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Catedral de San Pedro Sula (Honduras)

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La catedral sampedrana “San Pedro Apóstol” no es sólo un símbolo de la fe y la devoción del pueblo católico diocesano, sino también un ícono de la identidad de la ciudad.

Desde su construcción es testigo fiel de las alegrías y las penas, de las luchas y los compromisos de un pueblo que anhela una vida mejor.

Treinta y ocho años de labor para su construcción, reúnen la historia de miles de sampedranos que contribuyeron para su edificación.

En el siglo XX se sabe de la bendición de una capilla dedicada a la Virgen del Rosario de Pompeya, también llamada El Calvario, ubicada frente a la antigua Farmacia Handal, que se quemó el Domingo de Ramos de 1915. En 1900, el general Luis A. Barahona comenzó una segunda iglesia en el lugar que ocupó la sustituida por la presente. La terminó y bendijo el padre Jaime Gelabert en 1916, después de quemarse la de El Calvario.

El solar de la iglesia de 1900 era más o menos toda la mitad del solar actual de la Catedral en el lado oeste. En la esquina con la 2 calle oeste y 3 avenida estaba el templo. Pero es hasta 1920 que la Municipalidad cede ambos terrenos (para formar toda la manzana actual) a la Iglesia Católica.

La idea de construir una catedral surgió en 1941; sin embargo es hasta el 14 de mayo de 1944 que se elige el primer Comité Pro Catedral, presidido por el licenciado Pascual P. Torres.

Monseñor Juan Sastre firma en 1946 la escritura pública de posesión de toda la manzana que serviría para levantar el templo diocesano y ya para 1946, después de varios intentos fallidos, se logra la colaboración del arquitecto costarricense José Francisco Salazar Quesada, para diseñar y echar andar la obra.

La primera piedra se coloca en agosto de 1949 por Monseñor José de la Cruz Turcios y Barahona, Arzobispo de Tegucigalpa, dado el reciente fallecimiento de Monseñor Sastre, el 23 de marzo de ese mismo año. En el acto estuvo presenta la primera dama de esa época, Laura Barnes de Gálvez, esposa del entonces presidente Juan Manuel Gálvez.

El 3 de febrero de 1953 se bendice la cripta. El entonces obispo preconizado, Monseñor Antonio Capdevila, el cura párroco de la parroquia San Pedro Apóstol, el Comité Pro Catedral y el Comité Auxiliar Femenino habían hecho posible esta obra en menos de cuatro años. Todos los gobiernos nacionales colaboraron en la obra de diversas maneras.

Después de numerosas campañas masivas con la convicción y compromiso de todo el pueblo católico de San Pedro Sula, el 27 de septiembre de 1987 se inaugura y bendice la catedral con una Santa Misa presidida por obispo diocesano Monseñor Jaime Brufau Maciá.

Anotaciones interesantes relacionadas con la Catedral

En diciembre de 1946 se compró el solar de doña Florinda Vda. de Paz, complemento de la media manzana que en aquél entonces abarcaba la iglesia catedral, para entonces todavía de madera.

En 1949, 7 de agosto, bendición y colocación de la primera piedra.

Del 29 al 3 de septiembre de 1949 se paga la primera planilla, por la cantidad de 164.00 Lps.

La Tela R.R.Co. presta una excavadora para iniciar las excavaciones y se extraen más de 3,500 metros cúbicos de tierra.

En 1953, 3 de febrero, bendición de la Cripta.

En 1956 se levanta la bóveda del ábside y de su sector.

En 1957, se levantan las bóvedas laterales del lado Este a partir del crucero.

En 1959, la construcción llega a la cima, la cúpula.

En 1960 se dejó de usar la catedral antigua y se pasó el culto a la cripta, hasta que pudo usarse arriba.

En 1963 llegamos a la fachada: se ponen sus bases y sus columnas principales. Se colocan también los ventanales de la cúpula y el cupulín.

En 1966, 3 de abril, se pone al servicio del público toda la Catedral, para la Semana Santa.

En 1970 se terminan las torres y la fachada principal. El 4 de octubre se bendicen solemnemente las campanas y el reloj.

En 1971 se procede al repello de exterior.

La holgura económica no llega hasta 1977, cuando una familia campesina donó la cantidad de Lps. 35,000.00, parte del premio mayor de la Lotería Nacional. Nunca quisieron dar su nombre.

En 1979 quedan colocadas las gigantescas puertas de las tres fachadas.

En 1984 y 1985 ya se empieza a pensar en la pintura.

El templo mide, de la puerta principal al ábside, 65.50 metros, y el crucero, de puerta a puerta, 38 metros.

La fachada mayor sostenida por cuatro columna semi salomónicas tiene una altura de 26.50 metros.

La diócesis de San Pedro Sula, está ubicada en el departamento de Cortés, Atlántida e Islas de la Bahía pertenecientes al país de Honduras, limita al norte con el mar Caribe o de las Antillas, al sur con el departamento de Comayagua, Yoro y el lago de Yojoa, al este con el departamento de Colón, y al oeste con el departamento de Santa Bárbara y parte de Guatemala.

HISTORIA DE LA DIÓCESIS DE SAN PEDRO SULA

Nos relata el Pbro. Medina, primer sacerdote hondureño ordenado en la actual catedral y el más longevo del clero diocesano:
“La Costa Norte de Honduras no era una diócesis sino un vicariato apostólico, es decir, un territorio de misión encomendado a un obispo titular que ejercía su ministerio episcopal en nombre del Papa. El primer Vicario Apostólico fue Monseñor Juan Sastre y Riutort (Paulino, obispo Titular de Germaniciana).*Todos los sacerdotes que compartían con él las tareas misionales eran también paules.”

Lo que hoy es Diócesis de San Pedro Sula es una parte de la antigua Diócesis de Comayagua. Durante el episcopado de Mons. José María Martínez y Cabañas se creó la Provincia eclesiástica de Tegucigalpa separándola de Guatemala. En 1916 Mons. Martínez fue nombrado primer Arzobispo Metropolitano de Tegucigalpa.

Durante muchos años la Costa Norte se encontraba en un casi total abandono pastoral: la parroquia de San Pedro Sula estaba encomendada al párroco de Santa Bárbara y la de la Ceiba al de Trujillo.

El 2 de febrero de 1,916 el Papa Benedicto XV expidió la Bula “Quae Rei Sacrae” por la cual creaba la Provincia Eclesiástica de Tegucigalpa, que quedaba constituida por:

a) La Arquidiócesis de Tegucigalpa,
b) La Diócesis de Santa Rosa de Copán
c) El VICARIATO APOSTOLICO DE SAN PEDRO SULA, conformado por los departamentos de Cortés, Atlántida, Colón e Islas de la Bahía.

En 1921, procedente de Estados Unidos, llega a la Costa Norte el Padre Juan Sastre para hacerse cargo de la Misión y, al mismo tiempo, ser Vice-Visitador de los Padres Paúles Españoles de Honduras y Estados Unidos.

El 10 de agosto de 1924 el Padre Sastre es consagrado obispo, convirtiéndose en el primer Vicario Apostólico de San Pedro Sula durante casi 25 años. Fue él quien comenzó la organización del Vicariato ayudado por los Padres Paúles de Barcelona. Monseñor Sastre murió en San Pedro Sula el 23 de marzo de 1949. A su muerte quedó al frente del Vicariato el Pro-Vicario, Padre Jaime Ramis, hasta 1950 en que es sustituido por el Padre Antonio Capdevila.

El 19 de julio de 1953 el Padre Capdevila fue consagrado obispo con el título de Zoara, siendo el segundo Vicario Apostólico de San Pedro Sula. Se preocupó mucho por la juventud. Fundó el Instituto “San Vicente de Paúl” para señoritas y un efímero Seminario Menor “Sagrado Corazón de Jesús”. Creó parroquias; realizó un magno congreso eucarístico y el 12 de agosto de 1962 murió en San Pedro Sula.

A la muerte de Mons. Capdevila, el Pro-Vicario Apostólico fue el Padre José García Villas.
En julio de l963 el Papa Pablo VI elevó el Vicariato Apostólico a la dignidad de Diócesis haciéndola depender de la Sagrada Congregación para la Evangelización de los Pueblos y nombró primer obispo diocesano al Padre José García Villas. Ordenado en Roma por el Papa el 20 de octubre de ese mismo año, falleció muy pronto a causa de un accidente el 9 de agosto de 1965.

El Padre Jaime Brufau Maciá, Párroco de la Catedral, fue elegido Vicario Capitular y así gobernó la Diócesis hasta el 29 de junio de 1966 en que fue consagrado segundo Obispo Diocesano de San Pedro Sula. El episcopado de Mons. Brufau ha sido el más largo de nuestra historia sampedrana: 27 años, 2 meses y 6 días. Fue el primer obispo sampedrano del post-Concilio y tuvo la ardua tarea de echar a andar en su diócesis las directrices de dicho Concilio.

Una de sus prioridades fue la formación del clero nativo. Testimonio fehaciente el Seminario Menor “Santiago Apóstol”. Ordenó sacerdotes religiosos y seculares diocesanos propios, creó parroquias, concluyó la edificación de la Catedral que dedicó el 27 de septiembre de 1987. Abrió su diócesis a órdenes y congregaciones religiosas como también a sacerdotes seculares de diócesis hermanas. Vencido por un cáncer, renunció a su Diócesis en 1993 encargándose de ella Mons. Oscar Andrés Rodríguez Arzobispo de Tegucigalpa hasta el 3 de febrero de 1995. Mons. Brufau murió en. Lérida (España) el 17 de agosto de 1996 y el 25 de ese mes fue Sepultado en la Cripta de la Catedral Sampedrana.

Mons. Ángel Garachana Pérez, fue consagrado el 3 de febrero de 1995. Su máxima preocupación es la pastoral vocacional, aunque todas las ramas de la pastoral tienen su apoyo incondicional. Se ha dado a la tarea de realizar concienzudamente las visitas pastorales lo que le da un conocimiento claro y profundo de la Iglesia Diocesana que apacienta. Indudable fruto de estas visitas es la creación de nuevas parroquias.

El 5 de Mayo de 2002 llega a la diócesis Mons. Rómulo Emiliani Sánchez nombrado obispo Auxiliar de Mons. Garachana.

Con admiración se expresa el padre Medina:

“Si todos los misioneros de nuestra Diócesis son dignos de todo nuestro reconocimiento y gratitud, los Padres Paúles merecen un monumento en nuestros corazones, porque comenzaron su ministerio entre nosotros en medio de inmensas dificultades, enormes sacrificios que a muchos de ellos los llevaron a la muerte y se cumplió su deseo, ya manifestado por Monseñor Sastre en el día de su consagración episcopal: que sus huesos descansaran junto a los nuestros en esta tierra hondureña. El catolicismo “costeño” que hoy tenemos hunde sus raíces en el ministerio de aquellos viejos misioneros a quienes indiscutiblemente reconocemos como nuestros padres en la fe”.

Galeria de Imagenes de la Catedral de San Pedro Sula en Honduras

Catedral de Huesca (España)

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Construcción     1294-siglo XVI
Estilo arquitectónico     Gótico

La Santa Iglesia Catedral de la Transfiguración del Señor de Huesca, también conocida como Catedral de Santa María de Huesca, construida en estilo gótico, fue iniciada a finales del siglo XIII y concluida a principios del siglo XVI.

Construcción

El proyecto de edificación de la catedral de Huesca se inició en tiempos de Jaime I de Aragón (1213-1276); algo tardío, si la comparamos con otras iglesias de la zona, que datan del románico. Esto se debe a que en Huesca se ofició el culto cristiano utilizando durante casi dos siglos el edificio de la mezquita aljama, hasta finales del siglo XIII. Recién consagrado como obispo de Huesca el sobrino de Jaime I (Jaime Sarroca), el rey consideró indecorosa la celebración del culto cristiano en la mezquita musulmana, por lo que en 1273, propuso la construcción de una nueva Catedral en el estilo gótico creciente en Europa, sobre la vieja mezquita (de la que solo queda un arco de herradura en la zona de claustros, posible entrada a la torre alminar de la mezquita aljama). Sin embargo diversos litigios demoraron el comienzo de las obras hasta 1294. El diseño inicial proponía una construcción de tres naves, con cinco capillas en la cabecera y transepto.

Detalle del portal

Junto a la vieja mezquita arábiga de la taifa de Wasqah, se alzaba en el siglo XII la pequeña iglesia románica dedicada a “Santa María de los Gozos”, de la que queda un pórtico compuesto por tres arquivoltas: la interior dovelada y con rollos exentos en su intradós. La arquivolta más interna, se orna con rollos zamoranos. Apean a través de una pareja de pilastras y dos pares de capiteles, con sus correspondientes fustes, de sencilla decoración incisa. Una parte del primitivo claustro románico queda adosado al lado norte del templo del que quedan las crujías norte y este y parte de la sur. La crujía oeste se destruyó al construirse el claustro gótico del Papa Luna prolongando las crujías sur y norte del románico.

La traza general del templo está compuesta en cruz latina con capillas laterales y tres naves de cuatro tramos además del crucero.

Entre 1294 y 1309 se erige la cabecera con cinco ábsides. Se levanta asimismo el muro norte del crucero con su puerta de arco de medio punto y el edificio anexo, que cumple las funciones de sacristía (la llamada “Sacristía Vieja”) y archivo. Entre 1296 y 1304 tiene lugar la construcción de las naves laterales. Más tarde se confió la construcción de las sus capillas laterales a la iniciativa de particulares.

Interior

Entre 1327 y 1348 se colocan las bóvedas de crucería simple en las naves laterales y se cubre con techumbre de madera la nave central y el transepto. La portada de la catedral, obra del maestro Guillem Inglés, es un conjunto destacado de escultura gótica. Está formada por siete arquivoltas que albergan dieciséis figuras: catorce vírgenes, diez ángeles y ocho profetas. El tímpano está presidido por una imagen de la Virgen con el Niño y a sus lados los Reyes Magos y Cristo resucitado con María Magdalena.

Entre 1369 y 1423 se levanta la torre campanario, primero hasta la cuarta planta a cargo de los maestros Juan de Alguiñero y Juan de Quadres, y en la última etapa de su construcción el maestro Pere Jalopa la concluyó, rematando la torre con un bello chapitel pentagonal, lamentablemente desaparecido durante el cerco republicano de la ciudad durante la Guerra civil española de 1936.

En esos mismos años del siglo XV se levantó, gracias al impulso del Papa Luna, Benedicto XIII, parte de un claustro gótico que pretendía rehabilitar y sustituir al antiguo románico. Únicamente se llegó a construir la crujía del lado meridional y las obras quedaron sin finalizar en lo que ahora es la actual Sala de Arte Medieval del Museo Catedralicio.

A comienzos de 1520 se le encargó a Damián Forment la realización de retablo mayor de la catedral. Realizado en alabastro, su cuerpo es un gran tríptico de tres escenas que muestran la pasión de Cristo.

* Diócesis de Huesca
* Huesca

Galeria de Imagenes de la Catedral de Huesca

Catedral de San Pedro de Vic (España)

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Construcción     1781-1803
Estilo arquitectónico     Románico, gótico, neoclásico

La Catedral de San Pedro (en catalán Sant Pere) de Vic, en la provincia de Barcelona, atraviesa en sus estilos gran parte de la historia arquitectónica europea, desde el románico, hasta el neoclásico, pasando por el gótico pleno, el tardío y el barroco. El edificio es actualmente sede de la diócesis de Vic.

Historia

La catedral inicial fue construida durante el episcopado del obispo Oliba de Vic (1018 y 1046) en estilo románico, siendo consagrada en 1038 por el arzobispo Wifredo de Narbona. De esta etapa se conservan la torre del campanario y la cripta, cuyos capiteles pertenecen a un templo anterior.

El claustro data del siglo XIV, destacando de él la columnación y los capiteles, en un marcado estilo gótico. A este estilo pertenece también el retablo mayor, aunque de un gótico más tardío, ya que data del siglo XV. Ya en el barroco se incluye la capilla de San Bernardo.

Sin embargo, la mayor ampliación se produce entre 1781 y 1803, período en el que se realiza la remodelación del templo a manos de Josep Moretó i Codina quien le dio su actual carácter neoclásico. De esta etapa data la actual portada de la catedral. En 1891 abre sus puertas el Museo Episcopal de Vic, justo en frente de la catedral y sobre su anterior claustro, que recoge algunas obras inicialmente situadas en la catedral.

Ya en el siglo XX, destacan las pinturas murales del interior de Josep Maria Sert. En 1931 la catedral es declarada Monumento Histórico Artístico, pero poco después, en los primeros años de la Guerra civil española, la catedral sufre un incendio, que provoca el derrumbe de parte del edificio, siendo poco después restaurado.
Características
Exterior

Figura de San Pedro, con una llave en la mano.

La fachada de la catedral pertenece a la remodelación de 1803, presentando una aspecto neoclásico. En su parte

superior, se sitúa un rosetón central, flanqueado por dos ventanas. Cada entrada de luz se corresponde en la parte inferior de la fachada con una portada. Destaca la central, que descansa sobre dos pares de columnas dóricas y sobre la que se sitúa una figura de la virgen. Las tres portadas contienen arquivoltas de la antigua fachada románica.

El campanario es de mediados del siglo XI, y presenta rasgos del románico lombardo. Su planta es cuadrada, manteniendo su forma desde los cimientos, hasta la parte superior, a 46 metros de altura. Está dividido en seis pisos o cuerpos, separados por franjas de piedra entre los que se sitúan los ventanales
Interior

Cripta de la catedral

Lo primero que destaca del interior del templo son las extensas pinturas murales de Josep Maria Sert, que representan escenas evangélicas como la Redención, y que datan de 1930.

En la girola de la catedral, tras el actual retablo mayor, se conserva el primitivo, de estilo gótico. Del 1420, es obra de Pere Oller. Está dedicado a Santa María y a San Pedro, y junto a él se encuentra la tumba del obispo Oliba.

El claustro se sitúa al lado de la catedral, y está formado por dos pisos. El superior es del siglo XIV, de estilo gótico y se atribuye a los maestros Despuig, Lardenosa y Valls. Destaca el labrado de los capiteles de sus columnas. El inferior, del siglo XII y de estilo románico, contiene en su centro una escultura del filósofo Jaime Balmes, realizada por Josep Bover en 1865. Desde este piso se accede a la sala capitular, del siglo XIV, de la que destaca su bóveda octogonal que trasmite el peso a los muros de planta cuadrada.

La cripta de la catedral es lo único, junto al campanario, que se mantiene de la catedral románica inicial. Su consagración se realizó en 1038, y los capiteles de sus columnas son aún más antiguos, habiendo pertenecido a la antigua catedral prerrománica.
Visita

La catedral puede visitarse de lunes a domingo, de diez a una de la mañana y de cuatro a siete de la tarde. La tarifa general es de 2€, para mayores de 65 años y grupos mínimo ocho personas es de 1€ y gratuita para niños menores de 10 años.

El museo abre sus puertas de martes a viernes, de 10 a 19 h en primavera y verano, y de 15 a 18 h en otoño e invierno; los sábados de 10 a 19 h y los domingos y festivos de 10 a 14 h.

mas infomacion

http://www.museuepiscopalvic.com/

Galeria de Imagenes de la Catedral de San Pedro de Vic (España)

Catedral de San Pedro de Jaca (España)

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Construcción     1077-1130
Estilo arquitectónico     Románico

La Catedral de San Pedro de Jaca (provincia de Huesca, Aragón), es una de las construcciones más características y antiguas del románico en España. Comenzó a construirse casi al tiempo que la de Santiago de Compostela en el último cuarto del siglo XI como sede episcopal y cabeza del Reino de Aragón por iniciativa del rey Sancho Ramírez que había obtenido el vasallaje vaticano tras su viaje a Roma en 1068, a resultas del cual le fue concedida la sede episcopal.

Historia

La ciudad de Jaca recibe fueros de ciudad, por el rey Sancho Ramírez de Aragón, en 1077, ostentando la capitalidad del reino entre 1035 y 1096 y convirtiéndose en sede diocesana, lo que hace necesaria la construcción de una catedral. Si bien las fechas de la construcción no están claras, se pueden distinguir en ella dos etapas. Una primera, podría estar situada entre 1077 y 1082 y una segunda entre 1104 y 1130.

En la década de los años 20 del siglo XVI se incluyen algunos añadidos, como las bóvedas de las naves laterales, del gótico tardío, y las portadas de las nuevas capillas de San Sebastián, San Agustín, Anunciación y Santa Ana. Posteriormente, ya en el Renacimiento, se añaden las capillas de San Miguel y de la Trinidad, ambas de 1572. En 1598 se construye la bóveda de la nave central y se abren ventanales en ella.

En el siglo XVII se termina la construcción del retablo y se emprende la reconstrucción del claustro, que es sustituido por el actual barroco, terminado a finales de dicho siglo. En este mismo periodo se construye la capilla de Santa Orosia, principal elemento barroco del templo. También a finales del XVII se sustituye el ábside románico y se erige uno nuevo, decorado con pinturas de Manuel de Bayeu, cuñado de Francisco de Goya, entre 1792 y 1793.

Nave y columnas de San Pedro de Jaca.

Características del templo
El exterior

Puerta principal.

En la fachada oeste de la catedral encontramos el atrio y la portada, cuyo arco de mayor radio, semicircular, enlaza con la nave central, de bóveda de cañón, del interior del templo. En el tímpano de esta fachada, la principal de la catedral, se halla una pieza excepcional: el crismón, símbolo de la monarquía aragonesa y con un claro carácter trinitario y penitente.

En la fachada sur encontramos otro pórtico, realizado en el siglo XVI con piezas de otras partes del edificio, destacando los capiteles realizados por el maestro de Jaca. En cuanto a los ábsides, solo se conserva del románico el que da al sur, ya que los central y norte, como ya ha sido comentado, fueron modificados en el siglo XVIII. En este ábside se puede apreciar la organización tripartita del muro tanto horizontalmente como en vertical, característica propia del románico jaqués extendida por otras construcciones del Camino de Santiago.

En la parte superior del edificio se halla una espadaña donde esta el cuerpo de campanas de la Catedral, pieza que fue añadida en el siglo XVI.
El interior

La planta del templo es basilical de tres naves, de las que la central es más ancha y alta que las laterales, permitiendo de este modo abrir óculos en el muro de la nave central y por encima de las laterales para iluminar su interior. Un elemento destacable de su interior es la alternancia de soportes circulares y cruciforme.

Las naves se prolongan hasta los tres ábsides semicirculares. De mayor profundidad el central, debido a la reforma llevada a cabo en el siglo XVIII, lo que permitió que se colocase allí el edifico el órgano.

La zona del crucero se cubre con una singular bóveda semiesférica de planta octogonal sobre trompas. El interior de esta original cubierta está reforzado con nervaduras formadas por grandes arcos de medio punto que apean en el centro de cada uno de los lados de la base octogonal en sendos modillones de rollos de carácter mozárabe.

En época barroca se abrió la capilla de Santa Orosia (patrona de la ciudad), decorada con llamativas pinturas mostrando su vida, martirio y encuentro de su cuerpo.

Cabe destacar el claustro adosado al muro norte de la catedral, que forma parte del museo diocesano de Jaca, uno de los más destacados de España de pintura románica; en él se aprecian pinturas románicas del ámbito jaqués que se encontraban en iglesias como Navasa, Ruesta o Bagües.
Decoración

La catedral de Jaca, además de ser referencia por su arquitectura, lo es en cuanto a su rica y variada decoración escultórica en capiteles, ménsulas, metopas, muros y basas.

Los capiteles, ménsulas y metopas reciben decoración figurada con escenas de la Biblia o incluso algunas fantásticas o de la vida cotidiana de gran calidad procedentes de al menos dos manos diferentes, mientras que en los muros o basas es más bien geométrica, bolas situadas en las basas o el conocido ajedrezado jaqués que decora gran parte del edificio. Estos dos elementos originarios del arte románico jaqués se pueden apreciar a lo largo del Camino de Santiago, lo que muestra la influencia que ejerció a lo largo de esta ruta de peregrinación.

Curiosidades

En la puerta lateral de la catedral se encuentra tallado el patrón de una unidad de medida denominada vara jaquesa. Esta unidad se utilizaba durante la Edad Media en el mercado ubicado en la plaza de la catedral para medir longitudes, y dicha unidad métrica fue usada en todo Aragón.

El templo románico

EL TEMPLO CATEDRALICIO conserva en lo básico su estructura y configuración románica: una planta basilical de tres naves de cinco tramos con sus correspondientes ábsides alineados y dos puertas de acceso: la occidental o principal, dotada de un espacioso atrio o lonja que abre a la plaza de San Pedro (donde antiguamente se situaba el monasterio
homónimo), y la puerta meridional, desde el siglo XVI dotada también de lonja y vinculada a la plaza del Mercado.

De los tres ábsides románicos sólo el meridional o de la Epístola se conserva inalterado, pues su simétrico quedó destruido y el central fue ampliado a finales del siglo XVIII para evitar las humedades de un cementerio anejo a la cabecera y para poder trasladar al presbiterio el coro y el órgano que estaban situados desde antiguo en los pies de la nave central (este traslado no se haría efectivo hasta 1919).

En este ábside meridional aparecen resumidos los elementos y el lenguaje arquitectónicos característicos del románico jaqués, entre los que destacan los “tacos” o “billetes” en ajedrezado (discurre en forma de imposta por el exterior e interior del edificio) y las “bolas” (presentes también en los apoyos interiores).

En el INTERIOR, las tres naves están separadas por arquerías de medio punto que apoyan sobre pilares cruciformes y cilíndricos que se alternan, configurando un curioso “tramo doble” del que pueden encontrarse paralelismos en iglesias del norte de Francia y en Inglaterra. Los capiteles, con una configuración básica de orden corintio, presentan diversos tipos de decoración: geométrica, vegetal y figurada.

El edificio románico cubría sus naves con techumbre de madera (a dos aguas la central y a una las laterales), que posteriormente como veremos se sustituirán por las actuales bóvedas. El resto de la catedral mantiene su sistema de cubrición original: bóveda de medio cañón para los brazos del transepto y los tramos rectos de los ábsides, cúpula hemiesférica sobre trompas para el crucero y bóveda de horno para los tramos curvos de los ábsides.

La Portada Occidental

se sitúa al fondo de un profundo pórtico, cubierto con medio cañón, que tendría además función penitencial, tal como lo indican las representaciones y los textos del tímpano, en cuyo centro se dispone el típico Crismón Trinitario flanquedo por dos leones: el de la derecha aplasta con sus garras a un oso y a un basilisco, representando a Cristo como vencedor del pecado y de la muerte, mientras el de la izquierda protege a un hombre vestido de penitente que se prosterna ante él, mostrando así su misericordia divina.

La Potada Meridional

presenta un tímpano muy modificado y dos capiteles que simbolizan, a través de dos representaciones bíblicas (Abraham e Isaac y Balaam y el ángel) el poder salvífico de Dios; se atribuyen estos capiteles al llamado “maestro de Jaca” y junto con los magníficos capiteles del claustro (actualmente diseminados por distintas dependencias catedralicias, entre ellas el propio pórtico sur y el museo) constituyen los mejores ejemplos de la escultura del románico jaqués.

Las Etapas Constructivas

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*La construcción de la catedral románica se desarrolla en dos fases bien diferenciadas, correspondientes a periodos de especial sintonía entre los reyes de Aragón y los obispos jacetanos:

EL PRIMER PERIODO ENTRE 1077 Y 1082, que se corresponde con el reinado de Sancho Ramírez y el obispado de su hermano el infante García.

EL SEGUNDO PERIODO ENTRE 1104 Y 1130, cuando Alfonso I el Batallador v Esteban de Huesca ceñían la corona v la mitra, respectivamente.
Una vez levantado el templo románico se fueron añadiendo dependencias necesarias para la vida capitular y la catedral fue creciendo. Su estructura inicial se vio modificada por sucesivas reformas, ampliaciones y destrucciones, que le han dado su configuración actual, pero siempre ha conservado esa conexión íntima con la ciudad y con sus habitantes.

Años 1076-1140
Años 1140-1200
Siglos XIII
Años 1450-1550
Años 1550-1625
Siglo XVII
Siglo XVIII
Siglo XIX- Año 1920
Años 1920-1999

Tras un pequeño paréntesis, donde únicamente se realizan obras de mantenimiento en el edificio, El SIGLO XV asiste a la construcción de capillas de estilo gótico como 1a de Santa Cruz, Santa Orosia, San Agustín y Santo Cristo, todas ellas en la nace septentrional, así como a la erección de la torre sobre e1 pórtico de entrada, que posteriormente sufrirá abundantes reformas.
EL SIGLO XVI Y PARTE DEL XVII siguen siendo momentos de gran actividad constructiva, destacando de ella los siguientes trabajos: el abovedamiento de las naves laterales (1520-30); la fundación de nuevas capillas tardogóticas como la de San Sebastián (cuya portada se copia en su simétrica de San Agustín), la de la Anunciación y la de Santa Ana; la aparición de las primeras capillas de estilo renacentista, entre las que destacan la espléndida de San Miguel (1523) con embocadura monumental en arco de triunfo realizada por el italiano Juan de Moreto, la de la Trinidad (1572), obra del magnífico escultor romanista Juan de Ancheta, la del obispo Baguer (1573), con sepulcro en arcosolio, y la de San jerónimo (1573), en el ábside septentrional.

A finales del siglo XVI (1598) se emprende el abovedamiento de la nave central, sustituyendo la anterior cubierta de madera, permitiendo de este modo la apertura de ventanales de iluminación. En este mismo año se encarga un retablo en piedra para el altar mayor, obras ambas contratadas con el arquitecto y escultor Juan de Bescós y finalizadas en la centuria siguiente.

A finales del siglo XVII se reconstruye el claustro, sustituyendo el románico, que por entonces presentaba un aspecto ruinoso por el actual de factura barroca, y se erige una nueva capilla dedicada a Santa Orosia, patrona de Jaca.

En el SIGLO XVIII aparecen o se reforman algunos altares, como el de San Agustín (1760) o el Santo Cristo (1767) y en sus últimos años se emprende la reforma de la cabecera, lo que supone, como ya se ha dicho, la destrucción del correspondiente ábside románico y el desmontaje del retablo mayor en piedra (cuyos fragmentos fueron repartidos por la catedral). El nuevo ábside recibió decoración pictórica (1793), que corrió a cargo del cartujo Manuel Bayeu.

En el SIGLO XX se traslada el coro a su ubicación actual en 1919. En 1931 fue declarada Monumento Nacional. En 1999 se redacta el Plan Director de la catedral.

Galeria de Imagenes de la Catedral de San Pedro de Jaca en España

Concatedral de San Pedro de Soria (España)

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Construcción     1152-siglo XII
Estilo arquitectónico     Románico, Renacimiento, Barroco

La colegiata de San Pedro, auténtica joya de la arquitectura románica castellana con la que cuenta la ciudad de Soria (España), acumula también el título de concatedral desde 1959, fecha a partir de la cual comparte la sede catedralicia con El Burgo de Osma.

Rivalidad por establecer la Sede Catedralicia

Interior de la Concatedral.

Desde sus inicios, la rivalidad entre la sede obispal de Osma y este centro religioso fue constante. Favorecidos por un rey castellano muy agradecido a la ciudad, Alfonso VIII solicitó en el siglo XIII al Papa Clemente IV la categoría de ciudad para Soria y el paso de colegiata a catedral, cosa que fue concedida por bula pontifical. El cabildo catedralicio de Osma protestó y a partir de ese momento, todas las peticiones de que se le concediera a Soria una nueva sede obispal o, más drásticamente, que se trasladara la de Osma a Soria, fueron denegadas por los reyes tras consulta con los de Osma al no atreverse a hacer cambios drásticos que provocaran conflictos eclesiásticos.

La historia sobre el derrumbamiento de la colegiata, se hace creíble sabiendo que unos años antes el cabildo de la colegiata había solicitado al rey el traslado hacia el interior de la ciudad de la sede colegial, debido a que el centro de Soria se había ido trasladando al este y la colegiata, antiguamente central, había perdido su posición de privilegio. Se pensó en la iglesia de Santa Maria la Mayor hasta el punto de disputar durante siglos la dignidad de colegiata. El rey se negó aduciendo la belleza de San Pedro y su categoría de obra artística.

Tras el derrumbe el obispo Pedro Acosta se reunió con la nobleza de la ciudad y el cabildo y les ofreció cumplir el deseo inicial de trasladar la colegiata al centro de la ciudad. Dicen que es posible que el obispo pensara construir su propia sede personal allí además de su enterramiento, en una forma encubierta de trasladar la sede obispal de Osma a Soria pero estos se negaron a asumir gastos importantes y el obispo, irritado por lo que describió documentalmente como la pusilanimidad de los sorianos, aflojó la bolsa para la reconstrucción del edificio en el mismo lugar donde se encontraba pero sin gastos adicionales ni obras complementarias.

Finalmente tras años de peticiones el 9 de marzo de 1959, el Papa Juan XXIII, con la Bula ‘Quandoquidem Animorum’, concedió el título de concatedral, fecha a partir de la cual comparte la sede catedralicia con el Burgo de Osma.

Historia
La antigua parroquia

La primitiva iglesia pudo tener su origen en los años en que Alfonso I el Batallador, ocupado en los asuntos castellanos por su matrimonio con Urraca de Castilla, emprendió la repoblación de Soria (1109-1114). No ha quedado constancia arqueológica de la antigua iglesia pero si documental, calificada por la historiografía como: “reducida, simple y rústica parroquia de pobre fábrica”.

Destaca una ventana en el claustro trasladada posiblemente desde esta antigua iglesia. Tiene un aspecto y disposición que recuerda los huecos dobles y triples asturianos. Tres arquillos de medio punto con arquivoltas sogeadas seguidas de otras de puntas de diamante apean sobre dos columnas centrales y sobre las jambas del hueco. Los capiteles de las dos columnas representan rudas hojas acabadas en gruesos caulículos como bolas. Además debajo hay un arco de ventana muy mutilado, que según Gaya Nuño pudo ser de herradura, y hundida en el suelo lo que parece una portada de medio punto con los apoyos enterrados. Los textos de Marrón sitúan la datación de esta primera iglesia a más de 800 años de su reconstrucción en 1573, es decir, hacia 770, por lo que debería ser mozárabe.

En 1152 el obispo de Osma Don Juan donó la iglesia a los canónigos de la regla de San Agustín. Constituidos los canónigos en comunidad monástica, decidieron derribar el templo antiguo y erigir uno nuevo. Para ello contaron con el favor de los monarcas castellanos, que se fue plasmando en numerosos donativos y privilegios.

Iglesia Monacal del siglo XII

Se construyó, todo nuevo y magníficamente amplio, una iglesia grandiosa dotada además de un gran claustro y de las dependencias propias de un centro monacal al Norte en el mejor estilo románico imperante en la segunda mitad del siglo XII. Sin duda de tres naves, siendo la central más ancha y alta que las laterales. Puede pensarse en una planta muy próxima a las de las desaparecidas iglesias monásticas de Sahagún y Silos, basilical con crucero y cimborrio y cabecera tripartita.

Tuvo un transepto tanto como el de la colegial actual, de 35 metros, siendo la iglesia mayor de Soria e incluso de la región pues el muro de los pies se encontraba más al oeste que el actual como muestran los restos conservados. En 1467 se lleva la apertura del hastial Norte del transepto, tal y como se conserva hoy, mediante un gran arco apuntado.

La iglesia se hundió o desmoronó hacia 1543. Una breve reseña dice: “dicen que a instancia de una dignidad y un canónigo por hacer un altar a Nuestra Señora en un colateral junto a un pilar aunque el cantero dijo que no se atrevía, se quitó el pilar y se callo la iglesia toda”.

Colegiata del siglo XVI

Inmediatamente se iniciaron las obras de reedificación de las que se encargó el maestro Juan Martínez Mutio y San Juan de Obieto. Se siguió el modelo de la colegiata de Berlanga de Duero y se terminó sobre 1575 acabándola los hermanos Pérez de Villavid. A finales de siglo, con la construcción del campanario quedó culminada la nueva colegiata.

La iglesia renacentista se construyó con anchura igual a la longitud del crucero de la primitiva, por lo que los cerramientos laterales hubieron de desplazarse 7 metros hacia el exterior. Esta operación no presentó ninguna dificultad en el lado sur libre de impedimentos, no así en el norte al que estaba adosado el claustro. Sin ningún miramiento ni aprecio por el valor de este claustro, del que Gaya Nuño ha dicho que es el más bello de España, por la elegancia de las proporciones, la esbeltez de las arquerías y lo nuevo de la decoración, derribaron el ala meridional del mismo, y aún hay que congratularse de que no sucumbiera en su totalidad por cualquier fútil motivo.La iglesia se hundió o desmoronó hacia 1543. Una breve reseña dice: “dicen que a instancia de una dignidad y un canónigo por hacer un altar a Nuestra Señora en un colateral junto a un pilar aunque el cantero dijo que no se atrevía, se quitó el pilar y se callo la iglesia toda”.

Exterior de la concatedral


Bóvedas de crucería.

La iglesia es de planta de salón de cinco naves con bóvedas de crucería estrelladas de combados, soportadas por columnas dóricas de sección circular, con cabecera poligonal. Tanto la nave central como las laterales constan de cinco tramos separados por arcos fajones levemente apuntados. En las naves laterales entre los contrafuertes hay numerosas capillas. El templo se terminó bajo el mecenazgo del Obispo Acosta, cuyo escudo fue esculpido en una columna en 1573. La nave mayor tiene la misma altura que las colaterales, lo que conforma un tipo de edificio conocido como “iglesia salón”, muy frecuente en la primera mitad del siglo XVI en Castilla.
Portadas

Portada Sur.

Portada Sur

El aparejo románico con tres ventanales de medio punto y un óculo pertenecientes al hastial meridional del primitivo crucero encuadra la magnífica portada plateresca realizada hacia 1520. Esta enmarcada por dos pilastras de orden corintio recubiertas por una rica decoración a candelieri, es decir, con elementos ornamentales que imitan candelabros. Se abre en arco de medio punto con arquivoltas y un alto friso adornados con ricas labores de grutescos que cubren toda la portada excepto las albanegas. Está presidida por la imagen de San Pedro con las llaves de la iglesia situada en una hornacina de concha achaparrada. Curiosamente la hornacina se enmarca repitiendo el modelo de la fachada con pilastras y friso. A ambos lados rematan el conjunto dos jarrones en relieve flanqueados por dos pequeños ángeles.
Portada Oeste

Se supone que esta es la entrada principal de la Concatedral y así lo fue durante la época medieval en la que la Plaza Mayor estaba situada en la Plaza de San Pedro frente de la entrada principal de la primitiva colegiata románica. Entonces era el centro del casco urbano de la población con casas y palacios hoy desaparecidos. Posteriormente la Plaza Mayor se trasladó a la plaza de las Cinco Villas y ya, en el siglo XVI, a su emplazamiento actual.

Más sencilla y elevada que la portada sur, se abre en arco de medio punto entre dos pilastras acanaladas que sostienen un estrecho entablamiento y se sitúan sobre dos altos plintos. Se puede datar hacia la mitad del siglo XVI en el que se impone el purismo, caracterizado por una mayor austeridad decorativa. Comparándola con la portada sur se puede comprobar que hay un cierto cansancio de la exuberancia decorativa y se impone un estilo de aspecto más sereno.

Portada del Claustro

Al claustro, declarado Monumento Nacional en 1929, se accede desde una portada alzada en el ángulo suroccidental junto a la torre. Es una portada de arco de medio punto y data de comienzos del siglo XVII. Tiene arquivolta casetonada sobre jambas cajeadas y está flanqueada por dos columnas acanaladas que soportan un entablamiento y se apoyan sobre altos plintos cajeados. Se completa con medallones en las enjutas, un motivo heráldico y una hornacina superior sin escultura alguna.

También se puede acceder al claustro desde el interior de la iglesia por otra portada, situada en el ángulo suroriental, muy simple abierta en arco rebajado sin ninguna decoración.

Campanillo del siglo XIV.

Campanillo del siglo XIV.

La torre es de sillería, y de planta sensiblemente cuadrada de tres cuerpos rematada en balaustrada con flameros. Fue levantada por Juan Ocampo. Se articula en torno a un pilar central, sobre la que reposan alternativamente las losas que conforman los escalones de acceso. Tiene dos vanos por lado, ocupados por sendas campanas, excepto en el lado norte, donde se ubica la campana mayor. Para su construcción se reutilizaron sillares de la desmantelación de la antigua iglesia de San Miguel de Montenegro.

Otro Bien de apreciable valor son las campanas ya que nos encontramos ante uno de los conjuntos de campanas más espectaculares e importantes de las Catedrales de España. De las siete campanas existentes, cinco son anteriores a 1701 y por tanto merecedoras de ser consideradas, individualmente, como Bienes Muebles de Interés Cultural, valor que se añade a la antigüedad de las campanas y a la belleza de sus melenas de madera. El campanillo, anepígrafo, esto es sin ninguna otra decoración que no sea una serie de siete finos cordones dobles, puede ser de mitad del siglo XIV (hacia 1350), por su forma y esos cordones.

Las otras cuatro campanas, tres esquilones y una romana, son del XVII, y dos de ellas están lamentablemente rajadas, exigiendo una necesaria restauración. Son respectivamente de 1601, 1657, 1666 y 1700. Las dos nuevas son de 1984 y 2000 carecen de decoraciones y de inscripciones que las llenen de significado. Una de las refundidas era de 1823 y merecía ser restaurada, nada podemos decir de la otra refundida, cuya antigüedad, visto e conjunto debería ser notable.

Restos conservados de la antigua colegiata de San Pedro

De lo que fue el conjunto monacal construido tras la conversión de San Pedro en colegiata, quedan algunos vestigios integrados en la actual iglesia. Se trata de la mayor parte del brazo Sur de lo que seria el transepto, y de los muros laterales del brazo Norte donde se abre la sala capitular. Son visibles desde el interior en dicho transepto, tres ventanas pertenecientes a la fábrica románica. Lo que aún permanece patente al exterior es el pequeño óculo que se abría en el primitivo frontón y hoy ha quedado en el centro del lienzo. La arquivolta de las tres ventanas va decorada en su bisel con motivos que son idénticos en las laterales a base de entrelazos y medallones, y cenefa diferente en la central. En sus jambas, columnillas con capiteles de ornamentación vegetal. Imposta inferior decorada. Otras dos ventanas, también cegadas, menos esbeltas que las anteriores se sitúan una a cada lado del lado Norte.

Portada de la sala capitular, desde el claustro.

Fuera del templo, se conservan, además de las crujías Norte, Este y Oeste del claustro, el frente del muro oriental del mismo. En el se abren hasta tres portadas de acceso a diferentes dependencias, entre las que se encuentra la sala capitular con una esplendida portada que da al claustro se abre en arco de medio punto con chambrana y tres arquivoltas e intradós lobulado en los extremos de cada una de las ocho dovelas que forman la rosca; a los lados de la puerta de acceso se disponen dos arcos de medio punto con arquivoltas. Cobijan sendos óculos calados lobulados y dos arquillos de herradura germinados, de evocación mozárabe, apoyados en dobles columnas, con capiteles de centauros, dragones, grifos y motivos vegetales de evocación silense.

Desvinculados a la actual construcción, y alejados unos metros del cierre oriental de la iglesia, han sido exhumados restos, recientemente restaurados, de una potente estructura arquitectónica, perteneciente al conjunto.

Interior de la concatedral

Una de las grandes riquezas de esta concatedral es la existencia de magníficos retablos.


Capilla Mayor

La capilla mayor, poligonal y de pequeñas dimensiones, se cubre con bóveda estrellada sobre semicolumnas y fue financiada por los linajes de Morales, Barnuevo y Don Vela como atestiguan sus escudos de armas. En los paños laterales se abren dos arcos sepulcrales de medio punto que se decoran con motivos platerescos. En ellos, según Loperráez[1] se enterrararon los obispos de Osma, Francisco de Villafañe (†1635) y Jorge de Cárdenas y Valenzuela (†1705).

Capilla Mayor.

Todo el frente del ábside está cubierto por el retablo mayor, construido en tiempo del obispo Tello, cuyas armas se ven en la base del mismo. Es un retablo de estilo romanista de la escuela castellana en la que se aprecian influencias de Juan de Juni y Gaspar Becerra. Realizado en el siglo XVI, es obra de Francisco del Río según traza de Pedro Ruiz de Valpuesta.

El primer cuerpo es de orden jónico, conteniendo en el centro la imagen de San Pedro, sentado, flanqueado por San Pablo y San Agustín, relieves del martirio de San Pedro, la crucifixión con la cruz invertida a la izquierda y su liberación de la cárcel mamertina a la derecha. En los extremos, Santiago el Menor y San Sebastián.

El segundo cuerpo es de orden corintio en cuyo centro se halla la Asunción de la Vírgen, y a sus lados San Francisco y San Juan Bautista, entre los cuales se sitúa un relieve de la predicación de los apóstoles y sobre él un óvalo horizontal con San Jerónimo, y a la derecha las figuras de San Juan Evangelista y San Miguel, colocándose un relieve del Quo Vadis entre ellos y encima un óvalo con la representación de San Agustín. También se encuentran los cuadros del encuentro de San Pedro con el Salvador a las puertas de Roma y la predicación del mismo apóstol en Jerusalén.

El ático lo preside un magnífico calvario que está flanqueado por Santa Catalina y Santa Bárbara en los extremos y en relieves intermedios la Consagración de los Obispos y la Transfiguración. Remata el conjunto el escudo del obispo Tello Sandoval sostenido por dos ángeles.

Las obras de restauración acometidas en 2009 han devuelto al retablo todo su esplendor mediante su limpieza y recuperación de las pérdidas de policromía. Además dichas obras han propiciado un importante hallazgo y la unificación del entramado original de este conjunto. Durante la restauración se descubrió un dibujo de San Saturio, patrón de Soria, y San Prudencio, su discípulo, anteriormente tapados por polvo graso acumulado, situados bajo las imágenes de San Francisco y de San Miguel. Además, la restauración ha servido para la unificación del retablo ya que tras el Concilio Vaticano II, que cambió la forma de impartir los oficios religiosos, se decidió trasladar el sagrario desde su emplazamiento original.

Capilla absidial de San Nicolás

Retablo de San Nicolás

Otro retablo muy interesante es el que cubre el frente de la capilla absidial de la Epístola, plateresco de mediados del s.XVI, procedente de la iglesia de Santa Clara, desalojado, en 1834, para uso militar. La historia de este retablo es muy interesante ya que las religiosas hablan de dos retablos y únicamente hay uno. Al montarlo debió modificarse en parte. La existencia de dos figuras de San Juan, la imagen de la Asunción, que está situada en el segundo piso, y la de San Miguel en el tercero, y que fue el titular original del retablo; hacen pensar que esta posibilidad puede ser cierta. Faltan dos tallas (San Francisco y Santa Clara) que actualmente están en el retablo del Santísimo de la iglesia de Santo Tomé.

No está documentado quién fue el autor, pero la influencia de la Escuela de Valladolid y de Felipe Vigarny a través de su discípulo Picardo es perceptible en algunos de estos relieves. Es un retablo de gran riqueza, dorado y policromado, con 20 tallas exentas y 6 altorrelieves. Consta de banco, tres cuerpos, distribuidos en tres calles y cuatro entrecalles, y ático.

La iconografía de la calle central incluye a San Nicolás, en el centro de la parte inferior, procedente de la iglesia del mismo nombre arruinada en la calle Real; sobre éste La Asunción de La Virgen, en el segundo; el Arcángel San Miguel, titular original del retablo, en el tercero, y el Calvario, en el ático.

Los trabajos de restauración realizados sobre este retablo han desvelado sobre el muro dos escudos heráldicos que podrían estar relacionados con los Doce Linajes de Soria, aunque los expertos descartan que la pareja de blasones formen parte de la egregia docena. Tras un primer estudio de los dos blasones se ha descartado que estos pertenezcan, directamente, a los Doce Linajes pero no que les una cierta relación. Se trata de dos escudos policromados, bastante bien conservados, realizados en piedra. Cada uno de ellos está sostenido por dos cabezas de ángeles.

Capilla absidial de San Miguel

Esta capilla realizada bajo el patronazgo de los Salcedos se encuentra en la cabecera de la nave del Evangelio. Todo el frente del muro se encuentra ocupado por el magnífico retablo de San Miguel, dedicado a los arcángeles.

Se trata de un retablo barroco de gran tamaño realizado a mediados del siglo XVIII de estilo rococó granadino. Construido en madera de pino sin dorar, fue pintado de blanco azulado hacia el año 1861 pero en la restauración acometida en 2008 se retiró esta capa de pintura, devolviéndole su color original. Está formado por un cuerpo de tres calles separadas por estípites (columnas) muy recargados y ático.

En la calle central se encuentra la hornacina en la que está situada la imagen de San Miguel Arcángel y en las calles laterales las imágenes de los arcángeles San Gabriel y San Rafael. En el ático hay una imagen de la Virgen María que representa a la Inmaculada. A ambos lados aparecen los bustos tallados de Santa María Magdalena y Santa Bárbara.

Capilla de San Saturio

En el muro norte nos encontramos la comunicación entre el claustro y la antigua Sala Capitular, hoy capilla de San Saturio. La mayor parte del muro testero desapareció en el siglo XV al abrirse en él un gran arco apuntado de acceso a esta capilla, originariamente sala capitular de la canónica agustiniana, circunstancia por la cual le hizo perder casi totalmente su identidad románica. Esta última se convirtió en capilla bajo advocación del Santo Cristo, fundada por Rodrigo de Morales.

Tiene bóveda gótica y retablo barroco del siglo XVII de grandes dimensiones realizado para la veneración de Nuestra Señora de San Millán, nombre con el que se conoció después esta capilla. Asentado sobre sotobanco de piedra, se compone por predela, un cuerpo con tres calles y ático. Las calles se articulan por cuatro columnas corintias. En la central aparece un gran nicho de forma ovalada en el que estuvo colocada la Virgen de San Millán y ahora está ocupado por una imagen de la Inmaculada. La imagen de San Saturio cobijada por una caja lobulada vino a reemplazar a la del Santo Cristo que había antes, propiedad del caballero Rodrigo de Morales.

En el retablo aparecen representados episodios de la vida de la Virgen (la Presentación, los Desposorios…) y otras escenas de la vida de San Saturio que sustituyeron en el siglo XVIII a alguno de los lienzos dedicados a María. La capilla pasó a denominarse como Capilla de San Saturio cuando se decidió trasladar la imagen titular a otra ubicación. Nuestra Señora de San Millan fue una imagen muy venerada en esta iglesia ya que tres de las siete campanas del campanario están dedicadas a esta Virgen. La talla, que se creía milagrosa, se trajo a esta iglesia desde la desaparecida de San Millán.
Capilla de la Santísima Trinidad

En el muro testero de esta capilla se encuentra el retablo de la Santísima Trinidad asentado sobre un banco de piedra y fronton de madera que imita las labores de un cordobán. Se trata de un retablo barroco de madera dorada conformado por un marco de grandes dimensiones que encuadra una pintura. Se realizó hacia 1743 y en 1790 al enlosar la capilla en la que se encontraba se cambió de lugar, se doró y se le añadieron los costados.

Se compone de un solo cuerpo con columnas adosadas rematadas con estípites. En el centro aparece un gran nicho abocinado que alberga un lienzo que representa en la parte inferior “La predicación de San Pedro” y en la superior la escena de la “Santísima Trinidad”.
Capilla del Santo Entierro

Esta capilla situada a los pies del lado del evangelio junto a la escalera de subida a la torre se denominó en antiguo capilla de San Miguel pero en una de las reformas de la iglesia a mediados del siglo XX en las que se quitó el coro (la sillería se encuentra en la Iglesia de Santa María la Mayor decorada con el escudo de San Pedro) se trasladó el retablo situado en el trascoro a esta capilla pasando a su actual denominación.

Un retablo barroco flanqueado por cuatro columnas salomónicas sirve como marco a un precioso cuadro pintado al óleo en el que se representa la escena del Santo Sepulcro. Presenta el momento en que el cuerpo de Cristo es depositado en el sepulcro por José de Arimatea y Nicodemo en presencia de la Virgen, San Juan y la Magdalena. La pintura, copia de la obra original del célebre Ticiano, porque en él está su firma, es idéntica a otra conservada en la Iglesia de San Juan de Rabanera.

Capilla de Nuestra Señora del Azogue

Capilla y retablo de Nuestra Señora del Azogue.

En el ángulo Sudoeste de la iglesia se prolonga, a manera de colateral, la última hornacina para formar la capilla de Nuestra Señora del Azogue, la cual si bien aumenta la capacidad interior del templo, le hace perder al exterior toda su belleza. Esta capilla se cubre con bóveda de crucería al igual que el resto del templo y en uno de los arcos se puede leer la siguiente inscripción:
“En el año de 1577 se acabó de reedificar esta iglesia en el día de San Pedro de la Cátedra. Habiendo más de ochocientos años que era Iglesia”

La iglesia, hoy desaparecida, de Nuestra Señora del Azogue se localizaba en la parte de atrás de San Pedro. En 1557 fue anexionada a San Pedro y a ella se había unido primero la iglesia de San Millán. El mercado extendido por Castilla y León, donde diariamente se realizan los intercambios o la adquisición de artículos de primera necesidad, es el que en los documentos de denomina açog o açogue, término mudéjar del que se deriva el castellano azogue, cuyo diminutivo es azoguejo que significa plaza.

La capilla se separa del resto del templo por medio de una rejería traída de Aldealafuente a finales del siglo XVIII. Todo el frente está cubierto por un retablo barroco de gran tamaño de madera de pino sin dorar. Consta de tres calles y ático presentando dos puertas de entrada a la sacristía y el camarín puesto que se trata del retablo mayor, atribuido a Domingo Romero, del antiguo Convento de Nuestra Señora de la Merced trasladado en 1810 cuando los mercedarios abandonaron su convento.

En la calle central se ubica un gran nicho que alberga una talla de San Pedro bajo un pequeño y sencillo baldaquino dorado. Esta sería la hornacina en la que estaría situdada la imagen de la Virgen (devuelta a los mercedarios cuando regresaron en 1814 y en paradero desconocido) y a la que se podía acceder a través del camarín. En las calles laterales aparecen las imágenes de Santa Águeda y San Jerónimo y en el ático una imagen de algún santo. Sobre la cornisa se sitúan estatutuas de reducido tamaño de San Blas, Santa Catalina y Santa Lucía. Frente al retablo se encuentra la pila bautismal, por lo que la capilla hace las funciones de baptisterio.
Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe

Esta capilla inicialmente advocada de San Jerónimo fue fundada por los Sotomayor. Se cubre con bóveda estrellada de ocho claves y se finalizó en 1591, año en el que se contrató al maestro Juan del Campo. En ella se puede observar el escudo de su fundador, don Jerónimo de Sotomayor, del linaje de Calatañazor.

En la actualidad su frente se encuentra ocupado por el retablo de Nuestra Señora de Guadalupe realizado en el primer tercio del siglo XVIII. Está conformado por un único cuerpo, predela, cuatro columnas estípites y se remata por un arco de medio punto. Realizado en madera dorada sobre fondo blanco, está profusamente decorado con festones, cabezas de ángeles y motivos florales, enmarcando una pintura de la Virgen de Guadalupe cubierta con manto azul estrellado y aureola. Sobre el sagrario se encuentra el busto relicario de San Saturio. Este retablo pudo pertenecer a alguna de las desaparecidas parroquias de la ciudad o se costeó por algún soriano que emigró a México.

En uno de los laterales de la capilla se puede contemplar aún el antiguo retablo de San Jerónimo, uno de los más antiguos de la concatedral. Este pequeño retablo de estilo romanista, se realizó en el siglo XVI.

Capilla de Santa Catalina

Asimismo, cabe mencionar el retablo barroco, obra de Domingo Romero, dedicado a Santa Catalina que se encuentra en la capilla situada a la izquierda de la entrada sur. En esta capilla se encuentra la imagen del Santo Sepulcro realizado en 1891 en Zaragoza. Es sacado en procesión por la Cofradía del Santo Entierro de Cristo.
Otros retablos y piezas de valor

En la escalinata de acceso al claustro se encuentra un magnífico tríptico flamenco, fechado en 1559, procedente de San Nicolás, y una tabla castellana del s. XVI que representa la Presentación del Niño Jesús. También destaca un Cristo Románico.

En la Concatedral se custodia un Lignum Crucis muy particular por su magnitud y adorno proveniente de la parroquia de la Santa Cruz, agregada a la colegial en el año de 1779, no habiendo noticia alguna de quién lo dio en los papeles de la Iglesia. Se sabe que la reliquia de la Santa Cruz regreso a Soria en 1522, cuando el Papa Adriano VI la requirió para venerarla devolviéndola al año siguiente. Esta es la mención más antigua de esta reliquia. En el año 1968 se realizó un paso para la Semana Santa que porta dicha reliquia y es sacado en procesión el Viernes Santo por la Cofradía del Santo Entierro de Cristo.

El claustro

Claustro de San Pedro. Capitel.

Su construcción se inició por el ala Oeste a mediados del siglo XII, continuándose por los lados Norte y Este. De la fecha de una inscripción funeraria que se encuentra en el muro oriental cabe deducir que el claustro estaba concluido en 1205, es decir, en los primeros años del siglo XIII.

Sobre un podio corrido se asienta una sucesión de basas de garras sobre las que descansan parejas de esbeltos fustes rematados por capiteles dobles que soportan a su vez los arcos de medio punto. Cada ala del claustro está dividida en varios tramos por elementos prismáticos a cuyas caras interior y exterior se adosan columnillas en dos órdenes superpuestos de gran originalidad. Hay una gran variedad de capiteles que ostentan diversos motivos decorativos, desde vegetales, palmetas y roleos, hasta sirenas, grifos, guerreros, además de escenas historiadas.

Crujía Este

Después de la mutilación, han quedado 24 metros de longitud distribuidos en tres tramos: dos de cuatro arcos y otro de cinco. Se separan por medio de pilares de sección rectangular. Los tramos de cuatro arcos, los adyacentes al ala Norte son de la misma tipología que los de ésta y pudieran pertenecer a la misma época y artífice; no obstante, los arcos del tramo mayor, el más próximo a la iglesia, difieren de los demás por disponer de una columnillas encaramadas sobre sus ábacos y que, quebrando las chambranas por su punto de unión, se remontan hasta el alero rematadas por un pequeño capitel que sustituye al correspondiente modillón. La decoración de los capiteles es de palmetas, hojas de acanto, piñas, hojas de laurel, grifos, aves exóticas y dos con figuras humanas. Uno de los capiteles historiados representa al Rey Salomón, tocado con corona real, con un libro abierto que sujeta su mano izquierda y señalándolo con la derecha a la Reina de Saba con corona real. El otro capitel tiene una figura de un monje que recibe las ofrendas de los fieles. La mayor parte de los canecillos son sencillos, aparecen motivos vegetales, rollos dragones, liebres, cabezas humanas y ángeles.

Crujía Norte

Claustro, crujías Norte y Este.

Es la única crujía que se conserva completa. Tiene 30 metros de longitud divididos en tres tramos de cinco arcos cada uno separados por pilastras prismáticas. No son estas iguales, sino que la más occidental de ellas posee adosadas a sus caras exterior e interior un doble orden de columnillas en número de tres en la parte inferior y de cuatro en la superior. En la otra pilastra se reduce este número a dos en el orden inferior, como sudece en los demás lados. Los capiteles ofrecen formas vegetales, leones, centauros, mujeres desnudas, San Pedro y San Pablo, San Jorge, San José, la Anunciación, los Reyes Magos y otros motivos. Hay relieves relativos a la lujuria, la cacería de un ciervo y de la psicostasis (o peso de las almas). En este muro norte se abre la puerta de entrada del antiguo refectorio, con arco de medio punto cobijando arcos germinados con capiteles de diversa decoración y una pequeña hornacina con un arquito de cierre.


Crujía Oeste

Este lado, también cercenado como el Este, se compone hoy de tres tramos: dos de ellos de cinco arcos y el restante de arco y medio. Mide 23 metros aproximadamente y puede ser anterior en algunos años a las otras dos alas que parecen coetáneas entre sí. Los capiteles de las arquerías y de los pilares están decorados con hojas de acanto estriadas, palmetas, roleos y otros motivos vegetales, sirenas, grifos y escenas figuradas como la Anunciación y la Adoración de los Magos. También se pueden apreciar numerosas marcas de cantero.
Restos pictóricos

A lo largo del claustro aparecen ciertos rastros pictóricos. Hacia 1920 Mélida apreciaba “verdaderos retablos” pintados a lo largo de toda la crujía septentrional que representaban un Cristo mayestático, la Anunciación y dos ángeles elevando un alma junto a ciertos escudos heráldicos; en la oriental la existencia de una Adoración de los Magos. Para el autor, las pinturas murales databan del siglo XIV. En la actualidad sólo se conservan ciertos vestigios entre las dos portadas de la galería oriental, con cenefas vegetales, una especie de peltas (escudo ligero usado por los antiguos soldados griegos), simulación de veteados en madera y una deteriorada escena figurada con dos donantes y un santo frente a un ángel y la Virgen con el Niño. Por encima aparecen dos escudos con parejas de llaves, dos con soles radiantes y otro más decorado con las armas de Castilla y León. Su aspecto permite sugerir una datación avanzada dentro ya del siglo XV.

Museo Diocesano-Catedralício

Situado en el antiguo refectorio del monasterio de los agustinos se sitúa el Museo Diocesano de la Concatedral de San Pedro. Se abre hacia su mitad por portada de arco geminado con parteluz central, descargado por arco de medio punto en cuyo tímpano se abre una pequeña hornacina que hasta no hace mucho tiempo cobijaba una talla medieval de la Virgen. Otra puerta más oriental, se abre con arcos de medio punto de sencillas arquivoltas baquetonadas, de las que la intermedia carga sobre columnas y las extremas sobre jambas. Llama la atención y es motivo de curiosidad la ventana triple, anteriormente descrita, que se encuentra situada en el lienzo exterior del refectorio.

En su interior encontramos numerosos y valiosos fondos: tapices, capiteles, cantorales del Burgo de Osma, imágenes flamencas y renacentistas, un tríptico flamenco de la catedral… Se custodian también un Cristo tardorománico en madera policromada del siglo XIII ligeramente ladeado que posee perizonium con nudo central que llega hasta las rodillas y dos gruesos mechones de cabello a ambos lados, y dos Vírgenes góticas sedentes con el Niño de inicios del siglo XIV procedentes de la parroquia del Espino. Desde el exterior del claustro se trasladaron hasta el museo dos pilas bautismales románicas. Una presenta perfil cilíndrico y se decora con dos registros de arquitos de medio punto, el inferior con jambaje avanzado. La otra procede de la desaparecida parroquia de San Prudencio; tiene perfil troncocónico invertido con registro suprior romboidal e inferior de entrecruzados arcos de medio punto. Así mismo destacan unas piezas de alfarje policromadas, del siglo XIII, más conocidas como “Las tablas de Almarail” de la localidad del mismo nombre.

Conserva el archivo de la insigne Concatedral de Soria un manuscrito en el que se copian hasta un total de ochenta y cuatro documentos numerados que abarcan desde 1148 a 1715. Posteriormente se le añadieron otros, que cronológicamente llegan hasta 1832. El grueso del manuscrito, del último tercio del siglo XVIII y de grafía uniforme, carece de firma por que es imposible saber quién fue el encargado de la transcripción paleográfica de los mismos. Los documentos pertenecen a reyes, eclesiásticos, municipios y particulares.

Galeria de Imagenes de Concatedral de San Pedro de Soria en España

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