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Catedral de Cordoba (Argentina)

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Construcción     1580
Estilo arquitectónico     renacentistas barroco colonial español, neoclasicismo e incluso detalles mudéjares

La Catedral de Córdoba es la iglesia matriz de la ciudad argentina de Córdoba, capital de la provincia del mismo nombre.

Ubicación

La catedral de la ciudad de Córdoba se encuentra en el núcleo histórico de dicha ciudad, que coincide prácticamente con el centro geográfico de la ciudad; su ángulo sureste (que es el tomado como referencia de dirección) da a la esquina de las calles Independencia y 27 de abril.
Pasaje Santa Catalina

Ocupa la amplia manzana que se encuentra frente al lado oeste de la Plaza San Martín (antigua Plaza Mayor), por su costado norte la gran iglesia se halla separada del cabildo por un antiguo callejón llamado Santa Catalina, la parte posterior del templo da a la calle Rivera Indarte, su fachada principal está orientada hacia el este-sur-este, lo cual es singular en las iglesias de su época ya que debían tener el altar mayor orientado hacia Jerusalén (en este caso, debería estar hacia el noreste, aunque se encuentra hacia el noroeste).
Historia de su construcción

La edificación propiamente dicha fue iniciada en el año 1580 con el nombre -que aún lleva- de Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. En 1598 el alfarje o maestro mayor de obras Gregorio Ferreira y el cantero Juan Rodríguez emprendieron la construcción del edificio con materiales lo suficientemente sólidos (piedra, ladrillos y cal). En 1601 el carpintero Mateo Domínguez se tomó el trabajo de realizar una armadura de listones y vigas para el techo mientras que Hernando Álvarez fue comisionado para que supervisara la fabricación de 30.000 tejas “musleras”, la dirección de la obra fue poco después encomendada al arquitecto granadino Ricardo González Merguete quien efectuó diversos planos; las obras cobraron fuerte impulso merced a los arquitectos y jesuitas. Gian Battista Primoli (o Juan Bautista Prímoli) diseñó el plano principal de la planta (cruz latina de tipo basilical) siguiendo el modelo de la casi coetánea iglesia jesuítica de Il Gesù en Roma.

En 1706 la catedral fue oficialmente consagrada.

Posteriormente el franciscano fray Vicente Muñoz diseñó y dirigió la construcción de la magnífica gran cúpula con cimborrio. Durante los dos primeros siglos de su edificación trabajaron en la obra muchos aborígenes procedentes de las estancias jesuíticas, varios de estos aborígenes eran extraordinarios artesanos y dejaron su huella en muchos de los detalles barrocos de esta catedral.

Vista aérea.

La fachada fue diseñada y concluida por Andrea Blanqui (Andrés Blanqui) en 1729.

El 18 de mayo de 1758 la edificación ya estaba prácticamente concluida, con las naves, el nártex, la gran cúpula, los cruceros, y el gran pórtico de tipo neoclásico antecedido por una amplia escalinata y cerrado por un artístico portal de hierro forjado, trabajo exquisito de herrería en el cual se pueden observar las siluetas de san Pedro y san Pablo, aunque las dos grandes torres-campanario recién fueron acabadas en 1787.

En 1901 fue añadida la estatua del Cristo Redentor en la cima de la fachada, tal escultura fue forjada en la fundición de Paucelae Coquet de París, Francia.

Entre 1900 y 1914 el pintor y arquitecto catamarqueño radicado en Córdoba Emilio Caraffa hizo unos ligeros retoques (prácticamente sólo refacciones italianizantes muy bien logradas), entre los que se destacan algunas pinturas al fresco y los dos vitrales principales en la bóveda: el primero representa a la Resurrección de Cristo, el segundo al Sagrado Corazón.

Principales características

Si el exterior de esta iglesia es majestuoso, su interior le va a la par: la gran nave central techada con una alta bóveda de cañón corrido se encuentra profusa y armoniosamente exornada por gran cantidad de molduras talladas en madera y doradas -muchas de ellas a la hoja de oro-, el altar mayor hace un equilibrado juego con las elevadas columnas y las esculturas antiguas que representan a varios santos del catolicismo. Tales esculturas, cada una por separado, resultan ser valiosas obras de arte (muchas de ellas son articuladas y se encuentran literalmente vestidas con suntuosos ropajes).

La luz del sol ingresa principalmente por una serie de profundos lunetos ubicados en la bóveda de la nave central. La mencionada nave central de tipo basilical se encuentra sobreelevada respecto a las dos naves laterales de las que se encuentra separada por altas y anchas columnas en gran parte doradas, en el palco ubicado sobre el nártex se encuentra un órgano de viento.

En cuanto a las torres principales, estas poseen carillones, la torre ubicada en el ángulo sudeste está dotada de un gran reloj. En las esquinas de las torres se pueden observar, esculpidas, curiosas figuras en actitud de tocar trompetas y vestidas con atuendos indígenas.

A poco de franquear el pórtico el visitante ingresa al amplio nártex donde se encuentran los sarcófagos en los cuales yacen los restos de José María Paz y su esposa Margarita Weild, también se encuentra la urna que guarda los restos del dean Gregorio Funes, en las criptas yacen los restos del obispo Hernando de Trejo y Sanabria -primer rector de la primera universidad argentina: la actualmente llamada UNC- y de Fray Mamerto Esquiú.

El gran altar mayor está en gran parte primorosamente realizado con plata repujada procedente del Alto Perú.
Parte posterior.

El domo o gran cúpula se ubica en la intersección de la nave central con el crucero. Lo primero que llama la atención son las proporciones de su cimborrio y su elaborada decoración. Es un domo imponente por su elevación y por la audacia conceptual con la que fue realizado: se encuentra flanqueado por cuatro torrecillas octogonales (que estructuralmente cumplen las funciones de refuerzos).

En el cimborrio, desde abajo y hacia arriba se perciben, del lado exterior, pares de columnas que rematan en una cornisa, desde la misma trepan, por la curva del domo, grandes aletas con aspecto de ménsulas invertidas las cuales se ven coronadas por pináculos piramidales.

En los intercolumnios del cimborrio existen amplios ventanales con formas curvilíneas.

El domo se halla cubierto por nervaduras a modo de gajos que se continúan mediante columnillas apoyadas sobre una arquería, sobre tal arquería, coronando a todo el conjunto se encuentra una graciosa linterna, ésta es una torrecilla adornada de pilastras, pináculos y ventanas, la linterna se cierra mediante un cupulín bulbiforme que culmina en una gran veleta que representa al cáliz y la cruz.

El conjunto total de la catedral argentina de Córdoba es una excelente síntesis de elementos con orígenes renacentistas aunados con los del barroco colonial español, el neoclasicismo e incluso detalles mudéjares.

Capítulo aparte merecería el tesoro de esta catedral, debido a la acumulación de exvotos (principalmenente piezas de plata y de oro) y joyas donadas por fieles acaudalados o por las colectas citadinas: báculos de plata con detalles de oro, coronas de plata y oro recamadas con brillantes y perlas para “vestir” las estatuas de la Virgen, un gran sagrario donado en 1804, mantones de seda brocada, etc. Parte del tesoro catedralicio ha sido saqueado durante el último cuarto del siglo XX.

Este templo eclesiástico es la construcción colonial importante actualmente íntegra y funcional más antigua de Argentina.

De este modo este edificio resulta uno de los más valiosos patrimonios arquitectónicos de Argentina y uno de los más logrados exponentes de la arquitectura barroca de toda América. Por estos motivos es un Monumento Histórico Nacional, a tres cuadras de la Manzana Jesuítica que es un Patrimonio Cultural de la Humanidad acorde con lo establecido por la Unesco.

Mas Informacion

http://www.arzobispadocba.org.ar/

Galeria de Imagenes de la Catedral de Cordoba en Argentina

Catedral de Nuestra Señora de la Asuncion (Tlaxcala, Mexico)

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Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, originalmente el Templo de San Francisco de Asís, levantado por la orden franciscana en el siglo XVI y como es conocido de forma común; dedicado como catedral bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción durante la erección de la diócesis de Tlaxcala. Fue uno de los primeros templos católicos levantado en el continente y centro de evangelización importante en la zona. Cuenta con tesoros arquitectónicos y artísticos de importante valor cultural.

Se ubica en la ciudad de Tlaxcala, capital del estado de Tlaxcala, en México. al lado de la plaza de toros más antigua del país.

Construcción

Construido en el siglo XVI, el templo es de una sola nave, con techado de madera a dos aguas, y la cubierta es de viguería, adornado por un magnífico artesonado de madera de estilo mudéjar, muy bien conservado y de hecho uno de los últimos de su tipo que aún quedan en el continente Americano. La cúpula del templo es de forma octagonal.

Cuenta con una capilla abierta, una capilla posa, y otra anexa al templo.

Una de las características que hacen única a la catedral, es que la torre de su campanario se encuentra separada del conjunto.
Portada

De forma sencilla, cuenta con un arco de acceso de medio punto, sostenido por pilastas y un alfiz enmarcado por un cordón franciscano. La ventana del coro esta ligeramente alargada y a los lados presenta columnas estriadas. sobre ésta se observan dos parejas de vahuetones y un remate a manera de una cubieta de teja de color rojo y dos gárgolas en los extremos.
El interior


Interior del Templo de San Francisco de Asís, hoy Catedral de Nuestra Señora de la Asunción

Destacan el sotocoro, con artesonado de madera. El techo del templo, de madera de cedro, también de artesonado con tirantes revestidos de lazos, es el ejemplo más representativo del país en cuanto a este tipo de techos se refiere. El retablo mayor, de estilo Barroco salomónico, cuenta con retablos al óleo e imágenes de santos. Las capillas laterales también presentan retablos de estilo barroco.

Hay un órgano del siglo XVII, un púlpito de madera, que posiblemente sea el primero del continente, con la leyenda AQUI TUVO PRINCIPIO EL SANTO EVANGELIO DE ESTE NUEVO MUNDO. También hay una pila bautismal labrada en piedra, de la que según se dice, fueron bautizados en esta los cuatro senadores de la antigua República de Tlaxcala.

El Sagrario
Retablos del Sagrario de la Catedral de Tlaxcala.

En el sagrario, revestido de hermosos retablos barrocos y notables pinturas al óleo, se encuentra una pila bautismal de cantera en la cual, dice una placa al frente de ella, fue donde se bautizaron los gobernantes de los cuatro señoríos de la antigua nación de Tlaxcallan, en presencia de Hernán Cortés y Pedro de Alvarado. Además, hay un púlpito de madera con una inscripción que refiere que en ese lugar fue donde dio inicio la evangelización en Nueva España.
La capillas

Al lado izquierdo de la entrada del templo, se ubica la capilla, cuyo acceso lo enmarca un arco de medio punto, con una enjunta con decoración en altorrelieve que presenta motivos vegetales. Hy un nicho en la parte superior con representaciones de Cristo y la Virgen María.

La Capilla abierta. conocida como la Capilla del Rosario. Catalogada como El Humilladero. Se encuentra precedida por una serie de arcos, tres en total, sostenidos por columnas estriadas de estilo dórico, apoyadas sobre bases cuadrangulares. La estructura de la capilla la forman tres arcos conopiales sostenidos por columnas un presbiterio con bóveda de nervaduras de estilo gótico. Presenta planta hexagonal.

La Capilla posa. Ubicada en el extremo surponiente del atrio principal. De planta cuadrangular con dos accesos con arcos de medio punto, que descansa sobre jambas en forma de pilastras con capiteles.
Antiguo convento franciscano

El ahora antiguo convento, que es de una arquitectura muy sencilla como las primeras construcciones de la orden franciscana, se erigió y puso bajo la advocación de San Francisco de Asís para albergar a los frailes que se encargarían de llevar a cabo la evangelización de los pobladores indígenas de la región, mientras continuaban la travesía que harían a la capital del imperio de México-Tenochtitlán.

Actualmente el claustro aloja al Museo Regional de Tlaxcala, y el templo está dedicado al culto, que es actualmente la Catedral. Conserva además una bella capilla abierta, un llamativo campanario aislado del templo, y una arcada que da acceso al atrio, características muy particulares de éste convento, que es una de las primeras construcciones religiosas erigidas en México.

Galeria de Imagenes de la Catedral de Tlaxcala en Mexico

Catedral Metropolitana de Guatemala

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Historia de la Catedral

El majestuoso edificio de la Catedral, que se alza al oriente de la actual Plaza de la Constitución, tiene una larga historia. Diseñado y construído para ser la sede de la Iglesia católica en Guatemala, ha pasado por innumerables eventos durante más de 200 años, incluídos dos terremotos de gran intensidad. Ayudados por los escritos de varios historiadores guatemaltecos, entre quienes destaca el Lic. Agustín Estrada Monroy, presentamos unas breves líneas que nos harán comprender la historia de la Catedral como edificio y la historia del arzobispado y los arzobispos cuya sede ha sido esta maravillosa edificación que ha desafiado las fuerzas de la naturaleza y es actualmente signo de nuestra bella ciudad.

Catedral
Primeras Catedrales

Como la misma ciudad de Guatemala, fundada el 27 de julio de 1524, también la Iglesia Catedral conoció varios traslados y reconstrucciones. Para 1527 se ubicaba en el valle de Almolonga, donde hoy está San Miguel Escobar, donde se edificó un templo dedicado al señor Santiago, a quien tomaron como “patrón y abogado”. Ya para 1536-37, la modesta iglesia mayor de Santiago se convierte en Catedral por la designación del primer obispo de Guatemala. Ya para 1539, el propio obispo Marroquín escribe: “procuré hacer un templo el mejor que yo pudiese… está edificada la casa, retablo, coro, rejas, campanas, ornamentos, cruces de plata y cálices, lámpara…”. Esta Catedral duró poco en Almolonga, pues un deslave destruyó la ciudad la noche del 10 al 11 de septiembre de 1541. La Catedral sufrió pocos daños, pero inmediatamente se decidió el traslado de la ciudad al valle de Panchoy. El diseño de la segunda Catedral estuvo a cargo del cantero Rodrigo Martínez Garnica, quien es contratado para construirla en 1542. Desarrollando un diseño que sigue el modelo catedralicio español, tenía nave central, dos laterales, dos de capillas, y coro situado en el tercero y cuarto tramos de la nave central para formar un eje con el altar mayor. En 1543 se realiza el traslado a esta nueva Iglesia, el día de la celebración de Corpus Christi, pues previamente funcionaba en lo que hoy es la Ermita de Santa Lucía. Pronto se señalan reformas al proyecto original. El obispo Marroquín se preocupa y trabaja en la construcción pero muere en 1563 sin ver concluida la obra. Aunque los trabajos son lentos, se continúan las mejoras y la construcción de sus capillas. En octubre de 1620 se termina la capilla de la Virgen del Socorro; la del Sagrario, iniciada en 1638, se inaugura el 9 de septiembre de 1659. Poco a poco van surgiendo las demás. En 1617 se acuerda que el gran escultor Quirio Cataño concluya el altar mayor de madera iniciado por Pedro Brizuela. En 1659 se construye una nueva capilla y bóveda para el altar del Cristo de los Reyes, lo cual va mostrando la necesidad de hacer cambios más profundos al templo que, hasta ese momento, tenía un techo de madera y tejas. Llego, entonces, el momento de decidir la demolición de este templo y construir otro, mejor diseñado y realizado. Esta decisión fue tomada en 1667 por el Ilmo. Dn. Juan de Santo Mathía Sáenz de Mañosca y Murillo, iniciándose la demolición en 1679 y prolongándose hasta 1671.

Catedral Panchoy

La tercera Catedral

La tercera Catedral ocupa un lugar importantísimo en la historia de la Iglesia de Guatemala por varias razones, especialmente porque fue construida en el momento en que las artes llegaron a su máxima expresión en la época colonial y también porque algunos de sus restos se conservan aún en la hermosa ciudad de Antigua Guatemala. Se inició su construcción el 30 de noviembre de 1671, cuando se colocó la primera piedra sin estar totalmente demolida la anterior. Al principio, se nombró maestro mayor de la obra al español Martín de Andujar y como maestro menor a Joseph de Porres. Ambos contribuyeron a la realización del conjunto. La construcción avanzó con rapidez, incluso tras la muerte del obispo Sáenz de Mañosca en 1675. El obispo Juan de Ortega Montañés continúa la obra, hasta su dedicación y el traslado del Santísimo desde la iglesia de San Pedro, el 5 y 6 de noviembre de 1680. Juarros describe la ceremonia y la califica como: “la más solemne, suntuosa y completa que se ha visto en Guatemala”. De 1681 a 1684 se terminan todavía algunos trabajos menores. Ya para 1689 esta completamente terminada. Sin embargo, en 1717, los terremotos del 29 de septiembre le ocasionan daños mayores. Entre 1718 y 1722 es necesario botar y reconstruir el cimborrio, la mitad de la portada y macizar todos los arcos que se hallen abiertos. También fue necesario demoler la torre de las campanas. En 1743 se eleva la Catedral a la categoría de metropolitana por la erección del arzobispado de Santiago de Guatemala. Para 1751, el edificio sufre nuevos daños por otros terremotos: de nuevo cae el cimborrio, así como el remate de la portada, ocurren grietas en bóvedas, paredes y pilastras. El 29 de julio de 1773, la Catedral vuelve a resultar gravemente dañada por los terremotos de Santa Marta. Quedaron arruinadas enteramente sus bóvedas, cuarteadas sus paredes y amenazando una ruina total su conjunto completo. En cambio, la casa del sacristán mayor apenas se dañó. Sin embargo, se desalojó completamente todo el conjunto, guardando todos los bienes que poseía en los corredores del claustro de la Universidad de San Carlos. A pesar del traslado de la ciudad y del todos los bienes que pudieran utilizarse para la nueva Catedral, parte del edificio permaneció y allí se trasladó la parroquia de San José, que funcionaba en el viejo salón mayor de la universidad. Actualmente la parroquia de San José ocupa el lugar de la antigua Capilla del Santísimo de la tercera Catedral, pero pueden contemplarse las hermosas ruinas del conjunto monumental, que se conservan magníficamente gracias al trabajo del párroco y rector del templo, P. Juan Carlos Córdova Sierra, quien durante las últimas dos décadas se ha dedicado a conservar el conjunto para la posteridad.

Al valle de la Ermita

Catedral

Cuando llegó a la corte española la noticia de la catástrofe que había asolado gran parte de Guatemala, y en especial su bella capital, la ciudad de Santiago, el general Sabatini, Director de las Reales Obras encomendó al ingeniero Díez de Navarro el levantamiento de los planos para edificar una nueva capital, a la que se pudieran trasladar las autoridades y vecinos en su totalidad. Díez de Navarro presentó sus planos el 1 de marzo de 1776, remitiéndolos al Ministerio de Indias, donde el General Sabatini los consideró inapropiados, poniéndoles una serie de objeciones, entre las que figuraba el poco espacio de la Plaza Mayor donde se alzarían los principales edificios públicos y la Catedral Metropolitana, por lo que rechazó el citado proyecto y presentó petición de nuevos planos, que fueran hechos por un arquitecto adecuado que fuera hombre de ciencia, conciencia y experiencia en quien se pudiese confiar la mejor disposición de la Nueva Guatemala. Entre tanto, en Santiago de Guatemala muchos vecinos empezaron a alojarse en las propiedades que tenían en los cercanos pueblos de Alotenango, Dueñas y San Juan del Obispo, con la esperanza de que pronto podrían regresar a la destruida ciudad. Los vecinos de Santiago de Guatemala, en su mayoría, figurando como líder de la oposición terronista el Arzobispo Cortés y Larraz, tenían frecuentes reuniones públicas en que manifestaban su descontento por la decisión de trasladar la ciudad. Entraron en franca oposición al traslado, pues sus casas no habían quedado tan maltrechas que no pudieran ser reparadas y con lógica calculaban que serían menores los gastos de reparación que tener que hacer casas totalmente nuevas. Comenzaron sus juntas en la plaza; luego desde octubre de 1773 hasta enero de 1774, se reunieron en la Sala Capitular de la Catedral, que como obreros sin paga y sin contrato, habían logrado parcialmente reparar; sin embargo, los nuevos temblores obligaron al Arzobispo a abandonar el Palacio Arzobispal retirándose al sitio llamado de La Chácara, a donde llegó el 18 de julio de 1774. El Arzobispo se negaba a trasladarse al nuevo establecimiento del Valle de la Ermita, donde era público y notorio que además de las penalidades de un lugar donde todo escaseaba, se había enseñoreado la peste del tifus que, en menos de dos meses, llevó a la muerte a más de 14 vecinos, a pesar de los esfuerzos de higiene y salubridad que trató de imponer el Capitán General Don Martín de Mayorga y su junta de sanidad. Entre alborotos, enfermedades, protestas y órdenes terminantes de las autoridades civiles, finalizó 1774 y pasó 1775, sin que se llevase a cabo la trasladación formal al nuevo sitio de La Ermita. El 2 de diciembre de 1775, don Martín de Mayorga recibió plenos poderes para que efectuara el traslado de la ciudad. No obstante, ni los mismos miembros del Ayuntamiento se dieron prisa alguna por emigrar. El 24 de diciembre, Mayorga sumamente contrariado, ordenó que todos los capitulares salieran el día 29 de diciembre hacia La Ermita. El 2 de enero de 1776, se realizó el primer Cabildo en el establecimiento provisional de La Ermita, donde los Alcaldes Ordinarios por Depósito de Vara, don Manuel de Batres, don Ventura Náxera, Regidor, el Alguacil Mayor don Basilio Romá, don Juan Fermín de Aycinena, Depositario General, y otros ilustres señores, establecieron que ninguno de los individuos del Noble Ayuntamiento podrían salir del citado lugar. Nombraron dos regidores para hacerse cargo de la introducción del agua potable, y otros dos para que se encargaran del aprovisionamiento de víveres, el mercado de su venta y el sitio donde se construiría la nueva ciudad.

La construcción de la nueva Catedral

Catedral

Ya el año 1776, aún sin la autorización del Arzobispo, ya hay un primer plano para la Catedral, hecho por don Antonio Carbonel, sacristán mayor de la iglesia. Los miembros del Cabildo Eclesiástico ordenaron que se empezaran a reunir los materiales de construcción para la Catedral, y los canteros de El Naranjo y de Arrivillaga, iniciaran el recorte de piedra laja y que de allí se acarreara la piedra para los cimientos. Estas canteras, famosas en la antigüedad, por su magnífica calidad de piedra, estas situadas en las vecindades de la finca El Naranjo, al oriente de la capital. El 22 de octubre de 1776, se publicó el bando por el cual a la nueva capital se le daba el nombre de Nueva Guatemala de la Asunción.

MARCOS IBÁÑEZ, PRIMER ARQUITECTO DE LA CATEDRAL

Entretanto en España, el General Sabatini, después de muchas consideraciones, recomendó ante el Monarca Carlos III, para que se encargara de las construcciones de la nueva ciudad, al entusiasta arquitecto Marco Ibáñez, de unos 35 años de edad, con estudios en la Ciudad Eterna y quien estaba construyendo las ampliaciones del Palacio del Pardo. Ibáñez partió inmediatamente hacia el puerto de Cádiz, pero no fue sino hasta el mes de marzo de 1777, que logró embarcarse junto con el Delineador don Antonio Bernasconi. Cuatro meses más tarde llegó a Guatemala, tomando posesión de su cargo el 17 de julio del año citado, agregándoseles el ingeniero Joaquín de Isasi. La Real Cédula se recibió en los primeros meses de 1778. En ella se determinaba que los gastos de la construcción de la Catedral serían pagados directamente de los sobrantes del Ramo de Vacantes Mayores y Menores, adicionándoseles el 10% de los fondos de todas las cofradías aprobadas y reconocidas. En el mes de julio de 1778 se encargó al Arquitecto Marcos Ibáñez que levantara los planos formales de la Nueva Catedral Metropolitana, quien le entregó cuatro meses después al Cabildo Eclesiástico. Ellos designaron al Canónigo Juan José Batres para que se hiciera sobre el plano el modelo de madera, a escala, el cual fue ejecutado por los maestros de carpintería Javier de Gálvez y Vicente Santa Cruz, quienes lo entregaron terminado el 17 de agosto de 1778. Conocedor el Deán, de la posición que había venido haciendo el Arzobispo Cortés y Larraz, decidió por cuenta propia enviar los nuevos planos al Ayuntamiento para su aprobación, pero allí intervino el Señor Fiscal de la Real Audiencia quien objetó el excesivo costo y se ordenó a Ibáñez que elaborara otros cuyo costo no excediera de los 200,000 pesos. Los planos fueron remitidos por don Martín de Mayorga al Consejo de Indias en España.

INICIO DE LA DELINEACIÓN DE LA NUEVA CIUDAD

Marcos Ibáñez ayudado por Sebastián Gamundi, procedía a medir y numerar los lotes y manzanas de la ciudad en formación. Delinearon sucesivamente la Plaza Mayor, el predio de la Catedral y la Plazuela del Sagrario. Algunas casas habían sido concluidas entre ellas la del propio arquitecto de la ciudad, que la estrenó el 15 de enero de 1779. Allí habilitó una habitación para trabajar en el diseño y dibujo de los planos adicionales de la Catedral Metropolitana y otros edificios públicos que circundarían la Plaza Mayor de la Ciudad Nueva. El 7 de octubre hizo su entrada en la capital, sin ninguna pompa, el nuevo Arzobispo Cayetano Francos y Monroy. Le recibió una pobre banda de música dirigida por el maestro José Silvestre Saso, al que por su trabajo le fue pagado nueve pesos en los que se incluía también el pago de sus músicos. Ese mismo día el Arzobispo Francos y Monroy tomaron posesión de la Mitra, en medio de la frialdad de un pueblo dividido por rencores estériles sobre el traslado forzoso que unos aprobaban, mientras otros maldecían. El nuevo Arzobispo se veía envuelto en un torbellino del cual ya no podía salir.

Catedral

SE APRUEBAN LOS PLANOS DE LA CATEDRAL DE LA CIUDAD NUEVA

Los planos de la Catedral fueron aprobados por Real Cédula del 6 de noviembre de 1779, llegando a Guatemala en febrero de 1780. Tan pronto fueron recibidos, Francos y Monroy preguntó al maestro mayor de obras de la Catedral, Bernardo Ramírez, si los planos permitían que cubriéndose de madera se pudiera abovedar en cualquier momento. El 14 de marzo de 1780 respondió Ramírez que sí era posible. El Arzobispo se pronunció por la cubierta de madera y así se mandaron a hacer nuevos planos a Ibáñez. Protestó éste, diciendo que los por él hechos, los había formado según las reglas del arte, sin olvidar las condiciones del país, y adaptándose a los presentados por la Catedral al Supremo Gobierno. Ibáñez hizo notar que por experiencia consideraba que sería mejor que tuviera sesenta varas (de ancho) porque en mayor superficie tienen menos potencia los temblores. Matías de Gálvez, en un abuso de autoridad denigrante para el Arquitecto Ibáñez, hizo revisar los planos al dictamen del maestro albañil José Arroyo, y del maestro carpintero Juan de Dios Vásquez. Sin embargo, Ibáñez, a pesar del vejamen sufrido, movido más que por el amor a su trabajo, por la necesidad económica, terminó aceptando los cambios, y así el 24 de abril de 1780 entregó los planos ya reformados con el dibujo en planta, tanto de la Catedral como de las oficinas y habitaciones de los empleados del Curato. También en esa fecha entregó un dibujo de la fachada principal que ve al poniente, donde se aprecian dos torres con dos niveles cubiertos por bóvedas rematadas por una cruz cada una. Estos planos fueron definitivamente aprobados por Auto del 20 de octubre de 1781 y por orden del Superior Gobierno, se mandó que la fábrica del templo Catedral, se erigiese conforme a ellos. El 16 de febrero de 1782, se envió copia de lo actuado al Rey de España.

PRIMERA CATEDRAL PROVISIONAL EN LA NUEVA CIUDAD

El 22 de noviembre de 1779, el Arzobispo Francos y Monroy formalizó el culto cristiano en la Nueva Ciudad. En sencilla ceremonia bendijo un templo provisional que habían mandado a construir al oriente de la futura Catedral. En este lugar fue construido más tarde el Mercado Central que fue demolido después del 4 de febrero de 1976. La Catedral provisional se comenzó a construir por órdenes del Deán González Batres y de los Canónigos del Cabildo, contando inicialmente con el apoyo económico de don Martín de Mayorga. La obra se inició el 27 de septiembre de 1778 y se concluyó el 9 de octubre de 1179 a un costo de 12,575 pesos.

TRABAJOS PRELIMINARES DE LAS CONSTRUCCIONES DE LA CATEDRAL

El 30 de enero de 1780, se iniciaron los trabajos del Sagrario Provisional, sede Parroquial de la Nueva Guatemala de la Asunción, contando para hacer dicha obra, con la aprobación del Maestro Mayor de obras de la Catedral, don Bernardo Ramírez. El maestro Manuel Canadá y el Supervisor Canónigo Comisionado Ignacio Fernández Álvarez, dieron comienzo con gran entusiasmo a los trabajos que concluyeron el 26 de junio de ese mismo año, con el descubrimiento del templo de La Chácara, donde había estado el Arzobispo Cortés y Larraz, trasladando al nuevo asentamiento de la ciudad todos los retablos, rejas, ventanas y vidrios. Trabajaron en esta obra 16 albañiles, de los cuales 3 eran de La Ermita, 8 de Jocotenango y 4 voluntarios de Jalapa. Al leer las planillas originales se ve que la primera compra que se hizo para esta construcción fue 50 carretas de arena, 8 carretas de piedra y 20 cargas de piedra losa para hacer las gradas. La carretada de arena valía u peso y la de piedra 4 reales o sea medio peso. Los indios de San Lucas que se emplearon para el transporte, trajeron cargadas en hombros 6 columnas, dos cornisas y dos bancas con el retablo de Santa Ana de su iglesia parroquial. El retablo de San Lucas fue seleccionado en 20 cuartones haciéndose el transporte con mulas. Vino como arriero el indio principal Francisco Chirín, quien ordenó que como medida de precaución contra los daños que podían ocasionar las lluvias en el camino, el dorado de los retablos, éstos se cubrieran con nueve pieles de res. A finales de febrero de 1781, llegó la noticia de la Subsanación en Raíz de los problemas suscitados en el Arzobispado, con el consiguiente alivio de las tensiones existentes. Francos y Monroy ordenó que se iniciaran los trabajos previos a la construcción de la Catedral Metropolitana. En febrero de 1781 comenzaron los trabajos de nivelación del terreno cerca del centro de la plaza mayor, el sitio donde se yergue severa la Catedral era sinuoso y con objeto de nivelarlo llevaron de la Plazuela de Remedios, cantidades de talpetate y arena para el relleno del pavimento en varios lugares. De acuerdo con el Cabildo Eclesiástico, el Arzobispo Francos y Monroy, dispuso que se colocaría la primera piedra el 25 de julio de 1782, día del Patrono de la Iglesia de Guatemala, calculando que ya para entonces habría llegado las Bulas correspondientes y el Breve Sanatorio habría pasado los largos trámites legales.

CONSTRUCCIÓN DE LOS DRENAJES Y ATARJEAS DE LA CATEDRAL

Terminados los trabajos de nivelación y demás preparativos de almacenaje de materiales, el Cabildo Eclesiástico ordenó se iniciaran por Ibáñez los trabajos del alcantarillado y atarjeas de la futura Catedral. Este trabajo fue de grandes proporciones y lo prolongaron en varias direcciones para entroncar sus túneles con otros desagües. Su sólida construcción hecha al estilo y usanza de los drenajes de las grandes ciudades de Europa, dio origen, más tarde, a las leyendas de que la Catedral esta comunicada con otros templos de la ciudad. Efectivamente los magníficos pasajes de ladrillo, con una luz suficientemente amplia, les hace aparecer como pasillos subterráneos. El 13 de agosto de 1783, dieron comienzo los trabajos de los cimientos para las criptas, paredes y columnas de la Catedral; pero fueron tales las dificultades para dar comienzo a la obra, especialmente por las diferencias de criterio que sustentaba el Deán con los Canónigos y éstos con el Arzobispo, que Ibáñez vio seriamente quebrantada su salud. También se agregaban las presiones económicas, pues ni el gobierno, ni la iglesia, le pagaban sus sueldos.

EL DELINEADOR DON ANTONIO BERNASCONI PROSIGUE LOS TRABAJOS

No pudiendo soportar más a tanto consejero gratuito, que aunque eran autoridades en el eclesiástico, muy poco sabían de arquitectura, Ibáñez se vio obligado a renunciar en el mes de octubre de 1783, dejando en su lugar a su amigo el Delineador Antonio Bernasconi. El nuevo constructor prosiguió los trabajos con toda dedicación durante dos años, En octubre de 1785 fue avisado en horas de la madrugada que la intensa lluvia que azotaba la ciudad esta inundando las obras de la Catedral; precipitadamente salió de su casa, sin mayor abrigo, logró solucionar el problema debido a la acumulación de basuras en la entrada de los desagües, pero regresó a su hogar con un fuerte resfrío. Bernasconi agravase rápidamente, el médico declaró que tenía pulmonía y ésta fue tan fulminante que una semana más tarde falleció.

NUEVO CONSTRUCTOR DE LA CATEDRAL, SEBASTIÁN GAMUNDI

Ante la desgracia muerte de Bernasconi, el canónigo Ignacio Fernández, elevó a la Real Audiencia una petición para que se nombrara nuevo encargado de las obras de la Catedral, proponiendo para el cargo al maestro albañil José arroyo, lo que lógicamente fue adversado por el Fiscal, catalogándolo como un disparate, dado que carecía de los conocimientos elementales de la arquitectura. Después de varias proposiciones fue nombrado como sucesor de Bernasconi, don Sebastián Gamundi, quien durante tres años adelantó la construcción, sacándola de las partes más difíciles, Se terminó el abovedado de las criptas, los cimientos de las columnas que sostendrían las tres naves y se iniciaron paredes y contrafuertes. Lamentablemente, a principios del año 1788, Sebastián Gamundi tuvo un gravísimo accidente al caer desde lo alto de un andamio. Las fracturas y golpes que sufrió, en poco tiempo le ocasionaron la muerte, por lo que nuevamente el templo quedó desprovisto de constructor.

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EL INGENIERO JOSÉ DE SIERRA PROSIGUE LA CONSTRUCCIÓN

El Venerable Cabildo Eclesiástico solicitó a la Real Audiencia de Guatemala, el nombramiento de un nuevo Arquitecto, petición que hizo suya el brigadier don José de Estachería para presentarla ante el Virrey de la Nueva España. El Virrey respondió enviando unos planos formados por el ingeniero Extraordinario José Sierra, en los que dicho constructor demostraba sus conocimientos en arquitectura. Por razones de economía, recomendó que se le diese el trabajo, como en efecto así se hizo. El 1 de mayo de 1788, a pedido del Señor Fiscal de la Audiencia, el ingeniero Sierra inició un reconocimiento de lo construido en la Catedral, informe que remitió al Real Palacio el 26 de agosto de ese mismo año. En vista de que el templo de Santa Rosa había quedado concluido el 7 de junio de 1789, el Arzobispo Cayetano Francos y Monroy, decretó el traslado de la Sede Catedralicia a la mencionada iglesia, que vino a ser así la segunda Catedral Provisional en la nueva ciudad. Las obras de la Catedral continuaron lentamente, hasta que el 22 de julio de 1790 se hizo cargo formal de ellas, el ingeniero Sierra. En poco tiempo se descubrió la incompetencia de Sierra, la cruda realizad demostraba que por su terquedad se cometían numerosos desaciertos que él trataba de ocultar con sus aires de conquistador ante indios salvajes e ignorantes. Queriendo Sierra deslumbrar con su sabiduría a los vecinos y autoridades de la Nueva Guatemala, recomendó que en toda la ciudad se hicieran numerosos pozos y cisternas, con base a lo dicho por Plinio, que las muchas concavidades o avernas; son muy útiles y eficaces auxilios para librarse de ellos. Sierra entregó un nuevo reconocimiento de las obras en el que se observa el poco adelantamiento que hubo en la construcción. El Canónigo Fernández y el Ingeniero Sierra llegaron al acuerdo de techas algunas habitaciones del Colegio Seminario, que aún estaba en construcción con el objeto de almacenar allí los retablos y muebles que se encontraban aún en la Antigua Guatemala en el edificio de la Universidad de San Carlos. Previo inventario que hicieron en la derruida ciudad, dividieron los objetos en siete clases: Muebles, materiales utilizables en las nuevas construcciones, papelería de archivo y partituras musicales, libros, cuadros e imágenes, ornamentos del culto divino, joyas y demás objetos de oro, plata o que tuvieran piedras preciosas.

JOSE DE ULIBARRI, CONSTRUCTOR PROVISIONAL DE LA CATEDRAL

El 22 de octubre de 1793 se iniciaron los trabajos de la Casa Cural, que fue habitada por vez primera el día 24 de marzo del año 1800, utilizándola como vivienda el Cura Rector de la Parroquia del Sagrario, Presbítero y Doctor Antonio de Larrazabal. En el mes de mayo de 1794, debido a que el ingeniero José de Sierra, ascendido a Capitán, se le había concedido permiso para ausentarse de Guatemala, fue nombrado para sustituirle provisionalmente don José de Ulibarri Lozano, vecino de la ciudad. Este nombramiento fue uno de los últimos que hizo el Presidente don Bernardo Troncoso Martínez del Rincón. Ulibarri inició sus trabajos con gran entusiasmo, pero no se concretó estrictamente a la construcción, sino que empezó a intervenir en todos los asuntos relacionados con la obra. Revisó el manejo de las cuentas, pagos de planillas y jornales, llegando incluso, a pagar personalmente todas las compras de materiales y a los obreros.

EL ARQUITECTO EDUARDO QUIRÓS PROSIGUE LA CONSTRUCCIÓN

Para noviembre de 1794, era tal la cantidad de trabajo que había acumulado Ulibarri, que le fue materialmente imposible vigilar directamente los trabajos de la construcción, por lo que solicitó al nuevo Presidente de la Audiencia, jefe de Escuadra, José Domas y Valle, que nombrara un director de obras. El Presidente Domas y Valle accedió a lo pedido nombrando al Arquitecto Eduardo Quirós, quien inició sus labores a mediados del mes de diciembre de ese año. El 23 de diciembre de 1794 se nombró a don Felipe Rubio y Morales para supervisar los trabajos del Arquitecto Quirós, así como las labores, asistencia y control de materiales que se utilizaban en la construcción. En vista de que la construcción se veía ya bastante adelantada, el 14 de julio de 1796, el Venerable Cabildo Eclesiástico determinó mandar hacer una nueva lámpara de plata, que fuera lo suficientemente grande y hermosa para lucir en la nave central de la Metropolitana, pues consideraba que la que se poseía no estaba acorde con el nuevo edificio. Se ordenó, para hacer dicha lámpara, entregar al platero varias piezas grandes de plata antigua que estaban inservibles, con el objeto de ayudas a reducir el costo de los materiales. El resultado final aún se puede admirar puesto que todavía luce en nuestra Catedral; tiene un peso de 780 libras y el costo total, sin contar la plata que se proporcionó para fundirla, fue de 5,235 pesos. Esta preciosa lámpara fue estrenada el 25 de marzo del año 1815 (Sábado de Gloria), pasándose a la Capilla del Socorro la que trajo de Sevilla, en el siglo XVI, el Obispo Francisco Marroquín.

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INFORME DEL INGENIERO JOSÉ DE SIERRA, SOBRE LA CATEDRAL

El 15 de enero de 1799, el ingeniero Sierra presentó una nueva relación de las construcciones de la Catedral. En sus párrafos más significativos manifiesta lo siguiente: En el testero de la Iglesia, se han cerrado las dos puertas que hacen a las naves laterales, quedando aquellas concluidas, todas de piedra labrada con sus derrames y capi-alzados adornados, como exteriormente cada una con un cuerpo de arquitectura que juegan con la fachada posterior y sólo les falta la cornisa del remate. Se ha cerrado la boca-capilla de los Reyes, se ha seguido en su interior con ocho pilastras y entablamento de la misma materia, por el orden compuesto, que forman la planta elíptica de dicha capilla y queda a la altura de seis varas con todo este frente y fachada, siendo lo restante de mampostería ordinaria según debe seguir todo el edificio. Se han puesto y concluido las dos puertas fronterizas, una para la sacristía y otra para la sala capitular, con sus hermosos frentes, coronados a seis varas de altura, todo de piedra labrada, como en su interior los capi-alzados y sobre-arcos. Se concluyeron dos nichos grandes con sus remates y de la misma materia los cuatro que tiene el crucero. Se ha cubierto la ante-sacristía con bóvedas a cascarón elíptico sobre pechinas, todo con molduras a hueso para su adorno interior; al otro lado en la Sala Capitular, se ha cerrado el ancho con una bóveda rebajada. En una de dichas capillas del crucero se ha cerrado su sacristía particular que es de igual longitud de veinticinco varas, cuyo cerramiento es de anillos y bóveda por aristas; habiéndose también trabajado en las azoteas sobre los cerramientos para disponer las vertientes superiores y en los patios y desagües de ambas sacristías. El informe del Ingeniero Sierra estaba en términos generales muy bien presentado y redactado con toda precisión, lo que le valió un ascenso en su rango.

EL INGENIERO ANTONIO PORTA, CONSTRUCTOR DE LA CATEDRAL

El 29 de diciembre de 1800, el ya ascendido Teniente Coronel José de Sierra, fue comisionado para ir a trabajar en la construcción de los fuertes de Granada y Trujillo, por lo que quedó en su lugar, aunque solo de manera interina, el ingeniero Antonio Porta, que había venido desempeñando el empleo de Sobrestante de las obras de la Catedral.

PEDRO GARCÍA AGUIRRE PROSIGUE LOS TRABAJOS DE LA CATEDRAL

En el mes de enero de 1802, encontrándose revisando una de las altas bóvedas de la Catedral el ingeniero Porta, tropezó accidentalmente en un saliente, con tan mala fortuna que cayó desde la gran altura. Quedó imposibilitado para caminar por lo que el Cabildo Eclesiástico solicitó nuevamente que se nombrara constructor. El 13 de abril de 1802, se hizo cargo de las obras don Pedro García Aguirre, quien había venido ocupándose en construir el convento de los Dominicos y el hospital de San Juan de Dios. García Aguirre inició una total revisión de lo fabricado concluyendo que debido a la incompetencia del Teniente Coronel Sierra, no sólo se habían duplicado los gastos, sino que prácticamente había quedado destruido mucho de lo bien edificado anteriormente, dejando además introducidos errores arquitectónicos que había que suprimir. El informe de García Aguirre provocó el rechazo del Cabildo Eclesiástico, Se adujo que el nuevo constructor deseaba elevarse sobre la ruina y el descrédito del anterior ingeniero. García Aguirre hizo caso omiso de la oposición del Cabildo Eclesiástico, e inició su trabajo con gran profesionalismo. Sus hechos demostraban que la razón le asistía en su dictamen adverso a las obras del Teniente Coronel Sierra.

EL ARQUITECTO SANTIAGO MARQUÍ ES NOMBRADO CONSTRUCTOR

El Presidente en vista de la poca economía con que se había llevado la obra, solicitó del Virrey de Méjico el envió de Nuevo Arquitecto, recordándole el nombre de Luis Martín. El consejo de Indias encomendó la designación del que estimase más conveniente don Juan de Villanueva. De los dos arquitectos que se ofrecieron a ir desde España hubo de prescindirse de don Francisco Mariategui, arquitecto de la Comisión de Caminos y profesor de la Academia de San Fernando, premiado en 1791, por no avenirse al sueldo ofrecido. La Real Orden de 6 de agosto de 1803 designó a D. Santiago Marquí, que no llegó a Guatemala hasta 1805.

Catedral

ESTRENO DE LA CATEDRAL METROPOLITANA

El 31 de julio de 1811 de forma pacífica y silenciosa, hizo su ingreso a la nueva ciudad el Arzobispo Fray Ramón Casaus y Torres, pero debido a no haber llegado sus Bulas Pontificias, únicamente ejercería como Gobernador de la Arquidiócesis, con poder delegado del Cabildo en Sede Vacante. El 15 de marzo de 1815 se iniciaron los actos del estreno de la catedral, llevando procesionalmente desde su trono en la Iglesia de Santa Rosa, la venerada imagen de Nuestra Señora del Socorro. Se colocó en el altar principal de su capilla y allí permanece.

SUSPENSIÓN DE LAS OBRAS DE LA CATEDRAL

S egún los cuadernos de planillas, el Arquitecto Santiago Marquí y el Superintendente Antonio Norberto Serrano Polo, los trabajos en la Catedral se efectuaron del 1 de enero al 18 de junio y las obras se suspendieron por falta de fondos. El 20 de junio de 1815, el Arquitecto Santiago Marquí se presentó ante el Dean del Cabildo Eclesiástico, para solicitar se le extendiera certificación de hallarse suspendida la obra por falta de fondos, De esta manera logró el Arquitecto que sus sueldos no fueran suspendidos, pues se debía el paro de la construcción a causas ajenas a él. A partir del mes de junio de 1815 prácticamente se suspendieron las construcciones de la Catedral. Sin embargo, la utilización del templo para numerosas festividades religiosas fue frecuente. En este tiempo solamente se hicieron dos mejoras: En 1821, se construyeron las dos torrecillas del lado oriente, colocándoseles las respectivas campanas para llamar a misa; y en 1826 se colocaron las puertas del oriente, sur y poniente, instalándoseles las rejas a las claraboyas de las criptas.

EL NUEVO ALTAR DE MARMOL DE LA IGLESIA CATEDRAL COLOCADO PARA LA SOLEMNE CEREMONIA DE CONSAGRACIÓN DEL TEMPLO

Documento que recuerda la consagración de la Catedral en el año 1860

El 23 de julio de 1860, con ocasión de haberse colocado en la Catedral el nuevo altar de mármol de Carrara, se realizó la solemne dedicación del templo máximo de la Arquidiócesis. El Altar Mayor primitivo de la Catedral era de madera dorada y mucho más grande que el de mármol. Fue una parte de él trasladada para servir de Altar Mayor del templo de Santa Rosa, donde hoy existe. El diseño original del Altar fue hecho en Guatemala por don Miguel y doña Julia Rivera, quienes como medida de precaución enviaron las medidas de la Catedral donde sería instalado el altar. La obra la dirigió el Arquitecto Flement, que era en París, el Inspector General de Obras. El altar fue remitido a Guatemala desde el puerto de La Haya hasta San José. El bello altar fue instalado por el oficial marmolista Luis Jardel.

CONSTRUCCIÓN DE LAS TORRES DE CATEDRAL

El 20 de mayo de 1862 al reunirse los fondos necesarios el Cabildo Eclesiástico decidió contratar los servicios de los Ingenieros Andrés Pedretti y Juan Tonel, para que dieran comienzo a la construcción de las torres. El 25 de marzo de 1865, una vez concluidas las torres, se colocaron las campanas de badajo y dobladoras en el campanario norte, estrenándose esta obra como preparación a las ceremonias de Semana Santa.

GRAVES DAÑOS SUFRE LA CATEDRAL POR CAUSA DEL TERREMOTO

El 25 de diciembre de 1917, a las 9:30 de la noche Guatemala enfrentaba una de las mayores catástrofes de la historia sacudida por un terremoto que paso destruyendo a su paso muchos edificios y viviendas, dejando muertes y desolación en la ciudad. Los más importantes edificios y la mayoría de las casas de la ciudad se vinieron al suelo en medio de aquellos retumbos y bamboleos. De las 9:30 de la noche a la primera hora del día 26, hubo 127 temblores de gran intensidad. La Catedral que tan orgullosamente fuera escenario de la Misa de Gallo, presentaba exteriormente un espectáculo triste, En el atrio los Evangelistas en su mayoría habían quedado quebrados por el peso de los materiales que cayeron desde las torres, las cuales quedaron cercenadas de raíz; la Tiara Papal y la construcción que la sostenía en lo alto cayó totalmente hacia el atrio; los relojes resultaron completamente arruinados. En el interior del templo la destrucción era enorme. La cúpula elíptica se había derrumbado en su totalidad, aplastando con su enorme peso el bellísimo altar de mármol, destrozándolo por completo. Del crucero solamente quedaban intactos loas arcos soportados por las columnas, luciendo los relieves de los cuatro Evangelistas completamente intactos. Las bóvedas laterales totalmente caídas. Más de un año permaneció la catedral en ruinas; bajo la dirección del Ingeniero Novella, poco a poco se fueron limpiando los escombros del interior. A principios de 1919, el Arzobispo Julián Raimundo y Riveiro por medio de los Canónigos Castañeda Muñoz, José Ángel y Herlindo García, inició colectas para la restauración de la Catedral

Catedral

SE INICIA LA RECONSTRUCCIÓN DE LA CATEDRAL

El trabajo se inició por demoler totalmente la cúpula y las partes más dañadas de las bóvedas; se siguió con los restos de las torres y se extrajeron enormes cantidades de ripio. Después de sacar a concurso los planos de las obras de la Catedral, se encargó el trabajo al Ingeniero Guido Albany, famoso constructor italiano, graduado en la Universidad de Milán y venido a Centro América, por llamado del Gobierno de El Salvador. El ingeniero Albany era considerado, en esos días, el mejor especialista europeo en cemento armado. Históricamente se le puede considerar el pionero de la moderna arquitectura de Guatemala, por haber sido él quien inició este tipo de construcción. El ingeniero Albany inició los trabajos poniendo sólidos amarres a la portada principal; solicitó los primeros materiales y con solamente dos albañiles, inició la reparación de las cubiertas bóvedas, colocando una lechada y tapando lo mejor posible las grietas con cemento de la mejor calidad. Luego colocó techos provisionales de lámina, como prevención a las filtraciones de agua que podían debilitar la construcción. La sólida bóveda central fue construida totalmente con una gran trama de hierro y cemento. La cúpula y las bóvedas laterales fueron terminadas a finales del año 1924. El 11 de noviembre de 1924 quedó concluida la enorme cúpula que se hizo un poco más grande que la anterior, para que quedara mejor asentada; se le hicieron refuerzos de hormigón, concreto y hierro para sostenerla con la fuerza de las mismas naves. En la construcción de la cúpula y demás de la Catedral, el ingeniero Albany utilizó cemento Pórtland fresco y de fraguado lento, hierro homogéneo, arena de río desprovista de materias orgánicas y piedra pómez. La gravilla no excedió en ningún caso de dos centímetros de grueso. La proporción de cemento, arena y gravilla fue de 340 kilos de cemento Pórtland, 0.500 m3 de arena de río lavada, 0.750 m3 de gravilla triturada, agua dulce y limpia. El resultado de este trabajo está a la vista. A pesar de la violencia inaudita del terremoto del 4 de febrero de 1976, las bases puestas por Albany para colocar las torres y cubrir la nave central, así como la cimentación de la cúpula, permanecieron inconmovibles. La sólida trama de vigas y anclajes de hormigón armado, constituyeron la salvación de este enorme e histórico edificio cuya pérdida hubiera sido irreparable.

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SE INSTALA EL NUEVO RELOJ DE LA CATEDRAL

En el año de 1934, el Arzobispo de Guatemala, Luis Durou y Sure, hizo a Guatemala el precioso regalo de un nuevo reloj para la Catedral. Este aparato fue traído a nuestro país por el relojero don Juan Hrdlitzchka, propietario de la Joyería El Sol, y resultó ser un instrumento de una exactitud asombrosa. El nuevo reloj de la Catedral venía provisto de tres carátulas garantizadas a prueba de daños por elementos naturales, así fueran aire, lluvia o sol.

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Cronología Construcción
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1776 La ciudad de Santiago es trasladada al Valle de la Virgen, dándosele el nombre de Nueva Goathemala de la Asumpción. 1778 El Arq. Marcos Ibáñez envía el primer juego de planos de la Catedral.

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1781 Los planos son aprobados por orden del Superior Gobierno. 1782 25 de julio: Se coloca la primera piedra, el día de Santiago Apóstol. 1792 Se concluye la sacristía mayor. 1793 Se decide finalmente que el techo no será artesonado sino abovedado.

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1796 Las criptas son bendecidas y estrenadas. 1800 Se termina y ocupa la casa cural. 1802 La obra del Palacio Arzobispal es concluida. 1803 Se traslada y pone en funcionamiento el órgano de Catedral. 1815 La Catedral se bendijo y estrenó, sin estar completamente concluida. 1821 El Arzobispo y los canónigos juran la independencia Patria.

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1858 Las reliquias del Apóstol Santiago son colocadas en el altar mayor. 1860 23 de julio: Solemne dedicación del templo, con el estreno del nuevo altar de mármol de Carrara. 1862 El Cabildo Metropolitano contrata la construcción de las torres. 1865 Se concluyen las torres, colocándose las campanas. 1867 El frontispicio queda terminado. 1871 Se consagró la campana mayor, dedicada a San José (la “Chepona”). 1877 Se completaron las obras del atrio principal. 1917 Los terremotos provocan gran destrucción en la Catedral.

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1919 Se inicia la reconstrucción de la cúpula y las bóvedas lastimadas. 1924 Se concluye la reconstrucción de la enorme cúpula. 1934 El nuevo reloj para la Catedral es colocado. 1937 Se estrenó el monumental órgano Walker. 1966 Se estrenó el nuevo presbiterio y su altar de mármol. 1968 La Catedral es declarada Monumento Nacional. 1976 Nuevos daños a causa del terremoto del 4 de febrero.

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1983 El Papa Juan Pablo II visita la Catedral por primera vez. 1996 El Papa Juan Pablo II visita la Catedral por segunda oportunidad.

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Fechas Memorables

En la Catedral

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25 de julio de 1782: Colocación solemne de la primera piedra. 18 de octubre de 1796: Bendición de las criptas y primer entierro. 15 y 16 de marzo de 1815: Solemne estreno de la Catedral. 22 de julio de 1855: Solemne juramentación del dogma de la Inmaculada Concepción y coronación episcopal de la imagen de la Virgen. 22 de octubre de 1858: Solemne acto de colocación de las reliquias del Apóstol Santiago el Mayor. 23 de julio de 1860: Solemne consagración de la Catedral y estreno del nuevo altar mayor. 5 de junio de 1871: Consagración de la campana mayor (“La Chepona”).

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28 de enero de 1934: Estreno del nuevo reloj. Septiembre de 1937: Se estrenó el monumental órgano Walker. 30 de octubre de 1966: Se bendice el nuevo presbiterio y su altar mayor. 11 de noviembre de 1968: La Catedral es declarada monumento nacional.

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7 de marzo de 1983: El Papa Juan Pablo II visita esta Catedral por primera vez.

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5 de febrero de 1996: El Papa Juan Pablo II visita esta Catedral por segunda vez. 18 de Noviembre de 2003: Apertura del Segundo Congreso Americano Misionero con la presencia de más de 100 obispos de América. 6 de diciembre de 2004: Solemne coronación pontificia de la imagen de la Inmaculada Concepción. 12 de noviembre de 2005: Solemne clausura del año de la Eucaristía. 21 de septiembre de 2006: Celebración de las Bodas de Oro sacerdotales del señor Arzobispo Rodolfo Cardenal Quezada T.

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Galeria de Imagenes de la Catedral Metropolitana de Guatemala

Catedral de Oaxaca (Mexico)

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Construcción     1535-1733
Estilo arquitectónico     Barroco novohispano

La Catedral de Nuestra Señora de la Asunción de la ciudad de Oaxaca, México, es la sede de la Arquidiócesis de Antequera. Su construcción fue iniciada en 1535, siendo consagrado el templo el 12 de julio de 1733. Está dedicada a Nuestra Señora de la Asunción.

Antecedentes

El edificio se comenzó a levantar hacia 1535, el cual constaba de tres naves, con techumbre de paja, y esta construcción era muy austera. Durante la construcción del templo las funciones catedralicias las asumió el templo de San Juan de Dios.

La catedral empezó a actuar como tal en 1640. A finales del siglo XVII se agragan las capillas laterales, así como las bóvedas de las naves. En 1724, Miguel de Sanabria, a quien se le ecomiendan las obras inició la construcción de otro edificio que fue terminado en 1733, ya que el anterior fue afectado por los temblores, tan comunes en la zona. Motivo por el cual el edificio, al igual que otros templos en la ciudad es de pesadas dimensiones.

Finalmente, en 1740 se inició la última construcción; se le pusieron canceles traídos de Europa y candiles florentinos. Doce años después la portada principal fue concluída.

En el siglo XIX no se realizaron remodelaciones o construcciones importnates, salvo la sustitución del remate de la fachada principal por una torre con campanario, por el año de 1890.

El edificio

El grupo escultórico del presbiterio tiene acabados de mármol griego, y presenta una imagen pulida de bronce fundido de la Virgen de la Asunción, obra del artista italiano Todolini.

La fachada está compuesta por tres cuerpos de estilo barroco. Primero están tres puertas con arcos de medio punto, mientras que a los lados de la puerta central se encuentran sendas esculturas representando a San Pedro y San Pablo. En el segundo cuerpo se encuentra una imagen de piedra tallada de Nuestra Señora de la Asunción sobre nubes y querubines; a un lado están San Marcial y San José, y al otro San Cristóbal y San Pedro Mártir. En el centro del tercer cuerpo se encuentra un panel que representa el sacramento de la Eucaristía mediante un cáliz, y a su alrededor, un manto sostenido por ángeles entre nubes. Sobre la portada está el Espíritu Santo como una paloma vista de frente, con sus alas extendidas emanando luz, y un barandal de hierro forjado.

Las torres del templo no son las originales, pues éstas fueron derribadas en 1931 por un terremoto. En la parte sur hay un reloj donado a Oaxaca por el rey Fernando VII. El Señor del Rayo se encuentra en la última capilla a la izquierda, mientras que la segunda de la derecha contiene los restos de la Cruz de Huatulco.

En la entrada de la catedral se encuentra una representación de la Virgen del Perdón. La portada sur tiene en el centro a Santa Rosa de Lima, una ventana con un emplomado que representa a la Virgen María, protegido por una reja de hierro forjado.
Bibliografía

* Instituto Nacional de Geografía, Estadística e Informática (1993). Estado de Oaxaca. México. Guía turística. INEGI. ISBN 968-892-304-4.

Galeria de Imagenes de la Catedral de Oaxaca en Mexico

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