Párroquia de San Pedro
La Iglesia Parroquial de San Pedro comenzó a construirse por los padres jesuitas en 1874 quienes habían sido expulsados de Guatemala bajo la dirección del sacerdote Alejandro Cáceres, quien era arquitecto y solicitó a España los planos de la nueva parroquia.
La catedral de Matagalpa presume de ser la única en Nicaragua que tiene en su altar mayor una imagen de la Sangre de Cristo verde, contraria a las que tradicionalmente muestran las iglesias católicas en el resto del país

Datos históricos suministrados por el Ing. Eddy Khüll, hombre dedicado a escudriñar la historia de la ciudad, ha recopilado la mayor información sobre la Perla del Septentrión.
“Los jesuitas llegaron en 1871 a Matagalpa después de ser expulsados de Guatemala por Justo Rufino Barrios, ellos se asentaron en León y Matagalpa”, recordó el historiador.

Encontraron en Matagalpa la acogida y el clima ideal para hacer su Casa Consistorial y un centro de enseñanza superior (Seminario) que sirviera en el ámbito nacional.

El padre Cáceres, quien era arquitecto, solicitó los planos a la Compañía de Jesús en España para construir la Iglesia de San Pedro Apóstol con la seguridad que eventualmente se convertiría en Catedral.

Los jesuitas de Matagalpa se trasladaron a León, por los años 1872 y 1873, para gestionar que Matagalpa fuese el centro de su misión en Nicaragua.

De regreso a Matagalpa, a principios de 1884, al fin llegó el correo de España. Al abrir las cajas se sorprendieron de la magnitud del templo que comprendía cinco naves. Devolver los planos tomaría mucho tiempo, entonces optaron por adaptarlos y las redujeron a tres. Se dice que al hacer los nuevos cálculos hubo algunos errores, porque al quitarle las otras naves debilitaron el efecto de contrafuerte, lo que produjo las famosas grietas en 1885 (tenían dos pulgadas de ancho en una de las ventanas de la torre sur), cuando estaba a punto de terminarla el arquitecto y constructor Carlos Garbagnati.

La junta edificadora cambió a este constructor contratando a otros arquitectos, Emilio Montessi y Camilo Caldera, quienes pusieron grandes tirantes de acero y llevaron la construcción a un feliz final.

Comienza la Construccion en 1874
La primera piedra se puso en ceremonia solemne el 29 de junio de 1874, Día de San Pedro, patrono de esa parroquia. Las dimensiones eran 25 varas de ancho por 70 de longitud, dando un área de 1,750 varas cuadradas.

Los jesuitas pidieron ayuda a todos los parroquianos. El ladino rico proporcionaba el material, como cal, arena, ladrillos, piedra, madera, reales, clara de huevos para hacer la argamasa, bestias de carga y carretas para acarrear los materiales.

Entre los colaboradores se distinguió don Nazario Vega. El padre Cáceres dijo: “Cuánto déficit tenían en sus trabajos y obras los Padres Jesuitas”. El ladino pobre y el indio suministraban mano de obra gratuita.
Los ladinos proletarios y los indios hicieron los trabajos de albañilería, transporte de los materiales, picapedreros (canteros) y de ladrillo de barro, de mozos alpinistas trepando los cajones con mezcla hasta los lugares más elevados.

Para trabajos más especializados como los artesanales, esculturas, cornisas, etc. los jesuitas contrataron maestros del ramo que llegaron de León, Granada y Managua.

La piedra para la construcción de las fundaciones y de las gruesas paredes fue traída de una cantera de la antigua reducción de indios sumos de Guanuca usando carretas de bueyes.

Los jesuitas enseñaron a don José Arauz (1830- 1897), quien tenía una fábrica de tejas de barro en la vega del río que pasa por Matagalpa, a fabricar un ladrillo de barro cocido, grande y grueso, que sería usado en la construcción de la bóveda.
“LA FAJINA”

Todas las tardes repicaban las campanas de la iglesia vieja invitando a los citadinos a “la fajina”. Esto era un trabajo voluntario que prestaban las damas de la ciudad para ayudar a construir la nueva iglesia parroquial.

Se cuenta que señoras de alta posición social, acompañadas de sus hijos, acarreaban arena en canastos con el fondo recubierto con hojas de planta de banano, para que no se filtrara la arena desde la “Poza de La Culebra”, en el Río Grande de Matagalpa, hasta la construcción que estaba a 100 metros.

María Arauz (1864-1957), Mercedes Arauz (1863-1944) y Rosenda Baldizón(1875-1961) contaban que participaron en esas “fajinas” y era alegre hacerlo porque allí se encontraban todas sus amigas y amigos.

Ya para 1881 estaban terminadas las paredes y torres. Uno de lo que más colaboró fue el jesuita Alejandro Cáceres, a quien se atribuye el modelaje con sus propias manos de la escultura en alto relieve del Cordero Pascual que adorna la parte superior del frontis.

Expulsion de los Jesuitas (1881)
Después de la expulsión de los jesuitas por el gobierno del presidente Zavala, en mayo de 1881, la construcción del templo estuvo semiparalizada; el señor cura y Vicario Foráneo Tomás Matus quedó al frente de los trabajos.

En 1884 la “Junta Calculatoria para la Edificación del Templo Parroquial” compuesta por el alcalde, Vicente Santelices; los vocales eran Luis Sierra y Dionisio Guzmán, Secretario Román Valenzuela y tesorero Matías Baldizón.

Dicha junta redactó un “Cálculo de propietarios y lista de operarios ladinos de esta ciudad”. Calculaban el capital en efectivo que podrían tener cada uno de los parroquianos y por el cual donarían el uno y medio por ciento.

Entre los primeros que aportaron dinero para continuar la construcción aparecen en los registros de 1884 don Nazario Vega; Benito Morales; Nicolás Grijalva; Luis Cierra; Matías Baldizón; Eliseo R. Macy; Benjamín Martínez; Cosme Pineda; Ignacio Chávez; Juan Fischer; Lorenza Bonilla; Lcdo. Manuel Bustamante; Presbítero R. Pineda; Bernardo Salgado; Santos Montenegro; Francisco Somarriba; Margarita Arauz viuda de Choiseul Praslin y Pedro Rivas, entre otros.
El gobierno de don Adán Cárdenas que deseaba congraciarse con la Iglesia después realizó una fuerte aportación, dinero que serviría para pagar a los constructores y comprar materiales que no se conseguían localmente.
Aparecen además 672 nombres de ladinos proletarios que aportarían trabajo de mano de obra voluntaria, turnándose semanalmente.

El pueblo continua construccion 1885
Para 1885 se formó la Junta de Edificación bajo la dirección de don Nazario Vega, Carlos Leclair, Víctor Noguera, Eduviges Ponce, y José S. Matus.
El 27 de mayo de 1884 llega de Managua el arquitecto italiano Carlos Garbagnati recomendado por el editor del Diario El Porvenir de Managua, Sr. Fabio Carnevallini. (Carnevallini, director del periódico El Porvenir fundado por el inmigrante alemán Enrique Gotthel fue después uno de los más acérrimos críticos de los jesuitas).
La Junta firmó un contrato con Garbagnati por 9,500 pesos fuertes. El 30 de diciembre de 1884 se puso el primer ladrillo de la bóveda, era de doble hilada de ladrillos,
esta técnica de construcción en arco y contrafuerte era difícil por ser la primera vez que se hacía en el Norte de Nicaragua.
Los trabajos se llevaron a cabo durante el verano de ese año y casi se termina la bóveda central, pero se notó que en ella empezaron a aparecer grietas, lo que hizo que le suspendieran el contrato a Garbagnati.
El 17 junio de 1885 la Junta firmó contrato por 9,000 pesos fuertes con los arquitectos Emilio Montessi y Camilo Caldera para terminar la bóveda, reparar las fracturas, poner tirantes de acero, etc., “para concluir los trabajos dentro de un año”.
Para 1887 ya estaba terminada su estructura principal, paredes, bóvedas, torres, etc. La Iglesia fue abierta al público el primero de enero de 1895 por el padre J. Ramón Pineda.
El trabajo de repello, cornisas, púlpito, pila bautismal y demás decoración interior fue realizado simultáneamente desde 1881 por el padre J. Ramón Pineda y párrocos Ramón Prado, 1884; Víctor Noguera, 84-89; Tomas Altamirano, 89-90; Juan Alvarado, 90-95; Alfonso Martínez, 1895 y J. Ramón Pineda 1895-1897.
Entre 1903 y 1914, bajo la dirección del padre Eusebio Ramón Zelaya se hizo el resto de la decoración interior, el bautisterio y el famoso púlpito con el relieve del demonio.
En 1911 el inmigrante alemán Otto Khühl instaló los dos relojes que están en la torre derecha, después de haberse movido las campanas de esta torre a la torre izquierda.
La escaleras de madera para subir a las torres las hizo el carpintero Cesáreo González
Las bancas de madera fueron donadas por familias de recursos, a las cuales les ponían su nombre en la parte superior, estas bancas todavía pueden verse en la Catedral y constituyen una reliquia histórica por sí solas.
El 24 de mayo de 1914 Monseñor Isidoro Carrillo y Salazar fue consagrado como Obispo Auxiliar de la Diócesis de Managua para atender a Matagalpa y Jinotega.
En diciembre de 1924, Monseñor Carrillo fue consagrado Obispo de Matagalpa y Jinotega, hasta entonces la Parroquia de San Pedro recibió el título de Catedral de Matagalpa.

Decoracion Exterior
En 1932 durante el obispado de Monseñor Alejandro González y Robleto, su secretario el padre Gonzalo Mendoza, sembró los pinos piramidales, clásica estampa de Matagalpa, que adornaron los cuatro costados de Catedral por mucho tiempo.
Piramidales que aún pueden verse en el cementerio municipal. El muro y los pilares de piedra labrada que adornaban el exterior de la catedral hasta que fueron sustituidos por pilares de concreto en 1997.
Debería existir un comité de preservación y ornato que regule la restauración de edificios históricos como éste.
Se dice que la familia de don Ramón Arnesto donó las piedras de gradilla para el piso del atrio frontal de la Catedral al oeste. En el lado norte había árboles de limoncillos y naranjas. Al lado este estaba el convento de los jesuitas, en el patio habían cipreses.
En el lado sur de la catedral, donde está ahora el parque, había originalmente un pequeño cerro de piedra que fue cortado para extraer parte de la piedra que se usó para las paredes quedando al final una plazoleta que originalmente fue convertida en jardín donde se pasearían los jesuitas mientras rezaban, pero que posteriormente fue convertido en plaza de toros y después en el parque municipal Francisco Morazán que todos conocemos.
El precioso retablo de madera que adornaba el fondo del altar fue construido por el maestro carpintero Maximiliano Alvarado.
Las señoritas Arauz Cantarero (1860-1940), quienes fueron muy cercanas a la Iglesia y participaron en las “fajinas” de trabajo voluntario, contaban que dentro del corazón de yeso que está en el centro del cielo raso de la catedral está la lista de los nombres de lo parroquianos que ayudaron a la construcción de la Catedral.

Galeria de Imagenes de la Catedral de Matagalpa en Nicaragua