, venido de Quito y Simón Shenherr, lego Jesuita alemán trataron de arreglarla y proporcionarle mayor solidez, levantando las capillas laterales y el pretil. Este segundo templo catedralicio tenía la puerta principal mirando al occidente (hoy carrera 7ª): al costado sur se encontraba la capilla del Sagrario; pegada a ésta estaba una casita alta de ladrillo y teja para residencia de los coadjutores y pegada a ésta se hallaba la casa Episcopal. La torre, en la que se utilizaron noventa y seis mil ladrillos, contaba con tres cuerpos, coronada por una cúpula sobre dos cuerpos de orden toscano. El sismo de 1736 destruyo la cúpula y desde en aquel momento se redujo a dos cuerpos, como está hoy.

La segunda catedral contaba con el bautisterio debajo de la torre. La capilla de las ánimas y el panteón de la familia García de Lemos al costado norte. Con la capilla de la Virgen de la Asunción se hallaba el panteón de la familia Velasco. Al lado de la casa Episcopal se encontraba la capilla de Santa Bárbara patrona de este obispado y al frente la capilla de San Pedro. Todas estas capillas se levantaron después del terremoto del 1736, para darle solidez y apoyo al templo.

Después de las reparaciones realizadas en 1772 la iglesia se encontraba en regular estado, tenia grietas y goteras, y finalmente resolvieron demolerla, funcionando como templo catedralicio la Ermita por un tiempo, y luego la iglesia de la Compañía. Desde 1785, la segunda catedral estaba reducida a escombros. Duro ciento noventa años desde 1594 hasta 1784.

La tercera se la encargó el Papa al obispo Ángel Velarde y Bustamante en 1788; quien solicitó a España mapas y planos a un valor de mil pesos. La Academia de San Fernando fue quien remitió los planos y el valor de la obra se calculó en quinientos mil pesos. Se presentaron problemas por el valor y por el tiempo que tomaría la construcción. Se solicitó al deán, el arquitecto Marcelino Arroyo, para que proyectara la obra a diez años; planeó la edificación en forma de cruz griega, desmontando el antiguo plano. Esta iglesia situaba el altar mayor y la puerta principal frente a la plaza mayor. Se excavaron los fosos para las cuatros columnas que debían soportar el cimborrio o media naranja. Los cimientos fueron hechos en grandes piedras de cantera, labradas y unidas con cal.

El 30 de mayo de 1819 el obispo Padilla puso la primera piedra y se enterró la placa correspondiente. La obra se detuvo a causa de la batalla de Boyacá y porque las rentas de la iglesia disminuyeron, estando la construcción interrumpida desde 1819 hasta 1856, año en que el obispo Pedro Antonio Torres, a base de limosnas y con la gran colaboración de José María Mosquera y Mosquera, reiniciaron la obra. Como puede verse, prácticamente no hubo tercera catedral sino simplemente proyectos.

El Obispo Torres tuvo la idea de encargar al ebanista Rafael Paredes, una maqueta en madera de la forma como quedaría el templo, solo faltándole el coro capitular, el altar mayor, con el sagrario y el pulpito. La maqueta valió 70 pesos sencillos. Arreglado el terreno, extraídas las placas con el tesoro enterrado en 1819 por el obispo Padilla, el 6 de agosto de 1856 se marcó el lote; el alarife Baltasar Paredes Cuellar nivelo los cimientos que ya existían y el 15 de agosto de 1856 colocaron la primera piedra, bajo una improvisada tolda.

La Guerra Civil de 1860 – 1862 paralizó la obra indefinidamente. Así que ni el obispo Caicedo y Martínez Cuero ni el señor Bermúdez pudieron comenzar de nuevo con la construcción. Fue el obispo Ortiz quien decidió reiniciar de nuevo la obra, en época de más bonanza. El proyecto de José María Mosquera fue sustancialmente reformado por el arquitecto italiano Fray Serafín Barbetti, que había pertenecido aquí a la comunidad franciscana.

Durante el obispado de Manuel José de Caicedo, se encargó de la dirección técnica de los trabajos el arquitecto Adolfo Dueñas Lenis quien construyó la cúpula (además, también reconstruyó la iglesia de Belén después del terremoto de 1885 y decoró la iglesia de San Francisco en 1902); diseñó y levantó la arcada y la puerta de hierro del hoy Hotel Monasterio y muchas otras obras. Dueñas trabajó durante varios años en la obra hasta entregarla finalizada el 12 de junio de 1906, bajó el gobierno episcopal de monseñor Manuel José Caicedo.

Interior de la cúpula de la catedral, reconstruida después del sismo de 1983.

La catedral fue, al igual que todos los templos de Popayán, despojada de su inmensa riqueza artística por Antonio Nariño. El 12 de diciembre de 1909 se estrenó un órgano enviado desde París, y hasta ese entonces, uno de los mejores traídos a Suramérica. En 1953, la catedral fue completamente remodelada, y el 25 de abril de ese mismo año, el papa Pío XII le concede al templo el título litúrgico de Basílica Menor. Además, el sector histórico de Popayán (incluyendo la catedral), fue declarado Monumento Nacional de Colombia por la Ley 163 del 30 de diciembre de 1959. La catedral, arquitectónicamente careció de retablos barrocos, por lo cual en 1978, el obispo Samuel Silverio Buitrago emprendió varias obras de embellecimiento, que mejoraron muchísimo su aspecto interior, además se restauró el órgano dándolo nuevamente al servicio de los eventos religiosos.

El 31 de marzo de 1983, a las 8:15 a.m., Popayán sufrió un sismo de magnitud 5.5 en la escala de Richter. La ciudad de arquitectura colonial, con edificaciones antiguas que carecían de refuerzos estructurales, fueron los más afectados. La catedral fue el templo que más sufrió por el sismo, la cúpula se desplomó, al igual que la mayoría de los techos, conservándose parte de la arquería. El terremoto sucedió cuando se estaban celebrando los oficios religiosos del Jueves Santo, como consecuencia, el 25% de todas las muertes causadas en la ciudad por el sismo acontecieron allí. Fue un hecho muy lamentable. Temporalmente, el templo de La Milagrosa fue sede catedralicia, mientras se realizaban los trabajos de reconstrucción de la basílica. Gracias al impulso del Arzobispo de Popayán, Samuel Silverio Buitrago Trujillo, se recuperó la cúpula y se restauró el templo. El papa Juan Pablo II visitó la catedral en 1986.

Galeria de Imagenes de la Catedral de Popayan en Colombia

Catedral de Manizales (Colombia)

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Comienzo de la construcción     1928
Consagración o conclusión     1939
Estilos predominantes     Neogótico

La Catedral Basílica Metropolitana Nuestra Señora del Rosario de Manizales es un templo católico, emplazado frente a la Plaza de Bolívar, en la ciudad de Manizales, Colombia. Tiene 113 metros de altura desde la base del templo sobre la carrera 22, este dato se obtiene tras la última medición que se le hace en junio de 2008 donde se incluyen la nueva cruz colocada en 1987 y el pararayos logrando ser la tercera catedral más alta de América, siendo superada por la Catedral de Maringá, en Brasil y por la Basílica del Voto Nacional en Quito, Ecuador, la Catedral de Manizales es seguida en el cuarto lugar por la Catedral de La Plata en Argentina con 112 metros.

El diseño arquitectónico correspondió al arquitecto jefe de los monumentos históricos de París el francés Julien Polty y los responsables de la construcción fueron la firma italiana Papio Bonarda & Co, formada por Pio Angelo Papio y Jean Carlo Bonarda, tiene un área de 2.300 metros cuadrados y capacidad para 5.000 personas. Es la única en su género en América por su construcción en y hormigón armado, lo que le ha permitido soportar tres fuertes sismos, en 1962, 1979 y 1999.

Historia
Templos anteriores

El doce de Octubre de 1849, fue creado el Municipio de Manizales y en este mismo año fue construida la primera capilla en el centro del municipio (el lugar que hoy ocupa la Catedral actualmente), esta capilla medía 8 metros de largo por cuatro metros de frente en madera y paja, se demuele en 1854.

En 1857 se comienza a construir el primer templo parroquial en madera, tapia y calicanto técnica utilizada en toda Antioquia en esas épocas, existió hasta 1886 año en el que tuvo que ser demolido. Tenía 15 metros de ancho y 64 de largo.

El 26 de agosto de 1888 empezó la construcción del segundo templo parroquial encargado al arquitecto bogotano Mariano Sanz de Santa María, se termina de construir en 1897 y se convertiría en la primera catedral en 1900, cuando el Papa León XIII creó la Diócesis de Manizales, e inaugurada en marzo de 1901.

Esta Catedral fue destruida durante incendio del 20 de marzo de 1926. Actualmente se conserva una replica de esta catedral en el barrio Chipre de Manizales.

Actual catedral

Construcción

En 1927 se abrió una convocatoria local para elaborar los planos que no dio un resultado satisfactorio. Por este motivo se acudió al extranjero donde se contacto al arquitecto Julien Polty. Los planos llegaron a Manizales a fines de este año y se comenzó la construcción el 5 de febrero de 1928.

La primera piedra fue colocada por Monseñor Tiberio de Jesús Salazar, en ese entonces obispo de Manizales.

Su construcción fue detenida a finales de la década de los 20′ y comienzos de la década de los 30′ por la crisis mundial que se vivía en ese momento. Los trabajos se reanudaron el 7 de febrero de 1935 y se terminó la parte sustancial pero sin torres, en noviembre de 1936. En 1938 la Catedral resistió un sismo en la etapa de construcción que dejó varios daños menores en la estructura del templo. La obra fue terminada por completo en el año 1939.

La catedral está construida en hormigón armado, se trata de una obra pionera en el empleo de este método, pues en la época en que se llevó a cabo su construcción este sistema tan solo llevaba veinte años de conocido.

La Catedral ha resisitido tres grandes sismos, en 1962 (donde colapsò una de las torres que luego fue reconstruida en 1988), 1979 y 1999.

Proclamación como basílica

El 23 de diciembre de 1951, el Papa Pío XII otorga el título de Basílica, mediante un documento leído frente a las instituciones gubernamentales, cívicas y educativas de la ciudad.
Proclamación como Monumento Nacional

La Catedral fue declarada como Monumento Nacional en 1984, en el gobierno del presidente Belisario Betancur.

Características y estilo

La Catedral fue construida en hormigón armado, con un área de 2.300 metros cuadrados y una capacidad para 5.000 feligreses. Posee una torre central de 113 metros de altura donde se encuentra el corredor Polaco y cuatro torres laterales de 62 metros de altura cada una, denominadas como: la de San Pablo, Santa Inés, San Marcos y la de San Francisco, éstas se conservaron hasta 1962, cuando un sismo que azotó la ciudad derribó la torre de San Francisco, permaneciendo en esas condiciones 26 años, hasta su reconstrucción. En la actualidad las imágenes que coronan las torres laterales son San Juan Bautista, San Juan María Vianey, San Pedro Claver y Santa Rosa de Lima. puertas principales de la Catedral son de bronce diseñadas por Leopoldo del Río, donde están plasmados los hechos históricos más importantes de la ciudad: su fundación, su primera iglesia y los terremotos e incendios que afectaron la ciudad hasta 1926.

El templo tiene planta en cruz griega, tres naves, presbiterio con el baldaquino decorados para el altar mayor y coro para los canónigos.

La mayoría de elementos de esta catedral son parte de la arquitectura gótica, aunque tiene algunos detalles Bizantinos y Romanos.

Arcos

La catedral posee arcos en semícirculo o bóveda son propios del estilo romano. Estos mismos arcos cuando se cruzan (como sucede en este caso), son propios del arte bizantino.

También posee arcos apuntados, en forma de ojiva y las líneas que buscan la elevación del templo ofreciendo espacio para los vitrales, corresponden al arte gótico.

El baldaquino de la Catedral.

Baldaquino

Para darle realce al altar, se realizó este baldaquino, de 14 metros de altura, dorado que tiene en su columna 64 imágenes de santos, las cuales representan la corte celestial y la comunión de los santos.

Los santos que se representan, están situados alrededor de las cuatro columnas, fueron tallados en madera, cada uno adoptando diferentes posiciones mostrando el recibimiento de los difuntos al cielo. Todos fueron tallados por aparte

El baldaquino fue diseñado en Nueva York, por la firma Rambusch, trabajado en Italia, por la casa Stuflessu de Ortisei, provincia de Bolzano.

Está construido en con armadura de hierro, forrado en madera. Fue armado por Hernando Carvajal y revestido de color dorado (el revestimiento se hizo en laminilla de oro) por Manuel Vargas.

Fue transladado el 24 de octubre de 1990, junto con el altar, 12 metros hacia adelante, del sitio original, hasta el lugar que ocupan actualmente.

Rosetón

El Rosetón está encima de la puerta principal evoca a la Virgen del Rosario. Mide más de de 9 metros de diámetro.

Fue realizado por Mario de Ayala en Cali.

Vitrales de Abraham y Melquisedec.

Vitrales

Uno de los elementos decorátivos de la Catedral son sus inmensos vitrales, que constituyen una superficie de alrededor de 1000m2 entre todos, en los cuales hay obras de artistas franceses, italianos y colombianos.

Los vitrales de mayor relevancia en la catedral son los siguientes:

* Vitral de la Última Cena: Representa la cena que tuvo Jesús y los doce discípulos.
* Vitrales de Abraham y Melquisedec: Representa a Abraham en el momento de sacrificar a su hijo Isaac; también aparece Melquisedec que ofece vino y pan.
* Vitral del rico Epulon y del pobre Lázaro: Representa el pasaje bíblico del Evangelio de San Lucas.
* Vitral de las vírgenes necias y prudentes: Representa la Parábola de las Diez Vírgenes del Evangelio de Mateo.

Fuera de estos existen otros 25 vitrales que relatan distintos pasajes de la Biblia y algunos con imágenes de distintos santos.

Corredor Polaco

El corredor polaco, es como su nombre lo dice un corredor ubicado en la parte superior de la torre central. Está ubicado a 102m de altura, lo que ofrece una vista panoramica de toda la ciudad. Fue abierto al público a mediados de 1959 pero fue cerrado en 1977 por falta de medidas de seguridad y por el mal estado de sus escaleras hechas de madera, que eran de un tamaño aproximadamente de 30 centímetros de altura y 40 centímetros de ancho, que reducían su tamaño a medida que se ascendía. Fue reabierto al público en 2008, después de una remodelación total de sus medidas de seguridad construyendo e iluminando nuevas escaleras; con un costo cercano a los 100,000 dólares.

Bibliografía

* JARAMILLO RIVERA Juan Pablo “Catedral de Manizales setenta años simbolizando una ciudad”,Departamento de Antropología y Sociología Universidad de Caldas
* *NARANJO, Bernardo. La Catedral Basílica de Manizales, Fe y Arte. Editorial Santa Ana, Chinchiná, Caldas. 1998

Galeria de Imagenes de la Catedral de Manizales en Colombia


Catedral de Cartagena de Indias (Colombia)

1
Comienzo de la construcción     1577
Consagración o conclusión     1612
Estilos predominantes Herreriano

La Catedral de Santa Catalina de Alejandría, oficialmente Catedral Basílica Metropolitana de Santa Catalina de Alejandría, es una iglesia catedralicia colombiana de culto católico romano bajo la advocación de Santa Catalina de Alejandría. Se localiza en el centro histórico de la ciudad de Cartagena de Indias (Departamento de Bolívar), Plaza de la Proclamación, esquina este del Parque de Bolívar, y es la sede episcopal del Arzobispo de Cartagena de Indias, una de las sedes episcopales más antiguas del nuevo mundo.

La catedral es de estilo herreriano, característico del reinado de Felipe II, que corresponde con la tercera y última etapa de la arquitectura renacentista española. Fue diseñada por el maestro constructor Simón González, quien la diseñó tomando como modelo algunas basílicas andaluzas y de las Islas Canarias. Aunque, la actual torre fue diseñada por el arquitecto francés Gastón Lelarge, fruto de una remodelación realizada a principios del siglo XX. El edificio es de planta basilical, dividida por tres naves, y cuenta con una serie de capillas contiguas a la nave del evangelio. Su construcción comenzó en 1577, en reemplazo de la humilde catedral “de paja y cañas”. El templo puede considerarse como una de las catedrales más antiguas de América, contemporánea de las de México. En 1586, el templo aun en construcción, alcanzó a ser afectado por el ataque del pirata Francis Drake, lo que generó severos daños y retrasó su terminación, la cual sucedió en 1612.

En 1953, el Papa Pío XII le concedió al templo el título litúrgico de Basílica Menor por breve del 20 de octubre de ese mismo año.Posteriormente, por su significado histórico, valor arquitectónico y cultural fue declarado Monumento Nacional de Colombia por el decreto 1911 del 2 de noviembre de 1995.

Historia

La actual catedral concierne al tercer edificio construido como iglesia catedralicia de la ciudad. El primero, fue impulsado por el fraile dominico Tomás de Toro y Cabrero, primer obispo de Cartagena, y quien fue nombrado por el papa Paulo III. La construcción del templo comenzó en 1535, tan sólo dos años después de la fundación de la ciudad, y finalizó en 1537. Fue una humilde construcción de “paja y cañas”, estaba ubicado en la manzana que queda detrás de la actual catedral, con frente sobre la calle del Coliseo. La vida de esta edificación fue corta, pues en 1552 un incendio consumió gran parte de la ciudad y en ruinas quedó convertida la catedral. En su reemplazo, entre 1563 y 1568, se llevó a cabo la construcción del segundo templo catedralicio, realizado en madera y de techo pajizo, pues eran tiempos difíciles y no se disponía de muchos recursos, pero era más sólida que la anterior. De este segundo templo se conserva una modesta traza en el Archivo General de Indias y un remanente físico de su espadaña.

Pedro Fernández de Busto, gobernador de la ciudad, notablemente impulsador de las obras arquitectónicas que se llevaban a cabo en ese momento y quien además emprendió la labor de realizar importantes proyectos en el ámbito urbano, como el secamiento y el saneamiento de la entrada principal de la ciudad, con lo que estableció la Plaza Real (hoy la Plaza de la Aduana); la iniciación de las obras de un acueducto, que nunca fue finalizado y que dotaría a la ciudad de agua corriente; la edificación de un hospital, y la consecución de casas para la administración de justicia, la cárcel y el Cabildo. La idea de otorgar a Cartagena de una edificación digna que sirviera como iglesia catedralicia surge y es promovida también por él mismo. Además, hacia 1575 llegó el fraile dominico Dionisio de los Santos como nuevo obispo, quien envía una carta al rey, fechada el 25 de mayo de ese año, donde le describe algo sobre el culto en la catedral, entre las cuales le dice: “No hay raciones ni medias raciones ni mozos de coro, sino sacristán hábil y dos mozos de sacristía que sirven al altar en camiseta y zaragüelles, que no hay para más. Y así se sirve esta Iglesia como una triste parroquia de España”, por lo cual, el soberano da orden inmediata de reconstruirla.

En ese mismo año (1575) se convocó un concurso público para seleccionar el diseño del edificio, al cual se presentaron los maestros Eugenio de la Vega, Hernando Esteban, Juanes Guerra y Simón González.Se escogió el proyecto presentado por este último, se le designó “obrero mayor” de la obra, un cargo prácticamente de supervisión, con un sueldo de $50.000 maravedís anuales, señalándole además un jornal de veintidós reales por cada día que trabajara en la construcción, permitiéndole simultáneamente ejercer aquel cargo con las demás actividades propias de su oficio. A su vez, Hernando Esteban fue encomendado por el Cabildo como director inmediato de la traza y Juanes Guerra trabajó en el proyecto y ocupó un puesto destacado. El cantero Martín de Marquina se encargó de suministrar la piedra, e igualmente trabajaron como oficiales en la obra los canteros Pedro de Aguilar, Francisco Ruiz, Juan de Medina y Gaspar Juanes.
Plano de la Capilla Mayor, se puede ver la bóveda esquifada que cubre dicha capilla, también se puede ver la especie de cripta bajo el presbiterio, destinada a servir de tumba a los sacerdotes de la ciudad.

Así comenzó la construcción de la tercera Catedral hacia el año de 1575, ubicada lejos del puerto por razones de seguridad, en un terreno esquinero que da frente a una angosta calle nombrada posteriormente “Santos de Piedra”, junto al actual Parque de Bolívar; pero sin dar frente a él, siguiendo el modelo adoptado por Nicolás de Ovando en Santo Domingo y la antigua y fuerte tradición de la iglesia rodeada, con el tiempo, por las edificaciones más destacadas de la ciudad, como son las sedes del poder civil y las casas de los personajes más prestantes.

En 1577, cuando aún se estaba trabajando en los cimientos, se discutió en el Cabildo la viabilidad de cambiar su orientación y girar su eje noventa grados, como lo proponía el regidor y capitán Sebastián Pérez. Los cabildantes estuvieron de acuerdo con la propuesta, notaron que así quedaría mejor, pero para ello era necesario adquirir unas propiedades y el Cabildo no disponía de fondos extra para comprarlas. Por lo cual, el capitán Pérez ofreció donar 200 pesos para tal fin, pero esa cantidad no era suficiente, entonces el gobernador se reunió con los vecinos (entre los cuales se había hecho un repartimiento para financiar la obra), y como todos votaron por continuar la obra tal como estaba iniciada, el cabildo se decidió por esto, además el Gobernador indicó que no era posible hacer un nuevo repartimiento para adquirir las casas, pues el rey sólo lo autorizó a hacerlo solo para costear la obra. Es así que la idea de girar el proyecto se descartó y se continuaron los trabajos tal cual como estaban previstos.

La obra prosiguió activamente, pues, un año más tarde, “cinco arcos que se han de hacer en la capilla están ya para comenzar sobre los pilares que están hechos”. El maestro González, al ver la poca resistencia y firmeza de la piedra, resolvió agregar un soporte más para el techo y modificó en plena marcha el diseño original que era de seis pares de columnas, el cual quedó de siete pares. Durante el transcurso de la obra se generaron algunas dudas sobre el material de los arcos y la altura de la nave principal con relación a la capilla mayor, pero siempre se escuchó y se respetó el punto de vista del autor del diseño: los arcos se construyen en piedra, y la nave principal de la misma altura que la capilla mayor.

En 1579, más de la mitad de los muros se encontraban al nivel del enrase y la parte restante se hallaba a una altura de cinco tapias. En ese mismo año es nombrado como nuevo obispo Fray Juan de Montalvo. Ya para 1585, diez años después de iniciados los trabajos, consta que el volumen del edificio se encontraba cubierto y, aunque faltaban las dependencias aledañas y la torre, la obra estaba prácticamente finalizada.

Remodelación

En 1886 el obispo Eugenio Biffi, comenzó la construcción del Palacio Episcopal en los terrenos del antiguo cementerio de la ciudad, contiguo a la catedral. Posteriormente su sucesor monseñor Pedro Adán Brioschi (nombrado obispo en 1898, y luego sería arzobispo, después de que la diócesis es elevada a arquidiócesis en 1900), continuó la construcción del palacio, al cual, en 1908 le agregó un tercer piso, y su fachada la hizo decorar con abundante estuco. Cuando el palacio estuvo definitivamente terminado, Mons. Brioschi vuelca su atención hacia la vieja catedral, y es cuando, con la mejor de las intenciones, comienza la remodelación del templo, toda una catástrofe para el arte colonial cartagenero.

En la primera mitad del siglo XX sufrió una drástica intervención a manos del arquitecto francés Gastón Lelarge (el mismo que diseñó la cúpula de la iglesia de San Pedro Claver), quien auspiciado por monseñor Brioschi, desvirtuó totalmente la fisonomía original del templo. La intención era que la catedral fuera algo así como la Capilla Sixtina, por lo cual se cubrió todo el interior con estucos y pinturas; estas últimas fueron realizadas por un pintor de tercera categoría, el venezolano Miguel Ortiz, quien arribo a la ciudad como torero y terminó de muralista. Las paredes de la catedral quedaron llenas de escenas extraídas del santoral, quedando el interior recargado, además eran de poco valor artístico. Fue “una arrolladora corteza de pintarrajeado estuco, que ahogó, como una marea de colorines, el sagrado recinto”.

Asimismo, le dio apariencia de mármol a la piedra coralina de Tierrabomba, quitó el artesonado de la nave central con una falsa bóveda de cañón y estucos; falseó la fachada, al quedar alteradas sus antiguas proporciones, y la sencilla torre de piedra desapareció para dar paso a otra más alta realizada en concreto y cemento armado, la cual remata en una cúpula con linterna. La antigua torre tenía un cuerpo de campanas con vanos de medio punto encuadrados entre pilastras, muy semejante en su aspecto a la de la Iglesia de Santo Domingo.

Además, desaparecieron para siempre los elementos decorativos y artísticos más auténticos del templo, como la decoración de la Capilla del Sagrario, la cual estaba toda cubierta de madera tallada y dorada, tenía un triple retablo churrigueresco, también tallado y dorado, del cual Gastón Lelarge afirmaba de él que no había en ningún templo de Colombia; la Sala Capitular desapareció para dar paso a tres capillas; se acabó de eliminar el coro; y los viejos altares laterales fueron cambiados por otros de mármol, importados de Italia.

También se perdieron para siempre otros elementos decorativos, igual de auténticos y si se quiere hasta folclóricos, pero de gran mérito, como los que le proporcionaron el nombre a la calle vecina: la de “Los Santos de Piedra”. A comienzos del siglo XVII, es decir, por la época de la terminación del templo, algún humilde artesano había adornado la portada principal con cuatro estatuas de santos, que representaban a San Pedro, San Pablo, San Gregorio y San Sebastián, pero para Mons. Brioschi eran “muy toscas… recuerdo del arte primitivo de cuatro siglos”. Él mismo se encargó de reemplazarlas, para lo cual quiso traer de Milán unas artísticas, muy antiguas, removidas de la catedral de esa ciudad, pero el gobierno italiano prohibió su exportación. Entonces encargó al escultor italiano Mignone unas en mármol de los santos Rosa de Lima, patrona de América del Sur; Catalina de Alejandría, patrona de la diócesis y titular de la catedral; Sebastián, patrono de Cartagena, y Luis Beltrán, patrono de la Nueva Granada, y que actualmente se localizan en los nichos de la portada principal.

El retablo mayor tiene origen incierto, no se sabe ni cuándo, ni quien lo hizo, se cree que data del siglo XVIII. Dicho retablo también fue víctima del paso del tiempo y del comején, por lo cual fue sometido a una restauración, pero al parecer inconclusa. En 1943, durante el episcopado de Mons. José Ignacio López Umaña (sucesor de Brioschi), el religioso Juan Semanati pretendió reemplazarlo por piezas de mármol, oportunamente hubo quienes se opusieron a tal medida; algunas personas encabezadas por el presidente de la Academia de Historia, Gabriel Porras Troconis, intercedieron ante el arzobispo y el altar se salvó.

En 1973, el arzobispo Rubén Isaza Restrepo hace retirar los locales adosados a la iglesia y desnuda los muros eliminando su estuco en las fachadas y muros interiores, también retira la bóveda falsa de la nave central y deja la estructura del techo de par y nudillo a la vista. De la intervención de monseñor Brioschi sólo quedan el viacrucis y la torre. A esta última, en 1991 le realizaron trabajos de reparación.

Contexto urbano
Entorno urbano de la catedral (rojo), y de las principales edificaciones alrededor del Parque de Bolívar.

La catedral se localiza en el centro histórico de la ciudad, junto al Parque de Bolívar (pero sin dar frente a él), en la esquina entre la calle Santos de Piedra y la Plaza de la Proclamación. Este centro histórico, es un recinto amurallado, con calles estrechas, manzanas con formas irregulares, edificaciones de origen colonial (aunque tiene otras construidas en el siglo XX), que en la mayoría de los casos no superan los 3 o 4 pisos, lo que le permite a la catedral (en especial su torre) ser una de las estructuras dominantes en el paisaje urbano, un hito fácilmente identificable.

Además, dicho centro histórico, también conocido como la “ciudad amurallada”, fue declarado por la UNESCO patrimonio de la humanidad y es un fuerte polo turístico de Colombia. Las calles aledañas al parque y a la plaza tienen un uso del suelo mixto, donde confluyen vivienda, comercio y servicios.

Los principales espacios públicos cercanos al templo son los ya mencionados: Parque de Bolívar y la Plaza de la Proclamación. Dicho parque es un sitio emblemático de la ciudad, cargado de simbolismos históricos y culturales. Se conoció como “Plaza Mayor”, lugar donde se realizaban los grandes actos militares de la época, pero en 1610 se instaló en la ciudad el “Santo Tribunal de la Inquisición” y tomó el nombre de “Plaza de la Inquisición”. El 11 de noviembre de 1896 se inauguró con el nombre de Parque de Bolívar, en honor al libertador Simón Bolívar, pero no fue sino 4 años después que se colocó en todo su centro la estatua ecuestre del libertador.

La Plaza de la Proclamación es otro sitio emblemático, un espacio de menores proporciones aledaño al Parque de Bolívar. Anteriormente, cuando se finalizó la construcción de la catedral, los cartageneros comenzaron a llamarla Plaza de la Catedral, tiempo después pasó a llamarse “Plaza del Cabildo”, luego se llamo “Plaza del Palacio”, para luego rebautizarse con el nombre actual para conmemorar el 11 de noviembre de 1811, día histórico en que el pueblo se congregó en ella para apoyar a los firmantes del Acta de la Independencia. Dicha plaza está limitada por la fachada lateral de la catedral y la fachada principal del Palacio de Gobierno, donde funcionó el ayuntamiento y hoy es la sede la Gobernación del Departamento de Bolívar. En realidad se trata más de una calle un poco más ancha que de una plaza, por eso en algunos mapas sale como calle de la gobernación.

Alrededor de estos espacios públicos se encuentran, fuera de los Palacios de la Inquisición y de Gobierno, el edificio del Banco de la República y el Museo del Oro. Contiguo a la catedral en la parte posterior, se encuentra el Palacio Arzobispal, construido en 1896 por orden del obispo Eugenio Biffi, en los terrenos del antiguo cementerio de la ciudad, posteriormente el sucesor Mons. Pedro Adán Brioschi ordenó agregar un tercer piso al palacio.

Características de la obra


El proyecto de Simón González

Aunque no se conoce el plano original de 1575 del proyecto de Simón González, el académico español Enrique Marco Dorta, en su libro de 1951, “Cartagena de Indias: la Ciudad y sus Monumentos”, realizó una reconstrucción hipotética del proyecto primitivo, basándose en documentos de la época, como un plano general de la ciudad fechado en 1597, que posiblemente lo realizó el mismo González y en el cual se encuentra perfectamente dibujada la catedral, y otro plano enviado por la Hermandad de Sacerdotes de San Pedro al Consejo de Indias, en 1666, el cual contiene la capilla mayor.

La planta del proyecto original del maestro González debió ser la de un templo de tipo basilical, con tres naves delimitadas por seis pares de columnas, con espacio a los lados de ambas naves laterales para levantar capillas privadas, las cuales se accedería desde la nave lateral a través de un arco.

La capilla mayor, ochavada, la cual sobresaldría del testero; a los pies de la iglesia y al lado del Evangelio se hallaría la torre, con la escalera dentro de ella; contigua a ésta estaría la capilla del bautisterio y, en el mismo lado, cerca al presbiterio, estaría otra dependencia, la cual haría las veces de sacristía. Sobre su alzado, se puede comentar que las columnas eran de fuste cilíndrico, uniforme sin éntasis, conformadas por hiladas de cantería sobre los cuales se apoyarían arcos de medio punto, también en piedra, sobre los que se levantaría un muro de mampostería que alcanzaría la altura de la nave central.

Sobre el techo de las naves consta que la de la nave central tenía armadura de madera de cedro con almizate. El proyecto original, como se ha indicado, contemplaba para las naves laterales unas cubiertas planas en azoteas, las cuales se desplomaron al parecer porque generaban mucho peso para la estructura. De igual forma, la capilla mayor planearía una cubierta mediante una bóveda esquilfada, con lunetos en los que pondría claraboyas circulares, semejantes, es de suponer, a los que iluminan la nave central.

El proyecto construido

El proyecto construido no difiere mucho del mencionado anteriormente, por lo cual, se puede determinar que, pese a los distintos cambios que sufrió la obra, el proyecto original se respetó, al menos en su parte esencial. Está conformado por tres naves (la principal o central y las laterales), de las cuales la central es considerablemente más ancha y de mayor altura, lo que le permite tener en lo alto claraboyas circulares que iluminan. En el testero surgen las capillas laterales como sencillos remates de las mismas naves, las cuales están cubiertas con bóvedas de arista; la capilla mayor, cuya volumetría se distingue en el exterior, es de planta ochavada y está cubierta por una bóveda esquilfada con lunetos en los que se encuentran claraboyas circulares similares a las que iluminan la nave central.

Las columnas son de fuste liso y cilíndrico, rematadas por capiteles toscanos, están conformadas por tambores de cantería, que se apoyan sobre pedestales cúbicos. Fue necesario agregar un soporte más a cada lado, por lo cual el templo cuenta con siete pares de columnas. El arco toral y los que están en el testero tienen por soporte una pilastra con cuatro medias columnas adosadas que se levantan hasta la altura de las demás columnas, donde continúa la pilastra sola hasta obtener la mayor altura requerida para recibir el arco toral. Todos los arcos son de medio punto y de sección cuadrada. La techumbre de las naves está compuesta por madera y teja de barro, la cubierta de la nave central es a dos aguas con estructura de par y nudillo, y las laterales a una agua.

En el lado del Evangelio y a los pies del templo se encuentra la torre, de planta cuadrada y posee una escalera central. La antigua capilla del sagrario, ubicada al lado de la torre, tiene una planta rectangular y posee como cubierta una bóveda de arista en el presbiterio y de cañón en el resto de ella. Estuvo recubierta por lo que el escritor y poeta Bossa Herazo ha descrito como “la obra de madera tallada y dorada más soberbia de Cartagena, del más puro estilo churrigueresco”. Una especie de recibidor o vestíbulo da acceso a la capilla del sagrario y a la antigua sala capitular, a su vez, está comunicado con la nave del lado del Evangelio. La antigua sala capitular está actualmente dividida en tres capillas, las cuales se comunican directamente con la nave del lado del Evangelio. Posteriormente a la antigua sala capitular se halla la sacristía, que se comunica con la capilla mayor por medio de una pequeño vano.

Nave central.

En el exterior, el templo tiene, sobre el volumen de la capilla mayor, torres a modo de garitas que sobresalen en altura y están cubiertas con chapiteles cónicos de ladrillo que en su interior alojan escaleras de caracol, que permiten la comunicación con la cubierta y a las antiguas azoteas. En la fachada frontal se encuentra la portada principal, conformada por dos cuerpos, el inferior está constituido por dobles columnas libres, de estilo corintio, que a su vez están enmarcadas por contrafuertes que reciben el empuje de los arcos formeros y se prolongan en el segundo cuerpo formando los basamentos de pirámides rematados en bolas. En los intercolumnios aparecen hornacinas que originalmente alojaban las estatuas de piedra de San Pedro, San Pablo, San Gregorio y San Sebastián, y que dieron el nombre a la calle que pasa al frente a la Catedral: “Calle de los Santos de Piedra”, y que hoy albergan las estatuas en mármol de los santos Rosa de Lima, Catalina de Alejandría, Sebastián, y Luis Beltrán. En el segundo cuerpo de la portada, el cual está separado del primero por un entablamento, se encuentra una ventana enmarcada a los lados laterales por dobles columnas de fuste liso y capitel corintio. Finalmente dicho cuerpo remata en un frontón triangular.

En la fachada lateral que da con la Plaza de la Proclamación, se encuentra casi en la mita de esta, una puerta que comunica con la nave de la epístola. Sobre dicha fachada, casi en la esquina llegando a la calle de los santos de piedra, se encuentra en la parte superior, un reloj de sol hecho también en piedra. Toda la superficie muraria, interior y exterior, estaba recubierta y enjalbegada para cubrir y proteger la mampostería de piedra coralina, ladrillo y argamasa de cal y arena.

Bibliografía

* Isaza Londoño, Juan Luis (2004). «Dos iglesias cartageneras del siglo XVI: la Catedral y Santo Domingo.». Revista APUNTES Vol. 17 (Núm. 1). ISSN 1657-9763, p. 50-63.

* Dorta, Enrique Marco (1960). Cartagena de Indias Puerto y plaza fuerte, Alfonso Amadó, (editor), Cartagena. no tiene ISBN.

* Aristizábal, Tulio s.j. (1998). Iglesias, conventos y hospitales en Cartagena colonial, Banco de la República, El áncora, Bogotá. ISBN 950-96201-3-2.

* Bossa Herazo, Donaldo (1975). Construcciones , demoliciones, restauraciones y remodelaciones en Cartagena de Indias, Gráficas el Faro, Cartagena de Indias. no tiene ISBN.

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