Posts tagged Santa Maria de la Asuncion

Catedral de Barbastro (España)

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Construcción     1517-1533
Estilo arquitectónico     Gótico tardío, Renacimiento

La Catedral de Santa María de la Asunción de Barbastro (Huesca) se construyó en estilo gótico entre los años 1517 y 1533. Es de tipo salón, con tres naves de igual altura con bóvedas de crucería estrellada sustentadas por seis esbeltas columnas fasciculadas. El retablo mayor está realizado en alabastro y madera policromada, trabajando en parte de su basamento Damián Forment, el mejor maestro escultor de su tiempo en la Corona de Aragón.

Descripción

La actual Catedral de Barbastro se construyó entre los años 1517 y 1533 y fue financiada por el Concejo de la Ciudad con el objetivo de edificar un magnífico edificio que contribuyera a recuperar para la ciudad la categoría de sede episcopal que había perdido en 1149. Esta condición la recuperó en 1573.

Anteriormente existió en el mismo lugar otro edificio consagrado en el año 1101 por el primer obispo de Barbastro, San Poncio, tras la conquista de la ciudad por el rey de Aragón Pedro I, construido a su vez en el solar que anteriormente había ocupado la mezquita mayor musulmana.

En una inscripción que recorre los muros de la iglesia, a la altura del arranque de las bóvedas, se puede leer: toda hermosa eres, amiga mía, y en ti no hay defecto (···) Señor, tu casa está perfectamente construida sobre roca firme.

Si bien los elementos formales son góticos, la concepción del espacio interior está mucho más próximo a la nueva estética del renacimiento. La planta es de tipo salón con tres naves de igual altura sustentadas por seis esbeltas columnas fasciculadas de unos quince metros que continuan en arcos y nervios formando bóvedas de crucería estrellada sin cúpula ni crucero. Intervinieron los arquitectos Juan de Segura y Juan de Sariñena.

El retablo mayor dedicado a la Asunción de la Virgen está realizado en alabastro, material abundante en Aragón, y madera policromada. Parte del basamento es obra de Damián Forment, el mejor maestro escultor que hubo en la Corona de Aragón en el siglo XVI, y que fue el introductor en estas tierras de los nuevas formas renacentistas. Su discípulo Juan de Liceyre completó el conjunto con escenas dedicadas a la Pasión y Muerte de Cristo: la Oración en el huerto, Prendimiento, Ecce Homo, Cristo camino del Calvario y la Piedad. En 1560 se finalizaría esta parte del retablo, que quedaría incompleto hasta que, entre 1600 y 1602, se acometiera la realización de los cuerpos superiores. Un equipo integrado por Orliens, Martínez de Calatayud, y Armendia concluiría la obra, ya en un estilo sumamente distinto, y moderado, que responde a la nueva estética romanista. A ambos lados del altar mayor se levantan otros dos retablos dedicados a San Ramón, obispo de Barbastro en el siglo XVII, y a San Pedro Apóstol realizado en siglo XVIII por el escultor barbastrense Antonio Malo.

Entre los siglos XVII y XVIII, familias nobles de la ciudad, obispos, personajes relevantes de la curia y diversas cofradías, ampliarían las capillas de la Seo dotándolas de magníficas portadas. De todas ellas destacan las dos abiertas a los pies (la del Santo Cristo de los Milagros y la antigua capilla de San Carlos Borromeo), ambas construidas en la primera mitad del siglo XVIII en estilo barroco.

La sillería del coro, obra renacentista de los escultores Jorge Comón y Juan Jubero, se encuentra actualmente repartida entre el presbiterio y la capilla de la Dormición.

En el exterior, junto a la puerta oriental se halla la torre campanario, exenta de planta poligonal y posiblemente erigida sobre los cimientos del antiguo alminar. Es una atalaya desde la que se domina toda la población y auténtico símbolo de la ciudad. Presenta tres fases constructivas: la obra medieval, formada por los dos cuerpos inferiores; la reforma del siglo XVII llevada a cabo por Pedro de Ruesta y la reforma del capitel, ya en el siglo XVIII.

El Museo Diocesano reune obras de arte medievales.

Galeria de Imagenes de la Catedral de Barbastro en España

Catedral de Segorbe (España)

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Construcción     Siglo XIII-1534
Estilo arquitectónico     Gótico, neoclásico, clasicista

La Catedral Basílica de Segorbe (Provincia de Castellón, España) inició su construcción en el siglo XIII adosada a la muralla en estilo gótico de la que apenas quedan algunos restos en la fachada oeste, bóvedas de crucería ocultas en algunas capillas, los muros maestros, el torreón de Santa Bárbara, la torre de las campanas y el claustro. Es destacable el claustro gótico, de planta trapezoidal, obligado por la irregularidad de la muralla a la que se adosa, ya que constituye uno de los ejemplares más raros, de gran atractivo en su sencillez.

El templo catedralicio

Fue comenzado a construir en el siglo XIII. Es de una sola nave, sin crucero ni cúpula, con capillas entre los contrafuertes y cabecera ochavada.

Se tienen noticias de la actuación de un maestro llamado Juan de Burgos en el siglo XV. La construcción medieval fue consagrada en el 1534.

Entre 1791 y 1795 el templo fue revestido y renovado por los arquitectos Maur Minguet y Juan B. Gascó. El resultado supuso la práctica ocultación de toda la obra gótica. Se agranda el coro mediante la eliminación de uno de los arcos, se derriba la bóveda y se amplía el presbiterio a costa de algunas edificaciones anexas. Sólo al exterior puede verse de la fábrica antigua, algún muro y contrafuertes recrecidos. Las bóvedas de crucería de las capillas laterales se mantienen ocultas, sobre el revestimiento neoclásico. Con todo, la intervención de Gascó, aunque destructiva para la obra gótica, supuso la creación de una de las mejores arquitecturas clasicistas del territorio valenciano y aún español.
La torre campanario

Está formada por una caña trapezoidal con núcleo macizo, escalera de cuatro tramos, para pasar posteriormente a una escalera de caracol desplazada a la esquina más aguda y así liberar espacio para campanas. Los tramos se cubren con bóvedas de cañón. La disposición es sumamente primitiva y recuerda la tipología de alminares musulmanes y torres románicas. La torre campanario fue recrecida con un cuerpo suplementario (y un templete) en los siglos XVI y XVII.

Claustro

El claustro es de planta trapezoidal y consta de dos pisos. El inferior por su molduraje muestra haber sido construido en los siglos XIV y XV. El superior (muy renovado tras la última guerra civil) es obra muy de finales del siglo XV o comienzos del XVI. El claustro conserva una magnífica colección de rejas medievales.

* El museo catedralicio tiene una valiosísima colección artística, principalmente de pintura religiosa de los siglos XIV a XVI.

Galeria de Imagenes de la Catedral de Segorbe en España

Catedral Nueva de Plasencia (España)

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Construcción     1498-siglo XVIII
Estilo arquitectónico     Gótico, renacentista, barroco

La Catedral Nueva de Plasencia está situada en la ciudad de Plasencia, en el norte de Extremadura y es la sede del Obipado del mismo nombre. Es el templo de mayor y más rica ornamentación de Extremadura.

Historia

Se empezó a construir en el año 1498 y finalizó en el año 1578, en el que las obras sufrieron una paralización. Más tarde fueron retomadas durante el siglo XVIII, quedando finalmente inacabada.

Intervinieron en su construcción varios arquitectos considerados como los mejores de su tiempo, como Juan de Álava, Francisco de Colonia o Enrique Egas, que se encargó de realizar los primeros planos de la futura catedral. También dejaron su huella otros arquitectos como Alonso de Covarrubias, Pedro de Ezquerra, Pedro de Ibarra, Rodrigo Gil de Hontañón y Diego de Siloé.
Características

Fachadas

Posee dos fachadas renacentistas de estilo plateresco, la principal es obra de Juan de Álava, que la terminó en 1558. Está dividida en cuatro cuerpos y cinco calles, que constituyen un auténtico retablo en piedra. Le faltan las estatuas, que nunca llegaron a esculpirse. Probablemente la obra fuera iniciada por Juan de Álava y terminada por Gil de Hontañón, quien realizó el cuerpo superior, las cresterías y las agujas.

Bóveda de crucería.

La otra fachada está datada entre 1538 y 1548 y es atribuida tradicionalmente a Diego de Siloé.
Bóvedas

El interior posee tres naves siendo todas de igual altura, 26 metros, contra lo que era costumbre en la época; posee también un crucero abierto de bóveda de crucería.

Estas altas bóvedas descansan en haces de columnas cuyos nervios no parten desde los capiteles, sino desde los basamentos mismos, extendiéndose ramificados entre las bóvedas y creando de éste modo un efecto de gran belleza.

Retablos

Retablo mayor de la Catedral Nueva.

El retablo mayor, de estilo neoclásico, es del siglo XVII. Consta de tallas de madera policromada según la técnica del estofado, de Gregorio Fernández. Posee pinturas de Francisco Ricci tales como los lienzos de la Anunciación y la Adoración de los Pastores, así como la Adoración de los Reyes de Luis Fernández y la Circuncisión de Matheo Gallardo. En el tabernáculo se venera una imagen de Nuestra Señora del Sagrario, de estilo gótico y que data del siglo XII. El original es de madera recubierta de plata y se expone en el museo catedralicio.

Los retablos laterales son ya de estilo barroco, siendo el de la Virgen de la Asunción de los hermanos Churriguera.

Muy cercano al retablo mayor se halla el sepulcro del obispo Ponce de León, el cual descansa en un magnífico panteón del granadino Mateo Sánchez de Villaviciosa, con estatua orante de dicho obispo.
Coro y órgano

La reja del coro es de hierro forjado en estilo plateresco, y se atribuye a Juan Bautista Celma. Se terminó en 1604 y se doró en 1763. Está coronada por una imagen de la Santísima Virgen y alberga en su interior la espléndida sillería del coro que antes se encontraba en la Catedral Vieja.

Esta sillería es obra de Rodrigo Alemán y es de estilo gótico flamígero. Está hecha en madera de nogal y sobresalen en ella la silla del Obispo, que se halla en el centro, y también dos más a ambos lados de ésta, dedicadas a los Reyes Católicos. Consta de 41 sitiales en el coro alto y 26 en el coro bajo, todos adornados con relieves. Los temas de los relieves y tallas son de lo más variado: religiosos, profanos, mitológicos, rayantes en lo obsceno, satíricos, escatológicos, costumbristas, fantásticos… La sillería está rematada con cresterías y cada silla lleva superpuesta una taracea. La obra se concluyó a principios del siglo XVI.

El órgano fue construido por Casai Elezgaray y es de estilo plateresco y transición al barroco.

Galeria de Imagenes de la Catedral Vieja de Plasencia en España

Catedral de Coria (España)

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Construcción     1498-1748
Estilo arquitectónico     Gótico

Catedral de Coria

La Catedral de la Asunción de Coria es un edificio construido entre los siglo XVI y XVIII que reemplazó a otra iglesia anterior del que sólo queda su claustro del siglo XIV con vanos de arco apuntado, cuyas jambas presentaban haces de columnitas, siendo los nervios de la bóveda son de crucería. La iglesia actual, es sin embargo un magnífico templo que entronca el gótico final y el renacimiento, con añadidos barrocos.

Este templo actual se inicia en 1498 en tiempos del obispo Pedro Ximénez de Préxamo como iglesia de una amplia y solitaria nave cubierta por crucería estrellada compleja típica del gótico decadente del siglo XVI.

La catedral de Coria tiene dos portadas. La del muro septentrional es tardogótica, con arquivoltas agudas flanqueadas por pináculos flamígeros y es obra de Martín de Solórzano.

La puerta meridional (Puerta del Perdón) es plateresca. Tiene dos entradas con arco carpanel enmarcadas por columnas renacentistas y por encima hay sendos frontones triangulares con relieves de la Anunciación y el Nacimiento, la Adoración de los pastores, la Epifanía, San Pedro y San Pablo etc. Por encima de la puerta se superpone un ventanal de arco apuntado pero estructura y decoración renacentista. El autor de esta fachada fue Pedro de Ybarra.

La torre es barroca de gran anchura en relación a su altura, por lo que parece algo rechoncha. Fue diseñada por Manuel de Larra y Churriguera.

El interior de estilo gótico con diferentes mezclas de diversos órdenes artísticos decorativos y arquitectónicos, nos depara un fabuloso Retablo Mayor, un espléndido coro, con su sillería gótica tallada en nogal, los sepulcros gótico y clasicista de los obispos Ximénez de Préxamo y García de Galarza, la Capilla de los Maldonado, los majestuosos órganos, y el recientemente inaugurado Museo de la Catedral de Coria, que situado en su claustro levantado en el siglo XIV y convertido en Museo de Arte Sacro, recoge una importantísima muestra de arte religioso, destacando su colección de pintura, orfebrería y una bellísima talla de la Virgen del escultor Lucas Mitata. Entre las reliquias que conserva, se encuentra el Mantel de la Sagrada Cena.

La Catedral de Coria se ubica en Coria, Extremadura, en España.

Su construcción actual, ubicada donde se hallaban la antiagua catedral visigoda, la mezquita mayor de la ciudad y la anterior iglesia-catedral románica, se inició en el año 1498, finalizando ésta 250 años más tarde, en torno a 1748. Un terremoto ocurrido el 1 de noviembre de 1755 la dañó seriamente.

La catedral es de estilo gótico de transición, con importantes añadidos platerescos (según trazas de Pedro de Ybarra) y barrocos (Torre-campanario diseñada por Manuel de Lara Churriguera).

En su interior guarda una magnifica colección de pintura, escultura y orfebrería. Destaca el retablo mayor del siglo XVIII con tallas de Alejandro Carnicero, así como los sepulcros episcopales de Jiménez de Préxamo por Diego Copín de Holanda, y García de Galarza por Lucas Mitata. Se deben citar también el coro, con una sillería mudéjar de nogal de los siglos XV y XVI, cerrado por una verja protorrenacentista del siglo XVI.

Destacan también la reja de la capilla mayor (siglos XVI y XVIII) y los retablos de las Reliquias (siglo XVIII) y San Pedro de Alcántara (siglo XVII).

Bibliografía:

Francisco Vicente CALLE CALLE, Las gárgolas de la Catedral de La Asunción de Coria, www.bubok.2009

Galeria de Imagenes de la Catedral de Coria en España


Catedral de la Asunción de El Burgo de Osma (España)

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Construcción     1232-1784
Estilo arquitectónico     Barroco, neoclásico, gótico

La catedral de El Burgo de Osma (Soria, España) es un edificio de estilo gótico que sustituyó a otro anterior románico. Comenzada su construcción en 1232, muestra también otros aportes estilísticos, concluyendo con el neoclásico (1784). Como otras muchas catedrales españolas del siglo XIII, fue dedicada a la Asunción de la Virgen. Es el principal monumento de la localidad de El Burgo de Osma.

El Museo de la Catedral, organizado en sus dependencias interiores, guarda numerosos e importantes objetos de arte pertenecientes o ligados a la diócesis de Osma-Soria. Comparte la sede catedralicia con la Concatedral de San Pedro de Soria.

Historia
Orígenes

Restaurada la diócesis oxomense, Pedro de Bourges (San Pedro de Osma) fue nombrado obispo, ocupando la sede entre 1101 y 1109. A él se atribuye la construcción de la primitiva catedral románica, que ocupó parte del solar donde con anterioridad estaba erigido el antiguo monasterio benedictino de San Miguel. Estos restos se encontraban en el burgo establecido en el llano de la otra margen, la izquierda, del río Ucero, por frente de donde paralelamente se desarrollaba la ciudad de Osma.

A partir de este momento, en el pequeño núcleo burgués episcopal se produjo una rápida transformación urbana que fue en detrimento de la Osma realenga; consiguiendo ser una entidad jurídica independiente de ella al constituirse en la villa de El Burgo de Osma por privilegio de Alfonso VIII. Una villa episcopal, cuyo su desarrollo posterior estuvo íntimamente ligado a su catedral y a las influencias, actividades y poder de sus diferentes obispos.

La catedral románica

La construcción de la catedral románica, iniciada por Pedro de Bourges en 1101, fue continuada por sus sucesores: Raimundo (1109–1126) —después, arzobispo de Toledo—, Beltrán (1128–1140), Esteban (1141–1147) y Juan (1148–1174). La catedral debió de estar casi terminada a mediados del siglo XII, gracias a las limosnas que aportaban los numerosos peregrinos que, camino de Santiago de Compostela, acudían a venerar los restos del obispo restaurador de la sede oxomense, San Pedro de Osma.

La primitiva catedral románica, como otras de la época, debió tener tres naves —más alta, larga y ancha, la central—, capillas absidiales y un crucero. Además, contaba con un claustro y diferentes dependencias anejas. De ella, quedan pocos aunque destacables restos en el claustro y la sala capitular.

La catedral gótica

La catedral románica tuvo poca vida, pues el crecimiento y creciente importancia del El Burgo de Osma exigieron espacios mucho más amplios. Imbuido totalmente por las corrientes espirituales de la época, el obispo Juan Díaz de Medina —conocido tradicionalmente como Juan Domínguez— (1231–1240), ordenó la demolición de la catedral románica, para reedificarla inmediatamente (1232) en estilo gótico. Las obras continuaron con su sucesor, Pedro Peñafiel (1240–1246). La obra principal de la catedral de El Burgo de Osma pertenece a esta época.

En 1235 fue celebrada en la catedral la canonización de Santo Domingo de Guzmán, nacido en las cercanías de Osma, y que fue canónigo de esta catedral.

Diversos obispos continuaron realizando obras a lo largo de la Edad Media, atestiguándolas con sus respectivos escudos. Entre ellos, Pedro García de Montoya (1454–1474), Alonso Fonseca (1493–1505) o Pedro González de Mendoza, obispo electo de Osma, en 1482.
Obras de los siglos XVI al XVIII

Torre campanario

La primera piedra de la alta torre que vemos se colocó el 26 de junio de 1739; el día anterior por la tarde el Cabildo ultimaba los preparativos del Ceremonial que consistió en una salida procesional de la iglesia hasta donde se iba a elevar la torre a la que asistieron el Cabildo, las congregaciones, los músicos y el Pueblo. El obispo constructor fue promovido en 1744 al arzobispado de Burgos y pronto las penurias económicas obligaron a detener la edificación de la torre. Los problemas económicos comenzaron a arreglarse con la muerte del Obispo Quadras en 1750, ya que dejó de herencia a la fábrica de la catedral la tercera parte de sus bienes, que ascendió a la cifra de 160.408 reales y 14 maravedis. En noviembre del año 1750 todo estaba dispuesto para reemprender el trabajo de construcción. Con tejado estuvo la torre hasta 1765, cuando se emprendió la obra de la cubierta definitiva según traza de Juan de Sagarvinaga. En la primavera de 1767, la torre a punto estaba de concluirse, según se desprende del acuerdo tomado tras leer un memorial de Pedro Menero, maestro fundador de campanas, en el que se ofrecía para fundir la campana tronera. El último maestro que dirigió la obra de la torre fue de manuel Isasbiribil, maestro de canteria de Aramayana, en Vizcaya. En la construcción de esta torre intervinieron Juan de Sagarvinaga, del señoría de Vizcaya que se formó profesionalmente en el palacio de Aranjuez, su sucesor en la obra martin de Beratúa, que trabajaba en la Catedral de Santo Domingo de la calzada. Beratúa, configurador generañl del llamado estilo riojano de campanario, trabajó en el Burgo de Osma como mero director de obra.

Las Edades del Hombre, 1997

En el año 1997, la catedral acogió la sexta edición de la exposición de arte religioso Las Edades del Hombre, en la que se exhibieron 249 obras procedentes principalmente de las iglesias de Castilla y León. La muestra, titulada La ciudad de seis pisos, se extendió con gran éxito de público desde el 26 de mayo al 8 de diciembre, varias semanas más de lo inicialmente previsto. En total registró 458.757 entradas de visitantes, según la fundación que la organiza

La Catedral de El Burgo de Osma, bajo la advocación de Santa María de la Asunción, es el resultado de una sucesión secular de actuaciones constructivas que van desde los primeros años del siglo XII, cuando se levantó el primitivo templo románico, hasta la segunda mitad del siglo XVIII en que se dio remate a la torre barroca. Aunque conserva escasos elementos de la obra románica y luce añadidos renacentistas, barrocos y neoclásicos, lo que predomina en el conjunto catedralicio son las construcciones góticas llevadas a cabo en diversos periodos.

La Catedral burguense fue declarada Monumento Nacional el 3 de junio de 1931, y «entorno de protección» por Decreto 84/99, de 22 de abril, de la Comunidad de Castilla y León. Comparte la sede episcopal desde 1959 con la concatedral de San Pedro de Soria.

Apunte histórico
Osma es sede episcopal al menos desde 597, fecha en la que está documentado que su obispo, Juan, tomó parte en el Concilio doce de Recaredo. De esta época visigoda no se conserva vestigio arqueológico alguno referido al templo catedralicio que se ubicaría en la antigua Uxama. Tras el lapso de tres siglos de ocupación musulmana (s.VIII al X) y otro más de repoblación y consolidación del dominio cristiano, en 1101 se restauró la diócesis bajo los auspicios de la Sede Metropolitana de Toledo. En esa fecha tomó posesión de la silla episcopal el que fue su primer titular en esta segunda y definitiva era diocesana: Pedro de Bourges (San Pedro de Osma).

Por entonces, no sólo se había abandonado la antigua Úxama, emplazada ahora en el llano con el topónimo de Osma, sino que se estaba desarrollando un burgo o barrio al otro lado del río Ucero en el que existía una iglesia benedictina con culto a San Miguel. Ese fue el lugar elegido para levantar la nueva catedral en el estilo arquitectónico imperante en los albores del siglo XII: el románico. No hay noticia cierta de cuándo se comenzó la construcción de este templo pero es de presumir que fuese durante el episcopado de Pedro de Osma, es decir, entre los años 1101 y 1109. En todo caso, los rasgos estilísticos de lo poco que de él ha quedado no dejan lugar a duda de que proceden de principios de dicho siglo. Los obispos sucesores de Pedro que regirían la diócesis a lo largo de la primera mitad del siglo XII -Raimundo, Beltrán y Esteban- debieron ser los continuadores de la obra y quienes la llevaron a término, pues parece que quedó concluida a mediados de siglo.

Corta vida le esperaba a la flamante catedral. En 1231 accedió a la sede episcopal oxomense Juan Díaz de Medina (a quien se nombra con frecuencia como Juan Domínguez), Canciller de Fernando III el Santo. Este prelado, que provenía de la Colegiata de Santa María la Mayor de Valladolid de la que fue abad en los años anteriores (1219-1230) y que él mismo había reconstruido por entero, debió entender que la prematuramente obsoleta iglesia románica no poseía las dimensiones ni la funcionalidad que los nuevos tiempos demandaban y, experimentado como era en la construcción de grandes templos, decidió en 1232, y así lo puso en práctica, derribar la «vieja» catedral y erigir otra ajustada a los cánones góticos, al modo como se estaba haciendo en Burgos, en Cuenca o en Toledo. No obstante, la piqueta demoledora respetó el claustro y la sala capitular.

Las obras del templo gótico se prolongaron durante más de un siglo, siendo el obispo Bernabé quien a mediados del XIV logró darles fin. El resultado fue una iglesia de planta de cruz latina con tres naves de cinco tramos, transepto de cuatro tramos además del crucero, presbiterio de dos tramos, ábside principal y cuatro capillas absidales, dos a cada lado, sobre el muro oriental del transepto de forma parecida a las del monasterio cisterciense de Santa María de Huerta. El conjunto gótico se completó a principios del siglo XVI con la sustitución del claustro románico por el actual gótico tardío adosado al muro de la nave septentrional. El derribo del primero se llevó a cabo en 1505; de él se salvaron algunos capiteles y la arquería del frente de la sala capitular. Algunos años después, durante el mandato del obispo Pedro Álvarez de Acosta (1550-1554), se realizó el retablo mayor, obra de Juan de Juani y Juan Picardo.

El siglo XVIII fue pródigo en obras y reformas. En 1767 se finalizó la torre en su tercer intento, pues dos anteriores habían fracasado por derrumbe. La cabecera de la iglesia sufrió importantes alteraciones, primero por la construcción de la girola y de la capilla mayor, y luego por la incorporación de la sacristía y la capilla del venerable Palafox. La reforma de la capilla mayor se debió a Juan de Villanueva, lo mismo que la construcción de la sacristía (1770) y el proyecto de la capilla de Palafox (1772), si bien la ejecución de esta última obra le cupo a Sabatinni entre los años 1778 y 1783.

Restos románicos

Como antes se ha dicho, desaparecida la catedral románica en 1232, aunque no su claustro, éste fue derribado en 1505 y sustituído por el actual en estilo gótico florido. En la panda oriental del mismo -la que aparece en la imagen- y sobre su muro exterior subsiste una puerta románica y una parte del frente, también románico, de la sala capitular, y en el interior de ésta cuatro capiteles procedentes del primitivo claustro.
La más importante y valiosa de las reliquias románicas que todavía se conservan es la formada por el conjunto de dos dobles arcos que comunican visualmente la sala capitular con el claustro y proporcionan iluminación a aquélla. El hueco de acceso debió estar en su día entre ambas arcadas, como es habitual en todas las salas capitulares, siendo convertido más tarde en un ventanal que es como lo vio Juan A. Gaya Nuño antes de 1946, fecha en que se editó su obra «El Románico en la provincia de Soria» en la que hace referencia a la existencia en esa posición de «un ventanal abierto al claustro». Por el contrario, las dos dobles vanos estaban entonces cegados por la cara del claustro y sólo eran visibles por el interior del capítulo. En los años 1967-68 se llevaron a cabo obras de reforma en ese ámbito con motivo del traslado a la sala capitular del sepulcro de san Pedro de Osma, consecuencia de las cuales fue la desaparición del ventanal central y la actual disposición de los dos pares de arcos embutidos en el liso muro y protegidos por cristaleras externas que, como contrapartida, dificultan su nítida contemplación por los inevitables reflejos luminosos.
El vano doble de la derecha (visto desde el claustro) está formado por una chambrana de medio punto ajedrezada bajo la que se cobijan dos arcos profusamente decorados que apoyan en el centro sobre columna de cuádruple fuste en torsión, y en los laterales sobre fustes dobles lisos o estriados. Todo ello montado sobre podio de 80 cm. de altura. Por el interior no existe la chambrana envolvente y los arcos son lisos de baquetón y escocia.
La arcada de la izquierda es en todo similar a la anterior, tanto en la disposición de los arcos y columnas, como en la abigarrada ornamentación por la cara del claustro y la molduración lisa por la cara opuesta. La chambrana, a diferencia de la anterior, es lisa en lo que queda.
Capitel derecho primer vano
Monta sobre doble fuste de molduras oblicuas, de estrías verticales, el uno, y zigzagueantes, el otro. Luce ábaco liso y cimacio decorado con tallos y hojas carnosas. En la cara mayor del capitel se representan dos especies de arpías que han mutado el rostro de mujer por otro masculino bigotudo o animalesco. Este segundo parece morder el brazo de un hombre joven que ocupa el vértice del capitel y que pelea a su vez con un monstruo. La cara del capitel que mira a la sala capitular está destrozada e irreconocible. Todo ello recuerda la manera de hacer de los tallistas de Silos.
Capitel central primer vano
Exento, de cuatro caras, descansa sobre columna de cuádruple fuste en torsión. En la cara que da al claustro se escenifica la entrada de Jesús en Jerusalén montado sobre una caballería que amamanta a la vez a su pollino. Le reciben gentes con palmas, curiosos que se encaraman a los árboles para observar su paso y otros que tienden sus capas a los pies del jumento. Sigue la escena por la cara de la derecha en la que se representan las murallas de la ciudad con sus puertas abiertas y personas que asoman por entre las almenas para dar la bienvenida a la comitiva. La cara de la izquierda contiene el pasaje de la última cena en una representación muy parecida a la de un capitel del claustro de Silos. El joven san Juan recostado sobre el regazo de Jesús y Judas, de rodillas fuera de la mesa, recibiendo una vianda de él. A demás de Jesús, Juan y Judas, sólo otros cinco comensales asisten al banquete. Por fin, en la cara opuesta, la que mira al interior de la sala capitular, se pone en escena el pasaje evangélico del lavatorio de los pies.
Capitel izquierdo primer vano
Va sobre columna adosada de doble fuste y presenta tres caras labradas que muestran dos parejas de grifos, una por cada ángulo, yuxtapuestos por sus cuartos traseros, en cuyos cuellos y patas se entrelazan tallos vegetales. La composición y la finura de la minuciosa talla es completamente silense, hasta tanto que puede atribuirse este capitel a los mismos artífices que trabajaron allí.
Capitel derecho segundo vano
Este capitel que se sustenta en una columna de doble fuste de estrías verticales es muy diferente a los demás en el tema decorativo y en la forma de su talla. El centro de su cara mayor lo ocupa una cabeza tocada con bonete de cuya boca salen dos serpientes aladas, a modo de sirenas, que han perdido el rostro y el torso. En el cimacio, extrañas cabezas de cabellos trenzados que se convierten en hojas vegetales.
Capitel central segundo vano
En este capitel tallado por sus cuatro caras y apoyado sobre columna de cuádruple fuste en torsión se pone en escena una serie de pasajes evangélicos relativos al nacimiento de Jesús. En la cara que mira al claustro (la de la imagen adjunta), la Virgen mantiene en su regazo al Niño y recibe las ofrendas de los Reyes Magos, uno de los cuales se muestra arrodillado mientras los otros dos ocupan el ángulo izquierdo y parte de la cara de ese lado. También aparece un ángel que en posición de genuflexión anuncia a María lo que ha de suceder (Anunciación). En la cara derecha puede verse el abrazo entre María y su prima Isabel (Visitación) En la cara de la izquierda, además de dos de los Magos, un ángel anuncia a los pastores la buena nueva. Finalmente, en la cara opuesta, la que mira al interior de la sala capitular, se halla san José pensativo, sumido en las dudas, y Jesús recién nacido bajo las miradas de la mula y el buey.
Todo en este capitel es casi idéntico a la narración que del nacimiento de Jesús se hace en la tercera arquivolta de la portada de Santo Domingo de Soria. Dada la influencia que Silos ejerció tanto sobre Santo Domingo de Soria como sobre la primitiva catedral de El Burgo de Osma, cabe suponer que ambas tomasen por modelo elementos de la desaparecida iglesia románica de Silos, toda vez que en su claustro no se encuentra nada análogo.
Capitel izquierdo segundo vano
Apoya como todos los extremos sobre columna de doble fuste. En él se encuentra todo un muestrario de animales fabulosos: arpías con rostro masculino, cuadrúpedos con cabeza de ave, grifos, … que pueden apreciarse también en la cara mayor. Todo de un manifiesto aire silense.
Las arquivoltas de estos arcos constituyen por medio de cada una de sus dovelas todo un repertorio de las más variadas figuras escultóricas. Se da toda clase de animales fabulosos, aves, centauros, simios, arpías, rostros humanos,… y abundante vegetación en forma de hojas carnosas, piñas y tallos que se enredan por doquier. En la siguiente galería de imágenes se expone una muestra de toda esta talla ornamental que exhala aromas silenses.

Enlaces Importantes

Arte románico en la ribera del Duero – Catedral de El Burgo de Osma

Galeria de Imagenes de la Catedral de la Asuncion de el Burgo de Osma en España


Catedral de Santander (España),

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Construcción     Siglo XIII-siglo XVII
Estilo arquitectónico     Gótico

La Catedral de Nuestra Señora de la Asunción se encuentra en la ciudad española de Santander. Su estructura es principalmente gótica, si bien ha sido posteriormente ampliada y reformada.

Historia

Se trata de un Conjunto histórico y monumental, construido entre finales del siglo XII y el XIV sobre el antiguo monasterio; en un principio sirvió como Abadía, consagrada a San Emeterio y San Celedonio, conocida como la Abadía de los Cuerpos Santos.

La iglesia, se levantó sobre un cerro rodeado de agua, donde estuvo el asentamiento romano del Puerto de la Victoria, a partir del siglo VIII para guardar las reliquias de los Mártires sacrificados en Calahorra cinco siglos antes. Sus cráneos fueron traídos por los que huían de la invasión musulmana de la Península Ibérica.

Escaleras de acceso a la Cripta de la Catedral de Santander

La construcción de la planta inferior data de los primeros años del siglo XII, poco después de que se concediesen los fueros a la ciudad. Fue elevada a rango de colegiata en 1131 por el rey Alfonso VII, el Emperador, y comenzada la reconstrucción de los actuales edificios por iniciativa de Alfonso VIII, tras la concesión del fuero de Santander en 1187. La parte superior del edificio se construyó a finales de ese siglo y comienzos del XIV. Al finalizar se construyó el claustro gótico. Posteriormente recibió el título de iglesia colegial de los Cuerpos Santos.

Tiene especial interés la puerta principal,levantada hacia 1230, donde están labrados los primeros escudos del reino en que aparecen juntos castillos y leones, tras la unificación definitiva de Castilla y León en tiempos de Fernando III, cuyo hijo, Sancho, fue abad del sitio.

El templo es ampliado en los siglos XVI y XVII incorporándose nuevas capillas.

En 1754 se crea la diócesis de Santander, y la Colegiata de los Cuerpos Santos fue transformada en catedral por el papa Benedicto XIV, como cabeza del nuevo Obispado de Santander.

Sufrió considerables desperfectos con motivo de la explosión de la dinamita del vapor Cabo Machichaco (1893); tras sobrevivir a la Guerra Civil Española, sufrió en 1941 las consecuencias del incendio de Santander, quedando seriamente dañada, y haciendo necesaria una reconstrucción y ampliación entre los años 1942 y 1953, cuando fue inaugurada; los arquitectos encargados de tal tarea fueron José Manuel Bringas y Juan José Resines del Castillo.

La respetuosa restauración llevada a cabo sobre las partes afectadas permite hoy contemplar en todo su valor las destacadas cualidades arquitectónicas del monumento original.

El alto sobre el que yergue la Iglesia Catedral de Santander constituye el último resto de antiguo cerro de Somorrostro, elegido por los romanos para el abastecimiento originario de la actual ciudad. Sus excepcionales condiciones estratégicas, al ser entonces un promontorio casi completamente rodeado por el mar, desde el que se dominaba toda la bahía, determinaron la continuidad de la presencia humana en este enclave a lo largo de los siglos medievales.

La concesión de fuero a Santander en 1187, bajo la tutela del abad de su iglesia, motivó un importante desarrollo económico que permitió la construcción del actual edificio catedralicio, así como la del castillo de la villa por su flanco de Poniente, la consolidación de lo que más tarde se llamó la Puebla Vieja y la construcción de nuevas murallas que defendieran al conjunto de la población y a su activo puerto.

El edificio

La actual Catedral de Santander está formada por dos iglesias superpuestas de estilo gótico. La inferior, la presente parroquia del Cristo, se construyó durante el primer tercio del siglo XIII, la superior lo fue durante el resto de aquella centuria y ha sido reconstruida en parte, y ampliada, después del incendio sufrido por la ciudad en 1941. El conjunto se completa con un claustro del siglo XIV.

La que al comienzo de la Edad Media fuera Abadía de Sancti Emeritii et Celedonii, y posteriormente iglesia colegial de los Cuerpos Santos, se convirtió en 1754 en Catedral de la nueva diócesis de Santander.

En torno a la vieja abadía se creó a lo largo del periodo medieval un núcleo de población, Sant Ander, que hoy es la actual capital de Cantabria.
La Iglesia baja y sus excavaciones

El proyecto inicial para la construcción del actual edificio fue de mayores dimensiones que lo realmente construido. Comprendía dos iglesias superpuestas de tres naves y más tramos que los finalmente realizados.

La iglesia baja (actual parroquia de Cristo) se conserva en su integridad, y está formada por tres naves de cuatro tramos, más los ábsides de cabecera de factura algo posterior al resto.

Puede sorprender lo robusto de las pilastras y arcos para bóvedas tan bajas, pero debe considerarse que también soportan a la iglesia superior.

Por condicionantes del terreno esta primera iglesia se abre al Norte mediante un ventanal flanqueado por sendas puertas, todo ello cobijado por un atrio de la misma época. La mayoría de la decoración de los capiteles y claves son de carácter vegetal, aunque también existen elementos con iconografía simbólica, estos últimos son más frecuentes en las capillas y en la recientemente descubierta Puerta del Perdón, vinculada a los ritos de peregrinación y jubileo.

Durante los años 1982 y 1983, se realizaron excavaciones arqueológicas en el suelo de esta iglesia baja; una parte de los cien metros cuadrados en los que se trabajó puede contemplarse a través de un pavimento de cristal de la nave Norte. Allí aparecieron abundantes restos del primitivo asentamiento romano, entre los que destacan instalaciones termales e importantes fortificaciones. La cámara del horno romano fue el recinto donde se guardaron las cabezas de los mártires Emeterio y Celedonio durante la Edad Media, y en torno a la que se construyeron las sucesivas iglesias anteriores a la actual, cuyos vestigios pudieron reconocerse durante las excavaciones.

Además de las cabezas y de ‘varias composiciones de cuerpos de santos’, durante las excavaciones citadas, pudo comprobarse la existencia de una gran concentración de restos humanos en torno al lugar donde reposaban las cabezas de los Mártires. Este fenómeno, común con otras iglesias creadas sobre el sepulcro de un santo (San Pedro de Roma, Santiago de Compostela…), nos evidencia, tanto que las reliquias eran el más importante referente de la población a la que dieron origen y nombre, como la fe de sus gentes, que junto a ellas quisieron esperar la Resurrección.

Desde que en 1533, ante el avance del protestantismo, se realizó la ‘profanación piadosa’ de la tumba, al fin de recuperar las cabezas al culto, éstas, encerradas en sendos relicarios de plata, permanecieron en la iglesia baja, a donde han vuelto en nuestros días, y desde donde se sacaban en procesión hasta el altar de la iglesia superior en las grandes fiestas.

La iglesia alta

La actual Catedral de Santander se corresponde con la iglesia alta del proyecto original, por ello su planta primitiva coincide exactamente con la de la Baja. La puerta principal de acceso se abre al claustro por el Sur, como correspondería a un edificio abacial. La robusta torre campanil, que remata los pies del conjunto, evoca el sobrio carácter de fortaleza militar.

El edificio ha sufrido dos ampliaciones. La primer tuvo lugar en los siglos XVI y XVII mediante la construcción de capillas periféricas, la segunda y más importante, se hizo después de la ruina ocasionada por el incendio que destruyó la ciudad en febrero de 1941.

La catedral que se abrió de nuevo al culto en 1953 casi duplica la capacidad del edificio original, gracias al añadido de crucero, cimborrio, ábside y girola. La reconstrucción respetó y mantuvo el estilo gótico de la parte recuperada. correspondiente a las navas, mientras que introdujo en los añadidos discretos elementos clasicistas para que se distinguieran de la parte primitiva.

La escueta decoración se limita a ménsulas, capiteles, claves y algún friso, tanto de carácter vegetal como historiado, una parte de los cuales son réplicas de los anteriores calcinados o bien nuevos temas incorporados.

Destaca la abundancia decorativa concentrada en las jambas de la puerta de acceso, donde se encuentran los más antiguos escudos reales de castillos y leones de España.

El interior

El pavoroso incendio de 1941 abrasó todo el interior de la iglesia alta, en consecuencia, la totalidad de los retablos menos uno y las imágenes actuales, o bien proceden de otras iglesias o son de nueva factura.

Según se entra en la iglesia, la primera capilla a mano derecha fue construida en 1624 por Fernando Herrera Calderón. La siguiente tiene la advocación de la Bien Aparecida, y la edificó don Juan Alvarado hacia 1604. La última de esta nave, estaba dedicada a la Virgen del Carmen; se concluyó en 1622 a cargo de Sebastián de la Puebla.

En el arranque de la girola, junto a la puerta de la sacristía, hay un pila marmórea circundada por poética inscripción árabe que, según la tradición, fue traída a la iglesia por los marinos cántabros conquistadores de Sevilla.

En alto sobre ella se encuentra una tribuna decorada con un fresco del pintor José Cataluña; representa la construcción de la vieja iglesia por el rey Fernando III el Santo, cuyo hijo y hermano de Alfonso X, el infante don Sancho, fue abad de esta iglesia.

La Capilla Mayor o presbiterio, de nueva construcción, está constituida por los elementos litúrgicos más destacados de la iglesia. El altar exento, cuyo relicario recoge la antigua inscripción de origen medieval Multa Corpora Sanctorum hic sepulta sunt ( Aquí están sepultados muchos cuerpos santos), que justificaba el nombre de la vieja Colegial de los Cuerpos Santos. La cátedra episcopal, razón de ser de la propia catedral.

El coro del cabildo de canónigos, procedente del monasterio de San Jerónimo el Real de Madrid. El retablo barroco que se trajo de Tamariz de Campos durante la última reconstrucción, al que se han añadido las imágenes actuales esculpidas por Alangua de la Virgen de la Asunción y de los Santos Emeterio y Celedonio, titulares de la Iglesia. En la girola hay sendos altares dedicados a Fernando III, el fundador, y a San Matías, apóstol a quien hizo voto la villa por su intercesión durante la terrible peste concluida en 1503. Rodean al cimborrio por el exterior las estatuas monumentales en piedra de los cuatro evangelistas, labradas por Villalobos.

En la nave del Norte, a la altura del crucero, se encuentra la tumba del polígrafo santanderino Marcelino Menéndez y Pelayo, obra del escultor Victorio Macho.

La siguiente capilla, volviendo hacia los pies de la iglesia, antiguamente llamada del Rosario, fue concluida por el proveedor de las armadas reales Fernando de la Riva Herrera, en 1628, y sobre su altar destaca el espléndido expositor de plata sobredorada, obra de maese Calvo de Burgos. Sobre la pared del fondo está la escultura orante del Obispo Sánchez de Castro, allí enterrado. Actualmente es la capilla donde está reservado el Sacramento.

A continuación hay otras dos capillas ocupando el espacio de los antiguos palacios abaciales. A los pies de la iglesia se encuentran: en primer lugar la capilla penitencial, anteriormente de San Matías; en la nave central hay una vieja pila bautismal procedente del pueblo de Colsa, en el valle de Cabuérniga, y, en fin, a la izquierda de la puerta, está la capilla fundada por Antonio de Azoños Escobedo en 1671, cuyo altar barroco cobija una buena copia de la Visitación de Rafael.

Todos los ventanales cuentan con vitrales contemporáneos de buena factura, dedicados a diversas advocaciones relacionadas con la historia del templo

El claustro

La vieja claustra, que en otro tiempo rodeaba un recoleto jardín de naranjos, responde al sobrio y funcional estilo gótico que caracteriza a todo el monumento. Ocupa el barrio altomedieval llamado ‘del Ciminterio’, cuyas casas fueron derrocadas a comienzos del siglo XIV para proceder a la construcción del mismo, impulsada por el abad Nuño Pérez de Monrroy, canciller de la reina María.

Su edificación se inició por la nave norte, la que cobija la puerta de la iglesia, y la última en alzarse fue la del sur, que hace poco más de cien años caía sobre el mar. Estas naves se cierran a la parte del jardín por galerías arqueadas y con esbeltos parteluces, reforzados con posterioridad mediante robustos arcos escarzanos. Todas las naves estaban jalonadas de capillas, entre las que destacaban dos: la de San Pedro, situada en el extremo sureste, donde se celebraban los concejos generales de la villa, y la de Santiago, construida por la importante familia de armadores reales de los Escalante, en el siglo XIV, a la parte de Poniente; en el parámetro de esta misma nave se abría la puerta del hospital de Sancti Spiritus, que ya estaba allí a comienzos del siglo XIV.

Hoy se conservan en el claustro un buen número de bultos sepulcrales de abades y caballeros, procedentes tanto de las dos iglesias descritas como de otras de la jurisdicción de la ciudad, así como claves y capiteles tallados recuperados durante la reconstrucción.

mas informacion

http://www.diocesisdesantander.com/03historia.htm

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