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Basílica del Perpetuo Socorro (Chile)

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Construcción     1906-1919
Estilo arquitectónico     Neogótico

La Basílica de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro es un templo católico ubicado en la comuna de Santiago, en la capital de Chile. Su diseño de estilo neogótico corresponde a los religiosos arquitectos Gustave Knockaert —conocido como «hermano Gerardo»— y Huberto Boulangeot, quienes pertenecían a la Congregación del Santísimo Redentor.

La «primera piedra» del templo fue bendecida y colocada el 12 de diciembre de 1904.El terreno donde se edificaría fue cedido por la familia Ugarte mediante una escritura pública el 26 de abril de 1876. Allí existía la Capilla Ugarte y una humilde casa.

Gustave Knockaert (1845-1928), un religioso belga que antes había diseñado las iglesias de su congregación en Madrid, París, Mulhouse y Les Sables-d’Olonne, fue el encargado de formar a un grupo de quince arquitectos. Entre ellos estaba Huberto Boulangeot, quien se convirtió en el constructor y arquitecto en terreno de la Basílica del Perpetuo Socorro de Chile.

En 1906 comenzó la construcción del templo acompañada por el Terremoto de Valparaíso, que obligó a modificar los planos para reforzar la estructura. Ésta estaba hecha de hormigón armado, es decir, cemento reforzado con barras de acero. La planificación de este sistema correspondió al ingeniero estadounidense Juan Tonkin. Otro que colaboró fue el hermano Joaquín Chardin, un especialista en cemento que ayudó a colocar los arcos apuntados, elementos distintivos de la arquitectura gótica. Fue también él quien construyó la puerta ornamental de la sacristía —hecha de encina— y el escudo de la Congregación que fue tallado sobre el acceso.

En el exterior de la Basílica participó el hermano Constancio, un hortelano que se encargó de los jardines, del invernadero y del estanque.

Los bloques usados en las columnas interiores del templo son de piedra monolítica y fueron llevados desde San José de Maipo en carretas tiradas por bueyes. Estas piezas fueron trasladadas intactas, durante 1906 y 1907, para que fuesen talladas y pulidas en el sitio de la construcción. De San José de Maipo también se extrajo el material utilizado en la confección de las bases, los zócalos y las gradas.

Debido a la crisis económica del salitre y a la Primera Guerra Mundial, la importación de materiales se vio obstaculizada, de hecho, ocho de los veintiocho vitrales y un rosetón nunca pudieron ser adquiridos ,quedando esos espacios con vidrios transparentes.

En el interior de la Basílica se instalaron confesionarios hechos con madera de roble americano y un órgano francés construido por la casa Neuville Frères en 1897, que más tarde fue declarado Monumento Histórico. El altar mayor fue confeccionado en Bélgica con mármol y bronce, y fue completado en Chile con madera de lingue y roble americano. En su centro se ubicó una imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro, réplica de la que existe en la iglesia redentorista de Roma. Los altares de San Alfonso y de la Virgen del Carmen fueron diseñados por el hermano Huberto con bajorrelieves del artista español José Soria.

La basílica tiene 68 metros de profundidad y 30 de ancho. Las torres de aguja más altas alcanzan los 55 y 65 metros. Posee cinco naves, pero sólo tres de ellas fueron terminadas, las otras dos permanecen cerradas y son usadas como pasillo o bodega. Las tejas fueron hechas de cobre y plomo.

En 1919, la Basílica fue bendecida con una Misa Pontifical presidida por el entonces Arzobispo de Santiago, Crescente Errázuriz. Ese día y de manera inédita, el músico argentino Domingo Santa Cruz ofreció un Te Deum.

En 1926, el templo fue declarado Basílica Menor por la Santa Sede, siendo consagrada como tal por el nuncio apostólico Benedicto Marsella ese mismo año.

Galeria de Imagenes de la Basilica de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en Chile


Catedral de Santiago de Compostela (España)

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Construcción     1075-1211
Estilo arquitectónico     Románico, Barroco

La Catedral de Santiago de Compostela está situada en la ciudad del mismo nombre, en el centro de la provincia de La Coruña, en Galicia (España). Acoge el que, según la tradición, es el sepulcro del Apóstol Santiago, lo cual convirtió al templo en uno de los principales destinos de peregrinación de Europa durante la Edad Media a través del llamado Camino de Santiago, una ruta iniciática en la que se seguía la estela de la Vía Láctea comunicando la Península Ibérica con el resto del continente. Esto fue determinante para que los reinos hispánicos medievales participaran en los movimientos culturales de la época. Actualmente sigue siendo un importante destino de peregrinación.

Historia

Según la tradición, a principios del siglo IX se descubrió el cuerpo del Apóstol Santiago en el campo que actualmente ocupa la catedral. El templo original fue destruido en una batalla(se llevaron las campanas y la puerta) (razzia para los árabes) de Almanzor, por lo que en 1075, durante el obispado del Obispo Diego Peláez, se construyó el actual, concluyéndose hacia 1128 gracias al impulso dado por el Obispo Gelmírez y don Raimundo de Borgoña. Intervinieron como arquitectos, según el Códice Calixtino, Bernardo «el Viejo» y Roberto en la primera etapa, el maestro Esteban, el maestro Mateo, escultor y autor del Pórtico de la Gloria, y Bernardo «el joven», en la segunda.

Mapa de la Catedral de Santiago

Características
Descripción general

El templo pertenece a la idea de gran iglesia de peregrinación, que se caracteriza por tener planta de cruz latina y una nave lateral continua que rodea a la nave principal. Esta nave lateral que permite a los peregrinos recorrer toda la iglesia sin interrumpir el culto. Tiene tribuna, crucero, girola y capillas absidales. La nave central se cubre con una bóveda de cañón y las laterales con bóveda de arista. Tuvo nueve torres, dos en cada fachada y tres en el crucero. De traza medieval, recibe adiciones en tiempos renacentistas y barrocos.

Cada una de sus fachadas forma con sus respectivas plazas magníficos conjuntos urbanísticos. Entre ellas, la Plaza del Obradoiro fue realizada por Casas Novoa en 1740 (siglo XVIII); asimismo barroca es la de la Azabachería, obra de Ferro Caaveiro y Fernández Sarela, modificada por Ventura Rodríguez; la de Platerías, construida por el Maestro de Platerías en 1103 (siglo XII); y sobre todo, el Pórtico de la Gloria, obra cumbre de la escultura románica concluido por el Maestro Mateo en 1188 (siglo XII).

Botafumeiro de la Catedral de Santiago.

Consta de tres arcos de medio punto, el central dividido por parteluz, donde se encuentra la figura del propio maestro mirando al interior del templo.

En las jambas, los Apóstoles y profetas mantienen sacras conversaciones. En el tímpano, el Salvador rodeado por los cuatro Evangelistas.

Entre sus capillas, la mayor guarda el sepulcro del Apóstol Santiago. Al lado se encuentra el célebre «Botafumeiro», gran incensario del siglo XIX.

El Museo de la Catedral guarda objetos de gran valor: el coro románico del maestro Mateo, una valiosa colección de tapices y la cripta y el claustro del templo.


Descripción de las fachadas

Fachada de la Plaza del Obradoiro

Fachada de la plaza de Obradoiro. Se puede ver a Santiago Apóstol y a sus discípulos.

Para proteger el Pórtico de la Gloria del deterioro que estaba sufriendo por las inclemencias meteorológicas, en el siglo XVIII se decidió construir la actual fachada barroca, obra de Fernando de Casas Novoa. La fachada tiene unos grandes huecos acristalados que permiten iluminar la antigua fachada románica. Arriba, en el centro está Santiago Apóstol. Un nivel más abajo, sus dos discípulos, Atanasio y Teodoro, todos vestidos de peregrinos. En medio, la urna (representación del sepulcro encontrado) y la estrella (representación de las luminarias que vio el ermitaño Pelayo) entre ángeles y nubes.

En la torre de la derecha está María Salomé. En la torre de la izquierda, el Zebedeo. A la izquierda, sobre la balaustrada puede verse a Santa Susana y San Juan. A la derecha, sobre la balaustrada a Santa Bárbara y Santiago el Menor.
El Pórtico de la Gloria

Pórtico de la gloria. Esta imagen se encuentra en la fachada occidental de la catedral. Los materiales utilizados en su realización fueron la piedra con restos de policromía.

Esta obra cumbre de la escultura románica representa el juicio final y estaba originalmente policromada. Está firmada por el maestro Mateo y fue concluida en 1188. El pórtico se divide en tres arcos de medio punto.

Tímpano central del Pórtico de la Gloria
En el centro se observa un Cristo en majestad mostrándonos las llagas de sus pies y de sus manos, muestra de su sufrimiento como humano, rodeándolo aparece el tetramorfos (representación divina de los cuatro Evangelistas). A ambos lados del Cristo observamos también a los ángeles portando los instrumentos de la pasión.

Los que más cerca estuvieran de Cristo, clavos, corona de espinas y cruz, no son tocados directamente por los ángeles puesto que no se creen con poder de tocarlos. Los demás los llevan en las manos como la jarra donde Poncio Pilato se lavó las manos. En la arquivolta aparecen los veinticuatro ancianos del Apocalipsis afinando sus instrumentos para dar un concierto en honor a Dios.

Arquivoltas de la puerta derecha
En este aparecen representados la salvación de las almas, está dividido en tres partes, en el centro aparecen representados San Miguel y Cristo y a cada lado de ellos el infierno (donde aparecen representados demonios de todo tipo) y el cielo donde se representan niños (almas salvadas). En un lado aparece representado el purgatorio.


Arquivoltas de la puerta izquierda

En él aparecen representadas escenas del Antiguo Testamento.

Jambas
En ellas aparecen representadas los Apóstoles (cada uno llevando su elemento; San Pedro – llaves…) y los profetas (aparece Daniel, representado como el más joven riéndose, se cree que de la emperatriz representada en el lado opuesto, por sus enormes senos) todos ellos antiguamente policromados y con el nombre en el libro o pergamino.

Parteluz

En el parteluz aparece representado la figura de Santiago, justo debajo del símbolo de pecado y las tentaciones de Eva y Adán y La Santa Trinidad. La parte inferior del parteluz, sobre la que se apoya Santiago, es una representación del Árbol de Jesé (que representa la genealogía de Cristo), primera representación de este tema en España.

Debajo de todo el Pórtico de la Gloria aparecen representados demonios, dando a significar que el peso de la gloria aplasta el pecado.

Fachada norte o de Azabachería

Da a la Plaza de la Inmaculada o Azabachería (Praza da Acibecharía, en gallego). En el siglo XVII debido a un incendio se desmanteló la antigua portada románica a algunos de los relieves que se rescataron están hoy en Platerías. Se llamaba Puerta del Paraíso y por ella entraban los peregrinos.

Siglo XVIII: Destaca en la coronación la estatua de Santiago y a sus pies, dos reyes orantes que son Alfonso III y Ordoño II. En el centro se vé la estatua de la Fe.


Fachada este o de la Quintana

Reloj de la Berenguela.

Tiene dos puertas:

1. Puerta Santa, (la más cercana a las escalinatas) generalmente cerrada con una reja. Fue una de las siete puertas menores y estuvo dedicada a San Pelayo (cuyo monasterio está justo enfrente). La función que tiene ahora data del S. XVII, cuando se concedió a la catedral el privilegio del jubileo. Sobre la puerta está Santiago y a sus costados sus discípulos Teodoro y Atanasio. A ambos lados de la puerta están colocadas veinticuatro estatuas sedentes de Apóstoles, patriarcas y profetas, todos ellos procedentes del coro románico del maestro Mateo, que fue desmantelado. Por esta puerta se accede a un pequeño patio y al fondo está la verdadera Puerta Santa por la que se entra al ábside. Se abre el 31 de diciembre del año anterior al Año Santo. El privilegio del Año Santo data del siglo XII, mediante bula del papa Alejandro III, sobre una idea anterior del papa Calixto II, y se celebra cada vez que el 25 de julio (festividad de Santiago) coincide en domingo.

2. Puerta Real, se llama así por el escudo real que tiene sobre ella.

Fachada sur o de Platerías

La plaza de Platerías (Praza de Pratarías, en gallego) está delimitada por la catedral y el claustro en dos de sus lados. Contigua a la catedral está la Casa del Cabildo.

Esta fachada tiene adosada a su izquierda la Torre del Reloj, también conocida por Torre de la Berenguela (en recuerdo de quien la mandó construir, el arzobispo Berenguel de Landoria). Es una torre con una base de construcción románica a la que el arquitecto Domingo de Andrade añadió importantes modificaciones, convirtiéndola en una de las obras más señaladas del barroco compostelano.

Tiene dos puertas románicas, con tímpanos historiados.

1. Tímpano de la izquierda: Relieve de la Tentación de Jesús en el desierto. Relieve de una mujer semidesnuda que lleva una calavera en el regazo. Se puede referir a una leyenda iniciática de origen templario y tal vez de raíces cátaras. La leyenda dice que hubo una vez una doncella que quedó preñada aun cuando ella aseguraba que no había tenido contacto con varón. Sus padres la mataron para ocultar la vergüenza y la enterraron y una vez enterrada parió una cabeza parlante que predecía el futuro de los humanos. Esta figura no está orando de rodillas sino que está sentada sobre dos leones. El tema se repite dentro de la catedral, en un capitel de la parte alta del deambulatorio; en lugar de cráneo sostiene una cabeza monstruosa.

2. Tímpano de la derecha: Escenas de la pasión. Adoración de los Reyes Magos.

* Friso del centro: El Salvador. Abraham. Escenas varias.
* Jamba izquierda: Se ve a David tocando una vihuela en lugar del arpa.
* A la izquierda del portal izquierdo: Adán y Eva en el Paraíso. Proceden de la Puerta de Azabachería.

Los peregrinos entraban por la puerta Norte de Azabachería como símbolo de lo negro y salían ya purificados por la puerta Sur de Platerías, como símbolo de lo blanco.

Fachada del lateral del claustro

A nivel de la calle hay dependencias para tiendas de platerías, recuerdos y souvenirs.

Ornamentación:

* Santiago en la Batalla de Clavijo
* Escudo de España
* Traslación del cuerpo a Galicia
* Tumba con la estrella
* En la esquina, una gigantesca concha.

Tumbas reales

En la capilla conocida como Relicario se conservan los sepulcros de algunas personas reales:

* Fernando II de León,
* Berenguela, esposa de Alfonso VII de León e hija de Ramón Berenguer III,
* Alfonso IX de León,
* Raimundo de Borgoña, y
* Juana de Castro, segunda esposa de Pedro I de Castilla.

Esta capilla, obra de Juan de Álava y realizada en el siglo XVI, no fue la ubicación original de los enterramientos, ya que estos fueron trasladados en 1535 desde su original sepultura en la Capilla de Santa Catalina. Los bultos yacentes de los Reyes se instalaron en arcosolios, construidos en el siglo XVII.

Web oficial de la Catedral de Santiago de Compostela (Muy buen Diseño)

http://www.catedraldesantiago.es/

Galeria de Imagenes de la Catedral de Santiago de Compostela desde España

Catedral de Santiago de Bilbao (España)

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Construcción     1397-Siglo XVI/Siglo XIX
Estilo arquitectónico     Gótico, Tardogótico, Neogótico, Renacimiento

La Catedral Basílica de Santiago en Bilbao (Vizcaya, País Vasco, España) es el templo católico que desde 1949 alberga la sede de la Diócesis de Bilbao. Fue construida entre el último cuarto del siglo XIV y principios del XVI en estilo gótico, si bien su fachada y torre son el resultado de una profunda reconstrucción acometida en el siglo XIX en estilo neogótico. La Catedral toma su nombre del patrón de Bilbao, el Apóstol Santiago el Mayor, en relación con el paso por la ciudad de un ramal costero del Camino de Santiago. Se trata de la iglesia gótica más monumental de Vizcaya y cumple asimismo la función de parroquia.

Historia

El edificio actual sucedió a otros dos anteriores en el mismo emplazamiento y con la misma advocación. El primero era anterior a 1300, fecha de la fundación de la villa por D. Diego López V de Haro mediante la Carta Puebla, y disponía de una necrópolis exterior situada en torno al muro de cabecera. El segundo templo fue básicamente una ampliación del anterior, obligada ante el crecimiento demográfico del núcleo urbano. Este segundo templo fue efímero, ya que en 1374 quedó arrasado en un pavoroso incendio, tras lo cual el Papa Gregorio XI dispensó indulgencias a quienes dieran limosnas para la erección del nuevo templo, conforme a un proyecto arquitectónico más ambicioso.

La fábrica levantada tras el siniestro de 1374 es el resultado de un período largo y acumulativo de diferentes elementos: la iglesia, el claustro, el pórtico, la sacristía y la torre-fachada. Comenzadas a finales del siglo XIV, hacia 1397, conforme al estilo gótico clásico entonces imperante, las obras fueron prolongándose lentamente durante un siglo largo. Hacia mediados del siglo XV estaban terminados el triforio y la girola con sus cinco capillas centrales; en la segunda mitad de la centuria se trabajó en las demás capillas de la cabecera y posteriormente, ya en la frontera con el siglo XVI, en las capillas laterales de la nave. En estas mismas fechas se construyó el claustro y la Puerta del Ángel, que le da acceso desde la calle y que incorpora ya elementos del gótico florido.

Placa conmemorativa de la consagración de la Catedral Basílica, el 30 de diciembre de 1955

Se completó así el conjunto gótico que años después, bien entrado el siglo XVI, se enriqueció con la Sacristía, el gran pórtico exterior y el perdido Retablo Mayor, ambos de estilo renacentista. El Retablo Mayor debió ser una gran creación artística del franco-flamenco Guiot de Beaugrant, maestro activo en Bilbao a mediados del siglo XVI, quien lo realizó entre 1533 y 1543; desmontado en 1805, de este retablo se conservan cuatro tallas de los Padres de la iglesia latina, hoy colocadas en la Sacristía, y otros tres bultos hoy sitos en las capillas del Pilar, el Cristo del Amor y Santa Lucía. El 11 de junio de 1819 Roma otorgó a la iglesia el rango de basílica menor, la primera del País Vasco. En la segunda mitad del siglo XIX se llevaron a cabo el repicado de paredes y bóvedas, la reconstrucción de la Sacristía y, en la década de 1880, la gran reforma de toda la fachada, con su torre y su aguja, en un estilo neogótico armonizado con las viejas formas góticas, dando al templo su aspecto actual.

En el primer tercio del siglo XX se restauró el claustro y en los años finales del siglo, con posterioridad a las devastadoras inundaciones de 1983, cuando las aguas del Nervión-Ibaizábal invadieron todo el Casco Viejo bilbaíno y anegaron la Catedral, se actuó en todo el conjunto, reparando y limpiando los interiores y exteriores dañados por la riada. Las actuaciones se prolongaron hasta el año 2000. Como resultado de esta restauración, la Catedral presenta hoy un perfecto estado de conservación.

En 1949 la basílica adquirió la dignidad catedralicia al establecerse la Diócesis de Bilbao como una desmembración de la Diócesis de Vitoria. La nueva diócesis fue instituida por Pío XII mediante la bula de erección Quo Commodius con fecha del 2 de noviembre de 1949. En 1950 tomó posesión de la sede episcipal el primer prelado, Casimiro Morcillo González, quien consagró la Catedral Basílica el 30 de diciembre de 1955.

Es Monumento Histórico-Artístico Nacional desde el 3 de junio de 1931.

Descripción

La Catedral de Bilbao destaca principalmente por su pequeño tamaño (para tratarse de un templo catedralicio, aunque, en realidad, amplio para una iglesia parroquial, tal como fue concebida) y lo compacto de sus rasgos góticos. Las dimensiones son 51,5 m de largo, 22,3 m de ancho, 22,5 de alto en la nave mayor y 1.100 m2 de superficie. El aparejo es muy uniforme, de piedra de sillería arenisca, y ofrece en su interior un bello colorido, tostado o vinoso con vetas.

Rosetón de la fachada.

Fachada y torre

En las décadas de 1880 y 1890 se reedificó por completo toda la fachada, con su portada, su rosetón, su torre y su chapitel, en un estilo neogótico armonizado con las viejas formas góticas. Sustituyó a la vieja fachada barroca del siglo XVII que protegía un gran ventanal gótico. La portada ojival consta de cuatro arquivoltas con discreta decoración vegetal y chambrana trasdosada con remate conopial en cogollo; la flanquean esculturas de San Pedro y San Pablo. En el segundo nivel se sitúan el rosetón, rodeado por vegetales, la venera y la cruz de Santiago.[1]

La torre actual es la cuarta de que se tiene noticia: sus predecesoras fueron una construcción de la que no se conocen detalles y que fue sustituida por una torre barroca en el siglo XVIII, la cual a su vez dejó paso a otra muy maciza que fue derribada a principios del siglo XIX. En 1883 la tercera torre, de tipo neoclásico, fue igualmente derruida para dejar paso a la nueva neogótica, diseñada por el arquitecto Severino de Achúcarro. Fachada y torre quedaron concluidas en 1891. La torre, de 64 metros de altura, se compone de tres cuerpos. El inferior tiene contrafuertes aciculares en las esquinas y contiene dos ventanales con arco apuntado y arquivolta, más el reloj en la parte superior. El cuerpo central, confeccionado, como el anterior, con sillares blancos del monte Oiz, aloja el campanario, con once campanas fundidas en 1890, 1895 y 1916, y dispuestas en tres niveles: cuatro son de repique y siete de volteo,[2] no divisables tras los ventanales apuntados y amainelados. Un chapitel calado corona la torre; este tercer cuerpo está labrado en piedra blanca traída de Angulema, Francia.

Accesos y pórtico

En el lado norte se sitúa la puerta de acceso al claustro, la llamada Puerta del Ángel, que toma su nombre de un retablo dedicado al arcángel San Miguel que había en el claustro. Su hermosa portada gótica florida es de los primeros años del siglo XVI y fue restaurada a finales del siglo XX. Un parteluz separa las dos puertas de entrada cobijadas bajo arcos carpaneles deprimidos, sobre los cuales se extiende un amplio tímpano decorado con relieves flamígeros inspirados en el símbolo vasco del lauburu. Las arquivoltas, que flanquean dos pilares decrecientes, presenta en la parte superior un trasdós conopial, rematado en florón y que enmarca una venera o concha de peregrino, reflejo de la tardía incorporación de esta iglesia a la tradición jacobea. Por este motivo la Puerta del Ángel recibe también el nombre de Puerta de los Peregrinos.

Portada de la fachada neogótica, lado oeste Puerta del Ángel (acceso al claustro), lado norte Portada del Pórtico, lado sur Pórtico, lado sur
Portadas y pórtico

El gran pórtico fue levantado en el lado sur del templo a partir de 1580 en el mismo lugar que ocupaba un antiguo cementerio y no se remató hasta transcurrido un siglo.. Sus grandes dimensiones, creando una planta irregular vagamente triangular, se explican por su función de contrafuerte de toda la nave de la Epístola, que presentaba problemas de cimentación al erigirse el templo sobre un terreno de marisma. Su perímetro lo definen siete pilares de sección prismática irregular que sostienen seis arcos de medio punto. En uno de los pilares, el que da a la calle Tendería, aparecen labradas las armas de la villa como símbolo de posesión y patronato. Su actual cubierta abovedada se remonta a 1686.

En este espacio cubierto destaca la portada meridional de acceso al templo. Es un vano gótico carente de tímpano y con arquivoltas apuntadas abocinadas, con decoración angrelada en sus dos arcos inferiores y decoración iconográfica en el arco exterior, que muestra las figuras de profetas sedentes bajo doseletes; la clave lleva los bustos de un obispo y un rey, que serían acaso los dignatarios que ocupaban esos puestos en el momento de la erección del templo, D. Gonzalo, obispo de Calahorra, y el monarca Juan I de Castilla. El trasdós es guarnecido con una chambrana decorada con vides y que parte de unas ménsulas con las figuras de una mujer y un clérigo. En la cúspide puede verse un escudo policromado de Bilbao realizado en el siglo XVIII, motivo heráldico que repite lo visto en el pilar del pórtico arriba comentado. En el interior de la Catedral, el tímpano de la portada está ocupado por una bella talla de la Inmaculada, obra de Francisco de Arizmendi realizada en torno a 1783.
Interior de la iglesia

Presenta planta basilical dividida en tres naves longitudinales, de las cuales la central es de mayor altura, separadas a su vez en cuatro tramos por una serie de pilares circulares con columnillas adosadas y rematadas con fajas-capitel lisas. Las naves laterales contienen capillas entre sus contrafuertes. Los pilares exentos y los semipilares adosados a los muros soportan las cubiertas, consistentes en bóvedas de crucería. Éstas son simples en todos los tramos de las naves salvo en el tercero de la nave central, que es más ancho, en tanto que crucero alineado, donde la crucería se complica con terceletes rectos, y en la Capilla Mayor, que es de tipo estrellado. Las intersecciones de los nervios están decoradas con claves. Hay que señalar que entre el mobiliario del templo, conformado por retablos y piezas escultóricas, no figuran ni el rico ajuar litúrgico ni la orfebrería: una selección de las mejores piezas del mismo se exponen en el Museo Diocesano de Arte Sacro, instalado en el antiguo Convento de la Encarnación de Achuri.
Triforio y vitrales

El alzado se distribuye en tres registros compuestos por los arcos formeros, el triforio ornamental, elemento que embellece el edificio y lo rodea en todos sus lados salvo el muro de cierre de los pies, y los vitrales, realizados en dos momentos distintos en la segunda mitad del siglo XIX en estilo neogótico y que se dividen en 17 ventanales y tres rosetones. Sólo las vidrieras de la cabecera llevan representación figurativa: la Trinidad en el centro y a sus lados dos parejas de apóstoles. Las ventanas que daban luz a las naves bajas antes de hacerse las capillas, que disponen de vanos de iluminación particulares, están actualmente cegadas con apliques de alabastro.

Crucero, nave de la Epístola, triforio y vitrales Nave central y cabecera Cabecera y Capilla Mayor Cabecera y Capilla Mayor Nave central y coro
Interior de la Catedral

Girola y Capilla Mayor

La cabecera presenta una amplia girola o deambulatorio. El abovedado de la girola se articula en siete tramos triangulares y cuadrados alternos, posiblemente por influencia de algunas construcciones del gótico francés, los cuales alojan otras tantas capillas radiales, formando semicírculo. La Capilla Mayor tiene planta trapezoidal de seis lados, de los cuales, los tres posteriores se abren a la girola con otros tantos arcos apuntados, que conectan en una serie ininterrumpida las dos hileras de arcos formeros. En el presbiterio, espacio que fue remodelado en el año 2000, se dispone la sillería para los canónigos, que enmarca la cátedra o sede episcopal. En el centro la mesa del altar, de original diseño circular y apoyada sobre 12 columnas que simbolizan a los Apóstoles.
Coro

Al tratarse el templo en origen de una mera iglesia parroquial, el coro no se sitúa en un espacio central de la nave a nivel del suelo, como es habitual en las catedrales, sinoo que aparece alzado en el primer tramo de la nave, en su parte anterior. Acoge un órgano clásico de la casa Pellerín & Uys de Dax (Francia), bautizado con el nombre del compositor alavés Jesús Guridi, que fuera organista de la catedral entre 1918 y 1939. Fue construido en 2001 y colocado en 2002, sustituyendo a otro fabricado por la firma alemana Ibach que donó la benefactora local Dña. Casilda Iturriza en 1890.

Bóvedas de la Sacristía.

Sacristía

Construida en estilo gótico-renacentista en el siglo XVI y ampliamente remodelada a finales del siglo XIX, es un espacio rectangular, con eje perpendicular al del templo, adosado a la torre por el lado norte y también a la crujía occidental del claustro, con el que comparte la mitad del muro y con el que está comunicado. Se compone de tres tramos con cubierta abovedada de crucería; sus claves están decoradas, los nervios apean en grandes ménsulas figurativas y la plementería se ofrece hoy pintada de un llamativo azul celeste. Bajo las ménsulas se sitúan, suspendidas de la pared y apoyadas en peanas, tallas de los cuatro Santos Padres de la iglesia latina: San Agustín, San Jerónimo, San Ambrosio y San Gregorio Magno, que pertenecieron al Retablo Mayor de la iglesia realizado por Guiot de Beaugrant entre 1533 y 1543. En el testero norte se puede observar un lienzo al óleo de la Inmaculada Concepción de la primera mitad del siglo XVIII y que es copia del de Nuestra Señora de la Portería, en Ávila. Un Crucificado del siglo XVI completa el mobiliario de la Sacristía.

Cripta-Oratorio

Se sitúa debajo del altar mayor y frente a la Capilla del Sagrario, bajándose a la misma por unas escaleras desde la girola. En esta cripta se ha preservado como testimonio arqueólogico parte del muro de cabecera del primer templo de Santiago, que ya existía antes de la fundación de la villa de Bilbao en 1300. También puede contemplarse un arca que contiene las reliquias de San Fructuoso, San Bonifacio y otros mártires, que junto con los nombres de los santos y beatos vinculados a la Diócesis dispuestos en los muros, pretenden ofrecer al visitante un testimonio de la tradición cristiana local en este particular espacio de oración.

Capillas

Las quince capillas, alojadas entre los contrafuertes, alcanzan menos altura que las naves bajas, excepto las cinco del centro de la girola, planificadas desde el principio y construidas a la vez que la cabecera, ya que fueron financiadas por feligreses adinerados para colocar allí sus sepulturas. El recorrido por las capillas comienza por la de la Virgen del Pilar, en la nave del Evangelio (orientada al norte, a la izquierda de la puerta principal), para ir girando luego por toda la iglesia, siguiendo la dirección de las agujas del reloj.
Capilla de la Virgen del Pilar

Abierta en el segundo tramo de la nave del Evangelio, hasta 1725 estaba dedicada a San Julián y las Ánimas; aquel año, la creación de una cofradía dedicada a la Virgen del Pilar propició el cambio de advocación mariana. El espacio rectangular se cubre con crucería de cuatro nervios y tiene una ventana que da a la crujía sur del claustro. Posee retablo barroco, de hacia 1760. Éste contiene, en un arcosolio, una imagen de la Virgen del siglo XVI, fina talla atribuida al taller franco-flamenco de los Beaugrant y que era conocida como la Virgen de los Prodigios cuando formaba parte del desaparecido Retablo Mayor de la iglesia. Al dedicarse la Capilla a la Virgen del Pilar en el siglo XVIII, se montó la imagen sobre un pilar plateado. A sus pies, aparece una talla orante de Santiago Peregrino, obra fechable en la segunda mitad del siglo XVIII.

Ya fuera de la Capilla, en su prolongación, correspondiente al brazo septentrional del crucero, se halla un Santiago Peregrino tallado en madera por el escultor Pérez Comendador en 1955 con motivo de la consagración de la Catedral.

Capilla de San Antón

En el cuarto tramo de la nave del Evangelio. Su acceso es apuntado y dispone de boveda de crucería simple. Acoge sepulcro tardgótico, en arcosolio con intradós angrelado, de la familia Arbieto, de principios del siglo XVI, con inscripción en bella letra gótica; los difuntos, Juan Fernández de Arbieto y María Sánchez de Vitoria, aparecen yacentes esculpidos en un bloque de pizarra con sendos perros a sus pies, símbolo de fidelidad. Hay también una talla policromada de San Antón (San Antonio Abad), hispanoflamenca de finales del XV.

Capilla de San Antón. Sepulcro de los Arbieto.

Capilla de Nuestra Señora de Begoña

En el quinto y último tramo de la nave del Evangelio, está consagrada a la patrona de Vizcaya. Es una de las capillas mñas grandes, con acceso apuntado, vano de medio punto y bóveda de crucería simple. Contiene el sepulcro gótico del matrimonio Arana-Basurto, mercaderes bilbaínos de finales de la Edad Media, con inscripción y decoración heráldica. Posee retablo barroco de hacia 1700, que posee una talla tardogótica de la Magdalena de principios del siglo XVI en el ático y una Virgen de Begoña del siglo XX en el nicho central. El mobiliario se completa con un lienzo de pared con el retrato de la titular, obra barroca del siglo XVIII.

Capilla de Santa Lucía

Primera de la girola por su lado norte, su acceso es levemente apuntado y su bóveda de crucería, sencilla. Posee una ventana rectangular hacia la calle. En el espacio pueden contemplarse un sepulcro gótico con personaje yacente de identidad desconocida e indumentaria militar, y un retablo neoclásico que enmarca la talla de Santa Lucía, obra renacentista atribuida al círculo de Juan de Beaugrant, de hacia 1545, y que formó parte del desaparecido Retablo Mayor de la iglesia, más dos tablas barrocas del siglo XVII, en el banco, correspondientes a San José y San Juan Bautista.

Capilla de San Diego de Alcalá

Segunda de la girola, es de planta trapezoidal, con una forzada crucería radial de cinco nervios, que confluyen en una clave decorada con un relieve del apóstol San Pedro. El retablo, profusamente decorado con follaje y policromado, la talla de San Diego de Alcalá, en el nicho central, y el lienzo de la Transverberación de Santa Teresa, en el ático, son barrocos y corresponden a distintos momentos de la primera mitad del siglo XVIII.

Capilla de Nuestra Señora de la Piedad

Tercera de la girola, es pentagonal y está cubierta con crucería de cinco nervios, con la clave central decorada con una figura sedente de El Salvador. Tiene ventanita apuntada. Preside la capilla una hermosa talla de la Piedad, pieza del barroco castellano de hacia 1642, si bien la policromía es muy posterior. Los muros van decorados con elementos funerarios pétreos, que estuvieron empotrados en el zócalo del presbiterio; fueron realizados a mediados del siglo XVI, quizá por el círculo de Juan de Beaugrant. De las tres laudas sepulcrales, dos presentan bultos yacentes labrados al detalle y la tercera muestra la representación de las tres virtudes teologales, fe, esperanza y caridad, enmarcadasen sendos medallones.

Capilla del Sagrario

Cuarta de la girola, sobre el eje longitudinal del templo. De esta capilla central se han recuperado, en lo posible, su aspecto y forma originales. En 2000 se colocaron un cubrimiento de cristal y un sagrario gótico en forma de torre eucarística hecho en piedra arenisca en el siglo XV, siguiendo un modelo típico de Flandes y el norte de Europa, que procede de la iglesia de San Pedro de Mendexa. Se trata de una obra en depósito perteneciente al Museo Arqueológico, Etnográfico e Histórico Vasco de Bilbao y su. uso catedralicio es como reserva eucarística del Jueves Santo.

Capilla de Nuestra Señora del Rosario

Quinta de la girola, ya en su lado sur. Simétrica y similar en sus formas a la Capilla de la Piedad, la clave de su crucería de cinco nervios representa al Ángel de la Anunciación y tiene una ventana ojival con vidriera que muestra la letra G, de Gortázar, su último patrón, a quien pertenece el lucillo sepulcral barroco que conserva. Su retablo es barroco, de hacia 1700, con una Virgen del Rosario de hacia 1750 y, en el ático, un lienzo de Santo Domingo de Guzmán de la época de la mazonería.

Capilla de Nuestra Señora de los Remedios

Sexta de la girola, tiene planta pentagonal y bóveda de crucería radial, en cuya clave se representa una Virgen sedente. Una ventanita ojival ilumina el espacio. Su pintoresco retablo-relicario, reconstruido en el siglo XVIII aprovechando elementos de los dos siglos precedentes, acoge imágenes de la Virgen de los Remedios con el Niño de hacia 1660, de San Ramón Nonato de mediados del XVIII, y, en el ático, de la Virgen de la Merced de hacia 1700. La mazoneria guarda un total de 120 reliquias traídas de Roma por el Deán de la Catedral de Badajoz, el bilbaíno D. Martín de Olloqui, en 1583.

Capilla de Nuestra Señora de Begoña Capilla de San Diego de Alcalá Capilla de Nuestra Señora del Rosario Capilla de Nuestra Señora de los Remedios
Galería de retablos barrocos de las capillas perimetrales

Capilla de Santa Marina

Séptima y última de la girola y de planta rectangular irregular, presenta en la clave del arco de acceso un escudente con oso rampante a un árbol y conserva en su interior un lucillo sepulcral y una bella talla de San José con el Niño, obra moderna salida del taller escultórico bilbaíno Basterra-Larrea. Definen el suelo cubiertas de sepulturas recuperadas de la nave central, que recuerdan la función funeraria de esta capilla, destinada a acoger los restos de los obispos difuntos.

Capilla de la Virgen del Carmen

En el quinto y último tramo de la nave de la Epístola, se accede a ella bajo arco apuntado y se cubre con crucería simple. Tiene un sepulcro gótico, que repite el diseño arquitectónico del de la Capilla de Santa Lucía, con una Virgen pétrea sin advocación específica sobre peana y de estilo tardogótico, de comienzos del siglo XVI.

Capilla del Bautismo

En el cuarto tramo de la nave de la Epístola. Es de las más amplias y regulares, de planta rectangular, y se cubre con dos arcos cruzados. Tiene sepulcro gótico similar al de la Capilla del Carmen. Se ubica aquí la pila bautismal, robusta pieza de mármol rojo las canteras de Ereño realizada a mediados del siglo XVIII, así como una escultura gótica pétrea de San Juan Bautista de hacia 1300; se trata de la pieza más antigua de la Catedral, tanto del mobiliario como de la arquitectura.

Capilla de San Serafín

En el segundo tramo de la nave de la Epístola, presenta planta rectangular y es la más pequeña de todas las capillas de la Catedral. Se cubre con bóveda de crucería simple. A un lado del sepulcro tardogótico, similar a los anteriores y descubierto en lá última restauración, se sitúa la imagen de San Serafín, talla neoclásica de hacia 1840.

Capilla Penitencial

En el primer tramo de la nave de la Epístola. Es rectangular, su acceso es de arco carpanel y se cubre con crucería estrellada que arranca de ménsulas con los signos de los Evangelistas, el Tetramorfos; su ventana es adintelada. Conoció una considerable reforma en 1867.

Capilla del Cristo del Amor

Situada a los pies del templo, en el arranque de la nave de la Epístola. Tiene un retablo neogótico del siglo XX con relieves de los cuatro Evangelistas y de las catorce estaciones del Vía Crucis, que acoge la imagen del Cristo del Amor, de gran devoción en Bilbao. Es una hermosa talla atribuida al imaginero franco-flamenco Guiot de Beaugrant, de hacia 1543, y, probablemente, un elemento perteneciente al desaparecido Retablo Mayor de la iglesia. Cierra la capilla una rica verja neogótica.

Claustro

Es el único claustro gótico que se conserva en Vizcaya junto con el del Convento de San Francisco de Bermeo y puede decirse que es excepcional, ya que muy pocas veces se dotaba a meras iglesias parroquiales de claustros procesionales, máxime en este caso, al tratarse de una construcción de notable elegancia y equilibrio. El espacio cuadrado, de 24 x 24 metros, fue construido en la primera década del siglo XVI adosado al flanco septentrional del edificio, esto es, a la nave del Evangelio. Para ello, se invadió el espacio del antiguo cementerio norte del templo. En el siglo XX, entre 1924 y 1931, se enriqueció su traza con importantes adiciones escultóricas. A entonces corresponden la crestería, los pináculos, las gárgolas y la tracería de los intradoses de los arcos. El jardín central está encajonado por cuatro crujías abovedadas con crucería clásica y asomadas al patio a través de grandes ventanales ornados con la mencionada tracería flamígera neogótica, que descansa en tres maineles moldurados.

Aspecto del claustro.

A lo largo del claustro se hallan distribuidas varias piezas de tipo funerario, pertenecientes a distintas épocas. Iniciando el recorrido por la izquierda, según se accede al claustro, se encuentra la lápida que perteneció a la familia Olloqui, de finales del siglo XVI, que lleva en relieve el escudo con las armas de su apellido. Seguidamente aparece la sepultura de Ortuño de Ugarte, de mediados del XVII. Muestra escudo heráldico e inscripción informativa de los cargos que desempeñó este caballero, fallecido en 1634. Pero el enterramiento más destacado es que está a continuación, realizado en torno a 1540. Se trata de un sepulcro renacentista en arcosolio reaprovechado posteriormente en el siglo XVIII para enterrar parte de los restos del obispo D. Andrés de Porras, prelado de la Diócesis de Calahorra, a la que entonces pertenecía Bilbao. La última y más reciente pieza funeraria es la de D. Francisco Iturribarría, a quien se dedicó el relieve sito en el pórtico sur. Falleció en 1916, aunque no fue hasta 1957 cuando se trasladaron sus restos a este sepulcro, tallado por el escultor Quintín de la Torre. Asimismo, se exponen tres losas pertenecientes a las necrópolis primitivas del templo.

Al claustro se accede desde el interior de la iglesia y también desde la calle Correo por la Puerta del Ángel, de la que se habló arriba. Los accesos desde el interior de la iglesia son dos: desde el tramo norte del crucero, pasaje que se recuperó en las últimas intervenciones restauradoras, y desde el primer tramo de la nave del Evangelio, por donde se ingresa también en la Sacristía.

Plano de la Catedral.

I: Iglesia – C: Claustro – P: Pórtico – S: Sacristía
1: Capilla de la Virgen del Pilar
2: Capilla de San Antón
3: Capilla de Nuestra Señora de Begoña
4: Capilla de Santa Lucía
5: Capilla de San Diego de Alcalá
6: Capilla de Nuestra Señora de la Piedad
7: Capilla del Sagrario
8: Capilla de Nuestra Señora del Rosario
9: Capilla de Nuestra Señora de los Remedios
10: Capilla de Santa Marina
11: Capilla de la Virgen del Carmen
12: Capilla del Bautismo
13: Capilla de San Serafín
14: Capilla Penitencial
15: Capilla del Cristo del Amor
16: Cripta-oratorio

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Galeria de Imagenes de la Catedral de Santiago de Bilbao en España

Catedral Metropolitana de Guatemala

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Historia de la Catedral

El majestuoso edificio de la Catedral, que se alza al oriente de la actual Plaza de la Constitución, tiene una larga historia. Diseñado y construído para ser la sede de la Iglesia católica en Guatemala, ha pasado por innumerables eventos durante más de 200 años, incluídos dos terremotos de gran intensidad. Ayudados por los escritos de varios historiadores guatemaltecos, entre quienes destaca el Lic. Agustín Estrada Monroy, presentamos unas breves líneas que nos harán comprender la historia de la Catedral como edificio y la historia del arzobispado y los arzobispos cuya sede ha sido esta maravillosa edificación que ha desafiado las fuerzas de la naturaleza y es actualmente signo de nuestra bella ciudad.

Catedral
Primeras Catedrales

Como la misma ciudad de Guatemala, fundada el 27 de julio de 1524, también la Iglesia Catedral conoció varios traslados y reconstrucciones. Para 1527 se ubicaba en el valle de Almolonga, donde hoy está San Miguel Escobar, donde se edificó un templo dedicado al señor Santiago, a quien tomaron como “patrón y abogado”. Ya para 1536-37, la modesta iglesia mayor de Santiago se convierte en Catedral por la designación del primer obispo de Guatemala. Ya para 1539, el propio obispo Marroquín escribe: “procuré hacer un templo el mejor que yo pudiese… está edificada la casa, retablo, coro, rejas, campanas, ornamentos, cruces de plata y cálices, lámpara…”. Esta Catedral duró poco en Almolonga, pues un deslave destruyó la ciudad la noche del 10 al 11 de septiembre de 1541. La Catedral sufrió pocos daños, pero inmediatamente se decidió el traslado de la ciudad al valle de Panchoy. El diseño de la segunda Catedral estuvo a cargo del cantero Rodrigo Martínez Garnica, quien es contratado para construirla en 1542. Desarrollando un diseño que sigue el modelo catedralicio español, tenía nave central, dos laterales, dos de capillas, y coro situado en el tercero y cuarto tramos de la nave central para formar un eje con el altar mayor. En 1543 se realiza el traslado a esta nueva Iglesia, el día de la celebración de Corpus Christi, pues previamente funcionaba en lo que hoy es la Ermita de Santa Lucía. Pronto se señalan reformas al proyecto original. El obispo Marroquín se preocupa y trabaja en la construcción pero muere en 1563 sin ver concluida la obra. Aunque los trabajos son lentos, se continúan las mejoras y la construcción de sus capillas. En octubre de 1620 se termina la capilla de la Virgen del Socorro; la del Sagrario, iniciada en 1638, se inaugura el 9 de septiembre de 1659. Poco a poco van surgiendo las demás. En 1617 se acuerda que el gran escultor Quirio Cataño concluya el altar mayor de madera iniciado por Pedro Brizuela. En 1659 se construye una nueva capilla y bóveda para el altar del Cristo de los Reyes, lo cual va mostrando la necesidad de hacer cambios más profundos al templo que, hasta ese momento, tenía un techo de madera y tejas. Llego, entonces, el momento de decidir la demolición de este templo y construir otro, mejor diseñado y realizado. Esta decisión fue tomada en 1667 por el Ilmo. Dn. Juan de Santo Mathía Sáenz de Mañosca y Murillo, iniciándose la demolición en 1679 y prolongándose hasta 1671.

Catedral Panchoy

La tercera Catedral

La tercera Catedral ocupa un lugar importantísimo en la historia de la Iglesia de Guatemala por varias razones, especialmente porque fue construida en el momento en que las artes llegaron a su máxima expresión en la época colonial y también porque algunos de sus restos se conservan aún en la hermosa ciudad de Antigua Guatemala. Se inició su construcción el 30 de noviembre de 1671, cuando se colocó la primera piedra sin estar totalmente demolida la anterior. Al principio, se nombró maestro mayor de la obra al español Martín de Andujar y como maestro menor a Joseph de Porres. Ambos contribuyeron a la realización del conjunto. La construcción avanzó con rapidez, incluso tras la muerte del obispo Sáenz de Mañosca en 1675. El obispo Juan de Ortega Montañés continúa la obra, hasta su dedicación y el traslado del Santísimo desde la iglesia de San Pedro, el 5 y 6 de noviembre de 1680. Juarros describe la ceremonia y la califica como: “la más solemne, suntuosa y completa que se ha visto en Guatemala”. De 1681 a 1684 se terminan todavía algunos trabajos menores. Ya para 1689 esta completamente terminada. Sin embargo, en 1717, los terremotos del 29 de septiembre le ocasionan daños mayores. Entre 1718 y 1722 es necesario botar y reconstruir el cimborrio, la mitad de la portada y macizar todos los arcos que se hallen abiertos. También fue necesario demoler la torre de las campanas. En 1743 se eleva la Catedral a la categoría de metropolitana por la erección del arzobispado de Santiago de Guatemala. Para 1751, el edificio sufre nuevos daños por otros terremotos: de nuevo cae el cimborrio, así como el remate de la portada, ocurren grietas en bóvedas, paredes y pilastras. El 29 de julio de 1773, la Catedral vuelve a resultar gravemente dañada por los terremotos de Santa Marta. Quedaron arruinadas enteramente sus bóvedas, cuarteadas sus paredes y amenazando una ruina total su conjunto completo. En cambio, la casa del sacristán mayor apenas se dañó. Sin embargo, se desalojó completamente todo el conjunto, guardando todos los bienes que poseía en los corredores del claustro de la Universidad de San Carlos. A pesar del traslado de la ciudad y del todos los bienes que pudieran utilizarse para la nueva Catedral, parte del edificio permaneció y allí se trasladó la parroquia de San José, que funcionaba en el viejo salón mayor de la universidad. Actualmente la parroquia de San José ocupa el lugar de la antigua Capilla del Santísimo de la tercera Catedral, pero pueden contemplarse las hermosas ruinas del conjunto monumental, que se conservan magníficamente gracias al trabajo del párroco y rector del templo, P. Juan Carlos Córdova Sierra, quien durante las últimas dos décadas se ha dedicado a conservar el conjunto para la posteridad.

Al valle de la Ermita

Catedral

Cuando llegó a la corte española la noticia de la catástrofe que había asolado gran parte de Guatemala, y en especial su bella capital, la ciudad de Santiago, el general Sabatini, Director de las Reales Obras encomendó al ingeniero Díez de Navarro el levantamiento de los planos para edificar una nueva capital, a la que se pudieran trasladar las autoridades y vecinos en su totalidad. Díez de Navarro presentó sus planos el 1 de marzo de 1776, remitiéndolos al Ministerio de Indias, donde el General Sabatini los consideró inapropiados, poniéndoles una serie de objeciones, entre las que figuraba el poco espacio de la Plaza Mayor donde se alzarían los principales edificios públicos y la Catedral Metropolitana, por lo que rechazó el citado proyecto y presentó petición de nuevos planos, que fueran hechos por un arquitecto adecuado que fuera hombre de ciencia, conciencia y experiencia en quien se pudiese confiar la mejor disposición de la Nueva Guatemala. Entre tanto, en Santiago de Guatemala muchos vecinos empezaron a alojarse en las propiedades que tenían en los cercanos pueblos de Alotenango, Dueñas y San Juan del Obispo, con la esperanza de que pronto podrían regresar a la destruida ciudad. Los vecinos de Santiago de Guatemala, en su mayoría, figurando como líder de la oposición terronista el Arzobispo Cortés y Larraz, tenían frecuentes reuniones públicas en que manifestaban su descontento por la decisión de trasladar la ciudad. Entraron en franca oposición al traslado, pues sus casas no habían quedado tan maltrechas que no pudieran ser reparadas y con lógica calculaban que serían menores los gastos de reparación que tener que hacer casas totalmente nuevas. Comenzaron sus juntas en la plaza; luego desde octubre de 1773 hasta enero de 1774, se reunieron en la Sala Capitular de la Catedral, que como obreros sin paga y sin contrato, habían logrado parcialmente reparar; sin embargo, los nuevos temblores obligaron al Arzobispo a abandonar el Palacio Arzobispal retirándose al sitio llamado de La Chácara, a donde llegó el 18 de julio de 1774. El Arzobispo se negaba a trasladarse al nuevo establecimiento del Valle de la Ermita, donde era público y notorio que además de las penalidades de un lugar donde todo escaseaba, se había enseñoreado la peste del tifus que, en menos de dos meses, llevó a la muerte a más de 14 vecinos, a pesar de los esfuerzos de higiene y salubridad que trató de imponer el Capitán General Don Martín de Mayorga y su junta de sanidad. Entre alborotos, enfermedades, protestas y órdenes terminantes de las autoridades civiles, finalizó 1774 y pasó 1775, sin que se llevase a cabo la trasladación formal al nuevo sitio de La Ermita. El 2 de diciembre de 1775, don Martín de Mayorga recibió plenos poderes para que efectuara el traslado de la ciudad. No obstante, ni los mismos miembros del Ayuntamiento se dieron prisa alguna por emigrar. El 24 de diciembre, Mayorga sumamente contrariado, ordenó que todos los capitulares salieran el día 29 de diciembre hacia La Ermita. El 2 de enero de 1776, se realizó el primer Cabildo en el establecimiento provisional de La Ermita, donde los Alcaldes Ordinarios por Depósito de Vara, don Manuel de Batres, don Ventura Náxera, Regidor, el Alguacil Mayor don Basilio Romá, don Juan Fermín de Aycinena, Depositario General, y otros ilustres señores, establecieron que ninguno de los individuos del Noble Ayuntamiento podrían salir del citado lugar. Nombraron dos regidores para hacerse cargo de la introducción del agua potable, y otros dos para que se encargaran del aprovisionamiento de víveres, el mercado de su venta y el sitio donde se construiría la nueva ciudad.

La construcción de la nueva Catedral

Catedral

Ya el año 1776, aún sin la autorización del Arzobispo, ya hay un primer plano para la Catedral, hecho por don Antonio Carbonel, sacristán mayor de la iglesia. Los miembros del Cabildo Eclesiástico ordenaron que se empezaran a reunir los materiales de construcción para la Catedral, y los canteros de El Naranjo y de Arrivillaga, iniciaran el recorte de piedra laja y que de allí se acarreara la piedra para los cimientos. Estas canteras, famosas en la antigüedad, por su magnífica calidad de piedra, estas situadas en las vecindades de la finca El Naranjo, al oriente de la capital. El 22 de octubre de 1776, se publicó el bando por el cual a la nueva capital se le daba el nombre de Nueva Guatemala de la Asunción.

MARCOS IBÁÑEZ, PRIMER ARQUITECTO DE LA CATEDRAL

Entretanto en España, el General Sabatini, después de muchas consideraciones, recomendó ante el Monarca Carlos III, para que se encargara de las construcciones de la nueva ciudad, al entusiasta arquitecto Marco Ibáñez, de unos 35 años de edad, con estudios en la Ciudad Eterna y quien estaba construyendo las ampliaciones del Palacio del Pardo. Ibáñez partió inmediatamente hacia el puerto de Cádiz, pero no fue sino hasta el mes de marzo de 1777, que logró embarcarse junto con el Delineador don Antonio Bernasconi. Cuatro meses más tarde llegó a Guatemala, tomando posesión de su cargo el 17 de julio del año citado, agregándoseles el ingeniero Joaquín de Isasi. La Real Cédula se recibió en los primeros meses de 1778. En ella se determinaba que los gastos de la construcción de la Catedral serían pagados directamente de los sobrantes del Ramo de Vacantes Mayores y Menores, adicionándoseles el 10% de los fondos de todas las cofradías aprobadas y reconocidas. En el mes de julio de 1778 se encargó al Arquitecto Marcos Ibáñez que levantara los planos formales de la Nueva Catedral Metropolitana, quien le entregó cuatro meses después al Cabildo Eclesiástico. Ellos designaron al Canónigo Juan José Batres para que se hiciera sobre el plano el modelo de madera, a escala, el cual fue ejecutado por los maestros de carpintería Javier de Gálvez y Vicente Santa Cruz, quienes lo entregaron terminado el 17 de agosto de 1778. Conocedor el Deán, de la posición que había venido haciendo el Arzobispo Cortés y Larraz, decidió por cuenta propia enviar los nuevos planos al Ayuntamiento para su aprobación, pero allí intervino el Señor Fiscal de la Real Audiencia quien objetó el excesivo costo y se ordenó a Ibáñez que elaborara otros cuyo costo no excediera de los 200,000 pesos. Los planos fueron remitidos por don Martín de Mayorga al Consejo de Indias en España.

INICIO DE LA DELINEACIÓN DE LA NUEVA CIUDAD

Marcos Ibáñez ayudado por Sebastián Gamundi, procedía a medir y numerar los lotes y manzanas de la ciudad en formación. Delinearon sucesivamente la Plaza Mayor, el predio de la Catedral y la Plazuela del Sagrario. Algunas casas habían sido concluidas entre ellas la del propio arquitecto de la ciudad, que la estrenó el 15 de enero de 1779. Allí habilitó una habitación para trabajar en el diseño y dibujo de los planos adicionales de la Catedral Metropolitana y otros edificios públicos que circundarían la Plaza Mayor de la Ciudad Nueva. El 7 de octubre hizo su entrada en la capital, sin ninguna pompa, el nuevo Arzobispo Cayetano Francos y Monroy. Le recibió una pobre banda de música dirigida por el maestro José Silvestre Saso, al que por su trabajo le fue pagado nueve pesos en los que se incluía también el pago de sus músicos. Ese mismo día el Arzobispo Francos y Monroy tomaron posesión de la Mitra, en medio de la frialdad de un pueblo dividido por rencores estériles sobre el traslado forzoso que unos aprobaban, mientras otros maldecían. El nuevo Arzobispo se veía envuelto en un torbellino del cual ya no podía salir.

Catedral

SE APRUEBAN LOS PLANOS DE LA CATEDRAL DE LA CIUDAD NUEVA

Los planos de la Catedral fueron aprobados por Real Cédula del 6 de noviembre de 1779, llegando a Guatemala en febrero de 1780. Tan pronto fueron recibidos, Francos y Monroy preguntó al maestro mayor de obras de la Catedral, Bernardo Ramírez, si los planos permitían que cubriéndose de madera se pudiera abovedar en cualquier momento. El 14 de marzo de 1780 respondió Ramírez que sí era posible. El Arzobispo se pronunció por la cubierta de madera y así se mandaron a hacer nuevos planos a Ibáñez. Protestó éste, diciendo que los por él hechos, los había formado según las reglas del arte, sin olvidar las condiciones del país, y adaptándose a los presentados por la Catedral al Supremo Gobierno. Ibáñez hizo notar que por experiencia consideraba que sería mejor que tuviera sesenta varas (de ancho) porque en mayor superficie tienen menos potencia los temblores. Matías de Gálvez, en un abuso de autoridad denigrante para el Arquitecto Ibáñez, hizo revisar los planos al dictamen del maestro albañil José Arroyo, y del maestro carpintero Juan de Dios Vásquez. Sin embargo, Ibáñez, a pesar del vejamen sufrido, movido más que por el amor a su trabajo, por la necesidad económica, terminó aceptando los cambios, y así el 24 de abril de 1780 entregó los planos ya reformados con el dibujo en planta, tanto de la Catedral como de las oficinas y habitaciones de los empleados del Curato. También en esa fecha entregó un dibujo de la fachada principal que ve al poniente, donde se aprecian dos torres con dos niveles cubiertos por bóvedas rematadas por una cruz cada una. Estos planos fueron definitivamente aprobados por Auto del 20 de octubre de 1781 y por orden del Superior Gobierno, se mandó que la fábrica del templo Catedral, se erigiese conforme a ellos. El 16 de febrero de 1782, se envió copia de lo actuado al Rey de España.

PRIMERA CATEDRAL PROVISIONAL EN LA NUEVA CIUDAD

El 22 de noviembre de 1779, el Arzobispo Francos y Monroy formalizó el culto cristiano en la Nueva Ciudad. En sencilla ceremonia bendijo un templo provisional que habían mandado a construir al oriente de la futura Catedral. En este lugar fue construido más tarde el Mercado Central que fue demolido después del 4 de febrero de 1976. La Catedral provisional se comenzó a construir por órdenes del Deán González Batres y de los Canónigos del Cabildo, contando inicialmente con el apoyo económico de don Martín de Mayorga. La obra se inició el 27 de septiembre de 1778 y se concluyó el 9 de octubre de 1179 a un costo de 12,575 pesos.

TRABAJOS PRELIMINARES DE LAS CONSTRUCCIONES DE LA CATEDRAL

El 30 de enero de 1780, se iniciaron los trabajos del Sagrario Provisional, sede Parroquial de la Nueva Guatemala de la Asunción, contando para hacer dicha obra, con la aprobación del Maestro Mayor de obras de la Catedral, don Bernardo Ramírez. El maestro Manuel Canadá y el Supervisor Canónigo Comisionado Ignacio Fernández Álvarez, dieron comienzo con gran entusiasmo a los trabajos que concluyeron el 26 de junio de ese mismo año, con el descubrimiento del templo de La Chácara, donde había estado el Arzobispo Cortés y Larraz, trasladando al nuevo asentamiento de la ciudad todos los retablos, rejas, ventanas y vidrios. Trabajaron en esta obra 16 albañiles, de los cuales 3 eran de La Ermita, 8 de Jocotenango y 4 voluntarios de Jalapa. Al leer las planillas originales se ve que la primera compra que se hizo para esta construcción fue 50 carretas de arena, 8 carretas de piedra y 20 cargas de piedra losa para hacer las gradas. La carretada de arena valía u peso y la de piedra 4 reales o sea medio peso. Los indios de San Lucas que se emplearon para el transporte, trajeron cargadas en hombros 6 columnas, dos cornisas y dos bancas con el retablo de Santa Ana de su iglesia parroquial. El retablo de San Lucas fue seleccionado en 20 cuartones haciéndose el transporte con mulas. Vino como arriero el indio principal Francisco Chirín, quien ordenó que como medida de precaución contra los daños que podían ocasionar las lluvias en el camino, el dorado de los retablos, éstos se cubrieran con nueve pieles de res. A finales de febrero de 1781, llegó la noticia de la Subsanación en Raíz de los problemas suscitados en el Arzobispado, con el consiguiente alivio de las tensiones existentes. Francos y Monroy ordenó que se iniciaran los trabajos previos a la construcción de la Catedral Metropolitana. En febrero de 1781 comenzaron los trabajos de nivelación del terreno cerca del centro de la plaza mayor, el sitio donde se yergue severa la Catedral era sinuoso y con objeto de nivelarlo llevaron de la Plazuela de Remedios, cantidades de talpetate y arena para el relleno del pavimento en varios lugares. De acuerdo con el Cabildo Eclesiástico, el Arzobispo Francos y Monroy, dispuso que se colocaría la primera piedra el 25 de julio de 1782, día del Patrono de la Iglesia de Guatemala, calculando que ya para entonces habría llegado las Bulas correspondientes y el Breve Sanatorio habría pasado los largos trámites legales.

CONSTRUCCIÓN DE LOS DRENAJES Y ATARJEAS DE LA CATEDRAL

Terminados los trabajos de nivelación y demás preparativos de almacenaje de materiales, el Cabildo Eclesiástico ordenó se iniciaran por Ibáñez los trabajos del alcantarillado y atarjeas de la futura Catedral. Este trabajo fue de grandes proporciones y lo prolongaron en varias direcciones para entroncar sus túneles con otros desagües. Su sólida construcción hecha al estilo y usanza de los drenajes de las grandes ciudades de Europa, dio origen, más tarde, a las leyendas de que la Catedral esta comunicada con otros templos de la ciudad. Efectivamente los magníficos pasajes de ladrillo, con una luz suficientemente amplia, les hace aparecer como pasillos subterráneos. El 13 de agosto de 1783, dieron comienzo los trabajos de los cimientos para las criptas, paredes y columnas de la Catedral; pero fueron tales las dificultades para dar comienzo a la obra, especialmente por las diferencias de criterio que sustentaba el Deán con los Canónigos y éstos con el Arzobispo, que Ibáñez vio seriamente quebrantada su salud. También se agregaban las presiones económicas, pues ni el gobierno, ni la iglesia, le pagaban sus sueldos.

EL DELINEADOR DON ANTONIO BERNASCONI PROSIGUE LOS TRABAJOS

No pudiendo soportar más a tanto consejero gratuito, que aunque eran autoridades en el eclesiástico, muy poco sabían de arquitectura, Ibáñez se vio obligado a renunciar en el mes de octubre de 1783, dejando en su lugar a su amigo el Delineador Antonio Bernasconi. El nuevo constructor prosiguió los trabajos con toda dedicación durante dos años, En octubre de 1785 fue avisado en horas de la madrugada que la intensa lluvia que azotaba la ciudad esta inundando las obras de la Catedral; precipitadamente salió de su casa, sin mayor abrigo, logró solucionar el problema debido a la acumulación de basuras en la entrada de los desagües, pero regresó a su hogar con un fuerte resfrío. Bernasconi agravase rápidamente, el médico declaró que tenía pulmonía y ésta fue tan fulminante que una semana más tarde falleció.

NUEVO CONSTRUCTOR DE LA CATEDRAL, SEBASTIÁN GAMUNDI

Ante la desgracia muerte de Bernasconi, el canónigo Ignacio Fernández, elevó a la Real Audiencia una petición para que se nombrara nuevo encargado de las obras de la Catedral, proponiendo para el cargo al maestro albañil José arroyo, lo que lógicamente fue adversado por el Fiscal, catalogándolo como un disparate, dado que carecía de los conocimientos elementales de la arquitectura. Después de varias proposiciones fue nombrado como sucesor de Bernasconi, don Sebastián Gamundi, quien durante tres años adelantó la construcción, sacándola de las partes más difíciles, Se terminó el abovedado de las criptas, los cimientos de las columnas que sostendrían las tres naves y se iniciaron paredes y contrafuertes. Lamentablemente, a principios del año 1788, Sebastián Gamundi tuvo un gravísimo accidente al caer desde lo alto de un andamio. Las fracturas y golpes que sufrió, en poco tiempo le ocasionaron la muerte, por lo que nuevamente el templo quedó desprovisto de constructor.

Catedral

EL INGENIERO JOSÉ DE SIERRA PROSIGUE LA CONSTRUCCIÓN

El Venerable Cabildo Eclesiástico solicitó a la Real Audiencia de Guatemala, el nombramiento de un nuevo Arquitecto, petición que hizo suya el brigadier don José de Estachería para presentarla ante el Virrey de la Nueva España. El Virrey respondió enviando unos planos formados por el ingeniero Extraordinario José Sierra, en los que dicho constructor demostraba sus conocimientos en arquitectura. Por razones de economía, recomendó que se le diese el trabajo, como en efecto así se hizo. El 1 de mayo de 1788, a pedido del Señor Fiscal de la Audiencia, el ingeniero Sierra inició un reconocimiento de lo construido en la Catedral, informe que remitió al Real Palacio el 26 de agosto de ese mismo año. En vista de que el templo de Santa Rosa había quedado concluido el 7 de junio de 1789, el Arzobispo Cayetano Francos y Monroy, decretó el traslado de la Sede Catedralicia a la mencionada iglesia, que vino a ser así la segunda Catedral Provisional en la nueva ciudad. Las obras de la Catedral continuaron lentamente, hasta que el 22 de julio de 1790 se hizo cargo formal de ellas, el ingeniero Sierra. En poco tiempo se descubrió la incompetencia de Sierra, la cruda realizad demostraba que por su terquedad se cometían numerosos desaciertos que él trataba de ocultar con sus aires de conquistador ante indios salvajes e ignorantes. Queriendo Sierra deslumbrar con su sabiduría a los vecinos y autoridades de la Nueva Guatemala, recomendó que en toda la ciudad se hicieran numerosos pozos y cisternas, con base a lo dicho por Plinio, que las muchas concavidades o avernas; son muy útiles y eficaces auxilios para librarse de ellos. Sierra entregó un nuevo reconocimiento de las obras en el que se observa el poco adelantamiento que hubo en la construcción. El Canónigo Fernández y el Ingeniero Sierra llegaron al acuerdo de techas algunas habitaciones del Colegio Seminario, que aún estaba en construcción con el objeto de almacenar allí los retablos y muebles que se encontraban aún en la Antigua Guatemala en el edificio de la Universidad de San Carlos. Previo inventario que hicieron en la derruida ciudad, dividieron los objetos en siete clases: Muebles, materiales utilizables en las nuevas construcciones, papelería de archivo y partituras musicales, libros, cuadros e imágenes, ornamentos del culto divino, joyas y demás objetos de oro, plata o que tuvieran piedras preciosas.

JOSE DE ULIBARRI, CONSTRUCTOR PROVISIONAL DE LA CATEDRAL

El 22 de octubre de 1793 se iniciaron los trabajos de la Casa Cural, que fue habitada por vez primera el día 24 de marzo del año 1800, utilizándola como vivienda el Cura Rector de la Parroquia del Sagrario, Presbítero y Doctor Antonio de Larrazabal. En el mes de mayo de 1794, debido a que el ingeniero José de Sierra, ascendido a Capitán, se le había concedido permiso para ausentarse de Guatemala, fue nombrado para sustituirle provisionalmente don José de Ulibarri Lozano, vecino de la ciudad. Este nombramiento fue uno de los últimos que hizo el Presidente don Bernardo Troncoso Martínez del Rincón. Ulibarri inició sus trabajos con gran entusiasmo, pero no se concretó estrictamente a la construcción, sino que empezó a intervenir en todos los asuntos relacionados con la obra. Revisó el manejo de las cuentas, pagos de planillas y jornales, llegando incluso, a pagar personalmente todas las compras de materiales y a los obreros.

EL ARQUITECTO EDUARDO QUIRÓS PROSIGUE LA CONSTRUCCIÓN

Para noviembre de 1794, era tal la cantidad de trabajo que había acumulado Ulibarri, que le fue materialmente imposible vigilar directamente los trabajos de la construcción, por lo que solicitó al nuevo Presidente de la Audiencia, jefe de Escuadra, José Domas y Valle, que nombrara un director de obras. El Presidente Domas y Valle accedió a lo pedido nombrando al Arquitecto Eduardo Quirós, quien inició sus labores a mediados del mes de diciembre de ese año. El 23 de diciembre de 1794 se nombró a don Felipe Rubio y Morales para supervisar los trabajos del Arquitecto Quirós, así como las labores, asistencia y control de materiales que se utilizaban en la construcción. En vista de que la construcción se veía ya bastante adelantada, el 14 de julio de 1796, el Venerable Cabildo Eclesiástico determinó mandar hacer una nueva lámpara de plata, que fuera lo suficientemente grande y hermosa para lucir en la nave central de la Metropolitana, pues consideraba que la que se poseía no estaba acorde con el nuevo edificio. Se ordenó, para hacer dicha lámpara, entregar al platero varias piezas grandes de plata antigua que estaban inservibles, con el objeto de ayudas a reducir el costo de los materiales. El resultado final aún se puede admirar puesto que todavía luce en nuestra Catedral; tiene un peso de 780 libras y el costo total, sin contar la plata que se proporcionó para fundirla, fue de 5,235 pesos. Esta preciosa lámpara fue estrenada el 25 de marzo del año 1815 (Sábado de Gloria), pasándose a la Capilla del Socorro la que trajo de Sevilla, en el siglo XVI, el Obispo Francisco Marroquín.

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INFORME DEL INGENIERO JOSÉ DE SIERRA, SOBRE LA CATEDRAL

El 15 de enero de 1799, el ingeniero Sierra presentó una nueva relación de las construcciones de la Catedral. En sus párrafos más significativos manifiesta lo siguiente: En el testero de la Iglesia, se han cerrado las dos puertas que hacen a las naves laterales, quedando aquellas concluidas, todas de piedra labrada con sus derrames y capi-alzados adornados, como exteriormente cada una con un cuerpo de arquitectura que juegan con la fachada posterior y sólo les falta la cornisa del remate. Se ha cerrado la boca-capilla de los Reyes, se ha seguido en su interior con ocho pilastras y entablamento de la misma materia, por el orden compuesto, que forman la planta elíptica de dicha capilla y queda a la altura de seis varas con todo este frente y fachada, siendo lo restante de mampostería ordinaria según debe seguir todo el edificio. Se han puesto y concluido las dos puertas fronterizas, una para la sacristía y otra para la sala capitular, con sus hermosos frentes, coronados a seis varas de altura, todo de piedra labrada, como en su interior los capi-alzados y sobre-arcos. Se concluyeron dos nichos grandes con sus remates y de la misma materia los cuatro que tiene el crucero. Se ha cubierto la ante-sacristía con bóvedas a cascarón elíptico sobre pechinas, todo con molduras a hueso para su adorno interior; al otro lado en la Sala Capitular, se ha cerrado el ancho con una bóveda rebajada. En una de dichas capillas del crucero se ha cerrado su sacristía particular que es de igual longitud de veinticinco varas, cuyo cerramiento es de anillos y bóveda por aristas; habiéndose también trabajado en las azoteas sobre los cerramientos para disponer las vertientes superiores y en los patios y desagües de ambas sacristías. El informe del Ingeniero Sierra estaba en términos generales muy bien presentado y redactado con toda precisión, lo que le valió un ascenso en su rango.

EL INGENIERO ANTONIO PORTA, CONSTRUCTOR DE LA CATEDRAL

El 29 de diciembre de 1800, el ya ascendido Teniente Coronel José de Sierra, fue comisionado para ir a trabajar en la construcción de los fuertes de Granada y Trujillo, por lo que quedó en su lugar, aunque solo de manera interina, el ingeniero Antonio Porta, que había venido desempeñando el empleo de Sobrestante de las obras de la Catedral.

PEDRO GARCÍA AGUIRRE PROSIGUE LOS TRABAJOS DE LA CATEDRAL

En el mes de enero de 1802, encontrándose revisando una de las altas bóvedas de la Catedral el ingeniero Porta, tropezó accidentalmente en un saliente, con tan mala fortuna que cayó desde la gran altura. Quedó imposibilitado para caminar por lo que el Cabildo Eclesiástico solicitó nuevamente que se nombrara constructor. El 13 de abril de 1802, se hizo cargo de las obras don Pedro García Aguirre, quien había venido ocupándose en construir el convento de los Dominicos y el hospital de San Juan de Dios. García Aguirre inició una total revisión de lo fabricado concluyendo que debido a la incompetencia del Teniente Coronel Sierra, no sólo se habían duplicado los gastos, sino que prácticamente había quedado destruido mucho de lo bien edificado anteriormente, dejando además introducidos errores arquitectónicos que había que suprimir. El informe de García Aguirre provocó el rechazo del Cabildo Eclesiástico, Se adujo que el nuevo constructor deseaba elevarse sobre la ruina y el descrédito del anterior ingeniero. García Aguirre hizo caso omiso de la oposición del Cabildo Eclesiástico, e inició su trabajo con gran profesionalismo. Sus hechos demostraban que la razón le asistía en su dictamen adverso a las obras del Teniente Coronel Sierra.

EL ARQUITECTO SANTIAGO MARQUÍ ES NOMBRADO CONSTRUCTOR

El Presidente en vista de la poca economía con que se había llevado la obra, solicitó del Virrey de Méjico el envió de Nuevo Arquitecto, recordándole el nombre de Luis Martín. El consejo de Indias encomendó la designación del que estimase más conveniente don Juan de Villanueva. De los dos arquitectos que se ofrecieron a ir desde España hubo de prescindirse de don Francisco Mariategui, arquitecto de la Comisión de Caminos y profesor de la Academia de San Fernando, premiado en 1791, por no avenirse al sueldo ofrecido. La Real Orden de 6 de agosto de 1803 designó a D. Santiago Marquí, que no llegó a Guatemala hasta 1805.

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ESTRENO DE LA CATEDRAL METROPOLITANA

El 31 de julio de 1811 de forma pacífica y silenciosa, hizo su ingreso a la nueva ciudad el Arzobispo Fray Ramón Casaus y Torres, pero debido a no haber llegado sus Bulas Pontificias, únicamente ejercería como Gobernador de la Arquidiócesis, con poder delegado del Cabildo en Sede Vacante. El 15 de marzo de 1815 se iniciaron los actos del estreno de la catedral, llevando procesionalmente desde su trono en la Iglesia de Santa Rosa, la venerada imagen de Nuestra Señora del Socorro. Se colocó en el altar principal de su capilla y allí permanece.

SUSPENSIÓN DE LAS OBRAS DE LA CATEDRAL

S egún los cuadernos de planillas, el Arquitecto Santiago Marquí y el Superintendente Antonio Norberto Serrano Polo, los trabajos en la Catedral se efectuaron del 1 de enero al 18 de junio y las obras se suspendieron por falta de fondos. El 20 de junio de 1815, el Arquitecto Santiago Marquí se presentó ante el Dean del Cabildo Eclesiástico, para solicitar se le extendiera certificación de hallarse suspendida la obra por falta de fondos, De esta manera logró el Arquitecto que sus sueldos no fueran suspendidos, pues se debía el paro de la construcción a causas ajenas a él. A partir del mes de junio de 1815 prácticamente se suspendieron las construcciones de la Catedral. Sin embargo, la utilización del templo para numerosas festividades religiosas fue frecuente. En este tiempo solamente se hicieron dos mejoras: En 1821, se construyeron las dos torrecillas del lado oriente, colocándoseles las respectivas campanas para llamar a misa; y en 1826 se colocaron las puertas del oriente, sur y poniente, instalándoseles las rejas a las claraboyas de las criptas.

EL NUEVO ALTAR DE MARMOL DE LA IGLESIA CATEDRAL COLOCADO PARA LA SOLEMNE CEREMONIA DE CONSAGRACIÓN DEL TEMPLO

Documento que recuerda la consagración de la Catedral en el año 1860

El 23 de julio de 1860, con ocasión de haberse colocado en la Catedral el nuevo altar de mármol de Carrara, se realizó la solemne dedicación del templo máximo de la Arquidiócesis. El Altar Mayor primitivo de la Catedral era de madera dorada y mucho más grande que el de mármol. Fue una parte de él trasladada para servir de Altar Mayor del templo de Santa Rosa, donde hoy existe. El diseño original del Altar fue hecho en Guatemala por don Miguel y doña Julia Rivera, quienes como medida de precaución enviaron las medidas de la Catedral donde sería instalado el altar. La obra la dirigió el Arquitecto Flement, que era en París, el Inspector General de Obras. El altar fue remitido a Guatemala desde el puerto de La Haya hasta San José. El bello altar fue instalado por el oficial marmolista Luis Jardel.

CONSTRUCCIÓN DE LAS TORRES DE CATEDRAL

El 20 de mayo de 1862 al reunirse los fondos necesarios el Cabildo Eclesiástico decidió contratar los servicios de los Ingenieros Andrés Pedretti y Juan Tonel, para que dieran comienzo a la construcción de las torres. El 25 de marzo de 1865, una vez concluidas las torres, se colocaron las campanas de badajo y dobladoras en el campanario norte, estrenándose esta obra como preparación a las ceremonias de Semana Santa.

GRAVES DAÑOS SUFRE LA CATEDRAL POR CAUSA DEL TERREMOTO

El 25 de diciembre de 1917, a las 9:30 de la noche Guatemala enfrentaba una de las mayores catástrofes de la historia sacudida por un terremoto que paso destruyendo a su paso muchos edificios y viviendas, dejando muertes y desolación en la ciudad. Los más importantes edificios y la mayoría de las casas de la ciudad se vinieron al suelo en medio de aquellos retumbos y bamboleos. De las 9:30 de la noche a la primera hora del día 26, hubo 127 temblores de gran intensidad. La Catedral que tan orgullosamente fuera escenario de la Misa de Gallo, presentaba exteriormente un espectáculo triste, En el atrio los Evangelistas en su mayoría habían quedado quebrados por el peso de los materiales que cayeron desde las torres, las cuales quedaron cercenadas de raíz; la Tiara Papal y la construcción que la sostenía en lo alto cayó totalmente hacia el atrio; los relojes resultaron completamente arruinados. En el interior del templo la destrucción era enorme. La cúpula elíptica se había derrumbado en su totalidad, aplastando con su enorme peso el bellísimo altar de mármol, destrozándolo por completo. Del crucero solamente quedaban intactos loas arcos soportados por las columnas, luciendo los relieves de los cuatro Evangelistas completamente intactos. Las bóvedas laterales totalmente caídas. Más de un año permaneció la catedral en ruinas; bajo la dirección del Ingeniero Novella, poco a poco se fueron limpiando los escombros del interior. A principios de 1919, el Arzobispo Julián Raimundo y Riveiro por medio de los Canónigos Castañeda Muñoz, José Ángel y Herlindo García, inició colectas para la restauración de la Catedral

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SE INICIA LA RECONSTRUCCIÓN DE LA CATEDRAL

El trabajo se inició por demoler totalmente la cúpula y las partes más dañadas de las bóvedas; se siguió con los restos de las torres y se extrajeron enormes cantidades de ripio. Después de sacar a concurso los planos de las obras de la Catedral, se encargó el trabajo al Ingeniero Guido Albany, famoso constructor italiano, graduado en la Universidad de Milán y venido a Centro América, por llamado del Gobierno de El Salvador. El ingeniero Albany era considerado, en esos días, el mejor especialista europeo en cemento armado. Históricamente se le puede considerar el pionero de la moderna arquitectura de Guatemala, por haber sido él quien inició este tipo de construcción. El ingeniero Albany inició los trabajos poniendo sólidos amarres a la portada principal; solicitó los primeros materiales y con solamente dos albañiles, inició la reparación de las cubiertas bóvedas, colocando una lechada y tapando lo mejor posible las grietas con cemento de la mejor calidad. Luego colocó techos provisionales de lámina, como prevención a las filtraciones de agua que podían debilitar la construcción. La sólida bóveda central fue construida totalmente con una gran trama de hierro y cemento. La cúpula y las bóvedas laterales fueron terminadas a finales del año 1924. El 11 de noviembre de 1924 quedó concluida la enorme cúpula que se hizo un poco más grande que la anterior, para que quedara mejor asentada; se le hicieron refuerzos de hormigón, concreto y hierro para sostenerla con la fuerza de las mismas naves. En la construcción de la cúpula y demás de la Catedral, el ingeniero Albany utilizó cemento Pórtland fresco y de fraguado lento, hierro homogéneo, arena de río desprovista de materias orgánicas y piedra pómez. La gravilla no excedió en ningún caso de dos centímetros de grueso. La proporción de cemento, arena y gravilla fue de 340 kilos de cemento Pórtland, 0.500 m3 de arena de río lavada, 0.750 m3 de gravilla triturada, agua dulce y limpia. El resultado de este trabajo está a la vista. A pesar de la violencia inaudita del terremoto del 4 de febrero de 1976, las bases puestas por Albany para colocar las torres y cubrir la nave central, así como la cimentación de la cúpula, permanecieron inconmovibles. La sólida trama de vigas y anclajes de hormigón armado, constituyeron la salvación de este enorme e histórico edificio cuya pérdida hubiera sido irreparable.

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SE INSTALA EL NUEVO RELOJ DE LA CATEDRAL

En el año de 1934, el Arzobispo de Guatemala, Luis Durou y Sure, hizo a Guatemala el precioso regalo de un nuevo reloj para la Catedral. Este aparato fue traído a nuestro país por el relojero don Juan Hrdlitzchka, propietario de la Joyería El Sol, y resultó ser un instrumento de una exactitud asombrosa. El nuevo reloj de la Catedral venía provisto de tres carátulas garantizadas a prueba de daños por elementos naturales, así fueran aire, lluvia o sol.

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Cronología Construcción
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1776 La ciudad de Santiago es trasladada al Valle de la Virgen, dándosele el nombre de Nueva Goathemala de la Asumpción. 1778 El Arq. Marcos Ibáñez envía el primer juego de planos de la Catedral.

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1781 Los planos son aprobados por orden del Superior Gobierno. 1782 25 de julio: Se coloca la primera piedra, el día de Santiago Apóstol. 1792 Se concluye la sacristía mayor. 1793 Se decide finalmente que el techo no será artesonado sino abovedado.

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1796 Las criptas son bendecidas y estrenadas. 1800 Se termina y ocupa la casa cural. 1802 La obra del Palacio Arzobispal es concluida. 1803 Se traslada y pone en funcionamiento el órgano de Catedral. 1815 La Catedral se bendijo y estrenó, sin estar completamente concluida. 1821 El Arzobispo y los canónigos juran la independencia Patria.

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1858 Las reliquias del Apóstol Santiago son colocadas en el altar mayor. 1860 23 de julio: Solemne dedicación del templo, con el estreno del nuevo altar de mármol de Carrara. 1862 El Cabildo Metropolitano contrata la construcción de las torres. 1865 Se concluyen las torres, colocándose las campanas. 1867 El frontispicio queda terminado. 1871 Se consagró la campana mayor, dedicada a San José (la “Chepona”). 1877 Se completaron las obras del atrio principal. 1917 Los terremotos provocan gran destrucción en la Catedral.

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1919 Se inicia la reconstrucción de la cúpula y las bóvedas lastimadas. 1924 Se concluye la reconstrucción de la enorme cúpula. 1934 El nuevo reloj para la Catedral es colocado. 1937 Se estrenó el monumental órgano Walker. 1966 Se estrenó el nuevo presbiterio y su altar de mármol. 1968 La Catedral es declarada Monumento Nacional. 1976 Nuevos daños a causa del terremoto del 4 de febrero.

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1983 El Papa Juan Pablo II visita la Catedral por primera vez. 1996 El Papa Juan Pablo II visita la Catedral por segunda oportunidad.

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Fechas Memorables

En la Catedral

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25 de julio de 1782: Colocación solemne de la primera piedra. 18 de octubre de 1796: Bendición de las criptas y primer entierro. 15 y 16 de marzo de 1815: Solemne estreno de la Catedral. 22 de julio de 1855: Solemne juramentación del dogma de la Inmaculada Concepción y coronación episcopal de la imagen de la Virgen. 22 de octubre de 1858: Solemne acto de colocación de las reliquias del Apóstol Santiago el Mayor. 23 de julio de 1860: Solemne consagración de la Catedral y estreno del nuevo altar mayor. 5 de junio de 1871: Consagración de la campana mayor (“La Chepona”).

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28 de enero de 1934: Estreno del nuevo reloj. Septiembre de 1937: Se estrenó el monumental órgano Walker. 30 de octubre de 1966: Se bendice el nuevo presbiterio y su altar mayor. 11 de noviembre de 1968: La Catedral es declarada monumento nacional.

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7 de marzo de 1983: El Papa Juan Pablo II visita esta Catedral por primera vez.

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5 de febrero de 1996: El Papa Juan Pablo II visita esta Catedral por segunda vez. 18 de Noviembre de 2003: Apertura del Segundo Congreso Americano Misionero con la presencia de más de 100 obispos de América. 6 de diciembre de 2004: Solemne coronación pontificia de la imagen de la Inmaculada Concepción. 12 de noviembre de 2005: Solemne clausura del año de la Eucaristía. 21 de septiembre de 2006: Celebración de las Bodas de Oro sacerdotales del señor Arzobispo Rodolfo Cardenal Quezada T.

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Galeria de Imagenes de la Catedral Metropolitana de Guatemala
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